Hola, ¿cómo están? Ya por fin les tengo el capítulo 4, el día que iba a publicar me quedé dormida y cuando desperté era muy tarde, después en lo que fue de la semana no tuve tiempo.
Agradezco muchísimo sus reviews!
Jaz: Hola, gusto en saludarte! Me alegra mucho que leas esta historia, espero este capi te agrade :) Cuídate mucho, besos!
Espero les guste la metida de pata de la adorable (y malhumorada) Miko :D
Haciendo enemigas.
Miko, Miko Uchiha había sido idea de Kakashi. Su mamá se llamaba Mikoto, así que simplemente acortaron el nombre y dejaron su apellido intacto. Sasuke pensaba que mantener el apellido podría ser peligroso, pero Kakashi dijo que no había problema, Itachi nunca había utilizado su nombre real.
—Bienvenida, Miko Uchiha —le dijo la mujer que la esperaba en la entrada, se trataba de Kurenai, la maestra le indicó el camino con su mano derecha y así, con timidez se adentró a lo que sería su nueva escuela, seguido de su ahora sensei— El director Sarutobi me explicó tu situación Miko. No debes sentirte asustada, si tienes algún problema no dudes en decírmelo.
Miko asintió tímidamente, ese lugar le daba escalofríos, era muy grande, con pasillos extensos, pilares enormes y escaleras que daban hasta el segundo y tercer piso. Mientras Kurenai le explicaba cómo funcionaba la escuela, Sasuke permanecía completamente curioso de cada rincón al que miraba. Se parecía al orfanato, sólo que mil veces mejor, pero en sí el ambiente que percibía parecía ser el de un lugar tranquilo y aislado.
Miró a las estudiantes, éstas no estaban interesadas en "la nueva alumna", para ellas era mucho más importante arreglarse las uñas y hablar por celular sin ningún buen tema de conversación aparente, aparte de los chicos que conocían los fines de semana. Observó mientras seguía a su maestra a un grupito de chicas que miraban sonrojadas al ídolo juvenil Neji Hyuga, claro que el Uchiha no sabía quien diablos era, simplemente llegó a la conclusión de que no podría mostrarle amor a un simple pedazo de papel como todas esas tontas enamoradas.
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—¿Ya ha llegado? —Preguntó Ino a Sakura, las dos estaban en clases pero la maestra estaba retrasada.
—No, aparentemente llegaría hoy pero al parecer no será así, ya es un poco tarde para que se presente a clases —ninguna sabía que Miko ya había llegado, además nadie se molestaba en circular la noticia de su llegada.
—Quizás quería saltarse clases, o la citó el director Sarutobi —Sakura hizo una mueca, tal vez ese día no conocería a su compañera de cuarto— Por cierto, ¿dónde está Hinata?
—Tenía que ir con la Doctora, ¿no te lo dijo?, comparten dormitorio —la pelirrosa no entendía como Ino podía ser tan despistada en esos aspectos, y para otras cosas que no importaban demasiado siempre era la primera en enterarse.
—Supongo que me lo dijo, no lo recuerdo. A su edad Hinata sigue padeciendo ataques de asma, ¿eso es normal? —Hinata sufría de asma y de vez en cuanto sufría por falta de aire.
—Es más común en niños pero los adolescentes también suelen padecer ataques de asma. Cuando regrese le preguntamos que tal le ha ido —en ese momento entró el maestro y toda clase quedó en silencio.
Después dos cuartos de hora apareció Hinata, tomó asiento junto a Sakura y les sonrió para indicarles que todo estaba bien. Media hora después el descanso llegó y el trío de chicas ocupó en lugar en el comedor. Ino platicaba alegremente una anécdota de uno de sus viajes a Seúl, mientras el resto la escuchaba.
—Después, fuimos a… —alguien la golpeó por la espalda. Evidentemente había sido con toda la intensión, una joven de cabello rojo con mirada arrogante y sonrisa burlona se había detenido frente a la mesa de las tres chicas. Ino volteó hacia atrás con toda la intensión de matar a quien se había atrevido a golpearla.
—No inventes mentiras Yamanaka, ¿cuándo hiciste ese viaje?, ¿Cuándo tenías 5 años? Todas sabemos que tus padres no te llaman —las dos amigas con las que la pelirroja venía comenzaron a reír.
—Cierra la boca Tayuya —respondió Ino con desprecio, la odiaba demasiado, esa chica sólo abría la boca para molestar— Tu mejor viaje ha sido a la feria de tokio.
