Título: Evoluciona o Muere

Resumen: Peter se encontraba en su peor momento y aún así lo dio todo en la batalla a sabiendas de cuál sería el resultado. Morlun había regresado de entre los muertos con un objetivo claro, darle fin a Spiderman. No sin antes haberlo humillado y usado para su morbo.

Alerta: Este fanfic es claramente "ficción" en todo su aspecto, usando como referente (No necesariamente al pie de la letra) la saga de Spiderman "The Other: Evolve or Die" Manejándolo dentro de un contexto SLASH / YAOI (relación hombre x hombre) a modo de crossover con Deadpool.

Nota: No es necesario haber leído el cómic para entender el fic.

Advertencia: Este fic contendrá escenas explícitas a medida que se vaya avanzando. Contiene humillación. Contiene abusos psicológicos. Abusos físicos y sexuales.

Importante: Como sabrán, se están presentando algunas piezas clásicas para ambientar la historia durante ciertas escenas. Asimismo cuando estas paran o continúan se da el aviso en el mismo fic. La que fue seleccionada en esta oportunidad es:

"Nisi Dominus RV 608 (Cum Dederit) – Antonio Vivaldi" Interpretado por Sandrine Piau

Ni Deadpool ni Spiderman son de mi propiedad. Escribo para pasar el rato.


Capítulo IV

Estaba completamente oscuro, no podía diferenciar absolutamente nada. Todo era negro. Era como si nada existiera, como si no supiera si tenía los ojos abiertos o cerrados. Tampoco podía escuchar o diferenciar algún sonido, simplemente todo era silencio. No podía gritar, no podía moverme. Era como estar muerto…

Parecía ser una pesadilla en conjunto con la muy conocida parálisis del sueño pero dentro de la misma, porque si se trataba de una, estaba de más aclarar que no podía despertarme. Estaba aterrado. Nunca antes me había pasado algo así.

Sentí un fuerte escalofrío recorrer mi espalda y con ello no tuve que seguir esperando a que algo sucediera. Sin hacerse esperar más, se manifestó.

En la total oscuridad se abrieron dos enormes ojos rojos que abarcaron todo el panorama y que tampoco tardé en reconocer. Me llené de desconcierto porque no lo podía creer. El ser al que le pertenecían estaba muerto. Yo mismo me había encargado de mandarlo al mundo de los muertos tras haber sido subestimado en mi primer encuentro.

—Morlun.

No sabía si había pronunciado su nombre o si lo había pensado, pues no escuchaba nada salir de mi garganta. Era como si todo el sonido existente hubiera sido suprimido. No obstante, pasados unos segundos la carcajada de ese hombre llenó el espacio que parecía infinito. Se estaba riendo de mí sin quitarme los ojos de encima.

—Espero que no te hayas olvidado de mí.

Su risa se detuvo para decirme esas palabras. Me sentía helado, ya que a cada lado que decidiera voltearme, ahí estaba, como si todo el ambiente fuera él.

Morlun había regresado.

Me desperté en el acto sentándome casi como acto reflejo en la cama. Se notaba que había estado intentando moverme mientras dormía pues las sábanas estaban revueltas y mis almohadas en el suelo. Estaba sudoroso...

—¿Todo bien, Pet?

Me giré rápidamente hacia la puerta de mi habitación y ahí estaba Wade con sus típicos shorts de dormir y sin nada más que lo cubriera. La luz de la luna marcaba perfectamente su rostro con el ceño fruncido por la preocupación.

—Sí, lo siento... Solo tuve una pesadilla...

—De que tuviste una pesadilla me consta, estoy aquí por tus gritos.

Me quedé perplejo ¿Había estado gritando mientras dormía? Eso era nuevo, totalmente nuevo...

—¿Dije algo en especial? —pregunté mientras me ponía de pie y me quitaba la parte superior de mi pijama.

—¿Sucede algo, baby boy? —Wade se había cruzado de brazos y recostado en el marco de la puerta sin quitarme la vista de encima, siguiéndome con la mirada y por primera vez en mucho tiempo, en silencio, así me estuviera desnudando delante de él. Creía saber qué cosa había mencionado dormido, o mejor dicho, qué nombre habría estado repitiendo una y otra vez.

Suspiré un poco fastidiado y fui únicamente en ropa interior hasta el armario donde había dejado mi traje de Spiderman. Necesitaba salir un momento, me sentía inquieto.

—Dije Morlun, ¿Cierto? —pregunté mientras me colocaba el atuendo ignorando su ceño fruncido sobre mi espalda.

