¡Holis! :v / ¡Esperen, esperen! Les actualicé ¿no? Merezco un premio u_u Además les traigo un capítulo muuuuy largo, porque siento que se lo merecen u_u Y también porque si no me hubiesen dado una paliza… literal, no estaría en casa con tiempo de sobra para escribir u_u Y sin más, les dejo mis saludos y luego para que lean, y si les parece que lo he hecho más o menos, me dejen un comentario y un poema de amor u_u ¡porque soy bella! \o/ :v

EyesWest, ¿eres mi prima? o_O ¿Soy creativa? No todo el tiempo, uso el hemisferio derecho :I ¿Estás soltera? :v ; Kyo, ¿aun me amas? :v ¿Qué me pinche un dedo? Bueno u_u ; Mica, te habías perdido u_u ¿dónde andabas? u_u ; Mart, eso, tú sí que sabes amigo… o amiga, ya comienzo a cambiarles los sexos, mis disculpas u_u ; Rawr – uke, tú Nick me hace ronronear como gatita :3 ;

AamySmithE, tú también andabas perdida u_u Y Jade tiene ese no se qué, que sabe qué que no sé cómo :v ; JoriyElitoria, buena pregunta, André viene en camino, ¿de qué bando crees que esté?; Some Anonymous, si eres quien imagino, úchalas de aquí, no es para adolescentes, ándele, úchalas, úchalas pequeña pre-adolescente puberta :v ; AdamFuckingTorres, … un Torres eh, interesante, muy interesante… ¿sos mujer u hombre…? ¿o las dos cosas? :v Cuando te bañes… lávate bien tus cositas :v ; YeMa, ¿leíste LOCDJW? Ohhh, gracias *-* ¿leíste Mundos Opuestos? ¿No? Te la recomiendo, es de esa tal y sexy LindsayWest :v ;

Skl92, u_u te extraño u_u ; Https . ItsBlcakOut… ¿es correcto? En las que me vi para escribirlo :v Es que a Jade, todo le sienta re-bien *-* Por algo es mi novia que no lo sabe u_u, desglaceada u_u ; Pauly Vega, y si lees Mundos Opuestos, me enviarás chocolates para navidad, yo sé lo que te digo ;-) ; LizMomsen, y también soy muy guapa, en serio :v ; Yema, ¿eres la misma Yema de más arriba? o_O ;

Rock . es . tu . Idioma, ¡aquí está! \o/ Al fin ¿no? : - ) ; Guest, muchas gracias, espero que siga siendo interesante :I ; Yo… no yo, un usuario llamado Yo… ¿me dejas un review? ¿Por fa? *Inserte cara de gatito con botas* :I

Y bueno, apreciado público lector, espero que les guste ésta actualización, les agradezco que me lean y me agreguen a sus favoritos, incluso a aquellos tímidos (#ALoABlaker :v ) que sólo me leen, pero si me comentan, Elizabeth Gillies aparecerá ésta noche en la puerta de su habitación, con un vestido rojo y corto, guiñándoles un ojo, ¿le dejarán entrar…? :v

VicToRious no me pertenece mis dulces criaturas inocentes, o hace mucho se hubiese convertido en programa Jori XXX :v

Saludos a todos/as. Dedico éste capítulo a EyesWest, que fue el primer comentario del capítulo anterior. ¡Besos!

CHAPTER 4.

-¡¿Cómo puede ser posible?! – Explotó al fin la delgada morena, sorprendiendo a Jade que esperaba su reacción en muchos menos segundos, pero le divertía el rostro contraído de la castaña y no evitó esbozar una discreta sonrisa de satisfacción - Cómo puede ser posible que tú… tú… tú hayas… estado envuelta en… ¡esto Cat!

-Lo siento, Tori – Respondió la otra niña con una voz tan dulce que la morena se cabreó más aun – Es que yo no soy americana – Y bajó sus tiernos ojos en un gesto muy triste, pero ni eso logró aplacar la ira de Tori, quien se volvió con reclamos, golpes y empujones hacia Jade.

-La-usaron-ustedes-bola de-delincuentes-maltrechos-Osaron-usar-a-una-niña-a-favor-de su-¡conveniencia!

Jade apartó sin mucho esfuerzo las manos de la castaña y caminó hacia una de las ventanas de la casa de rancho – Tranquila princesa; lo que Cat ha dicho es cierto, nosotros somos khurghkyztannos, y a ella se le matriculó en la academia de policías para que nos mantuviera al tanto de todo lo que ocurría en tu mundo. De otra manera – dijo volviendo la vista a la latina - ¿cómo crees que estábamos enterados de sus movimientos?

-Pero Cat… - la morena echó una rápida mirada sobre la pelirroja - ¿cómo es que no nos dimos cuenta?

-No te sientas mal Tori, no fueron errores suyos, fueron aciertos nuestros.

La oficial encaró a la gótica, ésta le sonrió grácilmente y le hizo un guiño de ojo. Tori no podía creer la sutil filosofía en que la chica, a la que incluso podría llamar "mejor amiga", Cat Valentine, había estado envuelta.

-… No puedo creerlo – murmuró la oficial – no puedo creerlo…

-Bueno – dijo Jade, dando por terminado el espectáculo - en tanto lo asimilas, vas a quedarte con nosotros. Cat, ¿alguna noticia?

-Te están buscando… y a ella también – señaló a Tori con un movimiento de cabeza – El comandante Vega quiere matarte personalmente.

