Disclaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare. Todo lo demás, es fruto de mi mente traviesa.


Al poco rato, Jem y Tessa llegaron a la biblioteca. Jem se sentó en una de las butacas y contempló cómo Tessa se paseaba mirando por todas partes admirando los volúmenes.

–¡Qué tonta he sido!

–¿Por qué dices eso, Tessa?

–Pues no se me había pasado por la cabeza una cosa. Han pasado más de cien años de nuestra época, lo que significa que, ¡Han pasado cien años de libros! Esta es una gran oportunidad, podría leer libros que no podría leer… Debo aprovechar el tiempo que estemos aquí. ¿Quién crees que sabrá más de libros, para que me aconseje?

Jem no paraba de sonreír. Le parecía fascinante el amor de Tessa por los libros.

–Quizás Alec –apuntó Jem.

–¿Qué opinas sobre… él y Magnus?

–Si se quieren, opino que eso está bien. ¿Tú no?

–Yo… no sé –Tessa apartó sus ojos grises de los de Jem. No sabía por qué había sacado ese tema, pues le incomodaba–. Es raro ver a alguien conocido, que aunque hayan pasado cien años, sigue aquí, y que parece en base la misma persona, ¿no crees?

Jem asintió.

–Jem.

Él se levantó y caminó hasta Tessa, al notar que había preocupación en sus palabras.

–¿Ocurre algo?

Tessa alzó la mirada para entrelazarla con la suya.

–Si Magnus sigue aquí, quizás también lo esté yo. ¿Cabe la posibilidad, no?

Jem, por primera vez en el día, pareció triste.

–Se supone que debería ser así… Pero, ¿tú quieres saberlo?

Tessa sacudió la cabeza.

–Creo que es mejor que no. Sólo complicaría las cosas.

Jem volvió a sonreír.

–Si así lo crees –y asintió.

–Jem.

–¿Sí?

–Bésame, por favor.

Jem le tomó con cuidado de la barbilla y rozó ligeramente sus labios con los de ella, para después, besarla. Con cuidado y con cariño, como consolándola.

Y Will, que había ido a reunirse con ellos, les vio y silenciosamente volvió a la cocina con Jace.


Unas horas más tarde, una Isabelle preparada para salir, entró en la biblioteca. Allí se encontraban Will, Jem, Tessa, Jace y Alec.

–¿Es que no vais a arreglaros un poco? –soltó a modo de saludo.

Todos se giraron para mirarla. Su estilismo era el habitual en ella. Vestido ceñido y muy corto de color negro, con escote corazón y aberturas en el costado que permitían que se viera gran parte de su piel. Medias negras de encaje con liguero (a la vista) y botines negros con tacón de aguja remachados con pinchos en la parte trasera. Su melena negra peinada a un lado y maquillaje oscuro en los ojos y labios potentemente rojos.

Alec y Jace le echaron una mirada indiferente, pero a los demás su look no les causó en absoluto indiferencia. Tessa agachó la cabeza bruscamente, sabiendo que no debía mirar aquello. Jem, tras la sorpresa, también trató desviar la mirada. En cambio, William se regodeó en la visión de toda ella, de arriba a abajo.

–¡Realmente me gusta esta época! ¿Tenéis ropa para mí? Quiero que lo único que desentone en el local sea mi belleza.

–Puedo dejaros algo a ti y a Jem –se ofreció Alec.

–Espero que sea algo mejor que lo que tú llevas –Will, carente de tacto, le echó una mirada de desagrado.

–También puedes coger algo mío –dijo Jace– aunque tengo mis dudas. Izzy, ¿si alguien se pone tu ropa y luego te la vuelves a poner, puede pasarte su fealdad?

–Will no es feo, y lo sabes, Jace.

Will sonrió complacido a la cazadora.

–¿Vamos a ir? –le preguntó Tessa a Jem.