—Así es baby boy —dijo—. Y por la forma en la que lo decías, no parecía que estuvieras teniendo un encuentro erótico.

—Estás en lo correcto —finalicé para enseguida caminar hasta la silla que tenía justo al lado del mercenario, donde había dejado mi máscara—. Daré una vuelta.

La mano de Wade apareció sobre la mía haciendo presión hacia abajo para que no pudiera levantarla.

—Son las tres de la mañana, Pet —comentó mirándome a los ojos. Se le veía preocupado y fastidiado. Sabía qué era lo que le incomodaba—. Iré contigo.

Lo aparté con algo de brusquedad y jalé mi máscara.

—De ninguna manera —sentencié mientras me la acomodaba—. Iré solo, no necesito que andes siguiéndome. Sé cuidarme solo.

—No lo creo.

—¡Mierda Wade! ¡No eres mi maldita niñera!

Silencio.

Incomodidad.

Quería disculparme por haber reaccionado así, me estaba ofuscando demasiado... No tenía que tratarlo de esta manera. Me mordí con fuerza la parte interna de mi mejilla y apreté los puños.

—Déjame solo, ¿Quieres?

El mayor se acomodó nuevamente y volvió a cruzarse de brazos.

—Si estuvieras a tu cien por ciento, probablemente lo haría —dijo con total seriedad—. ¿Sabes Pet? Si quieres ocultarle algo a alguien, te aconsejo que lo hagas con otra persona. Soy un mercenario ¿Recuerdas?

Solté aire con claro fastidio. Estaba demasiado irritable y Wade no estaba haciendo nada para ayudarme con ello.

—Oh, ya veo ¿Me has estado investigando entonces? —comenté con sarcasmo.

Wade sonrió de lado dándome a entender que su respuesta era afirmativa.

—Como sea, estás totalmente errado en lo que creas saber de mí, no sabes nada —espeté sintiendo como ya no iba a poder controlarme sin saber qué estaba diciendo realmente. Estaba llenándome de ira—. Solo apártate y no interfieras en mis asuntos —alcé la voz fulminándolo con la mirada por debajo de mi máscara—. No somos una pareja.

Bien, lo había dicho. Lo hecho, hecho estaba y la había jodido en grande.

Otro silencio incómodo.

Estaba amargado y a la vez me sentía todo un idiota. Me di la vuelta y salí patéticamente por la ventana de la habitación... Como todo un cobarde...

Usé mi telaraña para balancearme de los extremos de los edificios. La calle donde vivía con Wade estaba literalmente vacía a tal punto de parecer un pueblo fantasma. Me sorprendía no ver aunque sea unas cuantas personas regresando de algún lugar o lo que fuera. Todo estaba libre.

A la vez que me impulsaba para balancearme, no podía evitar sentir una sensación extraña en el estómago. Una sensación llena de culpa, remordimiento, ira y odio. Me odiaba a mí mismo por estar en esta situación y por desquitarme con Wade cuando ya me había dejado más que en claro que su persistencia conmigo era por razones mayores a sexo casual.

Me solté con cólera de mis telarañas y me dejé caer con fuerza en el suelo. Si es que quería golpear a alguien era a mí mismo por idiota... Yo sabía que no éramos nada, él lo sabía mejor que nadie... No tenía que haber sido tan rudo.

—Maldita sea... —murmuré apretando los dientes. Sin pensarlo golpeé con mi puño derecho la pared principal de un edificio antiguo. Ese impacto me había dolido más de lo normal... Y la razón era muy obvia.

No estaba muy lejos de mi punto de partida, pero había llegado hasta un callejón al no haber tenido un rumbo en especial. El lugar lucía peligroso, pero no había nadie. Todos parecían realmente estar durmiendo al ser aún las tres de la madrugada.

No obstante, a la entrada del ya mencionado callejón, me pareció ver a alguien. Parecía ser un adulto de negro, pero de inmediato se escabulló como si no quisiera ser visto por mí. Esa actitud me pareció sospechosa y sin dudarlo comencé a seguirlo haciendo caso omiso a mis problemas internos.

—¡Oye tú! ¡Si sigues corriendo así tendré que atraparte con mi telaraña! ¡Es viscosa! ¡Demorarás horas tratando de quitarla de tu ropa! —grité mientras lo seguía desde lo alto, columpiándome como si nada.

El hombre no hizo caso. Seguramente era un drogadicto o de los que vendían dicha droga y estaba esperando a su cliente. No me cabía nada más en la cabeza para que estuviera solo a esta hora, en un callejón por un barrio un poco peligroso y que comenzara a huir al verme.

