TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING

Hola de nuevo!

Como cada semana estoy de vuelta para traerles el cuarto capítulo; la situación comienza a avanzar y ciertos enigmas comienzan a salir a la luz, por ejemplo; el accidente de Ginny.

¿Qué ocurrió? Y quiénes son los verdaderos implicados en este lío.

Estaré esperando sus comentarios y nos veremos hasta la próxima semana. Saludos a todos.

BUENA LECTURA

"Frente a ti"

PRIMERA TEMPORADA

Capitulo Cuatro

"Cartas"

"Por preocuparte de asuntos ajenos, paso lo que paso". La frase sonaba descontrolada sobre su cabeza, humeando, molestando y colocándole sobre la encrucijada de saber ¿A qué se refería el pelirrojo? La discusión del ministerio había ocurrido hace una semana y después de pasar un día en el colegio, regreso a su casa para continuar su recuperación, ahora podía ingerir alimentos sólidos y en pequeñas cantidades y comenzado una pequeña rutina de ejercicios dos veces por días, tres veces por semana. Intentaba mantenerse ocupado, sin embargo, la frase de su amigo seguía revoloteando por la mente, ¿Qué sucedió por su culpa? El temor del accidente de Ginny renacía cada vez que lo pensaba pero la voz de su amiga se lo rebatía "No tienes la culpa de nada" y aunque la afirmación le tranquilizaba, la voz fría y convincente de Ron, le hacía dudar.

Ingreso a la cocina y preparo el almuerzo de aquel día y continuaría trabajando, la licencia médica logro extenderla por tres semanas y el departamento de aurores no había tenido reparos, sin embargo, procuro hacer mención que trabajaría desde casa, pequeñas cosas, papeleo y trabajo de cálculo, lo seguiría haciendo hasta que su estado físico volviese hacer el mismo y para ello faltaban algunos meses. Mientras cocinaba cogió asiento y leyó el periódico de aquel día.

El incidente del ministerio había pasado desapercibido por la prensa y hasta el momento el licantropodo no le había reprimido por nada, a pesar de recibir sus visitas.

La chimenea pareció explotar y sobresaltar al pelinegro que dejo el periódico y caminar hasta el umbral de la puerta, cruzo los brazos y sonrió graciosamente ante la intromisión de sus hijos, convencido que nunca sabrían usar una chimenea sin crear tanto alboroto. El primero en salir de la nube de polvo había sido James y después Natalie que parecía murmurar alguna maldición para con su hermano. Sin poder evitarlo, rió.

-Me alegra verte, papá – Gruño James sacudiéndose el cabello

-A mi igual, James – Sonrió este acercándose a su hijo y abrazarle - ¿Por qué vienen así? Se olvidaron como usar una chimenea.

-Quedaba poco polvo, según James – Acusó la niña echándole una retadora mirada a su hermano – Por ello tuvimos que viajar juntos. Sigo insistiendo que debiste viajar junto a Rose.

-Somos de la misma edad – Argumentó el chico cruzándose de brazos – Sería incómodo.

-¿A qué le llamas esto? – Interrogó el desastre que habían creado – Tía Hermione te lo dijo y no hiciste caso. Testarudo.

-Me equivoque, lo siento – Suspiró él sacándose el polvo de la túnica – Iré a cambiarme.

-Debo darle la razón a Herms – Sonrió Harry observando a su hijo subir las escaleras. Después frunció el ceño y observó a su hija - ¿Vendrá Rose?

-Sí, ya debe llegar – Menciono la menor de los Potter – Hablaba con la tía.

-Entiendo – Susurró él intrigado. Por lo general, recibía la visita de sus hijos, sobrina y amiga día por medio y al ser sábado esperaba la visita de todos – Ve a cambiarte, la comida estará pronto.

-Genial – Sonrió la niña subiendo las escaleras

Estuvo a punto de girar y regresar hacia la cocina cuando un segundo estruendo le hace prestar la atención hacia la chimenea, por donde, Rose sale perfectamente ordenada. Antes de que lograse preguntar por la castaña la presencia de James saltando los últimos escalones, le interrumpe.

-Te dije, la distribución era pésima – Regaño la chica frunciendo el ceño y Harry rió ligeramente

-Olvídalo – Dijo él restándole importancia – Hemos llegado y es lo importante.

-De regreso – Acusó Harry observando a ambos primos – Lo harán juntos – Se dirigió la chica y le abrazo - ¿Cómo has estado?

-Bien

-Tú madre…

-Tiene trabajo pendiente – Explicó y observando el ceño fruncido de su tío, añadió – No te preocupes, la vi y estaba metida entre pilas de papeles, ya sabes, exámenes, deberes y otras cosas. En cuanto termine, vendrá.

