Un Grandchester Maldito

Capitulo 3

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''Tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón, Romanos 9:2''

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Carta de Guillermo para Sam

Abril, 2002.

Mi querido hijo, sé que no te gusta que te llame así pero siempre serás mi hijo. ¿Aun me culpas de lo que ha pasado con Terry? seguro que sí, yo mismo me sigo culpando. Gracias a tus investigaciones y enseñanzas mi muchacho puede controlar la maldición que pende sobre su cabeza, se mantiene tranquilo y es optimista sobre sus días, no sabes cuan feliz soy de verlo vivir con el mismo brío que antes de tener ese sello oscuro sobre su vida.

Se mantiene sobre las llanuras cabalgando, no le tiene miedo a nada. Es generoso con su prójimo, vive regalando todo lo que nos sobra del trabajo, un día de estos llegare a la casa y la conseguiré sin muebles, es broma, me encanta que sea noble de corazón. A veces lo miro por las tardes mientras recoge el ganado, se la pasa riendo con los trabajadores, tiene un humor que los mantiene contentos entre tanto trabajo. De noche el panorama cambia, sino son sueños que lo perturban es el maldito demonio que lo rodea, lo hemos enfrentado muchas noches y parece que regresa solo para entretenerse provocando a mi nieto, pero Sam él es fuerte, mi Terry es valiente.

Extrañamos tenerte con nosotros, se que la iglesia te ha convocado pero espero pronto vuelvas a casa, Terry desea verte, se que tiene muchas cosas que contarte, cosas que no me dirá a mí, eres su confidente y su protector, lo lamento pero es así como te ve. Eres el único que contacta a Dios y él desea que lo hagas pronto, tiene muchas dudas sobre su maldición, dudas que ni yo puedo aclarar.

Tengo un problema que deseo me ilumines, no es sobre mi nieto pero si sobre la familia. Imagina mi sorpresa cuando a mi puerta llego Olivia Leagan, tal vez ni sepas quien es, pero es hija de la tía lucia, hermana de mi madre. Mi tía era tan amarga como la cera de oído, perdona mi comparación tan asquerosa, pero es así. Al verse vieja y con la herencia de sus padres que por cierto mi madre no recibió, aquella mujer se dejo embaucar por un tipo que solo la embarazo y se le consumió la herencia, de allí el nacimiento de Olivia, si me preguntas como sé todo esto, es gracias a mi madre, lastimosamente las hermanas jamás se volvieron a ver aunque sé que no se llevaron bien después de la aparición de mi padre. En fin, esa no es la noticia sino que me ha pedido alojo. Según relata su hijo Parker ha muerto y la esposa se dio a la fuga dejándole a sus dos nietos, una niña llamada Elisa que tiene el pelo color fuego, además de altanera y malcriada; y un niño que se llama Neil, que me carga loco porque llora todo el tiempo.

No pude negarme, hijo. Olivia tiene más de ochenta y esta tan arrugada como una uva pasa, ya sé que dirás que yo también estoy así de viejo pero la diferencia es que yo envejecí bien y tengo dinero, lo lamento soy vanidoso y tengo la edad para permitírmelo. La cuestión es que los he dejado en mi casa, prometí encargarme de sus nietos y los inscribiré en la escuela, es lo menos que puedo hacer por ellos, son familia después de todo.

Me gusta la idea de que Terry tenga primos lejanos con quienes compartir, además de los hijos de James, el hijo de mi hermano Tabo, estos dos son casi contemporáneos. Espero se hagan amigos y Terry logre seguir adelante a pesar de la maldición que por mi culpa a adquirido.

¿Crees que hago mal, hijo? Debo dejar a ir a Terry contigo, sé que me dirás que sí, pero quiero tener el último recuerdo de mi hijo Richard a mi lado. Soy egoísta, pues mis últimos años los quiero al lado de mi nieto, no viviré por siempre Sam, pero espero tener la fuerza suficiente para llegar a los cien años, se que podre. ¡Ay, muchacho! Te quiero aquí a nuestro lado, empecé a rogar a Dios por ti y por Terry, me he hincado sobre el suelo para rogar por ambos, no sé si me habrá escuchado pero me sentí mejor después de hablar con él. Al menos lo he intentado.

Te amo, hijo. Cuida tu camino pues ambos sabemos que no solo rezas frente a una cruz. Seguimos contando los días para verte. Terry te envía una carta que anexare junto a la mía.

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Febrero, 2015.

La casa estaba aparentemente arreglada, era cálida y confortable, incluso podía decir que era demasiado cálida. El traje que se había puesto la estaba haciendo transpirar en exceso y ya empezaba a sudar. Estaba asustada de que el delineador se le corriera y quedase como un panda antes de ver a quien la iba a contratar. Necesitaba dar presencia de una profesional, se lo debía a su tío quien la había estado manteniendo todo este tiempo de auto castigo. Se paso la mano por la frente que estaba sudada. ¡Dios mío! Sería que en aquella casa no se daban cuenta que era verano y el sol estaba sumamente templado afuera.

- Hola_ la saludaron al fin. Un tipo bastante alto llego a su lado para estrechar su mano con fuerza, mientras sonreía con arrepentimiento. Era algo bronceado y con una sonrisa fácil, llevaba un traje a la medida y su cabello era corto_ lamento la tardanza, pero he tenido que atender una llamada de emergencia. Tu tío te ha contado lo que hago, ¿no?

- Dijo que eras banquero_ respondió ella sin dudar. Aquel soltó una risa por lo bajo.

- Presidente de un banco, mejor dicho.

Ella abrió sus ojos sorprendida ante la noticia.

- No me dijo eso.

- Me lo imagine_ murmuro riendo_ mucho gusto, Tom Steven.

- Candy White, el gusto es mío_ ambos estrecharon sus manos nuevamente, esta vez con complicidad. Momento en que la rubia aprovecho de extender su carpeta_ son mis documentos, allí se encuentra toda mi documentación personal y profesional que me acredita como enfermera y…

- Tranquila, se sobre tus aptitudes. Me la llevare para hojearla luego_ dijo tomándola. Ella asistió_ pero confió en la palabra de tu tío. Me hablo que necesitabas el trabajo, y yo necesito a alguien que cuide de mi hermano, así que nos va a ambos como anillo al dedo.

Ella solo asistió, pensando que cuando llegara a casa le daría una buena retahíla a su tío por andar ventilando aquella cuestión. Él hombre le hizo una señal con su mano indicándole que tomara asiento, ella rápidamente le hizo caso, una vez cómodos, él comenzó a hablar.

