Gracias por los reviews Moira, Oli, Nadia y Esme! ^^ Me alegro de que lo sigáis leyendo, en serio, espero no defraudar con el final, perdonad por tardar en colgarlo y nada, se que todo queda precipitado, pero había que acabarlo ya. Gracias por leerme.


ENCUENTRO DESAFORTUNADO, O NO

CAPÍTULO 4

Tumbada en su cama sin ganas de nada, Regina pensaba en los acontecimientos de los últimos días... llevaba ya una semana dando esas clases de equitación, y sólo por no oír a su madre, iba progresando, tanto que ya "sabía" montar apropiadamente y no necesitaba de los servicios de Sir William más. Por una parte se alegraba claro, por fin volvería a tener un poco de libertad pero por otra... Daniel se iría cuando las clases finalmente terminasen, y realmente ya habían terminado, en estos momentos Sir William estaría comentándoselo a su madre, y mañana a más tardar se irían del reino. No quería, no quería que el único hombre que la había hecho reír, que la había dicho las cosas tal cual eran, su primer amor, y seguramente el único, se fuera. Tenía ya casi dieciocho años, iban a casarla en breves con algún príncipe detestable, lo sabía, era su destino. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué había rechazado a Daniel? No podía dejar las cosas así, tenía que ir, buscarle y decirle todo lo que sentía por él. Si, eso debía hacer. Se levantó de repente y corrió al pasillo, sin importarle que las criadas la mirasen raro. Con cuidado de no ser vista por sus padres, salió a los jardines, sabía donde ir, estaba segura de que él se encontraría, en los establos.

-Hola, ¿puedo pasar o estas ocupado? - desde el lindel de la puerta del establo.

-Son sus establos, no puedo prohibirla pasar, ¿quiere que la prepare a Rocinante?

-¡No, no! gracias, no voy a montar hoy. Solo venía... a hablar contigo.

-¿Conmigo?

-Si, Daniel, quiero pedirte perdón, por mi comportamiento tan estúpido, quiero que veas que soy la Regina que conociste el primer día, que no he cambiado.

-Ya es tarde, partimos mañana al amanecer, no volverás a verme. Debiste habértelo pensado antes. Has perdido una semana, por tus principios morales tan de la realeza, has perdido la única oportunidad que tendrás en tu larga y hastiada vida, de vivir el amor Regina. Pero tienes razón, eres una dama, y debes actuar como tal, casarte con alguien de tu status y tener principitos.

-¡Pero yo no quiero eso! Nunca lo he querido, me repudiaba la idea, pero no tenía alternativa... ahora, ahora sí la tengo - acercándose donde estaba el muchacho acomodando los caballos.

-No la tienes, en realidad, fue lo mejor que no pasásemos de ese absurdo beso. No tengo nada que ofrecerte, en el fondo hiciste lo correcto al apartarme.

-Yo no quería apartarte, el beso, el beso fue.. fue lo más bonito que me ha pasado en la vida, que tú me besases.

-Lo siento por haber llegado y alterado tu vida, no soy nadie para...

-Oh Daniel, ¿no lo ves? eres tan humilde... por supuesto que eres alguien, y más importante de lo que tú crees. Me da igual que no tengas dinero, un apellido, un futuro acomodado que darme, te quiero, te quiero tal cual eres. Quiero conocerte, pasar tiempo contigo... hacer que te enamores de mi - temblándole la voz sutilmente.

-¡Ya estoy enamorada de ti Regina! ¿no lo ves? Desde el momento en que te pille "robando" en las despensas, yo... yo, eras la ladronzuela más bella y descarada que había visto en mi vida, y luego me contaste de tu pasión por los caballos, te abriste a mi porque no me conocías... y te convertiste en la mujer de mis sueños. Siempre pensé que el amor a primera vista, las almas gemelas... bah, eran chorradas, pero, me equivoque, tú eres todo en esta vida para mi.

-¡Quédate! Iré a hablar con Sir William y le diré que quiero perfeccionar mi forma de montar, lo prolongaremos, ya verás, me haré la torpe y bueno, haremos tiempo.

-¿Tiempo para qué? ¿Para robarte besos en paseos a escondidas, o en los establos, a escondidas y en secreto? Y dentro de una semana, todo lo más, dos, o un mes, da igual, cuando finalmente me vaya, ¿entonces qué Regina? Cortarlo ahora es lo mejor, que no haya pasado más que ese absurdo beso, es lo mejor. Vete, estoy trabajando, será mejor que no volvamos a vernos. Espero que tengas la vida de princesa que te mereces - arrastrándose por su mejilla una lágrima, y rápidamente quitándosela y dando la espalda a Regina.

