4º capitulo
FLAHS BACK
- Oh vamos solo un poquito más ¿Si? – y un hermoso puchero adornaba su bello rostro dándole una tierna mirada de corderito degollado
- Por última vez Miroku, NOOOOOO! Ah ¿Por qué el pucherito? ¿Qué? No tienes 4 años pedazo de idiota! – Inuyasha ya estaba asqueado de las suplicas de su amigo.
Ya había pasado su horario de salida de la guardia, y eran las 6.30 de la mañana del sábado, quería irse a dormir, para prepararse para lo que tenía planeado para la tarde de ese mismo día. Pero el muy inepto de Miroku no lo dejaba marchar.
- Sabes que por ser tan egoísta te saldrán sapos en la barriga ¿no?
- Miroku es en serio, NO TIENES 4 AÑOS! DEJA DE QUERER PARECERTE A UNO, por favor, además es demasiado bizarro, y además ES MI RE-GA-LO! Rescata tú a una damisela en peligro y pídele que te hornee algo
- Amigo si yo rescato a una damisela en peligro, y esta así de buena como la tuya, créeme lo último que le pediría es que me cocine, tal vez….- y ante los pensamientos nada inocentes que empezó a formular su mente, y tras ver la cara de resignación de él, no pudo más que reír - jajajajajaj
Inuyasha lo fulmino con la mirada, desde que termino el turno, Miroku le estuvo pidiendo y suplicando que le diera un pedazo del Cheese cake que había quedado, y por supuesto, es su regalo, además de que por la noche, aprovechando que él se encontraba en una emergencia, alguien había asaltado el refrigerador de la cocina del cuartel, y prácticamente le dejaron lo suficiente para el desayuno.
- Hasta luego Miroku me voy, quiero llegar y dormir, hoy si que fue una noche movida.
Dicho esto Inuyasha se aleja y se dirige con toda la pereza del mundo hacia su automóvil, con deseos pecaminosos de llegar a su Pent-house y arrojarse estilo panzazo sobre la cama, y reponer energías. Subió a su vehículo, lo puso en marcha, y al hacerlo se encendió el radio dejándose escuchar "Loosing my religión" de Rem, puso la primera marcha, redujo el volumen del radio para despedirse de su amigo y continuar a su cita con su amante fiel….la cama.
- Nos vemos pervertido
Y solo pudo escuchar un pequeño grito que decía algo asi
-OJALA TE AGARRE DIARREA!
Por lo que su mejor respuesta fue la de sacar el brazo izquierdo extendido por la ventana, al tiempo que cerraba la mano en puño y extendía su dedo medio, en un sutil y tierno….gesto grosero.
FIN DEL FLASH BACK
Y ahora se encontraba en plena ducha después de haber dormido hasta las 12 del mediodía, pero bueno el sueño reparador era muy necesario, dado que la madrugada del sábado estuvo repleta de puros locos que ocuparon su guardia; desde un loco que se quedo fuera del balcón de su amante, porque en plena faena el marido de esta llego, y no tuvo otro remedio que salir al balcón ya que el marido era taxista y había olvidado unos papeles del taxi, y para desgracia del galán, la ropa tuvo que esconderse debajo de la cama y el salir paños menores al balcón, lo que no conto el muchacho era que la muy condena….mujer infiel, aceptara la propuesta de su marido de salir por unas copas ya que la noche estaba tranquila, y si…..se fueron y dejaron a un congelado y desnudo muchacho quien, cual querubín encontró un trozo de tela para tapar su encogido y frustrado amigo, pero por suerte o desgracia del muchacho una vecina de su amigable infiel, llamo a los bomberos antes que a la policía, a sabiendas de las travesuras de su vecina…
Ante ese recuerdo Inuyasha no pudo evitar reírse, acordándose de las múltiples bromas que se hicieron en el cuartel, y mucho más cuando el que tuvo que subir a la escalera mecánica no fue otro que Miroku, y ante tal espectáculo y la cara pálida por el frio del muchacho, aunque otra cosa había llamado su atención, y era ver a la vecina de unos 60 años asomada a la ventana observando al pobre muchacho desnudo con una cara que el conocía muy bien…sip, muuuyyyy biiiieeeennnn, pero se trago la risa. Pero bueno, Miroku, como buen bombero y hombre con vocación de servicio, ofreció su chaqueta para poder abrigar al muchacho.
