Temporada de Embrollos
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Kitty.e2 y Stephanie Meyer… respecto a la historia, es de Kitty.e2, es una adaptación del anime: Sakura Card Captor.
Summary:Adaptacion: Bella creía tener una vida normal, era la reportera estrella de una revista y vivía bajo el anonimato, pero todo da un giro sorprendente cuando la editora, una mujer bastante ambiciosa, le propone una "misión imposible"; descubrir los secretos mejor encubiertos de Edward Cullen, el dueño y editor de Seasons la revista más cotizada de toda USA, para esto entrará a trabajar como la secretaria-asistente del quisquilloso hombre que se niega a hablar con cualquier periodista que no trabaje para él.
Capítulo IV
"Amigos"
Edward POV:
Ha amanecido lloviendo y por la apariencia que tiene el cielo, puedo decir que no dejará de llover por lo menos hasta mañana. El día de hoy comenzamos con los preparativos para el especial navideño y ya he hablado con Jasper para que me reemplace mientras esté en París. Por ahora hay otro asunto que me tiene bastante inquieto.
-¡Isabella! –Llamo a mi asistente y en unos segundos está aquí, se nota que se encuentra algo triste- Cierra la puerta por favor.
-Sí… ¿Sucede algo? –me pregunta con la voz apagada.
-Te iba a preguntar lo mismo. –Digo apoyando mis codos sobre el escritorio- Toma asiento por favor… Hoy no estás con el mismo ánimo de siempre, ni si quiera te he escuchado hablar con Weber en toda la mañana.
Es algo extraño, pero ya me he acostumbrado a oír sus largas pláticas y no es que me interese lo que hablan, pero el hecho de escuchar su voz… o sea de sentir ruido a mi alrededor es algo reconfortante por así decirlo, aunque en un principio me desagradaba.
-No es nada… -asegura desviando la mirada.
-No pretenderás que te crea ¿verdad? –Intento escudriñar en sus ojos, pero ella no me lo permite- Llevas un mes trabajando para mí y puedo decir con eso que hoy estás triste ¿Podrías decirme por qué?
-Es que hoy… se cumple un año desde que murió mi madre –confiesa y puedo ver que está a punto de llorar. Me ha venido un extraño impulso de abrazarla, pero me he contenido- Ella murió de cáncer hace tres años y aún no me acostumbro a no tenerla, es que siempre fuimos una familia muy unida y…
-Ten –le alcanzo un pañuelo que traía en el bolsillo del pantalón, odio ver que llora, quiero hacer algo para que se sienta mejor- Tengo entendido que tú eras de Forks Washington… ¿Irás a verla?
-No –responde aún con la voz entrecortada- Es imposible, hoy es miércoles e ir a Forks me significa un viaje de ida y regreso en un solo día en autobús… creo que demoraría demasiado como para ir luego del trabajo, tal vez vaya el fin de semana… después de todo no puedo dejar a mi padre solo con eso. La familia de mi madre le ha hecho la vida imposible desde entonces, lo culpan de todo.
-Lo siento… -digo con sinceridad pues me siento terriblemente culpable de que ella no pueda ir hoy.
-No te preocupes –dice ella y se para- me siento mejor… creo que me hizo bien hablar contigo Edward… muchas gracias –la sonrisa que ha esbozado me ha dejado congelado, no puedo decir o hacer nada y ella abandona la oficina, entonces se me ocurre una idea.
Bella POV:
¡Qué cansada estoy! Nuevamente he tenido que correr de un lugar a otro y aunque esté acostumbrada a esto, es distinto cuando llueve, de hecho me consideraré afortunada si es que no pesco un resfrío o algo peor.
Ángela también ha tenido mucho trabajo, no ha despegado la vista del computador ni un solo momento desde que salí de la oficina de Edward esta mañana. Según me ha dicho, la compañía está pasando por un pequeño apuro económico con uno de los auspiciadores, pero está segura de que podrá solucionarlo y por supuesto confío plenamente en ella, se ve que está poniendo todo su empeño para poder arreglar el problema.
Ya es hora de almorzar y mi estómago parece darse cuenta pues no deja de rugir, así que apago el ordenador para bajar a comer, pero justo cuando me dirigía al puesto de mi compañera de trabajo, Edward sale de su oficina ataviado con una chaqueta y una bufanda.
-Bella, tú vienes conmigo –me dice tomándome por el brazo para sacarme de allí y por suerte alcancé mi abrigo.