-De acuerdo – Asintió él tranquilo. Siempre estaba pendiente de la castaña y hasta el momento estaba normal, y por escuetas conversaciones con Rose, el pelirrojo se había marchado a una misión.

-Te dije hermanito – Se escuchó la voz de Natalie desde las escaleras – Rose llego sin escándalos y en mejor estado que nosotros.

-Está bien, lo acepto… ustedes ganan – Resopló el chico sacándole una sonrisa a su padre. Se frotó las manos y añadió – Tengo hambre ¿Qué comeremos?

-Pues… -

-Algo huele mal – Menciono Rose desviando la mirada hacia la cocina; los tres jóvenes y el adulto intercambiaron miradas rápidas y se apresuraron a llegar a la cocina.

El humo inundo la cocina y el sonido de la olla daba cuenta que podría explotar en cualquier momento; el primero en reaccionar fue el ojiverde que cogiendo un paño y apagando el fuego, cogió la olla por las asas colocándola sobre la mesa, usando la varita despejo el lugar del humo y mal olor que desprendía la comida quemada. Lanzó un suspiro colgándose el paño sobre el hombro, dirigió la mirada hacia el grupo de jóvenes que apenas podía contener la risa, imitándoles rió ligeramente y lanzó el paño sobre la mesa.

-Al parecer – Comenzó Harry observando el desastre creado – alguien deberá comprar ingredientes para cocinar.

-Sería extraño que fuese alguien de nosotros – Argumentó James apoyándose sobre el umbral de la puerta – Se supone que estamos en Hogwarts.

-Me refería al mundo muggle – Dijo el auror – Aunque tienes razón… sería sospechoso y problemático que alguien les viese. Yo iré.

-¿Estás seguro? – Preguntó Natalie observando a su padre ajustarse la chaqueta café. El ojiverde iba a insistir cuando el ruido de la chimenea les alertó.

-Disculpen la demora – Se escuchó la voz de Hermione; su hija y sobrinos les sonrieron, y quedándose parada en medio de la sala, añadió - ¿Qué ocurrió?

-Bueno… - Iba a decir Natalie pero su padre salió de la cocina y respondió.

-Fue culpa mía – Se disculpó él rascándose la cabeza – Me distraje y el almuerzo sufrió un ligero contratiempo – Y ofreciéndole una amplia sonrisa, añadió - ¿Quieres acompañarme al almacén muggle? Debo comprar algunas cosas.

-De acuerdo – Suspiró la castaña quitándose la túnica de encima – Debemos volver al castillo, tengo un trasladador que puede servir.

-No sería sencillo aparecer – Comentó Harry y ante la mirada entrecerrada de su amiga, añadió – Cierto, no puedo hacerlo.

-No tardaremos – Habló Hermione recibiendo el asentimiento de los chicos

Ambos adultos cogieron polvos flú para luego introducirse en la chimenea que les llevaría de regreso a Hogwarts y más tarde al mundo muggle, después de todo, la castaña tenía razón y su mejor amigo no poseía la fuerza física y mágica para aparecerse a voluntad en cualquier lugar del globo. La última semana, la ojimiel se había preocupado de la alimentación del ojiverde y después de algunas discusiones menores llegaron al consenso que podía consumir bocados sólidos y en pequeñas cantidades, sumando, pequeñas rutinas de ejercicios.

Por otra parte, Hermione perdió contacto con su esposo, puesto que, él debía marcharse por motivos de trabajo en el ministerio y durante algunos días podría mantenerse tranquila, sin embargo, sabía que su regreso significaría hablar sobre el incidente protagonizado por entre ambos amigos y que se mantenía en secreto.

Cogió un viejo reloj de pared y lo hechizo indicando las coordenadas para aparecer, cuando todo estaba listo y programado le indico a su amigo que tocará el objeto. Cuando llegó el momento rápidamente fueron trasladados entre giros y colores que les hicieron tambalear en cuanto llegaron a su destino; el viejo callejón muggle les dio la bienvenida y procurando no llamar la atención salieron hacia la calle principal para ubicar algún almacén.

-¿Por qué estabas distraído? – Inquirió la castaña evitando reírse por el descuido de su amigo. El aludido cerró un ojo y suspiró – No quiero burlarme pero debiste tener más cuidado.

-James y Natalie llegaron entre cenizas – Contó él – Culpándose por la idea de viajar juntos y luego llegó Rose, comenzaron a discutir sobre la chimenea… nos percatamos del desastre cuando el olor a quemado se hizo evidente y el humo ya acumulado en la cocina no daba abasto – Explicó encogiéndose de hombros.

-Entiendo – Dijo visualizando un almacén a dos cuadras – Por ahora, concentrémonos en las compras.

-Bien – Sonrió él continuando el camino hacia al almacén que se encontraba a pocos metros.

