Bueno primero pedir sus disculpas por tan tremenda demora… sinceramente no volverá a suceder pero si les garantizo que no creo que suba más de un capitulo por semana.

4. Planes de Fuga

Escuchaba distintos gritos de mujeres, risas de hombres, pero no podía observar nada y la única ventanilla de ese cuarto era tan pequeña y alta que no podía alcanzarla, se sentó en esa cama, tapo su rostro con sus manos y comenzó a llorar, si tan solo no le hubiera pedido el viaje a su padre podría estar tranquila en casa con su familia, a Sango no le pasaría nada…

"Sango…" OH! Dios Sango! Esperaba que no le pase absolutamente nada, podre su querida amiga, tan buena y amable que accedió ir a ese viaje con ella para que al final le pase eso…

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien dio ligeros golpes a la puerta… se tenso y dejo de respirar por un instante al pensar que ese pirata volvería a estar en la misma habitación que ella.

InuYasha toco la puerta para advertirle su entrada, abrió aquella pesada puerta y entro, la vio echada en su cama con los ojos irritados, las mejillas coloradas, la cara mojada. Se veía tan niña, tan pequeña que no sabía que hacer…

- Te traje algo de comer… -dijo InuYasha acercándose ligeramente hasta la cama con una bandeja con fruta, trato de recolectar la mejor de la cocina para traérsela, el mismo la lavo, topo para que ella pueda sentirse mas cómoda.

Kagome no lo mino, tenía su vista al lado opuesto de la habitación, ni se digno a responderle, lo odiaba tanto por estropear sus planes, por secuestrarla a ella y a sus amigas, por arruinar el barco de su papa que tan amablemente se lo ofreció, por lastimar al joven Hojo… oh! El joven Houjo se encontraba herido… volvió a sollozar y derramar algunas lagrimas y se tapo el rostro

- Señorita se que se siente mal, pero dejando de comer no solucionara nada –dijo InuYasha para tratar de calmarla- Lo único que lograra es que llegue a morir… -dijo con una tierna y dulce voz, trataba de hablarle con cariño y calma para que se sienta cómoda

Al escuchar esas palabras Kagome voltio a verlo totalmente enojada y no apuñalo con la mirada, una mirada fría y gélida, ese sin vergüenza, malvado, ruin, bandido, ratero, secuestrador…

- Tu… y todavía te atreves a decirme eso? –dijo Kagome alzando la voz y estrellando sus puños de la mano contra la cama, aun permanecía sentada y aquel hombre se encontraba parado a un lado de ella- PREFIERO MORIR ANTES QUE SEGUIR AQUÍ CONTIGO, QUE NO VEZ QUE SOY INFELIZ? ERES… ERES LA PEOR PERSONA QUE PUDE ENCONTARME EN MI CAMINO! Y ERES TAN PATETICO POR TENER UN PAÑUELO EN LA CARA! – dijo ella soltando mas lagrimas en los ojos y el tazón son fruta lo aventó a un lado…

InuYasha se quedo frio, tenso por sus palabras… eso pensaba… eso pensaba esa chiquilla insolente, muy bien si eso creía eso iba a pasar, si creía que era la peor persona que pudo cruzarse en su camino lo seria, se acabo el InuYasha atento y bueno… Se irguió mas y la observo por un largo rato sin decir nada, noto como ella cambio de actitud, se intimido ante su presencia… así serian las cosas a partir de ahora.

- Entonces… muere… -dijo InuYasha con tono de arrogancia en su voz, arqueo una ceja y sonrió de medio lado, aunque por la pañoleta no se podía figurar, pero las marcas que se formaron en sus ojos y en sus pómulos revelaron una cierta sonrisa macabra.

InuYasha se dio media vuelta, su pie topo con una pera la cual tomo entre sus manos y la aventó contra la pared de la habitación, la fruta se partió en algunos pedazos por la fuerza, el joven se acerco a la puerta se quedo frente a ella

- Prometí que no te pasaría nada… -dijo InuYasha con voz opaca no se voltio a mirarla pero sentía como la mujer lo miraba con miedo- pero si sigues con esa personalidad caprichosa… juro que lo lamentaras…- escucho como la mujer gimió de miedo, sonrió ligeramente… y se dispuso a salir de la habitación- ni te atrevas a salir de este lugar o lo lamentaras… y adiós a los encuentros con tus amigas, pensé en ser amable… pero veo que no lo vales… - y salió de la habitación cerrando la puerta y asegurándola por fuera con llave.

