Cuarta regla (Parte I)
Corre. Esquiva. No voltees. No mires. Aléjate. Se habían convertido en algunas de mis palabras favoritas alrededor de dos semanas. No podía seguir así… me gustaba Sasuke, me gustaba como ningún chico me había hecho sentir, me hacia sonreír con solo escuchar sobe él, pero estaba mal, no podía gustarme, mucho menos podía hacérselo saber. Sakura era mi mejor amiga y a ella le fascinaba Sasuke, ¿Qué clase de amiga seria si de la nada le digo que seremos rivales en el amor?, no puedo, la quiero demasiado como para lastimarla de ese modo.
Por lo que las últimas dos semanas he evitado a toda costa al Uchiha, no es que él me busque ni nada, pero en los pasillos, en los descansos, en las juntas de representantes no lo miro, no me acerco, pretendo que no existe. Es lo único que puedo hacer por mi amiga, aun cuando por dentro siento que me muero, quiero verle, hablar con él… escucharlo burlarse de mí y ver, por lo menos por medio segundo su sonrisa torcida.
¡Demonios! Tapo mis ojos con mi brazo para evitar las lágrimas que quieren salir. No puedo darme el lujo de llorar, no lo hare, fin del caso.
—¿Tenten?—una suave voz me llama, me volteo y me encuentro con Hinata—¿sucede algo?
Bajo mi brazo despacio limpiando cualquier signo de llanto.
—Nada—le sonrió—es solo que estoy un poco estresada por tanta tarea, es todo—mencione.
—¿Segura? Últimamente has estado muy rara, casi ni ha-hablas, las chicas y yo estamos preocupa-padas—titubeo un poco mientras jugaba con sus dedos.
Esto solo me hacía sentir peor, preocupar a mi amigos… ya no sabía que hacer, me dolía mi corazón, de verdad que dolía.
—¡Oi chicas!—nos llamaron desde abajo, pues nosotras estábamos asechando por la ventana.
—Temari, Sakura—las saludamos.
—¡Vengan! ¡Vamos a almorzar juntas!—me dedico una risita mi mejor amiga, me encantaba verla feliz, pues hubo una época en la que ella solo lloro, por lo que verla alegre y siempre iluminada era suficiente razón para que yo siguiera guardando mi secreto.
—Ya vamos—le conteste de la misma forma alegre mientras jalo a Hinata.
Llegamos abajo y nos encontramos con las otras dos abajo, nos sentamos en una parte alejada de los salones, bajo unos árboles, todas comíamos y platicábamos de diversas cosas. Hasta que Temari dijo algo que me impresiono.
—¿No lo han escuchado?—comenzó con picardía en su cara mientras miraba a Sakura.
—¿Qué sucede?—pregunto Hinata.
—Aquí nuestra Sakurita ha decidido…
—Calla Temari—rápidamente abrió la boca la nombrada muy sonrosada.
—¿Qué… que es?—fui yo la que se atrevió a preguntar.
—Sakura ha decidió confesársele a Sasuke.
Fue como un puñetazo al estomago, combinado con una patada en la cara y la típica clavada al corazón.
N-no… Sakura no podía, él no la quería, la va a lastimar, pero… y sí Sasuke me mintió ¿pudiera ser que me engaño y en verdad si le atraiga mi amiga? Jamás se me había ocurrido que ella hiciera algo como eso, no era típico de ella, por más que lo aparentaba ella de verdad que era penosa.
¿Pero qué podía hacer yo? Tengo que apoyarla, animarla y fingir que no me duele en lo más mínimo, pero no puedo… siento ahora mismo como mi corazón cruje.
—Voy a comprar un jugo—hable y sin recibir respuesta de ninguna me fui a paso lento hacia la cafetería que estaba un poco lejos.
Mis pasos eran lentos, creo que solo caminaba por inercia, necesitaba calmarme y enfriar mi cabeza, odiaba haber conocido al Uchiha, si tan solo mi amor fuera superficial… no habría problema así.
