Capitulo IV

La noche paso rápido, Kagome dormía en un sofá que había en la habitación. De la misma manera en que cuido a Rin, cuidaba ahora a Sesshomaru. Miles de preguntas surgían en la mente de Kagome, y cada una de ellas llevaba a la misma respuesta…Inuyasha.

Abrió sus ojos pesadamente, para encontrarse con Sesshomaru, aun herido colocando la parte de arriba de su atuendo y tomando sus espadas.

A donde vas?-pregunto Kagome.

El no contesto solo la miro de reojo y arrugo el entrecejo. Se dispuso a dar unos cuantos pasos pero cuando se aproximaba a la puerta, cayo al suelo por el dolor de sus heridas. Kagome se apresuro a ayudarlo y a regresarlo a la cama a que tomara un descanso.

Que demonios piensas que haces?-pregunto ella con enojo.

No necesito que una humana como tú me ayude- fue su única respuesta

Talvez no me necesites en las batallas o en tu vida cotidiana, pero ahora si- respondió ella.

No digas estupideces- contesto.- una humana insignificante como tú que ayuda le puede brindar a un Youkai como yo- dijo.

Kagome tomo el brazo de Sesshomaru y una corriente paso por el cuerpo de este ocasionando que se quejara del dolor.

Te recuerdo estas en mis territorios.- dijo ella- y si deseo puedo aniquilarte- completo.

Que te crees humana?-pregunto- que soy tan débil como para dejarme destruir por alguien como tu?-continuo diciendo.

Soy mucho mas poderosa de lo que aparento, el exterior siempre es un disfraz o sino pregúntaselo a tu hermano Inuyasha si algún día lo ves… a cuantos ejércitos de demonios destruí con una sola flecha- aclaro ella con una sonrisa en sus labios.

Ninguno de ellos tan podero- el se detuvo.- tu eres esa niña que vestía raro- dijo

Era, bien lo has dicho- dijo Kagome

Maldita humana, te enredaste con Tsukino para después matarlo y quedarte con sus dominios- reclamo Sesshomaru

Kagome lo miro a los ojos y lo sujeto con sus dos manos, pasando una corriente purificadora más poderosa que la anterior.

No te atrevas a decir que yo le quite la vida a mi padre, o sufrirás las consecuencias- Kagome estaba enojada.

Sesshomaru la empujo levemente pues no tenia fuerzas.- no me vuelvas a tocar con tus asquerosas manos- exigió- no se me hacia raro que Inuyasha atacara este castillo, después de todo el te quiere muerta- comento el Youkai de ojos ámbar.

Eso lo tengo mas que claro- contesto, Kagome no pensaba dejar intimidarse por las palabras de Sesshomaru- por eso necesito que me digas que paso la noche del ataque a los territorios del norte- dijo.

Eso no debe interesarte. Yo me arreglare solo, ahora debo irme, tengo cosas que recuperar- contesto e intento levantarse de nuevo. Pero Kagome lo detuvo tomándolo con delicadeza por su brazo.

Rin no es un objeto, y ella esta bien. Se encuentra aquí en el castillo, descansando- ella solo pudo con satisfacción la expresión de alivio en el rostro de Sesshomaru.

Cuando este totalmente recuperada le diré que venga a verte, se ha preocupado mucho por ti- dijo.

En donde la encontraron?-pregunto intentando sonar despreocupado

Cerca de las murallas del castillo, y he encontrado algo mas… reconoces esto?-preguntó Kagome enseñándole la piedra de color verde.

Eso es tuyo- respondió Sesshomaru, detallando la expresión del rostro de Kagome.

Pero eso lo tenías tú- respondió ella.

Tsukino me lo entrego desde hace mucho tiempo. Al parecer no sabes tanto como aparentas- dijo el burlándose de Kagome.

Se lo que tengo que saber y no husmeo en las cosas de mi señor- respondió.

Acaso nunca te contó la profecía de esas piedras?-pregunto Sesshomaru.

No, nunca lo hizo- respondió un tanto decepcionada.

Son cinco piedras en total, cada una de un color. La roja representa los territorios del oeste, en donde el fuego es elemento rey. La verde pertenece al norte, en donde el viento es nuestro creador. La amarilla es poseída por los territorios del sur, de la cual la tierra es dueña, la azul que pertenece a estos territorios, y hasta donde se las haz encontrado, representa protección y por ultimo la violeta que controla los mares. No pertenece a ningún territorio pues nadie la ha encontrado. Estas cinco piedras hacen una profecía- dijo Sesshomaru muy calmado.

Kagome asimilaba las palabras una a una…

Una profecía que Tsukino no pudo llevar a cabo y que coloco en tus manos antes de morir- dijo finalmente.

Y sabes de que es esa profecía?-pregunto Kagome, tomando de la mano de Sesshomaru por accidente.