-Ah, sin novedades – dijo la chica pálida, y luego echó de nuevo la mirada entre la pelirroja y la latina - ¿Algo que haya mencionado… Beck? – Tori vio una ligera sonrisa curvarse entre las perfectas líneas de los labios de la joven, pero no era una sonrisa amable, era más bien, de crueldad.

-Él también quiere matarte personalmente, pero dijo que su método será más lento y doloroso, es decir, David y él jugarán a cazarte primero, el que lo logre, tendrá el privilegio de asesinarte como mejor le parezca.

-Oh, eso es muy interesante, me gusta ese juego, jugar al cazador… Y si… - habló un poco más suave y con una mirada dubitativa - ¿la que los caza primero soy yo?

Los ojos de Tori se abrieron como platos y dio un paso corto hacia la pelinegra, retándola – No te atreverías.

-Robbie – respondió la otra, mirándola tan fijamente que si alguien osara pasar entre las dos, estaría en medio de fuego cruzado - envíales un mensaje y pregunta cómo es que les gustaría morir en caso de ser atrapados por mí, antes de que siquiera ellos me toquen un pelo.

-Jade…

-Eso sí que es divertido – Soltó Robbie con una sonrisa y se alejó para obedecer la orden.

-Iré a calentar un poco de comida para ustedes – la pelirroja también abandonó la sala y dejó a las dos chicas paradas una frente a la otra, los ojos marrones de Tori se clavaban mortalmente en los azules de la ladrona.

-Si le tocas un solo cabello a mi padre, yo misma te mato.

La gótica se acercó decididamente hasta ella, muy cerca, tanto, que la oficial trastabilló un momento y estuvo a punto de retroceder, pero se mantuvo en su sitio.

-Ni siquiera lo intentes, porque tú apenas eres una niñita aprendiz de policía, y yo soy una agente entrenada que te puede hacer mucho daño – dijo como en susurros – Ustedes fueron quienes comenzaron todo, no tienen queja.

Ni siquiera se percataban cuán realmente cerca estaban entonces, simplemente Tori enfrentó la fría mirada azul de la chica de enfrente respondiendo de la misma forma – No me conoces cuando estoy herida o enojada, y no lo quieras averiguar.

Una sonrisa diabólica se dibujó en el rostro de la extranjera, y Tori no supo cómo pudo resistir tanta presión en sus ojos, emitió un débil pero aliviado suspiro cuando Jade finalmente se alejó de ella caminando hasta la cocina.

XXX

-No te metas con ella – le dijo Cat cuando notó la insistente mirada de Tori sobre la gótica, que en ese momento hablaba muy animada por teléfono – Es muy peligrosa.

La castaña depositó el vaso de leche sobre la mesa y centró su mirada en Cat, como queriendo persuadirla tan solo con los ojos – No me mires así – soltó entonces la pelirroja – no te voy a decir nada, todos estamos entrenados y no revelaremos ninguna información ni siquiera a los que juren ser nuestros amigos.

-Pero yo en serio soy tu amiga o… era tu amiga, de haber sabido…

-A veces hay cosas más importantes que otras, Tori; en nuestro caso, nuestras familias junto con todos nosotros corren un peligro grave, no nos culpes por querer luchar para sobrevivir.

-Pero no es la manera.

-Entonces ¿cómo? Ya una vez confiamos en ustedes y nos traicionaron.

-No todos somos así, Cat, yo estaría dispuesta a ayudarlos si…

-Ni siquiera en los que se digan nuestros amigos podemos confiar – la interrumpió la pequeña, y Tori se rindió por esa vez. Volvió a posar su atención en la gótica que seguía hablando en la sala.

-¿Con quién está hablando Jade?

-Con su madre.

Entonces una duda repentina recorrió los nervios de la morena - ¿Sa-sabes algo de su hermano?

-No te puedo hablar de eso tampoco, a Jade no le gusta.

-Ella piensa que mi padre lo mató.

-Tu padre lo mató.

-¡Eso no es verdad! – Alzó la voz, no sabiendo si la enojaba más el hecho de que culparan a su padre de asesinato, o que todos se mantuvieran tan firmes en su ideología que lo que Jade les dijera fuera la única verdad existente.

-No sé si fue él quien cometió el asesinato, lo que sí te aseguro es que estuvo implicado en su muerte de alguna manera, lo más seguro es que fue quien dio la orden para que lo ejecutaran.

-Mi padre sería incapaz de matar a un inocente, él no… a menos que tuviera razones, - seguía levantando la voz - a menos que se tratara de salvar su vida o la de alguien más… ¡a menos que la otra persona fuera peligrosa…!

-¿Qué pasa aquí?

Tori se volvió de inmediato hacia la puerta y como un resorte se levantó de su asiento yendo hacia la chica parada bajo el umbral – No sé qué cosas les hayas metido en la cabeza, pero eres una mentirosa, mi padre es un hombre digno, mi padre es un buen sujeto, es un policía, un ciudadano ejemplar, un padre ejemplar ¿me oyes? ¡Deja de decir que es un asesino!

La gótica guardó unos segundos de silencio en los que comprendió de qué se trataba la molestia de Tori.

-Cat, ¿puedes ayudarme a preparar la recámara por favor?

La pelirroja afirmó con la cabeza y salió de la cocina perdiéndose en las escaleras de madera rústica.