-Pero es hora de mi almuerzo –intento protestar mientras me pongo los guantes para salir pues hace mucho frío afuera.
-Comeremos algo en el camino.
No dijo nada más, sólo nos subimos en su automóvil y condujo en silencio por la ciudad, paró en una estación y se bajó para comprar algo, cuando volvió a subir me alcanzó un sándwich que agradecí enormemente, pues no creía poder aguantar más el hambre, luego de media hora de recorrido me atreví a preguntar.
-¿Vamos a algún lugar fuera de la ciudad?
-Sí… demoraremos un poco así que si quieres puedes dormir, te despertaré en cuanto lleguemos
No dije nada, sólo le agradecí en silencio pues pasé una noche horrible a causa de los truenos y relámpagos que me aterran. Me acomodé como pude en el asiento y el sueño me venció pues mis ojos comenzaron a pesar más de lo normal.
-Bella -Una voz me llama… es una voz de hombre muy bonita, un momento… yo conozco esa voz ¿Edward? ¿Acaso estoy dormida?- Bella despierta, hemos llegado.
Abro los ojos cuando me doy cuenta de la situación en que estoy, acabo de recordar que acompaño a mi jefe y que me quedé dormida mientras él conducía. Cuando intento moverme, siento que hay algo pesado sobre mí y veo que es el abrigo de Edward, no puedo evitar sonreírle, que dulce de su parte el haberme cubierto mientras dormía.
Es entonces cuando miro bien a mí alrededor y abro los ojos a todo lo que dan pues me ha sorprendido saber que estamos en Forks,(1) estacionados justo en frente del cementerio.
-Estaba algo preocupado –confiesa sin mirarme- Sé lo que se siente perder a un familiar muy cercano Bella y no quería verte así como en la mañana, por eso te he traído hasta aquí.
No sé si fue lo más apropiado, pero hice lo que mis impulsos me indicaban, besé su mejilla con delicadeza y aunque casi haya muerto de vergüenza no me arrepiento para nada ni si quiera cuando él se mostró turbado y pasó a tocar la bocina con uno de sus codos, me causó bastante gracia. Bajamos del auto y caminamos por entre las frías lápidas, el clima en Forks era el mismo que en New York y eso solo conseguía deprimirme más.
Edward POV:
No puedo definir qué es lo que me tiene más inquieto, si sentirme mal por haber observado cómo dormía todo el camino o sentirme demasiado bien cuando ella besó mi mejilla. Fue un contacto demasiado corto, casi efímero, pero logró hacer que mis nervios se quebraran por unos segundos pues aunque me cueste admitirlo… movió algo dentro de mí.
-Muchas gracias por haberme traído Edward, de verdad no sé cómo pagarte… y te tomaste la molestia de comprar rosas por mí –dice cuando subimos al carro haciendo que me sienta más turbado aún- Cuando entré a trabajar en Seasons lo primero que pensé de ti fue que eras una mala persona y que sería mejor no acercarme a ti, pero… creo que estuve completamente equivocada –se ha sonrojado un poco- Y por eso me gustaría… es decir, estaría encantada si fuésemos amigos ¿Qué dices?
¿Amigos? Es un propuesta algo inusual para mí… nunca he tenido una amiga, es decir, por lo general salgo con mujeres, no hago amistad con ellas. No es que Bella no me agrade como para que sea mi amiga, pero…
-Está bien si no quieres, lo siento creo que fui muy rápido además yo soy tu asistente y no debería…
-Sí quiero –interrumpo antes de que se arrepienta, pues realmente me parece interesante poder acercarme más a ella.
-¡¿En serio? –se ve adorable con esos ojos cargados de ilusión… muy bien lo admito, me estoy poniendo algo cursi.
- Me dijiste que siempre venías a ver a tu padre para esta fecha ¿me indicas cómo llegar a su casa? Digo, si no te incomoda ir conmigo.
-¿Pero y el trabajo? Estamos empezando con el especial de navidad y me dijiste que tendríamos mucho que hacer.
-Sí, pero eso puede esperar un día ¿no crees? Esto es más importante y no quiero que te quedes sin ver a tu padre.
-De verdad que no sé como agradecerte todo lo que has hecho por mí Edward… -suspira y luego comienza a darme instrucciones de cómo llegar.
