N/A: Perdón por la demora, tuve un pequeño bloqueo de autor.

Espero que les guste, este capítulo es un poco más largo que los anteriores.

Declaro que no me pertenecen ni los libros ni las películas de el hobbit o similares


Capitulo 4.

Bilba miró a los enanos mientras estos la miraban boquiabiertos, ninguno capaz de formular palabra.

Fue Gandalf quien finalmente soltó una carcajada, la cual sacó de su perplejidad a los enanos.

"Mi querido Bilbo, sabía que serías útil para esta compañía, pero no esperaba que fuera tan pronto" dijo Gandalf dándole otra inhalada a su pipa, dejando que una sonrisa se escapara entre su barba y el humo que salía de su boca, solo para que Bilba la viera "Ha sido una enorme suerte que te dieras cuenta de la confusión, son muy pocos los capaces de diferenciar la Hierba del Rocío de la Estrella Obscura"

"Entonces supongo que las clases de jardinería que me dio mi padre todos estos años atrás fueron útiles en una aventura. Me pregunto qué diría mi madre ante eso" dijo Bilba poniéndose de pie sonriendo, mientras que sus palabras le provocaron una punzada de dolor en el pecho.

Nunca había hecho un comentario de sus padres tan a la ligera, no desde que habían muerto. Por alguna razón siempre se sintió incapaz de hablar sobre ellos con otras hobbits, como si al guardar silencio los pudiera mantener más cerca, casi como si estuvieran allí.

Gandalf volvió a mirar a Bilba y este le dio una mirada compasiva, comprendiendo inmediatamente que clase de pensamientos ese comentario había traído a Bilba.

"Bueno" dijo Bilba limpiándose las manos en sus pantalones y tomando la olla que estaba en el suelo por el asa con mucho cuidado "Mejor voy a lavar esto al rio, desea forma que el veneno de la Estrella Obscura no se impregnará al metal. Volveré en un rato"

Bilba ya se había alejado unos metros, los enanos aún siguiéndola con la mirada, cuando ella pareció acordarse de algo y se dio vuelta para mirar a los enanos.

"¿Por qué no… eh… me esperan antes de cocinar?" pregunto ella con cuidado, temiendo ofender a alguien "Tengo una receta muy rápida que sabe deliciosa. O mejor cocino esta noche yo solo esta noche, para que ustedes puedan descansar".

Sin apartar la vista de la hobbit mientras esta se alejaba, Bofur se acercó a su hermano y sin decir nada, le dio un golpe en la nuca.

"¡Hey!" se quejó Bombur, sobándose la cabeza, pero sin decir nada más. Sabía que había metido la pata y que si no fuera por el hobbit, estarían todos muertos para la noche.

"De ahora en adelante" dijo Bofur si apartar la mirada de Bilba "el hobbit se encarga de la comida"

Todos los enanos asintieron en silencio.

"Creo que es mejor si… limpiamos esto" dijo Thorin haciéndole un gesto al estofado en el suelo, que se había puesto de un horrible color café y emitía un fétido olor "Tengan cuidado de no tocarlo"

Los enanos se pusieron a trabajar y en unos minutos tenían el campamento despejado, incluso habían recogido más leña de los alrededores. Cuando Bilba volvió de limpiar la olla, se sentó frente al fuego y rápidamente se puso a cocinar algo que a los minutos olía delicioso, incluso mejor de lo que había olido el estofado anterior.

Bombur andaba cabizbajo alrededor del centro del campamento, donde Bilba se encontraba, sintiéndose culpable e inútil. Se supone que él iba a ser el cocinero oficial de la compañía y en la primera noche había estado a punto de envenenarlos a todos de no ser por el hobbit. Se sentía como si ya no tuviera lugar entre ellos.

"Maestro Bombur" dijo de repente Bilba, sacándolo de su miseria, mientras le hacía un gesto para que se le acerca "¿Por qué no se une a mí? Estoy seguro que los dos encontraremos un tema en común"

Bilba llevaba un rato observando al redondo enano y sintió la desesperanza de este. Ella no se iba a quedar sentada sin hacer nada mientras otro se sentía así de afligido, su naturaleza se lo impedía.

Pero el enano negó con la cabeza y se mantuvo alejado.

"Creo que es mejor si me mantengo alejado de la cocina por el resto del viaje, Maestro Bolsón, no quiero cometer un error como ese de nuevo" dijo Bombur apenado.

Pero Bilba simplemente sonrió y le indicó un espacio en el tronco que estaba sentada para que se uniera a ella. El enano finalmente se rindió ante la mirada de la hobbit y se sentó junto a ella.