No sabía que iba a hacer ahora… estaba perdida… más que perdida… todo estaba arruinado…

…..

Era un cuarto pequeño, desde que ese asqueroso pirata la llevo cargada hasta su cuarto y la dejo encerrada hasta este momento pasaron varias horas… o eso es lo que suponía, Áyame comenzó a recorrer aquel lugar con cautela, el pirata que se llevo a Kagome al parecer era el capitán del navío, y quien seria este… al parecer alguien cercano al capitán al permitir que se quede con ellas… por algo no estaban con el reto de mujeres que fueron capturadas y que estaban a manos del resto de la población, sintió una pena profunda por esas mujeres, y sintió mucho miedo por sus amigas y ella… No había ni una salida por ese lugar que no sea por la puesta por donde ingreso, la cual estaba asegurada.

Sintió como alguien introdujo una llave en la cerradura de la puerta y su corazón se paralizo al instante… vio como la puerta se abría y entraba aquel despreciable hombre a ese lugar, sintió repulsión.

-que haces ahí mujer? Buscando una salida? –Dijo Kouga con una sonrisa burlona dejando ver sus dientes- Pues lamento decirte que no encontraras, que te quedaras en este lugar y serás… mi mujer… -Dijo con una satisfacción y orgullo comenzó a acercarse a esa muchacha, tenía las manos en los bolsillos, había quitado previamente las municiones a su arma para prevenir un accidente indeseado.

-Y quien dice que yo aceptare… -dijo Áyame retrocediendo ligeramente hasta que choco con una pared, se asusto y quedo mirando como ese hombre se acercaba mas y mas a ella, el pirata alzo su mano derecha y acaricio uno de los mechones pelirrojos de ella, lo acerco a su nariz e inhalo profundamente cerrando los ojos, la muchacha estaba horrorizada

-pues…- dijo Kouga soltando el aire inhalado y abriendo los ojos, estaba tan cerca a la mujer que sus cuerpos estaban a punto de rozar, la miro directamente a esos ojos verdes, profundos, hermosos, pasmados…- no tienes elección, no podrás escaparte de mi…. –dijo sonriendo mas… noto como la muchacha trataba de contener el miedo pero no podía- te ves tan hermosa cuando te asustas… podríamos hacer esto de buena manera…. Lindo, tierno como desees… o podríamos hacerlo a la mala… -comenzó a deslizar un dedo de su mano derecha por la nariz de ella, respingada, su rostro con ligeras pecas apenas perceptibles que le daban un matiz de inocencia y de infante.

Ayame no aguanto más y le tiro una bofetada al hombre, comenzó a derramar algunas lagrimas y el hombre, con el rostro a un lado por el golpe volteaba ligeramente, se mordió el labio y mantuvo la mirada en el suelo, su brazo derecho estaba apoyado contra la pared donde aprisionaba a la mujer entre su cuerpo y el muro, se enderezo y cogió a la mujer por los brazos con sus fuertes y grandes manos, era tan fácil levantarla y llevarla hasta la cama, pero opto por arrojarla a ella, ella cayo directamente en la cama y Kouga con un movimiento sigiloso ya se encontraba encima de ella y comenzó a besar su cuello…

- Por favor, te lo pido, no hagas nada, por favor, no… -dijo Ayame llorando y tratando de empujar el pesado cuerpo de aquel pirata, lo odiaba con todo su ser, con todo lo que podía, el hombre no se despegaba ni un milímetro, le daba repulsión el simple hecho de tenerlo cerca, quería morir ahora que lo tenía encima

Ayame lloraba y sentía como ese pirata mordía ligeramente su cuello y como sus manos la tocaban, se desesperaba, no podía más…

De repente Kouga se alejo de ella, se paro mirándola echada en su cama, con el rostro lleno de lagrimas, los ojos hinchados, el cabello alborotado, las mejillas encendidas, hubiera sido perfecto si ella cediera, pero no podía… no entendía por qué no podía, abuso de tantas mujeres, de acostó con otras que rogaban estar con él, claro que estas no eran "buenas" mujeres pero por qué esa mujer era diferente, algo en su interior le impedía hacerle daño.