Me estaciono frente a una casa de dos pisos color mostaza, Bella se baja primero y se dirige al portón en donde toca el timbre, un hombre ya mayor no tarda en salir para abrir, tiene unas cuantas canas en el cabello castaño, tiene un bigote del mismo color y una chaqueta de policía.
-¡Papá! –exclama Bella y se lanza a sus brazos mientras él le corresponde.
-Qué sorpresa hija, pensé que no vendrías… no sabes cuan feliz me hace verte aquí hoy –su voz es apacible a pesar de que su rostro denota cansancio y puedo notar fácilmente que se trata de una persona extremadamente amable pero fuerte, me refiero a su carácter - ¿No me vas a presentar a tu amigo?
-¡Es verdad! Papá él es Edward Cullen mi jefe, Edward él es mi padre, Charlie
-Gusto en conocerlo señor Swan –digo estirando mi mano y él la estrecha.
-Igualmente muchacho, no sabe cuánto le agradezco que haya traído a mi hija, significa mucho para nosotros.
-Oh, no es nada no se preocupe –intento restarle importancia pues me siento algo incómodo.
Bella POV:
La casa donde crecí no había cambiado en casi nada, la habitación de mis padres sigue exactamente igual, en mi habitación quedaron los libros que coleccionaba cuando niña y las paredes estaban aún pintadas de azul, como si el tiempo se hubiese detenido cuando yo cumplí los dieciocho… el cuarto de mi hermano incluso tiene alguno de sus cd's esparcidos por el piso… se nota que papá se ha esforzado un montón para mantener todo tal cual.
Cuando Edward supo que los osos de peluche fueron mi pasión hasta los dieciocho, se burló de mí por toda una tortuosa hora hasta que papá nos invito a comer pescado frito antes de marcharnos.
Poder estar con mi padre este día es algo que jamás terminaré de agradecer a Edward. Afortunadamente, ambos simpatizaron en seguida e incluso comenzaron a hablar de pesca, mi jefe quedó absolutamente fascinado con los conocimientos de mi padre y no dejaba de hacer gestos de sorpresa cuando él le contaba sobre sus excavaciones.
-Tenemos que irnos… Emma saldrá en un par de horas –anuncié preocupada luego de echarle un vistazo al reloj.
-¿Emma es la niña que ustedes me han dicho? –preguntó papá sin dejar su gentil sonrisa que es capaz de entibiar cualquier corazón.
-Sí… y tengo que ir a buscarla, prometo que vendré otro día a visitarte con más tiempo papá.
-No te preocupes hija, entiendo que tengas mucho trabajo en New York… Cuídate mucho por favor –pide dándome un abrazo al que yo correspondo.
-Tú también, estaré escribiéndote.
En el viaje de regreso no dormí, me dediqué a admirar el paisaje por la ventana y a cantar algunas canciones que Edward puso en la radio… él las cantaba muy bajito y cuando se dio cuenta de que yo lo estaba escuchando ¡se sonrojó hasta las orejas! Por supuesto intenté no reírme, pero fue imposible, aunque al final terminamos cantando a dúo con el volumen al máximo.
Las supuestas fatídicas cuatro horas, terminaron siendo tres y muy divertidas tanto que casi no nos dimos cuenta cuando ya habíamos llegado a New York. Por la hora, pasamos directo a recoger a Emma que ya nos esperaba en el portón de entrada con sus "tres" guardaespaldas. Me bajé para saludarla y noté que no estaba de muy buen humor.
-Hola, ¿qué tal tu día? –pregunté palmeando su cabeza.
-¿Cómo crees? –dijo mirándome con severidad- Estuve con estos dos gorilas persiguiéndome todo el día y para rematar, él tampoco se despegó de mí, ¡incluso se cambió de puesto para sentarse a mi lado! –exclamó indignada indicando al niño de cabello azabache y ojos grises a su lado.
-Le dije que no sería tan fácil –dice él con sus brazos también cruzados.
-¡¿Tú le pediste que me siguiera? –me cuestiona indignada.
-Bueno… no que te siguiera exactamente, es que mm… ¡Recuerda que hicimos un trato! Yo he cumplido mi parte y tú tienes que seguir mi plan.
-Déjame decirte Bella que tu plan no me ha gustado para nada.
-Es por tu bien Emma –explico.
-¿Bella? –Interrumpe el pequeño levantando una ceja- ¿Llamas por su nombre a tu madre? –increpa dejándonos a ambas congeladas.