–Tessa, deja que la Lightwood te preste algo suyo, anda –le guiñó un ojo Will.

–Yo…

–Tengo algo para ti, Tessa. Tranquila, es realmente inocente. Es más, desconozco qué hace en mi armario y si alguna vez me lo he puesto.

Tessa no parecía convencida.

–Si no te gusta, no tienes por qué ponértelo.

Tessa caminó en silencio junto a Isabelle hasta llegar a su cuarto.

–Mira, es muy discreto.

Isabelle le ofreció un vestido de tono azul claro, con mangas largas y que llegaba hasta las rodillas. El vestido era, en realidad, una especie de camisa babero, pues desde el escote (que era muy poco pronunciado, se veía más carne en los que ella misma tenía) hasta el fin del vestido estaba abotonado. Un lazo se ataba a la cintura, y las mangas llegaban a los codos. Isabelle le dio unos zapatos de piel azul marino, punta redonda y con poco tacón.

Tessa no era capaz de negarse, así que aceptó y se lo puso. La cazadora de sombras le hizo un recogido con trenzas y le maquilló de manera muy suave.

–Muchas gracias, Isabelle. Me gusta mucho.

–De nada. Soy una genio, lo sé.

Tessa se rió, al ver a Isabelle tan pagada de sí misma.

Una vez se pusieron los abrigos, Isabelle uno negro y con solapas grandes y Tessa uno azul marino, salieron al encuentro de los chicos, que les esperaban en la puerta.

Tessa evitó lo máximo posible mirar a Jem y a Will. En cambio, miró a Alec, que pareció no notar el cambio de atuendo de la chica.

–Bueno, pues ya estamos todos.

–Genial –bufó Alec, que estaba de mal humor.

–Esto me recuerda mucho al día de la fiesta de Magnus, ¿os acordáis? –preguntó Isabelle–. El día en que le conocimos. Alec le prestó su ropa a Simon, y yo vestí a Clary.

–Uhm… lo único que recuerdo de aquel día fue que Magnus consideró que Alec era más guapo que yo –admitió Jace como si fuera el suceso más terrorífico de su vida.

–Y es que es así –dijo Will, para sorpresa de todos. Al ver cómo le miraban, añadió–. Cabellos oscuros, ojos azules, ¿es que no os recuerda a alguien muy hermoso que está conversando con vosotros ahora mismo?

Tessa echó una mirada en dirección a sus dos amigos. Will llevaba un chaleco de cuero sin nada debajo, dejando a la vista sus brazos llenos de marcas y pantalones también de cuero. Iba vestido de forma muy similar a Jace, lo que permitía ver lo muy diferentes que eran. Jem iba más discreto, más parecido a Alec, con un suéter, chaqueta y pantalones oscuros y holgados.

Alec se puso a conversar con ella, se habían llevado muy bien desde que habían empezado a hablar. Se preguntó como alguien tan calmado y discreto como Alec podía encajar con Magnus, y pensó que quizás, como en muchos libros que había leído se decía, los opuestos se atraían.

Cuando llevaban un rato andando y la conversación con Alec había terminado, pues éste se había puesto a conversar animadamente con su parabatai, Jem se puso a caminar junto a ella.

–Tessa –murmuró en voz baja–, supongo que no querrás que diga nada sobre tu atuendo, pero si me lo permites, quiero decirte que te queda muy bien.

–Gracias –le sonrió, sabiendo que se había empezado a sonrojar.

Sus guías detuvieron la marcha. Tessa echó una ojeada al lugar, en efecto, en un cartel luminoso ponía Taki's. Contra el muro de éste estaban Clary y un chico de aspecto normal (lo que creía Tessa que sería normal para aquella época). ¿Sería Simon?

