Capitulo 4: Nadie te Tocará

Ranma avanzaba cautelosamente a la casa de los Tendo. Habían pasado meses desde la última vez que pisó ese lugar y volver a encontrarse con esos malagradecidos no le agradaba mucho.

Ninguno había querido creerle… vaya familia. ¡Si él no había sido el culpable! ¿Cómo podían creerle a Shampoo sabiendo lo astuta y tramposa que podía ser?

A esta altura daba lo mismo. Ahora debía llevar a Akane a su casa para que se recuperara del golpe y así poder liberarla de su "enamoramiento" por Ryoga. Así podría ser libre de una vez y…

Ranma miró a la chica en sus brazos mientras se detenía a un par de casas del dojo. Arriba del tejado nadie le iba a descubrir. Akane lucía muy bella cuando estaba dormida… pero, era obvio lo que iba a suceder. Jamás iba a perdonarle y él no iba a humillarse por una causa perdida. Sus vidas debían continuar. Era tiempo de despedirse para siempre de su primer amor.

El plan de Ranma era entrar sigiloso y dejar a Akane en su habitación, sin que nadie lo descubriera. Entró furtivamente a la casa, salto el tejado ágilmente, y llegó a la habitación de la chica y entonces…

- Ranma – escuchó decir a alguien que estaba dentro de la habitación.

El pelinegro se quedó estático afuera de la ventana. Tenía a la chica en sus brazos, estaba inconsciente y la situación se podía malinterpretar de muchas formas…

- Ka-Kasumi yo…

La castaña salió hasta la ventana y abrazó a Ranma con cariño. Él se extrañó… ¿Qué era todo eso? Hace solo unos días la misma chica lo ignoraba cuando le veía en la calle.

- Ranma al fin has venido a disculparte… y veo que también sigues preocupándote mucho por Akane – dijo ella con dulzura – Lamento haberte ignorado de esa manera, pero tu padre nos pidió a todos que no volviéramos a hablarte hasta que te disculparas con Akane y te comprometieras otra vez con ella…

El pelinegro hervía de rabia…

"Ese viejo estúpido me las pagará… hacerme creer todo este tiempo que ellos me odiaban solo para que volviera con Akane y heredara el maldito dojo para que él no trabajara nunca… Ya verá, esta vez pienso matarlo" – pensó pero ahora debía controlarse.

Entró a la habitación de la peliazul y la dejó en la cama. Kasumi observaba todo con preocupación…

- ¿Qué fue lo que le ocurrió? –

- Recibió un golpe en la cabeza… por culpa de Kodachi

- Ya veo, ella aún te quiere y por eso te defendió – dijo la castaña

- No, la verdad solo recibió el golpe por accidente… ella, ella ya no… - A Ranma le costaba decirlo, pero Kasumi comprendió el trasfondo de sus dichos.

- Ella te amo mucho. Debe quedar algo de eso en su corazón – respondió para calmarlo.

En eso, el pelinegro sacó la carta que guardó en su bolsillo y se la dio a Kasumi

- Por favor guarda esto y dáselo a Akane cuando vuelva a la normalidad…

- ¿Le ocurrió otra cosa mala?

- Ryoga está bajo el poder de una extraña marca, y todas las chicas se enamoran de él. Akane fue una de ellas… pero estoy seguro de que él pronto revertirá el efecto en ella… -

Kasumi sonrió

- Ryoga debe estar muy feliz – dijo pensando en lo mucho que el Hibiki había esperado una oportunidad con Akane…

- La verdad no…

- ¿Eh? – Kasumi estaba confundida

- Ryoga leyó esa carta y vio que Akane la guardaba como un tesoro… es un idiota a veces, pero no es tan tonto. Ya sabe que Akane no lo quiere en serio… - respondió

- ¿Y de quién es la carta?