No me quedó más remedio que enredarlo y hacerlo caer abruptamente contra el suelo.

—Lo siento buen amigo, pero tú y yo tenemos que hablar —suspiré acercándome al hombre tratando de seguir siendo amable pese a todas las emociones negativas que me estaban atormentando.

Me agaché y lo giré al ver que no se movía ni intentaba luchar por zafarse.

Me quedé petrificado al ver su rostro.

—He esperado tanto por este momento, Peter.

—¡Tú! ¡¿Qué haces aquí?! ¡Tú! ¡Tú! ¡Estabas muerto! —me levanté sobresaltado casi como instinto.

Morlun había muerto, yo lo había destruido... Esto era imposible.

—Vamos, arañita ¿Por qué no te alegras? He venido por ti —dijo con una enorme sonrisa sin mover alguna extremidad—. He venido a vengarme.

Una inmensa rabia fuera del desconcierto se apoderó de mí. No estaba dentro de mis cabales, acababa de verlo en mis sueños, no había sido una pesadilla... Era la realidad, se había manifestado en mi cabeza y ahora estaba aquí. Tenía que acabar con él antes de que se deshiciera de mí y así poder hacer daño a más inocentes.

Morlun tenía que morir.

Lo sostuve por la parte del cuello de su camisa y le di un fuerte golpe en la mejilla haciendo que torciera la quijada. Comenzó a reírse desquiciado ante ello. Sin dudarlo le propiné un golpe más, pero parecía que no hacían efecto en él. Sus risas no cesaban... Ahí fue cuando la ira me consumió por completo y terminé encima suyo llenándole el rostro de fuertes puñetazos.

Lo estaba desfigurando. La sangre salía a borbotones y de mis manos no dejaba de chorrear ese líquido espeso. Su cara era cualquier mierda menos la de un humano... Lo estaba matando con mis propios puños...

—Si lo sigues golpeando así, lo vas a matar, puedo dispararle en la cabeza si eso te hará sentir mejor.

Me quedé en seco. La voz de Wade atrás mío me había tomado por sorpresa. Me volteé y ahí estaba él con su traje de mercenario.

Volví a dirigir mi mirada al hombre que yacía debajo de mí y no podía creer lo que había hecho. No era Morlun, era un simple hombre, un vagabundo... Le había desfigurado el rostro...

—Mierda, mierda... Mierda...

La sirena de las patrullas policiales acercándose hizo acto de presencia. Al parecer algún vecino había escuchado la masacre que había realizado ahí y aterrado había hecho la llamada...

—Sal de aquí baby boy, antes de que te metas en problemas.

Más problemas…

Dudé en hacerle caso, pero las sirenas se hacían mucho más fuertes.

—Yo me haré cargo —me sentí culpable al escucharle decir aquello, pero no me quedó de otra.

Nuevamente salí de la escena como todo un patético cobarde... Esta vez obedeciéndole... No podía creer lo que acababa de hacer...

Al menos el hombre no estaba muerto.

Solo... Desfigurado...

La pieza que inundaba cada ángulo de la habitación ya no era la misma que la de hacía un rato… Esta era diferente… Me había hecho volver en sí…

Nisi Dominus, Cum Dederit para ser más específicos —anunció como si realmente me importase—. Maravillosa melodía compuesta por Antonio Vivaldi e interpretada por una excelentísima soprano a la que me negaría a tocar… Es totalmente perfecta para esta ocasión ¿No lo crees, Peter?

Cerré los ojos con fuerza enterrando mi rostro en la almohada ignorándolo por completo. No quería ver ni escuchar nada de lo que estaba sucediendo, no quería ver lo que me estaban haciendo. No quería ver la sonrisa de Morlun ni a la criatura.

Seguía con los brazos por encima de mi cabeza, teniendo las muñecas encadenadas. Me dolían... Pero nada se comparaba a ese dolor desgarrador en la parte baja de mi columna.

Había introducido su miembro directo en mi recto sin preparación alguna, sin tacto, usando únicamente sus propios fluidos corporales para abrirse camino ahí y sin la aplicación de algún lubricante. Lo sentía duro y áspero, estaba empleando toda su fuerza para embestirme pese a ser una zona poco húmeda. Me dolía demasiado…

Jalé con los dientes la tela de la almohada ahogando un gruñido exasperado. Traté de no tensarme, pero era imposible, sabía que si oponía resistencia ahí abajo todo sería peor… Pero tenía que ser realista, no podía relajarme. No podía poner de mi parte…

Moví mis muñecas sin importar cuánto me estuviera lastimando con ello y a su vez trataba de hacerme a un lado inútilmente con las piernas; así me viera obligado a recibir sus embestidas con mayor violencia. Todo estaba en mi contra. La penetración me estaba destrozando la piel interna, podía sentir esa parte arder... No había manera de amortiguar todo ese daño…

No paraba.

