Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La imagen de su autor. Lo único mío es la historia.

Diciembre, el mes de SAKURA HARUNO en Tumblr.

31 días de MultiSaku para todos los gustos.

One shots de aproximadamente 1000 palabras para poder cumplir el cometido.

Para mis queridos lectores, para mis queridos Sakufans, para mi querida Churro.

4 de diciembre.


¡Shannarō!

Día 4: Peinados


Peina su cabello con los dedos mientras se topa con otro nudo que la hace desesperar. ¡Ya se ha peinado demasiadas veces y siempre encuentra una enredadera nueva! Está largo como el demonio e increíblemente maltratado. Tiene la cama llena de varios montones de ropa y cuatro conjuntos completos esperando la prueba final para ser los merecedores de irse con ella al evento de su compañía. Un desafío más en la vida de una mujer.

Y vuelve a su cabello, ¡no sabe qué hacer con él!

Antes le causaba mucho orgullo su larga melena rosada hasta la cintura. La presumía ante las chicas y la agitaba ante los chicos para causar sensación. Había sido un fiel compañero ante tempestades, siempre en forma y a la vanguardia, siempre haciéndola merecedora de halagos envidiables.

Pero esos tiempos acabaron, ya no le interesa como antes. Necesita un cambio de apariencia antes de la gran noche. Está a un día, ¡un día!, de presentar su estresante proyecto a los inversionistas y necesita verse estupendamente. Porque una mujer que se ve bien, se siente bien.

Está todo dicho. Toma su abrigo y todos los vestidos nominados. Además de cortarse el cabello, pedirá consejos de vestuario a manos expertas, pues su querido amigo Sai trabaja ahí y era muy bueno en todo lo relacionado con belleza y moda. La clase de persona que no ha puesto su propia marca de perfumes porque no quiere.

El salón no está demasiado lejos, pero con todo lo que carga piensa que es mejor irse en coche. Llega en un chasquido de dedos ante el reino que se inclina ante las necesidades femenina. Encuentra a Sai antes de siquiera pensar en buscarlo.

—¡Sakura, querida! Que guapa estás.

Sai la saluda con su amanerado tono de diva que sólo le causa gracia, en el buen sentido. Cariño por aquí, un mi vida por acá, el salón de belleza de Sai resplandece por los chicos afeminados que atienden a mujeres hasta hacerlas quedar como actrices de televisión. No podía ser de otra manera, el hombre que mejor entiende a la mujer es el hombre gay.

—¡Tú me ganas! —bromea.

—Pasa, dime que puedo hacer por ti dulzura.

Sai está muy ocupado poniéndole cosas en las manos a una señora y truena los dedos para que alguien se acerque. Conversa un poco con él, le cuenta porqué ha llegado en primer lugar. No se hace demasiados líos y le deja claro que quiere sólo un corte y una opinión.

En eso un hombre rubio de como diecinueve años llega, no lo había visto antes así que concluye que es nuevo.

—A ver lindo Dei, vas a tener el honor de consentir a mi querida amiga Sakura. ¡Trátala bien! Ella te dirá qué hacer.

Sakura mira al muchacho que le sonríe ampliamente, aunque puede ver fácilmente lo forzado que está.

—Buenas tardes. ¿Qué necesita? ¿Un corte, maquillaje, manicure…?

—Quiero cortarme el cabello —dice, y alza los ganchos que tenían sus vestidos envueltos. —Y consejos para una noche importante.

—Bien, sí. Vamos por aquí

El chico que se llama Dei le extiende la mano apuntando a la hilera de sillas que están frente al largo espejo. No hay muchas desocupadas y se sienta en la primera que ve. Jala su melena para que deje de aplastarse entre su cuerpo y le sonríe al muchacho que la observa desde el espejo.

—Me gustaría que lo dejaras más o menos por aquí —señala la parte media de su espalda, pero queda confundida ante la reacción de desagrado que pone su nuevo peluquero.

—¿Ahí? No se ofenda, pero tiene ideas muy pasadas de moda, sí. —dice, y ante su mirada atónita sostiene su cabello y lo corta de un tirón un poco más debajo de sus hombros. —Voy a nivelarlo no se preocupe.

