IV

En ese entonces él no sabía por qué amaba tanto hacerla enojar, pero no tardaría mucho en descubrirlo, especialmente por lo que pasaría más adelante.

Taka la vio alejarse tan rápido como sus firmes piernas podían. Kagome no era una chica fea y, a su gusto, podría competir con la misma Aya. Él conocía a esa chica desde los seis años, además de ser vecinos, pero a pesar de ser muy bonita no tenía mucho cerebro. En cambio Kagome era bonita y tenía sus principios, pero también tenía un pasado oscuro que cada vez más quería descubrir.

Entró al salón solo cuando Zen y Shinju lo llamaron.

-¿sucedió algo?-preguntó su amiga.

-¿Por qué lo preguntas?-

-es que estás algo distraído-contestó ella.

-no, no ha pasado nada importante-mentira, ayer abrazó a Kagome. Sonrió.

-¿a éste que le pasa?-preguntó Zen a su amiga.

-ni idea-contestó ella. Taka seguía en las nubes-no creerás que se trate de una chica ¿verdad?-

-podría ser, pero con Taka nada se sabe…-

La castaña dejó escapar un suspiró antes de ir a su asiento.

Kagome entró al salón, agitada. Allí, Yuriko la recibió con una sonrisa.

-¿Dónde estabas?-le preguntó-¿Por qué tienes el cabello tan desordenado?-

-tuve una discusión con Utsukushii-contestó dulcemente.

-¡¿en serio?!-contestó ella, ilusionada-¡¿Qué le dijiste?!-

-como se nota que no te cae bien-comentó sonriente-lo que le dije es un secreto, pero ni sus golpes pudieron conmigo, soy bastante fuerte-presumió orgullosa. Yuriko dejó escapar una risita.

-te vez bien cuando sonríes Kagome… atraerás a muchos chicos-comentó Yuriko.

-¡AH, no digas tonterías!-contestó. Si, esa era la verdadera Kagome, la que ella siempre ha sido y que rehusaba salir, supongo que esa pequeña y no tan profunda confesión había servido de algo para que dejara escapar algo de sí.

-¿tendría algo de malo?-preguntó la pelirroja.

-absolutamente nada… pero me apenas-le dijo con total calma. En esos instantes entró Aya y sus dos 'amigas'. La Top Model del salón estaba furiosa y completamente desordenada.

Lo chicos se le quedaron mirando y por un momento se espantaron al verla.

-¡Higurashi!-gritó.

Kagome la miró, tenía unas ganas de reírse, pero se aguantó.

-no hagas tanto escándalo-le dijo.

-¡maldita ramera!-exclamó.

-¿a caso son las únicas palabras que sabes decir, mi apellido, ramera y maldita?-preguntó. Aya tembló, furiosa.

-¡Ay, Aya, eres una exagerada!-le dijo Yuriko al verla.

-¡cállate Tani!-

-¡aquí no callas a ninguna amiga mía!-contestó Kagome-¡si dice lo que piensa es su problema y si tu no lo aceptas eres una estupida, como lo dije en el baño!-

-¡Higurashi!-exclamó, ahora caminó hacía ella.

-no eres tan linda, realmente-volvió a decir-mira la escenita que haz armado-

Aya reaccionó unos instantes y miró a su alrededor, todos la miraban completamente anonadados.

-creo que perdiste a muchos pretendientes con el numerito-le comentó-sino eres capaz de controlarte es por que eres una niñita mimada y no llegarás a ninguna parte con esa actitud. Yo creo que ya tienes una reputación del asco entre los hombres-y con eso puso fin a la 'pequeña discusión'. Tomó del brazo de la pelirroja y caminó hacia su asiento.

-me gustó la manera en que le hablaste-Yuriko se sentó y Kagome tambien, ésta última tenía apoyada la espalda sobre la pared del ventanal y solo sonreía.

-aprendí de una persona que no me caía ni bien ni mal-le dijo. Inmediatamente la imagen de su encarnación se formó en su mente.

-¿a sí?-

-si… era una persona fría, pero en el fondo, muy en el fondo, tenía un corazón muy delicado-le dijo.

