Disclamer: personajes de JK. Rowling

Hola, se que dije que publicaría dentro de tres semanas, pero no pude aguantar la tentación, je je je . Bueno aquí lo tienen, y esta vez si tendrán que esperarme un largo rato para el otro cap. Me ha gustado mucho como quedó este capítulo en especial, encierra todo el espirito del fic por así decirlo. Gracias por sus reviews y sus preguntas, estoy contenta de que aceptasen la modificación de WANTED.

En cuanto a mi Mundo al revés, actualizaré la semana que viene, tengo la mitad del capítulo listo, pero hoy tuve que hacer frente a un problema familiar, y de verdad no tengo cabeza.

Banda sonora a cargo de Skillet , es "Monster" canción que le da el titulo y la introducción al capítulo, como les he dicho, bajen la música, puesto que las letras tienen que ver mucho con la trama.

Capítulo 3 Monster

The secret side of me, I never let you see
I keep it caged but I can't control it
So stay away from me, the beast is ugly
I feel the rage and I just can't hold it

I feel it deep within, it's just beneath the skin
I must confess that I feel like a monster
I hate what I've become, the nightmare's just begun
I must confess that I feel like a monster

I, I feel like a monster
I, I feel like a monster

Skillet

Ojos de gato. Si eso era la descripción más precisa que se me ocurre.

Cuando tropecé con esa chica rubia, realmente estaba un poco molesto. No podía creer que Pansy se hubiese arriesgado a venir personalmente a sacarme de la mierda. Pues créanlo o no, la palabra prudencia no fue hecha para ella. Era innecesario que viniese, a pesar de mi mensaje ella sabía perfectamente que yo encontraría alguna forma de evadirme. Al final, tuve suerte, Potter jamás tuvo la intensión de mantenerme encerrado por mucho tiempo y Hermione Granger estaba sana y salva. Ahora faltaba encontrar a Draco. Y eso realmente me tenía con los nervios de punta. Era urgente encontrarlo y que en esa oportunidad dijese todo lo que sabía, le sacaría la información a golpes si era necesario.

Así que después de ese choque accidental, realmente tenía ganas de torcerle el pescuezo a quien se hubiese atrevido a cruzarse en mi camino. Ella realmente lucia un poco ridícula caída de culo en el lustroso piso negro del Atrio del ministerio. Las personas que caminaban a nuestro alrededor no se detuvieron, si acaso alguno que otro le lanzó a la chica una mirada burlona o de lastima. No sé porque me enfurecí más de lo que estaba, realmente no tengo una explicación creíble ni para eso ni para mi extraño comportamiento posterior…..digo el posterior a ese momento.

Hay días en la vida que son memorables, lo malo es que no te das cuenta de ello sino hasta mucho mas tarde, las cosas aparentemente sin importancia, adquieren dimensiones cósmicas, cuando te sientas a analizarlas tiempo después. Sin duda esa mañana, aunque no lo supiese en ese momento, fue la que definió el antes y el después en la vida de Theo Nott. Para el bien de unos y la desgracia de otros….sobre todo para desgracia de ella.

No solo es que yo estoy maldito para siempre, sino que esa maldición se extiende a todos lo que están a mí alrededor. Quiera o no quiera yo hago sufrir a las personas, les jodo su existencia. Pero no me adelantaré…

Lo cierto es que esas miradas impresas de desdén de la gente que caminaba a nuestro alrededor sin hacer nadan para ayudarla y burlándose de ella, encendieron algo dentro de mí. Llámenlo coraje, denomínenlo inconformidad, pero así fue.

Si bien me había girado para continuar mi camino después de regañar a esa desconocida chica por tonta y distraída, de pronto me vi imposibilitado para seguir caminando, eran como si unas cuerdas invisibles me estuviesen impidiendo continuar mi marcha, jalándome hasta la joven. Cosa extraña, pues soy brujo y debería estar acostumbrado a las situaciones raras, después me di cuenta de que a veces parece que ella tiene la extraña cualidad de obtener lo que quiere. Aunque en ese momento, yo no sabía y creo que ella tampoco, de que lo que quería era justamente a mí. Curioso realmente. Y juro por Dios, que yo no hice nada para merecer su atención. Quizás de hecho, a veces pienso que lo mejor hubiese sido que jamás nos hubiésemos encontrado. Digo, mucho mejor para ella.

Yo, debo reconocerlo, ese día sin duda Dios se estaba burlando despiadadamente de mí y sonriendo complacido delineando mí destino.

Cuando vi la actitud de las demás personas hacia esa mujer, incomprensiblemente me sentí culpable, una emoción que definió toda mi relación con ella mucho después. Culpabilidad, tal como un monstruo retorciéndose en mis entrañas. Lo cierto es que en ese momento intenté determinar qué coño me estaba sucediendo ya que no podía despegar los pies del piso para alejarme del maldito lugar de una buena vez y por todas.

¡Diablos! Mi mente lógica se puso a trabajar frenéticamente dando con la respuesta más ilógica, simplemente me di cuenta que en el fondo, estaba molesto por algo que decididamente yo estaba haciendo, del cual era participe involuntario. Yo sin estar consciente del hecho, era cómplice de la actitud indiferente de toda la gente en ese lugar hacia la chica, nadie se detenía a ayudarla con ese montón de papeles tirados sobre el piso, no sé, pero por la cara de tragedia de ella, parecían documentos importantes. Así que me detuve en seco y luego de analizarlo por un escaso segundo, tuve un gesto de amabilidad muy extraño en mí, sobre todo si se trata de gente que no conozco. La ayudé a recoger sus cosas. Inaudito, increíble pero así fue.

La vida me ha enseñado a ser cauteloso y desconfiado. Ciertamente la gente tiende a patearte el trasero cuando das media vuelta y estas con la guardia bajo. Eso es algo que con los años he aprendido, a nunca bajar la guardia. Creo que la ayude porque vi que nadie lo hacía, no lo puedo evitar, me encanta llevar la contraria.

Sé que mucha gente me dirá que me empeño en ser un chico malo. Pues no es así, en realidad, ¡YO SOY EL CHICO MALO!

Mi herencia no juega a mi favor y mis decisiones tampoco. Si he escogido ser un perfecto imbécil ha sido por cuenta y riesgo propio. Pero este crápula tiene algo llamado conciencia, que a veces, cómo pasó en esa ocasión, aflora en el momento más inesperado. Estoy seguro de que no carezco de algo de nobleza, si estoy metido en todo este asunto con WANTED, es porque en el fondo creo en la justicia y sé que al final, no solo yo saldré beneficiado, sino todos aquellos que como yo, sufren de una insaciable sed de venganza. Pero a veces me comporto como un idiota, y bueno algunos dirán que es una máscara para ocultar mi verdadero yo, lo cual me causa risa, porque a pesar de todo lo que digan por ahí, no hay nadie más transparente que yo, es decir, digo lo que pienso, actúo en consonancia con ello y no hay ningún héroe romántico dentro de mi tratando de salir a la superficie.

Lo cierto es que cuando mis ojos se encontraron con los de esa chica, me impresionaron lo claros y cristalinos que lucían. Me llamaron la atención, ojos grandes, bien abiertos, con unas largas pestañas rubias enmarcándolos, que le otorgaban a su poseedora una expresión por así llamarlo soñadora. Sin embargo esos ojos también eran inquisidores, misteriosos, penetrantes, algo curiosos, exactamente igual que los de un gato. Cuando la tuve frente a frente me di cuenta de que era bastante alta, lo cual sin duda hizo que me sorprendiese, no es frecuente encontrarse chicas con las que no tienes que inclinar la cabeza para mirarles directamente a la cara. La única chica tan alta como ella que conocía era Pansy, pero Pansy comparte mis genes, esos malditos genes gigantes Nott, de hecho no entiendo como nadie se da cuenta del parecido físico entre ella y yo, tenemos las mismas facciones, los mismos ojos y la misma apariencia atractiva, pero para ser honor de la verdad, yo solo me di cuenta cuando fue demasiado tarde. En fin, no seguiré torturándome con eso. No preste atención a los atributos físicos de la chica que me había atropellado, en realidad trataba de no dejarme encandilar por toda esa aura rosa que la envolvía, no, perdón, ahora que lo recuerdo no era su aura, era su ropa. Si hay un color que odio en esta vida es el rosa, en todos sus tonos y variedades.

¡Por Merlín! el rosado ni siquiera es un color, simplemente es un rojo aguado, desvaído, despulido, un tono producto de la claudicación del bermejo contra el blanco, una baja de guerra. Sin duda eso que llaman tonos pastel, es lo más odioso que alguien jamás hubiese inventado, es que ni siquiera abundan en la naturaleza. ¿Quién ha visto algo diferente a una flor con esos insoportables colores? Tampoco me gustan las flores, soy alérgico. En fin, el rosa lastima mis ojos. So riesgo de parecer canon, la verdad es que a mí me gusta el verde, ¡Ah! Y también el negro, no sé, combina con mi personalidad. Al parecer esa chica tenía una obsesión con el rosa. Curiosamente, esta vez no me disgustó, tampoco me produjo antipatía, solo me divirtió.

Me gustaron sus ojos de gato y también me gustó que ella se estremeciese visiblemente cuando mis dedos rozaron los suyos. Sentí una especie de satisfacción masculina. Me gusta intimidar a la gente, me siento poderoso en ese momento. Después de un momento en donde parecía que ambos nos calibrábamos en un duelo de miradas, hizo su aparición Potter y decidí cortar por lo sano e irme, ya había tenido suficiente de él para meses. Después de todo, ya había hecho mi buena acción del día, todos los papeles estaban de nuevo metidos y ordenados en esa carpeta que ella sujetaba contra su pecho, ¡Oh dios! Se me olvidaba, la carpeta también era de color rosa. Es definitivo detesto ese color, hiere mi retina.

Pansy me esperaba con cara de pocos amigos, sin embargo no dejó de abrazarme, yo recibí ese gesto con una amalgama de confusas emociones, como siempre…ah y por supuesto…con la maldita culpa cargada a mis espaldas. No me gusta que ella me demuestre su cariño, ya es suficientemente jodido saber que es mi hermana para que me muestre sus amistosos gestos de afecto, migajas de lo que verdaderamente deseo. Ella de seguro percibió la tensión de mi cuerpo, porque detuvo el abrazo y se alejó inmediatamente de mí. Su cara me lo dijo todo, de nuevo, la había herido con mi rechazo. Y yo…yo fui débil, porque acaricié su rostro en un intento de apaciguarla y me deleite de ese efímero contacto.

-¿Qué hacías hablando con Luna Lovegood?- me preguntó ella curiosa. Sus preciosos ojos azules estaban clavados en mí, removiendo todo mi interior…como siempre.

-¿Luna Lovegood? – fue una pregunta innecesaria pero obligada. No sé, me parece divertido el juego de responder a una pregunta con otra.

-Si…Lunática Lovegood ¿No la reconociste? ¿Qué hablaban?- preguntó Pansy dedicándome una mirada inquisitoria, la cual yo ignoré completamente, de paso me di el gusto de no responderle.

Caminamos unos metros en silencio, ella hizo unos ruiditos con la garganta, demostrándome su impaciencia y su falta de contención. Conozco tan bien a Pansy, que estaba seguro que ella no dejaría de masacrarme a preguntas hasta que yo contestase algo que satisficiera su curiosidad. Situación por descontado que no iba a permitir, he perdido demasiada de mi libre albedrio, para tener que aguantarme sus impulsos de mama gallina cuidando a su pollito. Porque este pollito picotea bastante duro cuando tiene que hacerlo. Conté mentalmente….1, 2….

-¿Quieres hacer el favor de contestarme? Intentó mantener una conversación contigo- dijo ella.

