¡Lo siento! .
Perdón por no haber podido subir capítulo a tiempo. Tenía pensado subirlo domingo pero entre que tenía que estudiar y unos problemas que tuve con mi ordenador no pude.
De ahora en adelante seguramente tendré que actualizar cada más tiempo, la verdad es que no sé cuanto... pero prometo que de ninguna manera dejaré el fic ¡Ninguna!
De todos modos aquí tenéis el cap. 3 y este es un poco más largo, no sé si lo notaréis al leerlo, pero aquí está.
Por favor, dejar vuestras reviews. Eso me haría muy feliz ;_; (momento dramático)...
(Se recompone) Nah, ya enserio me gustaría saber si estoy haciendo las cosas bien, y si no, si queréis me podéis aconsejar para mejorar la historia y así intentar hacerla al gusto de todos.
Y ya paro de molestar.
¡Disfrutad! :D
Los personajes de Naruto y Winx no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto e Iginio Straffi.
-Antiguas Conexiones-
Capítulo 3: ¿Qué sitio es este?
-¿...dónde... dónde estoy?- dijo alguien con voz temblorosa, mientras se terminaba de levantar y con la vista, todavía algo borrosa, se ponía a inspeccionar el entorno.
"¿Qué había pasado?", "¿Cómo había llegado allí?" y sobre todo"¿Por qué?", eran muchas de las preguntas que pasaban por la mente de cierta chica pelirrosa de ojos verdes, quien, al despertarse, se encontraba en un sitio completamente diferente al que estaba momentos antes. Empezó a mirar todo, extrañada, hasta que de pronto a su cabeza llegaron varios recuerdos de lo que verdaderamente pasó. El caso es que recordó que se encontraban haciendo una misión de clase S investigando unas ruinas, el baka de Naruto movió una puerta extraña, al parecer se desmayó y... allí se encontraba, en un lugar desconocido, desorientada y con una notable falta de chakra.
Cabe destacar que el sitio tampoco era muy acogedor: oscuro, húmedo y frío ¿Podía ser peor? Pues sí, porque las cosas todavía empeoraron más aún cuando algo así como un rugido muy desagradable sonó por todo el lugar, haciendo eco con las paredes. A la chica le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo y no le hizo falta tener instintos shinobi para saber que debía alejarse de allí cuanto antes, porque, es más, solo un idiota se habría quedado allí esperando a ver lo que pasaría.
E hizo bien, porque en ese entonces, de entre las sombras salió un monstruo de piedra de ojos rojos y rasgados. La chica miró algo extrañada a la criatura, aunque no es como si de donde ella venía no hubiera cosas iguales o más raras, en realidad aquel monstruo le recordó mucho a los golems de piedra que solían hacer los ninjas de la aldea oculta de la roca. En todo caso, en condiciones normales Sakura hubiera podido destrozarlo de un puñetazo, pero debido a su falta de chakra tuvo que limitarse a huir, puesto que no hubiera podido hacer mucho y no era tan tonta como para arriesgarse y comprobarlo.
El caso es que la kunoichi se fijó en que se encontraba en unas mazmorras subterráneas debido a que vio varias celdas dentro de los muros, todas ellas vacías. Atravesó corriendo todo el pasillo en el que estaba, que parecía interminable, hasta que llegó a una sala vacía, se escondió allí y esperó. Siguió escondida conteniendo la respiración hasta el momento en el que dejaron de escucharse los pasos del monstruo de piedra por el pasillo. Y entonces lanzó un suspiro de alivio.
Mientras se recomponía del susto anterior se puso a observar más detenidamente el lugar en el que se encontraba. Por la cantidad de libros y estanterías que había le pareció mucho una biblioteca. En ella también había varias mesas con unos frascos de cristal de formas extrañas, todos ellos llenos de polvo y bastante viejos puesto que parecía que no los habían usado en mucho tiempo, fuera para lo que fuera que los utilizaran...
Sakura se puso a echar una ojeada a aquellos libros. La verdad fue que no encontró nada interesante, o por lo menos, nada que pudiera entender con claridad. Todos ellos hablaban de cosas como: "Pociones y embrujos", "Los secretos de la magia negra" o "Las antiguas brujas". En esos momentos solo pasó una cosa por la cabeza de la pelirrosa, y era: -"¿Qué demonios es una bruja?"-
En todos sus años como kunoichi nunca había oído hablar, ni si quiera una sola vez, de la palabra "bruja", y lo curioso era que prácticamente todos los libros a los que les echó un vistazo hablaban de "brujas" y "brujería". Al parecer había una biblioteca entera sobre el tema ¿Tan interesante era para escribir tanto de él?