-¿era una amiga?-

-no-contestó rápido-era así como un pariente-

-¡OH!-

Kagome solo volvió a sonreír y dejó escapar un pequeño 'loca'.

-buenos días, alumnos-su profesora a cargo entró en el salón.

'-buenos días, profesora-'

-¿oye, después me prestas la lista de clases?-preguntó tan rápido como pudo mientras se sentaban.

-claro-contestó.

-este semestre empezaremos con algo mas didáctico o atractivo para ustedes-comentó.

-ella es la madre de Taka-le dijo suavemente. Ella dio un brinquito en su asiento al escuchar su nombre.

-no pensé que fuera la madre del tonto-le susurró como respuesta.

-Kagome…-le dijo suavemente. Kagome rió por lo bajo.

-¿les parece si empezamos con las leyendas?-con eso bastó. Toda la atención de la pelinegra estuvo puesta en ella.

-¿te gustan esa clase de cosas?-le preguntó la pelirroja-a mí, historia me aburre-le susurraba. Por supuesto que le aburría, ella solo quería estudiar dibujo.

-a mi no…-le dijo sin dejar de mirar hacia delante, los ojos le brillaban-historia es una de las cosas que me fascinan-contestó.

-Kitzune-Nyôbô, página 63-dijo la profesora. Kagome tomó de debajo de su asiento uno de los libros que había en un lote. Lo abrió y buscó la página indicada. Kagome estaba más que fascinada al ver el dibujo mítico del un zorro mágico.

"Hace mucho tiempo existía una pequeña y solitaria casa en lo profundo de los bosques del Norte de Japón. La casa era el hogar de un cazador, quien solía alimentarse con los conejos, aves y otras presas que se encontraban en aquellas montañas y bosques.
Como cabría esperar de un hombre viviendo sólo en las profundidades de uno de los ya, de por sí, más solitarios parajes de Japón, el cazador vivía al día; si no era capaz de encontrar algún ave, un jugoso conejo o algún otro animal, no tendría nada que comer a excepción de algunos magros vegetales que él mismo cultivaba.
Un día de otoño, muy parecido a cualquier otro, el hombre se encontraba cazando en los bosques, en una montaña llamada Shinoda-ga-mori. Él podía sentir que algo no andaba bien. Desde hacia varias semanas las manadas de animales habían estado escaseando, al igual que las aves, lo que le hacía cuestionarse '¿A dónde habrán ido todos los animales?'
Consternado continuó su camino hasta llegar a un arrollo donde se encontró con un zorro. Los zorros no son muy buenos para comer por su puesto, su carne es poca, pero ante tanta necesidad poca carne era mejor que no tener carne alguna.
Al igual que el cazador, el zorro se veía hambriento y delgado, aunque no por eso perdía su magnificencia: su piel era gruesa y su cola -de un rojo intenso- era prueba de que éste ejemplar había visto ya varios inviernos. El cazador preparó su rifle…"

Kagome leía al compás de la profesora, enamorada totalmente de esas leyendas antiguas. Y eso que antes no les prestaba ni la más mínima atención, pero cuando vivió una de ellas todo cambió.

-…los dos conversaron mientras comían, y se extendieron hasta ya entrada la noche. A la mañana siguiente la mujer le dijo que le agradaba mucho el hogar del cazador, rodeado de montañas y ríos y bosques…-la voz de la profesora se apagó.

Kagome ojeó el libro cuando terminó de leer, en él había varias leyendas como la de Kaguya Hime y el nacimiento de Japón. Cuando vio la imagen de la princesa de la luna lo primero que vino a su mente fue al monstruo de apariencia de Tennyo que había intentado comerla y el primer, y único, beso que se dio con Inuyasha. Apretó los dientes y luego cambió la página bruscamente para disipar esos recuerdos.

-¿alguno conoce alguna leyenda que no sea una de las más comunes?-preguntó la profesora. Se dirigió a su asiento y dejó el libro sobre el escritorio-¿alguien?-dirigió su mirada al salón.

Yuriko le susurró algo. A lo cual ella…

-¡NO!-exclamó. Las miradas se posaron en ella.

-¿algo que quiera decir, señorita Higurashi?-la profesora la miraba fijo.