"Como tú mismo dijiste. Fue un error. Todos cometemos errores" dijo ella mientras se inclinaba hacia adelante para poder revolver la olla "Usted no será ni el primero ni el último en confundirse entre dos hierbas tan similares. Yo mismo le podría contar un par de historias sobre lo que pasa cuando uno confunde los champiñones que crecen junto al rio de mi casa. De hecho, creo que casi toda la Comarca sabe de la historia o fue parte de ella" Bilba hizo una pausa, como si estuviera recordando "Esa fue una semana muy interesante de la cual lamentablemente no recuerdo mucho. Pero lo importante de los errores es aprender de ellos y superarlos, seguir adelante y no volver a cometerlos"

Bilba sacó la cuchara de la olla y se la acercó a Bombur para que probara lo que había estado preparando, él tomó la cuchara y se la llevó a la boca.

"Oh Mahal, esto es delicioso" gimió Bombur y se inclinó a sacar un poco más "Pocas veces en mi vida he probado algo como esto. ¡Bofur, Bifur! ¡Tienen que probar lo que ha preparado el Maestro Bolsón!"

Al cabo de segundos todos los enanos se encontraban alrededor de la olla turnándose para probar un poco del estofado que había preparado Bilba.

Bilba se fue a sentar junto a Gandalf y los dos se dedicaron a observar como los intimidantes enanos se peleaban como niños por ser el siguiente en ocupar la cuchara, los empujones que estos se daban, como Dwalin simplemente había apartado a Kili levantándolo de su polera y como este trataba recuperar su lugar empujando al enorme enano, el cual no se movió ni un solo centímetro.

"¿Ves Bilba? Te dije que serías importante" dijo Gandalf.

"Supongo que tenías razón" le contestó ella, sonriendo divertida al ver que Kili finalmente había conseguido la cuchara, solo para que su hermano se la quitara.

"Eso si hubiera preferido que no ocultaras tu… condición" le comentó Gandalf aprovechando que los enanos estaban distraídos no los escuchaban "Sin duda hará el viaje mucho más complicado para ti, teniendo un secreto como ese"

Bilba suspiro.

"Lo sé. Pero no podía… no puedo ser quien soy frente a ellos. En la Comarca nunca se ha visto un hobbit hacer lo que estoy haciendo, mucho menos una hobbit. Las hobbits mujeres nunca hemos sido… tratadas como iguales. Juzgan a las niñas que se atreven a usar pantaloncillos para correr. Es mal visto que una joven hobbit vaya sola por los caminos. Hay muchas madres que ni siquiera permiten a sus hijas jugar en los prados porque se consideraba poco femenino. Yo fui una de las pocas a las que se les dio libertad para hacer lo que quiera y aún se ríen de mi por ello. Imagínate como sería si la compañía supiera que soy mujer, Thorin ni siquiera me habría dejado salir de mi casa"

Gandalf dio un suspiro.

"Siempre he admirado a los hobbits por varias razones, pero si hay algo con lo que no estoy de acuerdo de su cultura es la forma en que tratan a sus mujeres. Es cierto que desde el punto de vista de tu gente lo que estás haciendo es impensable. Pero Bilba, tu puedes y eres mucho más que eso. Nunca debiste haber sido infravalorada por solo ser mujer. En la cultura de los enanos habrías sido valorada y cuidada, el dañar de cualquier forma a una enana es uno de los más horribles crímenes que existen entre los enanos. Las enanas son mineras, guerreras, jugueteras y sanadoras, son lo que ellas quieran. La compañía te habría respetado y admirado tal vez incluso más si te hubieran visto como una mujer dispuesta a ayudarlos en esta travesía"

Bilba miraba al horizonte, con la vista perdida en algún punto lejano.

"Sé que me lo dijiste antes, pero simplemente no podía. Toda mi vida… siempre he tenido que dejar de hacer cosas que quería, o hacer cosas que no quería, sólo por el hecho de ser mujer…No quería que pasara de nuevo. Este es un comienzo nuevo, una oportunidad…"

"Ah…" dijo Gandalf comprendiendo las acciones de Bilba mejor "Ahora tiene sentido… Tú no querías que te vieran como una mujer… porque querías ser tratada como una igual"

Bilba seguía sin mirarlo.

"Bilba…" empezó este, pero ella lo interrumpió.

"Creo que será mejor si voy a buscarnos algo de comer" dijo Bilba poniéndose de pie "Si no nos apuramos no quedará nada"

Dejando al mago con las palabras en la boca, Bilba se alejo de él y camino en dirección a los enanos, los cuales ya no estaban tan alborotados alrededor de la olla.