—¿Lo estás disfrutando, Peter?

Mi cuerpo estaba hirviendo, no de placer, de dolor. Había comenzado a sentir con mayor fluidez el miembro de la criatura en mi cavidad, y eso no podía significar otra cosa... Estaba sangrando. No había podido evitar que esto sucediera…

Tenía que ser una pesadilla más...

—Oh, Peter... Que delicado resultaste ser —dijo para enseguida comenzar a reírse como todo un maníaco. Acto seguido sentí su peso a mi lado. Se había levantado de su asiento para acomodarse sobre la cama a la altura de mi cabeza...—. Seguro lo estás intuyendo, pero también quería darte la noticia —dijo burlón—. Estás sangrando, arañita.

Ya lo sabía…

La pieza que Morlun había puesto de Vivaldi continuaba repitiéndose una y otra vez. Aún así mi cerebro procesaba únicamente el sonido de la cama ante el movimiento forzado, los gruñidos de este ser de carne rojiza y con mucho asco el golpeteo de su pelvis y testículos contra mi cuerpo al entrar por completo y salir una y otra vez.

No iba a negar que quería llorar de impotencia, pero no le iba a dar el gusto a Morlun. Cada estocada era un golpe profundo, ardía y me provocaba náuseas. Mi cuerpo estaba sudoroso ante la presión… Mi ritmo cardíaco acelerado y mis ganas de seguir aguantando esta tortura, desvaneciéndose.

Mierda… Me estaba derrumbando…

Volví a ahogar otro grito desgarrador al sentir como comenzaba a intensificar su ritmo, haciéndolo cada vez más rápido y fuerte. De verdad estaba por partirme, lo sentía, sentía mi entrada hecha un desastre. Resbalosa y viscosa.

No iba a ver.

Mordí con más fuerza la almohada y Morlun no tardó en arrebatármela. La apartó como un trapo sucio.

Tenía gotas de sudor surcando mi frente y cuello. Los ojos ligeramente vidriosos por contener las lágrimas y estaba seguro que tenía los labios hinchados por la presión que ejercía contra la almohada. Morlun pudo verlo todo de primer plano. Su rostro arriba del mío…

—No lo haces mal, Peter —dijo ignorando la sangre de mi frente; mientras me cogía por la cabeza con ambas manos para que lo mirara directo a los ojos—. Solo eres un pequeño desastre, deberías verte, estás bañado en sudor… Hasta pareciera que te estuvieran forzando… —finalizó con descaro seguido de su típica carcajada.

Lo quería matar…

No obstante, sin previo aviso antes de que pudiera refutar inútilmente, pasó una de sus manos por mi frente retirando los bloques de cabello húmedo hacia atrás. Despejando mi rostro por completo de sudor y sangre.

—Vamos arañita ¿Por qué no gimes un poco? Esa almohada no me ha permitido escuchar tu placer hasta ahora… Y si no te oigo, me temo que esto durará todo lo que tu cuerpo aguante, claro, si luego no te importa ser el protagonista de un acto necrófilo…

¿Qué?

Vamos…

Morlun tenía que estar muy mal de la cabeza para decir eso… Mierda…

Cerré los ojos con fuerza ignorando el dolor en el cráneo que eso me ocasionaba. Iba a vomitar, lo sentía…

—Estás enfermo… —murmuré fulminándolo con la mirada, ya importándome nada las consecuencias que traería hacerlo y el no finalizar con la palabra amo. Las embestidas que recibía ya eran lo suficientemente malas como para que hubiera algo peor.

Morlun rio con fuerza y rápidamente agachó su rostro hasta quedar a pocos centímetros del mío.

—Claro que no Peter —susurró—. El único enfermo dentro de esta habitación, eres tú arañita.

Mordí con fuerza mi lengua aguantando las ganas de escupirle en la cara.

—Ahora ¿Por qué no gimes un poco? Tal vez así logres que termine más rápido contigo…

Dicho aquello, sin deshacer su sonrisa juntó la punta de su nariz a la mía, como si quisiera que sus labios chocaran con los míos, sin importarle que una abominación estuviera encima de mí follándome. Sin dudarlo hice a un lado mi rostro para enseguida jalar de las cadenas a sabiendas que iba a ser inútil, pero al menos así podría apartarlo de mí espacio…

Grave error.