Vaya…esta vez ni siquiera llegue hasta tres. No sé si considerarlo un avance o un retroceso…Como les he dicho la conozco muy bien….aunque debo decir francamente que si bien reconozco sus manías, gustos, antipatías y reacciones, no conozco para nada el fondo de su alma, porque me he jurado no meterme en esa camisa de once varas. Jamás hablábamos de nosotros, de los que nos pasó, del hecho que vivimos un tórrido romance y que terminó como si no hubiese pasado nada. Oficialmente nunca sucedió, yo me hago el desentendido y ella también…y es irónico, hemos pasado demasiado tiempo juntos durante los últimos años, hemos compartido demasiadas vivencias y en el fondo parece que al mismo tiempo no compartimos nada. De alguna forma es enfermizo, seguir unido a ella, cuando cada segundo es una agonía para mí. Pero fue la forma que yo escogí para vivir mi vida, lejos y al mismo cerca. Pongo mis limites con ella, no sé qué diablos siente ahora Pansy por mí, porque ella nunca me ha dicho nada y demuestra bien poco, supongo que me tiene cariño, que soy algo así como el mejor amigo que nunca tuvo, su compañero de aventuras y el único ser humano que de verdad se dedica a escuchar todas sus quejas y comentarios superficiales, pero yo si sé lo que yo siento por ella. Por eso es imperativo a veces, comportarme como un bastardo y enfrentar sus intentos por controlarme.

-Si no tienes nada inteligente que decir más que andar preguntándome con quien hablo y porque, no tengo ninguna necesidad de cruzar palabras contigo. Ahórrate la charla, tenemos cosas más importantes que hacer- respondí finalmente de modo cortante.

Es ilógico estar cabreado con Pansy por algo de lo cual ninguno de los dos somos culpables, pero yo lo estoy perpetuamente. Por lo general mi actitud con ella iba de la extrema sobreprotección a comportarme como un verdadero patán insensible. Sé que la hiero con mis desplantes, aun cuando ella no diga nada. Nuestra relación siempre es tensa….yo trato de mantener una prudente distancia y le he advertido que no se meta en mi vida de una manera muy poco cortés. No puedo evitarlo…es mi manera de lidiar con esto.

Pansy bajó el rostro y apretó los labios, apresuró el ritmo de su marcha, como intentando huir de mi, quizás mejor era que lo hiciera…de una buena vez por todas…!CORRE PANSY! ¡CORRE Y SALVATE! ¡ALEJATE DEL MONSTRUO! Sentí su disgusto ante mi respuesta y le rodeé los hombros con un brazo atrayéndola hacia mí, ella inmediatamente recostó su cabeza sobre mi pecho dando un suspiro de alivio y en un fugaz momento me sentí en el cielo, al parecer, después de todo no estaba tan molesta conmigo, la sensación de bienestar logró eclipsar por un momento mi eterna culpa. No lo puedo evitar, soy tan posesivo con ella como ella lo es conmigo. Lo que sucede es que yo no sé por qué diablos a estas alturas del cuento Pansy tendría que ser posesiva conmigo, después de todo, yo he dejado bien claro que no va a suceder nada entre nosotros dos. A lo mejor es costumbre o que simplemente, ella, por ser quien es, mi sangre, tiene rasgos de mi personalidad.

Al escuchar Lunática, pelo rubio largo y ojos de gato enseguida asocié. Entonces lo comprendí, mi extraña actitud con la joven no me era ajena después de todo.

Caray, si era la misma chica que era la mascota del colegio cuando cursaba en Hogwarts, el hazmerreír de toda la casa de Slytherin y porque no decirlo, del resto de las casas incluyendo la suya. Una mocosa flaca, desgarbada, que lucía unas extrañas gafas y leía periódicos al revés. Bueno, sin duda siendo una Ravenclaw, habría descubierto la manera de leer de esa forma, ellos son jodidamente inteligentes.

No me sorprendía no haberla reconocido, la ultima que la había visto ella tendría unos catorce años, pues iba un curso menos que yo (olvide mencionar que me fui de Hogwarts a los quince, a iniciar la universidad de la vida, digo más bien, la tortura de mi vida, ser aprendiz de mortifago) y no estaba tan alta. En fin, yo también había cambiando, recuerdo que el colegio, mis compañeros slytherin´s me hacían la vida imposible por ser callado, taciturno, insociable, además de tener los dientes delanteros tan prominentes como los de un conejo y bastante acné. Obvio, si eres Slytherin, mínimo tienes que tener un bello aspecto y ciertamente yo en ese entonces era un adefesio. Gracias a Merlín, solo fue una mala época de adolescente, cuando cumplí diecisiete, todo se arregló, digo el acné y los dientes, crecí como treinta centímetros y me construí este cuerpecito que poseo a base de caerme a puñetazos con todo el mundo. Ya les dije, mal vestido y buscapleitos, ese soy yo.

Si bien me causaba gracia, jamás me burle de ella. En ese entonces yo me caracterizaba por decir no más de dos palabras seguidas y las administraba muy bien. Mi locuacidad actual es un desquite de tantos años en silencio. No me burlaba de ella, sino que más bien me sentía un poco identificado con su desgraciada vida social, muy parecida a la mía. Sin embargo ella decididamente estaba peor que yo. Su conducta extravagante desentonaba con todos en ese lugar, incluso yo, que intentaba salirme de la normalidad de vez en cuando, por esa obsesión mía de llevar la contraria, no le llegaba ni a los talones. Luna Lovegood era todo un personaje.

A pesar de todo, mi personalidad puñetera y hosca no me provoco ningún problema. Nadie fuera de mi casa, rara vez se metía conmigo, ser el hijo de Theo Nott intimida a cualquiera. Y en cuanto a los de mi casa, eran una partida de inútiles a los cuales ni siquiera prestaba atención. En la guerra, siendo la gran mayoría mortifagos como yo, aprendieron a respetarme y andarse con cuidado conmigo. Pero ella era una víctima fácil y para ser honestos, a veces lograba encender una llamita de indignación dentro de mí. Atacar al más débil no tiene nada de glorioso.

Si, a veces en eso intento de llevar la contraria, adopté algunas virtudes ajenas a ser un Sly...de hecho, a veces parezco un condenado Gryffindor.

Tengo un código de honor personal muy especial, no me importa matar a sangre fría, estoy acostumbrado. En mi trabajo actual, yo soy el ejecutor, Pansy la encargada de la logística y Draco el cerebro detrás de todo, puedo disfrutar de una buena pelea, torturar a alguien hasta morir, pero jamás me meto con los indefensos ni tampoco con los inocentes. Y ella decididamente lucia muy desvalida en ese entonces y también muy inocente. O por lo menos así me lo parecía. Sin embargo afrontaba su situación con tanta dignidad que no tuve más remedio que admirar la prestancia de carácter que al parecer poseía. Si alguna vez le tuve lastima, esta desapareció el día que vi como ella caminaba con la cabeza bien alta en medio de los pasillos de Hogwarts, haciendo caso omiso de las molestas risitas y los estúpidos comentarios.

De vez en cuando le escuche alguna locura sobre animales extraños, nargles y esas cosas, que lograron arrancarme alguna sonrisa disimulada y unas carcajadas mentales. Nuestras mesas estaban una al lado de la otra en el Gran Comedor, era inevitable que en medio de la cena uno escuchase conversaciones ajenas. Sin duda, yo amante del buen humor, disfrutaba con esas salidas tan quijotescas de ella. Sin duda, Lunatica Lovegood fue una buena anécdota colegial, de las pocas que atesoro, esas que escasamente valen la pena recordar.

Pensar en todas esas cosas, hicieron que sonriese mientras que caminaba saliendo del Ministerio, algo que últimamente no hago, puesto que la situación está al rojo vivo. Sin percatarme de ello realmente, giré mi cabeza encima de mi hombro para dirigirle el último vistazo….Luna me miraba directamente, sin una pizca de temor, a pesar de mi actitud intimidatoria de antes. Bien por ella, parece que sigue siendo la misma de antes. Y de manera extraña, ese pensamiento me alegró el día.

0o0

Luna y Harry seguían de pie en medio del atrio, mirando como Pansy Parkinson y Theo caminaban rápidamente perdiéndose entre la multitud de magos que en ese momento invadían el atrio. Era temprano en la mañana y era un día laboral.

Luego de unos minutos en silencio. Luna le tocó con suavidad un brazo a Harry, quien mucho después que la pareja de magos desapareciese en unas de las chimeneas ubicadas a lo largo del Gran Atrio del ministerio, todavía seguía mirando en esa dirección con los labios apretados en una mueca de disgusto.

-¿Qué te sucede Harry?- dijo Luna llamando su atención.

-No te lo creerías ni en un millón de años- contestó Harry en voz muy baja, casi hablando para sí mismo.

-Reconocí a Theo Nott ¿Qué estaría haciendo aquí? Pensaba que estaba exiliado de Inglaterra- comentó Luna revisando de nuevo sus papeles. Hacia las preguntas con interés fingido. Harry no lo notó.

-Está aquí desde hace un tiempo- comentó Harry sin agregar detalles. Había mucha gente alrededor de ellos y realmente Luna no tenía nada que ver con ese asunto- ¿Qué te trae hoy por el ministerio linda?

Ella lo miró y le sonrío. Señaló hacia su carpeta y le contestó.

-Harry, mira yo se que a ti no te gusta que yo me vaya de expedición y menos sola. Pero esta vez realmente necesito un favor de ti- Luna le sonrío inocentemente, Harry bufó disgustado.

-Luna- dijo Harry seriamente- no me hagas esto. La última vez que te ayude con una de tus expediciones, te confiscaron un huevo de quimera en el sector de trasladores internacionales. Estuve metido en bastantes problemas debido a eso, mis jefes pensaban que era tu cómplice.

-El huevo era para el zoológico mágico de Londres- dijo Luna apresuradamente. Recordaba ese terrible malentendido y realmente en ese momento le dio mucha vergüenza con Harry.

-Luna- dijo Harry con el ceño fruncido, jamás se acostumbraría a las rarezas de su amiga, eso era un hecho- viajar con una quimera, aunque estuviese todavía en un huevo es un poco peligroso, ¿no crees? A veces me recuerdas a Hagrid. Les encantan los animales feos y peligrosos.

-Te juro que los papeles estaban en orden…solo que…..- dijo Luna intentando justificarse de nuevo. Ese episodio ahora constituía motivo de chiste, pero realmente fue bastante incomodo que Harry la sacase de la cárcel.

-Si ya lo sé- dijo Harry encogiéndose de hombros- los habías dejado olvidados en tu hotel en Karachi. Dime, ¿Ahora a dónde vas?

-A Suramérica- dijo ella de nuevo sonriente- voy a buscar un animal chupa sangre- mientras hablaban Harry la escoltó hacia uno de los elevadores mágicos. Luna le explicaba los detalles del viaje con bastante emoción. Harry la escuchaba atento.

-Antes de que diga que sí. ¿Tengo que preocuparme por algo?- dijo Harry frunciendo el ceño- digo, ¿es seguro el sitio a dónde vas?, ese animal no morderá también a los humanos ¿no es así? ¿Tampoco estarás pensando en importarlo a Inglaterra? ¿Verdad?

-No Harry- dijo Luna mirando hacia otro lado, mintiendo descaradamente. Su amigo no tendría porque saber que sobre ese animal o lo que fuese, no había constancia realmente de que fuese inofensivo con los seres humanos. Ese era un detallito que Harry no necesitaba saber por los momentos. Odiaba mentirle a su amigo, pero a veces era asfixiante tanta protección de su parte.

-Entonces te ayudaré- Harry se metió en el ascensor con Luna. Una bandada de mensajitos ministeriales alados se introdujo con ellos. Luna los miraba con emoción, ese montón de papelitos alados siempre le habían llamado la atención. Harry carraspeó un poco, la pregunta que quería hacer a continuación era un poco incomoda- Dime Luna, ¿Has sabido algo de Ginny?

