Tres días después de su encuentro con mu, saori encontró una carta en su cama,.. Con intriga la abrió y lo encontró la sorprendió…-"mi querida esclava esta noche haremos un pacto…. ven al quinto templo al anochecer"
Al entrar saori al templo... Del león encontró otra nota en el que le ordenaba ir al patio…. ella dócilmente fue hasta allí y lo que vio le sorprendió... Estaba Aiora vestido con solo un pantalón de cuero y el cinturón dorado con grabado de su constelación y nada más, al lado de una hoguera pequeña de la que salía un hierro…
Aioria ¿Obedecerás a tus amos en todo?- le preguntó el león mientras la miraba de manera seria….
saori- Así es amo.. respondió saori con nervios- respondió la diosa
Aioria- ¿Serás nuestra sumisa para siempre?
Saori- mmm lo dudo- pero después aceptó- -si en lo absoluto mi señor
El león se acercó a ella y la agarró desde la espalda y con un rápido movimiento de su mano tomo el hierro caliente Y lo coloco sobre el brazo de su diosa. Saori ni siquiera lo había visto venir, el dolor la cegó, era insoportable e inesperado, entonces Aiora acercó su mano a la herida y la sano con su cosmos pero ya era tarde pues su diosa se había desmayado…
Su amo la había marcado…la quemadura era un círculo dividido entre 11 constelaciones idéntico al collar en el centro estaba su emblema, aquel que usase para enfrentar a los dioses mas poderoso de la tierra... Nike…, se veía como si fuera pintura de oro, debió al cosmos que impregnó la herida …
En cuanto despertó estaba en el piso,.. Entonces sin ver de dónde vino recibió una cachetada..
Aioria- Desnúdate, esclava no pierdas tiempo, te castigaré por el desmayo, tu no decides cuando acaban las cosas esfuérzate por mantenerte despierta…
Saori un poco preocupada bajo la mirada y se desnudó sin decir nada, fue a la habitación
Aioria. Colócate de frente a la pared
Saori obedeció y observo como Aiora le tomaba las manos y las amarraba juntas a la pared a una altura considerable cobre su cabeza, dejándola de puntas sobre el piso….Aiora fue por una vara de bambú y la empezó a azotar , saori gemía bajo para evitar otro castigo.. Entonces Aiora se detuvo y le abrió las piernas y sin decir más.. Se acercó a probarla… saori emitió un leve gemido, Aiora se detuvo y le dio una nalgada
Aiora- cállate esclava… entiende que yo mando aquí, tú no eres nadie, eres de mi propiedad y te hare lo que a mí me plazca- dijo con voz fuerte y volvió a nalguearla un par de veces...
Después continuó saboreandola, le incomodaba un poco por la posición saori sabía que debía quedarse quieta o él se enojaría y en estos momentos no sabía de lo que su león dorado era capaz.. La devoró toda hasta que termino en su boca, fue difícil para ella callar el orgasmo
Aioria- ahora tu amo te dará más placer...- dijo el león- ruega por mas…
Saori- hágame el honor de brindarme el placer que desee, el que a usted le plazca-
El santo la jalo de su cabello y le metió sus dedos a la vagina eso provoca diera un grito de placer… Aiora la jalo más y le escupió en la cara…
Aiora- más fuerte, grita más fuerte - ordeno el santo-
Siguió con el movimiento de mete y saca porvocando un nuevo grito… esta vez sintió un pellizco en aquel botón de placer instantáneo, le dolió como nunca, pero le encanto…
Aiora- sigue gritando, que se escuche en todo el santuario..- ordeno
Saori así lo hizo, sentía como el león golpeaba más su vagina y clítoris, la jalaba , la mordía, la pellizcaba, aquello dolía pero también le encantaba … justo estaba llegando al orgasmo cuando a velocidad luz estaban sus caballeros allí y llegaron a tiempo para verla caer exhausta y desmayada…
Aiora. ¿La hice gritar mucho?'- preguntó el león apenado
Saga- si fue mucho,-respondió saga serio- venimos a ver que no te sobrepasaste.