- Está bien… te dejare tranquila por ahora… - dijo Kouga despeinando ligeramente su cabello y disponiéndose a salir del lugar- Mi nombre es Kouga… soy el tercero al mando de este navío… - se dio la vuelta y camino hacia la puerta- pero te recuerdo que no podrás alejarte de mi… tarde o temprano sucederá, serás mía y aunque supliques, llores y prefieras lanzarte de la borda no te dejare otra vez…

Ayame no respondió, no tenia voz para responder, seguía sollozando y miraba como aquel hombre se alejaba por la puerta y salía de la habitación, cuando por fin se encontró totalmente sola comenzó a llorar como nunca, se sentía sucia, usada, sin valor…

Sango estaba con una brújula entre sus manos retrocediendo ligeramente, ese pirata estaba tratando de acercarse a ella, Miroku hizo un movimiento brusco y ella lanzo la brújula, él la esquivó con mucha facilidad y la brújula se estrello contra la pared del otro extremo de la habitación, Miroku aprovecho la oportunidad para acercarse a ella y la atrapo los mas muñecas acorralándola contra la pared.

- No te gusto preciosa? Que pasa… me trataste de atacar con una brújula… eres una niña mala…- dijo Miroku con tono burlón en sus palabras, Sango forcejeaba para tratar de liberarse pero todo esfuerzo era vano, no podría librarse de ese hombre, el miedo aumentaba y las lagrimas se agolpaban en sus ojos

- Mi corazón le pertenece a otro hombre –dijo Sango con miedo, la voz salía quebrada de su boca y los labios le temblaban como para pronunciar correctamente, Miroku se sorprendió y quito la sonrisa de su varonil rostro, se tenso y la miro fríamente a los ojos.

- Y quien es ese? –dijo con ligero tono de irritación, sin darse cuenta comenzó a apretar la mano de muñeca de Sango y ella mostro el dolor en su rostro, la obligo a confesar

- Es… el conde… Houshi… -dijo Sango con voz quedada, los sollozos impedían la pronunciación y Miroku al darse cuenta que se refería a él soltó el ajuste de su mano y mostro otra sonrisa burlona.

- Y que es tu prometido? –dijo Miroku, sentía que se iba a divertir totalmente

- Si… digo no… pero… -dijo Sango sin meditar, comenzó a ponerse nerviosa, sentía que no debía mentir, pero la situación nublaba su mente pero fue interrumpida por el pirata al instante

- Acaso… lo has besado…? – dijo Miroku acercándose más a la cara de la joven, llevaba dos argollas en la oreja derecha y el cabello despeinado y la ropa de pirata rasgada por las rodillas y los codos, la chica no lo reconocería con la imagen tan estereotipada de aquel "conde"

- Mmm si… pero…- dijo temerosa sentía que se sonrojaba al tener que confesar esas cosas, no sabía por qué confesaba y a tremendo extraño

- Y así dices ser una chica tranquila? Besando a alguien que no es tu esposo y menos tu prometido? –dijo Miroku con una sonrisa malévola… se la pasaba de lo mejor con aquella inocente muchacha… por lo menos la tenia dominada y ya no lloraba.

- Lo soy… se que lo soy sino…- dijo Sango nerviosamente, las palabras se le agolpaban, frunció el seño y lo miro directamente a los ojos

- No hay escusas… no eres una buena chica… te dejas engañar por palabras como "deja que esta noche la haga la mejor de todas para ti" –dijo Miroku sonriendo de medio lado… la chica se petrificó… esas palabras… las había escuchado antes… esa voz…

Flash Back

Estaba bailando con aquel hombre tan simpático, no lo había visto antes por el lugar, seguro era un amigo del gobernador Higurashi que vino especialmente para la fiesta.

-Y preciosa señorita… me podría honrar con saber su nombre? –dijo aquel apuesto joven que era muy educado y buen danzante.

- Soy Sango… Sango Taijiya –dijo la joven mostrando su amplia y hermosa sonrisa- Amiga de Kagome Higurashi…

- oh! Es un honor señorita, soy el conde Houshi… -dijo aquel apuesto hombre, totalmente bien vestido por lo que denotaba una excelente condición social y económica, debería ser dueño de embarcaciones o familiar de alguien poderoso… o el mismo siendo poderoso sin necesidad del apellido.

Bailaron unas cuantas piezas más, la fiesta estaba muy amena y según la dirección de la luna se podía predecir la hora en que estaban…

- Señorita Sango… acompáñeme por aquí por favor… - Aquel Hombre tomo la mano de Sango y la llevo a un lado del salón, la luz no alcanzaba a verlos ni los invitados- Podría hacerle una petición? – dijo el conde Houshi con una mirada suplicante y una sonrisa tierna, distinta a la seductora mostrada anteriormente – usted es una dama tan bella, culta y hermosa, simplemente desearía que le conceda un deseo a este simple mortal.