- Sinceramente necesito mas una niñera que una enfermera_ comento riendo. Candy se contrario rápidamente.

- ¿El cuidado es sobre un niño?_ pregunto intimidada, los niños no se le daban muy bien.

Le recordaba un episodio de su vida que aun intentaba olvidar.

- Es un niño de veintiocho años_ dijo Tom sonriendo divertido_ mi hermano es un hombre que a veces se comporta como un niño.

- ¿Tiene una enfermedad mental?_ Tom tosió demasiado divertido, si incluso se golpeo el pecho para dejar de toser. Candy aun estaba confusa, pero trato de explicarse_ Podría llevarme bien, se cómo manejar esos casos y le aseguro que su hermano estará en buenas manos. Tengo programas educativos que ayudaran a su mente para que se mantenga relajada y se tocar el piano con destreza, la música siempre los mantiene relajados y centrados en la realidad.

Pero tom seguía riéndose a mares y ya hasta se revolcaba encima del sofá. Gracias a Dios no estaban ambos en el mismo porque seguro la sacaría de él con semejante ataque de diversión.

- ¡Oh Dios mío! Hacia tanto que no me reía de esta manera_ exclamo extasiado una vez que se calmo de tanta risa_ veras, mi hermano es un hombre más o menos cuerdo, su único problema es que hace un tiempo tuvo un accidente demasiado grave que lo ha dejado sin visión.

- ¡Señor Steven! Eso es horrible…habla de que, ¿no puede ver?

Tom cambio su rostro a uno más serio. Candy presto atención, estaba más interesada por su futuro paciente. Aquel hombre intento acomodar la situación que expondría.

- No, no puede ver absolutamente nada. Sus ojos fueron expuestos a un tipo de acido, fue una experiencia traumarte para todos_ murmuro sin dejar de mirarla_ como entenderá desde un tiempo anda solo en esta casa y yo no puedo estar tan pendiente de su cuidado. Hice lo posible para dejar una estela por toda la casa_ se refería a unos cables por el suelo, los cuales se tocaban con la punta del pie. Era una manera de guía_ él puede desplazarse sin ningún problema gracias a estos, pero sucedió que hace unos días tuvo un pequeño accidente al resbalarse en la ducha, se le enredo la cortina de baño en el cuello y bueno, casi no la cuenta.

- ¿Le paso algo grave?

- Una simple escoriación en el cuello, pero nada grave. Mi preocupación es que debo viajar pronto a Londres será un viaje indefinido, las relaciones con el banco me mantienen en constante movimiento desde la muerte de mi padre y no quiero dejarlo solo en ese periodo de tiempo.

- Entiendo_ dijo asistiendo. Era lógico todo lo que estaba exponiéndole.

- Por esa razón he decidido ponerla a prueba, necesitare unas semanas de su tiempo, deberá vivir con nosotros, espero ¿no sea una inconveniencia para usted?

- No, ya me lo esperaba_ murmuro, su tío ya le había comentado como seria aquello, aunque levemente_ incluso he traído un bolso con mi ropa.

Tom aplaudió ante su respuesta.

- Eso es excelente, señorita White. Entonces empezar mañana mismo, dejare que hoy se familiarice con el sitio, incluso se lo mostrare rápidamente.

- Candy, por favor_ le dijo con una sonrisa. Tom inmediatamente asistió_ entonces ¿puedo conocer a su hermano?

- Por supuesto, le aseguro que él no tarda y que…

Un grito y un golpe seco hicieron que ambos se levantaran de sus respectivos asientos. Tom salió rápidamente de la estancia hacia el recibidor, candy lo siguió igual de curiosa. Se quedo hecha piedra cuando observo a un hombre tirado en el suelo con su bolso de color rosa y lleno de ropa entre sus piernas. Lo había dejado allí cuando llego y sin querer estaba en la dirección que el cable de referencia pasaba sobre el suelo. Su cabello era corto y de un tono chocolate, su tez era blanca y la marca roja en el cuello le siguió confirmando quien era.

¡Señor, he provocado la caída de un invidente! ; pensó asustada.

- ¡Hermano!_ Exclamo Tom asustado, intentando levantar al castaño que desde el suelo pateaba el bolso de la rubia con molestia_ ¿Qué diablos paso?

- ¡Maldita sea! ¿Quién ha dejado esa mierda en mi camino?

Candy se abochorno ante las palabras del castaño, quien ya era levantado por Tom. En lo que serian sus ojos llevaba una venda blanca que los cubría totalmente, su cabello estaba despeinado y por las arrugas de su frente, candy supo que estaba molesto. Se sonrojo ante semejante desastre.

- Perdón_ susurro a duras penas.

Los hombres se callaron y Tom empezó reír totalmente divertido.

- Te meteré mi puño en tu estomago si te sigues riendo_ amenazo el castaño malhumorado. Tom tosió para disimular su diversión_ ¿Quién es?

Candy siguió mirando a la persona que debía cuidar, aquel era alto, unos centímetros más que Tom, y tenía un cuerpo esbelto y bien formado como si practicara algún deporte, los músculos del brazo se le marcaban con la flexión. Llevaba puesto unos cómodos monos oscuros y una camiseta blanca, sus pies estaban descalzos y por los movimientos que hacia estaba rozando con su pie el cable.

- Es la señorita Candy White, es enfermera.

- ¿Acaso estás enfermo?

Tom sonrió a Candy. Aquello no sería fácil, su hermano se iba a enfadar, no le había contado que estaba buscando a alguien que lo cuidara.

- No lo estoy, ella ha venido porque se lo he pedido_ respondió sin dudar, el castaño movió sus labios confuso, pero Tom aclaro dirigiéndose a Candy_ señorita, este es mi hermano Graham Steven. Graham, ella te acompañara mientras estoy fuera.

Sin embargo, el susodicho llamado Graham no contradijo nada, sino que lo ignoro y siguió caminando a su destino el cual era la cocina. Tom suspiro con fastidio al verlo marchar.

- Lo lamento, es su reacción ante algo que le molesta. No le dije que contrataría a alguien para que se quedara a su lado_ reconoció Tom de forma apenada.

Candy solo asistió, mirando la espalda del castaño que ya cruzaba con tranquilidad hacia lo que sería la cocina. Casi sintió pena por aquel tipo que había sido privado de su visión y que ahora debía ser vigilado como un niño debido a su discapacidad.

- Tranquilo, créame que lo entiendo. ¿Tiene algún complejo por sus ojos?