Kagome se puso nerviosa. Mataría a Yuriko por eso.

"Cuenta tu leyenda bla bla bla…si claro."

-¿y bien?-preguntó.

-pues…-

-Kagome tiene una leyenda muy buena-habló Yuriko-me la contó a medias, pero es buena-

"La mato."

-¿a sí?-dijo-¿podría contárnosla?-

-pues… la verdad…-

La profesora alzó una ceja. Kagome suspiró, iba a matarla en el receso.

-es la leyenda de la Shikon no Tama-dijo al final.

-parece interesante-dijo ella-¿por qué no cuentas todo lo que sepas?-

-es algo larga…-

-no importa-contestó-lo importante es la leyenda, no lo larga que sea-

Kagome volvió a suspirar.

-la Shikon no Tama era una joya preciada en las épocas feudales, había nacido del alma de una sacerdotisa de noble corazón que tras siete días y siete noches ocupó todo su poder para mantener al margen a cientos de espíritus malignos, al ser consumida por ellos, liberó lo último que le quedaba de fuerza y su alma explotó y se encerró dentro de una pequeña joya, arrastrando con ella, muchas almas de aquellos seres. Midoriko fue retenida por cientos de ellos y su cuerpo momificado aún persiste dentro de una cueva que quizás nadie conoce a excepción de los que saben de su existencia. La joya, nacida en una aldea de exterminadores, fue a parar al líder de ésta y al no poder controlarla la llevó y la dejó en manos de Kikyou, la única sacerdotisa que podía mantenerla pura…-descansó un poco la voz. No se sentía bien, todos la estaban mirando.

-sigue-incitó la profesora.

-…Kikyou era una sacerdotisa que anhelaba ser como cualquier chica de su tiempo, sin embargo, ese privilegio no se le dio, no solo no podía amar tampoco podía estar con las defensas bajas, un día, Kikyou conoció a un hanyou del cual se enamoró. Este hanyou quería la perla para convertirse en un monstruo poderoso, pero con el paso del tiempo terminó ayudando a proteger la perla y se enamoró de la sacerdotisa, así pactaron que ambos vivirían juntos y que ella pediría a la perla el deseo de que el hanyou se transformara en un humano, pero ese amor fue maldito y tras el nacimiento de Naraku, un hombre que había sido quemado y que luego reunió a todos los monstruos para que se lo devoraran y así poder poseer a la sacerdotisa Kikyou, tomó la forma del hanyou y atacó a la sacerdotisa, hiriéndola de muerte, de mismo modo lo hizo con el hanyou, tomando la forma de Kikyou lo obligó, sintiéndose decepcionado y traicionado, a que robara la perla y finalmente… fue sellado con una flecha en un árbol sagrado, mientras Kikyou caía muerta y como último pedido decía a su hermana que quemara la joya junto a su cuerpo. Así el hanyou durmió cincuenta años, hasta que…-Kagome tomó aire. Sintió una presión en el pecho al llegar a esa parte-…la reencarnación de esa sacerdotisa fue transportada a la época de las guerras civiles, sin entender nada, liberó al hanyou de su sueño, solo por que no sabía que más hacer al estar atrapada por un monstruo. Esa chica, hizo despertar al hanyou, y la perla, que por tanto tiempo no había aparecido, salió del interior de ella. Tiempo después la perla se rompería y a regañadientes tendría que buscar los fragmentos de ella…-se detuvo. Quería llorar, salir corriendo de ese lugar.

Yuriko la miró extrañada, los ojos de Kagome se había vuelto vidriosos, señal de que quería llorar. ¿Por qué?

-…la sacerdotisa se fue enamorando del hanyou y el de ella, o al menos eso pensaba, en el camino conoció a una exterminadora, a un monje y a un kitzune, que se convirtieron en sus grandes compañeros de viaje, pero tambien Naraku estaba allí y quería la perla, así que se desató una carrera, se perdieron muchas vidas y muchos amigos hasta que por fin la perla estuvo completa y en las manos de su nueva dueña-pausa-y cuando todo estuvo bien y había regresado todo a la normalidad, el hanyou pidió algo que ella creyó había cambiado, la sacerdotisa se quebró, la avaricia de él no había desaparecido después de todo lo que pasaron juntos. Ella había perdido todos sus poderes cuando la perla estuvo en sus manos y lo único que hizo fue devolverla a su cuerpo, donde pertenecía. El hanyou se enfadó, pero ella no dijo nada y, como aún tenía control sobre él, lo mantuvo lejos mientras ella volvía a su época. Jamás volvió a ser la misma y dicen que todavía llora por dentro lo que pasó ese día-terminó, por fin terminó.