—Di lo que quieras Yamanaka, tú y tu grupo de subnormales me hace reír bastante, una rara —dijo refiriéndose a Hinata— y una friki. —miró a Sakura y su cabello— Tú eres la abandonada.
—¡Y tú la zorra! —La rubia quiso jalarla de los cabellos pero Sakura lo evitó jalándola del brazo.
—No te crees problemas Ino —le aconsejó la pelirrosa, Ino suspiró, después le dedicó a Tayuya una mirada de completo odio.
—Vámonos Kin, Fuka —ordenó Tayuya, pero una de ellas…
—¡Ah! —Gritó Sakura al sentir malteada de chocolate cayendo y cubriendo su cabello.
—Ahora ya no pareces una friki —dijo Kin, la causante de la desgracia de Sakura.
—Más bien una friki con malteada —agregó Fuka. El grupo se alejó dejando al resto, o más bien a Ino muy enojada y a una pelirrosa bañada en malteada.
—¡Cuánto las odio!, ¡espero que se queden calvas! —gritó fúrica la ojiazul.
—La que se va a quedar calva es otra si sigues haciendo esos corajes. ¿Estás bien Sakura? —dijo Hinata. Ino se dejaba manejar fácilmente por esas tres.
—No, creo que iré a bañarme, no puedo regresar a clases así, soy un imán de moscas —dijo la chica de ojos jade, se levantó y caminó a la salida del comedor.
—Pero, ¿y las clases? —preguntó la ojiperla.
—Hablaré primero con el profesor, —respondió sin mirar atrás— nos vemos luego.
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—¿Comprendes Sasuke?, espero no causes problemas, debes ser muy cuidadoso, un solo error y estarás fuera. Además eres hombre y… si tienes la intensión de acercarte a una de mis alumnas te irá muy mal. No lo digo por amenazarte ni mucho menos, sólo espero que comprendas que si la escuela corre riesgos, tendrás que abandonarla antes de que circulen rumores —le dijo por última vez el director Sarutobi, lo había mantenido casi medio día en su oficina. Él sería el único enterado de la situación del azabache.
—Si señor. Lo entiendo —Sarutobi lo despidió y Sasuke se acomodó bien la peluca antes de salir. La maestra Kurenai ya se había ido bastante tiempo atrás, le correspondía a él encontrar el camino a su dormitorio.
—¿En dónde estará? —se preguntó el Uchiha, tenía un mapa de las instalaciones pero el lugar era tan grande que le estaba costando dar con su destino.
Paso al lado de tres chicas, dos pelirrojas y una de cabello negro, las tres la miraron de arriba abajo, lo cual lo hizo sentir incómodo. Una de ellas parecía querer hablarle pero apresuró el paso antes de que pudiera hacerlo. Debía admitirlo, tenía miedo de ser descubierto, y a pesar de que había practicado duro toda la semana con Karin, no se sentía lo suficientemente listo, ¡no se podía aprender a ser mujer en 7 días!
Flashback
—Sasuke, ¿sabes lo que es esto? —Karin le enseñó un pequeño objeto de forma cilíndrica. Sasuke lo tomó e inspeccionó sin la menor idea de qué era. Naruto ahogó una carcajada con sus manos.
—¿Qué… es? —lo separó.
—¡Es un tampón, idiota! —gritó Naruto burlándose en su cara.
—Vaya Sasuke, se nota que viviste en un orfanato, hasta el tonto de Naruto sabe eso —dijo Karin recargando su cabeza en una de sus manos con cara de aburrimiento.
—¿A quién le llamas tonto?, en todo caso Sasuke es más baka que yo, te apuesto que no sabe para qué se usa —respondió ofendido el rubio. El pelinegro se sentía demasiado inferior a ellos.
—Entonces hay que enseñarle, ven acá Naruto, servirás de ejemplo —Karin persiguió al rubio por toda la casa, el pelinegro no le tomó gran importancia, pero si se preguntaba, ¿para qué demonios servía esa cosa?
Final flashback
—Ni que fuera a usarlos —susurró con un leve sonrojo, ahora ya lo sabía. Finalmente, después de mucho caminar llegó a la dichosa habitación. ¿Estaría alguien dentro?
Abrió la puerta esperando encontrar sus maletas pero vio algo más que eso. Una chica, ESA CHICA, Sakura Haruno…. ¡Sakura Haruno en ropa interior! Con todo el arcoíris pintado en su cara se dio la vuelta inmediatamente, antes de poder emitir un grito, respiró tan fuertemente que la chica de cabello rosa pudo escucharlo. Parecía que Sasuke sufría un ataque, ¡pero de vergüenza! Respiraba rápidamente y no se atrevía ni a moverse, ¿estaría bien salir huyendo?
