Lectores(a): Debo pedir disculpas, ya que me demore bastantes con la actualización, ya que yo suelo actualizar a los dos días mas o menos, pero se me ha hecho un poco dificultoso, ya que no he tenido mucho tiempo, estoy con visitas en mi casa, y últimamente muchas cosas han pasado.

Bueno este capitulo se los traigo con mucho amor, pues disfrute haciéndolo, ya que posee mucho más SasuSaku, que los otros. Y me encanta varios puntos que he cambiado, ya que como he dicho la trama tiene cosas diferentes, espero que les guste, ¡ya que lo deseo con todo mi corazón.

Aclaración: Como lo he dicho antes, este fanfiction aun siendo una adaptación, posee muchas cosas diferentes, que yo he proporcionado a la historia, pues este es un Sasuke y Sakura, y también pienso adecuarme a sus personalidades, aun que aveces se defasen un poquitin, pero por ello me dejo llevar pensando en que harian. Se daran cuenta que hay unos cambios muy grandes si siguen el capitulo de cerca, aun así, luego explicare que es para mejor, ya que todo tiene corcondancia para el futuro. Ah, casi lo olvido, ¡Sakura sera mucho más inteligente y llega a sorprender a Sasuke!, eso se notara mucho en este capitulo, espero que no desagrade.

Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto, como Itazura na kiss le pertenece Kaoru Tada.

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Itazura na Kiss

III: "Promesa cumplida"

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Se dejo llevar completamente por el pelinegro.

No le importaba donde iba, con él a su lado todo lo otro, era completamente irrelevante. Aun así, no se pudo dejar de sentir inútil al darse cuenta que entre los pasillos, él guardaba la mayor distancia entre ellos, obviamente para que la gente no se diera cuenta quien le acompañaba.

Suspiró resignada mientras pasaba una mano por su larga cabellera.

Sabía de antemano que él nunca se fijaría en ella. Pero como toda mujer enamorada, siempre guardaba esperanzas que con el tiempo se iban deteriorando más y más. Aun así, ¿Qué podía hacer?, ella no elegía a quien amar, tan solo lo sentía.

Levanto lentamente la mirada cuando se pudo dar cuenta que ya habían llegado a su destino, lo cual fue bastante fácil de detectar, ya que el pelinegro se había encallado al suelo, permitiendo la proximidad, lo cual hace un tiempo no.

La pelirosa quiso preguntar el porqué se encontraban allí, pero sus labios no la dejaban pronunciar palabras. Quizás era porque siempre él la volvía nerviosa o como también podría ser el miedo a que luego de cumplir su cometido se largara lejos, perdiéndolo de vista la gran parte del día.

Y aquello sí que era tortuoso, ya que aun que le doliera admitirlo, se había vuelto adicta a él.

-Se han equivocado –anunció el pelinegro con su habitual tono frio- nuestros almuerzos están intercambiados.

La chica frunció el ceño levemente mientras intentaba controlar los latidos de su corazón.

¿Eso era todo?, ¿La había llamado bruscamente para hablar de un almuerzo?...

Bueno… quizás el hecho de que su bolsa siempre había sido rosa, lo incomodara en sobremanera, pero sonaba extraño que Sasuke Uchiha la reuniera a solas solo por aquel inconveniente.

-Toma –el chico alargo de su mano una pequeña cajita cubierta por una pequeña tela femenina-

La chica no tardo en reaccionar. Por lo cual imitó sus pasos, sacando de entre su bolso, el almuerzo de él, que por lo visto era el doble.

No pudo dejar de imaginar una escena en cual ella le preparará un rica comida, por lo cual él agradeciera tiernamente, como lo haría cualquier varón de una pareja concreta.

-¿Me la pasaras o qué? –Gruño ya sin paciencia el azabache mientras tomaba sin intenciones aparentes una mecha de su pelo, a lo cual la pelirosa casi se desmayo-

No pudo describir el hecho por el cual su corazón latía con intensidad en cada momento cual estuviera a muy poco distancia. Era algo normal para ella, por ello no tenía vergüenza, asegurando que él no lo notaba, pero valla que estaba equivocada.

