Gryffindor y Slytherin
Capítulo 4 – Unión de Casas, orgullo de Casa
El viernes al caer la tarde, Pansy y Draco se pusieron en marcha hacia la Torre de Astronomía. Por el camino, él le contó lo que había pasado con Nott. Ella prometió poner en funcionamiento sus múltiples canales informativos para tratar de averiguar algo que explicara el cambio de actitud tan repentino.
Fueron los últimos en llegar para la reunión comprobó Draco con satisfacción, había calculado bien puesto que ésa había sido su intención. Habían dispuesto cuatro mesas formando un cuadrado, una para cada Casa. Pansy y Draco fueron a sentarse a la de Slytherin. Granger les dirigió una mirada desaprobadora.
Draco le devolvió una mueca desdeñosa. Tomó asiento y se puso a tamborilear distraídamente sobre la mesa marcando el ritmo de Weasley es nuestro rey. Todos parecían mucho más agotados si uno establecía una comparación con la reunión que habían tenido el primer día en el tren. En esa oportunidad los prefectos mayores, Liam Baddock de Slytherin y Trista Morgan de Ravenclaw, ya les habían adelantado el esquema que iba a ser central durante todo el año: la unión de Casas. Y les habían advertido que los prefectos debían dar el ejemplo y por lo tanto se esperaba que fueran los que más activamente participaran en los proyectos de sus respectivas Casas. Ya durante esa primera reunión a Draco toda la cuestión se le había antojado un incordio aburrido y para entretenerse un poco se había pasado todo el tiempo mirando intencionado a Hannah Abbott, con tal descaro al punto de hacerla ruborizar furiosamente. A Pansy el asunto le había caído fatal y de hecho ésa había sido la razón por la que se habían peleado.
Draco no pudo evitar una semisonrisa al acordarse de la pelea. Pansy lo había acorralado más tarde con las mejillas encendidas y los ojos relampagueando de rabia. Lo conminó a que le explicara qué se suponía que estaba haciendo… flirteando desfachatadamente con otra. Draco desestimó la cuestión aduciendo que era algo sin importancia que no justificaba tal escándalo. Pero Pansy estaba indignada. No estaba dispuesta a aceptar que todos pensaran que la estaba engañando, casi todos estaban convencidos de que eran novios. Una palabra había llevado a otra peor y finalmente Draco la había insultado llamándola "puta de cuarta"… y Pansy había reaccionado dándole vuelta la cara con una soberana cachetada.
Draco volvió al presente y sus ojos derivaron hacia Hannah que estaba sentada en la mesa de enfrente conversando con Macmillan. La chica notó la mirada de inmediato y se ruborizó como en el tren. Draco sonrió para sus adentros… sí, también eso era algo que podía usar para su conveniencia. No apartó los ojos de Hannah, por el contrario, intensificó la mirada haciéndola incluso más provocadora. Sintió un codazo en las costillas y se volvió hacia Pansy esperando una expresión de reprobación. Sin embargo, Pansy se limitó a hacer una seña hacia Liam y le susurró que prestara atención.
Liam acababa de levantarse sonriente de su asiento y había carraspeado sonoramente. Era el prefecto mayor… el que le hubieran asignado el cargo había sido toda una sorpresa, nadie había previsto que Dumbledore fuera a nombrar a un Slytherin. A Draco le parecía que había sido una movida magistral del director… si el objetivo era lograr la cohesión de las Casas… el viejo podía mostrarse chiflado y senil cuando le convenía… pero era claro que no daba puntada sin nudo. No dejaba de ser algo admirable tuvo que admitir Draco.
La mirada de Draco derivó hacia una mosca que estaba posada en una de las paredes. Se acordó de Rita Skeeter… ¿acaso esa mosca era también alguien más en su forma animagus? Las cosas habían sido muy distintas dos años antes… Draco todavía no sabía que era gay… el Torneo aportaba por entonces mucha algarabía y emoción… y no había una guerra en proceso.