-Te voy a dar una buena oportunidad de vengarte – dijo en cuanto los pasos de Cat dejaron de oírse – Si tú compruebas que tu padre es inocente, y ni él, ni tu novio Beck han logrado atraparme, yo misma, sin hacer ninguna maniobra para escapar, vendré a ti y podrás darme la muerte que más te complazca, ¿está bien?

Los labios de la oficial temblaron un poco, aunque Tori no pudo discernir cuál era el motivo principal, si la rabia que la estaba embargando entonces, o el miedo de que cualquiera de todas esas opciones se hiciera prontamente presente, porque cualquiera que fuera, alguno de los tres iba a morir a manos de otro, y Tori no sabía por qué de repente tampoco le agradaba mucho la idea de imaginarse el cuerpo de Jade inerte.

El pestañeo de la gótica hizo que sus pensamientos volvieran a la escena real – Hecho – murmuró y dio la espalda a la ladrona.

XXX

Cuando Tori entró a su habitación no esperaba sentirse peor que antes, pero añoró entonces su propia cama, su propia almohada. No es que la habitación le pareciera incómoda, todo lo contrario, era linda, sencilla pero linda, sólo que le recordó dónde, cómo, con quién y porqué es que se encontraba ahí, y comenzó a lamentarse una vez más no estar preparada para enfrentar casos de secuestro.

Deslizó una mano por el edredón perfectamente liso, sintiendo la suavidad y preguntándose qué estaría haciendo su familia por encontrarla, seguramente David no dormía tratando de llegar hasta ella, pero ¿y Holly? ¿Y Trina? Tori las extrañaba. Se sentó a la orilla de la cama y miró el cielo estrellado a través de la ventana abierta de par en par, afuera se apreciaban campos de trigo y un granero al lado derecho de la casa, un enorme granero, sin duda, estaban en una granja situada quién sabe en qué parte de su país. Suspiró.

Apenas se estaba asomando por la ventana cuando escuchó la puerta abrirse, se giró de inmediato.

-¿Perdón? ¿No te enseñaron a llamar antes?

-¿Perdón? No acostumbro a llamar a la puerta de mi propia habitación.

-¿Tu habitación? ¿Tu habitación dijiste?

-Eso dije – Respondió la otra muchacha resueltamente, depositando algunas cosas sobre uno de los burós al lado y quitándose la chaqueta de cuero - ¿Algún problema?

-Pensé que éste era mi cuarto.

-Pensaste mal.

-Entonces ¿qué hago aquí?

-No lo sé, pregúntaselo a tu madre ¿tal vez?

La morena empezaba a ponerse roja y a sentir una ira sosegada invadiéndola por dentro, ¿cuántos corajes no le había hecho pasar ya la extranjera desde que la secuestró? – Mira, puedes quedarte con la cama ¿está bien? Yo me dormiré en éste cómodo y lindo sofá – Dijo la pelinegra, echándose sobre un largo sillón en medio del cuarto.

-¿Y por qué tenemos qué dormir en la misma habitación?

-Porque, no estabas invitada a ésta casa, así que, como yo te traje, te quedas bajo mi vigilancia.

-¿Por qué mejor no me devuelves y te quitas el problema?

-Porque no me apetece – Resolvió con jovialidad, con las manos sosteniendo su cabeza por detrás y quedándose cómoda.

-Es sólo un capricho tuyo ¿no? ¿Por qué? ¿Porque quieres ver en cuanto tiempo exasperas la paciencia de mi padre?

-Añadiré eso a la lista – Dijo sin mayor preámbulo – Relájate Tori, no la estás pasando tan mal. ¿Qué estuvieras haciendo en éste momento en tu rutinaria y aburrida vida? ¿Eh? – Habló la gótica levantándose de la comodidad del sofá - ¿Leyendo La Biblia? ¿Jugando juegos de mesa con tus amiguitas de la Academia? ¿O estarías en el cine mirando una patética película de romance junto a tu aburrido y controversial novio Beck?

-Mi novio no es aburrido, es un tipo inteligente, astuto y muy simpático.

-Te creo lo de simpático, en cuanto a lo otro… Bueno, digamos que… me le escapé de entre las narices, sin duda que es re-inteligente, Tori.

-¿Qué pretendes hacer conmigo, West? – Pronunció la otra mordazmente – Anda, dímelo, de todos modos estás muy segura de lograr tu cometido ¿no? ¿Qué te quita que me lo reveles?

-Emoción, le quita emoción al juego. Me gusta verte más así de exasperada por saber qué demonios haces aquí, si te digo el porqué, tu cara sería otra menos asustada que la que tienes ahora.

-Yo no estoy asustada – Caminó atravesando el cuarto de esquina a esquina – Para nada que estoy asustada, yo soy una mujer fuerte.

-Sí, por supuesto.

-¡No eres la única lista aquí! – Gritó.

-Ajá…

Jade se acercó demasiado a Tori, con una mirada intimidante que hizo a la morena querer dar un paso hacia atrás, pero se contuvo, no estaba dispuesta a perder esa batalla contra su captora. Trató de mirarla a los ojos inflando el pecho y alzando la vista, pero fue un error, un grave error, porque entonces sintió alguna cosa que le quitó esa fuerza tan solo clavarse en el azul de sus ojos, alguna cosa que no pudo llamar de ninguna manera.

-N-no te saldrás con la tuya – Balbuceó y la otra chica sólo expresó una fría sonrisa a medias, le guiñó el ojo y dio la espalda para dirigirse al buró y tomar la jarra de agua y el vaso de al lado, señalándole a Tori su próxima acción.

