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Tres meses. Sólo tres meses habían pasado desde que Khan había tomado un alto mando en las fuerzas Klingonianas y la Federación estaba siendo destrozada, los Klingonseran guerreros formidables, disciplinados y desalmados, genios en la guerra; Khan, Khan conocía de pi a pa a los humanos además de dominar la guerra como un arte, Khan… él era el puto amo. Por eso se necesitaba algo más que todos los recursos predispuestos y fallidos, algo diferente para sorprender al superhombre, tal vez un milagro. Por suerte James T. Kirk era un hombre que hacía de los milagros su propio arte, el temerario.

Tres meses habían pasado también desde la desaparición del primer oficial científico del USS Enterprise, tiempo en el cuál había sido preso de Khan, dejado a su capricho, propósito, planes, deseos, a su merced; a su completo antojo. Durante ese tiempo el hombre del pasado lo había consumido cuanto más pudo, puso sus manos en toda su piel y violó su cuerpo de todas las formas, su mente también; lo volvió su puta y su herramienta, una para vengarse y para continuarse.

Podía tocar un pequeño bulto en su vientre el cual parecía hincharse un poco más cada semana, lentamente. Spock no estaba seguro de cómo se sentiría, lo que pasaría; en Vulcano nunca se hablaba de eso salvo a la persona que le concernía, así como no se hablaba del celo no se hablaba de la gestación. Spock pudo darse cuenta de su nueva susceptibilidad al frío, su creciente debilidad, aún era más fuerte que un humano pero entendía que no seguiría así en el futuro si el producto seguía creciendo, mucho menos si se negaba a alimentarse, el feto se apropiaba de sus fuerzas, de sus ganas, de su todo.

Khan había empezado a nutrirlo intravenosa, fríamente se encargaba de cuidarlo, monitorear un estado propicio para el crecimiento de su hijo; claro, que eso no impedía que tomara su tajada del cuerpo vulcan cuando se le antojaba tocarlo, todo eso para dejarle en claro a quién pertenecía. Khan se había dado cuenta de que no sólo la fuerza de su cautivo había menguado, su cuerpo también se había vuelto más sensible y su mente más fácil de perturbar. Le gustaba tomarlo especialmente después de informarle de la destrucción de alguna colonia de su federación, la toma de algún planeta, la destrucción de una nave, cómo adoraba su reacción, y cómo había disfrutado follarselo después de informarle de la destrucción de Nuevo Vulcano. Obviamente la colonia no había sido destruida, pero Spock no tenía por qué saber eso. Una pequeña mentira.

Era cuando todo iba tan bien, que todo salía mal, y es que Khan siendo tan brillante, negaba cualquier ventaja que pudiera tener algún nativo temporal, también desconocía ciertos hechos, como la existencia de otro Spock en el mismo universo, uno que venía un tiempo en el futuro que él no conocía.

El mecanismo echó a andar la primera vez que Khan escucho de un arma de destrucción masiva hecha con alta tecnología, algún indicio de su funcionamiento y planos, tantos como para desarrollar una propia en un futuro no muy cercano, pura teoría. No lo hubiera creído totalmente ya que era astuto, pero la fuente era indudable, se había conseguido de un archivo vulcano. Los vulcanos no mienten. También se enteró de que el encargado portador de esa arma sería el mismísimo USS Enterprise, sintió que era perfecto entonces.

En cuanto supo las coordenadas exactas de la nave enemiga salió, por primera vez él, a cargo de una mejorada nave Klingon, esa era su nota más alta, había sometido a la federación, hecho al imperio caer en tan poco tiempo y tan fácil para él, ahora sólo faltaba la tripulación del USS Enterprise, golpe final, qué gloria más grande. Cuando llegó a su destino algo no salió cómo esperaba. Spock prime había cometido un crimen, había roto el balance de poder.