-es una interesante leyenda-dijo la profesora. El salón estaba en completo silencio-¿de donde la sacaste?-

Kagome tardó en contestar.

-es… la leyenda de mi templo-contestó-los Higurashi éramos custodios de la perla hasta que desapareció, o algo así me explicaron-trató de arreglar el asunto.

-entonces tu historia tiene una base real-

"¿Base real? La historia es completamente cierta, yo la viví, al menos parte de ella."

-se podría decir-contestó.

-Kagome, sería maravilloso si pudieras investigar un poco más del tema-dijo risueña-sería un excelente comienzo para el año-

Kagome sobresaltó.

-¿a q.que se refieres?-

-a que sería bueno si expusieras la leyenda con más detalles… si puedes, claro-

-la verdad es que no tengo muchas ganas de hablar sobre eso-contestó rápido para zafarse de ese lío. ¿Contar la historia con detalles? Eso nunca.

La profesora iba refutarle cuando la campana sonó. Kagome se sintió aliviada y salió rápidamente de allí, sin esperar a Yuriko, a quien por supuesto quería matar.

Kagome se dirigió a la azotea, al menos allí, quizás, no la encontrarían, después arreglaría algunas cosas, ahora solo quería estar tranquila.

-¡Kagome me va a matar!-exclamó Yuriko a sus amigos.

-¿Por qué?-preguntó Shinju.

-¡OH, porque prácticamente la obligué a decir la leyenda de su templo!-

-¿y eso qué, no les tocaba clase de historia?-contestó la castaña.

-la hubieras visto… Shinju ella no estaba bien cuando contó la historia-le dijo.

Zen alzó una ceja, sin entender absolutamente nada.

-¡sus ojos estaban vidriosos!-exclamó.

-¡cálmate, enana!-gritó Zen al ver como pelirroja subía el tono.

-¡TAKA!-

El castaño hizo una mueca.

-me va a matar… me miró feo…-decía ahora más para sí. Era cierto, en un pequeño periodo de tiempo Kagome le había lanzado una mirada amenazadora.

-si ella no quería no debías obligarla-esta vez habló Zen con su voz calma.

-lo sé…-hizo un puchero-¿la han visto?-

-no-contestó Taka-¿no estará en el baño?-

-¡hablando de baño!-exclamó la pelirroja-¿sabían que Kagome se enfrentó a Aya?-

-¿Qué cosa?-Shinju se sobresaltó y los ojos le brillaron.

-¡si!-exclamó la otra. El par de chicos solo las miraba ajenos a todo y con una sonrisa idiota en el rostro-¡Kagome se enfrentó a ella en el baño y luego Aya vino y la encaró en el salón, fue muy divertido!-

-¡que le dijo!-

-mujeres y chismes-soltó el castaño. Ambas lo miraron fulminantes.

-¡Aya le dijo: '¡Higurashi, maldita ramera!'-imitó a Aya-y Kagome contestó: ¿a caso es lo único que sabes decir…mi apellido, maldita y ramera?'-imitó a Kagome-Aya se enfureció más, yo le dije que era un exagerada y me calló, Kag me defendió y le dijo algo de que si no puedes aceptar lo que eres entonces eres una estupida o algo así-Shinju dio un brinquito de alegría-Kagome dijo que no era tan linda como parecía y que había perdido a varios partidos con el numerito y la remató diciendo que era una niñita mimada y que seguramente tenía una reputación del asco entre los hombres-

-duro para reina-comentó Shinju con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿terminaron?-preguntó Zen.

-si-dijo Yuriko.