Dejó todos los libros en el mismo lugar en el que los encontró, mientras que, en el proceso, se fijó en uno de ellos que llamaba la atención. Este tenía los bordes dorados y, puede que fuera su imaginación, pero sintió que el libro la "llamaba" hacia él.
Sakura, tentada, se dispuso a cogerlo. Cuando tiró un poco de él para sacarlo del estante, una luz cegadora la envolvió. Y cuando volvió a abrir los ojos ya no estaba en la biblioteca, ahora se encontraba en una sala algo oscura y con varias puertas extrañas, todo ello con una decoración algo... gótica.
Entonces frunció el ceño. ¿Cuántas veces le podía pasar eso en un día? ¿Ya ocurrió antes con las ruinas y ahora esto? ¿Es que le estaban gastando una broma o qué? La kunoichi, al no tener otra opción, siguió avanzando y cuando se dispuso a tocar una de esas extrañas puertas ésta desapareció.
-¿... Genjutsu?- se preguntó la joven. Después se puso a remover su chakra por el cuerpo pero no consiguió nada. Extrañada de que no hubo ningún resultado, revisó si realmente estaba atrapada en un genjutsu, pero, como sospechaba, no detectó ninguna anomalía. ¿Entonces si no era un genjutsu, qué estaba pasando exactamente en ese sitio? ¿Se estaba volviendo loca?
En la oficina de Torre de Nubes se encontraba la directora Griffin meditando después de activar el sistema de seguridad de la escuela y haber ordenado a los profesores que les dijeran a las alumnas que no salieran de sus habitaciones. Pero su meditación fue interrumpida cuando notó que algo o alguien había activado el sistema de seguridad. Eso sólo podía significar dos cosas: la primera, que una estudiante incauta desobedeció la orden y salió de su cuarto, o la segunda, que había un intruso dentro de la escuela. En realidad la más probable era la segunda, puesto que había colocado un hechizo en todas las puertas de las habitaciones y así de esa manera sabría cuando se abren, pero no detectó nada. Eso lo explicaba.
Entonces fue a revisar su bola de cristal para comprobarlo, y en el acto descubrió que su segunda teoría era la correcta: había un intruso, o más bien una intrusa. Una joven de cabellos rosados y (para Griffin) ropa un tanto extraña, se encontraba perdida por los pasillos de Torre de Nubes. Cuando la joven se disponía a agarrar una puerta para abrirla, ésta desaparecía o cambiaba de lugar –"Al parecer la escuela se puso a jugar con ella"- pensó Griffin con una sonrisa algo cínica.
Volviendo con Sakura, ésta estaba ya harta de todo eso. Y como durante ese tiempo recuperó un poco de chakra, lo usó para concentrarlo en una mano y golpear el suelo con ella, rompiéndolo en pedazos. Griffin se quedó con la boca abierta al ver la escena por su bola de cristal. ¿Cómo podía haber alguien que tuviera tanta fuerza? A la bruja al principio le pareció una persona normal. Es más, demasiado normal. Casi podía jurar que se trataba de una humana al no notar ninguna energía mágica en ella. La verdadera pregunta era: ¿Cómo podía una humana hacer eso?
Cuando el polvo que hubo debido al golpe se levantó, se pudo observar que la kunoichi había abierto un agujero de un tamaño considerable en el suelo. Sakura, no teniendo ninguna intención de seguir en ese lugar, descendió saltando por la fisura hasta que se dio cuenta de que había caído en los mismos pasillos de las mazmorras en las que estuvo anteriormente. Bueno, era mejor ese lugar que el de antes que no pudo abrir ni una maldita puerta.
En un bosque, no demasiado alejado de Torre de Nubes, se situaba una aldea oculta (no una ninja) que muy pocas personas conocían, y que estaba habitada por unos seres bastante curiosos. Éstos eran como personas en miniatura y con alas, al parecer de algún tipo de insecto. Aquellas que ayudaban y establecían fuertes lazos con las hadas y que cada una tenía un don único. Así es, las llamadas Pixies.