Llegue a la cafetería, ni siquiera sé que hago aquí, no tengo ganas de comer ni beber nada. Voltee hacia la salida de esta, pero para mi mala suerte el Uchiha se encontraba entrando junto con Naruto. No lo pensé dos veces y me escondí detrás de una maquina de refrescos.
—Apúrate teme, el ramen se va acabar—escuche como el rubio decía caminando junto a la maquina.
—Cállate dobe—fueron dos palabras, ni siquiera dirigidas hacia mí, pero fueron suficientes para hacer que mi corazón palpitara.
—Haber, tengo uno, dos, tres, eh… espera—menciono Naruto cuando su cartera callo y dejo salir todo el menudo en el piso.
—Tenias que ser tu—volvió a hablar Sasuke mientras su amigo solo le reclamaba mientras recogía el dinero.
Tan distraída estaba que no sentí el momento en que el Uzumaki agarro mi pierna buscando algunos centavos y yo solté un pequeño grito atrayendo la atención de los dos.
—¿Tenten?—Naruto fue el primero en verme—¿Qué haces ahí atrás?—me pregunto mientras yo me sonrojaba, ¡maldición Naruto!
Salí de ahí con la mirada baja—Estaba buscando algo que se me callo—mentí obviamente—bueno me voy—ni siquiera lo mire y me prepare para irme, pero me sostuvieron del brazo, era Sasuke.
—A ti te he estado buscando—me miro fríamente y al parecer molesto.
—Su-suéltame—dijo con cierto temor.
—¿Por qué has estado ignorándome?—me cuestiono, el ojiazul solo nos miraba extrañados.
—No tengo por que responder, ahora suéltame—trate de zafarme.
—Estas colmando mi paciencia—y antes de que me diera cuenta, me tomo de la cintura y alzándome me coloco en su hombro.
Todos nos miraban raro y yo no podía tener mi cara aun mas roja, le pegue en la espalda ordenándole que me bajara, pero no me hacia ni el más mínimo caso.
—¿Teme?—escuche como el dobe también quedaba sorprendido.
Salió de la cafetería conmigo en brazos, yo seguía golpeándolo en la espalda rogando mentalmente que Sakura no se apareciera en ningún lugar o que alguien conocido me vea.
—¡Sasuke!—me queje otra vez, pero este solo me ignoraba.
Llegamos a la parte de atrás de los salones hasta que al fin me bajo. Estábamos completamente solos lo que me puso totalmente nerviosa, pero pretendería que no.
Lo mire molesta antes de empezar a gritarle.
—¿Qué rayos te sucede? Cargándome así, ¿Qué van a pensar? ¡Acaso no piensas en lo que tus acciones causan para los demás! ¡Sasuke a veces eres un…!
Antes de terminar mi frase aporreo su puño contra la pared quedando junto a mí su brazo.
—Sasuke—murmure. No sabía que le pasaba, desde que me había visto tenía el ceño fruncido y no dejaba de mirarme súper enojado.
—Se puede saber ¿Qué rayos te sucede a ti? Me has estado evitando las últimas dos semanas, ya me tiene harto—aun molesto no cambio su tono frio, lo cual me asustaba aun más.
—No, no sé de lo que me hablas—no lo mire a los ojos, de nuevo las ganas de llorar me invadieron, Dios… ¿Por qué haces esto tan difícil para mí? Quiero conservar mi amistad con Sakura, pero también quiero a Sasuke… soy tan egoísta.
No dijo nada y yo no quería seguir ahí, así que trate de irme, pero él me sostuvo de los hombros y me empujo contra la pared.
—¡Sasuke déjame!—dije con la voz entrecortada.
—No mientas, cuando me ves te das la vuelta, cuando te miro desvías la mirada, ni siquiera me das los buenos días, como si fuéramos desconocidos.
—Pues es mejor así, ni siquiera nos llevamos bien—mencione tranquila, gritar solo me haría llorar.
—¡Dime la verdad!—exclamo apoyándome más contra la fría pared… estaba llegando a mi limite…—¡Tenten!
