Inuyasha no es de mi propiedad, ni los caracteres que hagan referencia a la serie, todo ello es propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. El desarrollo de la trama, la historia, es reproducción mía, sin ánimo de lucro, si quieres compartir, por favor, ten en cuenta de informar a la autora.
Advertencia: Ligero OoC. AU. Lenguaje fuerte. Faltas de ortografía y puntuación.
To my love
See you Soon- Coldplay
Capitulo 3: La verdad y la mentira
—Hace mucho tiempo, demasiado, que aquel ser que ustedes llaman Naraku destruyo mi hogar y mi familia, que en ese momento era un grupo casi parecido al de ustedes—murmuro suavemente—Luchamos incansablemente, y en momentos, ganábamos la lucha….aunque desafortunadamente, no la guerra. Mis amigos perecieron, mi familia…mi familia sufrió incontables daños…sobre todo el..
—¿El?
Miro al monje que la miraba con fascinación.
—Mi motor…alguien tan indispensable como el aire—Inuyasha a penas movió las orejas aun con los ojos cerrados, sabia que estaba escuchando—Necesito encontrar a Naraku, enserio….lo necesito….de el depende el futuro del lugar del que vengo, por ello quiero pedirles que….
—Te dejemos unirte—el medio demonio de un salto se situó a pequeños pasos de ella, escrutándola—No te conocemos…
—Lo entiendo—apretó sus manos en puños, frustrada. No, no le gustaba mentir aunque algunas cosas guardaban si conexidad, sobre todo aquellos que fueron sus mejores amigos y que añoraba cada día, pero sus hijos dependían de ello y sobre todo….Seshomaru—pero también espero que comprendan que si bien no me conocen comparten conmigo un fin, destruir aquel monstruo.
El grupo quedo en silencio mientras el día caía suavemente y el sol se ocultaba entre las montañas, Kagome miraba comprensivamente a la mujer que era su salvadora, si bien Inuyasha tenia razón en desconfiar…el dolor y anhelo en sus ojos era estremecedor.
—Yo…—el grupo clavo sus ojos en ella—confió en ti
Sango, compartiendo el mismo sentimiento, asintió como apoyo.
—No veo problema señorita Aisha, además es usted un gran apoyo, es muy poderosa—la admiración de su voz no se pudo evitar escuchar, haciendo sonreír a la chica que estaba a unos metros.
—Inuyasha…
El medio demonio quedo estático, mirándola con profundidad, para después soltar un bufido y saltar hacia los arboles.
—Bien…al parecer acepto—dijo Kagome con los ojos clavados en las ramas donde Inuyasha estaba oculto. Su amor brillaba con fuerza…
Kagome, madre y esposa, no pudo evitar sonreír, el candor de la adolescencia…. Ese candor y voluntad era lo que debía tener para lo que esperaba.
Oh, porque el camino para su amor verdadero no era nada fácil.
El grupo avanzaba lentamente, acoplándose con demasiada facilidad a su nueva integrante, el único aun esquivo era el medio demonio que veía con desconfianza la soltura con la que las tres mujeres se comportaban entre si.
—Huele a sangre…mucha sangre—murmuro el demonio, deteniéndose en seco.
—La aldea esta a muy pocos metros Inuyasha—el monje no tuvo que decir nada mas, Kagome se acerco a la espalda del medio demonio que se agacho para que se pudiera subir en ella.
Sango y Miroku se miraron entre si sin saber que hacer con su nueva integrante.
—Señorita Aisha, súbase por favor a Kirara
Ella sonrió.
—Tranquilo monje, suba usted—con la duda ensombreciendo sus ojos, Miroku se monto en Kirara con Sango a la cabeza.
Inuyasha, molesto, chasqueo la lengua.
—Sacerdotisa, no nos hagas perder tiempo—sin mas arranco a toda velocidad, sin embargo, al escuchar el jadeo de sorpresa de Kagome miro hacia su costado derecho….¡la sacerdotisa se movía tan rápido como el!
Esta lo miro sonriendo, le guiño el ojo adelantándolo, asombrado con la facilidad que se movía…como si fuese un demonio. Herido un poco en su orgullo, aumento la velocidad, acercándose a la aldea que ya se alcanzaba a vislumbrar a los lejos.