A Draco poco le importaba la guerra… para él era un juego. Lucius desde chico le había enseñado que todo era un juego y que uno tenía que ir adaptándose a las diferentes reglas según el caso y la conveniencia. Por eso era que Lucius podía tener mil caras… podía ser un padre solícito y generoso… pero también un ser cruel que destruía la vida de otros sin remordimiento alguno… o también podía ser un adulador obsequioso y genuflexo que se mostraba muy conforme de adoptar una actitud servil… Sí, Lucius Malfoy era un actor talentoso que codiciaba influencia y poder… y que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para obtenerlos.
Draco no estaba de acuerdo con los artículos de la prensa que signaban a su padre como un sujeto maligno. Él sabía que su padre no era en esencia pérfido… pero si era cierto que recurría a cualquier medio como una forma de autopreservación… y eso a veces podía identificarse con perfidia. Eso no era perfidia… sino sensatez. La guerra era un juego para su padre… y existía la posibilidad de que a Draco le tocara en algún momento ingresar en el juego. Pero Draco no estaba seguro de qué lado sumarse… su padre había elegido, pero su padre se había equivocado en el pasado… Draco no iba a cometer el mismo error… el día que decidiera tomar partido lo haría del lado que ganaría y todavía no estaba claro qué lado iba a ganar.
Según las ideas que le habían inculcado la elección natural era sumarse a las filas del Señor Oscuro. Había dos principios rectores en las motivaciones de la guerra y Draco se identificaba con las ideas que al respecto tenía su padre.
Uno era la cuestión de la magia oscura. Draco no creía que ningún tipo de magia fuera intrínsecamente malo, la forma en que se la usara ya era algo distinto. Y mucho dudaba que Potter hubiese podido sobrevivir hasta entonces sin haber recurrido a ningún recurso de magia oscura. Según lo que se rumoreaba de lo que había ocurrido en el Ministerio en el mes de junio anterior, Potter le había hecho frente a al menos cuatro mortífagos. Draco no podía creer que se las hubiese arreglado solamente con recursos mágicos exclusivamente defensivos… era simplemente inconcebible.
Draco miró a Granger que escuchaba con suma atención lo que estaba diciendo Liam, de tanto en tanto anotaba algo en la hoja que tenía delante. Según los comentarios, había salido muy seriamente herida del enfrentamiento en el Ministerio. Lástima que no hubiese tenido el buen tino de morirse en esa oportunidad… hubiera sido una bendición para todos verse libres definitivamente de su repulsiva presencia.
Y ése era el otro eje rector de la guerra: la cuestión de los sangresucia. Draco estaba convencido de que también era una razón válida… su padre le había explicado muy bien el asunto de cómo la sangre espuria contaminaba cada vez más el mundo mágico. Cada vez eran menos las familias que conservaban la estirpe de sangre totalmente pura. Al punto que los miembros de las familias tradicionales que no querían degradar el linaje debían recurrir a la endogamia… que también constituía un peligro serio para la supervivencia del mundo mágico.
Liam había concluido su alocución y había vuelto a tomar asiento, todos empezaron a aplaudir. Draco se les sumó a desgano. Liam le había recomendado encarecidamente que se mostrara cortés al menos en esa primera reunión y Draco le había prometido hacerle caso. Y una promesa es una promesa después de todo. Se puso de pie Granger al tiempo que se aclaraba la garganta. Draco revoleó los ojos. Petulante y pagada de sí misma como siempre… ¿de qué podía sentirse tan orgullosa la muy sangresucia?
Los demás hicieron silencio cuando comenzó a hablar.
—La Casa de Gryffindor ofrece a todos los alumnos el ED. Algunos de ustedes ya saben de qué se trata… —dijo mirando hacia las mesas de Ravenclaw y de Hufflepuff— …otros —sus ojos derivaron a la mesa de Slytherin— …conocen la habilidad que han adquirido algunos de los que tomaron parte de la experiencia.
