Hetalia y sus personajes no me pertenecen lo único que me pertenece aquí es la historia y la hermana de Alfred y Matthew y el futuro novio de esta. Esta historia está hecha sin fin de lucro.

Aclaración: Este Fic está basado en un Universo Alterno, donde todos son humanos ~

Disfruten ~


No te guardo rencor simplemente soy lo que soy.

Después de su agradable momento en su ex salón de juegos, el francés y el canadiense se retiraron a hacer la cena, los gemelos, el francés y la joven votaron por esta combinación y mandaron a nuestro querido ingles a acomodar los cuartos junto con el americano mientras la joven ponía la mesa.

La joven saco la bajilla de porcelana China que su padrino Yao le mando al inglés años atras, de la cual el británico está mas que orgulloso y solo se usaba para ocasiones especiales- es una ocasión especial- se dijo la joven mientras acomodaba finamente los utensilios, sintió de pronto como su celular vibraba indicándole que tenía un mensaje nuevo, lo abrió rápidamente y sus ojos se iluminaron, era de aquel joven que últimamente la tenía tan soñadoramente, él era su nueva razón de reír y de soportar lo que antes la hacía llorar, un recuerdo sin querer acudió a su mente…

Una hermosa niña de unos doce años entraba juguetonamente a la sala de estar del inglés abrazándolo sorpresivamente-"Princesa que te he dicho sobre espantarme"- le hablo cariñosamente al lucero de sus ojos antes de sentarla en sus piernas-"¿quieres que te lea algo?"- le pregunto amorosamente a lo cual la joven asintió alegremente admirando a su tutor en silencio, el primer flechazo se dio…

Termino de poner los vasos en la mesa y camino rumbo a la cocina a ver si la comida estaba lista.

"oh Mon Amour te has manchado"- comento un alegre francés al ver como la única fémina de la casa estaba llena de harina- "¿Por qué no me pediste ayuda?"- pregunto mientras ayudaba a la no tan niña de casi trece años a limpiarse, está la miro apenada y un poco triste- "Quería hacerte un pastel sorpresa por tu cumpleaños"- el mayor se alegró tanto ante este hecho que la cargo en sus brazos y le dio un tierno beso en la frente- "Déjame ayudarte, ese será mi regalo de tu parte"- le sonrió para darle ánimos a su pequeña la cual asintió emocionada mientras su tutor le daba explicaciones de como vaciar correctamente la harina, el segundo flechazo se dio…

Siguió su camino a la cocina y escucho las tiernas sonrisas de su hermano favorito y de su tutor francés, esta escena se le hizo como un deja vú.

La misma joven con sus ahora trece años caminaba contenta a la cocina a ver en que podía ayudar a su tutor y hermano, antes de llegar las risas de ambos hombre llamaron su atención, asomo ligeramente la cabeza y la escena que vio por alguna razón rasgo su corazón.

Ahí frente a sus ojos el francés se encontraba detrás de su querido hermano ayudándole a amasar con fuerza algo que preparaban, el menor estaba tan sumido en su tarea que no noto la mirada que el mayor le dirigía, pero Natasha si la noto, noto como su querido tutor olía ligera y tiernamente el cabello de su hermano, con una expresión e adoración que nunca le dirigió a ella, luego le dio un tierno beso en la coronilla que el menor no sintió, se acercó ligeramente más al menor con la excusa de ejercer más fuerza en la acción de cocinar, ingenuamente el menor ante dicha acción le sonrió tiernamente a su tutor por la ayuda, casi nula, brindada para así seguir cocinando, la menor se retiró a su cuarto rápidamente después de observar dicha escena, tenía que consultar cierto sentimiento con su madrina Eli.

Asomo lentamente su cabeza en la cocina para encontrar semejante escena, el canadiense se encontraba moviendo algo en un sartén con el francés detrás de él enseñándole como hacerlo correctamente mientras le tocaba ligeramente su cabello con la mano libre-Mon petit deberías amarrarte el pelo para cocinar- se sonrieron mutuamente ante el comentario y el menor menciono algo sobre la próxima vez, creando que un pequeño destello de felicidad se impregnara en los ojos del mayor.

A diferencia de hace años la joven no sintió tristeza ni dolor, Matthew era tan inocente que jamás supo nada, nunca comprendió los mimos del mayor para con él, la muchacha mostro una leve sonrisa ante la escena, su pequeño canadiense más que nadie merecía ser feliz alado de quien ignoraba amar, se alejó lentamente de la cocina y tomo rumbo al lugar donde otros dos rubios se encontraban.

En Inglaterra como de costumbre llovía, pero, esta noche había relámpagos, la joven de trece años se dirigió sigilosamente al cuarto de su tutor con un poco de miedo.