Jace se abalanzó a besar a Clary, y los demás caminaron hacia la puerta, haciendo como si éstos no estuvieran. Tessa miró a Isabelle, para ver cómo se comportaba con el chico nuevo. Realmente debía ser Simon. Isabelle solía actuar despreocupadamente, pero Tessa notó que ahora actuaba de una forma despreocupada pero intencionada. Se dirigieron directamente a una mesa, y Tessa los siguió, sin dejar de mirar por todos los lados. Aquel lugar estaba lleno de criaturas mágicas. Quería preguntar por todos, quería saber qué era cada uno. Empezaron a sentarse, y ella lo hizo entre Alec y Jem.

Antes de sentarse, Isabelle se quitó el chaquetón y Tessa notó cómo el chico nuevo la miraba admirado para acto seguido, agachar la cabeza y mirar hacia la mesa. Isabelle se sentó a su lado, y al ver cómo Tessa no apartaba sus ojos de él, dijo, señalando:

–Él es Simon, y ellos son Tessa, Jem y Will.

–Hola –Simon hizo un aspaviento con la mano y les sonrió.

A Tessa, que no había tenido buenas experiencias con los vampiros, Simon le cayó inmediatamente bien para su propia sorpresa.

Alec le pasó una carta a Tessa.

–Aquí pone todo lo que sirven, puedes elegir lo que quieras, pero yo te recomiendo la comida de la última página, es la comida normal para mundanos.

Jace y Clary se unieron a ellos y se sentaron.

–Tessa, estás muy guapa –la halagó Clary.

–Gracias.

Pidieron la comida. Tessa se dejó recomendar por Alec.

–Esto me recuerda a la primera vez que Simon y yo vinimos aquí con vosotros.

–¡Yo pensaba lo mismo! –exclamó Simon–. Hay que ver cómo han cambiado las cosas.

–Sí. Antes podíamos echarte del grupo alegando que eras un mundano, ahora no podemos, te las arreglaste para convertirte en un ser mágico.

–¡Jace! –exclamaron con enojo Isabelle y Clary al mismo tiempo.

–¿No sabes nada de Magnus, Alec? –le preguntó Clary, intentando cambiar de tema.

–No quiere saber nada de esto. Creo que se ha ido de viaje.

–Como si le hubiésemos hecho algo… –dijo en voz baja Will.

Alec, al escuchar a Will, recordó algo que quería preguntarle. Alzó la cabeza y le miró fijamente.

–Quiero saber algo, William.

–Dime, Lightwood.

–¿Qué tienes que ver con Magnus?

–¿Cómo? ¿A qué viene esa pregunta?

–Quiero saber si pasó algo… algo sexual –dijo esto último con dificultad y sonrojándose– entre vosotros.

–¡Jamás! –exclamó Will, entre la ofensa y la sorpresa.

–¿De verdad? –Alec le miró a los ojos, buscando sinceridad.

–Te lo aseguro.

Alec resopló.

–Tendrías que fiarte más de Magnus –le comentó Isabelle.

–¿Y a qué viene la pregunta? –quiso saber Will.

–Una vampira, Camille, no sé si la conoceréis, seguro que vivió en vuestro tiempo –empezó a decir Isabelle–, insinuó que a Magnus le gustaba mi hermano porque le recordaba a ti. Y desde entonces, Alec te odia internamente.

–¡Izzy! ¿Por qué has tenido que decir eso? ¡No es verdad! –Alec, todo rojo, se levantó y caminó hacia la salida.

–Genial, ya has conseguido que se marche –resopló Jace–. Y si Magnus se ha ido de viaje, no sé adónde irá. Como caiga en manos de algún depravado sexual, pesará sobre tu conciencia, Izzy.


Muchas gracias por los follows, favorites y los reviews. ¡No os imagináis la ilusión que me hace que mi historia os guste! Kaira Fenix, espero que la historia te siga gustando y te siga teniendo picada; Mira Herondale, es todo un placer servir de entretenimiento para el estudio, sé lo mucho que se necesita en estas épocas. Y eso, que espero que os siga gustando :)