Aioria- mm sigue siendo mi diosa- respondió con obiedad y la quiero mucho, la respeto y daría mi vida por ella de nuevo sin dudarlo,...no le haría daño, no la trate como a las otras mujeres fui tranquilo, lo único que se me salió un poco de las manos fue la marca de propiedad.. Pero no se preocupen - . Sin más todos se retiraron dejando aun apenado Aiora…
Aiora- saori, levántate- le dijo el santo despertándola -, mañana te veremos a las 6 de la tarde en el salon frente a la mesa de comedor, de rodillas y con la palmas hacia arriba, ahora lárgate... sin decir más su señora salió…
Daban la 6 de la tarde y como si de un reloj se tratase saori estaba de rodillas frente a la mesa del comedor con las palmas hacia arriba esperando que llegase Aiora, y de repente unos pasos fuerte y seguros se escucharon venir, abriendo la puerta entro Aiora.
Aiora- hola saori, como te sientes, le pregunto el santo del el león de manera tierna, saori se sorprendió y pregunto
Atenea- bien amo, gracias por preguntar
Aiora- has aprendido bien- - ten póntelo- le ofreció una bolsa que venía con ropa que constaba de una fina malla para todo el cuerpo y unos zapatos de piel con un tacón altísimo todo era de color negro. Abrió una pequeña caja en donde había unos brazaletes y una tobilleras doradas que hacían juego con el collar que también venia allí, al parecer mu había estado trabajando extra pensó la diosa, también había un par de pendientes… atenea la tomo e iba a empezar a ponérsela pero el león, la freno y le dijo- vete a vestir al baño cuando acabes saldrás y vendrás con migo... ponte todo menos el collar , los brazaletes y tobilleras
La diosa se retiró al baño y cuando salió de allí las luces estaban apagadas, pero escucho la voz de Aiora
Aiora- ven a mi…
dijo el valiente león saori obedeció y se quedó allí, Aiora procedido a ponerle el collar, las tobilleras y los brazaletes, al collar le puso una cadena de oro a modo de correa
Aiora- colócate sobre la mesa a cuatro patas, no juntes las piernas, y cierra los ojos…sin dudarlo saori hizo lo que le ordenaba, estaba prácticamente desnuda sobre la mesa y a expensas de los caprichos de su caballero sin embrago se sentía muy feliz. Obedecía ciegamente y esa entrega la llenaba de un modo sorprendente…, los minutos pasaban y Aiora no hacía nada, saori comenzó a impacientarse pero no se movía, entonces Aiora se acercó a ella y le acaricio la mejilla… después su mano recorrió su espalda hasta llegar a sus nalgas, la acaricio varias veces antes de comprobar atreves de la abertura de la malla la humedad de su sexo
Aiora- la esclava está verdaderamente mojada- dijo el león dorado
Atenea- Solo con oír esas palabras, sintió como se humedecía más, Él nunca la había tratado así siempre la trataba con excesivo respeto, pero a ella le gustaba que ahora la tratase así, le gusta sentirse la propiedad de alguien, Aiora procedió a encender la antorcha en el centro de la mesa empotrada en el piso. Saori Todavía estaba con los ojos cerrados y escuchaba como él estaba preparando algo.
Aiora- abre los ojos saori- ordeno el santo-
Cuando lo hizo encontró sobre la mesa una bandeja con un poco de comida y un cuenco con agua. Él estaba allí a su lado y con voz tierna le dijo…
Aiora- debes comer, la noche será larga,.. Pero no debes usar tus manos, comerás y beberás directamente de los cuencos como la perra que eres….Antes de continuar – exclamó el santo mirándola a los ojos directamente le pregunto ¿mi señora está dispuesta a aceptar todo lo que vamos a pedirle esta noche?
Atenea- transcurrieron dos segundo y sin titubeos respondió- si amo quiero continuar… confió en ustedes… confió en ti…
Aiora- yo también confió en usted y sé que lo hará bien, pues ya lo demostró estos días, sabe nosotros hablamos de todo y sabemos por boca de los demás su buen desempeño… sabe ya algunos la poseemos como mujer pero ahora deseamos poseerla de otra manera, queremos que se entregue sin límites, quizá vas a sentirse humillada, ultrajada, sentirá dolor, pero cuando terminemos esta sesión nos habrá ofrecido aquello que nunca tuvo modo de darnos aunque hubieses deseado hacerlo, hoy no servirán de nada tus llantos ni tus suplicas solo si vez que estas llegando a tu limite deberás decir la palabra "rojo" solo en ese caso daremos por acabado lo que vamos a hacer…
Athena- si amo. Susurro la diosa
Aioria- ¡No te he escuchado bien!