Al llegar a la habitación del inglés noto como su puerta estaba levemente abierta y la luz se encontraba prendida, antes de entrar se asomó por el espacio que mostraba la puerta abierta- "Al tranquilízate, yo estoy aquí para ti, por siempre"- hablo al inglés mientras abrazaba a un joven americano de Dieciséis años, este se acomodó en la cama del mayor entre el abrazo acurrucándose más en el pecho del mayor, dejándose consentir por los mimos del británico, el mayor tomo el rostro de su pupilo y le limpio las rebeldes lagrimas que el héroe derramo- "Anda tus ojos son más hermosos cuando sonríes"- el menor sonrió radiantemente y sus ojos brillaron mostrando un cielo azul despejado detrás de los cristales que llama lentes, la pequeña miro con cierta rabia la escena, Alfred siempre le robaba tiempo y espacio con su tutor inglés.

Olvidándose del miedo que tenía regreso a su habitación, si mañana que fuera de visita a Austria tendría muchas cosas que contarle a su madrina.

Llego a una habitación en particular y se asomó lenta y cuidadosamente.

El americano tenía bajo su cuerpo al inglés quien irradiaba de felicidad y enojo, ambos se miraban fijamente -Alfred tu ganas, ahora deja de hacerme cosquillas- el mencionado sonrió energéticamente y se quitó de encima del mayor para luego ayudarlo a incorporarse mientras le sonreía cálidamente-Extrañaba verte sonreír Iggi, sabias que ¿Tus esmeraldas brillan más cuando sonríes?- el mayor rio ligeramente ante el comentario- Al yo también extrañaba ver tus ojos azules-

Alfred tal vez no fuera su favorito, pero ambos rubios merecían la felicidad.

-"Madrina, Madrina- la joven estadounidense de casi trece años entro corriendo jalando a una rubia a la sala de estar de su madrina la cual sonrió al verlas –"Creo que estoy enamorada"-

Regreso al comedor y noto como el canadiense terminaba de servir la cena- Nat la cena está servida- le dedico su tan famosa sonrisa tierna- Avisare a Arthur y Alfred- se retiró lentamente con un francés detrás de él, si, antes este hecho la hubiera hecho llorar, ahora le causaba felicidad.

Sabes Natasha- Hablo su amiga Lily concediéndole la palabra a su amiga Húngara captando la atención de una joven Natasha de 13 años- Creo que es horrible que tus dos primeros amores no te correspondan…- sentencio la húngara – pero cuando uno ama a alguien de verdad solo desea su felicidad aunque no seas tú- comento mientras abrazaba tiernamente a su ahijada.

En su última visita comento sobre los acontecimientos que sus tutores y hermanos habían hecho y como se sentía, además se enteró de algo que oprimió aún más su tierno e inocente corazón.

La cena se llevó acabo entre risas y regaños, pero fue una típica cena familiar, después de acabar de comer ambos adultos se ofrecieron a lavar los trastes para que sus adorables invitados fueran a descansar, bajo la sonrisa traviesa de la única mujer ahí, y la molesta mirada de los gemelos.

Las luces de la casa se encontraban totalmente apagadas, cada residente se encontraba supuestamente dormido en su habitación.

El inglés se levantó lenta y sigilosamente de su cama y se encamino a la de cierto americano. Llego rápidamente y sin hacer el menor de los ruidos se sentó en la orilla de la cama acariciando la cara del menor.

"Porque sus ojos son como los de él, Tan azules y puros, idénticos, son aquellos ojos que en secreto siempre ame…"- pensó el mayor admirando al americano dormir- Richard- soltó un ligero suspiro para besar la frente del menor y regresar a su cuarto sin levantar al menor.

En otra parte de la mansión un pequeño canadiense bajo a la cocina por un vaso de agua, sin querer choco con algunos trastes haciendo poco ruido- Rayos debí traer mis lentes- menciono adolorido por el choque- Mon petit ¿Eres tú?- el francés entro a la cocina curioso por el ruido, tenía un sueño muy ligero- Lo siento te desperté Francis- menciono el joven acercándose a la ventana para que la luz de la luna lo iluminara, el mayo lo miro fascinado-"Aquella mirada tímida e inocente, llena de pureza, ese pelo desarreglado y ese toque de ternura que ame en secreto eran reflejados en él, ese pequeño que bajo por agua en la noche"- pensó el francés para luego tomar la mano del menor y ayudarlo a regresar a su habitación sin chocar con algo, lo arropo tiernamente y beso su mejilla, ya fuera de la habitación se quedó un rato admirando la puerta de esta- Mi querida Jeanne- menciono antes de dirigirse a su habitación.

Natasha detrás de su puerta escucho a ambos adultos, era injusto que los mayores vieran el recuerdo de otra persona en sus hermanos, aun que le doliera también haría sufrir a su tutores por eso, su plan estaba hecho y no había marcha atrás- Mañana será un largo día- termino de enviar el último mensaje de texto del día- espero y lleguen pronto.


Acabe :D, siento la demora con este capítulo, lo tenía hecho pero al final le cambie unas cositas y así me gusto más, espero y les guste este capítulo n.n