Capítulo 4
-¿Por qué haces esto?- le dijo él que apenas podía respirar.
-Porque… quiero que entiendas…- dijo y se acercó hasta que estaba a milímetros de él- que tengo muy en claro lo que quiero…- le dijo y exhaló, su aliento fresco sobre los labios de él.
-¿Qué… qué quieres?- le preguntó él.
-A ti…- le dijo ella y sonrió.
-Pero…- dijo él encontrando casi imposible controlarse.
-Pero tú sigues creyendo que es debilidad… que me arrepentiré… sí, claro…- dijo y lanzó una carcajada alegre.
-Lo es…- dijo él y suspiró, sin poder moverse un milímetro.
-Entonces… ¿por qué sigues aquí? ¿por qué siento como reaccionas cuando me acerco? ¿cómo intentas controlar lo que ya no puedes? ¿te gusta sufrir, Castle? Tú sabes que yo podría encargarme de hacer eso por ti… eso y cualquier otra cosa que quisieras que haga por ti…
-Kate…
-Aléjate de mí, Castle… si eso es lo que quieres, pero no me pidas que deje de actuar en consecuencia de lo que quiero…
Rick la miró un instante e inspiró hondo antes de alejarse. Se fue sin café ni nada y volvió a encerrarse en su estudio.
Kate lo observó un momento y de pronto tomó conciencia de su incomodidad. Más allá de lo que ella sintiera, era absolutamente torturante para él estar esquivándola, sobre todo porque ella sabía lo que sentía.
Sin embargo, Rick no le pedía que se fuera, soportaba todas sus insinuaciones estoicamente y, sacando el episodio en la habitación de la noche anterior, se había comportado como un caballero.
Kate preparó el café un par de horas más tarde y decidió llevárselo para disculparse. Golpeó la puerta suavemente y como no oyó respuesta, entró.
Lo vio sentado de espaldas a la puerta y también al escritorio, con la cabeza hacia atrás y los auriculares puestos. Ella no podía verle la cara, pero no pudo resistirse y se acercó.
-Castle…- lo llamó. No hubo respuesta, seguramente el volumen estaba demasiado alto.
Dio toda la vuelta y dejó el café sobre su escritorio. Se detuvo frente a él y lo observó. Tenía los ojos cerrados y una expresión de placidez en la cara. Sus manos, con los dedos entrelazados, descansaban sobre la parte baja de su abdomen y Kate se concentró en como su pecho subía y bajaba al respirar…
Hablando de torturas, esto sí lo era. Kate hubiese querido inclinarse sobre él y besarlo sin sentido, por completo…
Inspiró hondo y lo vio entreabrir sus labios. Inconscientemente humedeció los suyos. Tenía que controlarse. Lo vio mover suavemente las manos, como si se estuviera… acariciando… sintió calor… y también vergüenza…
No podía seguir viendo todo eso. No era sano para ella, ni tampoco para él. Se inclinó sobre él y tocó su hombro. Rick abrió los ojos y se perdió en su mirada, como si estuviese imaginando. Kate notó cierta actividad a la altura de las manos… pero se obligó a no mirar.
-Te traje un café…- le dijo y él pestañeó y se quitó los auriculares rápidamente- te decía que te traje un café…
-Sí…- dijo él moviéndose algo eléctrico- gracias…
-Rick…- le dijo ella, todavía afectada por lo que acababa de ver- yo… quería decirte que…
-No hace falta Kate…
-Sí… quiero que me perdones… no estoy respetando tus deseos de mantener las cosas así y… supongo que eso me convierte en una egoísta… usualmente no soy así…
-Sé cómo eres… disculpas aceptadas…- le dijo él y le dio un sorbo al café.
-Bien… bueno…
-Kate…- le dijo y tomó su mano para que ella no se fuera.
-Dime…- dijo ella y observó como él tomaba su mano entre las dos suyas y la miraba.
