Capítulo 3- Cicatrices del alma
***Aviso: El siguiente capítulo contiene una alta dosis de sentimientos encontrados por lo que la escritora no se hace responsable de lo que suceda una vez los lectores terminen de leerlo, lo harán bajo su propio riesgo.
Tomé la autopista, era de mañana y me topé con – creía que era muy temprano para hubiera este caos vehicular; se me olvidaba que Konoha ya no era aquella aldea tranquila, hoy en día, con el desarrollo y auge económico era toda una ciudad cosmopolita.- la fila de autos no avanzaba por lo que decidí sacar de mi mochila el gramo de cannabis (1) que llevaba escondido casi en mi trasero por miedo a que los agentes de migración me lo decomisaran, la enrolé, encendí el "puro" y comencé a inhalar esa deliciosa sustancia relajante y pacificadora, que hace que las personas por un lapso de tiempo olviden sus vicisitudes.
Encendí la radio, tomé otra bocanada de "ganja" (2), la retuve unos instantes en mis pulmones y luego la expulsé. – no lo voy a negar, estaba un poco nervioso, han pasado casi cuatro años desde la última vez que vi a mi viejo- y nuestra relación no es la más platónica de este mundo. En esos cuatro años nos vimos esporádicamente cuando él iba a visitarme, jugábamos al "Go" o al "Shoji", nuestras conversaciones eran cortas, cordiales y diplomáticas, sin un ápice de sentimentalismo de mi parte. – No me lo tomen a mal, no es que no quiera a mi Oto- san, todo lo contrario lo amo… solo que… habían muchas heridas de por medio.
La cruda muerte de la mujer que me dio la vida, me marcó significativamente. Su pena, su sufrimiento, el verla apagarse día a día como una vela en la intemperie, sus gritos desesperados por el dolor causado por las sesiones de quimioterapia- retumbaban aún en mis tímpanos-, su delgadez extrema hasta repintar sus venas como hilos conductores, la palidez de su piel, las cuencas amoratadas de sus ojos; el ver como aquel hermoso cabello lacio, largo y castaño -que era su mayor sex appeal- desaparecía en grandes cantidades hasta convertirse en un vano recuerdo. Para el día de su defunción, su cabeza estaba lampiña pero aun así para mí era, es y será la mujer más bella del universo.
Recuerdo ese día llegué al hospital, tomé el ascensor que me llevaba al piso de Oncología, caminé hasta la habitación de mi madre, llevaba conmigo un pequeño pastel de chocolate y nuez moscada, que sabía a mi madre le encantaba. Me saludó con una sonrisa agotada que logré ver detrás de su máscara de oxígeno, besé su frente y me senté en la banca que estaba situada a un lado de su camilla hasta que mamá habló:
-Bien, ya es hora de sacar esa tarta de la caja.
- ¿No nos regañaran?
- Movió su cabeza en negación-
- Esta bien, es tu favorita… la traje porque es una ocasión especial.
- ¿Trajiste una vela?, ¡Enciéndela!
- ¡Hai!, ¡Hai!
- Con un ¡Hai!- Es suficiente.
- ¿En verdad esto es permitido? … mira que no quiero que el centinela que tienes por enfermera me dé una reprimenda.
- Los convalecientes tenemos prioridad - tosió fuertemente.
- No te esfuerces en hablar… recuerda que no debes agitarte.
- ¡Esta bien, papá!- escuche bajito debido a la mascarilla.
- Que aburrido, madre- le dije para molestarla.
- Anda no seas vago, hijo… vamos… tu canta, yo aplaudo… a la cuenta de uno, dos, tres…
Cumpleaños, feliz. Te deseamos a ti... Cumple…
Miré como mamá dejaba de aplaudir, se quitó la mascarilla y me hizo una señal para que hiciera una pausa con el canto. Una lágrima bajó por su mejilla y en su dificultad para hablar me dijo:
"Vive, hijo mío… comete todos los errores posibles, ellos te enseñaran el camino correcto, no tengas miedo a las caídas, todo lo contrario levántate, sacude el polvo de tus rodillas que la vida sigue, elije una buena compañera de vida, esa que sea tu amalgama, cuando te sientas afligido mira hacia el firmamento… yo estaré allí, vigilándote, seré tu guía y estaré esperando con anhelo el día en que te vuelva estrechar en mis brazos… pero definitivamente no será hoy, falta mucho tiempo para ello… ¡Te lo aseguro! y no permitiré que ni tú ni nadie acelere ese encuentro… ¡Te amo!"