-Ah bueno, es que… cuando me enojo la llamo Bella o Isabella ¿verdad mamá?
-¡Claro! –río nerviosa pues estoy segura de que no se ha tragado ni una sola de las palabras de Emma- Bueno… ya tenemos que irnos, muchas gracias por cuidar de mi hija…- demonios, había olvidado el nombre del niño.
-Mi nombre es Eliot… y falta su parte del trato –dice estirando su pequeña mano con la palma hacia arriba.
-¡Oh, es verdad! –Exclamo rebuscando en mis bolsillos y le alcanzo una barra de chocolate que él mira con atención- Eliot es un nombre demasiado elegante para un niño, ¿No crees Eliot?
-No quiero chocolate señorita Swan, usted me dijo que me daría dinero a cambio de cuidar a su hija de los matones.
-Está bien, está bien –digo resignada entregándole lo que él quería. Finalmente nos despedimos de Eliot (Obligué a Emma a hacerlo pues se rehusaba) y nos subimos en el carro, ella sentada entre los dos "gorilas" como les llamaba.
El camino a la casa de Edward fue en silencio, solamente se escuchaban los bufidos de Emma en el asiento trasero. Cuando entramos, ella subió a su habitación en seguida y yo tuve que seguir a Edward hasta su "oficina". Se le veía tenso y no entiendo por qué, incluso su voz se escuchaba rara cuando me pidió que tomara asiento.
-¿Quién era ese niño? –cuestiona con el ceño fruncido… ¡Ahora entiendo!
-Era un compañero de clase de Emma… Edward, ¿Estás celoso? –pregunto enternecida.
-¿Qué hacía con mi hija?
-Simple, le pagué por cuidarla –explico sonriendo para aminorar el posible caos que causaría decirle esa frase- No te lo tomes a mal, es que creo que a Emma no le gustaría tener guardaespaldas, entonces pretendo hacerla elegir entre los guardaespaldas o Eliot… además así podría hacer un amigo… No se ha llevado muy bien con sus compañeros ¿sabes?
-¿Y tenía que ser necesariamente él?
-Oh vamos, estoy segura de que aunque hubiese sido el hijo del empresario más importante del mundo seguirías estando disconforme, hoy he descubierto que eres un padre muy celoso Edward.
-No son celos –intenta defenderse aunque claro está que yo no le creo, la idea de que él sea así de celoso con su hija me gusta- Ya te he dicho que ella es lo único importante que tengo y no me gustaría que se la llevaran.
-Es muy temprano para pensar en eso –lo aliento- tienen recién seis años, además que sean amigos no significa que vayan a casarse ¿no crees?
-Pero de todas maneras… preferiría tenerla lejos de todos esos niños que luego crecerán con ella y quien sabe en qué se transformarán.
-No debes ser tan aprehensivo, lo más sano para los niños es compartir entre ellos y quieras o no, cuando crezca conocerá a algún chico que le guste, pero para eso puede que falte mucho mucho tiempo aún.
-No quiero que cometa el mismo error que su madre y yo… por ese motivo soy tan sobre protector con ella y entiendo que aún es una niña, pero prefiero prevenir de un principio.
-¿Por qué lo dices? –pregunto preocupada e intrigada a la vez.
-Emma no fue planificada Bella –confiesa dejándome helada- no puedo decir que haya sido un "error", pero jamás estuvo en mis planes ser padre tan joven, mucho menos tener que criarla sólo sin tener ni la más mínima idea sobre cómo tratar a un niño.
-¿Y qué hay de su madre?
-Disculpa, pero creo que eso será mejor hablarlo en otro momento, estoy algo cansado y aún tengo que trabajar y ayudar a Emma con las tareas.
-¡No te preocupes! –Me apresuro a decir- yo debería pedirte disculpas por entrometerme tanto… y no te preocupes por Emma, yo la ayudaré con la tarea.
-¿Estás segura? –Pregunta risueña- me ha dicho que odias las matemáticas.
-Bueno, sí… pero lo raro sería que alguien las amara –digo y él se queda en silencio y completamente serio- ¿Tú… a ti te gustan?
-Claro, en todo hay números y cuando estudiaba siempre era el primero.
-Entonces debes haber sido una especie de niño con anteojos grandes y perfectamente vestido, aunque no creo que alguien pudiese hacer algo por tu cabello –me mofo.
-¿Crees que inteligencia es sinónimo de eso? Já, si me hubieses conocido en preparatoria de seguro hubieses caído a mis pies.