- Lo tiene, no le gusta hablar de eso_ respondió Tom a la vez que aclaraba_ no le gusta hablar sobre él, así que mejor no lo atosigue con preguntas. Es un hombre respetuoso y callado, eso hasta que alguien desea fisgonear sobre su vida.

- Creo que podre mantenerme neutral sobre eso_ murmuro la rubia, a ella tampoco le gustaba hablar sobre su vida, no después de todo lo que le había pasado.

- Eso espero. Venga conmigo, le presentare a la cocinera.

Tom tomo el bolso de la rubia quien se sonrojo levemente recordando la caída desafortunada, aquel sonrió con tranquilidad y la guio hasta la cocina. Aquel sitio era sumamente bonito, a ella que personalmente no le gustaba cocinar le parecía que aquella cocina era un sueño, era de cerámica oscura y tenía una cocina de acero inoxidable que te invitaba a cocinar con confianza. Los lavaplatos eran de acero igualmente y en uno de ellos estaba una señora algo mayor lavando una de las vajillas que había sido ensuciada.

En otro extremo estaba Graham sentado con despreocupación sobre la encimera, en su mano estaba un pan tostado con mantequilla, aquel crujió en su boca y dejo caer migas sobre su camisa. Por alguna extraña razón aquella acción le puso la piel de gallina.

- Muy bien, esta es la señorita Ponny_ señalo Tom a la mujer quien se había dado la vuelta y ya sonreía con amabilidad, aquella seco sus manos antes de acercase_ ella es Candy…

Ambas estrecharon sus manos y casi se dicen algo amable cuando Graham hablo antes.

- Sera mi niñera, Ponny.

- ¡Graham!_ exclamo Tom molesto, Candy se había sonrojado nuevamente ante aquel comentario sarcástico_ es una enfermera, ponny. Cuidara a nuestro inválido.

- Claro, ordena que me mande a la habitación a las ocho para dormir.

- Por supuesto. Candy, ya lo sabes a las ocho debe estar en su cama_ respondió Tom con burla.

Ella creyó que Graham estaría molesto, pero aquel solo sonrió de medio lado mientras seguía comiendo. Ponny solo suspiro.

- Ignóralos, preciosa. Siempre se pelean de la manera más tonta. Me da gusto conocerte.

- Igual, señorita Ponny.

- Puedes pedirme cualquier cosa que necesites.

- ¿Por qué yo no puedo pedirte cualquier cosa, ponny?_ se quejo Graham terminando de comerse su pan.

- No lo mereces, cariño.

- ¡Ufff!_ exclamo Tom agarrando la parte delantera de su traje, como si le doliera el pecho_ ¡directo en el corazón, Peppa!

- Cállate, susy oveja.

Candy sin querer empezó a reír ante semejantes apodos, sabía de sobra que programa era debido a su primo de cuatro años que la veía diariamente.

Los hombres dejaron de hablar ante la melodiosa risa que se propagó por la estancia, Tom solo sonrió conforme de que los nervios de candy se hubiesen ido, se notaba tensa desde que había entrado, ahora se veía relajada y tenía el rostro iluminado. La revelación lo golpeo directo en la cabeza, aquella muchacha era muy bonita cuando reía de aquella manera. Desvió su mirada y observo a su hermano quien estaba estático, su tez se había vuelto pálida, después lentamente paso su mano por su cabello corto y por un momento acaricio aquella venda sobre sus ojos, sus dedos temblaban.

- Hermano_ murmuro Tom acercándose al castaño para tomar su mano en un apretón. Aquel detuvo su temblor y suspiro.

- Lo siento, algo me ha pasado en mi cabeza y yo…

- Tranquilo, estas bien.

Candy había dejado de reír y miraba a aquel par que se susurraba cosas que ella no escuchaba. Ponny la animo a sentarse encima de un taburete que rodeaba la barra, una que dividía la cocina.

- ¿Deseas comer algo?_ pregunto la mujer con dulzura.

Tenía alrededor de sesenta años más o menos, su tez era blanca y sus cabellos ya estaban platinados aunque no en su totalidad, era regordeta y tenía una bonita sonrisa. Sobre el puente de su nariz iban unos lentes con algunos grados de aumento que cubrían unos ojos pequeños y algo oscuros. Era el prototipo de cómo sería la señora Claus, si santa realmente existiera.

- No, gracias…he comido antes de venir_ respondió con una sonrisa ante tanta amabilidad.

- Tranquila, Candy. Ponny te servirá lo que desees mientras estas aquí_ le informo Tom quien ya había dejado de susurrarse con su hermano_ tiene un horario desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde.

- De modo, ¿Qué no vive aquí?

- No, querida. Tengo mi propia casa a unas cuadras, vivo con mi hermana María y bueno nos tenemos la una a la otra_ contesto ponny con una risita.

- Te he pedido matrimonio miles de veces y siempre me rechazas_ dijo Graham con una sonrisa.

Una sonrisa que hizo sentir mariposas en el estomago a la rubia, aquella sonrisa tenía algo que la inquietaba, era como un maravilloso secreto que deseaba descubrir. Sus labios se veían provocativos y llamativos. Casi se golpea la frente con la barra de la cocina ante semejantes pensamientos inadecuados.

- No dirías eso si realmente vieras a este saco de años_ murmuro ponny llena de risas.

- Es hermosa, hermano_ añadió Tom con picardía guiñando uno de sus ojos_ yo que la veo, te puedo decir que tan perfecta es.

Ponny ya se sonrojaba como una colegiala ante semejantes halagos.

- Lo sé, su comida no miente_ mascullo Terry lleno de complicidad.

- ¡Aduladores!

Exclamo ponny, y ambos rieron con diversión. El castaño sentado en la encimera, se bajo y sacudió su camisa llena de migas. Candy solo lo miraba con embelesó, aquel estaba tocando las esquinas para orientarse, rápidamente dio dos pasos y se detuvo al encontrar el trayecto del cable que le servía de referencia.

- ¿Te vas?_ quiso saber Tom.

- Sí, quiero ducharme.

- Crees que…_ intento decir Tom, pero fue interrumpido.

- Tom, no te preocupes.

Lo observaron marcharse y Tom suspiro profundo. Ponny no dijo nada, solo camino fuera de la estancia con plumero en mano. Ambos quedaron solos.

- Es difícil para él, candy.

- Créeme, lo se_ respondió ella entendiendo la preocupación de Tom.