Pero cuando llegaron al cuartel lo primero que hiso fue tomar gasolina, arrojar la chaqueta y prenderla fuego ante la mirada atónita de algunos que no entendían nada, pero ante las carcajadas de un divertido Inuyasha y Koga que habían presenciado la escena, mas cuando por cosas del destino, el primero en bajar la escalera fue Miroku, seguido del muchacho desnudo, y Miroku no tuvo mejor idea que mirar hacia arriba para verificar el descenso….grave error, muy grave error, ya que vio cosas que no se borraría en mucho tiempo, y al pasar por sus compañeros una vez que descendió el gigoló desnudo, no pudo evitar comentar…voy a necesitar terapia después de esto…con un tono de vos que rayaba la agonía y el asco.
Sip, noche movida.
Termino su baño, se preparo su desayuno/almuerzo, con su rescatado pedazo de tarta que de solo recordar su sabor, sus tripas danzaban de júbilo, un café con poca azúcar para no acaparar el dulce sabor y emprendió el ataque de su comida, y cabe destacar que no se salvaron las ni las migajas….hasta lamio las sobras!
Miro el reloj de la sala, y vio que eran las 2 de la tarde, pensó en pasar por la casa de sus padres para ver como se encontraban, ya que apenas vio a su madre en la semana, ya que estuvo encerrado toda la semana en el departamento de legales de la empresa por trabajos de actualización y verificación sobre unos accionistas, y de paso estar fuera del ataque de una despechada siliconada.
Volvió a ver el reloj pulsera, mmm 5 de la tarde, buen tiempo, paso un lindo rato con una furibunda madre que le reclamaba por ser tan desamorado con la persona que paso 24 hs en trabajo de parto, y que encima le costaron unas horribles, hemorroides…
Era demasiada información para un hijo, nadie quiere saber sobre las hemorroides de sus padres, de un tío tal vez ya que en algunos casos pueden hasta bromear, pero como hacerlo cuando se trata de tu madre y fue consecuencia de la fuerza para sacarte de sus entrañas y darte bienvenida al mundo.
Se observo en el espejo retrovisor, y vio lo que esperaba, estaba perfecto, su largo cabello negro amarrado en una cola, sin ningún pelo desordenado, practico su mejor mirada de seductor, al punto de darse cuenta que parecía un adolescente y me dijo a si mismo – soy un completo estúpido – comprobó su aliento y al constatar su aliento a menta, producto de las pastillas que estaba masticando, tomo coraje y salió del móvil.
Bien, había estacionado en frente de la pastelería, por si las dudas la pelinegra tenía algún novio celoso y grandote que custodie su espalda, lo cual esperaba que no sea así, sino tendría que salir corriendo, y que mejor que tener el vehículo a mano. Estos pensamientos lo llevaron a recordar al tipo en pelotas en el balcón, y la mirada ultrajada de Miroku…
Una escena muy graciosa, una de las tantas de la lista de cosas con las que molestar a Miroku cuando se pasaba más de la cuenta con sus bromas.
Y entro a la pastelería…
Ni bien ingreso, no pudo evitar cerrar los ojos y aspirar profundamente….
Un exquisito aroma de café recién molido mezclado con los aromas dulces de diversas galletas, pasteles, tartas y tarteletas que decoraban una estantería perfecta. Los productos distribuidos de perfecta manera, que dejaban apreciar el arte y la perfecta sincronía de las decoraciones, y el ambiente que se veía era la frutilla del postre.
Un lugar armonizado con una sincronía de distribución en sus mesas que dejaban entrever el carácter familiar pero no por eso informal de un lugar que de solo verlos te invitaba a sentarte. La cordialidad de las camareras era un plus, que se acercaban a sus clientes con una sonrisa sincera, haciéndote sentir bienvenido, además que la zona de café estaba un poco alejada del mostrador de venta al público pero tampoco de manera que dividiera el lugar, en vez de eso parecía un sincronía de espacios.
Ya estaba ahí, ahora manos a la obra.
Se sentó en una de las mesas cerca de una de las paredes desde la cual, podía ver a través de la ventana un bello jardín de un parquecito lindero a la pastelería, y desde ese ángulo también podía ver la zona de las cajas y de atención al público donde se veía una puerta que seguramente llevaba a la cocina del lugar y a su oficina. Si la pastelera salía, podía verla sin problema, y sus pensamientos de estrategia fueron abrupta mente cortados por una gentil voz
- Buenas tardes señor, sea bienvenido a sweet temptations, mi nombre es Ayame y seré su camarera.
- Eh, mucho gusto señorita, gracias por su bienvenida
- No tiene porque, ¿Quiere ver la carta?
- mmm si claro – Idiota es obvio que si te sentaste en una mesa es para consumir, se planteaba mentalmente.
