N.A: hola a todos los que estén siguiendo esta historia, acá de terminar mi informe así que me escape para subir el chap ya que me di cuenta de que muchos se dieron ayer el tiempo de leerlo, así que aquí esta y espero lo disfruten, vale Black.
Capitulo 4:
-Deja ya de suavizar el tema- dijo el- Tienes que explicarme algo mucho mas serio. ¿Para que están las familias sino es para ayudarse en los tiempos difíciles?. Espero que no vallas a decirme que considerabas una carga mi pequeña ayuda, y que ahora estarás encantada de librarte de ella.
Aunque las palabras podían sonar duras, su actitud resultaba dulce. Riza suspiro levemente y se dirigió hacia las escaleras. La cuestión económica era algo que tenían que tratar de arreglar entre ambos. Ella ya le había avisado a su madre que su decisión de rembolsar a Roy cuanto había gastado en ella, el lo tomaría como una ingratitud, y que podía herir sus sentimientos.
Y le agradecía a Roy que hubiese mantenido la promesa de que nunca, bajo ninguna circunstancia, dijese que la ayuda que prestaba a su madre había sido el único motivo por el que había aceptado casarse con el.
Entro en su habitación y cerro la puerta. Allí, rodeada de los muebles de pino y las antigüedades, las cortinas amarillas a juego con el luminoso empapelado de las paredes y la gruesa alfombra sobre el suelo de madera, Riza recordó su infancia, recordó la primera ves que llego con Roy a su casa. Liz se mostró sorprendida y aturdida cuando su hija le explico que, aunque fuese demasiado moderno y sofisticado, ella y Roy preferían dormir en habitaciones separadas.
Pero su madre se asombraría mucho mas si supiese que el matrimonio de su hija con su adorado yerno no era mas que una especie de negocio beneficioso.
Colgó su abrigo en el armario, saco algunas cosas de la bolsa que podría necesitar durante los dos días que Roy había dicho que pasarían allí y disfruto de la tranquilidad de la casa. Situada afueras de una pequeña aldea, era el lugar ideal para sosegar el alma.
No había nada mas que hablar, se aseguro a si misma. Ella y Roy determinaron que pondrían fin al matrimonio cuando dejase de ser beneficioso para alguno de los dos. Y, por su parte, la utilidad del acuerdo había terminado con la herencia que su madre había recibido. Y, por parte de Roy, su falta de discreción sobre el asunto de Psiren, debía significar que el deseaba su libertad, aunque quizás aun el no fuese consiente de ello.
Así que sus días estaban contados, eran las ultimas horas que pasarían juntos, y realmente no importaba, ¿o si?.
Se sentó frente a la ventana y observo el jardín. Un jardín que, incluso en aquella gris época del año, era el orgullo de su madre y si mayor entretenimiento.
Pensando en lo que resultaría inevitable, el deshacer los lazos que los ataban, su mente vagó por los recuerdos de los años que habían vivido juntos. Recordó entonces el momento que acordó casarse con Roy.
Tenia que remontarse su niñez. Riza apenas recordaba a su padre, que murió cuando ella estaba a punto de cumplir los 7 años. Su madre siempre fue de naturaleza delicada y tras el nacimiento de Riza su salud se debilito aun mas.
Riza recordaba que después de la muerte de su padre, la sonrisa de Liz desapareció por muchos años, se negó a aceptar la ayuda del abuelo de Riza ya que este jamás estuvo deacuerdo con el matrimonio de su hija. Una ves que le pregunto a su madre porque no se reconciliaba con su abuelo ella le contesto simplemente que , ella había jurado de buena fe sus votos de matrimonio y que jamás los hubiese roto y eso era lo que su padre querría. Desde es día Riza se prometí que eso jamás le sucedería a ella.
Cuando el padre de Riza murió, Liz tuvo que buscar un trabajo. Había traído al mundo a una niña que adoraba, y bajo ningún concepto, iba a faltarle comida para darle o ropa decente con que vestirla. Siguieron viviendo en la misma casa que era de sus padre aunque Liz se sentía cada día mas sola en ella.
Liz trabajaba media jornada, mientras su hija asistía a la escuela. Siempre insistió en estar en casa cuando Riza volviese del colegio. Se mataba a trabajar a cambio de que a ella jamás le faltara nada, todo a cambio de su salud. Pero fue muchos años después cuando Riza comenzó a darse cuenta de esto.
Tras haber conseguido entrar a la milicia y después de un año de prácticas, Riza fue ascendiendo rápidamente y así empezó a ganar mas dinero. Insistió en que Liz dejase el trabajo y Riza fue elegida para cubrir ocasionalmente el puesto de uno de los subordinados de Roy, el cual se recuperaba en ese momento de una operación. Liz sufrid entonces un ataque al corazón.
Riza anduvo fuera de si, preocupada. Precisamente cuando ella empezaba a ganar lo suficiente para dar a su madre una vida mas cómoda y fácil, el destino se encargaba de estropearlo todo.