La mirada se había detenido acusadora sobre Draco. ¡La muy insolente… roñosa sangresucia! ¿¡Acaso le estaba recordando la paliza que les habían dado los muy abusadores a fin de quinto año!? Draco se permitió una sonora risa ronca de desdén. Liam le propinó un codazo en las costillas. Draco cerró los ojos conteniéndose con frustración… no veía la hora de estar en séptimo… así ya no iba a tener que aguantar a "superiores" como Liam que le indicaran cómo debía comportarse.
—Como ustedes saben, —prosiguió Granger— el ED está conformado por un grupo de alumnos que se reúnen para practicar Defensa contra las Artes Oscuras, para profundizar y ampliar los contenidos que se estudian en las clases regulares de la asignatura. Este año tenemos un excelente profesor de DCAO pero, así y todo, los prefectos de Gryffindor pensamos que es una buena idea continuar con las actividades de la asociación, aunque más no fuera para brindarles a los alumnos una oportunidad de conocer mejor a compañeros de otras Casas. —hizo una breve pausa para tomar aire y continuó— Es realmente muy divertido, Harry es un mago muy talentoso, con él aprendimos mucho el período anterior… y en junio pasado nos salvó la vida, a Ron y a mí… —dijo con una mirada hacia el Weasel, quien le devolvió una sonrisa asintiendo con la cabeza. Draco tuvo que hacer un esfuerzo para contener un bufido exasperado. Si Potter les había enseñado tanto, ¿por qué entonces había tenido que salvarles la vida? ¿Lo taanto que habían aprendido no les había bastado para cuidarse el propio pellejo?
—En conclusión, éste es el primer aporte de Gryffindor para el proyecto de unión de Casas. Gracias por su atención. —redondeó Granger, hizo una corta reverencia y volvió a sentarse. Todos aplaudieron… menos Draco. Recibió otro codazo de Liam. Se avino a palmear dos veces haciendo una mueca… el segundo codazo había sido mucho más doloroso que el primero.
Brock Logan, el prefecto de séptimo año de Hufflepuff le hizo una seña a Macmillan, quien se puso de pie y dio un breve discurso explicando que Hufflepuff organizaría pequeñas reuniones o "fiestitas" de las que tomarían parte alumnos de todas las Casas. —Hufflepuff se va a encargar de proveer la comida, la bebida y la música. Pero téngase en cuenta el siguiente pequeño detalle, las invitaciones les llegarán con sólo diez minutos de anticipación y nadie va a saber quiénes van a ser los otros que asistan. La selección de los diferentes grupos se hará mediante la utilización de un artefacto mágico similar al Cáliz de Fuego que hará brotar veinte nombres por vez, cinco de cada Casa, todos del mismo año.
Macmillan aprovechó entonces para agradecerle a Granger cuya colaboración había sido invaluable para poner los encantamientos necesarios en el "cáliz seleccionador" y con esas palabras concluyó.
Draco hizo una mueca, la idea de las "fiestitas sorpresa" ya se le antojaba pésima.
Se puso de pie a continuación Trista Morgan, la prefecta mayor. La chica era más flaca que un palo de escoba, tenía labios que de tan finos eran casi imperceptibles y usaba unos anteojos de montura de alambre que le daban un aspecto más parecido al de una profesora que al de una alumna. Con su voz profunda y grave explicó que Ravenclaw organizaría grupos de estudio para ayudar a todos con los deberes. Cada grupo estaría compuesto por ocho alumnos, dos de cada una de las Casas. Todos aquellos dispuestos a participar obtendrían créditos adicionales en las materias.
A Draco le pareció que era una idea mucho más sensata y útil que las fiestas… al menos era algo académico… aunque se viera obligado a formar parte de un grupo con alumnos de las otras Casas.