Y lo sintió, Naraku…
Un tentáculo viscoso se dirigió a ellos en un parpadeo, gruñendo, tensiono su cuerpo para proteger a Kagome del impacto que sabia no podían evitar. No obstante, el tentáculo golpeo contra aun barrera invisible, desintegrándose con rapidez.
Abrio los ojos enormemente, aun con el cuerpo de la pequeña sacerdotisa en brazos.
—Naraku esta escondido, eso fue un marioneta—murmuro alguien a su lado, mirando, la tal Aisha los había protegido—La aldea esta a unos metros
Kirara maulló sonoramente hacia ella, agradeciéndole
—Gracias—dijeron todos en unísono, admirados y asombrados, menos el medio demonio que solo la miro indescifrable y grito un : ¡vamos!.
Kagome rolo los ojos, mirando al que había sido su antiguo y primer amor…era tan terco y obstinado.
Un vez llegaron a la aldea, sus sentidos estaban tan alertas que la energía crepitaba alrededor suyo, Izumi debía estar cerca, no sabia si aliada con el Naraku original, pero si cerca.
—Esto esta contaminado, muy contaminado—se tapo el rostro Sango con una cara de profundo disgusto
La sangre esparcida junto con el miasma había podrido los cadáveres que estaban alrededor de las cabañas, había fuego consumiendo algunas estructuras y aun se escuchaban gritos de terror.
—Miroku y yo nos iremos a ayudar a los aldeanos—murmuro Sango a su lado, poniéndose la mascara de exterminadora. Ambos se montaron en Kirara que con un suave gruñido se elevo.
Lentamente, se fueron internando en el caos y la destrucción que había dejado aquel demonio, la adolescente a penas miraba con palidez aquel espectáculo mientras el demonio olisqueaba de aquí para allá tratando de sentir aquel hedor putrefacto tan conocido.
—Vaya, vaya,…nueva integrante…Inuyasha, que suerte tan escandalosamente envidiable—murmuro con veneno.
Naraku.
—Que mujer tan hermosa—siseo, ataviado con un fino kimono negro, el demonio la miraba con lascivia insultante, totalmente desagradable.
Aunque, al parecer, este no sabia de su identidad.
De repente, como una serpiente, Naraku se deslizo terminando a centímetros de su rostro, lo miro inexpresivamente, como una hoja en blanco, este sonrió despectivamente, la mujer no le tenia miedo.
—Tu nombre, belleza—intento tocarla, pero la energía que desprendía lo hirió a profundidad desintegrado su mano, con un desagrado imposible de ocultar, siseo demostrando sus dientes y retrocediendo—¿Quien eres tu?
—Nadie
El demonio siseo enojado ante la falta de miedo en el rostro de la sacerdotisa que estaba ante el. Sus tentáculos se agitaron destruyendo a su alrededor, con amenaza.
—Sucia humana—murmuro—¡Como osas!
De la oscuridad, una horda de demonios se dirigió hacia ellos, su pasado le miro de soslayo, preocupada.
—Inuyasha—lo llamo.
—Lo se—ambos desenvainaron sus espadas , esperando el ataque. Algunas fechas salían desde su espalda, purificando en su parte, otros, enojados salieron disparados con la fauces abiertas goteando veneno y miasma hacia ellos, lentamente, para rodearlos en un remolino de putrefacción.
—¡Viento Cortante!—el haz de luz desintegro otro grupo mas, sin embargo, era como si fuese infinito. Estaban cada vez mas cercados por un espiral de misma y veneno conjugado en los demonios.
Una serpiente de dos cabezas se lanzo hacia ella, sin embargo, de un movimiento limpio le corto en dos.
—¡Kagome!
Y de repente, lo sintió.
Izumi.
Busco desesperadamente el origen de la energía, un gran tigre con tentáculos saliendo de el estaba dirigiéndose rápidamente hacia su pasado, mientras la adolescente sacerdotisa sin darse cuenta trataba de disminuir el eterno numero de las criaturas que los rodeaban.
Inuyasha, imposibilitado por numero, trataba de llegar a Kagome.
—¡Kagome!
En un parpadeo, la sacerdotisa había sido envestida por las grandes fauces de la bestia que despedía a kilómetros la energía de Izumi, envainando su espada, trato de llegar a ella.
Si ella moría…
Aun en movimiento, alisto su arco, conjurando un profundo hechizo, lanzo la flecha…rogando.
Todo se ilumino.
Y el caos se detuvo.
Kagome parpadeo, sintiendo un pinchazo de dolor en su costado derecho, tratando de enfocar sus ojos que se sentían pesados e hinchados.