Roy se porto de maravilla. Su simpatía y apoyo fueron mas allá de lo que cualquiera hubiese esperado, dada su posición. Insistió en quedarse junto a ella aquella horrible noche en el hospital, cuando nadie esperaba que su madre sobreviviera al ataque. Fue un apoyo impagable, y Roy escucho calladamente la historia de la vida de Riza.
Después, cuando la recuperación de su madre fue un hecho, Roy dio la noticio que su subordinado había decidido dejar el puesto, ya que su recuperación seria lenta y no era conveniente que tuviera que viajar constantemente fuera de la ciudad, siempre a merced de sus superior. Por este motivo Riza comenzó a trabajar con Roy en forma permanente y se convirtió en su principal apoyo.
-Tengo que hacerte una proposición- le dijo el un día a Riza.
A pesar del tiempo transcurrido, recordaba perfectamente hasta el mas mínimo detalle, el tono de vos empleado, el modo en que el pálido sol de aquella tarde de invierno iluminaba la oficina, y su brillante pelo negro, el tono pálido de sus piel y su mejillas que hundían aun mas en la sombra sus enigmáticos ojos.
Roy hizo a un lado el montón de papeles que había sobre el escritorio cuando ella entro en la oficina
- Siéntate, pon tu aguda mente en posesión receptiva y escucha.
Ella se senito. Las palabras de Roy la hicieron sonreír, aunque pronto se quebró su sonrisa. No podía apartar des su calesa la preocuparon por el futuro de Liz.
El excelente salario que cobraba significaba que su madre no volvería a tener preocupaciones económicas, por otro lado trabajar para Roy significaba que tenia que viajar con frecuencia. Eso significaba también que nadie podía quedarse con Liz para cuidar de ella, asegurarse de que comía lo que debía y que mantenía los periodos de descanso que tn importantes eran para su recuperación.
Y probablemente no pasaría mucho tiempo hasta que su madre, una ves que se encontrase bien, pretendiese buscar un trabajo. Liz tenía su orgullo y no quería ser una carga. No desearía que su hija gastase la mayor parte de sus salario en mantener a su madre ociosa.
-Como te he dicho, Thomas no va a volver, lo cual me plantea un nuevo problema al no tener una mano derecha permanente- gruño Roy- todos vienen con la mejores cualificasiones y las mejores intenciones, pero antes de que te des cuenta, encuentran alguna excusa poco convincente para marcharse.
Así que consideraba la salud de Thomas como una excusa poco convincente. Riza trato de controlar una inevitable mueca y dejo de lado sus propias preocupaciones para concentrarse en el.
Mientras ella permanecía sentado Roy no dejaba de moverse por la sala, desplegando la incansable energía que Riza admiraba de el.
-¡Todos saben que el salario es una compensación por todos los inconvenientes que puedan surgir!. Y, Dios sabe que no soy un monstruo para el que trabajar, ¿ o lo soy, Riza?.
La miro con el ceño fruncido, como si no pudiese creer que alguien tan afortunado, que hubiese conseguido trabajar para el, se permitiese el lujo de dejarlo, cualquiera que fuese la razón. Ella apretó los dientes para controlar la expresión de su cara, que amenazaba con delatarla. Se limito a sonreír ligeramente mientras asentía con el gesto.
No era un monstruo, desde luego. Exigente, brillante, incansable, capas de soportar misiones agotadoras sin que se resquebrajase ni un ápice de su energía. Una energía que a veces dejaba agotado al resto de los humanos y casi siempre asombrados. Pero solía ser atento y amable, nunca u monstruo.
-¿Alguna sugerencia?
Se había quedado parado de pronto, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón.
Sin preocuparse del tono agresivo que había empleado, ella lo miro con frialdad y replico despacio.
-Busque a alguien con buena salud, que no este interesado en una vida amorosa ni algo así. Un hombre mayor que tenga una familia que mantener, y que agradecerá el espectacular salario y la oportunidad de escapar de los niños de ves en cuando.
¿Tal ves avía sido algo agria?, Roy solo le sonrió.
-¿Se encargaría un hombre de preparar mi ropa, comprarme calcetines o cocinar de ves en cuando para mi?- pregunto sarcástico.
La sonrisa de Roy era tensa, casi salvaje. Luego, tras un repentino movimiento que Riza ya esperaba, se sentó frente al sofá que tenia frente a ella. Cruzo las piernas y comenzó a balancearlas mientras la miraba despacio y minuciosamente.
-Después de desechar las posibles opciones, quiero que consideres mi proposición- dijo de manera casi lánguida- Acepta el puesto. Trabaja para mi. Permanentemente. Y para asegurarme de que no habrá excusas que te hagan renunciar al trabajo, me casare contigo.
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Ya esta, el cuarto chap esta terminado, les informo para las que me han consultado que la historia tendrá mas de 20 capítulos, aun no se bien cuantos pero si mas de 20 así que aun falta bastante, la próxima actualización si no es mañana (tengo 5 horas de hospital y llego tarde a casa) será el viernes sin falta junto con el otro fic.
Agradezco a Al shinomori, alexa Hiwatari, Unubium, Hanae, espiaplan, Xris, por dejarme sus comentarios, muchísimas gracias, y también a todos los que se dan el tiempo de leer y no lo han dejado, espero que se animen, ciao, besos, vale black