Fue entonces que se dio cuenta de que no había escuchado nada de lo que había dicho Liam al principio y de que no tenía la menor idea de cuál era la contribución que ofrecía Slytherin. Lo habían invitado a la sesión para la "tormenta de ideas" pero Draco no había asistido, así que no sabía qué habían decidido ofrecer finalmente. Oh, bueno… ya Pansy se lo contaría con todo detalle más tarde.
La reunión llegaba a su fin y se empezaron a barajar posibilidades para las próximas reuniones. Una vez más Draco dejó de prestar atención. Unos instantes más tarde se le acercó Macmillan y le entregó un trozo de pergamino plegado.
—Acá está la lista de los ingredientes sobre los que te había hablado… gracias por haber aceptado a ayudarme con esto.
Draco tuvo que reconocer que la excusa estaba bien elegida. —La semana que viene vas a disponer de los datos que necesitás. —respondió siguiéndole el juego.
Macmillan asintió brevemente y enfiló hacia la salida.
Todos se habían vuelto hacia él con ojos asombrados, especialmente Granger que parecía haber entrado en shock.
Revoleó los ojos y se encogió de hombros. —Tampoco es para tanto… ¿no se supone que tiene que haber colaboración entre las Casas? —masculló.
—Así se habla, éste es mi buen muchacho Draco. —intervino Liam palmeándole la espalda.
El comentario lo hizo trinar de furia pero logró que no se le notara. Detestaba esas actitudes condescendientes de Liam… ya encontraría la forma de desquitarse… pero iba a tener que pensarlo muy bien porque no podía ser algo directo, Liam no tenía que darse cuenta de que se trataba de una revancha de Draco.
—¿Vos tenías algo de lo que querías hablarme? —preguntó Liam.
—Así es… tenemos un pequeño problema entre los Slytherin de sexto…
—¿Y el problema se llama…?
—Theodore Nott.
—¿Ah sí? —reaccionó Liam con desconcierto.
—Anoche me atacó verbalmente sin que mediara razón alguna que lo justificara. Cuando le frené la diatriba cuestionó mi autoridad. —explicó— ¿Vas a hacer algo al respecto?
—Naturalmente, Draco. —respondió Liam— Y hay otra cosa de la que quería hablarte…
Draco asintió y lo miró expectante.
—Mi hermano menor, Malcolm, se va a presentar a las pruebas de selección… como cazador. —dijo Liam intencionado.
—Entendido. —dijo Draco. Y mentalmente se encogió de hombros, esperaba que el tal Malcolm no fuera pésimo pero no le importaba que le impusieran un cazador. Con la posición de guardaaros hubiese sido otra cosa… quería ser él mismo el que eligiera al guardaaros.
Así se manejaban las cosas en Slytherin. Había un orden jerárquico que se hacía valer en ocasiones… nadie negaba que tal cosa no existiera. Los prefectos eran intocables, habían sido nombrados por la autoridad superior. Nadie osaba cuestionar a un prefecto. Un prefecto de quinto no cuestionaba a uno de sexto y uno de sexto no cuestionaba a uno de séptimo. Así era el juego y era inaceptable que cualquiera quisiera quebrar las reglas. Liam era la mayor autoridad en Slytherin después de Snape.
Draco se despidió del prefecto mayor y estaba a punto de darse vuelta cuando unas manos desde atrás le cubrieron los ojos.
—Nadie tiene manos tan pequeñas, Pansy. —declaró Draco amablemente al tiempo que se las hacía sacar. No le gustaba que nadie le tocara la cara y Pansy lo sabía muy bien. Debía de estar fastidiada por algo.
Draco giró para enfrentarla y la mirada de ella lo taladró. —¿Desde cuándo sos tan amigo de Macmillan, Draco? —demandó Pansy.
Draco rió. —Ah… se trata de eso… quedate tranquila, lo de recién no tiene nada que ver con amistad. Un pequeño favor… un acuerdo… —dijo restándole importancia. Hizo una nota mental, iba a tener que mandarle el chico de primero a Macmillan… una promesa es una promesa.