El solo dirigió su mirada a donde la mano de Kagome había hecho contacto. Esta vez un aire frió paso por su espalda… se soltó de su agarre.

No me vuelvas a tocas si no te lo pido asquerosa humana- dijo con enojo.

Te he preguntado si sabes de que habla esa profecía?- repitió Kagome.

No - dijo el.

Kagome dio un suspiro. – Me retiro y te dejo descansar- dijo ella dando así por terminada la conversación.

Llevaba su mirada baja, Sesshomaru detallo a Kagome en pocos segundos, su cuerpo el cual era perfecto digno de cualquier Youkai femenina y su rostro. Había algo oculto en su mirada… el lo podía ver y oler, ella ocultaba algo en sus adentros.

Si te diriges a visitar las tumbas de tus amigos es inútil no las encontraras- dijo Sesshomaru antes que ella saliera del cuarto.

De que hablas?-pregunto Kagome.

Eres una estupida, no sabes nada… no entiendo como Tsukino te adopto- se quejo Sesshomaru.

Habla de una vez si no quieres que termine con tu vida ahora mismo, tengo la información que quiero de ti, no me eres útil- respondió Kagome de manera fría.

Y quien demonios te crees tú para hablarle así al gran Sesshomaru, eres una recogida por Tsukino, una insignificante humana que corrió despavorida de los brazos del híbrido hermano que tengo. Una sacerdotisa que solo purifica a seres débiles y que sigues con vida por compasión- dijo Sesshomaru el cual se había levantado de la cama y se había acercado a Kagome de manera sigilosa con cada palabras dicha.

Ella contrajo sus cejas y sus parpados temblaban, un brillo cristalino se apoderaba de ellos.

Te recuerdo tu posición ahora, es por suerte. No te compares conmigo, ni te creas la altiva porque te recuerdo bien antes de morir yo estuve con Tsukino y el me envió a cuidarte y así como te protejo te puedo aniquilar. Te recuerdo tu cuerpo es un saco de huesos con curvas y con solo una garra de veneno llegarías a tu fin- dijo el acortando el espacio una vez mas hasta quedar frente a frente con Kagome.

Cállate- grito ella las lagrimas escaparon de sus ojos- no tienes derecho hablarme así, si de recogido hablamos, tu eres uno pues mis demonios te recogieron malherido. También estas con vida por compasión. Tu y yo somos exactamente iguales- dijo Kagome, su voz temblaba del dolor y enojo.

Nunca lo seremos – dijo Sesshomaru quien se encontraba tan cerca del rostro de Kagome que podía sentir su aliento chocar con sus mejillas.

Si lo somos- repitió Kagome- y sabes que es lo peor Sesshomaru que fuimos heridos por la misma persona. Inuyasha- dijo ella finalmente.

Sesshomaru la golpeo en el rostro.

Maldita humana- dijo el

No te atrevas a tocarme de nuevo Sesshomaru, ya te lo he dicho soy poderosa, y con una gota de mi sangre puedo purificar tu ser- amenazo.

Me das asco, cuantas veces te revolcaste con Tsukino para que la sangre de el se mezclara con tuya?-pregunto amarrándole el brazo y atrayéndola mas a su cuerpo.

Yo soy lo que soy por mi entrenamiento, Tsukino era mi padre, yo jamás estaría con alguien por sus poderes. Que te quede claro- dijo ella soltándose del agarre de Sesshomaru y saliendo del cuarto azotando la puerta.

Maldita mujer- murmuro Sesshomaru para después regresar a la cama y descansar.

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Maldito Youkai engreído, se cree mucho para pegarme. Por suerte no puede salir del cuarto, gracias a la barrera que he colocado.- decía Kagome.

Entonces su mano palpito- que sucede?-se pregunto, recordó cuando Sesshomaru le tomo la mano.

En que piensas Kagome, el no tiene las mas mínimas intenciones de ser amable contigo, así que olvida ese momento- su mano palpito de nuevo y la piedra verde brillo.

La piedra… esta brillando…- dijo y un viento soplo.

Ella controla los vientos, es por eso que siento la brisa jugar con mis cabellos a pesar de estar en un lugar cerrado como este…- comento.

Kagome miro la piedra – que secreto ocultan?-pregunto- y por que siempre soy yo la encargada de cumplirlo- se quejo.

Lady Kagome- se escuchaba un vocecita a lo lejos.

Rin!- dijo Kagome alarmada.

Lady Kagome, la he encontrado… su amigo me ha dicho que el amo Sesshomaru estaba en el castillo- dijo la niña. – puedo verlo?-pregunto.

Ahora no Rin, se esta recuperando, mañana podrás verlo- dijo ella.- ahora te pido no salgas de tu habitación sino estas conmigo. Algunos demonios que viven aquí no saben quien eres y corres el riesgo de perder tu vida.- dijo Kagome sobando los cabellos de Rin.