Aparte de ayudar a las hadas y establecer amistad con ellas, las Pixies se encargaban de guardar la cuarta parte del códice, la llave al que se suponía que era el poder definitivo, el Realix. Pero tras la derrota de Lord Darkar terminaron por destruir el códice para evitar que volviera a suceder otra situación similar a la que pasaron.
Y después de las complicaciones con Valtor, la aldea parecía un sitio muy tranquilo y alegre. Se podían observar a varias pixies ir de aquí para allá haciendo sus respectivas labores. Pero nos vamos a centrar en cierta hadita con el pelo rosa fucsia y alas de un color azulado dirigiéndose con prisa a lo que parecía ser una vivienda de la aldea.
Entró en ella y se acercó rápidamente a otra pixie de pelo anaranjado. Ésta a su vez estaba situada enfrente de una que estaba durmiendo agitadamente.
-¡Por fin llegas Lockette! ¿Dónde te habías metido? ¡No se me dan bien este tipo de situaciones!- dijo alterada la pixie de cabellos naranjas la cual llevaba dos coletas.
-¿Pero qué ha pasado exactamente?- le preguntó la pixie de los portales.
-Pues que a Piff le está pasando algo y no sé qué hacer, por eso te he llamado- contestó la pixie llamada Chatta. Ambas se giraron y vieron a la pequeña hadita, que al parecer se llamaba Piff, durmiendo mientras emitía sollozos y se movía agitando sus bracitos.
-¿Una pesadilla quizás?- le preguntó Lockette.
-¡Eso mismo pensé yo! Pero creo que hay algo más. Las pesadillas de Piff no suelen durar demasiado, ¡pero lleva así todo el día!- contestó Chatta alterándose y perdiendo la compostura.
La pixie del pelo fucsia se puso a pensar detenidamente, como intentando recordar algo reciente, hasta que...
-¡Ya sé! ¿Recuerdas que hace un par de horas hubo un temblor tan fuerte que tuvieron que activar el hechizo de protección en la aldea pero luego lo tomamos como un simple terremoto?- preguntó de carrerilla Lockette casi ahogándose por la falta de aire.
-Sí..., ¿pero qué tiene que ver?- preguntó extrañada Chatta.
-Pues que después empecé a sentir de repente una presencia extraña cerca de aquí- dijo la pelirrosa con un tono de voz un poco más preocupado- y ya sabes lo sensible que es Piff a ese tipo de cosas, ella lo estará sintiendo cinco veces más fuerte- le aclaró a la pelinaranja.
-Para un momento... ¿Quieres decir que durante el terremoto apareció cerca de la aldea una presencia extraña y por eso Piff está así?- intentó resumirse Chatta para terminar de entenderlo mientras su amiga asentía a todo lo que ella decía- ¿Y qué crees que pueda ser?
-Pues la verdad no lo sé... Pero es algo que nunca había sentido antes. Es como... una energía inmensa, y... aterradora- dijo con voz preocupada la pixie de los portales mientras sentía como se estremecía, y de paso provocaba un escalofrío en su amiga.
No muy lejos de allí se podía observar a una persona acostada encima de una roca, al parecer, desmayada con la boca para arriba.
-¡Despierta mocoso!- dijo alguien con una voz ronca y profunda que de noche helaría la piel a cualquiera que no estuviera familiarizado con ella. Al ver que no hubo ningún resultado, el ser que era el dueño de esa voz frunció el ceño y se puso a gritar con más fuerza -¡Te he dicho que te despiertes Naruto!-
-¿Qué quieres Kurama? Déjame dormir un poco más...- le contestó el chico rubio mientras se revolvía por el suelo como intentado encontrar la posición cómoda. Al notar cierto dolor de espalda entreabrió los ojos y se dio cuenta de que estaba acostado sobre una superficie tan dura como una roca... literalmente encima de una. Ahora abriendo los ojos del todo por la sorpresa y sin poder decir ni una palabra volvió a cerrarlos y a ponerse sobre una posición de meditar para que, al volver a abrirlos, encontrarse en un espacio completamente diferente, más específicamente el interior del sello que mantenía encerrado al Kyubi dentro de su cuerpo.
El caso es que cuando se dio cuenta, el zorro se encontraba enfrente suyo, bastante molesto al parecer, y con cara de enfado.