Tamamoto Yoshino, cerró sus hermosos y crespos ojos por última vez al mundo hace casi siete años, específicamente el 22 de Septiembre - el día que cumplí catorce años.- esa fue su agonizante despedida... su problemática manera de desearme...
¡Cumpleaños, Shikamaru…cumpleaños feliz! -
- terminé la estrofa de la clásica canción cuya melodía de fondo era el "beep" del monitor cardiaco de mi madre. Doctores y enfermeras corrían a mi alrededor tratando de revivirla, yo solo me quedé ahí… quietecito… sin creerme lo acaba de suceder frente a mis ojos hacia unos instantes… aunque en mi fuero interior sabía que era lo mejor,- ¡ya había descansado en paz!- no podía dejar de ser un cerdo egoísta, de ser un niño mimado y reclamarle al ángel de la muerte el por qué la había quitado de mi lado para siempre.
Dos años después de la muerte de mi madre, ocurría otro golpe fatal a mí ya vulnerable corazón… la muerte de Asuma –fue la gota que derramó el vaso-; él fue más que un mentor, era un amigo, un consejero, era una segunda imagen paterna para mí, pero una vez más la vida me arrebataba a una persona que amaba. – entendí que los dioses la tenían contra mí, que las plegarias que hice nunca serían escuchadas y que la fe era una falacia para atontar a las masas.- y ese fue el origen de la persona que soy ahora.
El día de sus honras fúnebres, lloré tanto, me sentía en un abismo sin fin, me sentía solo, abandonado a pesar de que mi padre estaba ahí a mi lado, como siempre.
- "Sácalo, hijo… saca ese veneno antes de que él te consuma a ti"- fueron sus palabras.
- ¡No, Me toques!…. ¡no quiero verte!… ¡no necesito de nadie!
-¡Lo entiendo!… tan solo recuerda que yo recogeré los pedazos de tu alma y los pegaré por ti…y cuando tengas ganas de hablar ten siempre presente que estaré ahí para ti.
- Shikaku, dale su espacio necesita procesar el duelo - decía en un dulce tono la más puta entre las putas. - ¡Mi niño!… no puedo entender tu dolor pero si compartirlo… ¡Sabes! en Suna tenemos un refrán y dice así: "- De veras hijo. Ya todas las estrellas han partido. Pero nunca se pone más oscuro que cuando va amanecer." (3), ellos cuidan de ti allá donde estén porque te aman y quieren lo mejor para ti – dijo mi madrastra mientras me abrazaba cálidamente y secaba con sus pulgares mis lágrimas.
Si por los azares de la vida, me encontrara una lámpara mágica con un genio adentro que me conceda un deseo… ¡uno!, no pido más, sería el que mi madre y Asuma no murieran… ¡Joder! Juro que soy capaz de darle mi alma al mismísimo satanás por volver a escuchar uno solo de los regaños y alegatos de esos dos… por volver a probar un bocado de la deliciosa comida mi madre, por sentir una de sus caricias, por jugar una vez más una partida de Shoji con el mal perdedor de Asuma; – definitivamente nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde-
A mis 17 años, decidí emanciparme (4)- un año antes de cumplir la mayoría de edad-, no por carencia afectiva por parte de mi padre quién me rogó en innumerables ocasiones que me fuera a vivir con él; de hecho según la ley al ser menor de edad la custodia completa recaía en su poder… papá en eso siempre fue muy comprensivo, dio ejemplo de ello cuando decidí irme a vivir con Asuma y su esposa después de la muerte de mi madre. El viejo siempre ha cumplido su rol de padre con prontitud, pero me recordaba todo aquello que quería dejar atrás, además ya tenía una nueva vida, yo era el que no encajaba, era el patito feo, la pieza sobrante del rompecabezas de la nueva familia Nara.
Fue una ardua batalla legal, el juicio del siglo donde los abogados más prestigiosos querían verse involucrados… el caso "Nara vs Nara", todo un escándalo en el país del fuego – el hijo demandando a su padre- lo hice como una válvula de escape de las sombras que albergaban mi alma.
