Ladies and Gentlemen!
Esta historia sólo está por empezar. Existirán confusiones con respecto al avance de la historia pero verán que sólo es para el bien de la misma. Verán las resoluciones y verán tantos sentimientos que les gustará.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
Cuando Yusaku entró al salón, nunca creyó imaginar ver una pequeña cajita arriba de su escritorio, miro a su alrededor, sus compañeros no prestaban atención a lo que ahí se encontraba. Suspiro al imaginar de quien se trataba aquel regalo. Lo tomó y camino al bote de basura que estaba casi a la salida del salon, iba a tirarlo cuando la curiosidad le picó. ¿Qué tendría adentro? ¿Y si era algo importante e irremplazable? Suspiro para después sólo guardar la pequeña cajita en la bolsa de su chaqueta, ya tendría tiempo para regresarle aquel regalo. Ni siquiera lo miraría.
Agradecía que Takeru no vio aquello cuando este entró al salón unos minutos después. Espero a que este se sentará en su lugar y antes de que pudiera decir algo, Yusaku lo golpeó en su hombro. De alguna manera ya se lo había esperado en el momento que vio a la chica.
-Esto es porque no me dijiste que él estaba en la clase de informática
-¡Oh vamos! -Le miro Takeru con una sonrisa.- Si te lo decía no ibas a querer entrar, fue mejor mentirte a ver como te aburres frente a tu equipo de trabajo -Alzó los hombros despreocupado.- Me sorprende que pasarás el examen pero felicidades, ya tienes algo más que hacer por las tardes en lugar de quitarme a Kiku
Yusaku suspiro. De alguna manera tenía razón, no podia discutir con el cuando tenía razón, por primera vez, aunque nunca lo admitiría por la cara de superioridad que en ese momento mostraba Takeru. Rodo los ojos. Era mejor mantener su mente ocupada que estar pensando en otras cosas que por ahora no tendría importancia. Se sentó en su lugar cuando el maestro entró al salón. Prefirió mantenerse concentrada en las clases en lugar de jugar con la pequeña cajita que estaba en su bolsa.
Cuando el descanso llegó. Camino junto con Takeru y su almuerzo en sus manos. Platicaban sobre cosas diferentes, pasaban la cafetería hasta llegar a una de las mesas que estaban afuera. Muchos alumnos se encontraban ahí, había sido un tanto difícil encontrar una mesa vacía. Iba a tomar asiento cuando escucho que alguien la llamaba a sus espaldas.
Al voltear una gran sonrisa apareció en Yusaku. Esos ojos y cabello color violeta que siempre la miraban con cariño. Aunque ahora que podía recordar, su cabello estaba un tanto largo que le llegaba hasta los hombros. Pero esa sonrisa, era la que nunca cambiaría. Diez años pasarían y aquella amable sonrisa nunca se iría.
-Hola Jin -Yusaku le abrazo. No importaba las miradas de los demás a su alrededor.
-Había escuchado que alguien había regresado pero no me había imaginado que habías sido tú -Le devolvió el abrazo.- Me alegro que regresaras, bienvenida a casa
-Lo se Jin -Se separaron con una sonrisa.- Estoy en casa -Takeru, quien habia observado, se les había unido a la plática y los tres empezaban a reír.
A lo lejos, Spectre los observaba con atención. Takeru y Jin eran como esos hermanos mayores e inseparables de Yusaku. Incluso cuando eran niños, estos la protegían, aunque era mucho decir que Yusaku se sabía proteger demasiado bien y había veces en las que ella había sido quien los salvaba cuando los idiotas se metían en problemas. Suspiro.
Ryoken-sama había cumplido con su palabra y le había contado lo sucedido hace diez años, al igual que el estaba cumpliendo con su palabra y le estaba ayudando. Primero: Ryoken-sama era un idiota; Segundo: Fujiki-san era una idiota y Tercero: Ambos eran unos idiotas. La historia del porque se pelearon y con ello llevo a la gran distancia que ahora guardaban, había sido un tanto infantil pero siendo unos niños, era muy fácil dejarse influenciar por aquellas palabras.
Todo había sido culpa de Ryoken-sama por escuchar a esos niños, por hacerles caso, por dejarse llevar por los comentarios, por haberla lastimado y por decirle que solo era un estorbo más y que ella no era nada si no estaban ellos. Iba a ser realmente difícil convencer a Fujiki de que escuchará a Ryoken-sama y aclararan de una vez los problemas del pasado.
Ambos eran un par de estúpidos orgullosos.
-Eres muy obvio Spectre
El nombrado alzó la vista para encontrarse con su amiga de cabello y ojos castaños. Espero a que se sentará a su lado y empezará a comer.