—Pero yo no… —amenaza con decir algo más, sin embargo, Dei se sumerge en su labor.

Suspira y lo deja simplemente porque no le parece una mala idea y porque ha aprendido a no pelearse con las divas.

Tal vez es demasiado pronto, pero asume que Dei es homosexual. Lo son todos los chicos que trabajan con Sai. No es que fuera un requisito esa sexualidad, pero resultaba regular que fueran ellos quienes desarrollaban un gusto exquisito para los estilos.

—No me presenté antes, soy Sakura Haruno.

—Deidara.

—Así que Deidara, ¿desde cuando trabajas con Sai?

Deidara la mira un instante por el espejo. La expresión de sus ojos y de sus cejas eran bastante remarcadas y masculinas, pero el resto de él parecían características de una tierna señorita plana. Incluso su nombre era afeminado, quizá estaba en esa metamorfosis para convertirse en mujer.

—Desde el lunes, sí.

En menos de lo que esperaba Deidara ha terminado de arreglarla. Comprende que es un chico que no le gusta hablar mucho, tal vez está agobiado de todo el día estar escuchando a las mujeres berrear acerca de las mismas cosas. Es un poco diferente al resto de los trabajadores que parecen encantados conversando con sus clientas. Va directo al grano, en el fondo le gusta, también le ayuda a ella a no perder tanto el tiempo.

—Sígueme, podemos ver lo de tus vestidos de este lado.

Se sabe dónde están los vestidores de memoria, pero prefiere fingir con Deidara que no sabe del tema. Le pide que entre y así lo hace, con él siguiéndole los pasos.

—¿Qué clase de evento es?

—Es una exposición para presentar un proyecto, después viene la cena. No hay baile ni nada parecido.

—¿Tú eres la expositora?

—Así es.

Deidara pone la mano en su barbilla mirando esta vez a los vestidos desenfundados, está indeciso como ella.

—Necesito que te los pongas, eso ayuda a que visualice mejor, sí.

Sakura asiente y espera a que se marche, pero como ve que él no tiene intención de moverse titubea un poco. Sin embargo, supone que no es tan raro que se desvista delante de él. Los trabajadores de Sai, y el mismo Sai, eran señoritas en su corazón. Sería como desvestirse frente a Ino, obviando lo mucho que se parecían también.

Entonces se prueba un vestido tras otro ante su atenta mirada. El chico parece que ha olvidado parpadear y se concentra tanto en su trabajo que no le quita los ojos de encima. Empieza a ponerla nerviosa su manera de analizarla, incluso la manera en la que parece meditar qué vestido le ha quedado mejor mientras toca el escote de su espalda o el largo de la falda rozando sus piernas o sube el cierre apretando su figura.

Su mente intenta estar en calma el tiempo que dura encerrada con él y se le hace pesadamente difícil. Un pensamiento rebelde se le escapa y se imagina quitándose toda la ropa para sentarse sobre él y hacerlo gritar como nena mientras ella era su activa, y se esfuma tan rápido como llega cuando se ríe de su propia estupidez.

De pronto Sai cruza la puerta de los vestidores y los mira con asombro, ella aun no terminaba de ponerse los pantalones y estaba en ropa interior.

—¡Lo hicieron en mi salón! ¡Desvergonzados! —finge que se ofende e intercala su mirada entre ella y Deidara. —De ti no me sorprende Dei, ¡pero tú Sakura! Ay Dios.

—Pero qué dices Sai… —intenta decir Sakura risueña, piensa que es una broma. —Deidara me ayudó mucho a decidir mi vestuario.

—¿Y no te dio pena? Estoy sorprendido. Siempre decías que te apenaba que yo te viera semidesnuda y eso que soy gay. ¿Con Deidara no dices nada? ¡Con tus atributos este chico hetero se te pudo haber aventado encima!

Y se ríe, como si hubiera dicho cualquier cosa.

—Iré a facturar el recibo, ya vuelvo, sí.

Y el otro se larga, habiéndose ya aprovechado de su ingenuidad.


Sakura y Deidara.

Fin.


~STRIFEMACHINE~

Gracias por leer.