¿Qué...es este lugar?-me pregunté a mí mismo mientras veía un edificio enorme que se erigía frente a mí. Había tenido que viajar 40 minutos desde Missina Central en tren para llegar a ese gigantesco edificio en medio de la nada, y lo peor de todo es que sabía por qué.
El día anterior, me había enterado que los Starters estaban tras de mí, y que mi oficial Burno era en realidad el Máximo General de Missina, la mayor eminencia militar de Missina a la que nunca se le había visto. Gracias a él, los ataques Starters habían bajado considerablemente en relación a hace unos años. ¡Y había estado sentado cerca a mí durante dos meses!
El edificio debía tener por lo menos 100 pisos, y parecía una caja de metal enorme, con una puerta en la parte inferior. Había habido muchos rumores sobre qué era ese lugar, pero nunca había ido allí en persona. Pensé que no ganaba nada quedándome parado ahí, así que me acerqué a la puerta.
Intenté empujar y jalar la puerta, pero no funcionó. Al hacerlo, sentí como detrás mío sonaba un ruido mecánico. Me volteé y vi que detrás mío había una alfombra.
¿Pero cómo...?-
Instintivamente, me paré sobre la alfombra. Pasaron 5 segundos cuando oí un sonido viniendo de la puerta. Volví a empujar la puerta y vi que estaba abierta.
Por dentro, parecía como cualquier otra oficina importante. Parecía, de hecho, como uno de esos bancos multimillonarios en los que te sientes como un insecto.
Un montón de gente corría de un lado para otro, bastante apurada y sin tiempo para hablar. Traté de pedir direcciones, pero nadie parecía hacerme caso.
¿Ehm, disculpa, eres Makos Iru?-preguntó alguien
Me volteé para ver quién había dicho eso y me encontré con una bellísima coneja de piel azul. Llevaba un abrigo marrón sobre una blusa blanca, sumado a una falda que parecía hecha para hacer juego con la blusa. Llevaba una tabla de apuntes la cualse veía llena. Parecía ser un tanto mayor que yo, pero no mucho.
Eh...sí, pero...¿qué es este lugar?-
La coneja dio una risita.
Bienvenido a la Central Máxima de Protección de Missina, Makos. Aquí es donde se toman todas las decisiones sobre el combate contra el crimen en toda Missina. Yo soy Bun Dee, tu asistenta-explicó la coneja de nombre Bun
Estaba impactado. Siempre había soñado con estar en un lugar así, y ahora, ¡era parte de él y hasta tenía mi propia asistenta! Todo seguía siendo muy confuso, pero decidí escuchar a lo que Bun tenía que decir.
Sígueme por aquí, por favor- Bun me hizo una señal y me guió hasta la otra parte del edificio.
Mientras trataba de mirar a otro lado que no sea ella, me di cuenta de que ese lugar era mucho más grande por dentro que por fuera. Había gente de todas las especies, llevando distintos uniformes, y todos parecían ser capaces de arrancarte la cabeza en menos de un minuto. Había un diseño bastante futurista, y el piso parecía estar hecho de vidrio. Me llevó detrás de la "recepción", a través de la puerta de personal, que daba a un salón aún más grande. A la derecha , había un ascensor.
Por aquí, por favor-Bun oprimió el botón de llamada, y tras un tiempo bajó el ascensor.
Ambos subimos al ascensor, Bun oprimió un piso y empezamos a ir. En el transcurso, Bun me explicó algunas cosas.
Te hemos llamado porque tu habilidad con el arma mística es mucho más eficiente que la media, y creemos que serías de gran ayuda para acabar con los ataques de Starters-dijo Bun con una sonrisa
¿Arma mística?-
Me refiero al bumerang dorado-Bun anotó algunas cosas en su tabla- Descubrimos esa arma hace unos años, junto a otra más en un templo aún desconocido para los civiles. Creemos que está relacionada fuertemente a una ente divina debido a su increíble poder, pero nadie había podido usarla correctamente. Hasta ahora
Entonces yo...-con cada palabra que decía Bun, menos podía creer todo lo que estaba pasando
Sipi, eres el elegido, por así decirlo- Bun soltó una risita- Creemos que hay muchas más armas como esas en el mundo, y queremos encontrarlas antes de los Starters, que también están enterados. ¿Entiendes lo que pasará si consiguen todas?
¿Será... el fin del...mundo?-
Aún no lo sabemos. Primero tendrían que aprender a controlarlas, pero lo más seguro es que ocasionen algo terrible. Por eso, nuestra máxima prioridad es conseguirlas antes que ellos para resguardarlas, y evitar que encuentren a aquellos que las sepan manejar-
Entonces,¿quieren que pelee contra los Starters?-pregunté, sin saber si estaba emocionado o aterrado
¡N-no si no quieres! Lo que queremos es mantenerte fuera de su alcance, así que lanzarte hacia ellos tampoco es nuestra prioridad-respondió Bun-Aún así, creemos que tenerte como un agente contra ellos ayudaría mucho en contraarrestar sus ataques. Por eso te queremos incluir en el Programa de Retención Criminal.