- Lo que desee conde Houshi –dijo Sango con una ilusionada sonrisa, estaba totalmente embelesada con aquel joven.

- Podria darle un bezo a tan distinguida dama? Un beso como dios manda, a aquellos virginales y santos labios de los cuales escucho magnificas melodías… - dijo el conde Houshi con una suplicante sonrisa, noto como la mujer se puso nerviosa y dubitativa- deja que esta noche la haga la mejor de todas para ti… -dijo comenzando a sonreír seductoramente, y vio la sonrisa de la muchacha… depositando un cálido y suave beso en los labios de ella.

Fin Flash Back

Esas palabras… esa voz… ese rostro… pero no… no podía ser… ese ruin y vago hombre no podría compararse con aquel presentable y bien atento del conde Houshi…

Miroku noto la duda en la muchacha, noto el pequeño segundo de duda de la muchacha que quedo mirando su rostro, iba a ser tan divertido jugar con ella, Miroku deslizo su mano y acaricio los posteriores de la chica, esta salto al sentir el tacto de la mano del hombre y al tener su mano izquierda liberada pudo abofetear a aquel pervertido.

- Como se atreve…. – dijo Sango totalmente enfadada…- es imposible! No se parecen en nada! –dijo Sango alterada y volviendo a forcejear… Miroku estaba totalmente animado y a pesar del golpe lo estaba pasando de maravilla

- Como no sabes que aquel hombre no es un mujeriego, irresponsable, vago, y mentiroso? –dijo Miroku con una seductora y a la vez burlona sonrisa…

- Porque aquel hombre no tiene nada de parecido con usted! –dijo Sango totalmente sulfurada… estaba tan molesta… no aguantaría un segundo más al lado de aquel pervertido

- Lo he visto un par de veces… y créeme… - dijo Miroku acercando su rostro al de la chica y clavando la vista en aquella mirada castaña y temerosa- tenemos más en común de lo que te puedas imaginar… podría decirse que hasta somos… familia…

Sango estaba totalmente asustada, ese hombre no retrocedía con nada, que quería de ella… bueno aparte de lo obvio… quería desilusionarla de su amor? De su preciado conde? Que ganaría con eso? Simplemente el odio y el rechazo eterno y aunque tuviera que permanecer al lado de aquel ruin y salvaje hombre jamás lo llegaría a amar…

Noto la fruta tirada en el suelo… vio una manzana por un rincón… la tomo entre sus manos y la observo

- "Estará envenenada? Tratara de matarme así? Pero…" -pensó Kagome mientras miraba a la fruta, noto si tenía algún agujero por un lado, la noto intacta y accedió a darle una mordida, estaba tan cansada y hambrienta que no se dio cuenta que había pasado mucho tiempo desde su última comida.

Se acerco a aquella mesa que estaba cerca de la cama… habían unos planos, trazos e indicaciones, noto que también estaba apuntado el tiempo que estarían en alta mar y la duración promedio de cada asalto… noto varias brújulas, comenzó a buscar entre los cajones del cuarto para tratar de encontrar un arma o algo con que se pueda defender, reviso entre los cajones de aquel cuarto, encontró varios tipos de vestimentas, reviso algunas y comenzó a entender la modalidad de robo de aquellos bribones, abrió otro cajón y vio un cofre, lo abrió y encontró un guante… ese guante… donde lo había visto… donde… donde…

El guante del conde Taisho… no… no podía ser… ella tenía el otro guante guardado en su maleta en el barco… el barco… el barco fue incendiado! Nunca podría comprobar si se trata del mismo guante y perdió lo único que poseía de su amado conde Taisho… tomo entre sus manos aquel guante y lo lanzo al suelo, lo piso con sus tacones y siguió mirando que había en ese cofre, encontró un retrato.

En el retrato aparecían tres personas, un señor parado, bien parecido y bien elegante, se notaba que era un señor pudiente, una hermosísima mujer sentada en una silla, con un elegante vestido y sentado en sus piernas había un pequeño niño de aproximadamente dos años, el niño tenía los ojos dorados y el cabello plateado igual que el hombre que estaba parado junta a la mujer, pero muchas facciones en el rostro del niño como las de aquella hermosa dama. Kagome se quedo mirando el retrato… parecía una familia… era una familia, pero aquel niño… ese niño lo conocía… pero no recordaba en donde lo había visto.