¿Cuándo realizó compras muggles? Realmente Harry parecía no recordar la última vez que hizo aquel recorrido. El carro de compas le decía "inútil" cada vez que chocaba a otras personas o pasaba a llevar algún dispensador de comida, dedicándoles la peor mirada a un grupo de niños que parecía burlarse de él, dio alcance a la castaña que parecía divertida por el espectáculo que estaba dando. Frunciendo el ceño se apoyo sobre el carro dándole un ligero empujón que hizo rozar el bolso de la castaña.

-Quieto – Murmuró Hermione devolviéndole el empujón. Coloco sobre el carro un paquete de arroz y continuaron caminando – Manejas una escoba y no puedes maniobrar un simple carro.

-Es magia – Susurró él llegando a la zona de frutas. Evito acercarse y simplemente se quedo a la espera de su amiga, para suerte suya, la jornada de compras terminaba en aquel punto y sólo quedaba pagar. Tanteo el bolsillo del pantalón comprobando que tenía dinero muggle – Debo tener suerte – Se dijo. Reviso el carro y agradeció porque tuviese lo justo y necesario.

-Voy por naranjas, las necesitas – Dijo la castaña echándole una mirada significativa mientras dejaba sobre el carro manzanas.

-De acuerdo – Suspiró deduciendo que la fruta ayudaría a su recuperación. Observó a su amiga distanciarse algunos metros y seleccionar algunas naranjas, iba a dirigir la mirada hacia el carro pero la interrupción de un hombre acercándose a la castaña le hizo prestar atención; Alto, musculoso, cabello rubio y ropa ajustada, se apoyo sobre el contenedor de las naranjas y parecía platicar con Hermione. Frunció el ceño y a riesgo de ocasionar un desastre en aquella zona quiso acercarse.

Estuvo a punto de empujar el carro y dirigirse hacia su amiga y aquel hombre, sin embargo, la mirada dirigida hacia él le hizo detenerse y alzar las cejas confundido; el rubio pareció suspirar y susurrarle algo a su amiga mientras la aludida se sonrojaba, y antes que él volviese a coger el rumbo, el hombre se alejó desapareciendo por uno de los pasillos. Confundido contemplo a la castaña acercarse hacia él y depositar la bolsa de naranjas en el carro, sin decir palabra alguna, jaló el carro dirigiéndolo hacia la caja.

-¿Qué sucedió? – Preguntó Harry señalando el pasillo anterior. Su amiga negó y comenzó a deslizar por la cinta los alimentos a pagar – Hermione.

-No tiene importancia – Habló recibiendo la mirada intensa de su amigo. Pudo ignorarla, sin embargo, sabía que no podría evitarla por siempre – Quería invitarme a salir.

-En serio – Dijo él sorprendido deseando decir algo más pero debía pagar lo comprado. Pago, guardo la boleta, dio algo de propina y cogiendo las bolsas pesadas camino hacia la salida - ¿Qué le dijiste?

-Harry – Le miro deteniendo el paso dedicándole una mirada de "Por supuesto que no". El aludido rió y continúo caminando – Entonces porque preguntas.

-Pues – Balbuceo intentando formular la oración coherente – Me miraron extraño y luego te susurró algo ¿Cierto? – Indagó saliendo del almacén y caminar de regreso hacia el callejón para lograr trasladarse

-Pregunto si alguien me acompañaba – Respondió cruzando la calle – Te mencione y luego se despidió. Solo eso.

-Bueno – Resolvió encogiéndose de hombros dejándolo por la paz – Espero que James, Natalie y Rose hayan encontrado algo que hacer.

-Eso espero.

-Sí – Suspiró llamando la atención de la castaña

-¿Qué ocurre? – Inquirió mirando al moreno. Este simplemente negó – Te conozco, Harry.

-La discusión en el ministerio – Habló cabizbajo y disminuyendo el ritmo de la caminata – No puedo dejar de pensar en las palabras que dijo Ron. No quisiera darle un sentido, sin embargo, siento que ¿Qué otra cosa puede ser?

-"Por preocuparte de asuntos ajenos, paso lo que paso" – Hizo mención la ojimiel maldiciendo secretamente al pelirrojo por sembrar la duda y remordimiento sobre su mejor amigo - ¿Qué has pensado? – Interrogó observando al ojiverde suspirar y detener el paso, gesto que imitó

-Que empuje a Ginny – Comenzó carraspeando ante la mención de su esposa. Siendo consciente las contadas veces las menciones en voz alta – Hacia ese viaje en avión y el accidente…

-No insistas – Negó ella interrumpiéndole ante el tono alicaído de su amigo. Quiso abrazarle pero las bolsas se lo impedían – Escúchame. No es tu culpa y jamás lo será. Que haya viajado en avión y haya ocurrido el accidente no implica que sea tu culpa, si viajo y cogió esa decisión, pues no podemos cuestionar sus elecciones.