—¡Oh, lo lamento!, me estoy cambiando, no creí que mi compañera llegaría hoy —se colocó la toalla sin una pisca de sentirse avergonzada, la creía mujer después de todo— ¿Eres Miko Uchiha? Kurenai sensei me habló de ti —el azabache continuaba dándole la espalda— Soy Sakura, Sakura Haruno.
Se estaba presentando y él, o más bien "ella" se comportaba como una rara. No debía dejar ver que le importaban esos pequeños detalles, tampoco era un pervertido, ¿no? Se giró lentamente tratando de alejar su nerviosismo, nunca antes había estado en una situación así, con una chica en toalla, cabello mojado y semi-desnuda, cualquier chico habría dado lo que sea para estar en su lugar, pero él simplemente quería salir corriendo. Tragó saliva al estar frente a frente, esa joven sonriente sería la persona que cuidaría.
—Miko, ¡me alegra que por fin estés aquí! —se veía realmente feliz, Sakura se había sentido muy sola esos días y no tener compañera la había hecho sentir abandonada, sobre todo por el hecho de tener miedo por las noches— ¿acabas de llegar?
No le respondía, una parte era por las circunstancias, no todos los días veía a una mujer así… y por otra, su voz. Ella no podía hablar. Sencillamente porque era un hombre, su voz no puede cambiar y aunque había intentado imitar, fue un rotundo fracaso, así que lógicamente Kakashi optó por una excusa fácil para salir del problema, Miko Uchiha tenía afasia.
—¿Te sientes mal? —Sakura se acercó. ¡Erro, error, error! Miko dio un paso hacia atrás— No tienes por qué asustarte, somos compañeras. Ven —jaló a Sasuke del brazo y lo sentó en su cama— Me cambio y hablamos. —Sakura se deshizo de la toalla con total tranquilidad mientras buscaba otro de sus uniformes. Para ese momento Sasuke ya tenía un paro cardiaco.
—¡Qué mujer tan descuidada! —pensó el azabache con el sonrojo a flor de piel— ¿por qué no se apura?
—¿Dónde está la camisa? —decía para sí la pelirrosa. Sasuke finalmente se limitó a observarla, era bonita, mucho mejor que en las fotos que Kakashi le había mostrado alguna vez. Su cuerpo no era el de una modelo o actriz súper dotada pero él creía que así estaba bien.
—¡¿Por qué estoy pensando esas cosas?! —desvió la mirada tratando de pensar en otra cosa pero su vista regresaba de nuevo a esa niña tonta que no era capaz de encontrar una simple camisa, ¡que se pusiera cualquier cosa pero rápido!
—¿Estará sucia? —al Uchiha ya se le había creado otro problema, y no se percató de ellos hasta que sintió un pequeño dolor. La hermosa Miko se llevó una mano a su boca a ver el problema, algo en su entrepierna había decidido salir a saludar.
—¡Maldición! —y eso se había ganado por mirar más de la cuenta— no soy un pervertido, no soy un pervertido, no soy un pervertido… —se repetía una y otra vez en su mente. Aprovechando la distracción de Sakura, se colocó un bello oso de peluche color café.
Genial, primer día y ya estaba envuelto en algo grave. ¿Sería su suerte tan jodidamente malvada? Lo descubriría, si su cuerpo no se calmaba pronto, podía ir de regreso con Kakashi, Naruto y Karin a su casa. ¡Y ni siquiera había desempacado!. Milagrosamente, la tonta chica descuidada encontró por completo su uniforme, se vistió y se sentó junto a Miko, que para ese momento se mantenía con los ojos cerrados.
—Si estaremos en la misma habitación debemos ser amigas —la ojijade puso una mano sobre su compañera, justo donde abrazaba tan efusivamente al pobre oso— ¿Miko?
La miró de nuevo, olía bien, Sakura Haruno olía maravillosamente bien. Se sonrojó de nuevo, no podía evitarlo y es que después de la imagen que le regaló Sakura por más de 10 minutos, tuvo suficiente para hacer que inconscientemente su cuerpo le atrajera, claro que él aún no lo adivinaba y ella mucho menos, ¿o sí?
—Miko-chan, ¿puedo llamarte así? —le sonrió y después vio al oso que estrechaba tan efusivamente— ¡él es Ted! —quiso tomarlo pero Miko se lo impidió sosteniéndolo por fuerza, por nada del mundo dejaría que viera su encanto con todas las pilas cargadas— ¿Qué haces? Miko… devuélveme a Ted —era su oso de la infancia, los dos forcejeaban.