-S-si –murmuró embelesada en su rostro mientras estiraba un brazo, intercambiando sus pertenencias-

Sintió como sus manos se tocaban en cosa de segundos, pero aun así era como si una descarga de energía extraña se adentrara por todo su cuerpo y le obligara pedir más.

Había sido solo un roce, pero para ella, era como si todo todo su ser se hubiera ido directamente hacia el cielo, sintiendo como se enloquecía completamente mientras trataba tomar el control de su respiración entrecortada y su pulsación desesperada…

-Todo esto pasa por que estamos en el mismo instituto –él había vuelto a hablar, pero esta vez totalmente cabreado mientras se daba vuelta sin dar mayor explicación-

El corazón de la pelirosa comenzó a palpitar horrorizado, intentando avisar que sin el pelinegro se sentía incompleta.

Pero, ¿Qué podía hacer si ya no tenía más excusas para estar a su lado?...

Y en ese segundo lo recordó. Sí, la forma más eficiente y sucia de controlar a él invencible Sasuke Uchiha. Y por ello volvió a sonreír.

-Cierto –habló en voz alta y sarcástica la dueña de los ojos verdes- No será que puedas equivocarte usando mi uniforme.

El pelinegro paró en seco.

Estaba de espaldas así que no podía ver su rostro, aun así sabía de antemano que no estaba para nada contento.

Diablos, odiaba estar de esta forma con él, pero era la única solución a sus problemas.

-¿Por qué usaría el tuyo? –él tono de voz del chico daba realmente miedo, como si se tratara de un asesino en la escena del crimen-

-Bueno es porque…-Sakura habló suavemente, como si disfrutara cada momento entre sus palabras- al parecer tú solías usar falda.

El silencio sepulcral se dejo gobernar entre los dos.

Aun así sabía que no era porque Sasuke no le hubiera prestado atención, si no que era lo contario, pues podía ver como apretaba los puños lentamente y su cuerpo temblaba de forma irregular.

El chico se dio vuelta de forma elegante, aun así pudo observar claramente como su seño estaba fruncido de forma evidente y el hecho cual sus ojos desprendían una serie de odio, hasta pudo jurar que pudo observar un poco de rojo, pero al parecer alucinaba.

Vaya, al parecer el tema era tabú para el Uchiha menor.

Sakura intento relajarse mientras buscaba en su bolso la muestra de oro, tardo algunos segundos por los cual rogaba que el chico no la decapitara de forma dolorosa, pero aun así lo encontró e intactamente.

Dejo ver una pequeña fotografía entre sus manos, la cual se adornaba a un hermoso pelinegro con vestido rosado y una coleta del mismo tono.

-¿De dónde sacaste eso? –Exigió saber bruscamente el chico mientras intentaba retener las ganas de arrancar aquel papel de las manos de la ojiverde-

-Tu madre me dio una –sonrió tiernamente la pelirosa mientras se dedicaba a ver la foto sin prestar atención a el estado de él-

-Damela.

-No.

-¿Qué has dicho? –Explotó el chico ya sin compostura-

-Tú siempre andas indiferente conmigo y además sueles molestarme –comenzó su discurso la chica mientras caminaba de forma intimidante- Ya me canse de eso, así qué escuchas lo que te debo decir o todos sabrán que hasta los genios tienen debilidades.

-Sakura, estás sobrepasando la línea –apretó los dientes el pelinegro mientras se daba pasos directos hacia ella- y créeme que no te gustara ver los resultados.

-Tranquilo –rió levemente la pelirosa mientras intentaba mantener controlado su lado enamoradizo- Pienso devolvértela, pero solo… con una condición.

El chico dejo de avanzar, para luego levantar sus cejas en un gesto de sorpresa, ella lo tomó como una continuación.

-Los exámenes son en dos semanas –explicó lentamente mientras jugueteaba con un mechón de cabello- sí puedo estar entre la lista académica con tu ayuda, obtendrás tu fotografía.

Movió lentamente su foto mientras mantenía una sonrisa divertida.

