Gracias a las personas que leen esta cosa c: Hacen a my body feliz(? Uwu
Dejo de estar jodiendo, y l s dejo que lean:D
Los veo abajo:D
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Cierto pelinegro se encontraba caminando –casi corriendo– hacía su sala de practica.
Era martes, y como cada martes, jueves y viernes debía ir a sus clases de segunda lengua, o ingles. Ciertamente no era algo que llamase mucho su atención, pero planeaba acabar la carrera de leyes para después ser un excelente abogado, por lo que esta tal vez lo requiriese; pensaba poner esfuerzo en eso, no como un perezoso y estafador hombre, llamado Kenny Ackerman, que –para su malisima suerte– también era su tío.
El, era Levi Ackerman.
Estudiante de una de las mejores Universidades.
Con 17 años de edad, ya estaba a punto de graduarse y, aunque no se le notase mucho, estaba feliz de que su esfuerzo en tantos años al fin diera frutos, y de los grandes.
Muy –MUY– en el fondo sonreía internamente, felicitándose el mismo, y, aunque su tío nunca le haya dado el apoyo o cariño como familiar, tenía a su grupo de amigos, entre ellos cierta castaña que se encargaba de reemplazar aquellos "detalles".
Sí, para haber sido un desgraciado en su otra vida –que hace un par de años había recordado– no le fue tan mal. Seguía siendo, entre sus tantas cualidades, un chico inteligente, fuerte, astuto y sobre todo atractivo para las féminas como los varones.
No lo negaba, se sentía feliz de haber reencarnado de nuevo en una vida mejor, con su misma personalidad y carácter, además de haberse encontrado con su "antiguo" grupo de colegas y uno que otro subordinado, sobre todo con dos en especial, aquella "Loca" y el "Cejotas", no olvidaba los apodos.
Y regresando a su vida, su meta, en esos momentos –como ya antes mencionado– era terminar su carrera en derecho, acabar en un buen buffet y poder conseguir su primer caso en los primeros meses.
No se arrepentía en lo más mínimo, estaba consciente de que era una carrera difícil, además de un poco cara para el, pero contando con que su tío le daba dinero por atención, no tenía problema con lo segundo; con lo primero era un poco más complicado, para otro... claro.
Pero el era Levi Ackerman, y si bien se conocía, su mayor virtud y defecto era el ser tan necio con sus metas y orgulloso como para abandonarlas.
Su ego era grande, y si no lograba nada –difícil para el, cabe destacar–, este decaía.
Otra de sus metas, en la cual, le ayudaba su "gran" amiga Hanji Zoe, era aquella que le atormentaba desde hacia ya un tiempo.
Justo cuando cursaba su ultimo año de secundaria, recordó haber tenido como compañero a un chico rubio, bajito y de ojos azules; se llamaba Armin Arlert. El tipo se había adelantado un par de años, cinco para ser exactos, debido a su gran intelectual.
No se llevaban mal, pero tampoco habían convivido mucho como para decir que fueron buenos amigos, sin embargo, en una ocasión la "cuatro ojos" había faltado a la escuela, dejando como ultimo recurso al rubio –cara de niña– para hacer el ultimo proyecto, era eso o... reprobar la materia de Pixis.
Obvio escogió la que más favorecía.
Habían quedado en casa de Arlert, para las 5:30 después de sus deberes.
Y en ni un minuto más, ni en uno menos, Rivaille se encontraba ya tocando el timbre del oji-azul, este dejándole entrar después de escucharle segundos atrás.
No tardaron ni dos horas, cuando ya solo faltaba corregirle uno que otro error, y sonó el timbre.
El más alto –Armin, obvio– se había disculpado, mientras Rivaille solo le restaba importancia, casi ordenandole abrir la puerta, haciendo temblar al rubio.
Le escucho avanzar mientras el seguía con el trabajo, debía volver antes de las 8:00 a casa o le iría mal.