La latina dio un largo resoplido y se acercó hasta ella, pero ésta vez procurando guardar cierta distancia entre ambas. Tomó la pastilla que la gótica le ofrecía en una pequeña charola de metal y la introdujo a su boca, luego sujetó el vaso y bebió.

-Muéstrame – Ordenó la pelinegra y Tori refunfuñó – Debo estar segura que ha bajado a donde debe – Sintiendo las mejillas arder se sujetó a acatar la orden – Hasta el fondo princesa – Sonrió la gótica, y la latina arrugó las cejas cuando el amargo de la pastilla le pasó por la garganta – Así se hace – Dio otro guiño y se alejó.

Tori la siguió con la vista mirándola de pies a cabeza, alta, delgada, pálida, "bien que le sienta ese color negro de su ropa", pensaba la morena. No podía negar que era bonita, bonita pero malvada.

-¿Me dejarás llamar a mamá? - La muchacha pálida giró su rostro hacia ella – Lo prometiste, dijiste que me permitirías llamar a mamá.

Tori sintió la mirada azul inquisitivamente sobre ella, pero la petición fue concedida para su sorpresa.

-No te duermas Tori, ya estamos llegando.

Cuando Holly contestó el teléfono del otro lado, sólo alcanzó a escuchar las débiles palabras "estoy bien mamá" antes de que su hija se quedara dormida.

-¿Bueno? ¿Bueno? ¿Tori? ¿Tori sigues ahí…? ¿Tori…?

-Lo siento, se ha quedado dorrmida, la llamarrá después – La gótica desconectó el teléfono poco convencional y cerró con llave la puerta que lo resguardaba. Bajó a la chica que dormía en sus brazos poco a poco de la enorme antena y entonces condujo de regreso a casa.

XXX

Cuando Tori amaneció al día siguiente, lo primero que sintió fue la suave tela de la sábana deslizarse sobre su cuerpo, se dio la vuelta y su vista se encontró ante el destello de fuertes y luminosos rayos de sol colándose a través de la ventana abierta, tan intensos y dorados, produciéndole una delicada sensación de calor a temprana hora. Se incorporó y arrugó las cejas, preguntándose en qué momento se había quedado dormida y si fue ella misma quien se preocupó por tomar la posición más cómoda para hacerlo. Se descubrió la sábana y se miró, estaba en ropa de dormir, pero no lograba recordar si lo había hecho todo ella sola.

No había otra alma viviente dentro de la habitación excepto ella, Jade ya no estaba ahí, seguramente estaría ocupándose de cosas más importantes que velar su sueño, ni siquiera parecía que hubiese dormido en la misma habitación. Se asomó por la ventana y tuvo la agradable respuesta a su interrogante, la gótica tenía puestos unos pantalones vaqueros muy ajustados y botas de montar, el cabello lo llevaba recogido en una coleta oculta bajo una linda tejana negra. La pelinegra giró dos veces el caballo a la derecha y pareció darle alguna orden porque el animal entonces se recostó un segundo para volver a ponerse de pie. Tori acomodó la cabeza entre sus manos, situándolas en el alféizar de la ventana para contemplar con más atención, entonces su mirada se cruzó con la azul de la gótica, la chica la miró fijamente y después inclinó la cabeza a modo de saludo.

Sin saber por qué, Tori emitió una leve sonrisa y se apartó de la ventana, cuestionando su infantil actitud ante un gesto que probablemente fue más en tono de burla. Se metió a la ducha y dejó el agua correr, sus pensamientos giraron en torno a los últimos acontecimientos en La Academia.

-¿A dónde vas, padre?

-Tenemos una misión muy importante ahora, Tori, quédate acá y me mantienes al tanto de todo ¿está bien? –Respondió apresurado el corpulento policía tomando algunos papeles de los escritorios.

-¿Qué misión?

-Es en la que hemos trabajado desde hace dieciocho meses, y ésta vez, parece que cazamos algo – Agregó con una sonrisa que a la morena le pareció más que ambiciosa.

-¿Puedo ir?

-Me temo que no, es peligroso.

-Por favor, padre, quiero aprender, necesito inmiscuirme en esto, lo necesito – Suplicó la latina.

David Vega se relamió los labios y se pasó una mano por la cara antes de acceder – Bien, pero tú aguardarás en la patrulla, no pienso exponerte a ningún riesgo, - y luego la tomó por los hombros - eres mi pequeña y si algo te llegara a pasar, no me lo perdonaría nunca.

La castaña sonrió, había esperado tanto tiempo para inmiscuirse en alguna actividad policiaca, sólo por demostrarle a su padre que ella también podía ser tan buena en eso de la justicia como su hermana mayor, Trina Vega.

Sin embargo lo había echado todo a perder, la primera vez que salía a trabajar junto a su padre y Tori lo había echado todo a perder, no imaginaba cómo se sentía el comandante ahora, posiblemente culpándose del hecho que la menor de sus hijas estuviera en manos de esos peligrosos delincuentes.

Al bajar al comedor la morena expresó otra débil sonrisa, porque los tres integrantes de la banda de ladrones que había conocido hasta ahora no parecían en el menor de los grados ni delincuentes ni peligrosos; miró a Cat, la pelirroja cabellera le caía suelta sobre la espalda, y luego miró a Robbie, ensimismado en el arreglo de un extraño aparato, uno de sus posibles juguetes tecnológicos, ninguno parecía ser ladrón o ladrona, sin embargo lo eran, todos habían contribuido de cierta forma, a robar el banco y el material de guerra celosamente resguardado, y sin embargo la única que hasta el momento le había resultado más cercana al peligro era la chica que se paseaba en caballo allá afuera.