—Últimamente te comportás muy reservado. —se quejó ella— Ya no me contás nada.
—Tengo mis razones.
Pansy sabía muy bien que no le convenía presionarlo más. Emprendieron el regreso y pasaron por delante del aula donde los Gryffindors de sexto esperaban la llegada de la profesora Sinistra. El Trío Dorado estaba sobre un costado, los tres riendo a más no poder.
—¡No te imaginas lo que acaba de hacer Malfoy en la reunión de prefectos! —exclamó justo en ese instante Granger.
—Estuviste a punto de morirte del shock, ¿no, Granger? —se permitió intervenir.
Los tres Gryffindor acallaron las risas y se volvieron a mirarlo con muy mala cara. El Weasel se había puesto colorado como nunca y se adelantó a increparlo. —No sé qué lo que le habrás hecho a Ernie, Malfoy… pero te aseguro que te vas a arrepentir. Más te vale que no caigas en el mismo grupo del ED que yo.
—¿ED? —repitió burlón— ¿Energúmenos Descerebrados? ¡Ay, mirá como tiemblo! Siempre supe que eras un hipócrita rastrero, Weasel… mucho llenarte la boca con el infundio de la unidad entre las Casas delante de los otros prefectos… ¡pero el discurso es muy distinto ahora que están sólo vos, la Sangresucia y el Frentepartida!
El Weasel estuvo a punto de abalanzársele pero Granger lo contuvo a tiempo.
—¡No le prestes atención, Ron! Ya sabés que no vale la pena… —ordenó ella.
Potter se había quedado mirándolo fijo… igual que otras veces durante los días anteriores… con estudiada indiferencia. Era una mirada que, muy a su pesar, lo descolocaba. Sabía con certeza que Potter lo había estado evaluando físicamente durante la clase de Criaturas. Pero después lo había ignorado olímpicamente. Y eso lo exasperaba sobremanera… ¡Potter no tenía derecho a ignorarlo! E incluso en ese momento le había vuelto la espalda, la profesora Sinistra había abierto la puerta para franquearles acceso.
Mucho le hubiese gustado gritarle todo tipo de insultos pero hubiese sido una muy mala movida… la profesora habría oído todo.
—Vos no creés que sea posible… —dijo Pansy.
—¿Qué cosa?
—La unidad de las Casas.
—¿Y vos sí?
Pansy se mordió el labio. —Si tengo que hablarte con toda sinceridad… creo que es algo que podría llegar a funcionar… —Draco entrecerró los ojos— aunque no voy a crearme demasiadas expectativas. —matizó ella.
—Yo tampoco Parks… ellos no nos entienden… —dijo Draco y le dio un beso en la frente. Parks… así era como la llamaba a veces cuando eran chicos.
Pansy y él siempre habían sido muy unidos. Ella le había aguantado muchas rabietas y caprichos… con ella se sentía cómodo y confortado… como con su mamá. En cuarto año Pansy se había mostrado de acuerdo en pasar por su novia cuando Draco se había dado cuenta de que no le gustaban las chicas de esa forma. Pansy no lo consideraba un sacrificio, le fascinaba la intriga y eran muchas las chicas que la envidiaban, particularmente en Slytherin. Le encantaba ser el centro de atención y ser la novia de Draco la ubicaba en el centro de atención, ésa era la ventaja que obtenía del acuerdo. Era consciente de que se trataba de algo puramente fingido pero nunca exigía más. Tenían sus rencillas, claro, los dos sabían dónde pegarle al otro para hacerlo reaccionar… no obstante, Pansy constituía para Draco lo más cercano a la hermana que nunca había tenido y nunca iba a tener.
Suspiró.
—¿Sabés una cosa, Draco? A veces me das un poco de miedo. Te miro a los ojos y es como si viera a un hombre muy anciano. —reflexionó Pansy.
—Bueno… no me sorprende… considerando que soy todo un mes mayor que vos. —contestó Draco. Los dos estallaron en carcajadas.