Una llamada de emergencia había llegado a Khan, la luna Klingon Praxis, fuente principal de energía para el imperio Klingon, había sido destruida, todo indicaba sabotaje, aunque a decir de la flota la Luna Praxis ya estaba sobre explotada, sólo había hecho falta un pequeño empujón sabotaje, eso era algo que Khan no sabía, porque no era nativo de ese tiempo, porque no había vivido en el futuro, Prime sí.

Después de buscar al USS Enterprise con desesperación Khan lo había encontrado, o lo había sentido; la revelación de la futura explosión de Praxis no había sido la única cosa que Prime había dicho, había hecho: el dispositivo de ocultamiento que permitía atacar aún siendo invisibles que había sido tomado de una nave Romulana en el futuro alterno había sido recreada por Spock Prime a los ingenieros. La nave atacó a sus enemigos desde el anonimato, despiadadamente, Khan entró en furia, el contacto visual se hizo para negociar su rendición, para sorpresa del superhombre, no era Kirk al otro lado de la pantalla, era mister Sulu. Jim tenía cosas más importantes que hacer, como infiltrarse en Praxis y sabotear las minas, después hacer lo que para él era más egoístamente importante: rescatar a su primero al mando, su mejor amigo, su…

Dr. McCoy y el capitán habían sido los infiltrados en la nave Klingon, su apoyo más cercano era la nave USS Excelsior que esperaba camuflada. La nave espacialno podría ayudarles antes en terreno enemigo pues para disparar o transportar necesitaba quitar el camuflaje y sus escudos, no hizo falta que el USS Excelsior se arriesgara de más, fue una misión casi limpia, sólo habían tenido que lidiar con un par de Klingons y salir corriendo, para cuando Khan se había comunicado con la nave entre la confusión, ya era demasiado tarde.

Pero lo que pasó en la nave.

Después de lidiar con unos guardias habían llegado a la habitación sin custodia donde el detector les había indicado que se encontraba el único vulcan en la enorme nave. La puerta se abrió con la llave de un guardia que había caído sin enterarse de qué lo había golpeado, él primero en verlo fue Jim. Estaba recostado en la cama; Kirk había visto a su primer oficial en la cama de la enfermería antes, acostado, impaciente o inconsciente, no se parecía para nada a lo que había visto ese día. Estaba ahí como si fuera un muñeco de trapo, aventado e inmóvil, olvidado y casi transparente, envuelto en una bata de suave y ligera tela negra. Se había acercado lentamente y lo había llamado, sin respuesta, veía su espalda, después sus manos, llevaba cadenas ahora en las muñecas, el collar de obediencia hubiera sido dañino para el hijo de Khan.

Con la punta de sus dedos tocaba sobre la tela oscura y delicada, con cuidado, casi como si la imagen se fuera a hacer añicos por la presión. McCoy no tuvo la misma paciencia, dio la vuelta a la cama dejando a su capitán de lado y vio directamente al primer oficial, sacó sus instrumentos y revisó sus signos, estables, pero diferentes a lo normal en él, además de otra cosa que hizo un poco de ruido en su mente.

Jim —Llamó a su capitán con voz firme para hacerlo reaccionar, necesitaba su ayuda, tenían que salir de ahí, se lo dijo con una severa mirada.

¿Cómo está, Bones? —preguntó casi como el niño que era.

Estará bien —fue todo lo que dijo, pero no lo sabía, de verdad no estaba seguro.

Fue Kirk quien cargó a Spock, dormido aun, como si no se hubiera enterado de que ellos estaban ahí para empezar, se lo llevo en brazos con todo y las cadenas en las manos, era pesado, pero en su estado Jim no tuvo tiempo de pensarlo. En la nave Klingon se soltó una alerta de invasión, demasiado tarde, el USS Excelsior había desaparecido a curvatura siete después de atacar y dejarlos inutilizado.

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Voy en el decimosegundo capítulo de la tercera temporada de Star Trek la serie original, me estoy volviendo loca son demasiado homos y no me dejan hacer mi tarea a gusto. Cada capítulo reafirma el amor de Spocky hacía su capitán y viceversa, ojala el reboot tuviera su serie basada en la serie original, sería hermoso.