-que bueno-

-así que eso le dijo Kagome a Aya-comentó Taka-bastantes agallas tuvo que haber tenido. Aya es algo dura con las chicas que se le enfrentan-

-sabes que se hace la linda pero es una harpía-dijo Shinju-desde niña que ha sido así-

-claro, se cree la reina y que todas las demás somos basura-dijo Yuriko-es molesto-se cruzó de brazos-que bueno que Kag le paró los carros-

-ahora se le va a venir pesado-comentó Shinju-Aya va a hacerle la vida imposible-

-si quizás, pero con ese carácter yo creo que la derrumba en un instante-Yuriko silbó ante lo que había dicho y luego siguió-además… creo que con lo que hizo se ganó a varios chicos del salón, la estaban mirando con unos ojos… a cualquier chica le gustaría que una parvada chicos la mirasen así-dijo sonriente.

Taka gruñó ante el comentario.

-¿a ti que te pasa?-preguntó Zen.

-nada-gruñó.

Zen lo miró y varias ideas se le vinieron a la mente. O Taka le atraía Aya, cosa que cree poco, o le atrae su nueva amiga Kagome… la segunda era más segura.

-¿tú que me vez?-le preguntó molesto.

Zen hizo un paso hacia atrás.

Kagome siguió mirándolos desde lo alto, en la azotea. Sonreía mientras los observaba. Podía distinguir el cabello de Yuriko a un kilómetro de distancia, además era la única pelirroja, natural, en toda la escuela. Especialmente la distinguía por que él otro punto rojo tenía el cabello algo corto y pertenecía a una de esas tipejas que acompañaba a Utsukushii. Los otros tres puntos debían ser Zen, Taka y Shinju. Ésta última parecía muy contenta. Miró hacia la derecha y fijó su vista esta vez en un edificio algo lejano, su secundaria.

Kagome suspiró.

"A pesar de todo, amo ese lugar"

Entonces Kagome volvió su vista a sus nuevos amigos, aunque aún no sabía si la habían perdonado. Ella misma se lo decía, a veces era una pedante. Ella dejó de respirar. Él la miraba, estaba segura, no había nadie más ahí. Comenzó a sonrojarse. ¡Maldición!.

Y, sin embargo, ella no hizo nada para evitar su mirada, simplemente se quedó allí, mirándolo… él era bastante atractivo, debía admitirlo. Tampoco parecía un mal chico…

Sacudió su cabeza con fuerza y luego se apartó de la orilla. Fue entonces que se dio cuenta que no estaba sola.

Era un chico, de cabello negro y ojos de color, ya saben… azules. Era alto y de tez morena, muy atractivo por cierto.

-no sabía que había alguien más aquí-dijo él-perdona si he interrumpido algo-

Kagome simplemente parpadeó y movió la cabeza en forma de negación.

-¿eres nueva?-preguntó él.

-¿Por qué lo preguntas?-

-porque la mayoría de las chicas que me ven gritan mi nombre y ponen ojos de corazón-contestó.

"Otro engreído…"

-pues yo no-contestó sin demora, pero tampoco cortante.

-entonces si eres nueva-afirmó.

Ella levantó una ceja.

-si-contestó al final.

-soy Kiba Okami, un gusto-saludó de lo más cortés. Kagome se sorprendió, por un momento pensó que hablaría igual que Taka.

-Higurashi Kagome-dijo ella, entonces se dio cuenta que él se parecía a cierto muchacho de cabello negro y ojos azules que la había raptado hace ya tiempo.

-tienes un bonito nombre-

-gracias-pero ella, por dentro, quería suicidarse… o algo así.

-soy de 2°-dijo de repente-te vi hablando con Mine ¿eres su amiga?-

-¿Mine?-

-si… Mine Taka-dijo; y esta vez parecía algo molesto al pronunciar el nombre de él.

-en realidad… solo somos conocidos-o al menos eso pensaba.

-¡OH!-exclamó-él es un chico muy tonto… a veces-

Kagome se quedó callada unos minutos, era cierto que Taka era un tonto… y también un engreído, pero ¿Qué tenía que decirle eso a ella?

-parece que te molesté con ese comentario-

-¿Qué?-

-te quedaste callada-

-lo lamento…-contestó.