—Será mejor que volvamos. —agregó retomando la marcha— Ah… hay otra cosa que necesito que me cuentes… estuve divagando durante todo el discurso de Liam y no tengo idea de lo que ofreció Slytherin.
—¡Draco! ¡Debería darte vergüenza! —apuntó Pansy divertida.
—Sí, sí lo reconozco. —admitió con fingida contrición— Prometo que más tarde haré penitencia, —prosiguió mientras bajaban la escalera hacia los subsuelos— pero contame igual.
—Oh, está bien… a mi me parece que es una idea brillante…
Ya habían llegado frente a la puerta de Slytherin.
—Serpens sanguineus. —pronunció Draco.
La puerta se abrió, entraron y se acomodaron en uno de los sillones de la sala común.
—Bien, veamos… —comenzó ella— Todo partió del concepto de que nadie entiende a los Slytherins. —explicó Pansy entusiasta— Se barajaron varias posibilidades, incluso alguien mencionó organización de fiestas como la propuesta de los Hufflepuffs… ¡qué horror! ¿no te parece?
Draco soltó una risa ronca. —¿Fiestas en la sala común de Slytherin? A Snape le daría un ataque… me extraña incluso que se haya avenido a toda esta tontería de la unidad de Casas.
Pansy sonrió. —Bueno, él tenía poder de veto sobre cualquier idea que considerara inapropiada. Pero no planteó objeciones cuando yo les conté la mía… ¿Puedo continuar sin que interrumpas?
—Está bien, está bien… seguí…
—Básicamente consiste en lo siguiente. Cada Slytherin escribirá una breve redacción, no más de una carilla, describiéndose a sí mismo. Las redacciones les serán entregadas a los miembros de otras Casas del mismo año. Y ellos tienen que deducir quién es el autor de cada redacción.
—¡Pero eso suena ridículo! Si me describo físicamente todos se van a dar cuenta antes de haber terminado el primer párrafo.
Pansy rió. —¡Sí que habías sido corto de entendederas! Tenés que describirte como persona, no físicamente. Ya te había dicho que la idea parte del concepto de que nadie entiende a los Slytherins. Me parece una buena manera para que lleguen a conocernos mejor.
—Resumiendo… nosotros escribimos sobre nosotros mismos y ellos tiene el trabajo de tratar de deducir. Tengo que admitir que es brillante… —comentó Draco guiñándole un ojo— ¿No se van a dar cuenta por la caligrafía?
—El profesor Flitwick va a encantar los folios para que todas las caligrafías luzcan iguales. —respondió ella guiñándole a su vez— Y para nosotros significa poco trabajo, todo el esfuerzo van a tener que ponerlo ellos… eso es parte de la genialidad de la idea. Es una pena que no hayas escuchado a Liam… su alocución estuvo cargada de emotividad… sobre cuán incomprendidos somos los Slytherin y los estereotipos en los que nos han encasillado, lástima que no haya habido violines de fondo… hasta Granger quedó muy impresionada y lucía como si se sintiera algo culpable.
Draco podía imaginárselo, Liam era un as para la oratoria.
—¿Y a quién tenemos que entregarle las redacciones?
—Va a haber una urna en la sala común para que cada quien deposite la suya. La urna se va a abrir el primer fin de semana de Hogsmeade. Hay tiempo hasta entonces.
—¿Y qué si uno se decidiera a mentir en lo que escribe?
—No te lo aconsejaría, la mentira quedaría expuesta públicamente cuando se revelara el nombre del autor.
—Ya me está gustando menos…
—Se supone que es para que nos conozcan… el objetivo no se lograría si mentimos. Los otros tendrán tiempo hasta Halloween para deducir a quién pertenece cada redacción. Cada noche durante la cena se leerán cinco redacciones.
—¿Que las van a leer en voz alta frente a todos decís?