Bilba recogió dos tazones de madera tallada y se inclino sobre la olla, suspirando de alivio cuando vio que aún quedaba suficiente para ella y Gandalf. De no haber sido así, el mago habría pasado hambre esa noche.

"¿Podrías llevarle esto a Gandalf?" le pidió Bilba a Ori, quien era la más cercana a ella y él único que le haría algún tipo de favor.

El inocente enano asintió tomando el tazón rebosante de sopa y se dirigió hacia Gandalf mientras Bilba se sentaba cerca del fuego y empezaba a comer. Mientras masticaba la nostalgia volvió a invadir a Bilba. Sabía que la receta de su madre le traería esta clase sentimientos. Ese estofado había sido el favorito de su padre y lo habían preparado cada vez que este lo pedía, lo cual era por lo menos dos veces a la semana. Suspirando Bilba miró la noche obscura y el cielo estrellado sobre ella. Su primera gran aventura.


Durante el resto de la semana, la rutina se repitió religiosamente.

Los enanos se despertarían al amanecer, Thorin encargándose de despertar a Bilba no muy delicadamente, lo cual consistía en quitarle la mochila que usaba de almohada y simplemente darle una patadita en los enormes pies que nunca amanecían tapados con la frazada de Bilba.

En unos minutos recogían las cosas del campamento y se encontraban sobre los ponys, comían un frugal desayuno sobre los lomos de los animales que había sido preparado la noche anterior y se dedicaban a cabalgar durante toda la mañana. Se detenían aproximadamente por una hora a medio día, aprovechaban de comer algo rápido, apenas más llenador que el desayuno, estiraban las piernas y seguían su travesía.

Pocas horas antes del atardecer se detenían y empezaban a levantar el campamento, eso le daba a la compañía tiempo para hacer varias cosas y poder relajarse unos minutos después de pasar todo el día a caballo.

Estaban buscando donde formar el campamento por lo menos una hora cuando finalmente encontraron un espacio abierto lo suficientemente amplio y cerca de un riachuelo como para pasar la noche. Estratégicamente era el lugar perfecto, pero había algo en ese lugar que a Bilba le daba malas vibras.

"Gandalf, hay algo que no me gusta de este lugar" le susurro Bilba al mago mientras ambos buscaban a Thorin para decirle que era mejor si no acampaban allí.

"Yo también siento algo extraño, mi pequeño hobbit, creo que será mejor si le decimos a nuestro líder que continuemos por un poco más"

Bilba asintió y siguió detrás del mago, quedándose un poco atrás por el largo de las zancadas de este comparadas con las de ella. Llegó un poco tarde al parecer, porque cuando finalmente los alcanzó Gandalf se estaba devolviendo enojado y Thorin permanecía imperturbable parado entre las ruinas de lo que parecía haber sido una pequeña casa de piedra.

"Gandalf, ¿A dónde vas?" le preguntó Bilba al ver como este se alejaba de la compañía.

"A buscar la compañía del alguien que me comprenda" gritó el mago sin detenerse.

"¿Y quién es ese?"

"¡Yo mismo!"

Vaya, pensó Bilba mirando al mago como se alejaba, Thorin en realidad lo tuvo que haber hecho enojar mucho para que se vaya de esa forma.

Habían pasado varias horas, ya había oscurecido, y el mago aún no volvía.

Bilba mantenía la vista fija mientras comía en la dirección en que se había ido Gandalf, con la esperanza de verlo volver. De repente sintió a alguien a su lado y vio a Bofur junto a ella con dos cuencos llenos de sopa, la cual había preparado Bombur bajo la supervisión de Bilba, quien la miraba casi con compasión.

"No te preocupes por el mago, él sabe cómo cuidarse solo" le dijo con intención de calmarla "¿Por qué no vas a dejarle esto a Fili y Kili? Los muchachos están cuidando los ponys y no alcanzaron a comer"

"Por supuesto" dijo Bilba tomando los tazones y mirando una última vez el camino antes de internarse en el bosquecillo donde habían dejado a los ponys.

Desde que Gandalf se había ido las malas vibras que había sentido Bilba con respecto a ese lugar solo habían aumentado. Había algo por lo cual no deberían estar allí. Algo peligroso. Pero no sabía que era y no se atrevía a decirle a Thorin que se deberían ir sin tener ninguna razón en concreto. Si no le había hecho caso a Gandalf, a ella no la tomaría en cuenta a menos que sea para burlarse de ella o humillarla.

"Pero definitivamente hay algo extraño en el aire" susurro para sí misma Bilba teniendo cuidado de no derramar nada de la sopa.

Cuando finalmente encontró a Fili y Kili, se sorprendió al verlos parados en silencio. Normalmente los hermanos no perdían la oportunidad de jugar entre ellos.