La sentencia falló a mi favor, las propiedades y dinero que mi madre me había heredado, dejando como albacea a mi padre, pasaban a mi nombre, viviría de ello mientras lograba encontrar un trabajo estable ya que al emanciparme automáticamente me convertía en un adulto…Gané mi "libertad" y la convertí en "libertinaje."
Al haber heredado el cerebro Nara, mi intelecto era superior, logré adelantar un año, fui a la Universidad, me especialicé en informática y como proyecto de graduación creé un software que luego patenticé y vendí a las más selectas empresas de las cinco grandes regiones, generándome buenas ganancias, de vez en cuando acepto hacer asesorías para compañías transnacionales, ocasionalmente doy seminarios, clases y conferencias sobre nanotecnología, paredes de fuego y antivirus cibernéticos. - Vivo mi vida al son que me toque, no me preocupo por el mañana-
Por lo demás me dedico a estar relajado en mi casa, jugando a los video juegos, bebo, fumo, consumo barbitúricos y los fines de semana salgo al acecho de alguna tonta que se crea mi labia, me la llevo a la cama, tengo esos minutos de éxtasis y confort, luego de ello las despacho, como cajas en un almacén; cuento con los dedos y me sobran, las veces en que se me apiada el corazón y las dejo descansar unos minutos después del coito pero ninguna ha sido digna de estar 24 horas en mí mismo lecho, ni siquiera aquella dama con la que tengo tres años de concubinato escandaloso.
Mi filosofía de vida es: en primer lugar "yo", segundo lugar "yo" y por último "yo"… por las únicas personas que podría mover cielo, mar y tierra son: Mirai y Kurenai sama- hija y viuda de Asuma-; mi padre y mis amigos… los demás no los conozco y ni me importa hacerlo…no es algo que me quita el sueño.
Por estar ensimismado en mi pasado, haciendo recuento de los daños no me percaté que la fila de automóviles había continuado y ahora el que recibía muchos recordatorios de mi madre, sacadas del dedo corazón, vociferantes gritos y estruendosos claxons, era yo… ¡Mendokusai! detrás de mí había una cola enorme de autos.
Conduje hacía las afueras de la capital, cada vez me acercaba más a aquella casa que me albergó cada vez que visitaba a mi padre– podía oler el dulce aroma de la venganza- viré hacia la izquierda pero el coche que debió hacer el ceda no se detuvo y se estampó contra mí, bajé del carro, caminé directamente del – ¡Que el infierno se abra y me trague! Espero y la póliza cubra la abolladura.
Del otro auto implicado, salió una mujer… no… no era una mujer, era una culi-cagada para ser exactos, llevaba uniforme de colegio "Popof"- ya saben esas instituciones educativas que te cobran hasta por respirar- y detrás de ella se apearon otro séquito de infantes jugando a ser grandes – nos miramos uno al otro con cara de desprecio pero había algo en la mirada de esa chica se me hacía familiar.
… Si, ¡Lo sé!, estuvo muy cortito pero les juro que este capítulo me ha sido difícil de escribir, no por falta de ideas… todo lo contrario creo que tengo un exceso de ellas, sino por los traumas del vago de Konoha… en varios momentos me identifique con el sufrimiento del cabeza de piña que por poco lloro- creo firmemente que nos ayudaran a entender un poco su personalidad – esto es solo la punta del iceberg- como siempre les digo ¡gracias! Por sus comentarios y por seguir la historia. La muerte de Asuma será contada más adelante así que alisten pañuelos desde ya.
Dedicado a todos y cada uno de ustedes fieles lectores del Shikatema.
De una vez les aviso que me perderé por un tiempo de escribir ya que el próximo domingo acaban mis vacaciones laborales, además de que estoy estudiando y la Universidad también equiparará una buena cantidad de mi tiempo.
(1) (2) Distintas forma en que es conocida la Marihuana.
(3) Frase célebre del poeta costarricense Isaac Felipe Azofeifa.
(4) Liberación respecto de un poder, una autoridad, una tutela o cualquier otro tipo de subordinación o dependencia.
P.D. Alguna/o de ustedes ha leído un one shot que trata que Temari forma parte de la organización Akatsuki y es condenada a muerte y es resguardada por Shikamaru que es ANBU; hace mucho tiempo lo leí solo que de burra no lo adjunté a mis "favoritos". Si alguien sabe cómo se llama o quién es su autor, les agradecería dármelo a conocer… XOXO.