—Es que hay algo más que no te conté todavía. Se trata también de una competición… la Casa que más aciertos tenga ganará trescientos puntos. Después de que se lea cada redacción, voceros de las otras tres Casas aventurarán un nombre. A continuación el autor se pondrá de pie y se verá si hubo alguna que adivinó.
—¿Y nosotros qué ganamos con todo esto?
—Si ninguna de las tres Casas acierta con un autor en particular a Slytherin se le adjudican cincuenta puntos. —contestó Pansy sonriendo ampliamente.
—Vamos a ganar una chorrera de puntos. —dijo Draco con satisfacción.
En ese instante entraron varios de tercero haciendo un gran escándalo, Draco se puso de pie de inmediato para ir a retarlos. Iba a tener que reflexionar sobre todo el asunto… se preguntó dónde andaría Blaise.
oOo
Dedicó la mayor parte del fin de semana a ponerse al día con los deberes. El domingo a la tarde poco antes de la cena concluyó el deber de Pociones y se desperezó con satisfacción, había completado todo lo que tenía asignado hasta el momento. Herbert, el gato de Millicent, se le acercó ronroneando. Draco estiró una mano y lo acarició entre las orejas. Con Nott se había cruzado varias veces desde el incidente del jueves pero al parecer Nott había decidido ignorarlo por completo. Mejor así, Liam seguramente le había dado una reprimenda recordándole que debía respetar a los prefectos.
Le hizo unas últimas cosquillas a Herbert y se puso de pie, rengueó unos pasos porque una pierna se le había dormido. A Blaise no lo había visto durante todo el día, ¿en qué andaría? Queenie entró en ese momento desde el dormitorio de las chicas y se quedó como helada al verlo. Draco la miró alzando una ceja.
—¿Qué pasa Queenie?
—Eh… vos no le vas a decir nada a nadie… —respondió nerviosa apartándose una mecha castaña de la frente.
—No hay nada que contar. —replicó él guiñándole.
Queenie sonrió apenas y luego entrecerró los ojos. —¿Qué le hiciste hacer?
—Nada extremo… le pedí un pequeño favor… Decime… Queenie…
—Será mejor que no empieces a hacerme preguntas personales… —le advirtió ella.
Draco endureció la expresión. —No carezco de tacto, Greengrass. Pero no deberías seguir juntándote con ese marrano grosero… es una mala influencia para vos.
—No metas a Theo en esto… él… está muy dolido, angustiado…
—Quizá sería mejor si me contaras… —dijo Draco, se adelantó y le puso las manos sobre los hombros.
Draco y Daphne habían sido amigos de chicos, pero luego la relación entre ellos se había enfriado, sobre todo después de que Draco se había "arreglado" con Pansy. Queenie no simpatizaba con Pansy… y el sentimiento era mutuo. A Draco le resultaba mucho más útil Pansy porque tenía muchos más recursos que Queenie, particularmente para obtener información. Así y todo de vez en cuando hablaban.
—Son muchos los que se sienten heridos estos días… pero pareciera que a Nott lo ha afectado muy mal… y se la agarra con los otros.
—Pero es que… su papá…
Draco la interrumpió, había entendido. —Sí, el papá de Vincent también… y mi papá hasta hace poco… él no es el único.
Draco la condujo hasta un sofá y la hizo sentar. La miró expectante invitándola con los ojos a que se explayara un poco más.
—Draco… él piensa que vos tuviste algo que ver con la fuga de Azkaban. —dijo ella seria.
—¿¡Cómo?! ¡No me digas que Nott les presta oídos a esos chismes ridículos!
—Entonces… ¿no es cierto? —preguntó ella. Parecía genuinamente sorprendida.
—Pero… ¿qué creen que soy? Una especie de hombre maravilla… ¿estudiante de día y mortífago conspirador de noche? —sacudió la cabeza divertido— ¿Y por qué tendría que agarrárselas conmigo de todas formas?