-Lo solucionaré Daniel, te lo prometo, no vamos a separarnos - saliendo del establo corriendo.


-Madre,, ¿puedo pasar?

-Claro querida, ¿donde te metiste esta mañana? Sir William quería despedirse de ti.

-Estuve... tomando el aire.

-Bueno, no importa, cámbiate, él y su mozo cenarán hoy con nosotros, por todas las molestias tomadas.

-¿Daniel también?

-Si, es como un hijo para Sir William, además no está de más dejar de vez en cuando a la plebe sentarse en la mesa con nosotros, hay que ser humilde.

-Tú no eres humilde, a veces me hace gracia, ¿te olvidas de tus orígenes o que?

-¡Se perfectamente quien soy! - levantándose y mirando intimidante a Regina - No lo olvido, pero no por ello debo rebajarme.

-Ser plebeyo no es malo.

-Tú no lo eres, ni yo lo soy ya, así que compórtate como una noble.

-Ya me comporto como tal, y estoy harta.

-Solo te pedí que fueses a cambiar tu vestido, ¡vamos!

-Si, madre...

-Regina, querida ¿querías algo?

-No, da igual... - bajando la cabeza y saliendo de su alcoba.


En la cena...

-Bueno William, háblenos de que tal se comportó Regina en sus clases, mi esposo y yo estamos deseosos de oírlo - entablando Cora la conversación.

-Oh es una alumna excelente, no tengo queja alguna.

-Ya será para menos, ¿Regina oyes lo que dice William sobre ti? Agradécele sus lindas palabras.

-¿Qué? - apartando la vista de Daniel, al cuál llevaba mirando desde que se sentaron en la mesa, sin prestar atención a nada más que a él.

-Digo que le agradezcas a Sir William que sea tan cortes.

-Claro, muchísimas gracias Sir William por sus agradables clases, que pena que ya hayan terminado - apartando la mirada de una Cora algo cabreada.

-Y bueno, chico - dirigiéndose a Daniel, Henry - ¿ tú como viste a mi pequeña?

-Es una joven muy apta para montar en caballo, con unas cualidades innatas y con un gran porte, si duda alguna, la mejor alumna que ha tenido Sir William.

-Oh Henry, querido, que va a decir el muchacho...

-¿Insinúa que no soy imparcial my lady?

-Bueno jovencito, esta sentado en nuestra mesa, que mínimo que ser gentil.

-Por supuesto, pero su marido me preguntó, y yo contesté honestamente, si Regina no hubiese resultado ser como la describí, hubiese dicho sin reparo que era mal alumna.

-Daniel compórtate, o tendré que decirte que te vayas.

-No se altere Siw William, es un joven plebeyo, es lógico que se comporte... así.

-No soy un plebeyo, soy un chico humilde si, pero honrado y honesto.

-¡PARAD! - levantándose de la mesa una Regina muy harta de todo lo que la rodeaba - nunca podemos tener una cena en paz, te odio madre, haces que todo sea... agh , Daniel solo fue correcto, y educado, pero le faltas el respeto por ser de baja cuna... estoy muy harta de todo, de mi vida, ¡de ti! - apartando la silla de la mesa de un golpe y saliendo corriendo de allí.

-¡Hija, espera! ¿Ves lo que has conseguido Cora?

-¡Pero si no hice nada!

-Nunca haces nada...


Horas después...

-Regina no aparece, creo que habrá que mandar a los criados a buscarla. Y cuando la encuentre, se la va a caer el pelo, que se cree esta niñata malcriada ¿eh? Es tu culpa Henry, por tenerla tan consentida.

-Es mi hija, es normal que la consienta... si ha huido es por tu culpa, por como la tratas, y por como trataste al muchacho...

-¿Qué importa el muchacho? Le mandaría a ahorcar si hiciese falta...

-Tu hija no te lo perdonaría nunca.

-¡Sólo es un mozo de cuadras cualquiera!

-Que ciega estás querida, me voy, pienso buscar a mi hija yo misma.

-Perdonen - entrando al salón Daniel - he oído que Regina desapareció, creo que se donde está.