-Sí, está de gira con las Arpies- dijo ella todavía distraída observando los mensajes alados- al parecer le va muy bien junto a Oliver.

-Eso me contenta- dijo Harry dirigiendo su mirada a sus zapatos con interés repentino- Oliver es una excelente persona.

-Tú también Harry- dijo Luna- deberías buscar a alguien, no me gusta que estés tan solo en esa casa.

-No tengo tiempo en estos momentos- añadió Harry un poco incomodo por la conversación.

-¿Te gusta alguien?- preguntó Luna de pronto.

-Oh bueno…yo….- Harry se atragantó con sus propias palabras y Luna vio como sus ojos brillaban repentinamente. Eso confirmó sus sospechas

Luna le dio un golpecito amistoso en el brazo.

-Claro que te gusta alguien, eres muy malo disimulando- dijo ella con clara alegría- ¿Quién es? ¿La conozco? ¿Es bonita? ¿Qué hace? ¿Ya son novios? Anda Harry confiesa.

Harry se vio obligado a sonreír puesto que esa situación le incomodaba bastante.

-Luna- dijo él tratando de irse por la tangente- esas son muchas preguntas.

-Dime, por favor- ella lo miró con ojos de cordero degollado y Harry rió al ver su cara. Luego de un rato ella insistiéndole, ya metidos en su pequeña oficina, él decidió tantear el terreno.

-Bien- dijo él- el nombre no te lo diré, pero creo que la conoces, del colegio. Es una chica muy bonita. Su trabajo es un poco peculiar, no tienes que saber los detalles. Y no somos novios, de hecho, realmente no hemos hablado nunca de ese tema.

-¿Es un amor platónico?- Luna suspiró- ¡Que romántico!

Los ojos de Harry volvieron a mostrar su expresión dolida.

-No es un amor platónico- dijo Harry- es más, no es amor ni nada de eso. En todo caso, es una tontería.

-Harry ¿Pero cuál es el problema?- preguntó Luna sorprendida ante la dureza de las palabras de su amigo.

-No hay ningún problema Luna…ninguno…solo que yo…- dijo Harry con un suspiro- en fin…déjame revisar tus papeles.

0o0

Cuando Hermione abrió los ojos, se dio cuenta que la luz del alba ingresaba por las ventanas. Altos ventanales que cubrían casi toda la pared, como era lo usual en los loft, podía ver el London Eye desde allí y el rio Támesis. Sin duda el departamento estaba ubicado en la zona más exclusiva de Londres. Malfoy….genio y figura hasta la sepultura. No sabía porque se imaginó que él estaría viviendo en una pocilga escondida en lo más profundo del West End cuando se enteró de que era un cazarecompenzas. Leer tantos libros de policías y ladrones definitivamente hacia que su imaginación volara.

Para ser sinceros….tenias semanas pensando en Malfoy, de hecho últimamente era lo único que ocupaba en su cabeza, por supuesto al principio ella estuvo en constante negación ante el hecho de que había regresado a Inglaterra. Pero si bien su mente no lo aceptaba, su cuerpo estaba plenamente consciente de la cercanía geográfica. Era una especie de hambre, un vacio en su estomago, una sensación de estar incompleta que la volvía loca. Al mismo tiempo, se sentía atrapada, asfixiada, el temor que le tenía hasta cierto punto era irracional.

Cierto, él era el tipo más despreciable que alguna vez conoció y también era un asesino, pero aun cuando no fuese ninguna de las dos cosas anteriores y solo se tratase de un hombre común y corriente, su egocentrismo le chocaba a niveles infinitos. Nunca le cayó bien en el colegio, jamás le caería bien de seguro, era lo opuesto a ella en todo sentido moral y ético, pero aun así, eran exageradas sus respuestas físicas hacia él lo que la perturbaba, lo de la atracción por supuesto era causa del hechizo, pero el miedo…el miedo que le provocaba era sin duda exagerado, aunque ella tuviese sus buenos motivos para sentirlo. Y miedo y deseo eran una combinación explosiva. Sus manos sudaban y temblaban de solo sentirlo cerca. Él desataba respuestas emocionales intensas y confusas, pero era visceral y era real. Sin embargo Hermione Granger era el tipo de persona que consideraba que la mente era más fuerte que el cuerpo. Y ese jodido cabrón no iba a amedentrarla más de lo que estaba.

Cuando miró a su alrededor, al ver a Draco Malfoy semidesnudo durmiendo boca abajo en su cama, Hermione lo tuvo bien claro…..debía aprovechar la ocasión, tenía que salir de allí inmediatamente.

Se movió con cautela, sus piernas estaban entumecidas, se había quedado dormida sentada y estaba sufriendo las consecuencias de la inaudita posición. Finalmente se levantó, todavía estaba un poco mareada, suponía que con el transcurso de las horas el malestar cesaría. Se quitó el cabello de la cara y salió de la habitación.

El departamento donde se encontraba era lujoso y había obras de arte por todos lados. Reconoció uno que otro objeto famoso, alguna pintura de Renoir y esculturas de Botero. Algo le dijo que eran originales, ella sabía que Draco Malfoy era rico, pero apreciarlo con sus propios ojos era otra cosa.

El maldito bastardo al parecer literalmente nadaba en dinero….y ella estaba perfectamente consciente de donde salía ese dinero.

Una mueca de asco desfiguró su rostro, no le gustaba para nada la manera que él se ganaba la vida…era simplemente despreciable. Hermione Granger, recién graduada abogada, secretaria del jefe del departamento de leyes mágicas, consideraba que WANTED era una atrocidad, lo más bajo en lo que podía caer la sociedad. Sin embargo también era consciente, que para ser honestos, la burocracia y la corrupción dentro del ministerio mágico habían alcanzado niveles escandalosos. Los juicios contra los mortifagos al final de la guerra fueron un fiasco….de hecho todo el manejo de la situación había sido condenable. Lo peor fue que ella, Harry y Ron estuvieron metidos en medio de todo, como testigos, era imposible no sentirse responsables de los resultados, aunque ellos de verdad no tuvieron ninguna decisión real al respecto. Al final, metieron presos a algunos que eran inocentes y los verdaderos culpables simplemente evadieron la justicia comprando favores.

Uno de los que resultaron más afectados fueron los Malfoy´s. Lucius había muerto intentando huir, así que solo quedaron Narcissa Malfoy y su hijo. Les quitaron todos sus bienes, en retaliación por su participación en la guerra y los apresaron para hacerles un juicio. Harry testificó a favor de ella para evitarle la cárcel, después de todo sin su ayuda, él no estaría vivo. Harry, Ron y ella estaban de acuerdo con eso. Narcissa Malfoy había decidido esa guerra mintiéndole en la cara a Lord Voldemort. Prepararon su defensa basándose en el hecho de que Sra. Malfoy había sido obligada por su marido y por Voldemort, Harry se encargó de encontrar el mejor abogado que la herencia que le había dejado Sirius pudiese pagar. Sin embargo nada convenció al Wizegamont, la mujer fue condenada a cadena perpetua a Azkaban….Hermione estaba horrorizada, cadena perpetua…una mujer que por lo que sabía solo intentó proteger a su familia, cuando sujetos como Mulciber, Rockwood, Yaxley, Dolores Umbrigde y tantos otros lograron evadir la justicia.

¿Cómo diablos Draco Malfoy salió libre? Hermione no estuvo presente en su juicio, en parte porque se negó a declarar en su contra, ella tenía muy buenas razones para tratar de evitarle la cárcel, tampoco se decidió a declarar en su favor, en primer lugar porque realmente no tenía nada que decir a favor del joven, todos lo sabían, su historia en el colegio, sería una insensatez ir a ese juicio a defenderlo, en segundo lugar porque simplemente en ese tiempo todavía no podía verle la cara sin sentir nauseas, situación que no había mejorado mucho por lo visto. Se limitó a cruzar los dedos, confiando en la jodida suerte, por lo poco que supo, él había sido bastante preciso en su declaración y no hubo testigos en contra. En general a los jóvenes mortifagos no se les impuso grandes castigos, el juzgado decidió ser clemente. Algunos pasaron un tiempo en correccionales, otros simplemente fueron enviados a un exilio temporal fuera del país. Malfoy fue de estos últimos.

Hermione llegó a la sala del departamento, desenfundó su varita e intentó realizar una desapararición, pero no funcionó. Maldijo en voz baja, lógicamente él había previsto eso, el maldito bastardo pretendía tenerla encerrada bajo cuatro llaves sometida a su merced. Eso era sin duda inaceptable. Hermione fue hasta la puerta a paso resuelto e intentó abrirla de la manera usual, no pudo, empezó a revisar a ver si encontraba alguna llave escondida, incluso debajo de una alfombra y tampoco encontró nada. Respiró profundo, totalmente frustrada, estaba encerrada, allí con él, expuesta a cualquier barbaridad que se le ocurriese hacerle.

Su imaginación jugaba de nuevo en su contra, la sensación de peligro inminente de nuevo la invadió ¡De ninguna forma! No era su imaginación, eran hechos tangibles y concretos, en menos de cuarenta y ocho horas, él la había golpeado, forzado, desnudado, por supuesto, después que ella desapareciere él la rescató , pero luego la sometió físicamente de nuevo, intentado ahorcarla, la obligó a unir sus marcas con la excusa de curarla y ahora la tenia cautiva en su poder. Y apenas si pronunció palabra para hacer otra cosa que insultarla. Un secuestro no era mejor que otro, se dijo Hermione. Demasiado para digerir, estaba segura que su imprevisible comportamiento tenía que ver con el hechizo, pero también estaba el hecho de que honestamente a ella siempre le pareció que él tenía un rasgo de locura en su personalidad, después de todo Bellatrix Lestrange era su tía.

Trató de calmarse y regresó a la sala, se sentó en un sofá y hundió su cabeza entre sus piernas. Estaba encerrada en ese sitio con un tipo que estaba decididamente demente por un hechizo de vinculación que era sola y exclusivamente responsabilidad de él.

Iba a empezar a llorar de nuevo, de pura impotencia, pero su orgullo fue más fuerte y esta vez no derramó ninguna lágrima. Debía pensar…y pensar rápido.

De manera insensata y por miedo había aceptado ser participe voluntario de lo que ella consideraba una aberración.

Aceptó ser la esclava personal de Draco Malfoy. Disponible para él en cualquier momento que necesitase su energía mágica.

Eso era más de lo que ella podía soportar. Lo odiaba….lo odiaba con toda su alma y al mismo tiempo le temía.

Él era capaz de cualquier cosa…de cualquier cosa para lograr sus objetivos…en este caso…ella misma. Se lo había demostrado. Y no solo eran sus acciones con WANTED, era que ella misma lo vivió en carne propia. Hermione inmediatamente recordó ese terrible momento, hacia tanto tiempo, cuando él la arrastró hasta un pasillo oscuro y solo en el castillo de Hogwarts. Ella se había peleado con él en innumerables ocasiones, pero jamás pasaban de ser duelos verbales o alguno que otro hechizo medianamente peligroso, incluso ella una vez le dio un puñetazo y él se contuvo, jamás la había tocado en su vida, ella se imaginaba que era porque le daba asco tocar a una persona que él consideraba muy por debajo de su nivel, una "sangre sucia", por eso, esa noche, cuando él la atrapó entre sus brazos como una bestia enfurecida, Hermione supo inmediatamente algo estaba muy mal, Malfoy la clavó contra una pared e intentó arrancarle la ropa del cuerpo, todo fue demasiado rápido.