Bilba se acercó a ellos para ver qué era lo que les había llamado tanto la atención para que se encontraran de esa forma. Cuando estuvo parada entre ellos se dio cuenta de que solamente estaban mirando a los ponys, que pastaban en un pequeño claro.

"¿Qué es lo que ven?" les pregunto ella, sin poder comprender cuál era la gracia de ver a los animales comer.

Los dos enanos saltaron sobresaltados al escucharla entre ellos.

"¿En qué minuto llegaste tú acá?" le pregunto Fili en voz baja, mientras que Kili se llevaba la mano al pecho dramáticamente.

"He estado parado entre ustedes un buen rato" les explicó Bilba levantando la ceja ante las reacciones de los muchachos "Les vine a dejar la cena"

Kili ignoró los tazones que Bilba le ofrecía y tomándola por los hombros hizo que mirara a los ponys.

"¿Con cuántos ponys veníamos, Maestro Bolsón?" le pregunto Kili, ignorando la forma en que Bilba se tensó al sentir que el enano la tocaba.

"Dieciséis, ¿por qué?" pregunto ella, estirando el cuello para poder ver mejor a los enanos que estaban ahora a su espalda.

"¿Cuántos ponys ve ahora?" le preguntó Fili.

Bilba empalideció rápidamente y se apuro en contar a los ponys que se encontraban frente a ella.

"Catorce… hay catorce ponys" dijo ella nerviosa "¿qué pasó con los otros dos?"

"Eso es algo que no sabemos… aún" dijo Kili.

"Pero vamos a averi…" Fili fue interrumpido por un fuerte relincho y antes de que Bilba se diera cuenta de lo que estaba pasando los hermanos se había arrojado detrás de un tronco, arrastrándola a ella de la chaqueta.

Bilba se las arregló para mirar por sobre el tronco y casi se desmaya al ver una gigante, gigantesca para ella, figura humanoide levantando dos ponys y llevándoselos.

"¡¿Cómo no se dieron cuenta de eso?!" les gritó-susurro Bilba a los muchachos, quienes se las arreglaron para parecer culpables "¿Qué era eso?"

"Eso, nuestro querido Maestro Bolsón, era un troll" le explico Kili.

"Estúpidos. Incapaces de encontrar el final de su brazo a menos que alguien se los indique" dijo Fili.

"Bueno, fueron los suficientemente inteligentes para robarles cuatro ponys" dijo Bilba "¿Dónde los deja eso a ustedes?"

Fili y Kili esta vez se vieron aún más avergonzados, pero no les duro mucho.

"Usted es el ladrón de nuestra compañía" dijo Fili, sus ojos brillando por una idea, eso le trajo mala vibra a Bilba.

"¿Qué mejor manera de probarse…?" comenzó Kili.

"¿…Qué recuperando nuestros ponys?" terminó Fili.

"Oh no. Eso es una mala idea. Una muy mala idea" dijo Bilba, sacudiendo la cabeza de un lado a otro y retrocediendo "No puedo hacer eso"

Tanto Kili como Fili parecían decepcionados, pero eso no dejó que se desanimaran, de hecho, decidieron intentar un nueva técnica para convencer a la hobbit.

"Se lo rogamos" dijo Kili juntando las manos frente a su cara en una plegaria "Nuestro tío nunca nos perdonara si perdemos los ponys"

"¿Tiene idea lo mucho que nos costó convencerlo que nos dejara venir?" le pregunto Fili.

"Meses. Finalmente Balin tuvo que intervenir a nuestro favor para que pudiéramos venir a recuperar nuestro hogar ancestral"

"No podemos decepcionarlo, no soportaríamos esa mirada"

"¡Está bien!" exclamó Bilba "Iré a ver qué puedo hacer, pero no prometo nada"

"No se preocupe, señor Bolsón, estaremos justo detrás de usted por si llegara a pasar algo. Nosotros lo salvaremos" le prometió Kili, sonando de nuevo entusiasta.

"Nop" dijo Bilba "Lo que ustedes dos irás a hacer es ir buscar a su tío y al resto de la compañía. Si algo llegará a salir mal ustedes dos solos no servirán de nada, vamos a necesitar refuerzos"

"Señor Bolsón…"

"¡Señor Bolsón nada! Irán a buscar ayuda. Le pueden decir a su tío que llegó un troll de la nada y se llevó los cuatro ponys sin que ustedes pudieran hacer nada, no le estarían mintiendo. Creo que él entenderá que no se hayan enfrentado solos a un troll"

Los muchachos la miraban sin estar seguros que hacer.