Dejo la foto en el lugar que la encontró y cerró aquel cajón, siguió buscando en los demás pero no encontró nada, al parecer aquel pirata se aseguraba en guardar bien las armas…

Se acerco nuevamente al mapa… tendría 1 día y medio hasta llegar a una tal "Isla del Tuerto", nunca había escuchado de aquel lugar, pero cualquier lugar donde haya tierra firme podría tratar de escapar, pedir ayuda…

- Hey capitán… dígame qué tal le fue… cedió aquella muchacha? –Dijo Miroku por mientras que estaba junto a Kouga e InuYasha en un lugar que parecía una sala privada dentro del barco, los tres sentados alrededor de una mesa con botellas de ron en la mesa

- No… es tan terca como una mula… es una tonta, es necia, es una engreída, caprichosa y chillona… y sobre todo tiene muy mal carácter! –dijo InuYasha por mientras que le daba varios sorbos a su botella de ron, y alzaba la voz con cada calificativo- No la entiendo… me porto totalmente amable, me preocupo por ella y al final me trata como si fuera lo peor del mundo… seré lo peor del mundo si es que eso quiere… ya verá… -Dijo balbuceando, más que contarles a sus amigos parecía que hablaba solo.

- Ni digan… a mi me fue fatal… no puedo creerlo… que tiene esa chiquilla no pude hacer nada… -decía Kouga contando inverosímil su anécdota, golpeaba la botella contra la mesa, y estaba mal sentado en su silla- No se… pero de la próxima no se salva aquella niña… ya verá… -Dijo Kouga terminando de un sorbo su botella y lanzándola por el aire, rompiéndose contra un muro.

- Bueno… -dijo Miroku divertido…- a mi me fue realmente bien… - dijo con una sonrisa muy picara, sus amigos voltearon a verlo con sorpresa…

- cedió? –preguntaron al unisonó los inverosímiles y sorprendidos rechazados…

- No… pero me divertí con su confusión –dijo Miroku sonriente, InuYasha le dio un golpe en la cabeza y Kouga soltó un "merecido"- es que no entienden… la pude tocar ella renegaba y a mí me divertía, además… estaba tan confundida con mi parecido con el "conde Houshi"… fue demasiado chistoso… -dijo Miroku sacando un tabaco de uno de sus bolsillos, lo puso en una pipa y comenzó a fumar… expulsaba el humo y seguía fumando con una sonrisa recordando el momento que estuvo con aquella muchacha…

- Sera bueno que les llevemos algo de cenar… - Dijo InuYasha con un tono preocupado… dejo la botella en aquella mesa, se paro y salió del recinto, de ato los largos cabellos plateados con un listón y fue hacia la cocina…

- Esta perdido… -dijo Kouga mirando con Miroku en la dirección donde de marcho su amigo.

InuYasha buscaría algo que sea realmente rico… u ordenaría que el cocinero que estaba en el barco de Kagome le cocine algo… claro el no se negaría… ya que el cocinero del navío Goshimboku… no era muy bueno...

Bajo hasta las celdas de los prisioneros con unos cuantos de su tripulación, vio a los del navío del Sengoku dentro de las celdas, todos totalmente heridos… paso por la celda de Houjo el cual apenas lo vio se paro del suelo y se aventó contra la reja para tratar de alcanzarlo.

InuYasha ni pestañeo ante la reacción del muchacho, siguió de frente hasta llegar a la reja del cocinero.

- Maldito! –dijo Houjo con odio y gruñendo, golpeaba la celda para que InuYasha voltee a mirarlo- que le has hecho…. Que le has hecho a Kagome… si le haces algo juro que te matare con mis propias manos! –Dijo Houjo tan alterado, estaba tan enojado, InuYasha sintió la amenaza de Houjo y no le gusto… nadie se atrevía a amenazarlo y menos un idiota que no se ubicaba en su condición…

- Que me dijiste imbécil? –dijo InuYasha mirando a Houjo… se acerco y le dio un golpe en la mejilla que lo tumbo… Houjo en el suelo y con fuerzas nulas por el sangrado de sus piernas balbuceaba y escupía sangre por la boca- tonto… te atreves a retarme estado aun en ese estado…

- Ya verás… no le hagas nada a Kagome… no me lo perdonaría en mi vida… por favor… -dijo Houjo desde el suelo, las heridas de la pierna volvieron a abrírsele y manchaban más la ya sucia vestimenta. InuYasha se dio la vuelta y miro la celda del cocinero.