Lo siento lady Kagome- se disculpo.

Tranquila, ahora acompáñame a los jardines del castillo quiero mostrarte los territorios- Kagome invito a Rin.

De acuerdo – dijo la niña sonriendo.

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Son enormes- comento la niña, mientras jugaba con los animalitos del bosque

Rin- la llamo Kagome.

Dígame Kagome-san- dijo la niña.

No me digas así, solo llámame Kagome- le pidió la sacerdotisa sonriendo.

Rin, sabes bien que una vez Sesshomaru se mejore el querrá irse del palacio- comento Kagome, con una expresión seria en su rostro.

Si y yo no quiero, en los territorios del norte no tengo permitido salir a menos que sea con el señor Sesshomaru y el nunca esta en el castillo. Siempre llega cuando el sol se ha ocultado- comento con tristeza.

Te quería decir que en estos territorios siempre serás bienvenida, como veras yo vivo sola. Tampoco tengo permitido relacionarme con otros Youkais porque soy humana. Y me aburro rápido. Cuando desees puedes venir y hacerme compañía- le dijo Kagome.

En verdad lady Kagome?- dijo la niña con un brillo en sus ojos.

Si Rin, hablo en serio- respondió sonriendo Kagome

Gracias- dijo la niña abrazando a Kagome

Desde lo alto del castillo, Sesshomaru miraba la escena según el con asco. Cuan patéticos podían ser los humanos y como eran consumidos por sus sentimientos.

No es apropiado espiar a Kagome- dijo una voz tras el.

Y quien te ha pedido tu opinión?-pregunto Sesshomaru en tono despectivo.

Yue solo rió.- conmigo esas facciones de frialdad no funcionan, somos iguales, soy parte de tu raza- aclaro.

A mi no me interesa quien eres, a los de mi raza los mato y dejo claro quien es superior- contesto Sesshomaru, sus uñas se tornaron color verde.

Con calma- dijo Yue- solo he venido a darte una advertencia.- comento.

No me interesan tus advertencias- respondió Sesshomaru.

No te atrevas a tocar a Kagome o yo mismo me encargare de matarte- dijo Yue

Y tú quien demonios te crees para…- Sesshomaru dejo de hablar la presencia de Yue había desaparecido del lugar.

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Los días continuaban pasando, Rin ya había visto a Sesshomaru y estaba feliz. Kagome ahora un poco más tranquila y de más ánimos, continuo con su entrenamiento de sacerdotisa e intentaba perfeccionar la técnica de fuego.

Una tarde Rin estaba en la habitación de Sesshomaru retirando el último vendaje de su brazo izquierdo.

Hora de irme- dijo Sesshomaru levantándose

Pero Sesshomaru-sama- dijo la niña- no nos podríamos quedar un tiempo mas?-pregunto la niña.

No seas tonta Rin. Estos no son mis dominios, aquí soy vulnerable, nos marcharemos hoy cuando la luna se pose en lo alto- contesto

Pero señor Sesshomaru, usted sigue débil- dijo la niña.

Dije que – Sesshomaru fue interrumpido.

Deberías hacerle caso a la pequeña Rin- dijo la voz de una mujer.- he traído tu comida

Tu de nuevo- dijo Sesshomaru en tono de enojo.

Mientras estés aquí me veras la cara todos los días- respondió Kagome.

Lady Kagome- dijo Rin.

Recuerdo haberte dicho que no me llamaras así- aclaro Kagome.

Kagome- corrigió la niña- dígale al señor Sesshomaru que se quede unos días mas- rogó la niña.

Deberías concederle el deseo, después de todo Rin es una niña encantadora- comento Kagome.

Sesshomaru la miro con desprecio- no- contestó.

Kagome dio un suspiro- siempre eres así de difícil?-pregunto con resignación.

He dicho que no, nos marcharemos hoy- dijo Sesshomaru.

Pues siento decirte que no será fácil. Eres un Youkai y yo soy humana. Rin pertenece a mi raza por lo tanto yo tengo control sobre ella. Y si deseo que se quede lo hará.- declaro Kagome.

Rin no es de tu propiedad- dijo Sesshomaru levantándose de la cama.

Y de la tuya tampoco-grito Kagome.

Si te quieres ir, lo puedes hacer cuando quieras, pero Rin se queda hasta que ella lo desee- dijo finalmente.

Rin-dijo Kagome.

Diga- respondió la niña.

Acompáñame al jardín, deseo mostrarte algo- dijo Kagome.- la niña hizo una reverencia y salio del lugar.

No creas que me ganas la batalla, humana- dijo Sesshomaru.