—¡Me va a descubrir! —pensó el pelinegro con terror— ¿qué hago?
—¡Dámelo! —pero no fue así, Sasuke la empujó rápidamente con una mano antes de que lograra arrancarle el oso de su entrepierna. Sakura cayó al piso sentada y completamente sorprendida. ¡Miko era otra Tayuya!
Se levantó y salió corriendo del cuarto, ¡por Dios!, ¡tenía a una compañera psicópata roba osos! Debía buscar a sus amigas inmediatamente, corrió hacia su clase.
Mientras, Sasuke Uchiha se maldecía así mismo. Estaba sentado en el suelo recargado en la cama que sería suya. Aventó al maldito oso Ted, Teodoro, o como se llame y cerró sus puños. Deseaba quitarse esa estúpida peluca para así torturar su verdadero cabello a su antojo. ¿Cómo dejó que eso pasara?, ¿cómo pudo excitarse con una mocosa que apenas había visto en fotos?
—Es normal, nunca había visto a una chica así —se dijo así mismo, y es que el pequeño Uchiha aún no había tenido ninguna experiencia con ninguna, digamos que no le interesaba, además el orfanato donde había vivido parecía un reclusorio que cualquier otra cosa— a deshacerme del problema —y se metió al baño.
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Al día siguiente, cuando despertó, Sakura Haruno ya no se encontraba en su cuarto, al parecer se había ido sin él, o más bien ella. Lo había visto venir, a ella le caía mal.
Cuando Uchiha entro al salón de clases, el grupo de Tayuya ya lo había rodeado. Observaban a la pequeña Miko como su presa, la visualizaban como una tonta más. Sakura y compañía entraron poco después al aula, les había contado a sus amigas lo que pasó el día de ayer, que Miko era extraña y había insistido en no entregarle a Ted, pero lo que más la molestó fue ese empujón.
Jaló a su rara compañera de la mano para indicarle su asiento, y sobre todo para alejarla de Tayuya y sus secuaces, estaba molesta con Miko por tratarla así ayer cuando ella quería ser su amiga, pero tampoco debía desquitarse ni odiarla. Los asientos eran dobles según tu compañera de habitación, así que Sakura y Miko se sentaban juntas.
—¿En este internado no hay nada que no hagan solas?, espero que los baños del gimnasio de física sean individuales —pensaba Sasuke, esa escuela lo limitaba demasiado.
Cuando hubo acabado la primera clase, Química, fue el momento perfecto para cierta pelirroja de dar comienzo a su juego, molestar a la nueva. Pateó una silla justo frente al sitio que ocupaban Sakura y Miko logrando que se moviera su escritorio. En ese momento tanto Sakura como Sasuke miraron a la causante, ésta les sonrió burlonamente mientras se disculpaba, sí claro.
—Queríamos saber una cosa —se acercó a Uchiha observando con detalle— corre el rumor de que su nueva adquisición a su grupo de anormales no puede hablar —Tayuya pensaba que Miko pertenecía a las amigas de Sakura. Acarició por corto tiempo el cabello negro de la pelinegra— primero la abandonada, la rara, la friki y ahora Snoopy. Vaya si cada vez están mejor.
Tayuya y sus amigas rieron. Ella era envidiosa, Tayuya odiaba a toda persona que fuera superior a su familia. Ino, Hinata y Sakura eran pertenecientes a familias millonarias, y tenía la sospecha de que la tal Miko Uchiha era igual. Su apellido no era común y sólo había una persona que lo tenía, o al menos el que la mayoría de las personas en todo Tokio y gran parte del país conocía. Ella era pariente de los Uchiha.
—Dime Snoopy, ¿eres algo de los dueños de los Hoteles Uchiha? —Miko sólo se limitó a observarla— ¡Si no puedes hablar muévete al menos, haz algo estúpida!
—Déjala en paz Tayuya, ¿qué importa si es pariente o no de los Uchiha?, eso no es algo que deba importarte —la defendió Sakura sin poder evitarlo.
—Tú cállate cabeza de algodón, nadie te dijo que interrumpieras —Sakura apretó los puños, Tayuya era muy mala.
—Me importa porque es mi compañera, nadie te da derecho de pasar por encima de los demás y pisotearlos a tu antojo. —Sakura había explotado, abusar así de una persona que no podía defenderse lo consideraba despreciable, más ahora que decían que no podía hablar— Si sigues tratando a la gente así, poco a poco no tendrás amigos.