- De Shinnosuke – contestó algo triste. Kasumi se llevó la mano a la boca. Ella sabía muy bien de él…

- El primer amor de Akane – dijo casi para si misma…

- Si, creo que estaba preparándose para ir a verlo y… bueno, ya no quiero entrometerme más en su vida – dijo dirigiéndose a la ventana para escapar…

- Ranma, puedes venir cuando gustes, no tengas miedo de volver… eres bienvenido en esta casa – soltó ella y en eso Soun entró agitado a la habitación

- ¡ESCUCHÉ LA VOZ DE RANMA! – gritó abriendo la puerta de un portazo - ¡OH RANMA AL FIN ENTRASTE EN RAZON Y DECIDISTE VOLVER!

- Solo vine a dejar a Akane… está algo lastimada –

- ¿QUEE, QUE LE PASÓ A MI PEQUEÑA? – gritó acercándose a ver a la chica sobre la cama

- Sufrió un golpe en la cabeza, pero estará bien, ya revisé y no es algo grave… lamento lo sucedido, fue mi culpa, por favor perdónenme, debo irme – soltó el pelinegro

- ¡ESPERA MUCHACHO NO TE VAYAS! Podemos olvidar lo que pasó… ustedes pueden volver a comprometerse y todo volverá a ser como antes – dijo el señor Tendo.

- Yo los aprecio mucho, y también quiero a Akane, pero ella merece un esposo normal que no sea acosado ni raptado por mujeres todo el tiempo… y creo que ya encontró a alguien – respondió Ranma saliendo por la ventana – Además yo lo conozco y será un gran heredero para el dojo – terminó con una sonrisa…

- Pero… si vuelves ella volverá a quererte – dijo Soun tratando de retener a toda costa al pelinegro…

- Debería preguntárselo a ella… - y con eso Ranma se fue.

Kasumi y Soun lo vieron marcharse. En eso entró Genma que creyó escuchar la voz de su hijo por la casa…

- OH DIOS MIO ESTO ES TAN TRISTE… PORQUE TENIAN QUE SER ASÍ LAS COSAS – decía el señor Tendo con la mano en los ojos llorando a mares…

- Tranquilo, no importa si Ranma se casa o no con Akane, los Saotome siempre serán nuestros amigos y podemos seguir igual de unidos… no llores papá – le decía su hija poniendo la mano en su hombro…

- Ese hijo testarudo, tendré que obligarlo a razonar por la fuerza… ya le di tiempo para que arreglara las cosas por si mismo, pero esta vez tendré que ser más duro con él – soltó Genma desde atrás.

- Saotome, esto ya no es decisión suya… si mi hija quiere romper definitivamente su compromiso yo respetaré su decisión. Como dijo Kasumi, nada cambiará entre nosotros…

- Tendo es usted tan noble – soltó llorando como su amigo…

- Bueno, Akane es la que tendrá que decidir si perdona a Ranma ahora que él se disculpó… oh pero que tarde es, será mejor que vaya a preparar la cena – dijo Kasumi y se marchó dejando a los dos adultos solos con Akane.

Ahora todo estaba en manos de la menor de las Tendo. Ella debería decidir si le daba una segunda oportunidad a su antiguo prometido, o dejaba las cosas como estaban. Pero… primero debería volver a ser la misma, y eso solo podría suceder si Ryoga reunía el valor para besarla…

En la mansión Kuno, los hermanos más locos de Nerima tenían una asidua batalla campal por el Kimono negro. Kodachi iba ganando por mucho y Kuno se estaba dando por vencido…

- No entiendo tus acciones Kodachi… cómo pudiste darle algo tan valioso a alguien que acabas de conocer – bufó el rayo desde el suelo. Ella lo había inmovilizado con la cinta

- Tu no lo entiendes… el amor no es algo que se planifica hermano, ya deberías saberlo –

- Pero creí que… estabas enamorada de Ranma Saotome –

- Eso ya es historia, ahora el único para mí será Hibiki Ryoga y pienso hacerlo muy feliz… - dijo aumentando la presión de la cinta.

- Pues si eso quieres te daré mi bendición, con la condición de que no vuelvas a darle mis cosas. Si tanto lo quieres deberías comprarle cosas solo para él y no estar robándole a tu hermano…

Kodachi parpadeó un par de veces y liberó a Kuno del mortal agarre…

- Oh hermano tienes razón, Ryoga merece mucho más… debo hacerle Kimonos a su medida… ropa exclusiva para él… lo mejor… OHHJOJOJOJOJO – rió y se fue a buscar a su víctima dormida. Kuno la miró con una gota en la frente y enseguida se levantó lo mejor que pudo. La pelea lo había dejado exhausto… debía recostarse un momento.