Draco Malfoy parecía poseído, su fuerza era sobrenatural, mientras la vejaba, de sus labios no salía una sola frase coherente. Era como si estuviese inmerso en un ataque de locura. Ella no pudo gritar, él le tenía tapada la boca con una mano. Hermione sintió como se contraía su estomago al rememorar ese momento, era difícil revivir ese instante de pánico, para una chica de quince años, verse sometida a ese tipo de violencia fue difícil, no la prepararon ni las peleas en el colegio con la Brigada Inquisitorial ni sus enfrentamientos con los mortifagos. Esta vez….era ella sola contra él, un combate intimo donde él como hombre, tenía las de ganar completamente, era superior físicamente a ella. Y luego de un rato, Hermione se dio cuenta lo que él quería hacerle, iba a violarla. Los ojos de Draco estaban oscurecidos, desorbitados, no la enfocaban directamente, como un animal intentaba acercarse a ella, tocar su piel, cuando su marca se acercó a la suya, entonces se desató el infierno, ella sintió como una energía diferente la rodeaba, salía de ella y al mismo tiempo la invadía, no fue agradable esa primera vez en lo absoluto, de hecho fue muy diferente a la poderosa atracción que había sentido hacia dos días, Hermione suponía que al no estar preparada y no saber lo que era, la tomó completamente desprevenida, fue como un choque de electricidad, además en ese momento ella estaba mortalmente asustada. Malfoy también reaccionó de manera peculiar, cuando lo sintió…él…perdió todo interés en poseerla y fue entonces cuando tomó su cuello con ambas manos y apretó…apretó…con toda la intensión de matarla.

Y lo hubiese hecho, Hermione estaba seguro de eso, la hubiese matado, se salvó fue solo gracias a la oportuna intervención de Severus Snape, quien lo aturdió. Hermione se recordaba todavía pegada a la pared temblando, mientras Snape arrastraba el cuerpo de Draco y lo encerraba con llave en un aula vacía. El maestro de pociones se acercó a ella y le hizo unas cuantas preguntas sobre lo que había sucedido. En condiciones normales ella jamás habría respondido a un interrogatorio de ese tipo, pero estaba tan conmocionada que incluso le enseño la marca dorada que había aparecido en sus manos hacia cuatro horas y que ella desconocía su procedencia. Para ser sinceros, Snape fue amable con ella, la llevó a su despacho y luego de ofrecerle un brandy para calmarle los nervios, le contó su teoría acerca de la marca y de la actuación de Draco Malfoy hacia ella. Hermione escuchó espantada…no podía creérselo. Solo Malfoy podría confirmarlo, fue lo que dijo Snape y le pidió que guardase el secreto.

Por supuesto ella se calló….jamás habló sobre ese hechizo de vinculación. Era demasiado peligroso. Le sorprendió que Snape tuviese intensión de ocultarlo, ella nunca lo habría creído de esa forma en ese tiempo, al principio pensó que solo quería proteger a Malfoy, después de terminada la guerra y sabiendo la función de doble espía que Snape asumió en esta, Hermione estaba segura de que trató de protegerlos a ambos.

Ella sabía las consecuencias de que una información fuese de dominio público. Hermione Granger era la mejor amiga de Harry Potter, dañarla a ella, era dañar al niño-que –vivió. Si Voldemort o algún mortifago se enteraban, no necesitaban tenerla a ella a tiro, después de todo Draco Malfoy era miembro de una familia de mortifagos. No la tenían a ella, lo tenían a él. Y si lo mataban….la asesinaban a ella.

Tardó cuatro semanas en hablar con Malfoy. Fue en el despacho de Severus Snape, el maestro de pociones los dejó solos. Malfoy ni siquiera la miraba, lucia mas amargado que de costumbre, pálido y ojeroso, tenía un aspecto enfermizo, tal como el de ella. Hermione hizo las preguntas pertinentes, y por supuesto, se dedicó a insultarlo, él no aguantó mucho y también la insultó, no se maldijeron simplemente porque Snape les había quitado las varitas previniendo el desastre. Luego de dos horas acordaron olvidarse uno del otro para siempre. Se ignoraron por meses, aun cuando el malestar físico de ella iba en aumento. El hechizo no tendría que ser permanente, era el único consuelo que tenia. Pero la marca no terminaba de desaparecer, eso la enloquecía. Harry y Ron jamás se dieron cuenta, ella la disimulaba lo mejor que podía con maquillaje o colocándose guantes.

Luego sucedió la guerra. Ella vivía al filo del abismo todos los días, sumida en su propio infierno personal, temiendo cada día morir por culpa de él. Se imaginaba que Malfoy temió lo mismo. Y luego sucedió lo de la Mansión Malfoy….y tenía que concederlo, ese día Draco Malfoy se las jugó todas, le mintió flagrantemente a Bellatrix Lestrange, a sus padres, a los carroñeros….no para proteger a Harry, sino para protegerla a ella. La razón no estaba en discusión, era demasiado obvio, pero fue la sangre fría que tuvo lo que impresionó a Hermione y lo que le demostró que él era un sujeto más peligroso de lo que todos pensaban, manipulador, capaz de mentir y hacer que todos le creyesen. Ese día, irónicamente, a pesar de que le debía la vida de su mejor amigo y la suya, ella llegó a la conclusión de que jamás confiaría en Draco Malfoy.

Trató de hacer su vida luego de la guerra, decidió estudiar Leyes Mágicas y por supuesto, le fue muy bien en la universidad. Luego encontró lo que pensaba seria el trabajo de sus sueños y no tardó mucho tiempo en decepcionarse, la vida real no era como se lo había imaginado. La justicia no era ciega y se vendía por dinero…a veces mucho dinero. Antes de que Draco Malfoy regresara, ella había decidido renunciar a su trabajo, incluso irse de Inglaterra. Quizás lejos de todos, podría reconstruirse nuevamente.

No podía negar que ese hechizo de vinculación la había cambiado. Obligada a ocultarlo, a vivir con el miedo permanente de morir debido a una insensatez de Malfoy, engañar a sus mejores amigos, hizo que Hermione se volviese mas callada de lo habitual. El dolor era soportable para ella a diferencia de lo que pasaba con Draco Malfoy, ella podía manejarlo. Pero su intento de ocultárselo a los demás, la aisló de alguna manera. Su vida amorosa era un desastre, no pudo concretar nada serio con Ron ni con nadie en particular. De pronto apareció un hombre en el panorama, un antiguo conocido que la llamaba constantemente, incluso le aceptó una cita y no fue del todo mal. Ella estaba decidida a rehacer su vida, pero vivía con el temor constante de que su pesadilla regresase del exilio para intentar arrebatarle su magia mediante el vínculo. Sin embargo, ella conservaba las esperanzas, esperanzas de que todo se solucionase…que espontáneamente un buen día la marca simplemente desapareciese.

Entonces, Draco Malfoy apareció para joderlo todo….de nuevo.

Hermione escuchó la llave de la ducha abrirse. Un estremecimiento recorrió todo su cuerpo, Malfoy ya había despertado. Era increíble toda la amalgama de emociones contradictorias que ese hombre le producía…Le tenía pánico, asco, al mismo tiempo la marca hacia que sintiese una atracción intensa por él. Estaba confundida….muy confundida…y al mismo tiempo aterrada.

Draco hizo su aparición en la sala, estaba vestido solo con la parte inferior de un pijama color negro. Iba descalzo, con el torso descubierto y su largo cabello rubio escurriendo agua, pasó por delate de ella ignorándola por completo mientras iba a la cocina, sacó una jarra de agua y se sirvió. Ella no le quitó la mirada de encima….había llegado el momento de hablar, aun cuando no le saliesen las palabras.

-Por la expresión de tu rostro….me doy cuenta de que intentaste irte y no pudiste- dijo Draco apoyándose en la encimera de la cocina, en su rostro se dibujó una sonrisa autosuficiente, pero el resto de su cara no rió con él- Eres tan predecible….y tan aburrida. ¿Me odias? ¿Cierto?

-Te detesto- dijo ella enfurruñada.

-Sin duda puedo vivir con eso- contestó él con desinterés.

-Acepté compartir mi magia pero en el trato no estaba que debía permanecer encerrada contigo- dijo ella tratando de controlar sus palabras y conservar la cabeza clara, intentaba por todos los medios de no insultarlo, pero estaba furiosa. Rabia y miedo no hacían buena combinación en ella sin duda. Tendía a volverse tan impredecible como Malfoy.

-Cierto…pero como no terminamos nuestra charla ayer….pensé que la continuaríamos hoy en la mañana- contestó él secamente- Ahora Granger, dime lo que sabes ¿Quién está detrás de los asesinatos de muggles?

.-No lo sé- contestó ella hosca.

-¿No lo sabes o no quieres decirme?- preguntó Draco haciendo uso de la paciencia que no tenia.

Ella no respondió…de sus labios no salió ni una sola palabra…solo por obstinación. No le daría a ese maldito nada, él tendría que luchar con ella para eso.

-Granger….-él apuntó su varita- es en serio.

-Yo también tengo una varita…por si lo olvidas- contestó ella apuntándolo también.

-Si….pero yo soy el que sabe conjurar perfectamente un cruciatus- contestó él - no estoy jugando…baja la varita.

-De acuerdo, pero tú la bajas también- dijo ella mientras dejaba su varita en la mesa de centro de la sala sin quitarle el ojo de encima.

-Está bien, como quieras- dijo él lanzando su varita al piso. Como buen depredador, olía el miedo en su víctima. Hermione Granger le temía y razones le sobraban, él no había sido muy amable que digamos con ella. Realmente necesitaban hablar, así que trató de demostrarle buena voluntad. Era fastidioso estar luchando con ella todo el tiempo por algo que simplemente era inevitable.

Ella se levantó y fue hasta la cocina, pasó por un lado de él y abrió el refrigerador, tomó una botella de agua y la bebió. Sus ojos buscaban inquietos, algo que le pudiese servir como arma, entonces lo encontró, con rapidez tomó un cuchillo que estaba clavado encima de un queso Edam y volteando rápidamente, se fue contra Malfoy, tomándolo completamente desprevenido.

-Déjame salir- dijo ella con la cara contorsionada de la furia. Mantenía el cuchillo sujeto en alto con la punta dirigida hacia la cara de Malfoy- no puedo matarte…al parecer tampoco puedo evitar que propicies la vinculación…me chantajeaste y yo no he tenido más remedio que aceptarlo, pero no permitiré que me tengas prisionera.

Draco estaba sorprendido por la fuerza de ella, por lo visto compartir su magia le proporcionaba a Hermione Granger parte de su dotes físicas, era rápida…tan rápida como él. Además al parecer el hechizo de vinculación también le trasferirá aspectos de ella, al parecer lo ponía idiota, no había visto venir esa reacción….ella lo estaba amenazando con ese cuchillo. Clavó sus grises y helados ojos en ella, la expresión de su cara era inexpresiva. No le servía de nada demostrar que lo había tomado por sorpresa.

-Pierdes el tiempo…tú lo dijiste no puedes matarme- dijo él cansinamente- y cualquier herida será reparada por el vinculo. Deja el cuchillo.

-Pero si te saco un ojo, sin duda no te volverá a reaparecer…¿Quieres que hagamos la prueba?- dijo ella, desconociéndose a sí misma en sus palabras. No era habitual que ella utilizase la violencia, o que amenazase abiertamente a alguien, pero Malfoy no le dejaba ninguna otra opción. Estaba reaccionando tal como un animal acorralado.

Malfoy intuyó que la amenaza era seria, porque enseguida, le propinó una patada al abdomen de Hermione con tal energía, que ella salió disparada hasta darse con la espalda en el refrigerador, cayó sentada y un poco aturdida, sin embargo todavía tenía el cuchillo en su mano, lo levantó y siguió amenazándolo mientras permanecía en el suelo. Respiraba agitadamente, su corazón bombeaba rápido debido a la adrenalina.

Draco la miraba extrañando, podía entender perfectamente que ella estuviese en desacuerdo con la situación, que lo detestase por obligarla, pero no podía entender el por qué ella insistía en atacarlo físicamente cuando estaba claro que él llevaba las de ganar.

-Eres una estúpida…deja de pelear conmigo. No voy a dejarte encerrada para siempre, solo quiero hablar contigo- dijo él.