No creas que sigo siendo la misma chiquilla, como cuando me conociste y estaba con tu hermano. La vida me enseñó a golpes que debo ser fría y calculadora y ni tú ni nadie vendrán a darme órdenes en mi castillo.- dijo Kagome.

Se dirigió a la puerta de salida.

Sabes sacerdotisa, me atrae tu orgullo, me pregunto si así serás cuando estas en celo- dijo Sesshomaru.

Kagome se detuvo y un rubor se apodero de sus mejillas. Pero debía controlarse

Los humanos no entramos en celo como ustedes.- aclaro- si te vas esta noche, no es necesario que te enseñe la salida. Bien sabes donde esta- dijo finalmente y salio.

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Kagome- dijo la niña.

Que sucede Rin?-preguntó tranquilamente

Por que usted y el señor Sesshomaru discuten tanto?-pregunto.

Eso es algo que ni yo se Rin- contestó riendo.- supongo ambos somos tercos y no damos el brazo a torcer.-

Ves esa casita allá- pregunto Kagome

Si, es muy linda- contesto Rin.

Es tuya. –dijo Kagome.

En verdad lady Kagome?-preguntó

Si, hay solía vivir yo cuando llegue a este lugar. Aquí podrás jugar y descansar. Yo cuidare de ti y si quieres dormir en las noches pondré una barrera para protegerte- dijo ella.

Muchas gracias!- grito la niña- el señor Sesshomaru nunca me regalo algo.- comento

No hace falta que me lo digas para darme cuenta. Se le nota lo amargado en la mirada- dijo Kagome riéndose.

Vaya, vaya… me hacia falta ver tu hermosa sonrisa Kagome- dijo la voz de un hombre a sus espaldas.

Kagome se dio la vuelta, y se encontró con el. Un joven de cabellos plateados, de ojos ámbar, el cual no tenía la parte de arriba de su atuendo. Dejando ver su formado abdomen y músculos. A un lado llevaba su espada. En sus uñas había restos de sangre. Era el, el que intento matarla y el que la cambio por un perla. Era Inuyasha.

Rin vete de aquí- ordeno Kagome.

Pero lady Kagome- reprocho la niña

Que te vayas- grito, la niña solo obedeció dejándolos solos.

Como has entrado a mis dominios?-pregunto Kagome, tomando una flecha.

Creo que tantos huéspedes en tu casa te distraen y no deja que cumplas con tus obligaciones.- comento en tono de burla.

Largarte de aquí- dijo Kagome.

Pero Kagome, así recibes al hombre que amabas?-pregunto el en tono cínico.

Eres un desgraciado, deberías estar bajo tierra- dijo ella y disparo su flecha rozando la mejilla de Inuyasha.

Así como esta tu querido Tsukino y tus amigos?-pregunto Inuyasha tronando sus dedos.

Cállate- grito Kagome- no te atrevas a ensuciar sus memorias- exigió.

He venido a verte. Me haces falta… quería sentir tu piel y respirar el olor a jazmines que tu cuerpo emanaba.- dijo Inuyasha acercándose.

No des un paso mas, he fallado una… pero la segunda no- dijo Kagome. Ella no se movió.

Se que quieres estar conmigo y que me recuerdas todas las noches- comento Inuyasha quien estaba cerca de ella.- se que me sigues amando… es una lastima que yo no a ti. Solo te veo como una pareja para satisfacer mis deseos y necesidades de Youkai- dijo mientras reía.

Y que te hace pensar que yo lo haré. Acaso crees que yo puedo darte lo que Kikio no hizo?-pregunto ella.

Kikio era una maldita sacerdotisa que intento purificarme y la saque del camino. Además si frágil cuerpo no soportaría mi poder- aclaro.

Eres un desgraciado. No ensucies la memoria de Kikio- exigió Kagome

Inuyasha rió- que hipócrita eres Kagome- dijo- tiempo atrás no decías lo mismo. Siempre la odiaste porque Kikio seguía siendo parte de mí y porque te abandonaba por verla a ella- dijo Inuyasha.

Lo que paso entre nosotros tres, un pasado es. A Kikio la respeto pues soy su reencarnación.- aclaro.

Que ridícula- contesto Inuyasha- acaso se te olvida que la oscuridad de tu corazón existe gracias a ella?- pregunto.

Vete de mis territorios y no regreses- dijo Kagome apuntando de nuevo.

Y si no lo hago que?- pregunto agarrando el brazo de la joven e incrustando una garra de veneno.

Llegara tu fin- dijeron las voces de dos seres tras Inuyasha. Era Yue y a su lado estaba Sesshomaru.

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Las piedras que estaban en la habitación de Kagome brillaron al mismo tiempo. La profecía se estaba cumpliendo… la sacerdotisa era salvada por el Youkai del norte… pero la profecía también contaba de una traición… y era deber de Kagome encontrar al traidor antes que fuera demasiado tarde…