- Quiero que sepas algunas cosas sobre esta casa. Graham vive en la planta superior, allí solo hay dos cuartos, un gimnasio y un estudio. Tu misión será cuidarlo en el día, después de la cena mi hermano sube a su habitación y no bajara hasta el otro día, así que no te preocupes por él. Le gusta estar solo, así que si no te habla mejor no le intentes formar una conversación, a veces puede despertar irritable e intenta pagarlo con quien tenga a la mano_ ella asistió y Tom se volvió aun más serio_ bajo ningún concepto debes vagar por la casa de noche, a pesar de que puedas escuchar ruidos debes mantenerte en tu habitación.

- ¿Ruidos?

- Mi hermano tiene pesadillas sobre el accidente que tuvo, puedes escucharlo gritar y quebrar cosas, será normal pues es la única manera de mantenerse al filo…tiene ciertos demonios que aun no lo dejan_ fue la única respuesta que dio Tom, Candy miro la seriedad marcada en su rostro y solo asistió_ las luces de la plata superior siempre están apagadas, así que no te preocupes por prenderlas. Te pido que mantengas vigilado a mi hermano, si ves algo fuera de lo normal debes llamarme, una actitud o enfermedad. Y sobre todo, jamás, jamás le quites la venda sobre sus ojos o se la toques, es demasiado susceptible.

- ¿Tan mal han quedado sus ojos?

- Suficiente para no querer mirar.

La respuesta la sorprendió, pero entendió que lo del acido podía ser grave.

- ¿Y, mi habitación?

- Esta en esta planta, ven voy a mostrártela_ le sugirió Tom y ella asistió mientras lo seguía.

La habitación estaba cerca de la cocina y era sumamente cómoda, tenia tonos pastel y una gran cama matrimonial en el centro, una mesita de noche con su lámpara y una mesa tipo estudio en una esquina, había varios libros encima. Ella se acerco para ver las portadas y la mayoría eran novelas y revistas sobre herbolaria. Contaba con un baño privado para su comodidad. Además, había un teclado algo usado en una esquina.

- Tu tío Albert me dijo lo que te gustaba, intente acomodar la habitación a tu gusto. Le teclado es mío, espero te guste pues me has dicho que sabes tocar piano y si bien no es igual, es algo parecido.

- Gracias, de verdad me gusta.

- Me alegra. De resto, puedes ver televisor en la sala sin ningún problema.

- Eso está bien. ¿Puedo recibir visitas?

- ¿Tienes novio?_ pregunto Tom de pronto, haciéndola sonrojar hasta parecerse a una remolacha.

- ¡No!_ grito sorprendida, aquel se relajo empezando a reír_ solo que tengo un primo que deseara visitarme, pero es solo familia se llama Stear y prácticamente siempre está a mi lado. Ha vuelto del ejercito solo hace unas semanas y quisiera poder verlo.

Tom reflexiono un poco y luego asistió.

- Puedes traerlo, pero por favor que ignore los comentarios de mi hermano. Siento que no le gustara gente extraña en casa.

- Entiendo.

- Pero puedes salir, tienes los domingos libres. Sé que Graham se las arreglara ese día sin ti_ le informo Tom y ella sonrió estando de acuerdo_ se que sonara loco, pero necesito cuides a mi hermano, quiero que estés cerca y a la vez lejos. ¿Un poco confuso, no?

- Un poco.

- Solo…quiero encontrarlo en una pieza al volver de mi viaje.

Ella estuvo tentada a preguntarle porque decía aquello, pero el celular de Tom sonó y este se disculpo para contestar, camino fuera de la habitación mientras iba hablando sobre sitios, ubicaciones y el nombre de una persona que necesitaba ver. Candy se quedo mirando la estancia, creía que entendía un poco el punto de Tom, quien deseaba que velara por la seguridad de su hermano, pero sin llegar a asfixiarlo. Instantes más tardes volvió tom, con una sonrisa de disculpa.

- Se supone que debo mostrarte las habitaciones, pero ha surgido una emergencia. Puedes revisar todas las habitaciones, merodea por la casa y explora_ le recomendó como un niño travieso_ prometo regresar en la noche.

- Tranquilo, puedes irte. Le preguntare a Ponny sobre lo que no sepa.

- Exacto, esa es la actitud.

Candy echo a reír y Tom se fue marchando.

-. Recuérdale a Ponny que quiero simplemente un Sándwich esta noche, conociéndola me preparara un pavo entero para mí solo_ dijo con burla antes de irse.

Ella lo acompaño hasta la puerta, donde lo observo marchar encima de su camioneta Ford Explorer de color blanco. Después miro el frente de aquella casa de dos pisos, era común, con grama verde y un árbol desconocido en el frente, sospechaba que era de naranja por las espinas. Cerró la puerta principal y empezó a divagar por aquella casa.

Tenía un recibidor espacioso donde se veía la escalera que daba al piso superior, una sala de estar en donde estaba el televisor y los muebles, la enorme cocina con el comedor incluido, su habitación, un armario donde se acumulaban cosas de limpieza, el garaje donde estaba otro auto un poco más pequeño cubierto por una manta oscura y polvorienta. El patio era relajante, estaba lleno de arboles que desprendían un olor a madera y menta, era como si un pequeño bosque estuviese en la parte de atrás, habían flores silvestres por todos lados y cerca había una planta de aguacate que estaba llena de esos deliciosos alimentos, sintió la boca hecha agua, ya después los probaría.

Termino por caminar hacia la escalera y algo dudosa, pensó si sería buena idea. A la final recordó que Tom le había dicho que podía explorar, solo se aseguraría de no hacer ruido y de procurar encontrar el cuarto de Graham para evitarlo lo más posible.

El piso superior estaba tranquilo, la primera puerta que reviso era la del gimnasio. Había un saco para golpear, una caminadora, una bicicleta, múltiples pesas que iban de menor a gran tamaño, una barra, y un equipo de sonido; era un cuarto lleno de testosterona. Cerró la puerta y después pudo localizar el estudio pues las puertas estaban abiertas de par en par. Aquel sitio estaba lleno de libros de todas clases, tenía un enorme sofá en el centro junto a una pila de crucigrama y sopas de letras sin terminar. Un tablero de ajedrez estaba en una esquina y el escritorio con una silla confortable en el otro extremo, estaba lleno de papeles que sospechaba serian de Tom. El sitio olía a cigarrillos y no se equivocaba, pues había uno en un cenicero que se estaba terminando de consumir.

- Así que Graham es un fumador_ susurro con voz queda ante tal descubrimiento.