-Tori – la voz de Cat interrumpió abruptamente sus pensamientos - ¿quieres desayunar algo? Hay huevos y leche, casi recién ordeñada.

-Gracias Cat, en realidad ahora… - echó una rápida mirada hacia afuera otra vez – yo…

-¿Quieres ir con Jade?

-No – se apresuró a responder – No, yo…

-Puedes ir si quieres, puedes decirle que te enseñe a montar, ¿sabes montar?

-No – sonrió – nunca lo he hecho.

-Se siente muy bien – dijo la otra con un brillo en los ojos – Anda, dile que te enseñe.

La muchacha se mordió los labios, pero aun así abrió la puerta y salió al exterior. Pensó en las mil formas en las que podría intentar escapar caminando a la cerca, pero algo le decía que no era una idea muy brillante, conociendo a los chicos, seguramente que se encontraría con muchas sorpresas en el intento.

Jade bajó del caballo y se volvió a Tori justo cuando ésta estaba llegando, los ojos azules le brillaron intensamente bajo una serie de rayos solares que por un segundo trastornaron las palabras de Tori, y se quedó callada, admirando la belleza de los mismos. Fue Jade quien tuvo qué sacarla de su ensimismamiento.

-¿Dormiste bien, princesa?

El tono de burla en los labios rosados de la gótica hicieron a Tori arrugar las cejas un rápido instante, pero la imagen de esa Jade vestida de vaquera era demasiado llamativa como para enojarse tan pronto, y en todo caso, había dormido fantásticamente.

Asintió con la cabeza – Sí – y desvió la vista al campo.

-¿Sabes montar?

Los pensamientos de Tori giraron hacia una pequeña niña de diez años, menuda y frágil, que intentaba mantenerse firme montada sobre un bello corcel obscuro.

-Sujétate fuerte, Tori, no pasa nada, el caballo tiene qué ganarse tu confianza y verás cómo pronto se harán amigos.

La pequeña morena acarició los cabellos del equino y esbozó una débil sonrisa contenida, amaba a esos animales, pero era la primera vez que montaba uno y no dejaba de sentirse asustada. Sin embargo todo salió perfecto ese día, y a partir de entonces, cada vez que visitaban el rancho de sus abuelos en Puerto Rico, Tori se perdía entre los florecientes campos con olor a tierra mojada del verano, ella, y el hermoso equino que se convirtiera en el motivo principal porque la latina amara tanto ir de vacaciones con sus abuelos.

Pero en un momento todo eso cambió, el rostro de la morena se volvió sombrío y la chica gótica pudo notarlo, se acercó hasta ella, quien vaciló un pequeño par de pasos hacia atrás, mirando perdidamente con ojos asustados.

-Más despacio, Tori! ¡No hales tan fuerte el…!

Pero los sonidos guturales del corcel acallaron las palabras de David Vega, el caballo estaba alterado, usualmente sólo se guardaba para Tori, pero cuando un grupo de personas se acercó para verlos andar juntos, el equino simplemente cambió su actitud mansa, a una agresiva que sacudió a Tori por en medio del terreno cercado.

La reacción del policía llegó tarde, apenas saltó la cerca para acudir en ayuda de su pequeña hija cuando el corcel, aturdido por las miradas extrañas alrededor de la cerca, se alzó en sus dos patas traseras tirando a la chica que lo montaba.

Tori había pasado dos años en rehabilitación después de eso, había tenido un severo daño en la columna que la mantuvo convaleciente por algunos meses, a partir de ese traumático suceso, la habitación de Tori cambió de un color marrón a uno morado, y los juguetes y pósters de los equinos habían sido sustituidos por sus cantantes favoritos, no hubo más caballos para Tori Vega desde entonces.

-¿Estás bien?

Los fríos dedos de la gótica la hicieron volver a la realidad, sus ojos marrones vagaron del lindo corcel de pelaje brillante y de inmediato se humedecieron; caminó un poco más cerca del animal, sin vacilar, pero cuando éste emitió un sonido y alzó una de las patas delanteras, la morena retrocedió dos pasos, chocando con Jade que la había seguido.

La muchacha la sostuvo brevemente de la cintura y no volvió a preguntar sobre el repentino cambio de humor de la latina. Ésta dio media vuelta para volver a su antigua posición lejos de la cerca blanca, pero entonces se topó con el cuerpo de la gótica como barrera, los ojos azules de la chica se increparon en la castaña, pacientes.

-No… no sé montar – murmuró.

Jade tomó un poco de aire antes de continuar, cuidando cada una de sus palabras.

-Puedo enseñarte, mientras damos un paseo por…

-No-no creo que sea buena idea.

Otra vez esos ojos inquisitivos la miraron escrutadoramente, Tori estaba segura que esa mirada azulada comenzaba a causarle estragos, cada vez que se posaban en ella, el estómago de la oficial parecía contraerse y de repente se encontraba tragando saliva.

-Yo voy contigo – dijo la gótica suavemente, como si comprendiera el conflicto interno de Tori, como si mirara a través de su pensamiento – Te cuidaré todo el camino.