-supe que te enfrentaste a Utsukushii-

-¿Cómo sabes eso?-

-tengo muchos amigos tanto en cursos mayores como en menores-dijo él-uno de tus compañeros de salón me contó-

-¡OH!-

-la verdad es que yo le pedí a ese amigo que te describiera…-

Ella abrió la boca, queriendo hablar.

-… no te encontré en el patio así que pensé que podrías estar aquí-

-¿entonces lo que dijiste al principio…?-

-era para no asustarte-le contestó.

-tan solo quería advertirte-le dijo, y esta vez sus facciones se volvieron serias-Utsukushii parece una princesita, pero no lo es, eso creo que lo tienes claro, solo ten cuidado… siempre a sido una chica resentida, la conozco bien, empezará a hacerte la vida imposible-

Kagome se cruzó de brazos.

-que lo intente… yo no dejaré que mi pisotee-contestó fuerte y claro. Okami sonrió.

-valla, chica fuerte-

Kagome relajó sus facciones.

-gracias por la advertencia-dijo ella-ahora debo irme-

-de nada-

Ella se despidió y cruzó la puerta. Por alguna razón se sonrojó cuando dejó de estar frente a él.

Su vida daba vueltas y vueltas… cada día aparecía alguien nuevo que la hacia revivir su pasado y a veces le hacían palpitar con fuerza el corazón. Quizás no entendiera los motivos ahora, pero los entendería pronto y cuando llegara ese momento, quizás, el pasado se quedaría en el presente. ¿Quién sabe? Kagome no lo sabría aún… pero él se acercaba y cada día… estaba más cerca de ella.

Taka dejó de mirar el cielo un instante antes de que tocaran la campana.

Shinju se abrazó a Yuriko y rieron juntas. Zen las miraba entretenido, mientras ellas saltaban y se carcajeaban.

-oigan ya basta-le dijo Zen tranquilamente.

Ambas rieron de nuevo y cuando se cansaron comenzaron la marcha a sus clases.

Kagome corrió la silla para sentarse. Aún no eran las doce del día, quizás aún tenía sueño, porque lo que escuchó la perturbó.

-Kagome…-

Ella miró hacia todas direcciones, ella era la primera en llegar, no había nadie más. La voz había salido de la nada.

-Kagome…-

Volvió a escuchar.

Ella recordó a quien pertenecía aquella voz. Dos lágrimas escaparon de sus ojos.

Era un susurro lejano, algo que no venía de este mundo. Lo sabía.

Continuará…

¡Hola! Estoy de vuelta, con este capitulo me tarde menos jajajaja. Bien comencemos con algunos detalles.

La esposa del Kitzune, una antigua leyenda japonesa.

Personaje nuevo:

Okami Kiba: 'Okami' significa 'Lobo' y 'Kiba' significa 'Colmillo'.Es el eterno rival de Taka, siempre compitiendo por todo. También es un gran centro de atención para las chicas. Segundo de preparatoria.

¡Si, no están pensando mal, tendremos triangulo amoroso… quizás se transforme en cuarteto más adelante jujuju… o más! Ya creo que se habrán dado cuenta quienes lo conformarán y sino… bueno ya lo sabrán.

Reviews:

Citus: siempre mandando reviews desde el principio, fuiste la primera en mandar reviews. ¡Muchas gracias!

Shinichi: tus dudas sobre ellos se disiparán más adelante… ya verán lo que tengo planeado jujuju.

Marcia B.: gracias por tu apoyo, el resto lo he respondido en un reviews por que andaba corta de tiempo XD.

Christy: Ya te he dado el tercer capitulo y como ahora estaba con bastante inspiración he subido el cuarto capitulo.

Cattita: Jajaja. Si la hice pedante, será… pero ya sabrás por qué y a pesar de que muchos le tengan mala a Inu por ahora la cosa va a cambiar XD. Mmm en realidad no sé si darles parentesco, pero lo pensaré, eso de las reencarnaciones es muy lioso y solo en carácter más que todo se parecen, por que en físico, hasta ahora solo Okami se parece a cierto lobito…

Mununita: bueno cumplí lo que pediste, lo he continuado. Gracias por el apoyo.

Bueno, saludos a todos, ya saben que espero sus reviews.