Aquello sí que sería un problema, pues ella detestaba a los fumadores. Ignoro ese hecho y miro la estantería llena de licores que aun no habían sido destapados, parecía una colección pues iban de colores a sabores distintos, incluso conocía algunos y sabia levemente sus precios, era una pequeña fortuna para quien no tenía nada.

De pronto su ensoñación fue rota, un golpe de vidrios rompiéndose la pusieron alerta. Miro a los lados esperando que no haber sido ella en algún despiste y comprobó que el sonido venia de afuera. Corrió hacia donde se escuchaban una serie de maldiciones y al llegar a la habitación cerrada movió la manilla. Estaba abierta.

- ¡¿Qué demonios?!_ Grito un castaño ante semejante violación a su privacidad.

Candy jamás estuvo preparada para lo que miro. Frente a ella estaba un castaño como Dios lo había enviado al mundo, estaba de espaldas con su paño encima de su cabeza, aquel le cubría el rostro, era como si hubiese estado secando su cabello, la espalda estaba marcada por músculos que ni ella sabía que existían, tenía una enorme cicatriz debajo de su escapula era lo único que manchaba aquel cuerpo perfecto, descendió su mirada a su cintura en donde una trenza de colores estaba rodeando su cuerpo, era de colores vibrantes y llamativos; sin querer sus ojos tomaron otro rumbo específicamente a su retaguardia y a sus muslos. Sintió su respiración fallar.

¡Señor, estaba hiperventilando!

Había una estela de vidrios en el suelo y la mano izquierda del castaño goteaba de sangre, aquello la asusto tanto que olvido la semejante vergüenza del momento. Tenía su rostro sonrojado, casi incendiaba un bosque entero con su cara.

- ¡Dios mío! ¿Estás bien?_ pregunto preocupada, casi intento acercarse al herido. Después recordó su desnudez y se detuvo.

- ¡Dios mío! ¿Júrame que no estás viéndome desnudo?

Protesto Graham sin volverse y sin quitarse el paño sobre su cabeza, se había tensado como una cuerda de guitarra, parecía más a un gato callejero.

- ¡Oh!, ¡Perdón!_ grito la rubia como una desquiciada antes de correr fuera de la habitación y cerrar de un portazo.

Su corazón le latía desenfrenadamente, se tambaleo y termino por apoyarse en la pared para no caer. Había sentido tantas cosas en aquel momento que sentía una vergüenza que la estaba matando. Ahora no sabía cómo iba a mirar a la cara a aquel hombre que aunque no la veía, igual la hacía sentirse extraña. Escucho como la puerta se abría de golpe y casi quiso huir del sitio, pero un paso descubrió su paradero, ¿porque el piso tenía que chillar?

- Si piensas huir, lo mejor será que no lo hagas_ le hablo el castaño con su dorso aun desnudo y el paño sobre su cintura. La venda estaba sobre sus ojos, aunque torcida como si se hubiese apresurado por colocársela. La mano seguía herida, pero ya no salpicaba sangre_ Tú y yo, tenemos un serio problema.

- Esc…escucha_ tartamudeo la rubia_ no fue mi intención, escuche el ruido y me preocupe de que algo malo te estuviese ocurriendo, yo…

- Te lo diré de esta manera, no me gustas_ aquello si le cayó como un balde de agua fría a la rubia, la frialdad de su voz era aterradora hasta cierto extremo_ estarás fuera de esta casa en una semana como máximo, así que mejor no te pongas cómoda. Eres una mujercita sin importancia que mi hermano quiere dejar como mi niñera, cosa que no necesito. Si no estás dispuesta para otro tipo de servicio_ ella se estaba sonrojado nuevamente, sentía que su cara ardía pero esta vez de rabia. Aquel ser la estaba desprestigiando y tratándola como una cualquiera_ créeme que no me servirás. Deberías volver a tu madriguera.

La sugerencia estuvo de más, ella intento morderse la lengua, pero el castaño sonrió con sarcasmo como si disfrutara de su silencio y ella quiso golpearlo, tenía unas ganas enormes de borrarle la sonrisa, pero…había prometido cuidarlo, aun si era un imbécil.

- ¿Culminaste?_ pregunto con un deje de aburrimiento.

Por la línea recta que formo con sus labios, ella supo que no estaba nada complacido con la bofetada de ignorancia que le había dado. Mentalmente, Candy se sintió genial.

- ¿Te crees graciosa?_ pregunto un poco crispado.

Ella soltó una pequeña risa que lo tenso, agradecía que escuchara su risa puesto que aquello seria un arma mortal para mantenerlo a raya.

- No me importa que yo no te guste, deseo lo entiendas_ comenzó a explicarle, la vergüenza había sido remplazada por un grado de molestia_ me encuentro aquí solo porque mi tío era buen amigo de tu padre, además Tom es quien le ha pedido a mi tío este pequeño favor de estar contigo mientras él está viajando.

- No necesito que…

- Entiendo. Sé que no necesitas a alguien que te cuide_ le respondió la rubia con molestia_ pero es algo inevitable, solamente estaré para ayudarte. Puedes ignorarme mientras este por aquí.

- Puedo dejar de verte_ dijo el castaño con sarcasmo.

Candy blanqueo sus ojos, aquel no se las haría fácil.

Ella no estaba para discutir con Graham, tenia mejores cosas que hacer como desempacar y aquel tipo no dejaría su terquedad. Lo miro nuevamente y esta vez detallo una pequeña cicatriz en la frente específicamente en la base del cabello, era inquietante. Golpeándose mentalmente, decidió marcharse antes de empezar a fantasear con el resto del cuerpo visible, que era mucho.

El castaño escucho como sus pies se deslizaban, tanto tiempo en oscuridad le había servido para desarrollar más sus oídos. Aquella tonta mujer lo estaba dejando con la palabra en la boca, mejor aún, lo estaba ignorando en un gran sentido. Algo en su ego le dio un latigazo.

- Se supone que jamás debes dejar hablando solo a un ciego desamparado_ se burlo con acidez y se sintió complacido al escuchar un bufido de molestia por parte de la mujer.

- ¡Si puedo, mas aun cuando se comporta como un mocoso!

¡Caray!; pensó el castaño. ¡Está furiosa!

Después él soltó una carcajada llena de diversión y desapareció por la puerta de su habitación. Candy solo se quedo sorprendida por haber gritado, se suponía debía conservar el trabajo, no arruinarlo, pero aunque debía molestarse por la carcajada del castaño, se sintió mayormente aliviada de que no se hubiera molestado aun mas. Después suspiro y pensó en cuán difícil seria convivir bajo el mismo techo.