XXX

La sensación que tenía Tori al montar era como si tuviera alas, había olvidado ese sentimiento de tranquilidad cuando montaba, había olvidado cuán bien se sentía desconectarse del mundo, para perderse entre pinceladas de la escultural naturaleza.

Jade detuvo al animal cerca de la orilla de un valle, Tori podía ver una enorme laguna verde a varios kilómetros a la distancia, y alrededor vegetación de otoño, plantas y arbustos que comenzaban a secarse, sin embargo, el viento en la cara le hacía sentir más que excitada, cerró los ojos y se dejó embargar por el aire y el dulce aroma que penetró sus fosas nasales, cuando abrió los ojos, se dio cuenta la posición en la que se encontraba, había recostado la cabeza sobre el hombro derecho de Jade, pero a pesar del nerviosismo que la invadió, la gótica parecía no prestar mucha atención a ese gesto, estaba mirando distraídamente hacia otro lado, Tori le echó una rápida mirada y luego bajó sus ojos a los pálidos brazos que rodeaban su cintura, sujetando las cuerdas que dirigían al equino.

Tragó saliva y parpadeó varias veces para reacondicionarse, sus movimientos entonces consiguieron atraer la atención de la extranjera.

-¿Cómo nueva? – Preguntó esta cuando vio la erguida espalda de Tori.

-Sí-sí – tartamudeó – ha sido reconfortante éste paseo.

-Sobre todo porque te dormiste la mitad del trayecto.

-No estaba dormida – arrugó las cejas, protestando.

-Por supuesto que sí, de hecho pensé en echarte bajo un arbusto en una de las orillas del camino y andar yo sola.

-¡No te atreverías a hacer eso!

-¿Sabes? Cada vez que me dices que no me atrevería a hacer cualquier cosa, me animas más, y créeme, que fácilmente lo hubiera hecho.

Tori abrió la boca tratando de buscar las palabras más hirientes en su defensa, pero la sonrisa diabólica de la otra joven acrecentaban más su enojo y la ira le impedía pensar con claridad - ¡Habrías tenido qué volver por mí! No me dejarías en medio de éste sitio sabiendo toda la información que me has revelado.

Jade se llevó una mano a la boca, satirizando la asustadiza reacción de Tori – Tienes toda la razón, sería tremendamente peligroso dejarte aquí, podrías haber despertado en cualquier momento y comenzar a caminar en medio de espinas y abrojos y un sol avasallante, si te daba sed, acercarte a aquella laguna a beber agua y correr el riesgo que una víbora te devorara en cuestión de segundos, y luego, suponiendo que sobrevivirías al día, caminando por doce horas sin llegar a ningún lado, caería la noche y los zorros comenzarían a acecharte para saborear tu suculenta carne latina.

Diciendo esto rozó uno de los brazos de Tori con su dedo índice, lo que hizo a la morena estremecer – Eres un ser despreciable.

-Me han dicho cosas peores – sonrió complacida – te quedas muy corta.

Cuando Jade volvió a desviar su mirada hacia otro lado, Tori se esforzó por parecer calmada - ¿Dónde estamos?

-Touché, querida. Me creo lo suficientemente lista como para confesarte nuestra posición.

-Estás muy segura que jamás escaparía de aquí, no veo porqué tener cuidado con eso.

-Una toma todas las precauciones necesarias, deberías aprender de nosotros, así para la otra no habrá quien te secuestre – le guiñó el ojo y volvió a concentrarse en el paisaje.

Tori sentía la proximidad del cuerpo de la extranjera mientras hacía retroceder los pasos del caballo, y sintió que el sudor estaba resbalando por su espalda – Ponte esto – dijo Jade, colocando su sombrero en la cabeza de Tori – Vamos a volver, es la hora de la comida.

-¿Todos ellos son tus sirvientes? – Preguntó de inmediato la latina, interesada.

-¿Quiénes?

-Cat, Robbie…

-No. Cat tiene un espíritu de servicio desesperante, y Robbie no tiene otra cosa mejor qué hacer, así que siempre hace lo que uno le pide, de ese modo le da sentido a su vida – respondió despreocupadamente.

-¿Y los otros chicos quiénes son?

-¿Los que viste? – Asintió con la cabeza – Todos son de los nuestros, pero muchos no entienden el inglés, así que no te sientas ofendida si no te dirigen la palabra.

-¿Tú eres su líder?

-Tampoco. Apenas tengo 17 años, Tori, no creerás que dejarán en mis manos tan importante misión.

-Pues parece que todos te obedecen.

-Ya te lo dije, sólo tengo gracia para con ellos. Confían en mí, eso es todo.

La oficial consideró esto último, porque al lado de Jade, pasara lo que pasara, estaba segura que se encontraría a salvo. De repente su brazo rozó los dedos de ella, al sentir la suavidad de la pálida piel de la chica llegaron otras dudas a su mente.

-Eres joven… y bonita, ¿por qué no te regresas a tu país y dejas que envíen a otras personas acá? Tienes toda una vida por delante, vivirías bien y estarías segura.

-No creo que lo comprendas – respondió la extranjera tirando finamente de las cuerdas sujetas al caballo – No es que me parezca increíble estar aquí, tal y como dices, quisiera estar en casa, con mis padres, con mi hermanita pequeña, pero no estaría tranquila sabiendo que puedo hacer algo por mi país, eso y además que… - guardó silencio, pero Tori simplemente esperó que continuara – mi motivación principal es mi hermano.