-Tú que vas a saber criado, deja de meterte en la vida de mi hija, menos mal que mañana te largas o sino... - mirándole con odio.

-Me importa muy poco su opinión señora, pero Regina está sola en el bosque, es de noche y puede haber lobos o cosas peores.

-El muchacho tiene razón, guíame a donde crees que está mi hija, yo confío en ti chico.

-Por aquí, necesitaremos los caballos, hay un trecho.


En el bosque...

-¡Regina hija! - gritando desde el caballo Henry mientras el joven Daniel se bajaba en movimiento del caballo y corría hacía la joven que yacía en el suelo. Estaba en el lugar en el que Daniel había previsto, donde le llevó en su paseo clandestino, tan solo que no se encontraba precisamente como él creía. Regina estaba en el suelo, desmayada, con el vestido raído, y no había rastro de Rocinante.

-Yo me encargo de llevarla al castillo en mi caballo - cogiendo en brazos a la joven.

-¿Qué le ha pasado? - con la voz temblando.

-No lo se señor, pero no se preocupe, respira, aún respira - mirando como su pecho subía y bajaba lentamente y la tendía sobre su caballo con cuidado.


Tumbada en su cama Regina descansaba tras haber repetido por enésima vez su historia, salió a dar un paseo con Rocinante y se paró en el lugar donde la encontraron a descansar, de repente oyeron a lobos y el caballo se alteró, intento calmarlo pero la dio una coz y salió corriendo y ella se desmayó. Ya estaba, no había pasado más, pero sus padres, el doctor y todo el resto del mundo hacían un drama de ello. Mientras ella solo pensaba en que llevaba toda la noche dormida y ... y ya era de día, Sir William y Daniel habrían partido al alba, y nunca le volvería a ver. De repente...

TOC TOC

-Adelante...

-¿Se puede pasar?

-¡Daniel! - incorporándose un poco.

-¡No! No te levantes, descansa, por favor.

-Estoy bien, en serio, no fue nada.

-Anoche no parecía eso, cuando llegué y te vi ahí tirada yo..

-Mi padre me contó que tú fuiste quien me salvó.

-Si, no podía dejar que te ocurriese nada, te alteraste en la cena por mi culpa.

-No fue tu culpa, mi madre... agh no quiero hablar de ella. Supongo que viniste a despedirte.

-Ah si, si, tengo mucho trabajo, me tengo que ir ya o me dejarán sin cena, es duro ser el novato.

-¿Cómo?

-¿No te lo contó tu padre?

-¿El qué? - poniéndose nerviosa.

-Me quedo Regina, Sir William no podía esperar y yo no pensaba irme sin ver que despertabas, tu padre lo comprendió supongo y me pidió que me quedase como segundo mozo de cuadras... es degradarme pero bueno, lo soportaré.

-¿Te has quedado por mi? ¿Y tu familia?

-Sir William me prometió pagar todos mis servicios estos años a mi familia cuando llegase al reino, ahora, ahora empezaré mi nueva vida aquí.

-¿Y todo lo que dijiste? ¿Lo de que esto era imposible y...?

-Y lo es, y sigo manteniendo mi palabra, pero... no podía irme, y, bueno, supongo que necesito tenerte cerca - acercándose a la cama de Regina y sentándose en el borde mientras cogía su mano entre las suyas.

-Te quiero, y pienso luchar por ti.

-No hace falta que luches Regina yo también te quiero, pero tan solo soy un empleado más.

-Para mi no Daniel, para mi lo eres todo. Nunca olvidaré nuestro desafortunado encuentro.

-Yo tampoco podría olvidarlo - acercándose a Regina besándola intensamente en los labios forjando una unión inquebrantable. Amor verdadero, eso era lo que ambos sentían.

FIN


Nota de autor: Este final es demasiado dulzón, empalagoso cutre, también se que fue mucha información en poco espacio este capítulo, pero la idea original era esto, intro + 3 capis y era muy cutre la historia, así que la modifiqué un poco y salió esto, que queda algo mejor, y bueno es bonito. Anotar que, este fic se basa en el topic de: "De Regina. Como conoció a Daniel y como avanzó su relación con él" que es lo que se me pidió explícitamente. Por tanto añado que, tras esto, ocurriría, no se en que lapso de tiempo, lo que nos mostró OUAT, Daniel la pide matrimonio, ella decide huir y por culpa de Snow se entera de todo Cora y le saca el corazón. FIN.