Bajo las escaleras rumbo a su habitación donde desempaco colocando todo en el armario, después fue con Ponny a quien ayudo con lo que sería la limpieza del hogar, sabía que no estaba allí para eso, pero Graham se mantuvo en su habitación. Las horas pasaron rápido y estuvo conversando todo el rato con la cocinera, solo de temas triviales. Cuando casi eran las seis, Ponny decidió hacer la cena. Estaban en la cocina cuando se escucho el fuerte sonido de música Rock.

- Tranquila, esa es la señal de que el muchacho está golpeando su saco_ explico Ponny mientras terminaba de limpiar la encimera de la cocina.

- ¿Hace ejercicio con música?

- Si, la mayoría del tiempo se la pasa allí. Le gustan los deportes, aunque no puede practicarlos.

Candy asistió, entendía que era un riesgo para el hombre, sin su visión todo se volvía más complicado. Ponny estuvo sacando unas rebanadas de pan, las cuales rellenaría para la cena de todos.

-¿Estas casada? Lo digo porque solo mencionaste a tu hermana.

- Lo estuve, pero de eso hace muchos años. Cuando estuve más vieja, mi hermana vino a hacerme compañía, es una monja sabes, se hace cargo de un orfanato que se ubica a solo dos casas de mi hogar.

- Que raro que no estés trabajando con ella_ dijo Candy con una sonrisa.

Ponny solo suspiro.

- Me ofreció trabajo en ese sitio, pero…

- ¿Pero?

- Ya sabes, me gusta esta casa y aprecio mucho a la familia_ respondió risueña.

- ¿Llevas mucho tiempo en esta casa, Ponny?_ pregunto la rubia con curiosidad.

- Si, entre cuando Tom era solo un bebé. La señora necesitaba ayuda para su cuidado y yo había perdido mi empleo como ama de llaves en otra casa. Fue perfecto.

- ¿Y donde está la señora?

Ponny guardo silencio durante unos segundos, candy pensó que era debido a que cortaba unos tomates para los Sándwich que prepararía. La mujer mayor a la final contesto.

- Vive en otro lado. No le gusta la ciudad.

- ¡Oh! Pero, ¿supongo que siempre viene a ver a sus hijos?_ pregunto candy de nuevo.

- Si, a veces. Sin embargo, no es usual verla por aquí_ informo Ponny a la pecosa_ Y dime, ¿Deseas tu pan con verduras?

Candy supo que le había cambiado el tema, pero no le molesto.

- Tomate solamente, por favor.

Ponny asistió y se lo preparo tal como ella quería. Después de terminar de preparar todo, la anciana se marcho con rapidez. Candy la observo partir y quedo insatisfecha de no poder conseguir la información que deseaba, la cuestión de la madre ausente fue inquietante.

Tomo su plato de comida y se llevo el de Graham también. Ponny le explico que aquel comía en el televisor, era una simple manía que tenia por las tardes. Ella dejo el plato sobre la mesita frente al televisor y apresurada tomo el control mientras se lanzaba sobre el mueble, coloco una de sus películas favoritas. Solo habían pasado unos minutos cuando sintió la presencia de Graham, lo miro sentarse en la esquina del mueble con un rictus sobre sus labios, parecía que le montaría una pataleta pero se mantuvo en silencio.

- ¿Quieres comer, Graham?

- ¿Qué es?

Candy sonrió, pues parecía un niño.

- Sándwich.

- Bien, ¿está en la cocina?_ pregunto pensando que debía ir hacia allá, pero Candy le extendió el plato, colocándolo entre sus manos. Aquel contacto lo dejo frio, ella había tocado sus manos para dejarle aquella comida, el toque fue suficiente para intranquilizarlo, pero no tanto para ser un malagradecido_ Gracias.

- De nada_ respondió ella.

Sentía que se sonrojaba nuevamente así que agradecía que el otro no pudiera mirarla. Se concentro en comer y mirar la televisión, mientras el castaño hacia lo mismo. Se sumieron en silencio y solo se escucharon los leves mordiscos dados al pan.

- ¿Qué están pasando?_ pregunto el hombre mientras seguía comiendo.

- Tarzan.

- ¿De qué se trata?_ Candy soltó un sonido de asombro y rápidamente el castaño de intimido_ ¿Qué pasa?

- ¿No sabes quién es Tarzan, el hombre mono?

- No, ¿es alguien importante?_ pregunto sarcástico. Candy ignoro su tono.

- Pues cuando eres un niño lo es, ¿Cómo es posible que no sepas quién es? Es una película que fue adaptada en comiquita por Disney y para mi es tan linda.

- Tal vez porque me la pasaba muy poco frente al televisor.

Aquella respuesta fue increíble para la rubia, ella se había pasado casi media vida frente al televisor, sabía que no era sano pero era un hábito.

- ¿Qué hacías sino veías televisor?

- Cabalgar, correr, estar al aire libre_ respondió con burla mientras añadía_ ¿Por qué para ti es tan increíble?, no siempre fui un ciego inútil.

Candy suspiro. Odiaba que se tratara con tanto menosprecio.

- Perdón, solo que como hijo de un banquero jamás imagine que te la pasaras tanto al aire libre. ¿Dónde hacías eso de cabalgar'?

Graham frunció su ceño y prefirió morder su pan antes de contestarle. Ella tuvo paciencia esperando una respuesta, al final él se digno a cambiar el rumbo de la conversación.

- Dime, ¿Quién es ese Tarzan?

- Bueno es un niño huérfano_ empezó a contar ella, no quería molestar al castaño que por lo visto intentaba ser civilizado, además él le prestaba atención_ sus padres fueron atacados por un leopardo, estaban en la selva. El asunto es que una gorila lo salvo ella recién había perdido su bebé, se llama kala y se encargo de cuidarlo a pesar de que Kerchak no lo quiere, ese es el líder de los gorilas_ le iba relatando ella con tranquilidad y Graham se mantuvo a la expectativa con cada palabra_ ¿Quieres que te diga lo que va sucediendo en la película?

- Perderás el sentido en las escenas.

- Tranquilo, puedo hacerlo. Hacia esto con mi madre cuando ella no podía ver sus novelas favoritas…_ su voz fue apagándose al recordar a su madre, intento cambiar el tono de su voz a uno más alegre, pero el castaño se había dado cuenta del cambio_ En fin, puedo hacerlo.

- ¿Qué le paso a tu madre?_ pregunto de pronto.

No quería ser un curioso, pero el tono de ella lo había orillado a preguntar.