Unas carcajadas en la puerta llamo la atención al azabache, sobre todo una de ellas en particular; intento prestar de nuevo atención en la computadora, pero el...
"Espera aquí. No tardo"
Seguido del cerrar de la puerta lo desconcentraron. Miro subir al oji-azul por las escaleras —"Joder, le llevo 5 años y ni haci puedo ser YO el alto"— pensó, soltando un gruñido, y llamando la atención de cierta persona, que curiosa, asomo la mitad de su rostro sonriente.
El azabache no lo dejo pasar, encontrándose primeramente con un cabello castaño, alborotados cabellos cubriendo la morena frente, pero sobre todo sus ojos verdes... ¿o era azules?.
Arqueo una ceja, sin dejar de mirar aquella pequeña porción de rostro asomarse.
— Oí, tu... ¿Que haces allí? –pregunto seco. El joven castaño solo tembló un poco, tragando saliva nerviosamente y saliendo de su "escondite"
Mientras tanto, Rivaille miraba un poco asombrado la persona delante de él, esto no podía ser, él era...
Verifico bien su facciones, su cabellos, aquellos ojos, la contextura de su cuerpo... ¡Todo encajaba!
Casi pudo sentir el nudo en la garganta cuando esa criatura, a no más de cinco metros de él, le miraba un poco nervioso, aunque regalandole una sincera sonrisa.
—L-lo siento, soy muy descortés –hablo el oji-verde, deleitando con su suave voz al pelinegro– mi nombre es Eren, Eren Jeager.
Y fue todo, no solo encajaban las características, también el jodido nombre. Era él. No cabía duda.
Después de unos momentos, y que el chico tampoco hablara, Rivaille volvió a la realidad... mierda.
—No fue esa mi pregunta, mocoso.
—Oh, lo siento, yo—¡
—Deja de disculparte, ¿quieres?
—B-bien. Y... solo espero a Armin.
—Ya veo...–y como si nada hubiera pasado, continuo corrigiendo el trabajo.
Pero, ¡mierda!, ahora que él estaba allí, quería hablarle, pedirle mil veces disculpas, abrazarlo y, si se pudiera, incluso besarlo.
Sus recuerdos aún era un poco tormentoso y borrosos, a veces molestos, pero recordaba cada palabra, acción, gesto... ¡TODO!... lo que alguna vez tuvo que ver con el castaño.
Unos pasos se escucharon por la escaleras; era Armin.
Le entrego al moreno un control de ese tal jueguito llamado Xbox.
Volví mi mirada a la pantalla, mirando que solo me faltaban ocho párrafos más y podría largarme...
—Gracias Armin.
—De nada, y por favor, cuida que no le caiga jugo como la ultima vez...–escuche quejarse al rubio; Maldita sea, ahora soy un jodido chismoso.
—Despreocúpate, me encargare de decirle a Mikasa que lo guarde esta vez –se río el mocoso. ¿Ackerman?, ¿también estaba aquí?. Carajo.
—Como sea –justo cuando había oprimido guardar, me percate de que la rubia... digo, Arlert, me miraba– oh Dios, pero que mal educado soy –chillo.
—¿Que sucede? –pregunto Eren
—¿No te eh presentado a Rivaille?, ¡Lo siento mucho! –chillo de nuevo... ¿desde cuando me convertí en el campo de la conversación?
—¿R-Rivaille? –escuche preguntar al mocoso mientras le temblaba la voz... espera, ¿que?.
—Mira Eren, el es Rivaille –me apunto, después de ya haber guardado todo y voltearlos a ver– es un compañero de la escuela.
—Pues... un gusto Rivaille-san –hablo, pero esta vez sin una sonrisa, mirándome filosamente con sus orbes verdes– bien Armin, gracias de nuevo –camino hasta la puerta– hasta mañana –se despidió y después se escucho el portazo.
—Eso fue raro... –susurro el oji-azul, más para el que para mi, mirando la puerta un poco desconcertado.