-¿Tu crees Aoi? -Suspiro una vez más Spectre para al fin empezar a comer.
-Ya van muchas veces que suspiras y no has dejado de ver a Yusaku como a Homura y a Jin -Aoi empezaba a mirar a los tres que no dejaban de hacer ruido.- Hay muchas cosas que siguen siendo un misterio del porque ellos dos se odian
-Ambos son unos idiotas -Escupió molesto Spectre, había prometido a Ryoken-sama no contar a los demás lo que había escuchado.- Eran mejores amigos en el pasado pero al parecer las palabras dolieron más cuando salen de la persona que más quieres -Miraron como Yusaku empezaba a molestar más a Jin hasta el punto de abrazarlo por los hombros.- ¿No te molesta que Kusanagi-san y Fujiki-san estén cerca?
-Realmente no -Alzó los hombros despreocupada.- Porque se nota que Yusaku sigue sintiendo algo por Kogami-san
-¿Como lo sabes? -Pregunto curioso.
-Porque cuando entro Kogami-san con los profesores, Yusaku no desvío su mirada e incluso metió su mano a la bolsa de su chaqueta
Spectre miro. Mientras Jin y Takeru hablaban, Yusaku trataba a comer, realmente trataba porque era demasiado obvia en que no dejaba de mirar a su mejor amigo mientras conversaba con alguno de los profesores. Recordó que en la mañana, Ryoken-sama le había mostrado una pequeña cajita, no le mostró el interior pero por la sonrisa que este tenía, realmente era algo importante. Tal vez Fujiki estaba pensando la manera en regresarle aquel regalo.
Pensó por un momento, eso significaba que entre ellos aún podía existir algo que los podría unir, aún había esperanzas de que ellos terminen juntos como todos lo imaginaron algún día. No le quedaba de otra más que preguntar a Fujiki su versión de la historia.
Quien lo hubiera pensado. Fujiki y él siempre se habían llevado como perros y gatos, en el pasado solían discutir mucho pero ahora, todo era diferente, ayudaría sólo por esta ves a Fujiki todo por su mejor amigo. Realmente estaba loco si tenía planeado hacer algo como eso.
.o.
Habían pasado días y Yusaku aún mantenía aquella cajita, ni siquiera había visto a Ryoken desde ese día. No la abrió y no sabía porque aún la tenía, simplemente ahí estaba, escondida entre los cajones de su ropa. Cada vez que llegaba a casa, directamente abría el cajón y tomaba la cajita. Era usual quedarse acostada en su cama y la cajita a su lado. La observaba con atención, intentaba adivinar que era. Una vez que se cansaba de pensar sólo la volvía a esconder y se ocupaba en otras cosas.
Ese día no fue la excepción. Llegaba cansada después de sus clases de informática. Acostada en su cama veía la cajita, la agitaba e intentaba adivinar por el peso y por el sonido. Incluso planeaba como devolverle aquel dichoso regalo a Ryoken sin que este llegará a ilusionarse y le empezará hacer preguntas del porque se tardó en devolverselo. Era una tarde normal hasta que escucho aquel muy conocido sonido de notificación saliendo desde su computadora. Algo tranquila se levantó, encendió el monitor y después de teclear su contraseña se dio cuenta de algunos mensajes de seguridad que aparecían.
Suspiro antes de tomar asiento y abrir unas cuántas ventanas. Empezaba a teclear algunas cosas y pronto un mapa de Den City aparecía. Un punto rojo junto con una dirección IP. Volvió a soltar un suspiro aunque esta vez fue un poco más pesado, la dirección la sabía de memoria, incluso aquella identidad secreta.
-Nunca entiendes Revolver -Susurro. Empezó a teclear algunas cosas, le negaba el acceso para algunos documentos y al final, pudo expulsarlo de aquel lugar que sólo ella tendría bajo llave.- Deberías dejar de buscar sobre mi Ryoken, es mejor que nunca lo descubras
Volvió a ver una notificación de emergencia, iba a ser muy insistente, incluso había logrado que su señal rebotaba en algunas señales cercanas como extranjeras. Intentaba meterse sin querer ser descubierto.
Mientras tanto, Kogami Ryoken tecleaba con rapidez para evitar que lo expulsaran. No entendía como es que había alguien capaz de ocultar aquella simple información. No era un acosador, simplemente estaba preocupado por Yusaku. Varios días y aún no sabía el porque de su regreso. Bufo molesto cuando vio que lo sacaron de varios servidores y simplemente no pudo volver a llegar a esa información.
-¿Sucede algo Ryoken? -Un hombre con barba se asomó en su puerta.