-Decir eso es muy arrogante de tu parte.
-Sólo digo la verdad Bella –se ríe seguramente de mis mejillas sonrojadas y finalmente salimos de allí conversando. Subimos la escalera y nos separamos cuando entré en la habitación de Emma que me abrió de mala gana.
Sobre el escritorio había una hoja y una paleta con acuarelas además de un pincel. Su mochila estaba perfectamente acomodada en el respaldo de la silla y parecía como si nada más se hubiese movido de su lugar. Me acerco al escritorio curiosa y tomo el papel entre mis manos quedando sorprendida.
-¿Lo has hecho tu? –pregunto refiriéndome al hermoso paisaje de una puesta de sol en la hoja.
-Sí –responde arrebatándomelo de las manos- No quiero que lo veas, además no está acabado aún.
-¡Pero está precioso! No puedo creer que pintes tan bien Emma… ¿Tu papá sabe de esto?
-No –dice mientras abre un cajón y deja la pintura allí- Y no quiero que lo sepa.
-¿Por qué?
-Cuando era pequeña me contaba que mi madre era excelente en las artes manuales, no me gusta haber heredado esto de ella y estoy segura de que a papá tampoco le gustará –confiesa con tono arisco y sumamente frío. Me ha dejado pensativa, por como habla cualquiera pensaría que le tiene cierto rencor.
-Yo creo que estaría feliz de saber que su hija tiene tanto talento –opino con sinceridad aunque desconozco la relación con su madre- Tal vez sería bueno que le regalaras un cuadro como regalo de navidad.
-¿De verdad piensas que sería un buen regalo? –pregunta con duda.
-Por supuesto que sí… si lo haces ¿me dejarías verlo a mi también?
-¡Claro! –exclama sonriendo.
-Oye Emma, sé que estás molesta porque puse extra seguridad a tu cargo, pero ahora que confesaste el que te golpeó será expulsado y… bueno yo venía a proponerte algo –digo esperanzada de que mi idea le guste y me entusiasma por lo menos ver interés de su parte- Puedes escoger entre los dos "gorilas" o Eliot.
-¡Pero Bella! ¡Es exactamente lo mismo!
-No, Eliot tiene tu edad y por lo menos nadie se daría cuenta de que te está siguiendo… además no puedo dejarte sola Emma, Edward me mataría.
-¿Edward? –Repite riendo y luego alza una ceja- Según tú, con mi padre no serían amigos… pero veo que se están llevando de maravillas.
-¡No es eso! –Me defiendo sintiendo que la cara me arde montones- Además no era eso de lo que hablábamos… tienes que escoger.
-Bueno… prefiero a Eliot –suelta de mala gana- aunque eso no significa que me vaya a hacer amiga de él.
-Está bien.
-Pero de todas maneras le pediré a papá que me enseñe artes marciales para no tener que depender de ese niño molesto, ¡Podré defenderme sola!
-Muy bien, cuando tu padre considere que sabes lo suficiente, dejaremos a Eliot libre ¿sí? Pero por ahora… tienes que atenerte a las reglas Emma y espero que lo trates como se merece… después de todo el pobre niño quedó con una mejilla morada por defenderte, no puede ser tan malo si hizo eso ¿no crees? –en vez de responderme, salió con otra cosa.
-Y si mi padre te deja llamarlo por su nombre, tampoco puede ser tan malo ¿verdad?
-¡Emma!
Debo decir que es una situación un poco embarazosa, lo que menos quisiera es que hubiese un malentendido y que Emma termine pensando que yo soy como esas mujeres que tanto odia… Aunque por ahora hay otra cosa que ronda mi mente… ¿Quién será la madre de Emma? O mejor dicho ¿Qué le habrá pasado y donde estará?
Supongo que esa es una de las consecuencias que conlleva acercarme a los Cullen: descubrir montones y montones de intrigas… Sólo espero que las cosas sigan yendo tan bien como hasta ahora y que pueda cortar luego mis relaciones con Gossip para así estar tranquila con mi conciencia que me está matando.
··· Bonne nuit!(: es de noche, tengo sueño, los ojos me arden, no siente el cuello y me duele el pecho de estar jorobada, respirando & escribiendo... todo eso por traerles el cap, asi que porfavoooorrr! deejen reviews? si? me los meresco :D segun yo, hohoho, byebye,
-Denisse'M.