—Bien Arlert –le llame– ya eh acabado mi parte, así que me voy –mencione, mientras tomaba la mochila con mis cosas...
—Oh, claro. Muchisimas gracias Rivaille, yo...
—No hace falta que me acompañes a la puerta –le interrumpí, abriendo a esta.
—Bien, y gracias de nuevo. Buenas noches.
Solo asentí, saliendo de allí, comenzando a caminar hacia mi casa.
Estaba que rogando por un baño después de un día... bueno... así.
Dando la vuelta a la manzana, no pudo evitar el pensar en cierta persona de ojos verdes, más especifico; Eren.
¿Que si lo recordaba?. Por supuesto.
Ese estúpido mocoso había estado desde mi primer recuerdo, admito que al principio creí volverme loco, y si, también creí que se trataba de una chica de cabello corto, porque... joder, si Jeager se andará con vestido no faltaría el pervertido que se fijara debajo de su falda –llevándose una GRAN sorpresa–.
Si no me falla mi –increíble– memoria, el primer recuerdo, o "sueño" como creí al principio, se trataba del mocoso, estaba enfrente de mi, con el ceño fruncido y soltando una que otra lagrima, entonces yo le decía que era un monstruo, ¿porque le había dicho eso?. Ni puta idea.
Claramente luego se iba borrando su imagen, y yo extendía mi brazo hacia el, gritando su nombre mientras toda la imagen también comenzaba a distorsionarse, para después aparecer en una especie de prado, en donde estaban Hanji y Erwin junto con un montón más de personas, vistiendo todos con ese uniforme lleno de correas por todo el cuerpo, mi rostro se volteaba y miraba a una pelinegra tirada en el suelo soltando uno que otro sollozo, aunque no me duro tanto el gusto, ya que al segundo se encontraba delante mio, perforándome con sus ojos negros.
Levanto su mano y... mi rostro giro a 180 °C grados de la tremenda cachetada que me daba, despertándome de mi sueño; todo sudado y jadeando.
Ese, fue el primero de muchos, aunque los más importantes era donde aparecía Eren, en todos ellos sonreía, o se reía, siendo también en algunos castigado por mi, según por "no hacer una buena limpieza", pero los que más me gustaban, eran aquellos pocos donde el se me declaraba.
No fue hasta años después que tuve ese sueño, aquel que me derrumbo por completo, y es que, aunque al principio pensaba que tal vez "Eren" era obra de mi imaginación, no pude no sentir nada al ver aquella visión en donde le llamaba monstruo.
Donde le rechazaba...
Donde lloraba...
Me negaba a creer que yo había hecho eso. Y al final se repetía siempre la misma escena del primer sueño que tuve, donde la pelinegra –que ahora sabía quien era– me golpeaba en la mejilla soltando un par de sollozos.
Y allí fue donde me había decidido a mi segunda meta, la cual era encontrarlo a como diera dudas. Claro que años antes ya lo había encontrado, pero se habían mudado de distrito dos meses después de aquel trabajo con el rubio.
Dos meses en que yo me fui de "vacaciones" con Tío Kenny.
Dos meses en donde Arlert se gradúo con honores... y también se había ido.
Dos meses en que no había dejado huella, ni una sola pista...
Pero ahora, después de cinco largos años sabía bien su paradero –con ayuda de mi loca amiga– y no era para menos que estaba cerca del nuevo departamento al que me mudaría la próxima semana, ahora solo me faltaba el que el "casero" aceptara completamente mi solicitud y listo, pan comido...
O, eso pensaba entonces...
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Gracias por leer:3 (de nuevo xD)
Espero les haya gustado, y mientras tanto les dejare un pequeño adelanto del siguiente capítulo.
Vale, algo como eso pasara, no tan malisimo, pero algo así :'v
Recuerden que el Heichou se las va a tener difíciles uwu
Dejen un lindo review y sexy voto, harán feliz a una niña (osease sho owo)...
