Capítulo 4

Alrededor de un mes había pasado desde la fiesta en la Sala común de Gryffindor y aquel intimo encuentro entre Ron y Hermione. Las clases seguían iguales de horrorosas mientras estaban al mando de Dolores Umbridge, pero los miembros del Ejército de Dumbledore se las arreglaban para seguir con sus sesiones de entrenamiento la sala de los Menesteres.

Con respecto a la relación entre cierto pelirrojo y una castaña se puede decir que las cosas no habían mejorado. Casi ni se hablaban pero era más bien porque ella hacía todo lo posible por evitar a su amigo. Ron ya no sabía cómo, donde ni cuando abordarla para hablar sobre ellos y lo ocurrido esa noche, prácticamente huía apenas lo veía, sólo le dirigía la palabra para lo necesario, o sea tareas o asuntos muy importantes para los cuales también estaba presente Harry, fuera de esto lo evitaba por completo.

El chico a veces optaba por darse por vencido pero necesitaba con urgencia hablar con ella, por lo menos para pelear pero de una u otra forma estar así le afectaba, en otras palabras, la extrañaba. Una tarde de miércoles luego de pociones compartida con los Slytherin Ron estaba decidido a que ese día, así fuese por la fuerza, hablaría con su amiga. Salió de primero para esconderse a la vuelta de la esquina de un pasillo, ahí la esperaría y la llevaría a un lugar más privado a hablar.

Dos minutos después, ya había salido toda la clase y la castaña decidió ir de última lo cual para Ron era bastante beneficioso porque nadie se daría cuenta. Cuando la chica pasó casi de largo por el pasillo él la tomó de la mano con un poco de brusquedad llevándola hacía un armario de escobas que se encontraba ahí, ella trataba de forcejar y gritar, más bien actuaba como una niña pequeña y el chico le puso una mano en la boca mientras cerraba la puerta por dentro y guardaba la llave en su bolsillo. Luego de esto la soltó y ella y explotó.

-¡¿SE PUEDE SABER QUE HACES RONALD?!

-Shhhh – Dijo él poniéndole otra vez la mano en la boca – Nos van a escuchar y podemos tener problemas ¿quieres colaborar? Necesito hablar contigo.

Ella hizo un gesto negativo, realmente estaba actuando como una niña de 5 años así que Ron intentó con otra cosa – Si no ayudas no saldremos de aquí, deja de ser tan inmadura Hermione, se supone que el infantil soy yo pero hoy me ganas tú – esto lo dijo muy serio y ella dejó de forcejear - ¿si te quito la mano prometes no gritar y permitirás que hablemos como personas normales?

Ella asintió y acto seguido retiró su mano de la boca de ella, posicionó ambas manos en su cintura en señal de enojo y luego dijo – Yo no tengo nada de qué hablar contigo.

-Lo prometiste.

-Está bien, solo porque yo cumplo mi palabra ¿qué quieres decirme?

-Hermione y todavía lo preguntas. Llevas semanas evitándome y no lo niegues ¿Qué demonios hice?

-No maldigas Ronald – Regañó ella mientras él ponía los ojos en blanco.

-¿Quieres olvidar mi vocabulario por un minuto y responderme?

Ella se quedó callada un minuto mirando al suelo, la verdad es que lo había estado evitando por muchas razones, pero no sabía ni por dónde empezar – Ron… Tú no hiciste nada malo, sólo que la manera en qué te dije que olvidáramos lo que pasó aquella noche no me parece la correcta. Siento que de alguna forma te desprecie y estaba apenada.

-En ningún momento me sentí despreciado, más bien te comprendí, lo que pasó en la sala de los Menesteres no es cualquier cosa, no todos los días tienes relaciones por primera vez, yo comprendí que estabas un poco afectada por eso y preferí darte tu espacio. Pero Hermione te conozco demasiado y sé que esa no es toda la razón por la cual me estás evitando, a ti te pasa algo más.