-Yo no quiero… no quiero que pienses que te rechazo… tú eres una mujer increíble, que podría volver loco a cualquier hombre…
-Sí…- dijo ella con tristeza- disculpa la cantidad de hombres que hacen fila afuera para invitarme a salir…
-En serio…- le dijo sonriendo ante su ocurrencia- yo… no puedo negarte que también me vuelves loco…- dijo y ella sintió que su cuerpo reaccionaría por ella- pero necesito actuar pensando… siento que no puedo cometer errores contigo porque si te pierdo…- dijo y sacudió la cabeza.
-Rick…
-Entiéndeme… no quiero que pienses que no me derrito con cada cosa que me haces…
-Sí…- dijo ella y se soltó suavemente- te entiendo…- lo miró con tristeza y se fue.
Subió las escaleras rápidamente. Se sentía extrañamente acelerada. Él no actuaría en consecuencia, pero había reconocido que sentía cosas por ella. Y también lo había visto… Dios… necesitaba una ducha urgente… o… desahogar sus penas… o aliviar un poco su tensión…
Apretó sus labios, no podía ser que no pudiera contenerse. ¿Cuántas veces se había acariciado fingiendo que era él quien la tocaba? Pero eso era cuando se sentía sola, cuando pensaba que a él no le pasaba lo mismo. Y sobre todo, no con él allí, a solo unos metros…
Se recostó y se tapó la cara con las manos, inspiró hondo varias veces para calmarse. Sentía un fuego en la parte baja de su abdomen. Se levantó de un salto y tomó su bata de toalla…
Se preparó un baño de inmersión y se sumergió en él tratando de calmarse. Cada vez que cerraba los ojos podía sentir las manos de él acariciándola, su boca explorándola insistentemente, como la noche anterior…
Se mordió el labio, solo un poco, pensó mientras sus dedos se abrían paso para llegar a destino. Se imaginó sus ojos azules en los de ella. Su perfume envolviéndola. Sus manos gigantes sosteniéndola mientras hacían el amor… sus cuerpos colapsando uno sobre otro, rítmicamente, el calor… la transpiración…
-Oh… Castle…- jadeó en voz baja, desesperada de deseo. Estaba tan cerca. Incrementó la presión de sus dedos mientras echaba la cabeza hacia atrás. Dándole acceso a su cuello, para que él pudiera dejar una marca- oh… sí…- dijo casi llegando al límite.
-¿Kate?- dijo él desde el otro lado de la puerta.
-Me estoy dando un baño… déjame Castle…- dijo en voz baja y ronca.
-¿Estás bien?- le preguntó él que notó el cambio de voz.
-No… no estoy bien… demonios…- dijo y cerró los ojos con impotencia.
Rick entró con la cara tapada y Kate suspiró con ansiedad.
-¿Qué quieres? ¿Ni siquiera puedo hacer mis cosas tranquila?- le dijo y él se destapó la cara y la miró. Sus ojos la recorrieron lentamente, a pesar de la espuma, él pudo ver claramente donde estaban sus manos y el color rosado de sus mejillas se lo demostró.
-Yo… lo siento… pensé que no te sentías bien…- dijo sintiéndose culpable.
-Ya que te preocupas tanto por mí… podrías darme una mano…- le dijo ella y él la miró con desesperación- no, olvídalo… déjame que yo me encargo…- agregó molesta y lo vio inclinarse y arrodillarse al costado de la tina.
-Eres muy hermosa… ¿lo sabías? Me muero de ganas de verte mientras lo haces…
-No, Castle… olvídalo…- le dijo ella y él sumergió una mano en la tina y empujó su mano para tomar su lugar.
-Tú sabes que esto no debería estar pasando, ¿verdad, Kate?- le preguntó y presionó suavemente mientras observaba su cara desbordante placer…
Bueno... parece que ahora sí las cosas llegaron a un punto de no retorno... veremos como siguen... muchas gracias por leer!