-¿Estas tratando de decirme que quieres que sea tu tutor? –pregunto secamente el chico, pero esta vez mucho más calmado-

-Sí –asintió sinceramente mientras sus mejillas se teñían levemente de rojo-

Noto como el chico llevaba la vista hacia el cielo, como si intentara concentrarse a encontrar una solución. Vio como movía los labios irregularmente e intento no lanzarse a ellos, aun así se le hacía bastante difícil.

Y los minutos, parecían siglos.

-Lo hare –hablo por fin, pero esta vez, volvió a ponerse de espalda- aun así no puedo prometerte nada, ¿entendiste?, ya que tu nivel de inteligencia no creo que dé para más.

Sakura abrió la boca para protestar, ¿Qué se creía para venir a juzgarla sin conocerla?, aun así no pudo, ya fue interrumpida nuevamente por la voz de Sasuke.

-Pobre de ti que no cumplas la promesa, porque si esa fotografía no está en mis manos, pagaras duramente las consecuencias.

Dicho esto, comenzó a dar pasos hacía el camino de salida.

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El silenció gobernaba todo rincón de la habitación.

Respiro entrecortada mientras intentaba relajarse completamente, aun así, se le hacía muy difícil teniendo a Sasuke Uchiha a solo unos centímetros.

Disimuladamente llevo la vista hacía él, sintiendo como su corazón latía desmesuradamente fuerte.

Se encontraba en su mesa de centró, escribiendo lentamente sobre un cuadernillo de tapa azulina. Poseía una mirada concentrada y sus labios se movían con irregularidad, como si intentaran descifrar el más crudo acertijo.

Quería hablarle y romper el hielo de una vez por todas, pero sus labios no se lo permitían y esta vez no comprendía el por qué.

-Deberías ser capaz de obtener 80 puntos si logras…hacer esto -el chico la interrumpió bruscamente mientras levantaba tranquilamente la cabeza, enterrando sus azabaches ojos sobre ella-

La chica asintió totalmente nerviosa.

Dios, se sentía estúpida, ¿acaso no podía estar solo unos momentos fueras del amorío?, ¿Por qué su corazón debía latir de esa forma en cada momento?, pues no le agradaba la idea de tener que soportar las ganas de besarlo, cuando debería estar estudiando.

No. No volvería a caer en aquel estúpido juego, ella le demostraría a él azabache todo lo que se perdía al no estar con ella.

Paso una mano por su cabello mientras acercaba lentamente el papel a su altura. Luego tomo la lapicera y sin ya rumbo atrás comenzó a leer y resolver.

Odiaba en sobremanera el hecho de quedar atascada cada dos minutos y no saber qué hacer desde ese momento. Aun así, no se atrevía a preguntar, ya que podría parecer una estúpida sin quisiera la materia básica dentro de su mente.

No le agradaban las ecuaciones, pero por el amor todo se debía hacer, así que por primera vez en su vida no aborreció la idea de las matemáticas y comenzó a disfrutar, saliendo sola de sus hoyos de información vacía y adentrándose cada vez más a los resultados de cada ejercicio.

Pasaron largos minutos en los cuales nadie pronunciaba palabra, ya que los dos estaban centrados en sus pensamientos.

El pelinegro repasaba lentamente con su mirada la situación de la chica. ¿Desde cuándo se concentraba tanto y llenaba la hoja de cálculos?

Frunció el ceño totalmente desconcertado.

Bueno… también cabían las posibilidades que todo estuviera erróneo y aquella escena de niña estudiosa solo fuera una tonta actuación de una novata.

Sí, eso debía ser.

-Sasuke –la chica lo llamó lentamente, como si tuviera miedo de interrumpir algo importante- terminé.

El azabache desvió los ojos de forma maliciosa, no podía aguantar las ganas de refregarle en la cara que no podía hacer nada y no había caso para seguir con esto.

Le quito la hoja en cosa de segundos y sin ya mucha paciencia comenzó a revisar las ecuaciones.