- Ella tenía glaucoma, fue perdiendo la visión_ respondió con tristeza_ murió hace un año, estaba deprimida.

El silencio se instalo entre aquellas dos personas durante un rato. El castaño comprendía que aquella muerte había significado mucho para ella, nada menos que su madre. El sentimiento de pérdida seguía instalado en su pecho, era algo que no la soltaría durante una buena temporada, así que decidió cambiar el tema.

- Entonces, ¿el hombre mono sobrevive? Déjame decirte que detesto las películas donde el protagonista muere.

Candy se rió y siguió contándole sobre la película. Agradecía que no hubiese dicho que lo sentía o que el ambiente se hubiera quedado turbio entre ambos, siempre sucedía cuando contaba lo de su madre, pero aquel hombre no había sentido lastima por ella ni se había congraciado con su pena, él había optado por hacerla reír.

Graham había perdido a tantas personas que decir lo siento no era suficiente, no podía darle el pésame ante su pérdida porque ella no deseaba eso, si ella hubiera pedido algo, estaba seguro que sería tener a su madre de vuelta. Había heridas difíciles de cerrar y unas palabras no eran suficiente bálsamo para el dolor, ella debía aprender a dejar ir aquellas situaciones tristes de su vida, mientras tanto él se sintió acompañado. Hacía mucho que no se sentía así. Hacía demasiado que no estaban a salvo junto a él.

La tarde paso volando con ellos mirando la televisión, ella le relataba toda la historia sin perder detalles y él término recostándose completamente en el mueble, la escuchaba con atención. Terminaron escuchando música y no se supo cómo, pero terminaron comiéndose la cena de Tom.

- Tendrás problemas si Tom llega y no hay comida_ se burlo el castaño.

- ¿Por qué solo yo tendré problemas?_ replico candy indignada.

- Porque no le va a sorprender que yo me haya comido su pan, pero le sorprenderá que tu colaboraras.

Ella se echo a reír junto a él. Después se levanto resuelta.

- Bien, le hare algo de comer.

Graham soltó un silbido incrédulo.

- ¿Sabes cocinar?

- ¡Por supuesto!_ exclamo orgullosa_ no es como si se hacer mucha cosa, pero me las arreglo.

Graham se carcajeo animado, mientras se levantaba de su sitio para seguirla hacia la cocina. Una vez allí se guio hacia el taburete donde tomaría asiento. Escucho el trasteo de la chica y empezó a reír nuevamente.

- Bien, antes de que acabes la cocina déjame explicarte donde esta cada cosa.

- ¿Cómo lo sabes?

- Llevo un tiempo en esta casa para saber donde deja ponny cada cosa_ explico con una sonrisa.

- ¿Alguna recomendación?

Graham medito durante un rato hasta que asistió.

- Papas, le encantan. Si mal no recuerdo, creo que hay carne del almuerzo, busca en la nevera y hazle algo_ ante el silencio de la chica, añadió_ no te preocupes, él no es exigente y adorara lo que hagas.

Después de eso candy se puso manos a la obra con la cena para Tom, agradeciendo a su ayudante quien estando ciego sabia muchas cosas que ella ignoraba de aquella casa. Antes de que se hiciera demasiado tarde todo quedo listo, dejaron la comida en el microondas y cada uno se marcho a su respectiva habitación, no sin antes burlarse de la tarde que habían compartido.

- Avisa si sucede algo, ¿sí?_ pidió ella al verlo caminar hacia las escaleras.

- Tranquila, todo está bien. Solo voy a dormir_ respondió el castaño con fastidio. Estuvo subiendo las escaleras hasta que se detuvo, sabía que ella lo estaba mirando, no podía evitar la preocupación_ por cierto, un gusto compartir contigo la cena, Candy.

- Lo mismo digo_ la escucho decir a ella.

- Nos vemos luego_ dijo tomándole el pelo debido a su ceguera.

Ella solo rió ante su humor negro. Aquella risa lo mantuvo con buen ánimo hasta que llego a su habitación donde todos los demonios lo esperaban. Sería una noche larga.

.

Era muy tarde y estaba agotado, paso por la cocina percatándose de que la habitación de Candy estaba cerrada y con la luz apagada, debía estar descansando. Encontró la cena en el microondas y sin calentarla empezó a comerla con un tenedor, consistía en carne y muchas papas. Sonrió, pues ponny siempre lo había consentido desde pequeño, las papas eran su debilidad y devorarlas su propósito. Camino por la estancia hasta llegar a las escaleras, subió una a una con pereza mientras llevaba su plato a cuestas.

Extrañaba enormemente a su madre, pero aquella se había ido a otro país y de muy mala manera. Recordó la dura discusión que habían tenido hace más de dos años, su madre había estado sumamente molesta por una decisión que él había tomado, después de eso ella se había marchado para vivir en una de las tantas propiedades que poseía su padre. La había visto en navidad, él había tenido que visitarla pues ella no vendría. Se veía aparentemente bien, a pesar de la falta de su esposo estaba rebosante en salud, pero aun mantenía ese carácter endemoniado para llevarle la contraria. Era una mujer fuerte, aunque con un corazón enorme y divertido cuando nada la molestaba.

Llego a su despacho con un deje melancólico. La puerta estaba abierta y una estela de humo salía de aquel sitio. Suspiro profundo antes de entrar.

- ¿Estas pensando en tu mamá, cierto?_ le preguntaron desde el asiento de su escritorio.

Tom sonrió sin querer mientras se acercaba y tomaba asiento al lado del castaño para seguir comiendo.

- ¿Cómo lo sabes?

- Dejas de comer con ánimo cuando piensas en ella. ¿Por qué no vas con ella?

Pregunto un castaño haciendo aros con el humo que salía de su boca, después lo miro con tranquilidad. Tenía unos ojos profundos e iguales a un zafiro.

- Sabes por qué, necesitamos encontrarlo y tengo pistas exactas que nos ayudaran.

- No hagas esto por mí, Tom_ susurro el castaño con una sonrisa avergonzada_ ambos sabemos que soy una persona maldita y eso nunca cambiara. Incluso él me abandono aun cuando me juro que regresaría.

Tom negó con su cabeza y dejo a un lado aquel plato que aun no estaba vacío. Estiro su mano y el otro hombre la estrecho con cariño. Ambos se miraron fijamente e incluso sonrieron.

- Yo jamás te abandonare, decidí ayudarte. Sé que Dios te cruzo en mi camino por algo y descubriremos la razón, nosotros…juntos, hermano_ Sus manos se apretaron y el castaño hizo una leve mueca de dolor, Tom bajo su mirada y a pesar de la tenue luz observo los cortes en su mano_ ¿Qué te ha pasado?