- Me parece… o tienes afecto por esa muchacha… -dijo InuYasha por mientras que hacia indicaciones a los de su tripulación para que saquen al cocinero y lo lleven a que prepare algo para las mujeres – no me digas que la quieres… - dijo InuYasha sin mirarlo, aun de espaldas a Houjo.

- Si… ella… ella a capturado mi corazón con su sonrisa, su mirada… su forma de actuar –dijo Houjo mientras se levantaba del suelo se limpio la boca que aun tenía sangre y comenzó a acercarse a la reja…- se que ella también me estima… -dijo con una sonrisa en los labios, InuYasha se quedo paralizado… no se atrevía a mirar a Houjo porque tenía miedo de que vea su debilidad- y me lo ha mostrado muchas veces… y daré todo de mi por la persona a la que quiero… - dijo el joven mientras cogía con ambas manos la reja de la celda y miraba a InuYasha – y si no te has dado cuenta… ella solo piensa en mí…

InuYasha voltio a mirarlo con odio, no entendía el por qué de su reacción, se acerco a la reja y tomo entre sus manos parte de las ropas de Houjo para evitar que se aleje o caiga y comenzó a golpearlo brutalmente en la boca, en el rostro, no entendía, no sabía que le pasaba… simplemente se descontrolo al pensar que ella… que Kagome lo quiera a ese sirviente en vez de a él.

Houjo recibía los golpes de un enceguecido InuYasha, no entendía el por qué de su reacción a no ser que… él se haya aprovechado de Kagome y la haya hecho suya, trato de defenderse pero los golpes atolondraban sus movimientos, sintió como se le partió la nariz y los labios, algunos de la tripulación de InuYasha miraban la escena pero no se atrevían a intervenir por miedo a su capitán, sabían que cuando el perdía la razón no se daba cuenta de amigo o enemigo… para el todos eran iguales.

Tocaron la puerta de la habitación y se puso encima de la cama, ya había planeado todo para la fuga con sus amigas, pero antes tendría que rescatar al joven Houjo que fue tan valiente por tratar de evitar que las rapten.

InuYasha entro en la habitación y la vio iluminada por una vela encima de su mesa, al parecer esa niña la habrá prendido. La vio mirarlo con odio, ya no importaba a estas alturas, tendría que acostumbrarse a sus miradas.

- La cena está servida… tus amigas te estarán esperando en el salón. Espero que te guste… -dijo InuYasha mientras evitaba mirarla… lo que dijo ese imbécil que no tenia respeto por su vida ni su dignidad le afecto… aunque no entendía la razón… no podían ser celos… porque eso significaría que apreciaba a esa niña, simplemente… simplemente tenía ganas de golpear a ese imbécil.

- Está bien… -Dijo Kagome con una mirada vacía, se paró de la cama, se arreglo el vestido y trato de hacer algo con su cabello, se dirigió hacia la puerta y paso por un lado de InuYasha

- Khe… vienes a hacerte la arreglada cuando a nadie le importa como se ve una niña fea… -dijo InuYasha con un poco de indiferencia y desviando la mirada a otro lado, Kagome volteo a enfrentarlo molesta y miro como el tenia los brazos cruzados sobre su pecho y miraba al techo

- Eres un… - dijo Kagome mientras se acercaba a aquel malcriado y arrogante pirata, y cuando se fijo en los brazos del hombre noto que toda su ropa estaba manchada de sangre y que su mano derecha estaba totalmente llena de aquel liquido, en partes seco y en por los nudillos aun brotando…- que… que te paso en la mano… -dijo Kagome con un titubeo, trato de acercarse y revisar su mano, al instante de cogerla sintió como una conexión, un calor pasar a su cuerpo y soltó automáticamente la mano.

- Eso es porque aquel idiota de tu tripulación con las piernas heridas por balas hablo más de la cuenta… y le enseñe su posición en este barco… -dijo InuYasha con un poco de odio en sus palabras… miro como la joven se horrorizó por lo mencionado

- Que le has hecho… que le has hecho – dijo Kagome asustada, temía por la vida del joven Houjo… oh… pobre Houjo… Kagome se tapo la boca por el miedo y dio unos pasos retrocediendo…- que le has hecho lunático…

- Su merecido… después de lo ocurrido no creo que vuelva a hablar… mejor… -dijo InuYasha con más odio en sus palabras…- "entonces lo que dijo ese hombre era verdad, Kagome y el tenían… algo sentimental… no puede ser… pero ella… no creo que en alta mar se haya enamorado de aquel hombre…"