Por otro lado, Sakura se mordía el labio con nerviosismo mientras le rogaba a dios que todo saliera bien.

-Te has equivocado –murmuro el pelinegro secamente- no prestaste atención a los signos de la segunda columna.

La pelirosa llevo la vista hacia el piso totalmente avergonzada, era verdad, ella nunca podría llegar tan lejos como él lo hacía.

Era una molestia y no había vuelta atrás.

No valía la pena seguir.

-Bien –se levanto lentamente de la mesa y sin palabras miro hacia la ventana- creo que hemos terminado, no te preocupes.

El chico la miro atentamente y luego sonrió.

-He dicho que te has equivocado en signos –reprendió el pelinegro con el ceño fruncido- deja de pensar estupideces y pone atención en el ejercicio, eso es todo.

La pelirosa mantuvo silenció con la vista remarcada todavía en la ventana, el chico suspiró resignado y se puso de pie de un tirón, dispuesto a irse.

Su corazón se encogió, sabía que no estaría por más tiempo ahí y ahora toda su habitación se encontraría desolada sin su presencia, incompleta y sin sentido.

-No me gustan las chicas dramática y menos que no sepan salir adelante –gruño cabreado el azabache, para luego cerrar con fuerza la puerta, dejándola nuevamente sola-

Sakura sintió una lagrima caer por su mejilla, mientras remarcaba en su mente las últimas palabras de él pelinegro.

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El salón de clases se encontraba completamente desordenado.

Lápices en el suelo, cuadernos olvidados y mochilas amontonadas, eran él escenario primordial en aquel día.

Sakura volvió a bostezar mientras se acomodaba perezosamente en su pupitre.

Ino se encontraba a su lado completamente preocupada, ¿Por qué últimamente se veía tan cansada?

-Sakura –le habló la rubia mientras apoyaba una mano en su asiento- Últimamente te has visto muy decaida, ¿Cuál es la razón?

La pelirosa rió dulcemente ante su comentario y luego paso una mano amigable por detrás de su cuello.

-He estado estudiando –respondió sin más mientras cerraba los ojos lentamente-

La ojiazul parpadeó rápidamente por la sorpresa, ¿Se tomaba tan enserio eso de la lista?, pues si que era una gran sorpresa, ya hace un tiempo no repasaba nada ante una prueba.

-Es más –prosiguió la dueña de los ojos verdes totalmente cansada- ahora debo ir a la biblioteca.

Bostezó una vez más, mientras que a regáñetes pasaba una mano por su cara, al parecer necesitaba urgente un descanso.

La rubia intentó protestar, ya que eso no estaba bien, debía hacerla parar. Pero, fue interrumpida por la pelirosa, que sin decir palabras se marcho…

Camino solitaria por los pasillos de la escuela, apenas podía estar de pie, ya que no había parado en toda la noche de estudiar.

No había dormido.

Paso por la sala de la clase A, pero no se fijó, solo tomaba atención a él camino del frente y soñando que se sentaría en unos minutos más, ya que sus pies no le daban para más.

Llegó a la Biblioteca totalmente cansada y sin pronunciar palabras se sentó en las primeras mesas, para luego sacar de entre su bolso un libro de francés.

No sabía mucho del idioma, pues nunca le había llamado la atención en sobremanera y para rematar, su profesor era un asco.

No entendía nada, pues ninguna página estaba traducida al japonés. Todo, pero absolutamente todo, estaba en francés.

-Sasuke debe saber –susurró la chica mientras se acurrucaba en sus brazos melancólicamente-

No sabía cuánto tiempo había pasado, quizás dos horas o hasta cincos. Pues la noción del tiempo le había dejado de importar desde cuando ya no tenía ansias de volver a casa y recibir las frías miradas del pelinegro.

No, no deseaba verlo y volverlo a llorar.

Pero… era la única solución, ya que si seguía como lo había hecho en estos últimos días, estaría más que asegurada fuera de la lista.

Y sería una estúpida por siempre, para él.

Dejo de pensar, ya estaba cansada de volverse a repetir una y otra vez el hecho. Desde ahora solo haría lo que su corazón le indicara.