"¡Vayan! Yo veré si hay una forma de liberar a los ponys sin provocar una pelea" Bilba les hizo un gesto con las manos para que se alejaran, finalmente los dos hermanos asintieron y se fueron corriendo en dirección al campamento.

"En la que me he metido" pensó Bilba mientras seguía la dirección en que había visto que el troll se alejaba.

Después de caminar varios minutos Bilba empezó a escuchar voces, cuando se acercó más en dirección a esas voces se dio cuenta de que había un fuego y tres figuras alrededor de este.

"Carnero ayer, carnero mañana" dijo uno de ellos "Estoy cansado de comer carnero. Siempre comemos carnero"

El que estaba sentado a la derecha de él que había hablado le dio un golpe con una enorme cuchara. Hasta entonces Bilba no se había dado cuenta de que estaba revolviendo algo, demasiado horrorizada por los tres enormes trolls que se encontraban ante ella.

"Estos no son carneros, tonto" le dijo "Son caballos"

"Todo sabe como carnero" se quejó la tercera figura "Excepto el carnero. Ese sabe como oveja"

"¡Cállate!" grito el de la cuchara "Si no les gusta cómo cocino…"

Los tres trolls seguían discutiendo sobre la comida cuando Bilba vio un rustico corral, el cual contenía los cuatro ponys. Sin dejar de estar atenta a las acciones y discusiones de los trolls, Bilba se fue acercando a los ponys, que estaban a la espalda del troll más grande, el cual afortunadamente bloqueaba la vista de los otros dos. Los hobbits eran por naturaleza silenciosos, pero se tenían la intención, eran prácticamente imperceptibles. Sería necesario que casi pasarán por al frente de tus ojos para poder notar a un hobbits cuando este quería pasar desapercibido.

Cuando se encontró frente al corral Bilba se dio cuenta de que el nudo que mantenía la puerta cerrada era demasiado grande y apretado para que ella pudiera soltarlo. Se detuvo a pensar en cómo podría abrir la puerta cuando recordó la pequeña daga de su madre que llevaba colgando de su cinturón. Agradeciendo a Yavana, Bilba empezó a cortar las cuerdas, mirando de vez en cuando a los trolls, que ahora estaban discutiendo sobre cuál sería la mejor forma de preparar a los ponys para la cena. De repente uno de los ponys dio un fuerte relincho y el corazón de Bilba se detuvo. Viendo que los otros ponys también se empezaban a alterar levemente por su presencia Bilba no se le ocurrió otra cosa más que hacer los callar.

"Silencio" les ordeno en un susurro "No quiero ni un sólo ruido"

Para su sorpresa los ponys se tranquilizaron enseguida y se dedicaron a verla trabajar en silencio.

Bilba estaba a punto de cortar la gruesa cuerda cuando escucho un ruido a su derecha. Girándose alarmada casi deja caer un gritito al ver a Kili asomado entre unos matorrales, sin estar totalmente oculto.

Los trolls al parecer también habían escuchado al joven enano, pues las conversaciones se habían detenido.

"¿Escucharon eso?" pregunto uno.

"Si, algo escuché" le contestó el de la cuchara, poniéndose de pie y caminando en dirección a donde se encontraba Kili escondido.

Bilba vio la cara de pánico del muchacho y sin saber que fue lo que la llevó a eso, se encontró dando un pequeño grito para llamar la atención del troll y alejarlo de Kili.

Los tres trolls se volvieron sorprendidos hacia ella y Bilba sintió que se encogía ante sus miradas hambrientas y curiosas. Girándose de nuevo hacia al corral cortó lo que le quedaba de la cuerda y abrió la puerta, dejando libres a los ponys.

"Vuelvan con los otros y quédense allí" les grito, dándole una palmada a uno de ellos y estos fueron galopando en dirección al claro.

Después de eso escucho un grito enojado y sin que alcanzara reaccionar se encontró colgando de cabeza en una de las manos de los trolls.

"¿Por qué hiciste eso?" le pregunto el troll de la cuchara, que era el cual la sostenía en su mano libre.

"Bueno…" Bilba no sabía que decir.

"¿Qué es?" le pregunto el troll más pequeño al de la cuchara.

"No sé" contesto este y de la nada empezó a sacudir a Bilba "¿Qué eres?"

"¿Una ardilla gigante?"

"¿Un humano muy pequeño?"

"Esos son deliciosos"

"¿Eres un enano?"

"¡Por supuesto que no soy un enano!" grito Bilba ofendida "Ni un ardilla, ni un humano. Soy un ladr…hobbit"

"¿Un ladrobbit? Nunca hemos comido un ladrobbit"

"Echémoslo a la olla"

"Hagámoslo asado"

"¡No! Mejor comámoslo crudo"

Bilba se estaba empezando a marear, pero no sabía si era por las ideas que tenían de comerla o por el haber estado de cabeza tanto tiempo.