-No estábamos en buen momento – Argumentó él apretando las bolsas – Y el viaje pareció la alternativa para enfriar las cosas y observar que sucedía al regreso.

-De cualquier manera, no tienes la culpa – Repitió Hermione pasando la bolsa de la mano izquierda a la derecha y con la primera acariciar el rostro del ojiverde - ¿Cuál es tu duda? Qué el estado de la relación la empujase hacia el viaje, qué tuviese otro motivo además del trabajo o qué tus propias preocupaciones causarán esto.

-Todas las anteriores – Sonrió él ligeramente

-Descifrar ese enigma, no tiene sentido – Susurró colocando la mano libre sobre el hombro del ojiverde

-Me serviría parar respirar tranquilo – Menciono desviando la mirada – Ésta semana llegué a la conclusión que él sabe la verdad.

-Será difícil dialogar con él – Dijo ella reiniciando el camino – Apenas y si llevamos un mes.

-Lo sé – Suspiró deteniéndose en el inicio del callejón y luego de observar que nadie les viese, ingresaron – Gracias Hermione.

-De nada – Respondió preparando el trasladador y luego de algunos segundos, el callejón quedo vacío y en completo silencio.

Observaba a su prima fregar la olla carbonizada sobre el lavabo a la espera que su padre y tía llegasen para preparar el almuerzo, sentía las tripas gruñir y pedirle desaforadamente un bocado de comida, por desgracia sabía que la espera sería larga y debía aguantar estoicamente. Cogió la snitch que revoloteaba alrededor suyo guardándola en el pantalón, estirando las piernas, dirigió los pasos hacia el estante cogiendo un vaso y llenarlo de agua.

-¿Cuánto crees que demoren? – Preguntó él ingiriendo el líquido. La chica observó el reloj de pared y suspiro

-Se marcharon hace diez minutos – Habló enjuagando la olla y retirar por completo lo quemado – Quince o veinte minutos…

-Entiendo – Dijo dejando el vaso sobre el estante y dirigirse hacia su asiento

-Al menos – Menciono Rose alzando la olla y colocándole sobre la mesa – El olor a quemado dejo de percibirse.

-Cierto – Sonrió James recostándose sobre la silla - Es bueno saber que cocinará tía Hermione…

-El tío hizo buen intento – Acusó cruzándose de brazos – Sus discusiones le hicieron distraerse…

-"Sus" – Interrumpió el azabache apoyándose sobre la mesa – La señorita pretende excluirse de la responsabilidad, le recuerdo que usted – Señalo – Llegó reprimiéndome por la decisión de la chimenea.

-James Potter.

-¡James! ¡Rose! – Escucharon los gritos de Natalie. Extrañados, subieron las escaleras hasta llegar a la biblioteca personal que poseía la casa.

Lo primero que visualizaron fue a Natalie sentada sobre el pequeño sofá cargando un libro y sosteniendo entre las manos un pergamino. Aliviados porque todo estaba bajo control, atravesaron la biblioteca hasta llegar donde la pequeña niña absorta en el pergamino y colocándose a cada lado del sofá observaron el contenido del libro: Cocina.

-¿Para qué quieres cocinar? – Preguntó James intrigado y algo frustrado por subir las escaleras a toda velocidad por un simple libro de cocina – Natalie…

-Estaba junto a los libros de historia – Contó sin despegar la mirada del pergamino. James pareció frustrarse y Rose desvió la mirada desde el libro hacia el pergamino – Me pareció extraño y lo cogí.

-¿Y? – Interrogó el chico frunciendo el ceño

-Encontré este pergamino – Anunció dirigiéndole la mirada a su prima, la expresión de ésta le indico que lo había leído, suspiró

-Eh…

-¡James! – Exclamó Rose frunciendo el ceño – Podrías leer para a quién va dirigida.

El aludido frunció el ceño prestándole atención al bendito pergamino saltándose el contenido del mismo y abrir ligeramente la boca cuando la palabra "Ginny" logro formularse en su mente. Pestaño un par de veces incapaz de asimilar la información y antes de arrebatarle el papel para comenzar a leerlo, su prima se adelantó leyéndolo en voz alta.

Ginny

Comprendo el riesgo y líos que puedo involucrarte si ésta carta cae en manos de tu esposo, sin embargo, no puedo dejar de pensar en ti y lo que has influido en mi vida. Espero que logremos reunirnos pronto, no quiero presionarte pero sé que también deseas verme.

Te quiero.

S

-¿Qué significa esto? – Preguntó James arrebatándole la carta a su prima y releerla

-Tiene fecha – Dijo Rose – Marzo de este año.

-Aún no responde a mi pregunta – Soltó el chico paseándose fieramente por la biblioteca – ¿Quién es "S"? Claramente mi padre no es.