Pudo sentir como su cuerpo corría rápidamente hacia un punto desconocido, como su corazón latía con rapidez y como su cabello bailaba con el viento.

¿Esto estará bien?

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Cerró la puerta tras de sí, con el corazón latiéndole con fuerza.

Frente a ella estaba el pelinegro con un rostro de completa sorpresa.

Se encontraba en la habitación de Sasuke con toda su facha descuidada y el corazón latiéndole a mil. No pensaba lo que hacía, solo se dejaba llevar, aun así no tenía miedo, tan solo una pizca de ¿emoción?

-Sasuke –habló ella con la voz entrecortada, su respiración se había vuelto totalmente irregular-

El azabache tan solo la miró con total curiosidad y sin dejar atrás su sorpresa, ¿Qué hacia ella en su habitación y de ese modo?, ya que no dejaba de transmitir en su mente, la imagen de una Sakura con el pelo desparramado, la ropa corrida, sucia y además, tan sería y decidida.

-Perdóname –bajó su cabeza totalmente avergonzada- Se que hice mal al no tomar en cuenta mi error y dejarte de esa forma, ¡Pero ahora me esforzaré totalmente!, ¡por favor vuelve a ser mi tutor!

El pelinegro dejó pasar un bufido totalmente molesto, dejando ver que no le agradaba para nada la situación.

-Ya levanta la cabeza –gruño el chico totalmente cabreado- ¿Puedes parar el drama?, ya te he dicho que me desagrada esa gente.

La pelirosa sonrió levemente mientras subía la cabeza.

Se sentía feliz, por que había escuchado nuevamente al mismo Sasuke de antes, y aun que fuera un bastardo, había aprendido a amarlo de esa forma.

Lo había extrañado.

-No creas que lo hago porque me guste –se defendió el chico nuevamente, como lo había hecho el día en que sus maletas se encallaron en su habitación o cuando accedió a ser su tutor- Solamente lo hago por la fotografía, la necesito y conociéndote saldrás con alguna cosa si no accedo.

La chica asintió totalmente feliz… Sabía que las palabras de él eran totalmente verdad y realmente no deseaba ser su tutor, como ella lo hacía de alumna, pero aun así, lo era y eso valía mucho más que las excusas.

-Es francés –explicó ella, todavía en su transe emocional-

El azabache suspiró derrotado mientras pasaba una mano por su cabello, como si intentara conservar la paciencia.

-Parlez-vous français? (¿hablas francés?) –Pregunto él con su típico tono frío-

La chica lo abrazó emocionado, comprendiendo las palabras del chico, por supuesto él la aparto enseguida y no pudo dejar de enfadarse, diciéndole que era una molestia por bastante tiempo, aun así, a ella no le importo…

El tiempo comenzó a volar nuevamente.

La noche cada vez era más profunda y la madrugada se dejaba resplandecer por cada ventana de la habitación del pelinegro.

La chica volvió a releer el último párrafo de la lectura que se habían dedicado a descifrar, cual estaba en completo francés, pero no era problema para el chico, ya que la conocía de memoria.

-¿Te odio? –Pregunto la chica curiosa a la última palabra, creyendo así la respuesta, pero no estaba para nada segura ya que no conocía aquella palabra-

El azabache resopló totalmente cabreado ante las últimas palabras, ¿era estúpida o qué?, aquello estaba más que equivocado.

-Dice J' t aime –gruño sin compostura, mientras intentaba calmarse, pero ¡era pésima en el idioma!- no, te odio… te amo.

La chica se sonrojó ante las últimas palabras, sabía que era por la lectura, pero aun así, no podía dejar de pensar que aquellas palabras podrían haber sido verdaderas en sus más profundas imaginaciones.

No, te odio… Te amo.

Dejo vagar su mente en la ventana, mientras se fijaba en la luna, que estaba preciosa aquella noche.

Llena y luminosa.

Sonrió lentamente y luego se dio nuevamente vuelta, pero no encontró lo que ella había creído, pues al contario de ver a un Sasuke cabreado y sin paciencia, vio a uno dormido encima de la mesa.