—Theo sólo tiene a su papá, su mamá murió hace varios años. Todo este verano estuvo solo… es natural que esté mal, que se sienta miserable…
—Pues, ¡a llorar al templo! —replicó él con brusquedad. Podía entender la situación de Nott pero, ¿por qué iba a tener que aguantárselo él? — De todos modos no era de Nott que quería hablarte sino de vos.
—Si es con respecto a Ernie… no creo que…
—No tiene que ver con Macmillan… siento curiosidad… es más, diría que me preocupa… —prosiguió suavizando los rasgos— Estás haciendo preguntas muy extrañas en clase… temo que pudieras terminar metiéndote en problemas.
—Ah, era eso… —dijo ella con un suspiro que pareció de alivio— No es nada tan importante en realidad… se me ocurrió esta idea… yo cumplo diecisiete en noviembre… se me ocurrió que a partir de allí podrían permitirme tomar cursos especiales o que pudiera obtener la licencia para aparicionar.
Draco sonrió comprensivo pero ella parecía como si estuviera a punto de largarse a llorar… de repente masculló algo de que tenía que ir a la biblioteca, se levantó y salió presurosa. Draco se quedó muy desconcertado y frustrado. ¿Acaso todo tenía que salir mal ese año?
Recordó entonces la lista que le había dado Macmillan, había estado tan ocupado con los deberes que se había olvidado hasta ese momento. La sacó del bolsillo y se puso a leer.
Profesiones
Auror: puesto ministerial, requiere por lo tanto Criaturas.
Sanador: requiere Herbología además de las otras.
Obliviator: puesto ministerial, requiere Criaturas y Estudios muggles.
Ininterpelable: puesto ministerial, requiere Criaturas y Aritmancia o Runas antiguas.
Macmillan había hecho un buen trabajo por suerte. Se levantó, fue hasta una de las mesas, se sentó y mojó una pluma en el tintero. Se acordaba de las materias que cursaba Potter así que podía descartar las dos últimas. Sanador le parecía improbable, Potter era de armas tomar… auror era la opción más natural.
Se casaba bien con sus cualidades de Gryffindor… y era una excelente ocupación para poder luchar contra Voldemort y los mortífagos. De repente sintió que lo invadía un gran resentimiento… por culpa de Potter su padre había ido a parar a Azkaban… poco importaba que Lucius hubiese perpetrado más de un crimen…igual iba a tener que hacérselo pagar… eso también formaba parte de sus planes.
Ya era la hora de la cena, se dispuso a subir al Gran Salón.
Diario de Draco Malfoy
8 de septiembre
Debo admitir que el proyecto de Slytherin me entusiasma. Todavía no sé qué voy a poner pero lo seguro es que no voy a hacer ninguna mención a la guerra… soy consciente de que mis puntos de vista no son precisamente populares. Estoy casi seguro de que Potter no va a ser capaz de deducir que se trata de mi redacción cuando la lean frente a todos.
Aparentemente Nott está esperando que haga algo para salvar a su padre porque cree en los rumores que se corrieron. Debe de haberse vuelto loco, lo cual no deja de ser una lástima, siempre lo había considerado bastante racional e inteligente. ¿Seguirá su padre preso en Azkaban? El artículo del martes sólo mencionaba a mi papá.
El comportamiento de Queenie es muy extraño. Me da la impresión de que oculta un secreto que la está trastornando. ¿De qué se tratará? ¿Y qué relación tendrá el aparicionamento con eso?
Desgraciadamente Potter no está reaccionando como yo había esperado. Voy a tener que refrenarme un poco más… debo dejar de provocar al Weasel y de insultar a Granger cuando él esté presente… podría llegar a ser contraproducente para mis planes. Lástima… el Weasel es una presa tan fácil. ¿Por qué Potter finge indiferencia? Y más importante aun… ¿por qué me trastorna tanto que él se muestre indiferente? Bueno… en realidad no es tan así… tanto no me afecta… será mejor que me acueste a dormir…
oOo