¿El qué?-
Es un grupo especializado en combatir a los criminales peligrosos y Starters que irrumpan en Missina. No tenemos muchos miembros, pero somos lo más eficientes que podemos. Yo soy la asistente del Programa-
El ascensor se abrió después que dijera eso, y salimos de este.
El interior parecía la casa de una familia rica. El piso y las paredes eran blancas, los muebles parecían carísimos y el gran espacio de la "sala" tenía toda clase de artilugios y formas de entretenimiento. Parecía el cielo de un capitalista.
¡Este lugar es enorme!-dije igual que un niño pequeño
Me alegro que te guste- dijo Bun con una risita-Aquí es donde los miembros del Programa viven y reciben sus órdenes. El General Burno estará aquí en un momento, así que espera aquí, por favor.
Dicho esto, Bun se dirigió al ascensor y se fue. Decidí sentarme y esperar a que Burno llegara. Este tiempo me sirvió para reflexionar sobre todo lo que estaba pasando.
¿Armas divinas? Nunca había sido una persona muy creyente, pero aún así conozco muy bien las leyendas que conciernen a la creación de nuestro mundo. Siendo Missina la sociedad que rige casi todo el mundo, muchas leyendas provienen de aquí. ¡Y resulta que una de ellas podía ser real!
Aún así, ¿que debía hacer? Sabía muy bien lo peligroso que era meterse en ese mundillo de Starters. Siempre había soñado con combatir a los que amenazaban Missina, pero los Starters estaban a otro nivel. No eran un grupo terrorista ni un cartel, eran en sí mismos, una organización con casi el mismo poder que Missina.Y aún así, no sabemos casi nada de ellos.
Pero este era mi sueño. Destruir a los Starters y cobrar justicia por lo que me hicieron a mí y a Missina entera. Y si verdaderamente era poseedor de un poder asombroso, no creía que los Starters me dejarían en paz incluso si declinara. Allí estaba más "seguro", y podría combatir a esa malvada organización.
Y dejé de pensar tan profundamente en cuando sentí un golpe en la cabeza.
¡Auh!-gemí mientras caía al suelo
Miré a mi alrededor, tratando de buscar al que me había golpeado, pero solo vi una pelota de color roja. Parecía un caramelo con la forma y el tamaño de una pelota de playa, y no parecía quedarse quieta, temblando constantemente.
¿Pero...qué?-tras un momento, del otro lado del salón vi llegar otra pelota igual, pero verde. La esquivé por poco. Luego otra amarilla, rosa, verde de nuevo, azul roja otra vez...Esas cosas no paraban de venir. Al ser un cuarto tan grande, era dificil determinar que era lo que las estaba lanzando, así que traté de ir en la dirección de donde llegaban. Me cayeron un par en el proceso, pero por suerte, el impacto fue suave.
Finalmente, llegué adonde se estaban lanzando las pelotas, y vi que estas eran lanzadas desde una extraña máquina. Parecía un colador de metal gigante pegado al piso, y tenía numerosos agujeros por los que las pelotas eran lanzadas.
¡No, no otra vez!-dijo alguien de la nada
Del otro lado del cuarto, apareció un enorme oso de pelaje negro con una llave inglesa, y se lanzó a la máquina.
¿Qué...quién?!-dije sobresaltado
¡Agáchate! ¡Escóndete! ¡Lo que sea, amigo, pero no te acerques a esta cosa!- el oso me gritó esto para que me ocultara
Hice lo que me dijo y me escondí de esa má el tiempo que le tomó arreglar la máquina, lo pude ver más detenidamente. Era corpulento, de unos 28 años o menos, y ojos azules. Llevaba un suéter café que decía CAM, y llevaba el escudo de Missina sobre estas siglas. Sobre los jeans, parecía llevar una especie de contenedor, por el que se asomaba una granada. En la espalda llevaba...¿¡Un lanzacohetes?!
¡¿E-eh?! ¿Quién eres?- CAM se volteó tras que la máquina dejase de lanzar pelotas
M...Makos...me llamaron aquí-
CAM me miró extrañado, hizo como si recordara algo, y rió.
¡Jajajaja! Tú debes ser el tipo del que Bunny nos contó-me estrechó la mano fuertemente-Soy Biar Blast, manejó la segunda arma divina
Tú...¿también?-Bun me había explicado las dos armas divinas, pero no pensé que conocería a su usuario tan pronto
¿Entonces esas cosas eran...?-esa extraña máquina me había llamado la atención
Antes era un líquido infinito o algo así, pero lo solidifiqué, por eso me lo tienen prohibido usar-dijo riendo un poco, sabiendo que no había obedecido la orden-Yo las llamo "bolas mágicas"
No hice ningún comentario sobre el nombre, pero en ese momento, oí otra voz.
Yo preferiría que te quedaras con tu lanzacohetes, pero...-Burno apareció delante del ascensor, acompañado por Bun y un lobo de apariencia extraña.
¡E-ekkk!-Biar se asustó sobremanera ante la aparición de Burno, quien llevaba su uniforme de Máximo General
Bun soltó una risita, mientras que el lobo soltó un gruñido. Tras unos días, me acostumbré un poco a esto.