Claro, eran las tres de la mañana.

Sus cabellos negros se encontraban esparcidos en la mesa, sus labios entre abiertos para dejar escapar su respiración suave, sus ojos estaban cerrados de una manera tan natural.

Se veía tan inocente, dulce y para rematar, ¡Hermoso!...

Como siempre lo era.

Se dejo llevar por el momento y se acurruco en sus propios brazos, a solo unos centímetros de Sasuke. Lo miro por unos segundos, sin dejar restricciones, ya que él no podía darse cuenta, pues estaba dormido.

Pero el sueño le gano, así que sin más quejas, cerró los ojos, sintiéndose segura y protegida por el pelinegro de su lado.

Luego de unos minutos, la puerta se dejó abrir suavemente, dejando aparecer a una pelinegra con una bandeja en mano.

-Disculpen interrumpir, pero…-no siguió, pues se había dado cuenta de la situación, observando a los dos chicos dormir con tanta tranquilidad el uno al lado de él otro- Valla que escena han armado.

Sonrió dulcemente y sin pensarlo sacó una pequeña cámara de su bolsillo, pues era fanática de la fotografía y siempre traía una consigo por casos especiales como ese.

Flash, una nueva imagen para su álbum.

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Bajó las escaleras de la mansión Uchiha con mucho cuidado.

Exactamente habían pasado 8 días, desde que habían vuelto a estudiar con el pelinegro, ayudándola todo los días hasta tarde.

Con todas las materias. Bueno, unas más que otra, eso no se podía discutir.

-Sakura-chan –habló suavemente la pelinegra, mientras sostenía un pequeño sobré color castaño- mucha suerte en los exámenes, aquí tienes un amuleto de la suerte.

La chica subió una ceja curiosa ante el objeto y sin más lo recibió.

-No lo abras hasta terminar –le cerró un ojo- bueno ya ve, que Sasuke ya está a una cuadra.

La pelirosa asintió rápidamente, dando la vuelta y dirigiéndose sin más hacia el impaciente pelinegro.

Lo alcanzo luego de tres minutos corriendo y sin pronunciar palabras marchó a su lado, algo que al pelinegro le gusto, ya que no escucharía su molesta voz en la mañana.

Llevaron un paso tranquilo hacia la estación, cual estaba nuevamente repleta, como era todos los días.

Pasaron el ticket y se unieron al revoltijo, quien nuevamente se sobresaltaba ante la llegada del tren.

El pelinegro tomó el brazo de la pelirosa totalmente cabreado, ya que siempre la chica se dejaba llevar por la multitud y salía perdiendo, sabiendo que tenía que salvarla.

Con brusquedad paso entre las personas, tirando de ella al mismo tiempo que la protegía entre sus brazos, para que no saliera lastimada.

Llegaron a tiempo, pasando el cierre de puertas.

La pelirosa respiraba no muy calmada, por el hecho de haber sido arrastrada hasta dentro y también al sentir aquel proximidad con el chico, quien se había tomado la molestia de ayudarla.

Al parecer no era tan mala persona como ella creía.

Ahora, era mucho menos bastardo.

El silenció incomodo se extendió todo el camino, mientras cada uno llevaba la vista hacia puntos diferentes, absorbidos en sus propios pensamientos.

Al llegar a la escuela, la chica guardo la distancia y disimulo el hecho de ir a su lado, aun así no había querido separarse ya que buscaba la mejor situación para darle las gracias, pero era realmente difícil.

Apretó los puños cuando pudo ver la puerta de la sala de él, ya que lógicamente al ser la A, estaba al principio de todos los 3eros.

Mordió su labio cuando pudo ver la separación de los dos, ya que se dirigía su clase.

Se apresuro y sin más remedio dejo a sus labios trabajar en aquella milésima de segundos entre su camino hacia el F y la puerta de la entrada de él pelinegro.

-Gracias –susurró suavemente, calculando el hecho que solo llegara a sus oídos-

El chico se sorprendió ante sus palabras y sin más importancia rió levemente.