-Pero él murió, Jade – dijo entonces la latina, sorprendida de la facilidad con que pronunció su nombre después de la frase.

La gótica tiró de las cuerdas más fuerte y arrugó ambas cejas, en un gesto claramente molesto – Te dije que no lo comprenderías, yo sé que nada me va a hacer recuperar a mi hermano, pero quiero vengarme, y eso me motiva – puntualizó, observando directamente a los ojos de Tori, quien había vuelto la cabeza hacia a ella y la miraba conturbada.

-¿Matando a mi padre? ¿A mi novio?

-Haciendo justicia – argumentó, sopesando sus palabras.

-Eso no es justicia, eso es querer tomar venganza por tu propia mano de manera ilegal.

-Ojo por ojo.

-¿Y después qué? ¿Ah? ¿Después qué? ¿Vas a conformarte con vivir presa todo lo que te resta de vida? ¿Les darás a tus padres un motivo más para estar tristes? Porque tras haber perdido a su hijo, tendrán qué lidiar así mismo con la pérdida de la hija.

-Ellos estarán bien.

-¿Estás segura?

La muchacha clavó la mirada al frente del camino, con las cejas aun enarcadas – Sí – pronunció fríamente – tienen qué estarlo, tendrán qué comprenderme.

La castaña volvió su cabeza de nuevo al camino, enfadada – Del mismo modo como lo comprendo yo.

El resto del paseo fue en silencio, ninguna de las dos dijo más. Al llegar a casa Tori aspiró el delicioso aroma de la carne en adobo que Cat tenía sobre la estufa de barro, se había saltado el desayuno y sólo entonces se dio cuenta que su cuerpo necesitaba alimentarse.

-Caramba, Cat… te luciste ésta vez.

-Robbie puso el cerdo, yo sólo lo cociné, si se apuran, comeremos en cinco minutos.

-Voy a cambiarme la ropa, enseguida me uno a la mesa.

Tori echó una rápida mirada a la esbelta figura de la extranjera antes de que ésta se marchara, luego se dirigió a Cat.

-¿Qué tal ha ido el paseo?

La castaña la miró inquisitiva – Bien, muy bien.

-¿Verdad que Jade es increíble? Es mi mejor amiga, la amo.

-Es… un poco fría.

-Así es ella, pero cuando te ganas su confianza, realmente se convierte en una persona adorable.

De repente Tori recordó haber estado entre los pálidos brazos de esa muchacha, sin saber con exactitud cuánto tiempo es que se había quedado dormida, y en todo ese tiempo, Jade simplemente la dejó reposar, ¿por qué presentaba esa actitud hacia ella? Si era la hija del hombre que había ordenado el asesinato de su hermano, ¿por qué se tomaría Jade la molestia de llevarla a dar un paseo a caballo? La tenía secuestrada, sí, pero su encierro no se comparaba en nada a los que Tori veía muy a menudo en las notas policiacas; la oficial no estaba atada dentro de una sucia y lúgubre habitación llena de ratones, comiendo desperdicios de comida, nadie la había golpeado ni intimidado, había dormido en una cómoda cama con una vista increíble hacia campos dorados, tuvo acceso a una ducha y pudo andar a plena luz del día fuera de la casa, no entendía entonces cuál era la intención de Jade de mantenerla cautiva.

Escuchó fuertes pisadas en las escaleras y reconoció las botas rojas de la gótica, estaba vestida dentro de ajustados pantalones negros y blusa oscura de tirantes, el cabello suelto sobre los hombros, pálida y con los ojos más azules que le hubiera visto. La morena bajó la vista, repentinamente cohibida por haberse quedado admirando durante varios segundos esa figura atractiva que desfilaba delante de sus ojos.

Jade la miró sin ningún gesto en particular – Vamos a comer – anunció y Cat apareció llevando una gran cacerola llena del adobo que hizo gruñir de nuevo las tripas de Tori.

A la mesa se sentaron ocho personas: Robbie, el delgado muchacho de cabello afro ocupaba una sola silla a la cabeza, lo que llamó la atención de Tori, ya que pensó que sería Jade quien ocuparía ese sitio, la gótica estaba, al contrario, sentada en una de las sillas a la orilla, casi enfrente de Tori; al lado de Jade estaba un muchacho rubio de ojos color miel, muy guapo, por cierto, echó una acalorada mirada a la latina antes de susurrar alguna cosa importante cerca del oído de la extranjera; el chico al lado del rubio era Logan, por lo que la castaña pudo escuchar, serio y concentrado en su platillo, según Cat, ni él, ni los otros tres jóvenes que seguían el trayecto, hablaban el inglés tan bien como ellos, "son los que siempre estaban a resguardo en la granja", mencionó la pelirroja, estos eran, junto a Logan, James y Carlos, luego estaba una diminuta chica rubia, de la misma estatura que Cat, llamada Sam Puckett, que devoraba sus alimentos sin prestar atención al resto de los comensales; Cat a la izquierda de Tori, Tori y la última en completar el perímetro de la mesa tallada era Tara, una pelinegra que miraba a Tori recelosa.

-¿Dónde están los adultos? – Se atrevió a preguntar, y todos, menos Jade, la miraron.

-Ocupados, ellos a veces vienen más tarde, llevan y traen cosas, entonces se marchan, no se quedan mucho rato aquí – respondió Robbie, antes de llevarse una cucharada de crema batida a la boca - ¿Te la estás pasando bien?