…..

Cerca de allí, Ranma se debatía entre la mejor manera para rescatar a Ryoga. Al principio ir como chica le pareció mejor idea, pero… cuando era una chica la marca se activaba en él y comenzaba a hacer muchas estupideces. Por otro lado, si iba como hombre, Kuno se pondría a fastidiar si lo veía merodeando por la casa. Sería fácil de vencer, pero estaba al tanto de las trampas y múltiples cosas extrañas que había en su casa y probablemente terminaría perdiendo mucho tiempo.

Pero si iba como chica iba a acosarlo y también sería un fastidio… Kodachi le atacaría de las dos formas así que ella le daba igual. Al diablo, iría como hombre. Así podría lidiar con las cosas con la mente fría y ayudar a Ryoga, no a acosarlo aún más.

Aunque… las últimas horas tenía más control de su mente cuando estaba en el cuerpo de la pelirroja. Como si de cierta manera su mente no se desactivara por completo, pero que va… eso no era relevante en ese momento.

Saltó la pared y se encontró dentro de la enorme mansión Kuno. Ahora lo divertido sería encontrar a Ryoga dentro de ese laberinto y…

El cocodrilo mascota de Kodachi saltó de un lado del estanque al otro empapándolo por completo.

- Perfecto… un segundo, sigo siendo yo – se dijo al ver que no actuaba diferente aunque era una chica – Quizás solo enloquezco cuando ese cerdo está cerca… - continuó y al pensar en Ryoga se sonrojó.

"Grandioso, al parecer si está activa esta maldición… y yo que creía que me había librado de ella y que podía actuar "normal" en este cuerpo" – pensó.

Era cierto. La marca del hombre más atractivo del mundo era bastante compleja. No enamoraba a las chicas mágicamente, como habían pensado hasta ese minuto. Hacía que ellas vieran lo que no habían notado en el chico… por ejemplo, ninguna había notado lo guapo que era Ryoga. O lo dulce que podía ser… o que en realidad era muy fuerte y que no lastimaba realmente a las personas por la nobleza de su corazón. La marca les hacía ver lo que ignoraban… y claro, también les daba un empujoncito amplificando estas cualidades en su mente y así se enamoraran de él.

Ese era el juego.

Por lo tanto, la chica que borraría la marca del cuerpo de Ryoga en verdad iba a estar enamorada de él. No iba a despertar la mañana después de la boda horrorizada por casarse con un extraño. Iba a estar con alguien que en verdad amara.

El viejo de la montaña podía ser una molestia, pero esta vez en verdad se había esmerado por no arruinar –tanto- la vida de ese generoso joven.

Ranma trató de pensar en otra cosa que no fuera ese cerdo malhumorado y avanzó con sigilo por esa casa que daba escalofríos. Debía ser invisible o podría encontrarse frente a frente con Kodachi… o peor… con Kuno.

Había avanzado por varias habitaciones pero estaban vacías…

- Ryoga… Ryoga dónde estás… - decía bajito mientras abría las puertas una por una. De pronto vio un bulto inmóvil tapado en una enorme cama.

Era un bulto grande y era obvio que no se trataba de una chica. Ese podía ser el colmilludo durmiendo bajo el efecto de algún sedante o algo por el estilo. Decidió entrar silenciosamente a la habitación y cerró la puerta… no quería hacer ruido. Su plan era simplemente tomar a Ryoga y sacarlo de allí.

No estaba de humor para una pelea ese día… Solo quería marcharse de ese perturbador lugar. Avanzó hasta el bulto en la cama que estaba tapado por completo y lo sacudió un poco.

- Ryoga… cariño… despierta… - dijo con suavidad.