-¿Me dejarás ir?- preguntó ella, aun aferrándose a un cuchillo- Promételo.

-Dime lo que sabes y te iras de aquí de inmediato- respondió él.

Draco se inclinó hacia Hermione y la estudió por un momento con interés clínico. El rostro de la chica estaba pálido, irreconocible en la mueca de horror que tenia. Era …era casi verse al espejo cuando sufría esos intensos dolores y esas ansias. No se permitió un momento de consideración ni tampoco de lastima, después de todo, ella estaba dispuesta a permitir que él sufriese lo mismo impidiéndole estrechar el vinculo. Por eso precisamente tuvo que amenazarla.

-Deja de luchar contra el vinculo- dijo él- Debes necesitar más contacto. Supongo que el hecho de que no moriste durante dos días seguidos sin beber agua fue porque unimos nuestras marcas antes de que te llevaran. Pero te hirieron…aunque volvimos a hacerlo, debes estar hambrienta.

Ella no dijo nada, de alguna manera él tenía razón, sentía que iba a morirse del ansia, pero no lo iba a admitir jamás. Draco rió a carcajadas.

-Yo en cambio, tengo bastante energía…curioso ¿no?- dijo él- podríamos repetirlo…una especie de desayuno.

-No…te….me….acerques- dijo ella.

-Tú te lo pierdes- dijo él- Ahora, basta de juegos…dímelo todo.

-He tenido problemas para reunir la información…tantos problemas como tú- dijo ella titubeando, no quería decirle mucho, pero al empezar hablar, el temor se fue y tomó más confianza, por un momento llegó a olvidarse del hueco en su estomago- mis fuentes me llevaron hasta un mortifago llamado Thorfinn Rowle, pero él está recluido en San Mungo, sufre de amnesia.

-¿No te parece que después de la guerra hubo una epidemia de amnesia selectiva?- preguntó Draco haciendo uso de todo su sarcasmo- sobre todo en los sangre pura de este país.

-Si, me parece lo mismo, estoy de acuerdo contigo pero ese hombre realmente no recuerda nada….le di de de beber veritaserum y lo interrogué….no saqué nada en concreto- dijo Hermione ya plantada en un terreno que conocía y en el que se sentía cómoda, el de la dialéctica, visto que él no tenía intensiones de acercarse, el temor pasó. Le afectaba demasiado la proximidad de Draco y la expectativa de tocarlo de nuevo. Ella se rehusaba tajantemente a dejarse llevar por el vínculo, por eso quizás tenía toda esa confusa explosión de emociones en su cabeza.

-Vaya ¿y como lograste que te dieran la autorización?….¿no que está internado en San Mungo? Hasta donde se tus tentáculos terminan donde empiezan los derechos de los enfermos- dijo Draco.

-Lo hice por mi cuenta- respondió Hermione un poco avergonzada de su actuación. Para ella fue despreciable tener que hacerlo de esa manera, interrogar a un hombre "supuestamente" enfermo.

-Vaya….ver para creer….Hermione Granger saltándose las reglas- se burló Draco.

-Yo siempre…me saltó las reglas…..pero soy lo suficiente cuidadosa para que nadie se de cuenta- gruñó Hermione- en fin, no tenia de otra.

-¿Qué más?- dijo DRaco.

-Sospecho que Alecto y Amicus Carrow están vivos…en realidad eso es de conocimiento público…sus cadáveres no han sido encontrados- dijo ella- pero yo conozco gente que afirma haberlos visto.

-Eso hasta yo lo sé…-dijo Draco- también conozco gente que los ha visto….en varias ciudades de Europa..con otros nombres.

-Si no lo dices tú ….lo diré yo- dijo Hermione- para mí está claro que un movimiento neo-mortifago está renaciendo….quizás debido a que WANTED los está cazando. Su reacción ha sido la lógica, ojo por ojo diente por diente. Te pido por favor Malfoy que ceses toda actividad.

-No- contestó él.

-¡Estás provocándolos!- exclamó ella.

-Y no te parece la mejor forma de ubicarlos…que ellos empiecen a cometer sus crímenes- contestó Draco.

-Está muriendo gente inocente…incluso personas que no tienen que ver nada con el mundo mágico- chilló ella.

-En una guerra…siempre mueren los inocentes- dijo Draco encogiéndose de hombros.

-No puedo creerlo…realmente no te importa. Vendes a WANTED como un medio de hacer justicia pero la verdad es que no te interesa…solo quieres ganar dinero- afirmó ella- eso es despreciable.

-Cada quien vive como puede- dijo Draco- si el gobierno de este país no fuese una mierda, no existirían personas descontentas solicitando mis servicios. Yo solo le doy al público lo que quiere.

-Eres un bastardo desalmado- dijo ella.

-Soy un desalmado…pero un bastardo….lo dudo- contestó él mientras preparaba café instantáneo- ¿Quieres café?

-No quiero nada de ti- respondió ella.

-Y ahí empezamos de nuevo…- dijo Draco rodando los ojos, completamente hastiado la situación cliché en la que estaba metido con ella- Granger, somos dos adultos por dios, deja la pataleta de lado.

-Estas fuera de la ley…..te atraparan ….tarde o temprano- dijo ella- no puedo estar eternamente cubriendo tus pasos.

-Gracias…pero no era necesario….nadie te pidió que hicieses eso por mí, se cuidarme solo- dijo Draco- y no me atraparan…jamás lo harán. Y si lo hacen, utilizaré el mismo método que todos, pagaré mi libertad.

-Si claro, el dinero lo soluciona todo…tan simple como eso- bufó ella-¿Acaso no tienes consciencia?

-No- contestó él simple y llanamente.

Ella le lanzó otra mirada asesina. Por supuesto….que otra cosa podría esperarse de Draco Malfoy.

-¿Por qué diablos lo haces? Matar gente…. como si la vida no significara nada- dijo ella.

-Mis razones…son mis razones- dijo él- además…no te hagas la caritativa….Estoy seguro de que tú serias la primera en convocar otros juicios si fuese posible…para condenarlos a todos al beso del dementor. Granger…una clase de muerte no es mejor que la otra.

-Tampoco estoy de acuerdo con el beso del dementor- dijo ella. Draco observó que Hermione ya no lo amenazaba con un cuchillo. Quizás hablar de temas en común en lugar de amedrentarla fuese una buena estrategia de acercamiento. Odiaba admitirlo, pero le disgustaba estar luchando cada pulgada en esa confrontación. No tenía tiempo para necedades

-Igual…ir a Azkaban es casi una condena de muerte- Draco sintió de pronto un escalofrió recorriéndole el cuerpo…su madre….Una de las cosas que estaba intentando hacer era ver la manera de rescatar a su madre. Pero incluso para un hombre como él, saltarse la seguridad de la cárcel mágica, era un asunto peligroso…casi imposible. Sus ojos se oscurecieron…la mano que sostenía la taza de café tembló imperceptiblemente. Su madre…su inocente madre metida en ese infierno, Hermione lo observaba atentamente…y se dio cuenta de inmediato de su reacción.

-La Sra. Malfoy está en área de la cárcel para presos de baja peligrosidad- dijo ella- Harry ha cuidado de ella, dentro de la posible.

-Lo sé- dijo él bajando un poco su actitud altanera…solo por un segundo.

-Lo siento…fue una injusticia- dijo ella dejando de mirarlo, de pronto había sido como si sus ojos la llamaran, para hundirse el ese mar tempestuoso gris. Vio pena y tristeza detrás de esos ojos y estuvo a punto…a punto de conmoverse. Pero al final …no pudo.

-No necesito tu lastima- dijo él.

-No la tienes…tú no….tu madre- dijo ella- Narcissa Malfoy no tiene la culpa de tener como hijo a un desgraciado como tú.

-En ese asunto Granger…casi estamos de acuerdo- dijo él con ironía.

-¿Tienes alguna idea de quién me secuestró?- preguntó ella.

-Nada…aun…pero estoy trabajando en ello- dijo Draco-

-Tengo que irme, hazme el favor de abrir la puerta. Mis padres deben estar preocupados, Harry también, tienen dos días sin saber de mi- dijo ella.

-Le envié un mensaje a Potter, él sabe que estás conmigo- dijo Draco. Hermione abrió la boca impresionada.

-¿Qué explicación le diste?- preguntó ella consternada.

-Ninguna….eso te lo dejaré a ti. Espero no tener que recordarte que lo del hechizo es un secreto- dijo él.

-Eso está de más que lo digas- contestó ella.

-Lo que te dije es en serio…Niégate y tu familia lo sufrirá- dijo él.

-Estoy investigando….hallaré una solución…pronto…catedráticos de las más importantes universidades mágicas del mundo me están ayudando….al parecer es un tema interesante- dijo ella- por supuesto….lo he dejado ver como una curiosidad académica.

-Quizás la academia se de prisa si haces una donación…más bien si yo te doy el dinero para que la hagas en tu nombre, tu sueldo del ministerio no debe dar para mucho. Y a mí no me gusta pedir favores, nunca sabes cuándo pueden devolverse para joderte la vida- dijo Draco.

-No quiero tu dinero…no quiero nada de ti…es tan difícil de entender…solo deseo que me dejes en paz- reclamó ella.

-Hasta encontrar la manera de revertirlo…te aguantaras- contestó él- Granger, vas a cortar todo intento de averiguar cosas por tu cuenta. Me dejaras a mi tranquilo y a WANTED. Lo único que tienes que hacer es darme lo mío.

-Tengo una vida….pretendo seguir con ella- dijo Granger- no puedo simplemente dejar todo de lado….por ti y el maldito hechizo.

-Lo harás…busca la forma….de ti siempre dijeron que era un genio…una chica condenadamente inteligente ¡Demuéstralo!- dijo él.

-Me voy de Inglaterra en dos meses- dijo ella de pronto.

-No importa, la lejanía geográfica no representa ningún impedimento, donde estés yo te encontraré- dijo él.

Y Hermione estaba segura de que él la buscaría en el último rincón del mundo si era necesario. Estaba jodida…no tenía ninguna escapatoria.

-Te sacaré de mi vida como sea…encontraré una solución- dijo ella.

-Y mientras tanto te someterás a mis deseos….sin vuelta atrás, sin reclamos y sobre todo sin violencia. Yo no suelo golpear mujeres…ni siquiera a una sangre sucia como tú, ni siquiera aunque lo merezcas por necia- dijo Draco tajantemente.

-Esto es una dependencia que no puedo aceptar de ninguna forma- dijo ella- no puedo vivir pensando que mi vida depende de la tuya.

-Horroroso…cierto….una calamidad sin duda…bienvenida a mi mundo…Granger- dijo Draco- Intenta verle el beneficio, yo me alimento de tu magia, pero tú eres más fuerte debido a la mía.

-Malfoy….quiero irme de aquí de inmediato…no soporto verte la cara ni un segundo mas, he tenido suficiente de ti para siempre- dijo ella.

-No me busques…yo te buscaré cuando te necesite….sé cómo encontrarte- dijo Draco-creo que por unos días estaré satisfecho. Te haré llegar un comunicador, así sabrás el momento.

-Estoy esperando que abras la maldita puerta- dijo ella cruzada de brazos, taconeando el suelo impaciente.

-Solo una cosa más…recuerda que mis amenazas no son en vano- dijo él

-Ni las mías tampoco, hazle daño a mi familia y yo….-Draco la interrumpió.

-Si…si….te inmolaras en el fuego más cercano para acabar conmigo….no me hagas reír…tu aprecias tu vida tanto como yo la mía…sino ¿para qué te tomaste tantas molestias pasándome información?- dijo Draco sin tomarle importancia.

-Abre la maldita puerta ¡Ahora!- gritó ella.

Draco levantó su varita, Hermione escuchó el chasquido de la cerradura de la puerta, tiró el cuchillo al suelo, tomó su varita de la mesa de centro e inmediatamente salió del departamento dando un portazo. Draco se quedó pensativo un rato tomándose el café….luego buscó su teléfono celular. Encendió un cigarrillo mientras esperaba la comunicación.