Kagome comenzó a llorar, eso le confirmaba a InuYasha todo lo que había dicho aquel hombre… entonces ella… ella lo quería… a ese idiota y no al "conde Taisho"… ya iba a ver… por jugar con él se la pasaría muy mal…

- Va a comer o no… si deseas te quedas ahí… - Dijo InuYasha saliendo de la habitación y Kagome lo siguió… aun llorando, InuYasha se sentía tan irritable, tan enojado… necesitaba relajarse… faltaba medio día para llegar a la Isla del Tuerto y todo estaría mejor… mucho mejor… desde ahí los papeles cambiarían y quien comenzaría a practicar su venganza seria él…

Llego a un lugar muy bonito para ser de piratas, ya se encontraban sentadas Sango y Ayame juntas, al verlas las dos chicas se pararon de la silla y fueron a abrazarla automáticamente, se miraron y se preguntaban como lo habían pasado…

- Chicas me alegro tanto de verlas… - dijo Kagome mientras recibía unas sonrisas por parte de sus amigas- Ya sé como escapar- dijo en voz tan baja que ni siquiera parecía que haya emitido algún sonido o quejido…

InuYasha se acerco a los otros dos jóvenes que estaban al otro lado de la estancia… los miro desanimados, cogió un poco de fruta y comenzó a comerla, los otros lo imitaron y se miraron

- Pronto llegaremos a la Isla de Tuerto, ahí estaremos tranquilos y sin estorbos –dijo InuYasha mientras miraba de reojo como las chicas se contaban cosas… parecían demasiado animadas para estar contando "tragedias" bueno eso era lo de menos… total… con su cambio de planes estarían totalmente acompañadas de ellos, y si planeaban un escape sería totalmente nulo.

- Hey joven amigo… nos contaron que le diste una tremenda paliza a aquel hombre que estaba con las jovencitas cuando las raptamos, al parecer es el guardaespaldas de la joven Kagome –dijo Miroku mientras observaba como InuYasha cambiada de aire y se ponía entre enojado y burlón.

- Si… el idiota aprendió quien manda…. Le desfigure la cara –dijo InuYasha mientras lanzaba un puñete al aire y sonreía arrogantemente.

- Pues a mí me mencionaron que fue por celos… -dijo Kouga con un poco de sorna en la voz, noto como su capitán volteo a verlo con odio y se sintió entre intimidado y chistoso, quería ver como llegaba a reaccionar InuYasha al sentirse aprisionado- me dijeron que querías morir al pensar que tu joven rehén tenía algo intimo con aquel niño… y que por eso le pegaste.

- Le pegue porque no supo ubicarse… a mí nadie me reta ni me dice que hacer… menos me amenaza de muerte… -dijo InuYasha con un poco de recelo en la voz, parecía un niño caprichoso y mimado.

Kagome y sus amigas ya estaban en la mesa sentadas, les trajeron la comida rápidamente y personas vestidas de sirvientes estaban tras ellas, era como estar en casa… pero una casa sin libertad ni comodidades…

- Según Kouga el capitán saco a los mejores de su tripulación para que nos atiendan en los almuerzos y cenas… es como estar en casa… pero más tétrico –dijo Ayame tratando de encontrar algo positivo de todo.

- Creo que tendremos que fingir un poco chicas –dijo Kagome mirando seriamente a sus amigas, aun hablaban en voces bajas- tendremos que tratar de engañarlos de que no nos escaparemos, de que nos rendimos y que estaremos a su merced, pero la primera que pueda escapar tendrá que ir al poblado más cercano, sin preocuparse por las demás y pedir ayuda al primer ciudadano que encuentre… -su voz era firme y decidida, le brindo la suficiente confianza a sus amigas como para continuar con el plan.

- Pero Kagome dinos de que se trata –Dijo Sango con un poco de miedo en la voz, estaba decidida a hacer cualquier cosa por escapar, pero necesitaba que le digan bien el plan.