De repente escuchó un grito de guerra a su lado.

"Suéltenlo" grito Kili, seguido por su hermano, los dos luciendo amenazantes con su armas en mano.

"Está bien" dijo el troll tirando a Bilba sobre Kili.

Este no tuvo más opción que soltar sus armas para poder agarrar al hobbit y pronto los dos se encontrón en el suelo. Bilba se paró rápidamente y se encargo de poner en pie a Kili. Fue entonces cuando el infierno se desató y Bilba se encontró rodeada de enanos armados.

Bilba no sabía qué hacer para ayudar, los enanos se las estaban arreglando bastante bien sin su ayuda. Cada vez que alguno de los trolls conseguía quitarse de encima a un enano, dos aparecían para remplazar al que había caído. Perfectamente coordinados los enanos atacaban implacablemente a los trolls, los cuales no parecían comprender bien lo que estaba pasando, pero de alguna manera se defendían.

Bilba se estaba alejando de la batalla para no intervenir cuando de repente escucho un grito y se giró para ver como el joven Ori caía al suelo, demasiado lejos de los enanos cómo para que estos lo ayudaran, pero a la distancia perfecta para que el troll más cercano lo pudiera alcanzar. El resto de los enanos ni siquiera habían notado al joven caído mientras seguían peleando, pero el troll lo miró con una sonrisa sanguinaria en el rosto mientras se inclinaba para tomarlo en su mano.

Al ver a Ori en peligro Bilba sintió de nuevo el impulso que la había llevado a gritar para salvar a Kili y se puso a correr en dirección a este, en cuestión de segundo estaba cubriendo al enano con su propio cuerpo y fue a ella a quien el troll tomó.

Por segunda vez en la noche Bilba se encontró atrapada en enormes manos, que la sacudían en el aire.

"Suelten las armas" dijo el troll que la sostenía en el aire "O le sacamos los brazos"

Bilba vio como los enanos se detenían, inseguros de que hacer. Thorin la fulminaba con la mirada, aún con su espada en alto. Lentamente, con resignación empezó a bajar su espada.

"¡No!" gritó Bilba "No lo hagan"

Pero justo cuando Bilba trataba de convencer a los enanos que siguieran con la pelea el troll que la sostenía comenzó a apretar su tronco en su gigantesca mano.

Lo que escucharon los enanos a continuación fue algo que le helo la sangre a los más valientes, un sonido que los perseguiría durante las noches sin descanso. Ni siquiera los más experimentados en la guerra podían decir que habían escuchado algo así. Nunca ninguno de ellos había escuchado a un hijo del destino gritar de dolor, o gritar de cualquier forma. Sintieron como si sus almas eran congeladas, como si el dolor fuera propio. Era el grito de uno de los seres más puros de la luz, la representación del dolor de muchos.

El chillido de Bilba fue acompañado por el chasquido de sus costillas resquebrajándose. Ni siquiera la acolchada faja que le había dado Gandalf fue capaz de detener el daño que le estaba haciendo el troll a su pequeño y delicado cuerpo. Los enanos soltaron sus armas esta vez sin esperar un segundo, pero el troll, también espantado por el grito de Bilba, la dejo caer al suelo. Ella quedo tirada en el suelo, en posición fetal, temblando de dolor, pero sin soltar ni otro tipo de sonido más que un suave quejido.

Los enanos trataron de correr hacia ella, pero fueron derribados por la maza de uno de los otros dos trolls.

"Rápido, échalos a los sacos" fue lo último que alcanzó a escuchar Bilba antes de caer en la inconsciencia.


Escuchando voces lejanas Bilba empezó a despertar lentamente.

Eran las voces de los enanos, los escuchaba quejándose, algunos lamentándose. Los escuchaba cerca de ella, muy cerca, más cerca de lo que deberían estar. Cuando escuchó a uno hablar desde debajo suyo Bilba abrió los ojos de golpe.

"¡Suéltenos, malditos!" grito alguien justo debajo de ella. Bilba se sonrojo a darse cuenta que se encontraba justo encima de Thorin. Horrorizada por la posición en que se encontraba Bilba trato de alejarse del enano, pero una punzada de dolor en sus costillas la sorprendió y le quitó el aliento

"Aggg…" dijo ella, tratando disimular el gemido apoyando la cara contra lo que estaba a su derecha.

"Despertó" dijo alguien y Bilba se sorprendió al ver que había apretado su rostro contra el pecho de Bofur en el intento de que su quejido pasara desapercibido "¿Estás bien, Bilbo?"