Con extrema fuerza me agarró de la quijada, como si quisiera fracturarla. Apreté los ojos aguantando el dolor.

—Vas a gemir.

Sin más, me forzó a abrir la boca y sin prudencia introdujo dos de sus dedos en ella, empujando mi lengua hacia abajo y con intensiones de llevarlos hasta el fondo…

Me dieron arcadas.

Estaba totalmente sobresaltado… Iba a vomitarle en la cara… Quería escupirlos casi instintivamente, era una sensación asquerosa. La intromisión en mi recto, el desgarre interno, las embestidas… Ahora esto…

Iba a hacer que me ahogara…

Traté de quitarlo de mí encima, pero con la criatura ahí… Era imposible. No podía mover mis piernas, no podía desprenderme de él y no tenía ninguna manera de enfrentarme al descaro de Morlun… Esto era humillante…

Cruzó por mi mente morderlo y con mucha suerte arrancarle aunque sea uno de sus dedos, pero rápidamente posibles ideas de consecuencias peores a la muerte y a este momento; me bombardearon…

No me quedó de otra…

Gemí…

Morlun se apartó con una sonrisa triunfante.

Cada embestida, era un gemido. Gemidos destrozados realmente… Me dolía tanto ahí abajo… Me dolía tanto la cabeza… Me dolía todo… Mi cuerpo no lo estaba soportando y todos esos gemidos que había estado aguantando los terminé dejando salir… Tal vez así, como había dicho Morlun, terminaría más rápido conmigo.

—Qué obediente… —susurró mientras me acariciaba la frente y jalaba mi cabello empapado hacia atrás. Eso no lo detuvo, todo lo contrario, hizo que el ser en medio de mis piernas me golpeara con mucha más fuerza, clavando sus garras en mi espalda y deslizándolas hasta el final de mis glúteos.

Ese gemido en especial se convirtió en gruñido ante el dolor que eso me había ocasionado. Me estaba desgarrando la piel interna como la externa…

Apreté los ojos con fuerza sin cesar los gemidos, aplastando mi rostro con mis brazos queriendo que todo esto acabara…

Qué iluso era al creer que obedeciéndole cumpliría lo que me decía.

—¿Sabes Peter?—dijo de un momento a otro, sin detener sus caricias—. Escucharte así, me resulta excitante ¿Curioso, no lo crees?

Hice de cuenta que no había oído esa última oración… Eso era lo menos que quería saber en estos momentos… Solo quería que acabara… Solo quería pelear como hombres de verdad… No estar así.

—En fin… Ya fue suficiente —sentenció en seco haciendo que el ser se detuviera en el acto—. Termina—dicho aquello apreté los dientes con fuerza hincando mi mentón hacia arriba y curvando mi espalda como acto reflejo, pues el último golpe que me había propinado en el recto había sido con mucha más intensidad a comparación del resto…

Todo se había quedado inmóvil, como si el tiempo se hubiera detenido. Abrí los ojos y ahí estaba con su enorme cabellera sin quitar esa sonrisa que ya aborrecía… Su mirada era diferente, como si me contemplara…

La criatura abandonó mi cuerpo y se hundió en la oscuridad de la habitación.

Desapareció dejándome únicamente con mi captor.

Tragué saliva duro… Tenía miedo…

—Menudo desastre… —murmuró poniéndose de pie y acomodándose la ropa. Me limité a seguirlo con la mirada sintiendo como me temblaban las rodillas. Al fin había podido quedar completamente tendido sobre la cama y al estar cien por ciento desnudo después de todo lo anterior, los nervios involuntarios habían comenzando a atacarme.

Moví un poco las piernas tratando de calmar ese temblor en mi cuerpo y ahí noté lo excesivamente viscoso que estaba entre los muslos… No quería ver y de hecho no iba a poder hacerlo hasta que me levantara. Volví a pasar saliva continuando mi misión de calmarme…

—Tienes una hora, Peter —dijo mientras que se agachaba nuevamente hacia mí, pero en esta oportunidad para abrir la cerradura de las cadenas sin ningún problema. No podía creer esa sensación de volver a sentir libres mis muñecas…—. Tienes exactamente sesenta minutos para limpiarte y colocarte el traje que dejé para ti —señaló como si nada hacia la parte donde estaba el enorme espejo. De hecho no podía distinguirlo ya que las únicas luces provenían de las velas del candelabro que yacía al extremo izquierdo de la cama—. Considérame piadoso de otorgarte tanto tiempo, de todas formas, creo que así lo necesitarás —dicho aquello me dio la espalda para enseguida perderse en la oscuridad en dirección hacia la puerta por la cual habíamos entrado—. Vendré por ti… No intentes escapar, arañita.