-Me temo que no me trajeron acá de vacaciones – atinó a responder la latina mirando brevemente hacia Jade, y Tara giró los ojos hacia arriba.

-¿Sucede algo? – Preguntó el chico rubio a la pelinegra.

-No, nada – pronunció la otra – girando la cuchara alrededor del plato – sólo me preocupa el hecho de que todos nosotros hayamos sido expuestos a un peligro latente por causa de una intrusa.

Jade bebió de su vaso de zumo de uva, sin inmutarse.

-No estamos en peligro, todo está bajo control.

-¿Bajo control de quién?

-Bajo control de todos – volvió a responder el rubio, irreprensible ante la hostil actitud de la chica.

-¿Y ese es nuestro trabajo?

-¿Acaso te he pedido que le vigiles? – Preguntó entonces la comensal que hasta ese momento, se había mantenido más callada que el resto.

-No, pero eso no significa que…

-Si tienes miedo, puedes pedir que te regresen de nuevo a Khurgkhiztannia y solución dada.

-¿Quieres comandar nuestra vida aquí?

-Sólo digo que no estábamos ni mal ni peor sin ti.

La chica crispó los dientes y miró fulminante a Jade – Creo que todos nos preguntamos exactamente qué hace ella aquí.

-No es del todo tu incumbencia.

-Arriesga nuestra seguridad.

-Ya te dije la solución.

-¡No me marcharé por causa de ella!

-¡Entonces sólo dedícate a hacer tu trabajo y deja que los demás hagan lo suyo! – Jade se había puesto de pie, y su altura dominó el repentino enfrentamiento, no eran tan distintas, pero la personalidad fuerte de Jade West dominaba mucho más el ambiente.

-Sólo toma a-siento, Tarra – masculló el joven que ocupaba el otro extremo de la mesa, Carlos.

-No estoy de acuerdo – musitó la muchacha y se retiró, huraña, de la mesa.

Una vez calmado el ambiente, todos volvieron a lo que estaban, ocuparse de sus platos de comida, sólo James, el joven sentado a una de las esquinas de la mesa, miró a Tori de una forma que hizo estremecer a la castaña, inconscientemente ésta echó a su vez la mirada sobre Jade, quien ajena al hecho, se limitó a prestar toda su atención al adobo de cerdo que tenía delante, a medio comer.

Lo que más deseaba Tori en ese momento, era volver a la comodidad de la habitación, para estar a solas con Jade, había algo en esa chica que le hacía anhelar pasar el mayor tiempo posible con ella, pero no estaba segura porqué, y se convenció a sí misma que solo tenía más preguntas qué hacerle, cuando se las formulara a sí misma, y que tal vez quería averiguar más sobre ella, era un misterio que seguramente tendría una historia interesante por revelar.

Habiéndose convencido por esas ideas como respuesta, la oficial continuó con el delicioso postre de leche, sin duda, otra gloriosa obra de Cat, ahora Tori le tenía más aprecio.

XXX

-Sólo dame la protección que necesito y traeré a Tori de vuelta a casa, papá.

-No es una misión sencilla, entiéndelo, ya Beck y yo estamos dando todo en la cacería, esas personas no son cualquier delincuentes, están preparados.

-Es mi hermana papá, sin importar lo que me cueste, la traeré de regreso.

-No desconfío de ti, Trina, conozco tus capacidades, pero si ya expuse a ese peligro a Tori, no cometeré el mismo error contigo.

La mayor de las Vega tomó un grueso cinturón de cuero y lo colocó alrededor de su cintura, ajustándolo al grueso chaleco antibalas que cerró violentamente – Como quieras, no voy a pedirte permiso.

Preparó una de las armas y abandonó la habitación, los ojos lascivos de Beck Oliver la siguieron, clavados más abajo de su cintura.

-La quiero fuera de esto, Beck.

El muchacho delgado sacudió la cabeza y se incorporó ante toda su altura – No te preocupes, David, seré yo quien cace a esa delincuente – caminó unos pasos para detenerse justo enfrente del policía más alto y robusto – Le cortaré la cabeza a esa mocosa y te la ofreceré en una charola de plata, estará en medio de la mesa de nuestro banquete de bodas, cuando finalmente me case con tu hija.

Sin embargo, los pensamientos reales de Beck giraron en torno a la valentía de la mayor de las Vega, tal vez siendo bueno que Trina cazara a la ladrona y se expusiera al inminente peligro por lograrlo, y al final, fuera él quien se llevara el crédito por todo, obteniendo el favor del comandante de la policía, y a la menor de las hijas como trofeo.

Eso es to, eso es to, eso es todo amigos :v #ALoBugsBunny :v Damas y caballeros, apreciado público lector, nos estamos leyendo prontamente, ¿ustedes qué creen? ¿Beck, Trina o David lograrán cazar a Jade West? ¿Beck se saldrá con la suya y obtendrá al final su trofeo? ¿Trina se convertirá en una seria enemiga de la extranjera? ¿Qué estará sintiendo realmente Tori por esa peligrosa ladrona? ¿Realmente el postre de leche que preparó Cat tenía buen sabor? Ésta y todas las respuestas en nuestra próxima actualización de… Zona de riesgo… No se la pierda :v Estoy loca, ya sé u_u así nací u_u Cuídense gente, su amiga LindsayWest les desea felices cumpleaños, regreso pronto. Besos y abrazos de ésta chica sexy ( :v )/ Y no olviden dejar sus comentarios, les enviaré un postre de leche por cada review :v XDDD