-Sigo sin poder encontrar algo de Yusaku, papá
Kogami Kiyoshi miraba con una sonrisa a su hijo. Aún puede recordar como hace diez años su hijo le había pedido clases de informática, no había sido un secreto el porque lo pidió. Quería saber en donde se había ido Yusaku, quería disculparse y quería volverla a tener a su lado. Entró a su habitación para ver la codificación que su hijo utilizaba, aún había cosas que el tenis que mejorar pero si se esforzaba, algún día lograría superarlo.
Claro, primero lo superaría y después a Yusaku, esa chiquilla había heredado aquel gran amor por el mundo cibernético que no le impresionaba que había superado a sus padres.
-¿Alguna vez pensaste que ella no quiere ser descubierta? -Le pregunto su padre al momento de que posaba su mano en el hombro de su único hijo.- ¿Qué ella esconde algo con tal de protegerte?
-¿Pero que podría ser? -Miro a su padre.
Kogami Kiyoshi suspiro. Miro la dirección IP, no había direcciones que le diera su ubicación y sólo aparecía ese nombre del cual ya tenía conocimientos, una ventana apareció en el monitor. Un mensaje y aquel nombre ya muy bien conocido.
Playmaker "Alejate"
Ryoken suspiro antes de levantarse de su asiento y salir de su habitación. Kiyoshi cerró la ventana y todos aquellos programas que utilizó su hijo, sabía que este lo volvería a intentar, era un tanto difícil que se diera por vencido. Miro la foto del escritorio de Ryoken. Era una foto que tomó cuando él y Yusaku tomaban una siesta abrazados y sus pequeñas manos enlazadas. Sonrió al recordar ese día. Los padres de Yusaku la dejaron a su cuidado cuando ellos iban a salir de la ciudad por asuntos de su trabajo, aún cuando Kocami Kiyoshi sabía de ese trabajo, nunca les cuestionó sobre si era seguro o peligroso, ahora se arrepentia de ello.
Los pequeños se la pasaron jugando todo el día, cuando llego la noche, sonrió contento al ver a los dos abrazados, compartiendo una almohada y una cobija. Las mejillas de ambos estaban rojas pero la gran sonrisa de sus infantiles rostros nadie se lo quitaba. Esa foto fue la primer prueba de que ellos dos algún día terminarían juntos. Y a pesar de lo sucedido hace diez años, aún confiaba en que terminarían juntos. Quería a esa pequeña como a uno de sus hijos pero el amor que su hijo mostraba por ella, era mucho más grande. Sabía que en un futuro sería la mejor mujer para su hijo.
-Veo que seguirás protegiendo a mi hijo Playmaker -Suspiro Kiyoshi antes de dejar la foto en su lugar.- Tendré que hablar contigo sobre lo que tienes que hacer para protegerlos a todos Yusaku
.o.
Esa tarde no habian tenido clases de informática, incluso agradecía que Ryoken no la hubiera perseguido o que Spectre estuviera detrás de ella preguntando. Takeru se encontraba entrenando ya que iban a ser las competencias escolares muy pronto y ahora que se había encontrado con Jin, este se había disculpado y se había ido con aquella chica de pelo castaño de nombre Aoi, la cual tuvo la fortuna de conocerla después de varios días y quien con una sonrisa dijera que también era una de las amigas de Miyu y diciendo donde ella se encontraba.
Pensó que tal vez esa tarde iría a visitar a Miyu ya que tenía bastante tiempo libre. Pensó que su amiga se pondría feliz al ver que ella había regresado.
Miro su celular al salir de la escuela, tendría tiempo libre, podría ir a comprar cosas para la comida al igual que unos juguetes para Ai. El cual, curiosamente ese día no había ido hasta su escuela a esperarla. Cuando alzó la mirada se sorprendió de ver a Kogami Kiyoshi con esa amable sonrisa. Yusaku suspiro y camino para acercarse a él. Le saludo con un abrazo y una sonrisa, aquel hombre era como su segundo padre desde que podía recordar. Cuando sus padres salían, el siempre estaba disponible para cuidarla junto con Ryoken, realmente extrañaba aquellos días en donde era feliz y ni siquiera lo sabía.
-Me alegra que realmente estés aquí, Playmaker -Hablo Kiyoshi.
-Igual me alegra de volver a verlo doctor Kogami -Yusaku sonrió. El doctor Kogami era el único que conocía ese nombre.- ¿Le puedo ayudar en algo?