—Despertaste—murmuro alguien a su lado, con un poco de dolor movió su cabeza, Aisha estaba a su lado acariciando su flequillo.
—¿Qué paso?
—Un demonio casi te lleva con el, afortunadamente pudimos detenerlo
Con dificultad se incorporo, sintiendo su cuerpo pesado como el acero, automáticamente la sacerdotisa que había sido su guardiana, velando su condición, se había acercado torpemente, intentando ayudarla.
—¿Los chicos?
—Sango y Miroku se preocuparon mucho, querían quedarse pero …fue mejor que ayudaran a los heridos mas preocupantes—murmuro suavemente, pasando a sus manos un cuenco con lo que parecía ser una hierva—Ayudara con el dolor, te golpeo muy fuerte…
—¿Inuyasha?—Aisha parpadeo un segundo, y sus ojos fueron velados por lo que pareció tristeza.
Su pecho dolió.
—El…se fue…al parecer olio algo
—¿Qué?
La sacerdotisa titubeo, para después suspirar sonoramente.
—Alguien llamado Kikyou, creo que dijo el….
Bajo los ojos a la altura de sus manos que reposaban mansamente sobre sus piernas, su cuerpo dolía con horror, mancillado, no obstante, eso no valía…no para Inuyasha.
Oh si, porque aquella sacerdotisa de barro que no sentía era mas importante que su vida…que su corazón latiente y sangrante.
El corazón le dolía…
—¿Señorita Aisha?
—¿Si?
—¿Podría...podría dar un paseo…y usted…?
La mujer sostuvo su mirada con preocupación pero sintiendo casi la necesidad enfermiza que emanaba de la pequeña sacerdotisa de salir de ahí, suspiro, sacando de sus ropas una pequeña cuerda con un ofuda atado con tres nudos.
—Bien…llévate esto, te protegerá y podre localizarte si algún problema
Asintió rápidamente, aguantando las lagrimas.
Como pudo se levanto, trastabillando, tratando de mantenerse entera camino hacia la profundidad del bosque…respirando su dolor.
Kagome se quedo mirando hacia donde su yo adolescente se había ido, aguantando férreamente aquel desmoronamiento que ella conocía, realmente había dudado de haberle dejado sola…pero si su memoria no fallaba, algo iba ocurrir ese día.
Algo que empezaría la verdadera historia de su vida.
Su cuerpo latía con dolor ante el esfuerzo que estaba haciendo, pero no podía dejar de correr. Sus lagrimas corrían desenfrenadas sobre su rostro, que sabia ella, estaba totalmente contraído por el sufrimiento.
El amor dolía.
Su amor dolía.
Como dolía saber que el medio demonio, aquel que amaba tanto, con todas las viscitudes y contrastes le partiera el corazón una y mil veces…ella no importaba, ella no valía.
Ella era…nada
—Humana estúpida…
Tropezando, se enterró una rama en una de sus rodillas. Sollozo un poco, sintiendo el dolor palpitar. Rápidamente, se recompuso torpemente, buscando el origen de la voz que se le hacia conocida.
Escondido en los arbustos, sobre un tronco, yacía el cuerpo del Señor del Oeste, hermano de Inuyasha: Seshomaru. Sorprendida, observo el rostro mortecino y la respiración laboriosa que tenia el cuerpo totalmente débil.
Sus ojos…oh, sus ojos aun cansados, eran los mismos reflejos de la arrogancia y la ira.
—Sesho…maru…¿Qué—fue cortado con un chasquido fastidiado.
—Sigue tu camino humana—olisqueo, arrugando la nariz con desagrado—Hueles al estúpido medio demonio al cual acompañas.
—¿Qué te paso?—ignoro deliberadamente el insulto—Estas…
—Sigue tu camino—gruño entre dientes.
Podría hacerlo, realmente, Seshomaru era sanguinario, frio, arrogante. despectivo y mas veces de la que podía contar con los dedos los había intentado asesinar a sangre fría…sin embargo, ella sabia que no podía, su alma no la dejaría.
—No puedo—murmuro—No puedo dejarte así…
—Sigue tu cam—sin esperarlo, el demonio no pudo esquivarla, la humana se había lanzado rápidamente hacia el con la mano brillando producto de su energía espiritual.
Sus dedos hormiguearon, sintiendo calor.