El sonido de la puerta cerrándose de golpe una vez que hubiera salido me hizo sobresaltar… Estaba nervioso… No habían pasado ni cinco minutos de haber tenido a esa criatura encima y de verla desvanecerse en la oscuridad… Tranquilamente podría seguir ahí camuflada entre el color negro… Tal vez Morlun me había dejado encerrado con esa cosa…

No sabía si estaba solo del todo, pero me había dejado en compañía de esa melodía que había estado presente durante toda esta masacre…

Me senté duras penas en la cama, ayudándome con los codos. Apreté los dientes con fuerza al sentir una fuerte punzada en el recto… No había sido una pesadilla… Con cautela terminé sentándome un poco de costado para no hacer presión en esa zona, pero mucho antes de poder cerciorarme de las mil contusiones que tendría… Me percaté de algo que me estremeció por completo…

—Mierda…—susurré sintiendo un nudo en mi garganta. Mi paranoia fue opacada por la angustia que me invadió al ver la cama. Las sábanas ya no eran blancas… Comprendía por qué Morlun había dicho menudo desastre… Gran parte de la cama estaba manchada de sangre… Definitivamente no tenía una hemorragia interna, y toda esta sangre debía tratarse por los movimientos bruscos que había realizado… No tenía otra explicación, además que parte de ella provenía de mi espalda ante sus garras…

Tomé aire y lo retuve con fuerza en mi pecho por un momento. Me moví lentamente y separé mis piernas…

Mis muslos, sobre todo la parte de mi entrepierna estaban bañados en sangre y en otra sustancia que no tardé en deducir de qué se trataba. Aparté la mirada con asco.

Era un asco… Esto era nauseabundo… Bloques de sangre mezclados con esperma…

Contuve las arcadas…

Había estado a punto de dejarme caer sobre la cama, pero traté de ser fuerte… Tenía solo una hora para limpiarme…

Me levanté de la cama sintiendo mis rodillas temblar el doble y como mi recto se tensaba provocándome punzadas más dolorosas…

Caminé como pude, separando ligeramente las piernas hasta donde Morlun me había señalado y efectivamente ahí había un traje y un par de botas… No podía distinguir el color de este exactamente debido a la oscuridad, pero parecía ser negro… No sabía la verdad, ni me importaba. Volví a caminar casi cojeando hasta la cama y ahí me percaté que cerca a la zona donde la criatura se había desvanecido había una puerta. Dudé en acercarme… Tenía miedo de que siguiera ahí y todo este rato hubiera estado observándome esperando el momento adecuado para aparecerse…

Tomé aire con fuerza y decidí ir hasta ahí. Ya no tenía nada más que perder… Caminé sigiloso sin soltar el traje y las botas, sintiendo como un líquido que no podía identificar en esos momentos comenzaba a resbalar desde mi recto, parte de mis glúteos hasta mis rodillas…

Era incómodo… Era doloroso…

Me acerqué a la puerta y ahí di conque no había absolutamente nada en esa esquina. La criatura oficialmente había desaparecido… Por un lado sentí paz, pero luego el temor se apoderó de mí al colocar mi mano derecha en la manija… Tal vez estaba siendo demasiado imprudente…

—Ya nada importa de todos modos… —me dije.

Acto seguido empujé la puerta y las luces se encendieron. Era una enorme sala de baño totalmente blanca pero rústica… Había bordes dorados por todos lados, pero lo que más importaba era que no había nadie ahí…

Me sentí un poco estúpido al estar tan paranoico a tal punto de querer reírme de mí mismo, pero tenía que ser sincero… Ese nudo en mi garganta no me lo permitía. No iba a llorar. Iba a limpiarme toda esta mierda de encima.

Caminé aún de manera patética hasta la bañera y dejé las prendas aún lado. Ahí pude ver que se trataba de un traje azul con una camisa blanca, de hecho se parecía al suyo pero con un color diferente y más pequeño como para mi contextura… Daba igual… Cualquier cosa era mejor a seguir desnudo.

Me introduje con dificultad en la bañera y con cautela flexioné las rodillas hasta quedar en cuclillas, siempre agarrándome del borde esta para perder el equilibrio.

Volví a tomar aire con fuerza y apreté los labios al sentir ese dolor desgarrador en mi recto.

—Mierda… Como duele… —maldije haciendo fuerza con mis manos al sostenerme de la loza como acto reflejo.