Bilba solo asintió levemente y trato de alejarse de nuevo de los enanos, fallando otra vez por culpa del dolor.

"Con cuidado" le dijo Bofur, tratando de ayudar a Bilba a acomodarse un poco sin provocarle demasiado dolor.

"Estoy bien" le respondió ella.

"Lo que sea" le contesto este "Simplemente evita moverte"

Bilba lo ignoró. No podía quedarse en la posición en que estaba. ¡Estaba acostada prácticamente encima de Thorin! No podía permitir tanta cercanía, ¿qué pasaba si él se daba cuenta de su figura femenina al estar presionado en contra de ella en esa forma? Aparte, Bilba podía sentir cómo el rubor alcanzaba su cara ante la idea de estar apretada de esa forma contra al apuesto enano.

"Sáquenos del fuego, malditos engendros" escuchó Bilba gritar a un furioso Gloin.

Esta vez, ignorando por completo su dolor, Bilba consiguió sentarse sobre Thorin y vio horrorizada a cinco de los enanos atados a un palo sobre el fuego, mientras uno de los trolls los hacía girar.

"Deténganse" grito ella, sin tomar en cuenta al resto de los enanos que le decían que se quedara quieta, que no forzara su cuerpo maltratado, que no llamara la atención sobre sí misma.

Los trolls se voltearon hacia ella, dejando de hacer girar a los enanos sobre el fuego, lamentablemente Dwalin había quedado sobre las llamas.

"Despertó" dijo el troll más pequeño.

"Por supuesto que despertó, idiota, está hablando" le replico el más grande.

"Tú hablas dormido, que hable no significa que esté durmiendo" intervino el del medio.

Los tres trolls se pusieron de nuevo a discutir. Fueron esos instantes los que Bilba utilizó para recordar todo lo que sabía sobre los trolls.

Estúpidos, le habían dicho Fili y Kili. Crueles, le habían enseñado las experiencias hasta ahora vividas. De las montañas, decían los libros. La luz solar los transformaba en piedra, le había dicho su padre cuando era niña después de contarle un cuento antes de dormir.

"Papá, no te vayas" dijo una minúscula Bilba arropada en las sábanas de su cama.

"¿Qué pasa, mi flor?" le preguntó Bungo, sentándose en la cama de su hija.

"Tengo miedo"

"¿Y a qué le podría tener miedo la hobbit más valiente de toda la comarca?"

"Trolls" dijo ella en un susurro, metiendo la nariz bajo la sábana.

"Mi flor, no hay razón para temerle a los trolls" dijo el inclinándose para destapar la cara de su hija y poder verla bien "Ellos viven muy lejos de aquí, más allá de los bosques que rodean nuestra Comarca, en las montañas"

"Pero ellos pueden venir hasta aquí" dijo ella aún asustada.

"Es cierto que lo pueden intentar" dijo Bungo "Pero nunca van a llegar hasta la Comarca, ¿sabes por qué?"

Bilba negó.

"Los trolls no soportan la luz del sol. Si algún rayo de luz llegara a tocar su piel, se convertirían en piedra. Mira, así" a continuación Bungo hizo una mueca divertida y extendió las manos como si tratara de cubrirse de algo.

Bilba rio y se destapó para saltar sobre su padre, quien seguía actuando como si fuera de piedra.

"Te amo, papá" dijo Bilba frotando su naricita contra la de su padre.

"Yo también, mi flor"

Con el feliz recuerdo de su padre Bilba se puso de pie, alejándose de la pila de enanos en la cual se había encontrado.

Solo necesitaba entretener a los trolls hasta que llegara el amanecer.

"Deténganse" le volvió a decir a los trolls "Lo están haciendo mal"

Los trolls y los enanos la miraron sin entender.

"¿Qué estamos haciendo mal?" le pregunto el troll más alto.

"Cocinar los enanos, por supuesto" dijo ella encogiéndose de hombros.

Los enanos la empezaron a insultar en ese mismo segundo, llamándola traidor, sin barba y muchas otras cosas en su idioma secreto, las cuales Bilba no quería entender en ese momento. Mantuvo a la vista fija en los trolls e ignoro completamente a los enanos.

"¿Y por qué deberíamos confiar en ti?" le pregunto el troll mediano "Fuiste tú quien libero a los ponys"

Al parecer ese era el troll más inteligente, o por lo menos el con mayor capacidad de retención.

"Créanme, les hice un favor al liberar esas bestias rabiosas" dijo Bilba "La última vez que comí una de esas medio una indigestión terrible. Por días no pude comer nada por semanas"

Los trolls parecieron sorprendidos y agradecidos por esto, por lo cual decidieron poner atención a sus palabras.