-¿Quieres calmarte? – Apresuró a decir la joven castaña y pasar su brazo sobre los hombros de su prima – Colocas nerviosa a tu hermana y paseándose así no solucionas nada.

-Quiero explicaciones – Vocifero él dejando la carta en el suelo y luego salir de la biblioteca

-¡James! – Le llamó Rose y cogiendo la mano de Natalie salieron del lugar - ¿Dónde vas? – Interrogó siguiéndole hasta el límite del pasillo, observó al chico extender una escalera del techo y subir por éstas – Maldición – Susurró y limpiándole las mudas lágrimas de su pequeña prima, añadió – Quédate aquí, volveré enseguida.

La pequeña Natalie asintió y la joven castaña subió las escaleras hasta el entre techo donde observó a su primo mover y re mover cajas y baúles. Esquivando escombros y otros artefactos olvidados por la familia Potter se acercó hasta el chico, le cogió por el codo y miro duramente.

-¿Qué crees que haces? – Preguntó mosqueada – Tu hermana está al borde de las lágrimas y lo único que haces es inquietarla más.

-Busco respuesta y las necesito ahora – Dijo él zafándose sutilmente del agarre de su prima, después de todo, no convenía hacerla enojar – No pienso quedarme de brazos cruzados mientras existe una misteriosa carta dirigía a mi madre, pareciese posee un amante…

-No puedes sacar conclusiones…

-Puedo y llegaré hasta el fondo – Le miró él determinado a buscar respuestas. Sacó un par de cajas de su camino llegando a un viejo baúl, desenfundando la varita, abrió el baúl.

Observó al pelinegro sacar algunos pergaminos, ropa, libros, joyas, etc. Llegando a la conclusión sobre el contenido del baúl y quién era la propietaria de todas las pertenencias, el inmenso baúl pareció vaciarse y llegar al límite cuando James extrajo un pequeño cofre azulino. Su única protección parecía ser un viejo candado y aunque vio cierta duda atacar al chico, lo abrió dejando ver su contenido; la corazonada del arrebatado de su primo parecía acertada y las cartas aguardaban a ser leídas.

-¿Estás seguro? – Inquirió Rose sintiéndose extraña – La carta podría significar otra cosa.

-¿Cómo lo sabes? – Rebatió él sin mirarle – Necesito saber que ocurrió, comprender.

-Entonces coge el cofre y llévalo abajo – Sugirió la chica – No preocupes a Natalie

-Está bien – Concedió ordenando las cajas y llevar consigo el cofre - ¿Qué debo hacer primero? Leer las cartas o dárselas a mi padre.

-Creo que el tío merece leerlas – Dijo sinceramente – Sé la curiosidad que debes sentir y la carta oculta en aquel libro puede ser frustrante, sin embargo, sé que tu padre lo necesita.

-Tienes razón – Murmuró – Bajemos.

-Bien

Después de bajar hasta la sala para sentarse sobre el sofá, volvió a abrir el cofre y contemplar detenidamente las cartas arrumadas, inmóviles, preparadas para ser leídas y entregar toda la información que tanto deseaba James conocer. ¿Podría su madre tener un amante? Se negaba ante la posibilidad, intento hacer memoria; Los días anteriores al accidente le indicaban que todo estaba tranquilo y nada extraño ocurría.

La pequeña Natalie se refugió en brazos de su prima y sollozo apenada, hallar la carta dirigida hacia su madre y por la cual profesaba tanto amor le hacía pensar irremediablemente en el engaño hacia su padre. Le dolía pensar las consecuencias de aquella verdad y el recuerdo de su padre hace algunos días punzaba duramente sobre su corazón, no deseaba ver a su padre sufrir. No ahora que parecía recobrar la vida y alegría perdida.

Acarició el cabello de su prima y observó el semblante serio y preocupado de su primo; las sutiles palabras escritas hacia su fallecida tía le indicaban claramente el tipo de relación que mantenía con aquel hombre "s", la reacción de su tío le asustaba y preocupaba. La noticia y el misterio de esas cartas escondidas podrían hacer que Harry Potter se viese sumido nuevamente en la miseria y melancolía, buscando explicaciones, que tal vez jamás llegarían.

El estruendo de la chimenea hizo que el trío de jóvenes saltará sobre el sofá y mantuviese un silencio sepulcral ante la intromisión alegre y pasiva de ambos adultos; un ligero pinchazo atravesó al trío por ser culpable de las malas noticias. Imperceptiblemente, James cerró el cofre e intento guardarlo detrás de su espalda, sin embargo, la mirada de Harry y Hermione le hizo negar y sonreír tristemente.

-¿Qué ocurre? – Inquirió Harry dejando las bolsas en el suelo, observo el silencio del trío y frunció el ceño. Iba a preguntar por segunda vez pero su hija de incorporo de su asiento y camino hacia él.