—Estas envenenado, con el misma de Naraku—susurro—Esta en tu torrente sanguíneo, sino lo purifico…
—Por favor, humana—bufo hirientemente—Eres tan inútil…sigue tu camino…
Ella se enojo.
—¡Vas a morir, maldito estúpido!—grito, con furia. Ambos parpadearon, ella por la sorpresa de aquel arranque y el por la desagrado por la insolencia de la sucia humana.
—Estupi—ignorando aquel insulto, se inclino sin permiso, su energía pululando controladamente hacia el cuerpo del demonio que se encendió como un bombilla violeta.
Lentamente, la energía de la sacerdotisa limpio el miasma y veneno de Naraku, mientras que dejaba a su paso calor.. Una vez termino, se separo lentamente de el, sonrojándose profundamente cuando se dio cuenta que su mano se había posado en el pecho pétreo y desnudo del demonio.
Con rapidez retrocedió, sintiendo aun el rezago de la energía demoniaca hormiguear en sus palmas, su cara se sentía tan caliente…
—Esta humana—tartamudeo levemente—esta humana es la que te curo, no soy estúpida
La mirada fulminante fue la respuesta de demonio fue la respuesta, no obstante, no bajo la mirada, algo que muy dentro de el sorprendió a Seshomaru.
Pocas veces alguien le había sostenido la mirada.
—No huelo en ti al bastardo
Sorprendida, bajo la mirada, por un momento lo había olvidado…
—Esta con ese cadáver—la sonrisa que le dio el demonio la estremeció, malicia—Es verdad, tu eres la segunda de toda esa enfermiza relación…
—¡No soy la segunda!
Seshomaru se incorporo con elegancia y garbo, un poco admirada, lo9 obervo con atención.
—No, eres peor, eres nada…
Su respiración fallo…su cuerpo dolía, dolía, dolía intensamente.
No podía respirar.
—Ese amor que tienes por el sucio hibrido es tan inútil como tu existencia humana, ese medio hombre no es capaz de proteger, es egoísta…es cobarde…manteniendo una relación con ese adefesio y tu, aferrada a algo que no ha nacido y no esta destinado a ser…
Y recogiendo su espada, el demonio se perdió en las sombras, teniendo el aroma de cerezos y orquídeas impregnado por todas sus ropas como una huella
Kagome se acurruco un poco, sintiendo su pecho abierto, doliendo, doliendo de tal manera que su respiración era dificultosa y sus lagrimas caían sin cesar, sin darse cuenta.
Entre la oscuridad, Kagome Higurashi, esposa y madre, se debatía. Había escuchado resguardada en un campo indetectable, sintiendo el dolor de aquella adolescente invadir su sistema como si veneno se tratase.
Cuantas mentira y verdades en unas simples palabras.
Cuanto de aquel dolor.
Cuanto de aquel sufrimiento…
Cuanto de aquel amor...
Nube de Magallanes
¡Amo esa canción con el alma, esa añoranza quizás describe a la Kagome del presente. Quisiera sus opiniones!
Tratando de mantener mi palabra, aquí esta la actualización. Aprovecho para decir que una vez mas he logrado salir de la Universidad (no se si mas muerta que viva) y que este receso sirve para nutrir este pequeño bebe que va creciendo.
Feliz Navidad, si es que para las fechas no he actualizado (no hay que retar mi pereza), les deseo a todos los mejores deseos, sueños, aspiraciones, amores. No olviden, vivir esta bien, vivir y vivir…nos romperán el corazón, la tristeza estará ahí, la vida a veces da tropiezos y hasta la misma muerte soplando el oído…pero vivir el hoy, sin esperar nada, porque estar aquí ya es un milagro. No es que mi palabra sea filosofica y toda la cosa pero pues...muchas cosas han llevado a esta afirmación.
Noticias (chiflido) Nubesita (osea, me) incursiona en Wattpad, si bien fanfiction lo amo y lo venero con Inuyasha incluido (No, no lo voy a dejar) debo decir que es hora de tomar a la par un camino mas…propio. Asi que, bueno, empezamos con un proyecto que trata de ser un romance moderno con tintes antiguos llamado Tabula Rasa, tratando de cambiar un poco el cliché del bad boy y esas cosas. Asi que….invitadisimos. mi nickname es el mismode aqui para los que quieran (yes, por fi)
Besos y abrazos.
Siempre en el corazón, lectores geniales y mejores del mundo mundial.