Estaba cubierto de sangre y fluidos…

Quería morirme ante esta imagen tan patética de mí…

Giré la perilla del agua y dejé que esta me mojara los pies. Estaba helada…

Las punzadas y ese dolor palpitante se incrementaron al igual que en mi frente. Tomé aire y lo retuve en mi pecho nuevamente aguantando la respiración. Tenía que expulsar toda esa mierda de ahí… Parte del semen había resbalado por mis glúteos, pero la mayor parte seguía ahí adentro en mi recto desgarrado.

Suavemente comencé a forzar su salida, sintiendo ese dolor cada vez más latente…

Mierda…

Me detuve ante el dolor que yo mismo me estaba ocasionando. Acto seguido estiré una de mis manos hasta el agua que caía en grandes cantidades para limpiarme los muslos… Poco a poco me quitaría toda esta sangre…

El agua de la bañera no tardó en teñirse de rojo, y por más raro que llegase a sonar eso me dio un poco de paz… Sabía que esa sangre era mía, pero me hacía sentir curiosamente bien saber que ya no estaba tan sucio…

Ya estaba mal de cabeza…

Me junté un poco más al chorro de agua y separé mis piernas, dejando que todo cayera directo en mis genitales. La piel se me erizó por completo al estar helada, pero debía admitir que eso me estaba ayudando a adormecer el dolor en mi entrada…

Cerré los ojos esperando que el impacto del agua me limpiara en esa zona evitando así que yo lo hiciera… En otras oportunidades estaba seguro que la fuerza del chorro en mi miembro me hubiera ocasionado una erección, pero en estos momentos era imposible…

Durante toda esa escena de sexo forzado, no había conseguido excitarme en ningún momento. No había tenido ninguna erección, no había sentido un poco de placer… Y así Morlun se hubiera atrevido a tocarme, estaba más que seguro no habría conseguido nada…

Una sonrisa algo melancólica se apoderó de mí…

Si Morlun me hubiera obligado a tener dicha erección, de seguro ahora si estaría muerto… Tal vez… Muy en el fondo, agradecía que eso no haya pasado… Hubiera sido humillante, tan humillante como el que haya presenciado como una criatura me follaba a su antojo bajo sus órdenes…

—Bien… —susurré para mí mientras que me daba la vuelta. Terminaría de limpiarme antes de cumplir los sesenta minutos y tener algún castigo.

Me puse de rodillas inclinándome hacia adelante dejando que el chorro de agua cayera directo entre mis glúteos. Este acto sí que me había hecho doler, pero lo aguanté… Era tolerable. Sin más, me armé de valor y estiré un poco mi entrada con mis dedos para forzar la expulsión de la esperma.

Me mordí la lengua para evitar soltar algún grito. Si es que estaba saliendo, no tenía la menor idea… Pero dolía.

Me exasperé.

Volví a colocarme en cuclillas viendo ahora como el líquido rojo de la bañera se hacía cada vez más rosado, dándome a entender que por lo menos ya no estaba bañado en sangre.

Aguanté la respiración e hice presión en mi parte inferior, haciendo caso omiso a las fuertes punzadas en mi recto. Me incliné un poco hacia delante y por fin pude ver pequeños bloques de semen teñidos ligeramente en rojo salir por ahí…

Era doloroso… Pero ya estaba saliendo.

Terminé de limpiarme con ayuda del agua y luego de ello, aún agachado aproveche en limpiarme el rostro y el cuerpo… Sintiendo sobre todo un ardor asqueroso en la espalda… Producto de las garras de la criatura…

Mentiría si dijera que me sentía limpio, pero al menos así lo aparentaba.

Recorrí con la vista la sala de baño y di con una toalla cerca a la bañera, la tomé y me sequé como pude. Sin querer la dejé ligeramente sucia con la sangre de mi espalda, pero era mínimo… De hecho no me importaba…

Me coloqué el traje a duras penas, teniendo aún problemas para separar las piernas, pero al menos las rodillas ya no estaban temblorosas…

Caminé lento hasta un espejo de cuerpo completo dentro de la misma sala de baño, y me quedé observándome… Tenía las pupilas ligeramente dilatadas, tenía una herida asquerosa en la frente, mi mandíbula presentaba uno que otro golpe, aún traía puesto ese maldito collar… Y me veía ridículo con este traje… No había visto mi cuerpo desnudo al cien por ciento, pero tampoco quería hacerlo. De todas formas estando cubierto por esto me vería mejor… Mi piel estaba en la misma mierda…

Salí del baño y volví a entrar a la habitación. Esta seguía en penumbras teniendo únicamente el candelabro de la cama alumbrando dicho espacio. Me acerqué hasta las sábanas y no pude evitar apartar mi mirada con asco…

Esa cama parecía de carnicería… No podía creer cuánta sangre había perdido ahí. Estaba seguro que no era mucha, pero el hecho de verla esparcida por toda la parte donde había estado encadenado… Me provocaba ganas de vomitar…

Me senté al pie de la cama ignorando por completo esa escena tan desagradable y cabizbajo fijé mi mirada en la alfombra.