"Antes de preparar cualquier cosa" le dijo Bilba "Es necesario que saquen esos enanos del fuego. Se van a secar y van a quedar demasiado duros"

Los enanos seguían gritándole obscenidades, furiosos con ella por unirse al enemigo. Pero uno de los trolls fue simplemente al fuego y sacó a los enanos de este, tirándolos a un lado. Bilba se encogió de dolor al escuchar el sonido sordo los enanos al golpear el suelo.

"¿Qué es lo que tenemos que hacer?" le preguntó el troll más grande.

"Bueno, primero díganme cual es su forma favorita de cocinar enanos, para ver qué clase de recetas les gustan" cuando los trolls empezaron a discutir de nuevo sobre la comida Bilba miro hacia atrás, donde los enanos la miraban enojados, y les guiño un ojo haciendo un gesto con la cabeza hacia los trolls que discutían apasionadamente sobre si los enanos sabían mejor hechos jalea, en una tarta o si simplemente lo mejor era comerlos crudos.

Fue entonces cuando los enanos se dieron cuenta de lo que estaba haciendo la hobbit. Balin recordó lo que sabía sobre los trolls y se apuró en explicarle a sus compañeros lo que pasaría una vez que saliera el sol.

Bilba los mantuvo discutiendo por varias horas, haciéndolos cambiar de tema cuando estaban empezando a llegar a un acuerdo, dándoles un consejo que los haría discutir todo de nuevo o presentándoles infinitas posibilidades de cómo preparar a los trece enanos.

Los enanos la miraban sorprendidos y muy preocupados mientras Bilba entretenía a los trolls. Estaba pálida, cubierta de sudor y cada vez que se movía o inclinaba, una evidente mueca de dolor aparecía en su cara. Pero Bilba no hacía ningún comentario al respecto, ignorando a los enanos cuando estos le preguntaban cómo estaba. Si se detenía por un segundo a pensar en el dolor de sus costillas, Bilba estaba segura que se iba a desmayar del dolor. Pero no se podía detener ahora, no cuando faltaba tan poco para el amanecer.

"Estoy aburrido de tanto hablar" dijo el troll del medio "Tengo hambre y no hemos comido ni un solo bocado en toda la noche"

Poniéndose de pie el troll fue hacia la pila de enanos y tomó a Bombur, quien al parecer tenía la apariencia más apetitosa.

Al ver como su rechoncho amigo estaba punto de ser devorado vivo, Bilba calló en la desesperación.

"¡No! Ese no" gritó ella, saltando hacía el troll y perdiendo el poco color que le quedaba en la cara por la acción "¡Él… él tiene parásitos!"

"¡Hey!" gritó de vuelta Bombur ofendido, pero el resto de los enanos se apuraron en hacerlo callar.

"Entonces comeré otro" dijo el troll dejando caer a Bombur sobre los enanos que aún estaban amarrados al palo.

"No" dijo Bilba sin saber que más decir para entretener a los trolls por culpa del cansancio y el dolor, incapaz de pesar correctamente después de tantas horas en ese estado "En realidad, todos ellos tienen parásitos. Quiero decir, es solo cosa de olerlos. Llegó a tener arcadas si me acerco mucho a ellos"

Esto no era completamente mentira, Bilba en realidad se sentía mal del estomago con olor a alguno de sus compañeros. Por eso los enanos se ofendieron.

"¡Hey!" exclamaron algunos "No es como si tu olieras a rosas, tampoco"

"No, pero por lo menos sé lo que es el jabón y como usarlo" les contestó ella ofendida también, la higiene era un tema delicado para los hobbits.

"Estoy harto" dijo finalmente el troll más grande tomando a Bilba y alzándola sobre su cabeza para comerla "Hemos perdido mucho tiempo y ya está a punto de amanecer"

Fue justo entonces cuando se escuchó una profunda voz y todos se voltearon para ver a Gandalf sobre una gran piedra.

"¡Y el amanecer acabará con ustedes!" gritó mientras rompía la piedra sobre la que estaba parado, de forma que la luz del sol callera directamente sobre los trolls, convirtiéndolos en piedra.

Los enanos dieron gritos de victoria al ver como los trolls se petrificaban

Bilba finalmente pudo respirar tranquila, y relajarse por primera vez desde que la noche había comenzado, pero hubiera preferido no encontrarse en un enorme puño de piedra a tres metros de altura.


N/A: Bueno, espero que les halla gustado. Espero poder actualizar pronto con un capitulo igual de largo.

Dejen sus comentarios y no hagan tonterías. Bye.