La persona bajo las sábanas escuchó "Cariño despierta" y se levantó de un brinco…

- NO PUEDE SER… ESTABA SOÑANDO CONTIGO MI AMADA PELIRROJA Y APARECISTE ANTE MI… NO TE RESISTAS Y VEN A MIS BRAZOS – gritó Kuno abrazándola fastidiosamente sin dejarla ir…

- SUELTAME YA ESTUPIDO IDIOTA – gritó dándole un codazo en la cara…

- Pero mi amor… si acabas de decirme cariño y estás en mi habitación – La pelirroja se sintió algo tonta. En el fondo Kuno tenía razón – No seas tímida amor mío y bésame de una vez – dijo Kuno estirando los labios a punto de tocarle…

- KYAHHHH YA DEJAME NOOO…. RYOGA SALVAME… - gritó lo más fuerte que pudo. En eso el Hibiki que estaba en la habitación de al lado escuchó que alguien lo llamaba. Aún estaba bastante adormecido… y no identificaba a la dueña de la voz.

Ranma no pudo esperar a que su "príncipe" apareciera y noqueó a Kuno de una patada. Eso lo dejaría quieto al menos por un rato…

- Ese enfermo ya me tiene harta… - dijo respirando con agitación – Debo encontrar a Ryoga y marcharme de aquí cuanto antes…

El Hibiki estaba en una cama gigantesca llena de pétalos de rosa negra. Estaba solo… Kodachi se había ido a la cocina para prepararle la cena y lo había dejado durmiendo en su habitación. Podría decirse que Ryoga estaba en el cielo. Estaba acostumbrado a dormir en su pequeña tienda, prácticamente en el suelo y nunca en su vida había estado en una cama más cómoda que esa…

- Podría acostumbrarme a esto – se dijo abriendo los brazos para sentir mayor comodidad. Vio que en el techo había una foto suya y sonrió extrañado – Supongo que si ella fuera la mujer para mi jamás me engañaría… pero debo irme – continuó y trató de levantarse de la cama, pero enseguida sufrió un fuerte mareo.

El somnífero aún le hacía algo de efecto… Iba a tratar de levantarse de una vez cuando alguien abrió la puerta. Se quedó estático con miedo a que fuera Kodachi y otra vez lo inmovilizara…

- Ranma que haces tu…

- Oh Ryoga te extrañé tanto – dijo ella colgándose de su cuello. El Hibiki perdió el equilibrio y cayó de espaldas en la cama con la pelirroja aún sobre él.

- Te avergonzarás de esto cuando vuelvas a tu forma original – soltó Ryoga para que ella se quitara pero no lo hizo…

- Mi forma será la que yo decida – respondió confundiendo un poco al colmilludo y trató de besarlo otra vez…

- Espera que quisiste decir con eso… oye no hagas eso – dijo tratando de zafarse pero…

- Ryoga querido ya vine y te traje tu… - Kodachi abrió los ojos y soltó la bandeja de golpe…

- Oh no… esto es malo… - susurró él y vio que la pelirroja se levantaba con una expresión seria. ¿Acaso iba a pelear?

- Espera Kodachi no es lo que crees… ella… yo… - Ryoga no encontraba las palabras para explicar ese malentendido…

- No tienes que decirme nada más. Veo que esta horrible mujer es la culpable… Tú sucia chiquilla primero interferiste con mi amor por Ranma y ahora intentas quitarme también a Ryoga quien diablos de te crees – dijo lazando su kimono al aire para quedar nuevamente en leotardo.

- Tú no me das miedo… Además Ryoga me prefiere a mí – dijo Ranma y se puso en posición de ataque. Ryoga estaba sentado en la cama algo curioso por la escena… nunca habían peleado por él. Al menos no de esa forma.

- Ya verás lo que te pasará por tratar de seducir a mi Ryoga… - gritó Kodachi y le lanzó su ataque de los mil bolos. Ranma los esquivó con facilidad con el ataque de las castañas calientes. Claro, el más herido ahí fue Ryoga, que apenas podía cubrirse bajo el efecto del somnífero.

- ¡NO TIENES ALGO MEJOR! – desafió la pelirroja…

- Es la voz de mi cabellos de fuego – dijo Kuno entrando a la habitación – PRECIOSA ERES TÚ… - soltó tratando de abrazarla pero Kodachi le golpeó con un mazo gigante.