- Bien señor, elija tranquilo y en un momento estaré con usted para tomar su orden
- Si, muchas gracias señorita, yo…elijo y la llamo – Decía un Inuyasha dudoso de qué hacer
Y diciendo esto, una divertida mirada se asomo en la pobre Ayame que aguanto la risa ante el debate mental que tenía el muchacho, y que estaba segura que no se trataba precisamente en lo que quería consumir, o si…quien sabe…
Habían transcurrido un poco mas de 15 minutos, en los que Inuyasha se debatía si preguntar directamente por Kagome o esperar a que se dignara de salir de su condenada cocina, ya que la duda lo consumía, cuando delante de sus narices ve una taza de café ser descendida hasta quedar frente a él.
- Disculpe señorita pero yo no pedí nada de esto.
- Lo es, es cortesía de la casa
- ¿AH?
- Así es, además es un honor tener aquí a la persona que salvo a una de mis mejores amigas y mi jefa, jajajaja
Inuyasha no sabía que Kagome se había asomado a la pastelería para verificar si había algún faltante, y pudo ver a Inuyasha en el momento que disponía a sentarse, por suerte él se encontraba de espaldas porque ella casi se orina de la impresión y de la alegría, porque desde que lo había conocido el día anterior tras llevarle su obsequio, no pudo olvidar su rostro y en especial sus ojos, que encerraban una mirada misteriosa que la atrapo al instante….bueno cuando dejo de gritar y aflojo esa mirada de "tengo enterrado un palo en mi trasero", luego de eso se dijo, muy lindo….lindo bomberito….
Y ni bien Ayame se alejo de la mesa del susodicho, le chisto para no delatarse y le pregunto que le había dicho, tras la respuesta de Ayame le pregunto si había ordenado algo, y esta negó con cabeza.
Bien Kagome, alimentemos ese cuerpo entrenado, y de sus propias manos le preparo un cappuccino con finas hebras de chocolate como decoración con una pizca sutil de canela, un jugo recién exprimido de naranja, porque si algo odiaba Kagome eran los jugos y las cosas artificiales, todo en su pastelería era de productos frescos. Y para terminar su bandeja una Petit Plaisirs de arándanos y frambuesas, que eran una suerte de tarteletas, aprendidas de sus clases de repostería y cocina francesa.
Satisfecha con su obra le indico a Ayame que se lo llevara, no sin antes revelar la identidad de su cliente, con un presentimiento de que sería un cliente vitalicio.
Inuyasha todavía no salía de su asombro pero cuando su camarera le dijo que sabia quien era y que lo que tenía en frente de él era cortesía de la casa, no dudo en mirar hacia el mostrador, pero lo único que pudo llegar a ver, era una mata de cabellos negros escurriéndose cual ladrón por la puerta.
Cortesía de la casa… OH SEEEE
- Esto va a ser un problema para mis abdominales – Decía Inuyasha para sus adentros, luego de relamerse las migajas que adornaban sus labios, además de que lamer el plato en público no sería muy adulto que digamos.
Cuando llego a su nariz un dulce aroma a flores de Cerezos que lo saco de su deleite ante la comida ingerida.
- Y ¿Te gusto?
- Sabes, vas a acabar con este cuerpo trabajado, espero que eso pese en tu conciencia – Cuando la escucho, su ego de macho no pudo más que agrandarse, más cuando la vio con una tierna sonrisa en su rostro.
- No sería la responsable, hasta donde se nadie te obligo, así que si engordas, no sería totalmente mi culpa, sino de tu falta de negación y auto control.
- Touche
Ambos se rieron antes sus palabras, y Kagome aparto una silla para sentarse delante de su bombero.
- La verdad no soy muy amante de lo dulce, pero creo que era porque no como jamás algo así. Estuvo demasiado sabroso, la verdad me gusta mucho y creo que se ha convertido en mi comida favorita.
- Gracias, me gusta cocinar cada cosa como si fuera para mi familia, uno pone empeño y cariño cuando cocina para sus seres queridos, y eso es lo que quiero que sientan mis clientes al probar lo que hago. Cuando uno hace las cosas con amor, eso se refleja.
No podía creer la inocencia y orgullo al escuchar esas palabras salir de su boca, lo que llevo a Inuyasha a felicitarse por no dejarse dominar cuando había pensado que era demasiado arriesgado aparecerse así por así, y se sintió estúpido. Pero se dijo a sí mismo, arriesgo mas en un incendio, no puedo dejar de pasar la oportunidad de conocerla.
Además comprobó que no solo era bonita, y cocinaba muy bien, sino que era inteligente, dulce y dedicada en sus emprendimientos, que lo llego a sentir una tranquilidad infinita por no haberse dejado dominar por sus malos pensamientos.
- ¿Qué te trae por aquí?
Bien ahí se quedo su tranquilidad, que le iba a decir, vine a verte por qué cocinas postres mejor que mi abuelita y mi mama juntas, naaaa, demasiado estúpido, quiero encerrarte en mi cocina y atarte a la cama para llenarte de chocolate y ….. Sacudió la cabeza, muy Miroku, bueno bien que salga lo que dios quiera…
- ¿La verdad?