-Nott- dijo Draco.

-¿Dónde diablos estás metido? ¿Qué haces con Hermione Granger?- contestó Theo – voy a matarte Malfoy, por tu culpa he estado toda la noche en manos de Potter.

-Calla y escucha- dijo Draco- necesito que vayas a San Mungo y busques a Rowle, verifica si verdaderamente está amnésico.

-¿Para qué?- preguntó Theo. Thorfinn Rowle, lo conocía bien, un antiguo amigo de su padre.

-Hazlo hablar como sea, utiliza el método que más te guste…pero sácale algo….pregunta sobre todo….los nombres de los mortifagos que fingieron su muerte- dijo Draco- en especial Amicus y Alecto Carrow. No dejes huellas.

-Bien- dijo Nott- alguna otra cosa.

-Necesito que vigiles los movimientos de Hermione Granger por hoy- dijo Draco- nos turnaremos…pero hoy….esta noche no estoy disponible.

Draco podía localizarla siempre con la marca, pero esa noche estaría demasiado distraído y no podía arriesgarse.

-Iras donde siempre- preguntó Theo.

-Donde siempre- dijo Draco y colgó el teléfono.

0o0

-¿Quién era?- Pansy estaba acostada en su cama viendo TV, estaba vestida con un largo abrigo negro de cuero y sus botas tacón de aguja, mantenía cruzada las piernas y estaba comiendo de un recipiente lleno de palomitas de maíz. Theo había salido hasta la cocina para buscar algo de beber, cuando escuchó repicar el teléfono celular.

-Malfoy- dijo Theo entrando en la habitación- Princesa, tomaré una ducha, voy salir esta noche.

-¿A dónde vas?- ella se incorporó de la cama inmediatamente, totalmente alertada. Cuando Theo la llamaba Princesa era porque sabía que ella no le iba a gustar nada lo que seguiría a continuación. Apenas habían hablado gran cosa cuando llegaron a la casa. Ella estaba molesta porque él se negaba en redondo a decirle que estaba hablando con Lunática Lovegood y Theo no quería darle alas al asunto, así que la evadía magistralmente.

El hombre desapareció todo el día y luego reapareció con una bolsa de víveres, comieron en silencio y luego empezaron a ver TV. No vivían juntos, de hecho él solo usaba ese departamento como depósito, a lo sumo regresaba una o dos tardes a la semana para chequearla o recoger algo de ropa, sin embargo desayunaba casi los días con ella, pasaba con Pansy exactamente una hora cada mañana, ni un minuto menos ni un minuto más, aunque estuviese fuera del país. Era como una especie de ritual. Y si no iba, la llamaba por teléfono o le enviaba un regalo.

¿Dónde estaba Theo Nott el resto del tiempo? ¿el resto del tiempo en que no trabajaba? solo el diablo lo sabía, Pansy se imaginaba que con lo que ganaban con WANTED, bien podría tener Theo ochocientas casas, pero no, en general dormía en Hotel Ritz (el más lujoso de Londres) o en lugares que nunca le mencionaba. Cuando estaban juntos, por supuesto que hablaban y se hacían uno que otro chiste, pero en general conversaban de su trabajo de WANTED o de alguna otra cosa sin importancia, jamás de ellos dos. Usualmente cuando estaban ambos en casa, era lo que hacían, hablar tonterías y cuando la conversación se agotaba, ver televisión en medio de un silencio incomodo. Durante todos esos años fue suficiente, ella apreciaba la compañía, se sentía protegida, pero en los últimos meses, Pansy dejó de hacerse la desentendida y empezó a asumir la realidad de sus sentimientos por él. Intentó autoengañarse por mucho tiempo…pero no….ella no lo había olvidado.

-Esta vez no puedo decírtelo…Malfoy ha exigido extrema discreción, pero no me esperes mañana para el desayuno- dijo él mientras entraba al baño.

Pansy se incorporó de la cama y fue hasta el armario. Sacó algunas cosas, unos jeans, una chaqueta de cuero, algo de ropa interior y unos calcetines, además de dos cuchillos para que él se los guardase en las botas. No tenía que hacerlo, buscarle la ropa, pero asumir esas pequeñas tareas domesticas, le daba algo que hacer para no pensar. Cada vez que él salía de misión y no le decía adónde iba a Pansy se le hacia un nudo en el estomago.

Entró en el baño para recoger la ropa sucia, trató de no mirar hacia la ducha, que tenía una puerta de vidrio esmerilado, pero no pudo evitar que sus ojos se desviaran, situaciones incomodas como esas sucedían de vez en cuando solo que los dos se hacían completamente los desentendidos. Solo se veía a través de la pantalla de cristal, la silueta del cuerpo de Theo de espaldas, restregándose el jabón, ese poderoso y esculpido cuerpo masculino que ella alguna vez tuvo sobre el suyo, teniendo sexo del modo sucio, salvaje y a la vez dulce en que él solía hacérselo. Una punzada de deseo le recorrió el vientre, dejó la ropa limpia e hizo un bulto con la sucia. Salió inmediatamente del baño, casi espantada.

Theo la escuchó entrar, olió el aroma de su perfume y enseguida se calentó al imaginarse oliendo cada centímetro de su piel desnuda, explorando con su nariz y su boca los sitios más ocultos de ella, lamiéndola, mordiéndola, disfrutando de la combinación poderosa de ese perfume y el olor a sexo ¡Diablos! No tenia porque imaginárselo, realmente había sucedido, hacia exactamente cinco años, antes del desastre, cuando cada vez que podían, se entregaban febrilmente uno al otro. Por un momento estuvo tentado a girarse para que ella apreciase en todo su esplendor el efecto que causaba en él, pero se contuvo. Era inaudito, por mucho que se follase a otra gente, lo único que estaba en su mente…era ella…solo ella. Escuchó la puerta del baño cerrándose, apoyó las manos sobre las baldosas y cerró los ojos. Era demasiado difícil seguir en esa situación, quizás lo mejor era que él jamás volviese a pisar esa casa.

Pansy tenía que dejar de pensar en eso, para siempre, él la había rechazado, se burló de ella impunemente. Si después la recogió…durante el exilio…fue por lastima y quizás por un sentimiento de amistad…por mas nada, él con sus silencios y su apatía había sido más que claro. No la quería. Y Pansy Parkinson era una serpiente orgullosa, jamás rogaría por nada ni por nadie.

Mientras revisaba la ropa sucia, encontró unos paquetes de condones en el bolsillo de pantalón, algunos estaban abiertos. Los tomó en su mano y los apretó. Sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Él había salido toda la tarde y luego regresó más hosco que de constumbre. Sus ojos se cerraron y contuvo las lágrimas. No era tonta…ella no era ninguna idiota…sabía lo que sucedió. Lo podía ver tan perfecto en su cabeza que le daba nauseas. Eso le pasaba por entrometida, debió dejar que él mismo metiera su ropa en la colada. Pero no, ella siempre intentando jugar a la casita, asumiendo tareas domesticas intentando realzar la fantasía de que vivían juntos como una pareja…cuando no era cierto ni lo uno ni lo otro. Estaba harta…tan harta de todo…de su vida…de Theo…de todo y de todos….por supuesto que sabía que se acostaba con otras, pero ella trataba de hacerse la desentendida, después de todo, no era su problema, ella no era nada para él, solo una amiga. Pero tener la prueba tangible de que Theo Nott deseaba a cualquiera menos a ella, era insoportable.

Theo la encontró en el cuarto de la colada. Estaba vestido y listo para la noche. Se detuvo en la puerta para despedirse, cuando la vio con la cabeza gacha y mordiéndose el dorso de la mano intentando reprimir un gemido. Estuvo a punto de preguntar que sucedía, cuando ella levantó la mirada de pronto, Pansy se sobresaltó al sentirse descubierta y enseguida asumió una actitud indiferente. Se acercó a él y le dio los paquetes de los condones.

-Esto es tuyo- dijo ella, Theo la miraba fijamente. Pansy se alejó de él y fue directo hacia su estudio, donde mantenía un impresionante equipo de computación, las pantallas incrustadas en la pared parpadeaban. Ella se sentó y empezó a teclear con aire ausente. Abrió un archivo de música.

Theo fue detrás de ella.

-Pansy- él deseaba explicarle, decir algo, pero no le salían las palabras. ¿Después de todo que podía decirle? Ella sabía que él no era un santo, estaba completamente consciente de que tenia amantes, que dormía muchas veces fuera con compañía.

-Se te hace tarde- dijo ella secamente mientras se colocaba unos audífonos.

0o0

Hermione regresó a su casa, justo cuando iba a abrir la puerta, se dio cuenta que alguien la estaba esperando con muy mala cara dentro de su hogar.

-Harry- gimió ella sorprendida.

-¿Dónde diablos estabas metida? ¿Qué fue lo que pasó?- contestó él jalándola hasta el interior de la casa y cerrando la puerta.

Hermione lo miró molesta, Harry estaba siendo bastante brusco y ella ya había tenido su dosis suficiente de hombres dominantes ese día para toda su vida.

-Hazme el favor y cálmate…Estoy sana y salva- dijo ella entrando a su casa y viendo con horror el desastre. Parecía que hubiese pasado un huracán…..uno categoría cinco, un huracán llamado Draco Malfoy.

-Juro que voy a matarlo por esto… ¡Oh dios! ….mi casa…mi casa está destruida- dijo ella tomando su varita y haciendo control de daños- Matarlo…que va…..no funcionaria….mejor le envió un cheque por los daños, de seguro eso lo jode mas- Hermione hablaba para sí misma

-¿Qué rayos estás diciendo? Malfoy me envió un mensaje…de hecho me envió unos cuantos- ella no atendía, estaba demasiado concentrada arreglando los portarretratos de su familia. Harry estaba exasperado- Hermione….!Hermione! ¡Basta!

Ella se detuvo, y se giró lentamente.

-¿Qué pasa?- preguntó.

-A mi nada….¿Que rayos es lo que te pasa a ti? Estas actuando bastante raro- preguntó Harry comprensivo.

Hermione se sentó en las escaleras y miró hacia el suelo.

-Alguien atentó contra mi….me secuestraron…estuve en una cueva en el bosque de Flyn. Malfoy fue a buscarme…me rescató…aunque te resulte difícil creerlo- dijo ella.

-Eso lo sé….lo que realmente me preocupa es: ¿Por qué rayos haría Malfoy algo así? ¿Cómo demonios logró encontrarte si yo te busque hasta debajo de las piedras?

-Malfoy sabe que yo estoy investigando a WANTED y los asesinatos de los muggles- dijo Hermione evadiendo contestar alguna de las preguntas. Sobre todo la manera en como Malfoy la localizó.

-Supongo que estás trabajando con él- dijo Harry.

-Eso no es exactamente cierto…pero más o menos es así- dijo Hermione- no tengo idea de quién me secuestró, pero estoy segura de que no quería matarme…solo quería verificar mi relación con Malfoy.

-¿Hay algo entre ustedes de lo cual yo tenga que enterarme?- dijo Harry cuando la palabra "relación" chirrió en su cerebro-¿Por qué no me cabe en la cabeza que tú estés ayudándolo sin una buena razón? ¿Te enredaste con Malfoy? Te conozco…de pronto lo perdonaste….te dejaste llevar por uno de tus arrebatos sentimentales y él te atrapó como una araña, aprovechándose de quien eres. Hermione, independientemente que de pronto lo consideres atractivo y no puedas resistirte a la tentación de estar con el chico malo….Malfoy no es una buena persona.

Harry intentaba dar con el quid de la cuestión. Hermione tenía meses más rara de lo usual. Y Malfoy estaba demasiado interesado en ella, se estaba tomando demasiado molestias a su parecer.