-Suerte –respondió en el mismo tono, para luego perderse entre sus compañeros-

Y en ese momento su corazón comenzó a latir frenéticamente, como siempre lo hacía cuando lo veía, caminando con toda la felicidad en su rostro.

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Se obligó a respirar con calma, cuando pudo ver la Hoja del examen sobre su banco.

-Por favor, comiencen –clamó fuerte el profesor del frente-

Sakura sin dejar esperar, dio vuelta el papel.

Se dejo sorprender al darse cuenta que el texto plasmado en el examen, era el mismo que habían analizado juntos en la primera clase de francés.

Comenzó a recordar las palabras del pelinegro, descifrando cada palabra y cada estrofa de este.

Y como muchas otras veces, agradeció de todo corazón a Uchiha Sasuke.

Y así, con todo el conocimiento de las materias y todo lo aprendido, respondió con esfuerzo cada respuesta, como lo hizo con todos los otros exámenes.

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Todos los alumnos de la clase estaban recaídos, menos uno, que poseía una gran sonrisa.

-Sakura –suspiró derrotada la rubia- ¿Cómo te fue?

La chica sonrió nuevamente y rió pero intentando ser mucho más sutil, para no llamar la atención.

-Bien –respondió sin más- supe cómo hacerlos.

Sus amigos se miraron desconcertados entre sí, aun así, no le importo, estaba muy feliz para echarlo a perder.

-Te vez bastante relajada –habló desganada la castaña Tenten- ¿Cómo lo haces?

-Luego estarás completamente avergonzada –advirtió Ino mientras jugaba con su larga cabellera- y no digas que no te advertimos.

Sakura entornó los ojos al escucharla. Siempre venía con el mismo discurso, haciéndola parar directamente a la tierra, pero esta vez, estaba equivocada, ya iba a ver el día de los resultados.

-¡Hoy hay que divertirse! –Gritó entusiasmado Naruto que dirigía rápidamente hacia ellas- La tortura termino, así que ahora hay que relajarse, ¿cierto Sakura-chan?

La chica le sonrió, intentando decir "sería-una-buena-idea,-pero-no-tengo-ganas", aun así el rubio era totalmente malo interpretando a las personas, así que emocionado la tomo en brazos, corriendo hacia la entrada de la clase y comenzando a darle vueltas en el aire.

-¡Detente Naruto! –clamó la chica en sus brazos, rogando que el chico le hiciera caso, pero al igual que él, se encontraba feliz, así que no le molesto del todo-

No noto, cuando un pelinegro paso en el pasillo que se encontraba a su lado, observando completamente la escena de la pelirosa.

Caminaba con Neji, uno de sus mejores amigos, ya que habían ido a comprar una refrescante bebida.

El castaño se sorprendió al darse cuenta de la situación.

-Mira Sasuke –le apunto a la pelirosa- La chica que se te declaró, al parecer está saliendo con ese tal Naruto.

El pelinegro frunció el ceño cabreado, ¿Desde cuándo se ponía a hacer escenas al medio de los pasillos?, pues si que era molesta.

-No es asunto de nosotros –respondió secamente, mientras le daba un sorbo rápido a su bebida, desviando completamente la vista, para seguir con su camino, como si no hubiera visto nada-

Aun que fuera un poco difícil.

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Corrió con todas sus fuerzas hacía el patio central de la escuela.

Una semana exacta había pasado luego de loe exámenes y justo como apuntaba la tradición, la lista se mostraría aquella mañana.

Se encontró con una enorme multitud amontonada, quienes todos leían el gran papel que se montaba en sus rostros.

Los cincuenta mejores puntajes.

Se hizo un espació entre la gente, totalmente nerviosa, necesitaba leer los resultados, pues todo su esfuerzo se centraba en ellos.

Llevo la vista hacía el frente, encontrándose directamente con el número uno, cual obviamente lo ocupaba un pelinegro con puntaje perfecto, Sasuke Uchiha.

Embozo una sonrisa totalmente grata, su corazón palpitaba con fuerza y ahora por alguna razón se encontraba completamente tranquila.