Atenea- Si mi amo- respondió la diosa alzando la voz
Aioria- Bien ahora quiero que comas.
Nunca había comido de unos cuencos… le resultaba difícil. En la observaba y ella lo sabía, sentía una vergüenza terrible por que debía sacar la lengua y además se estaba manchando la cara
Aioria- ahora iremos al lavabo par que puedas lavarte. Recuerda que debes ir en cuatro patas pues eres una perra-le recordó el caballero dorado
La tomo de la correa y la llevo hasta el lavabo andaba tras de él, con la cabeza gacha cuando llego al lavabo y le dijo
Aioria-Bien ahora puedes lavarte , cuando estés lista vendrás hacia mí de nuevo a cuatro patas..
Mientras tanto Aiora se dirigió hacia la silla de atenea , la cual ocupaba todos los días para los desayunos con su elite dorada cada caballero y el patriarca tenían su propia silla .. así que considero esa silla las más apropiada para la situación estaba bellamente tallada y en el centro se encontrar el símbolo de Nike , se sentó en ella mirando hacia donde estaba el baño, transcurriendo unos minutos cuando la vio aparecer,
Saori no necesito demasiado tiempo para arreglarse un poco y sonreír de nuevo al mirarse en el espejo. No sabía que le ocurría pero estaba gusto con su nueva condición. Se acercaba a su caballero andando por el suelo llevaba la mirada baja y arrastraba la correa que había dejados enganchados en su collar. Estaba preciosa, la malla que cubría su cuerpo le confería un aspecto de animal de lujo. El movimiento de caderas al gatear era tremenda mente excitante. Cuando llego hasta él se detuvo…
Aiora- bien ahora te sentarás en esta silla- le dijo el santo
Antes de que saori se sentar al oriento hacia la puerta de entrada. Atenea seguía con la mirada baja. Abrió una pequeña maleta que ella de reojo intento averigua que contenía. Saco una mordaza de bola que le coloco en la boca. Le resultaba incomoda pero la acepto. El pausadamente cogió una cámara de video y la apunto así ella, al darse cuenta de lo que hacía alzo la vista y quiso saber si era la misma que Camus había ocupado con ella, Aiora noto su intento de hablar, pues la mordaza no le dejaba explicarse
Aiora- ¿Quién te ha dado permiso para hablar? ¿Quién te autorizo levantar la mirada? Recuerda, eres una perra y debes ser disciplinada. Las desobediencias se corrigen con castigo, esta es la última que te acepto, pues recibiste demasiados castigos con tu irreverencia en otros templos … no te preocupes yo soy más paciente que varios de mis camaradas pero si agotas mi paciencia te corregiré más severamente que ellos. Has entendido- le pregunto su caballero
Atenea- rápidamente bajo la mirada y callo, sentía como poco apoco se iba abandonando a la situación. Empezó a sentir preocupación, sabía que no corría peligro con ninguno de ellos pero Aioria era diferente a como era antes, los demás mantenían su mismo carácter pero el león, su león había cambiado y eso le preocupaba..
Atenea seguía sentada en la silla con la mordaza la cual no le permitía tragar saliva por lo cual empezó a babear
Aioria- bien saori. Ahora te vendare los ojos...- Atenea no contesto seguía con la cabeza agachada, cogió una ancha venda de seda y le cubrió delicadamente la vista- ahora voy a atarte, quiero que habrás las piernas
Athena- pensaba- Como podía ser después de todas las cosas que hizo días antes y por primera vez se sentía más desnuda, notaba como la iba sujetando a la silla, unas cuerdas la amarraban por los tobillos, otra la mantenía oprimida contra el respaldo. Esta última le presionaba los pechos y se los realzaba, la cuerda blanca sobre la fina malla aun lo resaltaba más, empezó asentirse mojada, pero de repente escuchó que abrían las grandes y pesadas puerta de mármol que dan asía el comedor se sobresaltó, una ola de nervios la recorrió, recordó que estaba desnuda y a disposición de cualquiera, intento hablarle de nuevo quería decirle que no abriera no invitara a nadie peor no pudo la mordaza se lo impedía