Sorprendido alzó las cejas y cogió el pergamino que su hija menor le ofrecía e incitaba a leer. Echo un vistazo hacia su hijo mayor y sobrina pero estos simplemente mantenían la mirada baja, debatiéndose quién sabe qué cosa, sin preámbulos desdoblo el pergamino y leyó la primera línea; abrió y cerró la boca sin emitir sonido alguno y pudo percibir la misma expresión de la castaña a su lado.

Cada palabra, cada frase y cada declaración parecía un puñal caliente clavándose sobre su estomago, sintió el pulso dispararse y corazón latir de prisa. El remolino de emociones parecía llevarle desde la pena y amargura hasta la molestia y el odio, deseaba comprender el real significado de esas palabras y sólo releerlas le hacía pasar por el anterior estado de depresión. Desvió la mirada del pergamino encontrándose con el cofre que su hijo poseía entre las manos y aunque sentía la imperiosa necesidad de coger aquel objeto y saber su contenido, sabía bien que lo primero correspondía a esa carta entre sus manos.

-¿Dónde encontraron esto? – Señalando la carta

-En la biblioteca – Habló Natalie – Estaba leyendo algunos libros de historia y vi un libro de cocina entre medio, lo saque y una página estaba marcada por la carta. James y Rose estaban en la cocina y les llame.

-Comprendo – Susurró él respirando hondo - ¿Qué tienes allí James? – Interrogó a su hijo. El aludido lanzo un suspiro y se incorporo del asiento para luego extenderle el cofre.

-No podía creer lo que esa carta ponía – Se explico apenado – Salí de la biblioteca y subí hasta el entre techo donde las cosas de mamá se guardaron, busque entre las cajas y el baúl, encontrándome con eso. Sólo abrí el cofre. No leí nada. A pesar de la incertidumbre que poseo.

-¿Qué quieres hacer? – Preguntó Hermione a su amigo

¿Qué quería hacer? No lo sabía, la abrumadora frase del pelirrojo y que volvió a surgir con una fuerza explosiva sobre su mente y aunque sintió el apoyo de su mejor amiga, la incertidumbre se apodero de él. Optando por lo simple y sensato, se encogió de hombros, dio algunos pasos y se sentó sobre el sofá que ocupaban sus hijos mientras estos optaban por sentarse en el suelo y la castaña coger asiento junto al moreno.

"Hablaremos al regreso" Aquella frase había sido la despedida de Ginny ¿Cuál sería su real significado? Siempre pensó que sería acerca de los problemas que tenían y aparecían en la prensa rosa, sin embargo, podía concluir que la frase significaba algo más profundo al interior de su matrimonio, tal vez, "Hablaremos del divorcio" "Hablaremos del otro hombre". Miles de posibilidades estaban presentes en aquel entonces pero ahora y por medio de aquella carta y el cofre, las posibilidades se hacían cada vez mayor a "Hablaremos sobre mi amante".

Movió la cabeza murmurando un "concéntrate" y lanzando un suspiro al aire destapo el pequeño cofre, dejando a la vista una pila de cartas, todas y cada una, dirigidas hacia su fallecida esposa. Aturdido por la realidad de las cartas pudo percatarse que estaban ordenadas por fechas. Indeciso. Observó a Hermione y ésta le devolvió la mirada "Por el principio" acusaba la ojimiel y él lo acepto.

-¿Quieres estar solo? – Inquirió la castaña observando la indecisión y temor de su amigo

-No – Negó él sin levantar la mirada – Sólo necesito silencio

-Claro – Sonrió ella echándole una mirada a su hija y sobrinos quienes asintieron – Tranquilo

-Gracias – Suspiró desdoblando la primera de diez cartas

Querida Ginny:

Parece increíble y absurdo encontrarte en aquel encuentro fotográfico y ¡muggle! Si, lo sé, lo sé, tu rostro reflejaba claramente "¡¿Qué demonios haces aquí?!" y aunque comprendo tu sorpresa, debo decirte y reiterarte la grata sorpresa de mi parte por encontrarte en aquel lugar, quizás el inicio de la conversación pudo ser hostil y tragicómico, sin embargo, pase un excelente fin de semana junto a ti. Espero que te encuentres bien y puedas asistir al próximo encuentro. Abrazos.

S – Diciembre

Recordó el viaje de diciembre hacia Italia y la oportunidad de perfeccionamiento de Ginny. Tres semanas fuera de casa. ¿Con quién pudo encontrarse y causarle tanta impresión? Al menos Harry poseía la mente en blanco sopesando la posibilidad certera que aquel encuentro simplemente había existido de manera fortuita, sin intención alguna. Dobló por la mitad la carta y la entrego a su compañera.

-¿Estás seguro?