Salió de entre la gente, pues debía ir al otro lado, donde se encontraban los últimos lugares, pues si tenía esperanzas, debería encontrarse allí.

Pero a medio camino se encontró frente a frente con el azabache, quien llevaba la mirada apacible. Claro, debió haber venido a cerciorarse que estaba en el primero.

-Felicidades –habló bajo pues sabía que él no le agradaba conversar con ella en el instituto- tienes el primer puesto.

Sasuke enarco una ceja con la vista penetrante hacia ella y luego embozo la famosa sonrisa Uchiha de orgullo.

-Por supuesto –respondió normal, como si no le importara la conversación en presencia de mucha gente- es la primera vez que estudio tanto.

La chica rió suavemente, bueno eso si que era verdad y todo por su culpa.

-Y tú también lo has hecho –le aclaró volviendo a la sonrisa de Uchiha, tratando de decir "lo-has-hecho-solo-por-que-yo-te-ayude"- ¿No lo has visto?

La chica negó sorprendida, ¿Estaba en la lista?, ¿Estaba bromeando? O ¿realmente todos sus esfuerzos habían valido para algo?

Se movió por instinto hacia el lado de las finales, pero sintió la mano del Uchiha sobre su brazo, tomándolo con fuerza y dándola vuelta.

El pelinegro tomo sus hombros y la obligo a quedar frente el papel, cerca de él mismo, haciendo que la pelirosa abriera los ojos de forma inhumana.

-No puede ser…-susurró lentamente sin todavía entender del todo y sintiendo que su felicidad ya no podía para más, aun así no la podía mostrar, pues estaba todavía en su trance- estoy en el lugar diecinueve…

El azabache soltó su agarre y se mantuvo en completo silencio, luego observo como la chica se daba vuelta con una sonrisa realmente gigante.

-¡Sasuke-kun! –Gritó fuerte, no lo podía ocultar, era su mayor logro- ¡Estoy en el lugar diecinueve!

El pelinegro subió una mano a la atura de ella.

-Gracias, Gracias –la tomo dulcemente- Realmente Gracias.

El Uchiha entorno los ojos, ya comenzando a cabrearse.

-No es eso –gruño- un trato, es un trato, regrésame lo que me prometiste.

La chica asintió totalmente feliz, sacándola la fotografía entre su bolsillo y sin muchos cuidados alcanzándosela en el aire.

El pelinegro se la quito al instante de las manos y la ocultó lo más rápido que pudo, mientras sentía la rabia cruzar por todo su cuerpo. ¿¡Como se le ocurría ser tan descuidada!?

-Para la otra muéstrasela a todos –habló con su tono de voz frió, pero a la vez bañado en uno sarcástico- Hmp, molesta.

Dicho esto, se dio la vuelta con elegancia, caminando al lado contrario de ella, realmente muy tranquilo y aunque le costara admitirlo, también muy feliz, ya que su ayuda había servido para algo.

Sabiendo ahora que no era para nada estúpida, pues el resultado realmente le había sorprendido.

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Ya se deben haber enterado de los cambios, pues como vieron, Sakura ha estado en lista y no en el cincuenta como nosotros creiamos, si no que el diecinueve.

Se que suena extraño, pero pense mucho el número y deseaba algo que sorprendiera pero a la vez tubiera corcondancia con el trama y luego veran por que justamente ese.

Ruego a dios que les haya gustado, ya que como dije, yo disfrute haciendolo, aun que luego lo are mucho más cuando haya más entre los dos. Ahora recién empieza.

Por favor les pido que dejen comentarios, ya que entre más, yo subo mucho más rapido, ya que son mi inspiración y realmente soy feliz, sin ustedes no soy nada, encerio... A asi que esto va dedicado a cada uno.

Cuídense mucho, ¡REWIES POR FAVOR, PARA SABER COMO HA SALIDO Y MEJORAR LO QUE NO HA ESTADO MUY BIEN, ADEMÁS DE UNA RAPIDÍSIMA ACTUALIZACIÓN!

.:Milkka:.