- Hermano como puedes ser tan idiota… esa mujerzuela estaba sobre mi Ryoga hace unos instantes – le dijo Y Kuno se enfureció…

- Tu ingrato vagabundo, como puedes serle infiel a mi hermosa hermana y además tratar de forzar a mi bella pelirroja contra su voluntad – soltó lanzándose para atacarle con la katana.

Ryoga le esquivó como pudo… sus reflejos no estaban al cien por ciento… pero cuando Kuno iba a golpearlo de una vez, las dos chicas le dieron una patada en la cabeza…

- NO TE METAS CON RYOGA – gritaron al unísono dejando al rayo tirado en el suelo con estrellitas de dolor a su alrededor… el Hibiki tragó saliva. Esas chicas eran de temer… debía hacer algo.

- PREPARATE MALVADA PELIRROJA, ESTA VEZ ACABARÉ CONTIGO – dijo Kodachi sacando de la nada un balón bomba…

- Asi pues adelante, no te tengo miedo… - En eso, Ranma vio que Ryoga avanzaba torpemente hacia Kodachi.

- Cariño por favor no te metas en esto, yo sé que tú eres inocente y que fue ella quien… - La rosa negra no pudo terminar de hablar. Ryoga había llegado a su lado y la tomó por la cintura.

Ranma miraba la escena más allá. Se sentía triste y celosa y trataba por todos los medios posibles de ocultarlo…

- Ryoga cielo que es lo que vas a hacer… - preguntó la audaz gimnasta y en eso el Hibiki le tocó la mejilla para que ella volteara a verlo. Se miraron por unos segundos y finalmente Ryoga la besó.

Fue un beso corto, pero dulce. No podía ser de otra manera…

El colmilludo soltó lentamente a la chica, que parecía estar en una especie de trance. En eso Kodachi parpadeó y miró a su alrededor… Era como si hubiese despertado de un sueño. Se tocó los labios confundida…

- Alguien me besó – dijo para sí misma. Luego vio a su alrededor y dio con Ryoga… - Oh Ryoga… después de ese beso me he dado cuenta de la verdad – soltó en una pose dramática con los ojos llorosos… yo te quise mucho, pero aun no puedo olvidarme del amor de mi vida… Ranma sigue en mi corazón, por favor perdóname – terminó y salió corriendo de allí.

Kuno seguía inconsciente en el suelo y a nadie le importaba.

- Bueno… Kodachi no era la chica – dijo y Ryoga y volteó a ver a Ranma. Ella lo miraba de una manera extraña. Como si estuviera furiosa y a la vez triste… - ¿Nos vamos? – preguntó con ingenuidad…

- Yo me iré. No me importa lo que hagas tú – bufó avanzando a la salida…

- Oye espera, si no voy contigo me perderé – dijo persiguiéndola. En eso Kuno despertó de la nada y volvió a tomarla como a una princesa…

- Mi linda pelirroja no te vayas yo tengo mucho amor que darte.. – decía enterrando su nariz en los rojizos cabellos de la chica…

- YA SUELTAME PEDAZO DE IDIOTA – gruñó Ranma sin poder zafarse como otras veces. Estaba molesta, y no iba a pedir la ayuda del idiota de Ryoga…

- Ella dijo que la soltaras – soltó el Hibiki

- TU… VEO QUE AÚN NO DESISTES DE TU AMOR POR MI LINDA CABELLOS DE FUEGO… TENDRÉ QUE LIQUIDARTE – respondió Kuno, pero de inmediato fue mandado a volar por un fuerte golpe de Ryoga. Kuno estaba acostumbrado a los golpes de Ranma, pero de este golpe no podría sanar tan rápido. Hablábamos de Ryoga, el chico que está acostumbrado a partir rocas con los dedos…

- Ya vámonos, este lugar es muy extraño – dijo tomando a la pelirroja como si fuera un saco de papas sobre su hombro y salió de allí como si nada.

Debía tener más cuidado. Las chicas en Nerima eran bastante peligrosas… y aún debía enfrentarse a dos que estaban muy enojadas con él. Y a la que más le dolía… Akane Tendo.

Continuará….