- Problemas_ fue la única respuesta que dio, soltó sus manos y froto sus ojos con cansancio_ nuevamente estoy soñando.

Tom suspiro molesto, aquello no le gustaba.

- ¿Recuerdos?

- No, jamás había visto estas imágenes_ murmuro con tristeza_ existe una mujer que desea hablar conmigo, pero siempre me despierto cuando ella intenta hablar. Esta una maldita oscuridad que me atrapa hasta que me asfixia. ¡Rayos!

- Vamos, deja de presionarte_ pidió Tom al verlo sacudir su cabello con sus manos_ solo debes tener paciencia, todo llegara a tu mente.

- Lo dudo, es como si me diera amnesia cada vez que despierto, solo recuerdo algunos detalles. No sé qué hacer_ confeso con tristeza.

- Lo resolveremos_ prometió Tom_ lamento lo de la enfermera.

El castaño sonrió sin querer.

- Es un riesgo tenerla aquí, no puedo controlarme en ocasiones y me da miedo que me mire sin la venda_ le mascullo volviendo a la seriedad_ devuélvela a su casa, Tom.

- No puedo, su tío me ha pedido el trabajo. Ella lo necesita, está sola en este mundo y no sabe qué hacer con su vida, no puedo dejarla sin nada.

- Tiene un carácter dulce pero no está preparada para vivir bajo este techo, créeme Tom, deja que se regrese.

Tom se mantuvo serio y negó con su cabeza. Sabía que el otro podía hacerle cambiar de opinión, pero no sobre aquella mujer, no cuando ella seria quien lo mantuviera vivo.

- No lo hare.

- ¡Maldita sea, Tom! ¿Por qué?

- ¡Porque estoy harto de que intentes matarte!_ le grito indignado_ no mas estupideces, sabes tan bien como yo que nada te pasara si lo intentas. Deja de hacerte daño.

- ¡Es mi maldita vida!_ exclamo el castaño molesto.

- ¡Vete a la mierda, Terry! No seguirás con este juego, se supone intentamos acabar tu maldición y tu intentas tentar al demonio más de lo que has hecho_ el castaño bajo su mirada sabiendo que era cierto_ ¡No me bajes la cabeza! ¡Mírame cuando te hablo, estúpido! Quiero que vivas, quiero que consigas la paz que necesitas, pero sino pretendes poner de tu parte me voy a lanzar de un puente y me voy a matar para que quede en tu maldita conciencia.

Terry parpadeo sorprendido, luego se molesto demasiado con Tom, a la final termino rindiéndose y suspiro cansado.

- Dejare de intentarlo_ prometió en un susurro. Tom lo miro arqueando su ceja_ ¡Bien! No lo hare mas, te lo prometo.

- Eso me gusta, ahora bien volviendo al tema de Candy, se quedara por el tiempo que yo me mantenga fuera. Jamás dejes que te mire, lo sabes_ Terry asistió derrotado_ tendremos el detalle que Ponny tomara vacaciones, así que creo tendré que contratar otra persona para que les haga comida y…

- La enfermera sabe cocinar, nos arreglaremos. No quiero más gente aquí.

-¿Cómo lo sabes?

- Me lo ha dicho_ respondió esquivando la pregunta, mientras miraba el plato de Tom a medio terminar_ ¿Cuánto te tardaras?

- No lo sé, pero espero que sea antes de semana santa.

- Esto se volverá un caos_ le hizo saber Terry con su rostro sombrío_ ya empezaron a llegar las visitas indeseadas,

- ¿Cómo te encontraron?

- Olvidas que tengo un maldito faro en la frente, los atraigo como imanes. Ahora además de evitar que la muchacha corra algún riesgo conmigo, debo evitar que sea dañada por otros…que emoción_ completo sarcástico.

Tom suspiro, aquella situación se tornaba más complicada que antes. Después se levanto de su sitio y camino hacia la salida, no sin antes mirar a Terry quien ya se llevaba otro cigarrillo a la boca.

- Saldremos de esto.

- Eso espero, aunque permíteme ser receloso de la situación_ mascullo el castaño dándole una calada a su vicio. Tom asistió e iba saliendo de la biblioteca cuando lo llamo_ Tom.

- ¿Qué?_ pregunto deteniéndose.

- ¿De verdad te lanzarías de un puente?

Tom sonrió enorme, mientras negaba con su cabeza.

- Adoro demasiado mi vida para cometer semejante idiotez_ le informo ante la mirada resentida de su compañero_ eres un tonto por pensarlo.

- ¡Manipulador!

- También te quiero_ contesto riendo mientras se marchaba del lugar.

Al final, Terry termino riendo mientras por dentro sabia que adoraba a aquel tonto que tanto le había ayudado. Recordaba que tom había llegado en el momento que más lo necesito, había sido enviado del cielo, lo sabía, pero no lograba entender cuál era su misión. Por lo pronto se alegraba de que fuera el único inmune a la maldición de sus ojos, unos que mantendría oculto para no causar daño. La oscuridad era su compañera incluso en el día, solo en momentos como aquel se permitía mirar su alrededor, pero los recuerdos siempre llegaban como un vendaval para recordarle quien era y a quien le había hecho daño. Los gritos de muerte se mantenían en sus oídos.

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¡Holaaa! Lamentando la tardanza pero estaba en temporada de exámenes finales, ahora por fin los he terminado y estoy libre como el viento, jajaja. Escribí el capitulo en tiempo record y se los subí lo más rápido posible, no sin antes repasarlo para evitar detalles que no eran. Estoy en proceso con el otro para traérselo pronto, aprovechare al máximo este tiempo de libertad antes de volver a clases.

¿Cómo están? Espero se encuentren bien, disfrutando de la vida.

Eli – Marina W – Blanca G – Becky7024 – Amrica Gra – Lilsa Cahz – CANDY GRANCHESTER – Alondra – CONNY DE G – lore campos – CGG.

Gracias por sus palabras y por darle una oportunidad a la historia. Me encanto las ovaciones sobre la buena participación de Susana en mi fic, ¡Por Dios! Se volvió mas famosa que los protagonistas jajaja, ya sabia yo que las atraparía ese papel digno de la actriz.

En fin, vamos dándole forma al fic. Publicare esta semana Dios mediante, vere si traigo dos, espero pueda hacerlo.

Un abrazo enorme.

Su amiga, Ely Andley.