-No- chilló ella espantada, no le gustaba mentirle de frente a su amigo. No era que estaba enredada con Malfoy, no, esa era una forma simplista de decirlo…pero no podía contarle la verdad del asunto del hechizo de vinculación- ¿Estás loco? No, de ninguna forma, eso sería inconcebible….nos detestamos. No es nada de eso, simplemente yo quiero saber la verdad detrás de este asunto y él está interesado en sacarse esas acusaciones de encima.

-Estás consciente de que WANTED son un grupo de asesinos- dijo Harry- puede ser que cuenten con el apoyo de un sector de la población mágica, pero están contra la ley.

-Ellos pagaran lo que deban pagar en su momento, no dudo que están fuera de toda ley- dijo ella- pero honestamente, están haciendo el trabajo que los aurores deberían hacer. Por eso…son populares.

-Eso mismo piensan Dean Thomas y la mitad del cuerpo de aurores- dijo Harry- sin embargo la cúpula no está de acuerdo. Por eso….decidí hacer una especie de alianza con ellos. Tuve apresado a Nott, él está dispuesto a colaborar ¿Qué me dices de Malfoy?

-En realidad no voy a opinar de Malfoy…no tengo ninguna idea de cuáles son sus ideas. Solo sé que está intentando dar con los verdaderos culpables…esa es la razón de que corriese a rescatarme- dijo Hermione titubeante

-¿Te hizo daño?- preguntó Harry- si lo hizo, olvidaré cualquier propuesta de colaboración.

-Quizás…nos peleamos un poco…pero no hubo ningún daño…solo el dolor en el trasero de tener que soportarlo- confirmó ella.

-¿Seguirán en contacto? ¿Tú y él?- preguntó Harry- no quiero que estés cerca de él, limítate a reunir información.

-¿Quieres que espié a Malfoy por ti?- Hermione lo miró con la cara desencajada. Eso era exactamente lo que Malfoy le pidió que no hiciese.

-Solo haz lo que estás haciendo e infórmame de cada detalle- dijo Harry- yo seguiré en lo mío. Nott intercederá para que tengamos una reunión.

-¿Ron está de acuerdo?- preguntó Hermione.

-Está furioso con todo lo que ha pasado, te aseguro que no está de acuerdo para nada, pero lo dejó a tu elección, de hecho yo también, si consideras que es muy difícil para ti….no hay problema- dijo Harry- No tomes riesgos innecesarios…sin embargo…haré que dos de mis hombres te guarden las espaldas solo por si acaso.

-¿Vas a seguirme?- ella abrió los ojos- No …no Harry …por favor no lo hagas. Puedo cuidarme sola.

-No lo dudo- dijo Harry- pero aun así…

-Además…te aseguró que Malfoy me vigila…y como tú dijiste…no pretende hacerme daño- dijo Hermione.

-¿Pero si alguna vez cambia de opinión?…¿si considera que eres un peligro para él?- preguntó Harry verdaderamente preocupado.

-No me hará daño…créelo…no lo hará- dijo ella tajantemente- no necesito que tú me sigas y que Malfoy también lo haga. Me volvería loca.

-Está bien….confió en tu criterio. Pero a la menor señal de peligro…te sales de esto y me lo dejas exclusivamente a mí- dijo Harry.

-Este asunto es importante….el gobierno mágico actual pierde credibilidad a pasos agigantados….entre WANTED y aquellos que matan muggles, esto se va a convertir en una anarquía si no actuamos pronto. Alguien podría aprovecharse y dar un golpe de estado- dijo Hermione- entre los mestizos y los sangre pura se impone un precario equilibrio ofrecido por el Ministro Kingsley, él aboga por la tolerancia. Si alguno de los dos bandos llega a tomar el poder, el otro será exterminado. Y nuestro mundo no funciona así, no era eso lo que deseaba Dumbledore.

- Kingsley no me escucha…no me escucha….mis jefes tampoco…es como si quisieran apartarme…como si yo fuese un competidor político- dijo Harry- en todo caso, se trata de convencer a WANTED de moderar sus acciones…de no irse a los extremos. Theo Nott y Draco Malfoy no son ningunos tontos, saben que están provocando un desastre, aun cuando implícitamente esté trabajando para los mestizos y los sangre sucia.

-Eso es una forma elegante de decir que están masacrando ex –mortifagos- dijo ella.

-Y son jodidamente buenos en lo que hacen- contestó Harry ofreciéndole una rara sonrisa a Hermione- Irónico ¿no? ellos…unos sangre pura….luchando en el bando contrario.

-Por dinero…no lo olvides…es por dinero- dijo Hermione.

-Aun así…increíble….debe existir una trampa detrás de esto, el motivo dinero no es suficiente…¿Quizás venganza? Puede ser….pero no lo sé…no estoy seguro…averigua lo que puedas- dijo Harry antes de irse.

0o0

El teléfono la sacó de su mente. Estaba jugando un juego de video, totalmente absorta, cuando vio la pantalla del celular parpadeando. Se sacó los audífonos e inmediatamente contestó al ver el nombre.

-Draco- dijo Pansy.

-¿Theo ya se fue?- preguntó Draco desde el otro lado de la línea.

-Si- contestó ella con desinterés- eso lo sabes mejor que yo, lo llamaste para hacer un trabajo y él como tu perro fiel se fue de aquí de inmediato.

-Bien…porque no necesito que Theo sepa que estás conmigo- dijo Draco- no tengo paciencia para aguantarme sus reclamos.

- ¿Qué quieres? Estoy ocupada- dijo Pansy mientras corría sus dedos por el teclado, estaba ganando el juego del Infierno de Dante y estaba en el séptimo nivel. Mientras hablaba por teléfono seguía jugando, podía hacer perfectamente amabas cosas sin distraerse. Esa capacidad de atención y concentración era lo que sorprendía a sus compañeros de WANTED.

-Quiero que muevas tu hermoso culo y me acompañes esta noche…Necesito desahogarme un poco y tú me guardaras la espalda…Además….conseguirás algo para mí- contestó Draco.

-¿Qué quieres ahora? Sabes Draco, hoy no es un buen día para tus majaderías…y como te dije, estoy ocupada en una asunto muy importante- dijo ella, apretando Enter….listo….estaba ahora en el octavo nivel. En la pantalla apareció Virgilio con una sonrisa entregándole a su personaje, que por supuesto era Dante, el premio.

-Princesa…- Pansy rodó los ojos, Draco la llamaba Princesa porque escuchaba a Theo llamándola de ese modo, como siempre Malfoy robaba las ideas de los demás, generalmente cuando le decía así, era que le propondría algo que a ella de seguro no le iba a gustar nada- Bella, escúchame con atención, ponte tú mejor vestido, arréglate el pelo, cepíllate los dientes, aféitate las piernas y espérame en FIVE- dijo Draco- el resto te lo enviaré al teléfono, lee las instrucciones con cuidado. Tu objetivo se llama Alfred Heller, te envié también una foto.

-De acuerdo- dijo Pansy sin tener ganas de discutir.

-Y…Pansy- dijo Draco arrastrando las palabras en ese tono seductor y oscuro que lo caracterizaba.

-Si- respondió ella de mala manera.

-No uses sujetador…necesito que hagas todo lo posible para que vean que no estás llevando nada debajo de la ropa- dijo él- de hecho…no te pongas panties tampoco.

-Hacerme ver como una puta te divierte ¿cierto?- contestó ella malhumorada.

Draco rió a carcajadas y le trancó el teléfono.

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Los callejones de la gran ciudad estaba sucios y oscuros, deambulaba en los patios de las discotecas del distrito rojo de Londres, los ruidos amortiguados de la música y las risas de la gente llegaban a sus oídos como un eco lejano, esa noche no habría luna, de hecho estaba muy oscuro y mientras más acercaba al destino que le señalaba la marca, caminaba más despacio. Era curioso, su lógica y su razonamiento quizás sus mejores virtudes y en ese momento no hacía uso de ninguno de los dos. La imprudencia era lo que la había llevado hasta allí, la imprudencia y el coraje.

De alguna forma, se negaba a aceptar su destino. Si bien el miedo estuvo a punto de disuadirla de tomar acciones, sin duda fue su coraje y su orgullo herido lo que les dieron la fuerza suficiente. No, de ninguna forma, ella lo superaría, le ganaría a ese miedo irracional que tenía hacia una sola persona. Ella….era mejor que eso.

Draco Malfoy podría ser más físicamente más fuerte que ella, pero jamás le ganaría en su propio terreno, el del raciocinio y la lógica.

Su conversación con Harry fue bastante esclarecedora para ella. No, de ninguna manera podía mantenerse al margen. Ella se sentía directamente involucrada, después de todo era hija de muggles, si los estaban matando, sus padres lógicamente serian un blanco atractivo, al parecer estaba doblemente amenazados. Malfoy le había advertido que se abstuviera de meterse en sus asuntos, pero ella ya había llegado a su propia reinterpretación de esa orden, en el estricto sentido no estaba metiéndose con los asuntos de Malfoy sino con los suyos. Y ella estaba segura que seguirlo no fue buena idea, porque donde estuviese Malfoy, estaban los problemas.

Pero Hermione Granger estaba segura que él era la gallina de los huevos de oro o mejor dicho, el ganso. Ella sin duda ocultaba cosas, podía estar muerta de pánico, pero no le soltó todo lo que sabía, por descontado asumía que él tampoco. Si algo estaba claro, era que ninguno de los dos era un idiota y no confiaban uno al otro.

Él la seguía, ella también, en ese juego del gato y el ratón, solo era cuestión de quien mordería primero a quien, mejor dicho, quien lograba tener el cerebro suficiente para averiguarlo antes que el otro. La información….es poder.

Llevaba una gabardina larga gris oscuro, unos jeans negros y un sweeter cuello de tortuga negro también, sus zapatillas eran deportivas, su estilo también. Su cabello estaba alborotado, suelto sobre su cara. Podría pasar por cualquier muggle en el sitio, el detalle era que él no se diese cuenta que ella estaba allí.

Cuando llegó al club vio la marquesina en lo alto, con letras de neón, parpadeaba intermitentemente el nombre del lugar "FIVE". Una cola gigantesca de gente muy bien ataviada, quizás actores de moda y modelos más uno que otro hombre de negocios, le confirmó a Hermione que no iba a ser fácil entrar, seguramente era un local muy exclusivo. Entonces fue el momento que agradeció ser bruja y llevar una varita, justo en la entrada, después de la barrera, divisó un lugar oscuro. Solo era cuestión de vigilar a la gente y a los guardias de seguridad, para aparecerse en el momento justo….por supuesto….ella lo logró.

Caminando con cautela, entró al sitió, era un especie de hangar, con varios pisos en las paredes, a los que se accedía por escaleras metálicas. El lugar estaba lleno a rebosar y la música estaba a un nivel que podía hacer sangrar los tímpanos, la gente bailaba a su alrededor, el champagne y la droga corrían entre los asistentes como si fuese agua. Cocaína, éxtasis, crystalmeth, cualquier cosa para hacerte volar o para hundirte en el pozo más profundo. Había de todo y para todos. Hombres vestidos de etiqueta y mujeres despampanentes envueltas en trajes de diseñador enseñando la mitad de su cuerpo, la superior o la inferior, no importaba. Todo demasiado decadente…todo demasiado cliché…tal como el sujeto que sin duda había ido allí a concretar un negocio.

Mientras avanzaba en su recorrido, mirando alerta a todos alrededor, con la varita sujeta en un fuerte agarre, se dio cuenta que el piso estaba desnivelado, el centro del sitio nocturno estaba construido como si fuesen una especie de gradas, con un escenario en medio. Hermione se detuvo….no…estaba equivocada… no era ningún escenario….era un ring de boxeo.