-Por favor – Pidió. Incitando a su mejor amiga a leer.

Querida Ginny:

Me alegra recibir tu carta y saber que estás bien. Aunque sorprende saber que no podrás asistir a este encuentro, quería compartir la oportunidad de volvernos a ver. Al menos, sé que viajarás a fines de febrero ¿Quieres te busque en el aeropuerto o usarás la chimenea? Avísame y de cualquier manera te buscaré. Cuídate.

S – Enero

Y volvió a viajar a fines de febrero y desde esa fecha los viajes continuaron de manera recurrente, a veces, los viajes duraban una semana hasta tres semanas. Siempre acusando motivos de trabajo y perfeccionamiento. Sin apenas doblar le entrego la carta a la castaña y él recibía la carta leída de Rose.

Querida Ginny:

¿Cómo llegaste? Lo sé, lo sé, el atajo por la avenida fue un error y hago el mea culpa por hacerte perder el vuelo a Londres. De verdad, lo siento muchísimo… es que el paisaje de este lugar no podías perdértelo y sabes que solo da cada cierto tiempo. Bueno, te veré la próxima semana. Abrazos.

S – Febrero

Querida Ginny:

Sé lo impulsivo y torpe que puedo llegar a ser, sin embargo, y a riesgo que la próxima (si existe próxima) puedas romperme la nariz de un puñetazo, no puedo ni quiero arrepentirme por el beso que compartimos o que descaradamente te robe. Haberte encontrado y desenvolvernos en otra faceta de nuestra vida, sin duda, ha hecho que algo cambie en mí.

Te quiero Gin y espero obtener la posibilidad de hablar contigo. Lo necesito.

S – Febrero

Una melancólica sonrisa salió de los labios del moreno y el recuerdo de finales de febrero ocupó su mente; la distracción y nerviosismo de su esposa llamaron hasta cierto punto su atención pero la atribuyó al lanzamiento de su reportaje de aquel entonces.

Querida Ginny:

Han sido el mejor fin de semana de toda mi vida, sé que las dudas y temores aún perduran sobre ti, posiblemente estos días puedas cuestionarte muchas cosas, sin embargo, existe algo incuestionable y es el amor que siento por ti. No quiero y jamás te presionaría, la posición en la cual te encuentras es difícil, y comprenderé sino deseas responder ésta carta.

Te amo

S – Marzo

Querida Ginny:

¿Cómo has estado? La última conversación sobre tu matrimonio me deja preocupado y lo confundida que debes estar, no podemos echarnos la culpa los unos a los otros, las cosas pasan por algo y si nuestras vidas se han cruzado, tal vez, signifique que debamos dar un paso importante para nuestra relación. Piénsalo y hablaremos a tu regreso.

Te amo

S- Marzo

Si, la decadencia del matrimonio los atomizó y cegó hacia las discusiones sin sentido; el trabajo, los celos injustificados, los rumores malintencionados, etc. Todo contribuyó al distanciamiento de ambos y a la falta de comunicación pero ¿Qué podía hacer él? ¿Cuál era su arma para contra restar aquello? Su esposa poseía otro hombre al cual amaba, de lo contrario, hubiese aguantado aquel ritmo de viajes y distanciamientos, el equivalente a la guerra de hace algunos años, le hizo comprender que su esposa le quería pero no le amaba. Por ese hombre, estaba dispuesta a esperar.

Querida Ginny:

Sé la importante decisión que has tomado y puedes encontrarte algo extrañada, siempre lo has dicho, tus hijos son y serán lo más importante de tu vida, lo sé y lo acepto sin condiciones. Por otro lado, comprendo que quieras a tu esposo y cierta tristeza te embargue, sin embargo, sé que la contra decisión sólo te haría infeliz. No quiero y jamás precipitaré decisión alguna, la elección siempre será tuya. Te amo.

S – Marzo

Querida Ginny:

Me alegra saber que estás bien y has sopesado lo suficiente la decisión tomada, no pienso decepcionarte.

Por lo demás, tengo todo arreglado y sólo espero tu aprobación.

S – Marzo

La siguiente carta correspondía a la encontrada por James, Rose y Natalie, la cogió de la mesilla de centro y guardo entre las demás cartas, no necesitaba leerla de nuevo. Cerró los ojos lanzando un profundo suspiro, la cabeza le daba vueltas sin control, intentando calzar todas las piezas de aquel puzle

Querida Ginny:

Ha pasado un mes desde la última vez que nos encontramos, la última vez el viaje por tres días no fue suficiente, sino fuese riesgoso viajar a Londres iría sin pensarlo dos veces. Lo único que puede consolarme, es que la próxima vez que nos veamos, será definitiva. Me alegra saber que cogerás la chimenea para ir y volver desde tu trabajo a nuestro hogar.

Te amo.