—¿¡Quieres saber!?—lo mire al rostro, al fin mis lagrimas habían escapado y ya no me interesaba esconderlas.
El me miro sorprendido, como si no esperara esa reacción.
—¡Te he evitado porque le gustas a Sakura!... Le gustas tanto…—aun cuando mi voz se tranquilizo, mi llanto se hizo más fuerte—le gustas a Sakura… no puedo intervenir entre ustedes dos, ella es mi mejor amiga, ¿Cómo podría yo hacerle algo así? ¡¿Cómo podría decirle que me gusta el mismo chico?!—grite esto último liberando toda mi frustración.
Me soltó, yo solo baje la mirada, estaba avergonzada, triste y llena de llanto en mis ojos, me sentía tan, pero tan estúpida… solo quería salir de ahí. Alce la mirada y solo sentí como él me alzaba de nuevo por la cintura, y, estampándome contra la pared, una vez que yo estuve a su altura sin previo aviso él…
…me beso.
Mi mente estaba completamente en blanco, solo podía sentir sus labios contra los míos, no sabía si era real o no, pero no me iba a poner a averiguarlo, así que lo rodee por el cuello y rápidamente correspondí a su gesto. Besándolo como si fuera la última vez, mi corazón palpitaba como jamás lo había hecho, mi estomago se contraía por la emoción, mis labios se movían al ritmo que el Uchiha imponía y mis manos no dejaban de jugar con su cabello.
Era un momento perfecto, algo brusco al principio, pero que tomo forma con rapidez para convertirse en algo que yo había soñado desde hace varias noches. Se separo de mi, mas no me bajo, mis pies seguían colgando, me tenia abrazada para que no me callera.
—Tonta—susurro—no sabes lo confundido que estaba—revelo haciendo que yo me sorprenda.
Así que no era la única con dudas no solo yo no sabía qué hacer. Sentía una paz, tan tranquila, como cuando presentas un examen difícil y luego te enteras que pasaste. Pero mi felicidad no duro mucho al recordar a cierta amiga mía.
—Sasuke bájame por favor—le pedí amablemente y el obedeció.
Por un minuto pensé en mis palabras, tenía que ser exacta y dejárselo en claro, aun cuando mi corazón se rompiera.
—No, no puedo con esto.
—¿De qué estás hablando?—me miro confundido haciendo las cosas más difíciles para mí.
—No puedo tener nada contigo, Sakura es mi amiga y ella, ella quiere decirte lo que siente y…—fui interrumpida enseguida.
—La rechazare de todos modos, no entiendo cual es el problema—su voz se enojaba con cada segundo que pasaba.
—Lo sé, lo sé, pero… no puedo de repente empezar a salir con el chico que rechazo a mi mejor amiga.
—Pues dile lo nuestro antes de que lo haga.
—No le diré nada, porque no hay ningún "lo nuestro"—mencione un poco harta, porque Sasuke tenía que ser tan terco y no comprender lo que estaba yo diciéndole.
—Estás diciendo que pondrás la felicidad de Sakura antes que la tuya—afirmo, pero lo tome como una pregunta.
—Sí, eso mismo digo así que…
—¡Realmente eres una tonta!—me grito quedando yo shockeada—No importa lo que hagas Sakura no me gustara y nunca saldré con ella—se como se siente, pero yo soy demasiado débil para soportar que la Haruno no me hable, que se moleste conmigo, no sé si podre.
—Compréndeme… no puedo—le rogué tratando que terminemos por lo menos como amigos.
—¡Pues no puedo! Si así lo quieres quédate con tu amiguita.
Dicho esto se dio la vuelta y se fue caminando de ahí, me dejo sola con mi corazón también desecho, me dolía muchísimo, pero sé que había sido lo correcto… aun cuando mi cuerpo me pedía salir corriendo y abrazar a Sasuke mi mente fue lo suficientemente fuerte para ignorar ese deseo y me quede ahí… sola… y en lágrimas.