Las peleas ilegales, eran el negocio clandestino más lucrativo de Londres, las apuestas eran increíblemente altas y en general se peleaba hasta que uno de los contrincantes dejaba inconsciente al otro. Primitivo, salvaje, era como una especie de circo romano, donde los oponentes peleaban hasta casi matarse. Era el último vicio de la hastiada clase social alta inglesa, de la muggle y de la mágica. Había escuchado rumores, pero jamás pensó ser testigo de un espectáculo de ese tipo.

Hermione se detuvo a presenciar lo que sucedía en el ring, los ojos se le desorbitaron cuando reconoció a dos personas sobre este.

Una mujer morena bellísima que sin duda era Pansy Parkinson estaba montada sobre el ring, quitándole la gabardina a un hombre rubio alto que no podía ser otro más que Malfoy.

Pansy llevaba una falda roja de vinilo, con medias negras de red y unas botas de caña con unos tacones altísimos, también una blusa blanca anudada en la cintura y una cadena de oro como cinturón. Su cabello negro estaba alborotado y sus ojos estaban maquillados con un look ahumado que acentuaba su espectacular tono azul. Caminaba tambaleándose, como si estuviese borracha o drogada. Pero no era ni lo uno ni lo otro, solo representaba parte de su actuación. Mientras clavaba sus ojos azules en Draco, le quitaba la gabardina donde estaban guardadas sus respectivas varitas y pasaba sus manos por su esculpido torso.

Draco miraba a su alrededor medio enceguecido por los focos. Luego le echó un vistazo a Pansy que pegaba su cuerpo al suyo y lo agarraba por la cintura. Ella acercó su boca a su oído para morderle un lóbulo.

-Te haré pagar por esto-dijo ella bastante molesta. No era solo que tuvo que lucir como una puta, de paso tenía que comportarse como tal. No le costaba fingir lujuria con Draco, era como un juego y confiaba en él, pero odiaba que todo el mundo la viese así…como una perdida. Por supuesto, a pesar de ante la vista de los presentes ellos dos parecían estar calientes y metidos en una nube de pasión, ellos dos lo que hacía era trabajar…montando un teatro ante todos. Draco y ella solo eran amigos…si es que podía definirse amistad el hecho de que él mandaba y ella seguía sus órdenes, como miembro de WANTED, ella tenía que obedecer a su jefe. Pero si, efectivamente eran amigos, a él, ella le parecía muy atractiva, jodidamente caliente con ese culo y esas tetas espectaculares, pero no se metería con Pansy por nada de este mundo, en primer lugar, la conocía de toda la vida, era algo así como la prima molesta que nunca tuvo, en segundo lugar, Theo Nott lo mataría con sus propias manos o por lo menos intentaría hacerlo si llegaba a tocarle un pelo con alguna intensión que no fuese amistosa. Y Draco no perdería a la única persona en que confiaba por una mujer.

-Me hiciste caso, tus tetas se ven fabulosas- contestó Draco sonriéndole de lado. Era gracioso, con Pansy era la única persona con la cual medianamente se relajaba y jugaba a ser un hombre coqueto. Cuando realmente nunca lo fue y nunca lo seria. Él tomaba sin miramientos, no se molestaba en pedir y mucho menos seducir, pero Pansy…Pansy…era alguien al que él podía mostrar su lado menos agresivo, más amable…mas caritativo, realmente le tenía cariño a sus compañera de aventuras. Ella jamás le había fallado…nunca y Draco apreciaba a la gente que era incondicional con él.

-Tócame un pecho y te sacaré los ojos- respondió ella mientras lamia con fuerza su oreja para darle algo más de "realismo" a su interpretación.

-Últimamente las mujeres solo quieren sacarme los ojos- respondió él mientras besaba la garganta de ella, sacó la lengua y le dio un lametón desde la clavícula hasta el mentón, enseguida recordó la imagen de Hermione Granger toda despeinada amenazándolo con un cuchillo, no pudo evitar sonreír, en su inconsciente, verla dispuesta a clavarle ese cuchillo lo había excitado. Vivir al límite…ese era su mantra- Sabes nena, cuando te veo así, con esas tetas hermosas y ese culo tan firme, con esa cadena sujeta a tu cintura que está hecha para agarrarse de ella mientras te follan a cuatro patas, es cuando pienso que Theo definitivamente es un imbécil.

Ella le contestó con un bufido malhumorado, pero mantuvo la sonrisa. Después de todo para que arruinar la actuación con los comentarios subidos de tono de Draco.

Draco solo bromeaba con Pansy de Theo, solo con ella, porque mencionárselo al susodicho era imposible. Draco estaba al tanto de que ellos dos mantuvieron alguna vez una relación y no entendía como prácticamente vivían juntos pero no revueltos. Era uno de los grandes misterios de la vida, la razón por la cual, esos dos, a pesar de que se comían constantemente con los ojos, no tenían ningún tipo de relación amorosa o sexual de ninguna clase, era un misterio equiparable a quien había matado a Kennedy o como rayos Voldemort regresó de la muerte. Lo único que se le ocurría era que alguno o los dos, había herido irremediablemente el orgullo del otro, era la única razón aceptable, porque el orgullo para un Sly era sagrado. Si lo sabría él.

Entonces Draco colocó sus manos en la pelvis de Pansy y le bajó un poco la falda para dejar ver a todo el mundo allí, las tiras de su tanga. Con perversa satisfacción cerró los ojos y metió la mano debajo de una de estas, para acariciarle la piel de su culo. Ella se tensó.

-¿Qué haces?- preguntó Pansy.

-Solo sigo el argumento y calentó el show, sin duda has captado la atención de nuestro hombre…se le cae la baba de la boca- dijo Draco dando un vistazo de reojo a la muchedumbre.

-¿Dónde?- Pansy buscaba inquieta alrededor apenas disimulando.

-Justo a tu derecha- dijo Draco alejándola de él y dándole una palmada en el trasero- A trabajar.

Pansy se alejó de él caminando como si estuviese desfilando en una pasarela y ella fuese una especie de Amy Winehouse doblemente alcoholizada. Miró un momento de reojo a Draco quien se sentó en una esquina del ringo para amararse unas vendas en las manos.

¿Por qué rayos lo hacía? ¿Caerse a golpes hasta casi morir? Pansy siempre se impresionaba por la agresividad de Draco, parecía cosa sacada del infierno. No quería estar en los pantalones del retador de esa velada y esperaba sinceramente que a Draco que no se le fuese la mano esa noche.

Draco se inclinó en las sogas del ring, llevaba un pantalón negro de cuero, que le caían lánguidamente por las espinas de las caderas hasta el punto donde el vello de su abdomen perdía su noble nombre, calzaba unas carísimas botas militares Dr. Martens con refuerzo de metal en la suela, hechas especialmente para patear letalmente, su musculoso torso destacaba a la luz de los focos y su despeinado cabello rubio también, la marca tenebrosa destacaba sobre su pálida piel, quizás un tatuaje sin importancia para la muchedumbre muggle, pero que para él lo significaba todo. Las mujeres le gritaban palabras soeces e invitaciones escandalosas. Todos lo querían en su cama, esa noche él lucia como un verdadero dios griego, terrible al mismo tiempo que sobrenaturalmente hermoso, Draco ya no sonreía, sus ojos estaban oscurecidos, sentía la ansia recorriendo cada fibra de su cuerpo, necesitaba matar, golpear, patear….hasta quedar exhausto.

Él formaba parte de la nomina de peleadores del club desde hacía más de seis meses y estaba invicto. El dueño proclamaba a viva voz que no había conocido a un bastardo tan implacable como él. De seguro que no….se repetía Draco en la cabeza cuando lo escuchaba…No lo has conocido ni tampoco lo conocerás. Estar en ese club le reportaba muchos beneficios, además del evidente. Por eso, Pansy estaba allí con él y por que ella estaría allí fue que distrajo a Theo, no lo necesitaba con los nervios de punta, vigilándola a ella, intentando no perder los estribos si un hombre se atrevía a tocarla.

Ya no le servía entrenar duro físicamente en el gimnasio de su casa para gastar energías, él necesitaba ver sangre. Para no sucumbir a sus instintos asesinos era que se desahogaba en el club. Su contacto con Granger había logrado apaciguar el efecto del hechizo de vinculación, pero apenas lograba calmar su otro hechizo. Por eso fue a FIVE esa noche, a descargarse, antes de cometer una locura.

Hermione estaba de pie mordiéndose un labio de pura consternación….allí estaba él….por lo visto iba a combatir.

Cuando anunciaron al otro peleador, Draco se giró y lo observó con mirada asesina. Era un tipo alto y de cabello negro, con el cuerpo cubierto de tatuajes, lucia salvaje, intimidante y cabreado….justo como lo quería. Un tipo tan loco como él.

Ni siquiera esperó la señal de inició del combate, impelido por una emoción más fuerte de él, Draco se lanzó contra el otro tipo. Ambos hombres se golpearon con saña unos segundos, antes de separarse. Draco asumió la posición básica del boxeador, con las piernas separadas y los brazos extendidos flexionados por el codo, intentando protegerse la cara. En esas peleas no se usaban guantes de boxeo, sino una especie de vendajes en las manos y dedos. Apreció que sus nudillos sangraban y que la cara del sujeto también. Esa pelea acabaría pronto, lo sabía, lo sentía, esa noche él estaba más descontrolado que nunca.

Hermione se acercó al ring y empezó a caminar alrededor de este, mirando fijamente a Draco, la gente gritaba a su alrededor, pudo observar fajos de dinero pasando de una mano a otra. Estaba atónita, todavía no podía creérselo, tampoco podía creer que no pudiese sacarle los ojos de encima, él lucia magnifico, como un hermoso animal salvaje y peligroso. Hermione se maldijo a sí misma, era inaudito que ella estuviese atraída hacia ese monstruo, se mordió el labio hasta hacerlo sangrar y maldijo su suerte y el hechizo que provocaba eso en ella.

Los hombres volvieron a pelear, con puñetazos y patadas. Draco Malfoy parecía poseído, tenía una agilidad asombrosa y cada golpe que daba lo ofrecía con fuerza descomunal. Pronto logró derribar a su rival, se colocó a horcajadas encima de él y le lanzó un puñetazo tras otro, el sudor corría por su cuerpo y humedecía sus cabellos, pero no parecía cansarse de dar puñetazos. Hermione lo miró impresionada, luego de bastantes golpes, ella se dio cuenta que tendría que intervenir, Draco parecía dispuesto a matar ese hombre a golpes con sus propias manos. No le importaba nada, ni siquiera el hecho de exponerse. Su dignidad y sentido del respeto a la vida, no permitían que permaneciese indiferente ante esa salvajada, fuese consentida o no por el montón de idiotas a su alrededor.

Ella con rapidez dio un salto y se subió al ring, las sogas le impidieron ingresar, pero nadie la sujetó, ni siquiera los guardias de seguridad, de seguro pensaron que era una fanática más enloquecida por el espectáculo de sangre y arena.

El hombre tenía el rostro desfiguraba y apenas respiraba, Draco levantó la mano para asestar el golpe final y entonces Hermione estuvo segura de que era ahora o nunca, debía detenerlo.

-¡MALFOY!- enseguida que reconoció la voz, Draco levantó la cara y la vio, su pálido rostro enmarcado en una capucha, sus labios rojos y llenos abiertos, sus manos agarrándose con todas sus fuerzas a la soga del ring para evitar caerse. Sus ojos se ampliaron al reconocerla… ¡Que rayos! ¿Qué demonios hacia ella allí? Draco se quedó estático, paralizado por una fracción de segundo, su mano todavía seguía suspendida en el aire, sus ojos oscurecieron más aun y una rabia infinita lo recorrió. ¿Por qué estaba allí? ¿Siguiéndolo? ¿Cuando le advirtió expresamente que no lo hiciera?

La distracción le costó caro, su oponente aprovechó y todo sucedió como en cámara lenta, el hombre logró quitarse a Draco de encima y lo lanzó por los aires.

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