S – Junio

Querida Ginny:

Parece mentira que pasado mañana estarás entre mis abrazos y para nunca dejarte ir. Debes estar nerviosa por tal decisión que cambiará nuestras vidas para siempre, sé que todavía queda un paso más y que podría tomar algunos meses, sin embargo, pienso esperar lo necesario. Bueno, no quiero importunarte más y colocarte nerviosa, tranquila, todo saldrá bien y aunque puede que dudes, y seguro lo harás, recuerda siempre cuanto te amo y estaré allí para ti, siempre.

Te amo

S – Septiembre

Observó a sus hijos elevar las cejas y guardar un incómodo silencio, la lectura de aquellas cartas había sido demasiada reveladora y devastadora para todos; Simplemente Ginny había salido de casa para encontrarse con su amante, dejándolo atrás todo, su esposo y sus hijos. Por algún motivo o sentimiento, Harry lo comprendió y hasta cierto punto lo acepto así pero James se incorporó de su lugar y subió las escaleras para encerrarse en su habitación, Natalie le siguió pero dándole un caluroso abrazo a su padre y Rose imitó a su prima y subió las escaleras, tal vez, para apaciguar los ánimos del joven Potter.

La resignación parecía pesar sobre los hombros del ojiverde y el silencio del lugar le recordó anteriores semanas donde la melancolía, culpa y remordimientos le hicieron perder todo autocontrol posible. Cerró los ojos sosteniendo el cofre entre sus manos, el peso de algo invisible yacía allí y de pronto se sintió extraño haber leído las cartas, intruso del aparente amor que aquel hombre profesaba a su difunta esposa y hoy debía estar llorando la pérdida.

-Harry – Habló Hermione apretándole el hombro a lo cual él abrió los ojos, observándole.

-Hermione…

-Ni lo digas – Negó incorporándose del sofá bruscamente – No digas que eres culpable de esto – Señalando el cofre – Porque sabes que no es cierto.

-Ronald lo intento decir – Susurró él dejando el cofre la mesa – Esto lo demuestra…

-¿Cuántas veces debo repetirlo? – Preguntó la castaña colocando las manos sobre la cintura

-Sus viajes se hicieron frecuentes – Refutó – Su trabajo y el mío parecieron incompatibles, y la relación con ese hombre, pareció devolverle la vitalidad que necesitaba.

-Ninguno de los dos hizo algo para remediarlo – Contó Hermione – Y el encuentro con ese hombre fue algo circunstancial, su trabajo y compromisos, le hicieron viajar hacia ese lugar. Por favor, deja de martirizarte por eso… no quiero verte así; destruido, triste y sin ganas de vivir.

-¿Qué quieres que haga? – Preguntó mirándole – Que guarde este cofre y olvide el asunto

-No, te pido que lo comprendas y puedas recuperarte de este golpe – Acusó ella – Y dejes de lado cualquier remordimiento. Comprender que la muerte de Ginny fue un accidente.

-Hermione.

-Ven – Pidió extendiéndola la mano, el ojiverde le observó extraño pero obedeció – Baile conmigo

-No me gusta bailar – Acusó este arrastrando los pies y escuchar la música inundar el lugar – Además, no tiene relación a lo que platicamos.

-Te conozco y sé estás fatal – Sujetándole las manos – Te devuelvo el favor por animarme hace algunos años

-Intente animar a los dos – Recordó él reconociendo la melodía bailada hace algún tiempo, cuando la soledad les había encontrado a ambos y la sensación de dolor y muerte se hacía latente en sus rostros – No funciono por mucho tiempo…

-Lo intentaste – Sonrió Hermione girando sobre su eje y hacer girar a su amigo, rieron – No quiero encontrarte en tu habitación ebrio, Harry. Piensa lo que tengas que pensar, lee lo que tengas que leer pero no caigas de nuevo. Por favor.

-Lo intentaré – Suspiró él deteniendo el baile y sujetar la muñeca de su amiga – No tengo que pensar mucho y leer de nuevo las cartas se hace imposible, ni siquiera sé lo que haré ahora. Si dejar esto por la paz o averiguar quién es "S"

-¿Qué pretendes conseguir? – Inquirió la castaña

¿Qué pretendía? Observó el suelo sujetando con fuerzas las muñecas de su mejor amiga, odiándose admitirse perdido por las circunstancias; la inicial del hombre por cual su esposa quiso huir llamaba poderosamente su atención, deseaba conocerle y de cierta manera cerrar el maldito ciclo de una buena vez, encontrar las respuestas que la pelirroja no podía ofrecerle. Alzó la mirada encontrándose el rostro preocupado de la castaña por su silencio, sonrió, y guiándole hacia las escaleras supo que debía descubrir la siguiente pieza del puzle junto a ella.

Por ahora, el almuerzo debía esperar.

Continuará…