La castaña se mordió el labio en signo de nerviosismo, sabía que su amigo era despistado pero la conocía y estaba seguro que no le estaba diciendo toda la verdad, soltó un suspiro – Ron no me pasa más nada, si te he evitado más de la cuenta es porque necesito estudiar para los T.I.M.O.S. o porque quedo muy cansada de los entrenamientos del Ejercito de Dumbledore.

-Hermione esa excusa ya no sirve ni con Harry ni conmigo, sabes que antes a pesar de todo eso hallabas un tiempo para estar con nosotros, la cosa es que ahora solo me evitas a mí. Crees que porque soy un chico no me afectó que me acostara contigo, pero sí lo hizo porque ahora nuestra amistad cambió y es lo que menos quería.

-Yo tampoco quería pero sabes que ahora nunca vamos a olvidar eso, por más que tratemos de una u otra forma nos vamos a sentir incómodos.

-Sabes que soy tan orgulloso como tú, pero no dejaré que nuestra amistad se pierda por un "desliz" de ambos, eso es inmaduro, te puedo demostrar que no va a cambiar.

-¿Ah sí? ¿Cómo pretendes hacer eso? ¿Borrándome la memoria o algo así? No digas tonterías, sabes que será difícil además…- pero no puedo terminar de hablar porque Ron había tomado sus labios con los de él y los movía ferozmente.

Ella al principio no correspondía porque estaba sorprendida y enojada por su atrevimiento pero mientras él la acercaba más a su cuerpo ella perdía más los estribos y empezaba a responder a sus besos, rodeó su cuello con sus brazos atrayéndolo más a ella y él acariciaba con una mano su cadera y con la otra sus muslos debajo de la falda, el ambiente se ponía cada vez más intenso pero de un momento a otro fue interrumpido por un acto de la castaña cuando se separó bruscamente del chico y empezó a vomitar en una esquina del pequeño almacén de escobas.

Junto con terminar ella hizo el hechizo limpiador y le dirigió una mirada a Ron el cual tenía un semblante preocupado, la chica dijo – Me tengo que ir.

-¿Desde cuándo estás enferma? ¿Es grave?

Ella se dirigió a la puerta y le hizo señas para que sacara la llave y así lo hizo-Estoy así desde hace una semana, pero ya déjame, me voy o llegaré tarde a clases, adiós Ron – y sin decir más salió con un semblante triste.

El chico quedó en aquel desván de escobas solo, preocupado y más confundido de lo normal.

Habían pasado unas horas desde aquella conversación con Hermione. Ron se encontraba en la sala común sentado solo haciendo sus deberes cuando su mejor amigo y su hermana se acercaron a verlo.

-¿Por qué esa cara tan larga amigo? – Dijo Harry.

-Si Ron, te noto algo desanimado los últimos días, no pareces mi hermano – Soltó Ginny.

Soltó un suspiro y luego dijo – Es Hermione, me está evitando desde hace semanas.

-Ron no hay que ser un genio para saber eso.

-Si amigo, aunque no lo creas ya nos dimos cuentas que no se hablan.

Alzó la vista de sus deberes para ver a Harry y Ginny y dijo – A lo que me refiero es que por primera vez no le he hecho nada y ella me evita.

-Pero ¿ya hablaste con ella al menos? Tu sabes cómo es Hermione – exclamó la pelirroja.

-Claro que ya lo hice, hace unas horas hablamos y terminamos peor.

-¿Por qué lo dices? – Esta vez habló Harry – Ambos sabemos que ella tiene un carácter fuerte pero al menos se deja hablar y no veo porque no aclararon las cosas.

-Es complicado.

-Ron no sé lo que pasó entre ustedes, pero hasta yo intenté hablar con ella pero no me contó nada y soy su mejor amiga. Está bien que quieran mantener el asunto en privado pero por favor arréglense, a nosotros también nos afecta verlos peleados – Finalizó Ginny.

-Escuchen chicos – Dijo el pelirrojo – Ya hice todo lo posible por arreglarlo, pero ella no me escucha, y con lo que hice hoy creo que metí la pata hasta el fondo, es caso perdido.

-¿Hiciste algo hoy que pusiera las cosas peor? – preguntó Harry.