-En realidad si -Se sincero el hombre.- Hay muchas cosas de las que tú y yo debemos hablar
Yusaku entendió ese gesto. Empezaron a caminar alejándose de la escuela, pasaron varias calles hasta caminar a un parque. Por un momento Yusaku pensó que así probablemente se vería un padre con su hija caminando. Sonrió con tristeza al saber que ese momento ya nunca llegaría. Se sentaron en una banca enfrente de varios juegos infantiles. Guardaron silencio al ver a varios niños correr y divertirse. Kogami Kiyoshi podia recordar como esa chiquilla y Ryoken pasaban horas jugando en ese mismo parque hasta que era tiempo de ir a casa y tanto ellos dos pedían más tiempo para jugar, cosa que no era posible cuando los padres de Yusaku y él les pedían que era momento de irse y que mañana jugarían mucho.
-Me imagino que es relacionado con el día de ayer que Ryoken volvio a buscar información de mi -Yusaku suspiro.- Tiene que decirle que no vuelva hacerlo
-Y tu tienes que decirle el porque lo estas protegiendo, Ryoken es demasiado listo y muy pronto se dará cuenta de la verdad -Hablo Kiyoshi.- No dudo que en algún momento se metería en donde no y sabes muy bien que un padre haría lo que fuera por proteger a sus hijos -Sonrió con tristeza.- ¿Sigues enojada con mi hijo por lo sucedido hace diez años?
-Realmente quisiera golpearlo y hacerle pagar por lo que me dijo en realidad, podía olvidar todo lo sucedido pero es lo único que puedo utilizar para cubrir mis verdaderas intenciones -Alzó los hombros despreocupada.- Pero eso es otra cosa de la que debemos hablar en otro momento doctor Kogami -Sonrió.- Ryoken por ningún motivo debe saber la verdad, incluso que usted sabía donde estaba todo este tiempo
Kogami Kiyoshi soltó una risita, la cual Yusaku se le quedo mirando un tanto extraña. Si su hijo supiera que ella aún le habla por su nombre, este brincaria de alegría.
-Yo no diré nada -Sonrió el mayor para levantarse de la banca y mirar a Yusaku.- Pero en algún momento lo harás, piensa bien tus palabras y no permitas que el vea esa información -Revolvió un poco el cabello de la chica.- Tampoco olvides la razón por la que regresaste
-Lo se
Yusaku vio como Kogami Kiyoshi se alejaba hasta perderlo entre tanta gente. Ella volvía a mirar a los niños jugar. Recordaba a todos sus amigos, recordaba esas tardes que jugaban todos y recordaba aquellos días en los que sólo eran Ryoken y ella. Podía recordar con claridad aquel día que la tiro en el piso y le empezó a decir de cosas mientras los compañeros de este empezaban a reír. Aunque siendo sinceros, ella también se vengo cuando a levanto furiosa y le dio un gran golpe en la mejilla junto con un 'Idiota' y correr lejos de él quien le llamaba.
Era verdad, quería hacerle pagar a Ryoken por lo que le hizo hace diez años pero aún había cosas que no se atrevía a decirle, entre ellas una de las razones por la que se tuvo que ir de aquella ciudad hace diez años y del porque ocultaba su información. Incluso, en algún punto tendría que decir el porque tuvo que regresar, aunque siendo sinceros, tardaría en hablar de ello. Suspiro. Se levantó de aquella banca y empezó a caminar alejándose de ese lugar. Iba cavizbaja cuando recordó aquellas palabras.
-Los protegere a todos -Yusaku con los ojos llorosos y con una venda en su frente, caia de rodillas frente a Kogami Kiyoshi.- Protegere a Ryoken incluso si me tengo que sacrificar como ellos lo hicieron
-Te ayudaré a protegerlos, ellos me dejaron a tu cuidado ahora que sucedió todo esto -Kogami Kiyoshi habló.- Hacerlos pagar será lo primero aunque tengamos que tardar en idear un buen plan pero ahora no debes cargar con todo esto en tus hombros -Le abrazó mientras la consolaba.- Ahora puedes llorar, les prometí que te cuidaria y cumpliré con esa promesa
Y lloro aquel día hasta que se agotó, tuvo que regresar a aquel lugar de blancas paredes para empezar con su recuperación. Alzó la mirada decidida, esa promesa estaría siempre presente en ella. Tenía que seguir actuando de esa manera, nadie debía saber el porque se sus acciones.
¿Qué era lo que realmente ocultaba? Sólo el tiempo podría ser testigo de todo ello.
¡Muchas gracias por leer!
Habrá muchas cosas que se descubrirán con su debido tiempo. Aún habrá muchas presentaciones por las cuales hacer, muchas nuevas personas que ver y muchas cosas por las cuales hablar.
No olviden seguirme en mi página de Facebook : Anzuzu Dragneel.
El Link de mi página, como el demás redes sociales, la encuentran en mi perfil de fanfiction.
Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.
¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Viernes 16 de Noviembre de 2018