—Piérdete cabeza de marcador —levantó su mano, estaba claro que la golpearía.
—No —pensó Sasuke, no la dejaría. Tomó a Tayuya de la muñeca evitando que abofeteara a la pelirrosa. Con rencor la pelirroja se zafó de su agarre empujando a Miko con fuerza, haciendo que cayera sentada al suelo.
La determinación de Sakura… Ella no había dudado en defenderla, así que si por lo menos podía recibir los golpes en su lugar, lo haría con gusto. Esa Tayuya era más mala que Pennywise, el azabache estaba llegando a la conclusión que además de ser esa escuela un infierno, se había hecho de una muy buena enemiga.
—¡Miko! —Sakura se arrodilló para ayudar a Miko a levantarse. La pelirroja hizo una mueca de aburrimiento y se fue, en el fondo odió que Miko se preocupara por Sakura, ella no tenía amigas así.
—No te arriesgues así Miko, no es necesario que le hagas frente a Tayuya por mi culpa, ahora ella te molestará a ti también —le dijo sonriente, ahora las dos estaban de pie— Tayuya no me había hecho gran cosa hasta ahora.
Miko movió sus labios sin emitir ni un solo sonido.
—"Yo voy a protegerte" —No le entendió, aunque esa mirada decidida y comportamiento de Miko le parecía extraño.
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Miko había salido con rapidez hacia los jardines exteriores, como el lugar era inmenso, resultaba fácil perderte, era una suerte que una barda alta delimitara el terreno con el inicio del bosque. Gracias a que la escuela se encontraba a las afueras de la ciudad no se escuchaba el típico bullicio urbano. En ese momento a Sasuke le interesaba saber de Naruto, ¿en dónde diablos estaba?
—Maldito dobe, ni siquiera me ha llamado —sintió algo golpear con su cabeza suavemente, eso le había provocado picazón en la peluca, se rascó. Un segundo después una piedra considerablemente grande lo golpeó. Volteó molesto.
—Hasta que por fin —dijo un rubio, Naruto estaba arriba de un árbol que se encontraba fuera del terreno— Sólo así te das cuenta teme.
—Naruto, ¿por qué simplemente no lo dijiste?, no hay nadie aquí —extendió sus manos para que al menos el ojiazul se percatara de ello.
—Ya lo sé, sólo quería golpearte —le sonrió— ¿Y cómo te ha ido?, ya estuve mirando algunos lugares, las chicas están realmente lindas. Haz uso de tus influencias y preséntame a una.
—No estoy aquí vestido de mujer para conseguirte citas, idiota. Hasta el momento parece que no se han dado cuenta, Sakura es muy ingenua —Naruto bajó de un salto del árbol— ¿Qué haces?, te van a ver.
—No hay nadie, sólo quería manosearte ahora que estamos solos —bromeó logrando avergonzar a Sasuke, le encantaba hacerlo enfadar, ¡ese dobe siempre diciendo estupideces! Eso pasaba por la mente de Sasuke.
—¡Ya… vete de aquí! ¡Sólo regresa a tu sitio!
—¿Hola? ¿hay alguien ahí? —una voz femenina, y para su suerte la de Sakura había pronunciado esas preguntas. ¡Los había escuchado!
—Es Sakura —susurró Sasuke, era claro que los había oído— ¿qué hace aquí?, ¿acaso me siguió? —Sakura y Miko no eran amigas, una cosa era ayudarse con lo que pasó hace un momento y otra que Sakura la perdonara por aquel empujón. Pasos acercarse lograron ponerlos cada vez más nerviosos, ¿qué haría el dúo de guardaespaldas ahora?
¡Hay Dios! Fin del cap xD
Tenía que sucederle algo vergonzoso al pobre, no odio a Sasuke, que quede claro, sólo estoy en el club de Naruto, burlándome de él, jajaja!
Ahora, Miko tiene afasia (por eso el apodo de Snoopy, el perrito de Charlie Brown), eso no significa que no hablará con Sakura nunca en todo el fic. Sakura tendrá que comenzar a entender su movimiento de labios ¿ok? Cuando Sasuke se esté comunicando pondré esto "blablabla", las comillas, con el tiempo Sakura y Miko (Sasuke) tendrán charlas normales, quiero decir donde Sakura la comprenda mientras mueve los labios.
Dejen reviews! Dudas, sugerencias, ideas para hacer sufrir a Sasuke. Naah, es broma :) Gracias por leer, cuídense n_n