-Ehm, si, pero no voy a hablar de eso, no viene al caso – la verdad es que si venía pero no lo diría, o eso y sus orejas rojas lo delatarían en cualquier momento.

-Sabes Ron, vi a Hermione yendo hasta los jardines ¿te parece si hablamos los cuatro? Prometo que no entraremos en su tema privado – Convino Ginny.

-Si amigo, lo prometemos – Finalizó el azabache.

Él lo pensó y luego de un rato dijo – Bueno la segunda es la vencida, así que andando, ya no tengo nada que perder.

Los tres se encaminaron desde la sala común hasta los patios de Hogwarts donde debajo de un árbol a lo lejos pudieron divisar una cabellera color castaña.

Hermione se encontraba a pie del árbol intentando leer un libro desde hace bastante rato pero le resultaba inútil ya que sus pensamientos estaban rondando entorno a una sola persona.

Digamos que ese beso en el desván de escobas la había tomado por sorpresa y ahora la confundía más. De una u otra forma su plan de evitar a Ron estaba funcionando hasta que a este se le ocurrió encerrarla en aquel espacio reducido con él tan cerca y de paso clavarle un beso de esa intensidad. Sintió mil mariposas en el estómago y su cerebro dejó de trabajar en ese momento, ya que ahí para ella solo existían ellos dos. No sabe ni siquiera como se le ocurrió rodearlo así acercándolo más y dejar que la tocara de aquella manera. Aunque tuviera el uniforme puesto se sentía desnuda, como cuando hicieron el amor.

Esa noche. Aun tenía recuerdos de aquella noche que por más que evitara a Ron sería imposibles de borrar; las caricias, los besos, todo había sido especial y ella solo podía limitarse a ignorarlo y de repente ser besada por él y no saber cómo actuar. Si no hubiese sido por las ganas de vomitar quien sabe hasta donde habrían llegado en aquel lugar.

Y eso le hizo caer en cuenta de algo, las náuseas. Tenía una semana sintiéndose de lo peor y no se explicaba el porqué, la verdad ella comía bien y si fuese algo así ya le habría pasado, desde hace dos días tenía plantado visitar la enfermería pero con todos los deberes no había tenido tiempo, además últimamente estaba muy cansada y se dormía más temprano de lo normal.

En ese momento se decidió a visitar la Señora Pomfrey y junto con levantarse sintió un leve mareo, a lo lejos divisó tres figuras: Harry, Ginny y Ron. Se acercaron a ella y trato de actuar normal y no morir de vergüenza con el pelirrojo por lo que había pasado hace un par de horas.

-Hola Hermione – Dijo su mejor amiga.

-Hola chicos – Dijo ella saludando en general.

-Oye veníamos a hablar contigo de algo importante ¿ibas a hacer algo? – Soltó Harry.

-En realidad iba de camino a la enfermería.

-¿Estás bien? – Dijo Ginny preocupada.

-Sí, solo unas náuseas que me tienen un poco mal, pero debe ser que comí algo raro – dijo la castaña restándole importancia.

-En ese caso te acompañamos, a ninguno nos molesta – Respondió Harry.

-Hermione – Dijo Ron por primera vez desde que llegó - ¿Son ideas mías o estás pálida?

-No es nada, es solo…- pero no pudo terminar su frase porque seguido de esto todo se tornó oscuro para ella y cayó desmayada.

-¡HERMIONE! – Gritaron los tres amigos, Ron fue quien logró agarrarla entre sus brazos antes de que cayera al suelo, la tomó de la cara y empezó a tratar de reanimarla.

-¡Hermione, despierta, por Merlín despierta!

-Ron cárgala, y vamos rápido a la enfermería – Dijo Harry mientras caminaban por el patio.

El pelirrojo corría con todas sus fuerzas rompiendo toda regla impuesta por la escuela pero no importaba nada en ese momento, más que Hermione despertara pronto.

N/A: Hola! Acá les traigo el cuarto capítulo, con esto podrán imaginar algunas cosas pero les prometo que no será una historia cliché, hay muchas cosas inesperadas. Por favor comenten y espero que les guste, un beso.