Y Kagome asintió con la cabeza
Inspiro profundo, y nuestro muchacho abrió la boca – La verdad es que ayer no tuve la oportunidad de pedirte tu teléfono, no voy a mentirte, hay algo en ti que jamás sentí en nadie, y me gustaría conocerte, claro si no te parece muy impulsivo o psicópata.
Kagome casi se cae de la silla, jamás pensó que un hombre como él le diría algo así, o sea el tipo era hermoso, ella tampoco se consideraba patito feo, pero un hombre como él debía tener mujeres hermosas regadas por toda la ciudad suspirando su nombre.
Lo observo detenidamente, vestido con una camisa negra arremangada hasta los codos, muy pulcro, pudo ver que llevaba unos jeans de azul claro con un zapatos negros de cuero, y su mirada denotaba que lo que decía era con sinceridad, y recordó lo que sango le había dicho el día anterior cuando volvió de su visita al cuartel.
FLASH BACK
- Kagome eres una idiota! Porque no le pediste el número de teléfono
- Oh vamos, que querías que hiciera, que le dijera "oh bello y fuerte bombero, sería un honor para mí tener su número telefónico para poder llamarlo cuando mi interior arda" – para lo que adopto una pose de manos en forma de rezar, pestañeaba reiteradas veces con mirada de soñadora desquiciada
- Creo que con, Hey me pareces atractivo, que tal si salimos por unas copas hubiera bastado.
-Vamos Sango, ese tipo de hombres no se fijaría en mi, se nota que debe tener mujeres con figura de modelo detrás de él.
- Eso no lo sabes, además con arriesgarse no pierdes nada
- Sango yo no estoy para perder tiempo en …..
- Si si ya se el repertorio, no estoy para perder el tiempo en relaciones que luego de saber que cargas con tus hermanos como si fueran tus propios hijos te botan porque piensan que es demasiada responsabilidad
Kagome agacho la mirada tras las palabras de su amiga, ya que eran sus propias palabras cuando Sango insistía en que saliera con alguien.
- Oye Kag, no todos son como Hoyo sabes, además nadie te obliga a que duermas con él o te cases, es solo una salida, si siempre tienes miedo de que todos los hombres son iguales nunca conocerás a nadie, y además…
Sango al ver la mirada baja de su amiga, tomo el rostro de ella y mirándola a los ojos le dijo
- Sota y Shippo algún día crecerán y harán su vida, no digo que te abandonaran, pero es la ley de la vida amiga, y piensa que sería lindo que cuando eso pase, ellos estén felices y tranquilos de que tendrás un buen hombre a tu lado y no estás sola.
Kagome fijo su vista con la de Sango y sonrió, y solo atino a decirle un muy sincero – Gracias amiga.
Mientras pensaba que dar otra vuelta por el cuartel de bomberos
FIN DEL FLASH BACK
- Que me dices si te invito esta noche a tomar algo, solo para conocernos – Se arriesgo Inuyasha a preguntar, cruzando los dedos por debajo de la mesa.
Observaba su rostro buscando un indicio del rumbo de la respuesta, si se negaba insistiría otro día, ya que sería demasiado sospechoso e intimidante, corría el riesgo que la azabache lo denunciara por acosador, y si aceptaba, tenía todas las intenciones de agasajarla con una salida que no se olvidaría jamás.
Y todavía no tenía respuesta, o era él o parecía desesperado, es mas tenía la sensación de que le recorría una gota de sudor por la frente como si estuviera a punto de desactivar una bomba….
Tras unos segundos de meditación, Kagome le respondió:
- ¿A qué hora pasarías por mi?
E Inuyasha pudo sentir que su corazón volvía a latir...
Esa noche prometía ser muy especial, ya la compañía de por sí lo era…
Hola es la primera vez en vida que escribo un fics, desde siempre he escrito poemas y tomo lo relacionado a esa rama literaria, así que espero les guste.
Otra cosa que quería comentar, soy de Argentina, y así como en muchos lugares, los bomberos al ser voluntarios no tienen un sueldo, y solo pensamos en esos héroes anónimos ante algún incendio o catástrofe.
De hecho en mi país no hace mucho tiempo 8 bomberos voluntarios murieron tras ser aplastados por una pared al derrumbarse un deposito, y solo ahí conocimos algunos nombres de esos valiente hombres y mujeres que dedican de forma desinteresada a velar nuestra seguridad.
Bien, muchas gracias por los reviews, algunos conteste pero como estudio en la universidad los tiempos son limitados, desde ya muchisimas gracias por las palabras!