En todo este tiempo no había podido pensar en Wade… Tampoco había querido hacerlo, lo que menos deseaba era relacionarlo con estos hechos y agarrarle un odio sin fundamentos… No me lo perdonaría… No después de todo lo que le había hecho pasar…

De un momento a otro, la melodía que me había estado acompañando se detuvo abruptamente y la puerta principal se abrió. Las pisadas de Morlun se hicieron notar hasta que apareció por completo delante de mí.

—Por aquí… —dijo mientras hacía una reverencia y me ofrecía su mano para ponerme de pie. Dudé en obedecerle, pero al cabo de unos segundos opté por hacerle caso. Me ayudó a ponerme de pie como si fuera una dama, pero en el acto me solté de él.

Morlun me sonrió de manera triunfante y me volvió a hacer ese ademán para que caminara delante de él… No sabía a dónde me llevaría en esta oportunidad… Tampoco quería averiguarlo…

—¿Cómo estás, Peter? Noto que tienes dificultad para caminar correctamente —dijo fingiendo preocupación.

—No es nada —susurré pasando saliva con fuerza—. Amo

—En dado caso, me alegra saber que no tendrás problemas para lo que te tengo planeado —comentó con simpleza—. Nada de seres del inframundo, ni seres mitológicos… En esta oportunidad, solo seremos tú y yo.

Casi me quedo en seco al escuchar esto último, pero traté de no ahondar en ello. No podía ser lo que tenía en mente… Era imposible…

Caminamos en silencio por el resto de los pasillos, los cuales a las justas estaban alumbrados. Morlun me dirigía por donde ir pese a seguir atrás mío.

—¿Cuánto tiempo llevamos aquí? —pregunté tratando de no sonar asustado, adolorido o lo que fuera. — Amo.

Había perdido la noción del tiempo, de hecho recién me estaba preguntando esto que era tan importante, ya que había comenzado a parecerme toda una eternidad.

—No más de un día, relativamente llevamos horas en mi mansión—respondió—. ¿Tienes prisa, arañita? —se mofó soltando una carcajada.

No dije nada. Preferí guardar silencio mientras que seguía caminando tratando de verme lo más normal posible…

Los pasillos parecían no tener fin, parecía un laberinto…

Tomé aire con fuerza y traté de desviar mis pensamientos. Ahí fue cuando en mi cabeza apareció el rostro de Wade recriminándome por haber respondido a esa solicitud pese a que me había dicho que no lo hiciera y las consecuencias que traería…

Si tan solo no hubiera revisado su celular… Si tan solo no me hubiera metido en sus asuntos… Si tan solo hubiera dejado de ser Peter Parker en ese momento… Si tan solo le hubiera hecho caso y haber cancelado esa misión… Mierda…

Me mordí con fuerza el labio inferior tratando de ahogar ese nudo en mi garganta… Pero el simple hecho de recordar que había sido yo quien lo había enviado de misión para que me dejara solo… Me hacía sentir todo un idiota.

De no haber hecho nada de eso… Él estaría conmigo y nada de esto hubiera pasado…

Era un imbécil.


Continuará…

¡Hola a todos! Actualizando este "corto" capítulo en menos tiempo que la última vez (estoy mejorando :D). Y bueno, la verdad que de corto no tiene nada de hecho este ha sido el soberano PAPÁ capítulo. Sí, demasiado largo, pero espero que lo entiendan ya que no solo es el nudo de la historia sino también parte de como se llegó a esta situación. Además que todo es… muy explicito.

Estoy segura que para muchos pudo haber resultado bastante fuerte debido al realismo empleado y a la temática, pero así es como va la historia :( No me odien.

Ahora sí, como siempre les digo, espero que les haya gustado este capítulo pese a haber sido muy robusto y aprovecho en darle las gracias a todos ustedes por tomarse el tiempo de leer esta historia, de dejarme sus comentarios y agradecer el que la añadan a sus favoritos (y a mí también). ¡Me hacen inmensamente feliz!

¡Gracias!