-¿Qué significa esto Kurama? ¿Dónde estamos?- le preguntó el rubio mientras se vio como el bijuu, si era posible, fruncía más el ceño.
-¡No me vengas con preguntas! ¡Llevo horas intentando despertarte!- rugió el kyubi -¡Y no, no sé donde estamos ni me importa, si tanto te interesa!
-Pe-pero, ¿no estábamos haciendo una misión? ¿Y luego... y después... y?- empezó a tartamudear Naruto mientras que Kurama suspiró sonoramente intentando controlarse de no hacer algo de lo que se arrepintiera en un futuro no muy lejano. Cuando ambos se calmaron, cada uno a su modo, empezaron con las supuestas explicaciones.
-Sigo sin saber dónde estamos y qué ha pasado- dijo el Uzumaki bajando un poco el tono de voz al que tenía antes mientras miraba fijamente a los ojos del gigantesco zorro que tenía enfrente de él. El bijuu por su parte también hacía lo mismo.
-Je... ¿te suena de algo una puerta de piedra... la cual TÚ moviste?- le preguntó el bijuu de nueve colas mientras cerraba los ojos y le sonreía a su jinchuuriki con forma de burla. Al principio, a Naruto le molestó el tono de voz que usó Kurama y estuvo a punto de replicar algo, pero se calló al recordarlo todo, y tuvo que reconocer de mala gana para sí mismo que por esa vez el zorro tenía razón.
- ... ¡Cómo sea!- exclamó Naruto mientras sacudía la cabeza de izquierda a derecha- Lo más importante: ¿dónde estamos?- preguntó ya más serio el ninja cambiando drásticamente su actitud de la que tenía segundos antes. El zorro lo miró alzando una ceja y negó con la cabeza.
-Ya te he dicho que no lo sé, pero te puedo asegurar que bastante lejos de las naciones elementales- le contestó el kyubi con una voz mucho más calmada a la de antes, lo cual era raro en él.
-¿A qué te refieres?- preguntó Naruto con cara de incredulidad mientras Kurama cerraba los ojos.
-Pues que, no sé tú, pero yo no he notado ningún chakra por los alrededores desde que estamos aquí- empezó a explicarse el zorro- Y aunque nos encontráramos lejos de una zona habitada por personas al menos sería capaz de sentir algo, por mínimo que fuera. Pero aquí pasa todo lo contrario. Excepto tres, que supongo que serán los de tus amigos, no capto ningún chakra en kilómetros a la redonda.
-Mmm... ¿Y eso cómo es posible?- y entonces ahí fue hasta donde llegó la paciencia de Kurama con el rubio.
-¡QUE NO LO SÉ! ¡Yo solo te estoy diciendo lo que está a mi alcance! ¡Es cosa tuya si quieres entenderlo o no, pero no te tomes demasiada confianza conmigo, mocoso!-la voz del zorro retumbaba por todo el lugar haciendo parecer que fuera imposible que pudiera gritar más.
-Al menos sabemos que Sasuke y los demás se encuentran en este mismo lugar- dijo el rubio intentando pensar lo más positivamente posible- ¿Y bien? ¿Ahora qué hacemos?
-Querrás decir que qué vas a hacer tú, yo me voy a dormir-le contestó el bijuu socarronamente.
-¿¡Qué!? ¿Enserio me vas hacer esto?- le gritó Naruto con una venita en la frente.
-Mph... Sólo te pienso decir que cerca de aquí hay una ciudad, creo que al norte... Lo extraño es que noto una energía extraña en sus habitantes en vez de ser chakra. Y no me preguntes más, es todo lo que te voy a decir- dijo mientras se acomodaba y cerraba los ojos para echarse una siesta, dejando solo a su jinchuuriki.
Naruto, cuando vio que el zorro se durmió rápidamente, se concentró para que su conciencia volviera al mundo exterior. Cuando abrió los ojos, se fijó que se encontraba en un bosque, que la verdad era que no parecía nada del otro mundo. Miró hacia el sol para saber su posición y así averiguar dónde estaba el norte, y de esa manera empezó a caminar hacia la tan extraña ciudad sin chakra que mencionó Kurama momentos antes.
Fin de capítulo
Y hasta aquí ha llegado el capítulo.
¡Gracias por leer y hasta el siguiente! :D