- Muy bien… - dijo Kagome mientras se metía un pedazo de carne guisada a la boca, no estaba tan mal… a decir verdad estaba muy bueno, termino de masticar y prosiguió- hoy lastimosamente tendremos que dormir en la misma habitación, se que trataran de hacerles algo, pero engáñenlos, díganles que les den tiempo hasta que se acostumbren, que se hagan la idea para que por lo menos estén mas cómodas –dijo Kagome mientras hacia una mueca con la boca, sus amigas se miraron entre ellas y tragaron saliva- mañana exactamente cuando el sol este en lo más alto del cielo estaremos llegando a aquella isla, con facilidad nos dejaran encerradas en sus cuartos, si es así asegúrense de que no cierren bien la puerta – dijo Kagome, noto que Ayame la iba a interrumpir pero antes de que hable prosiguió- pero si la cierran… encuentren cualquier cosa lo suficientemente puntiaguda y fina para poder pasar por el cerrojo, estuve ensayando y después de varias horas pude abrir el candado de uno de los cajones –dijo Kagome un poco emocionada y noto como sus amigas bufaron y rolaron los ojos, desanimándose

- Kagome… se realista no funcionara… -dijo Sango con un tono de tristeza – pero… si mejor engañamos a alguien que se quede al cuidado de la puerta, así como que… hay algo raro en esta habitación… algo como un animal raro que se acerca y que si no entran a ayudar le dirán a no se… al capitán y el los castigará por no ayudarlas… como tratando de asustarlos! –dijo Sango tan rápido y bajo que parecía que balbuceaba, pero sus amigas llegaron a entender todo.

- Si… muy bien tu plan es bueno… pero ese es el punto salir de las habitaciones, me di cuenta que solo hay una parte de barco que no posee ventana, es el lado posterior de popa, lado derecho, ahí siempre hay como una soga atada… tendrán que caer en mar… -dijo Kagome quien trato de continuar la explicación pero fue interrumpida por su amiga Ayame…

- Kagome… no sé nadar muy bien… -dijo Kagome con un puchero el cual fue reprochado por ambas jóvenes que la quedaron viendo…. Se sintió un poco mal por haber dicho algo así y se quedo callada

- Bueno intentaran nadar o se ahogaran en el intento… -dijo Kagome un poco irritada…- tendrán que vestirse con las ropas de aquellos hombres, esconder bien el cabello y las cosas… que… nos distinguen de ser mujeres… -dijo con un poco de vergüenza de tocar aquellos temas, siempre le enseñaron que sobre recato y que en las reuniones no se podía tocar sobre esos temas.

- Siendo hombres podremos escabullirnos con más facilidad…- dijo Ayame un poco emocionada por la aventurilla que tendrían dentro de poco, sus amigas acentuaron ante su comentario y prosiguieron con las explicaciones

- Traten de pedir ayuda… por lo que vi la Isla del Tuerto tiene un mercado en la zona sureste de la isla… nosotros estaremos estacionados en la parte oeste de la isla así que traten de ir a ese lugar lo más rápido posible… por lo que veo se quedaran unos días… eso no entiendo… si es que van a saquear… pero continúen con lo previsto, en todo mercado hay para rentar un espacio en un barco o para algún aviso a los mensajeros, al ver de qué familia somos seguro nos ayudaran.

No había recibido noticias de su hija… esperaba que este bien, los mejores tripulantes del Sengoku fueron en aquella embarcación y eran totalmente fieles a él. Mientras se encontraba sumergido en sus pensamientos tocaron a la puerta era su ayudante quien pidió permiso para pasar y e Gobernador con una venia le indico que entrara en la oficina

- Gobernador disculpe pero hay malas noticias… - dijo el ayudante con un poco de miedo, no sabía cómo podría reaccionar- El barco donde navegaba su hija fue asaltado, encontraron partes del barco y la vela en varias islas, algunas trataron de comunicarse lo más pronto posible aunque no estaban seguros, pero quien la isla Esmeralda confirmaron las sospechas…

El gobernador se paró de abrupto y aventó todas las cosas que tenia sobre su escritorio, comenzó a gritar y a maldecir a todos.

- Que barco fue… díganme el nombre de los malditos para ir a matarlos! –dijo el gobernador dirigiéndose hacia su estante donde depositaba sus armas, guardo una espada que estaba enfundada con oro y se la colgó a un lado, saco una pistola la cual reviso si tenía carga y la puso en su cinto.

- Fue el Goshimboku señor… al mando del pitara Taisho…

Hola

Disculpen en verdad la demora se que ha sido un largo y tedioso tiempo pero en verdad gracias a las personas que me dejaron sus reviews, fueron una inspiración para retomar con mi fic. Por varias razones demore en subir el fic, además como se darán cuenta también cambie de nombre… solo espero que les agrade y que en este tiempo haya mejorado en escritura y redacción para ustedes. Tenía el capitulo terminado hace unos años pero no lo subí y se perdió, así que trate de rememorar como iba aquel capitulo y como iba la trama… espero que siga de su agrado.

Atte.:

DarkAngelKag19