Hola chicos como me les va, espero que estén muy bien o por lo menos tengan un mejor internet que yo. Nuevamente les traigo otro capitulo de esta historia mia que no pensé que llegaría a gustar tanto :3 Muchas gracias por su apoyo.


Capitulo 4

Traición

Residencia de Saga

Ante los eventos acontecidos nadie se había movido de la casa de los gemelos, todo habían permanecido allí dentro por la advertencia de Aspros. Los chicos ya estaban lo suficientemente nerviosos como para tener que dejar ir a sus chicas sin ninguna protección.

Dohko tampoco había regresado y cuando por fin pudo contactarlo le había dicho que estaba con Shion.

Kanon se revolvió con pereza cuando sintió un peso extra en su pecho, como siempre que terminaban durmiendo juntos, en lo literal de la palabra, Laika dormía mucho más profundo que él.

El gemelo se encontró sonriendo y por instinto acariciando su cabellos castaños, le gustaba la sensación de tenerla ahí, solo para él, tal vez era egoísta, pero se sentía muy bien desde que ella le hacía compañía.

Agacho un poco su cabeza para besar su frente, Laika se removió ante el gesto mientras sonreía.

-Estas muy cariñoso, ¿debería preocuparme? - Laika le dijo en un murmuro somnolienta, sin abrir los ojos

Kanon se encontró carcajeando por el comentario, esa era la capacidad que la chica tenia, siempre lo hacía sonreír desde el primer momento en el que abría la boca, definitivamente eso le encantaba de su personalidad

-¿Pero quién te entiende mujer? Si lo hago es raro, si no lo hago es… que no soy lo suficientemente bueno para ti- chasqueo la lengua fingiendo molestia- Alguien debería darnos un manual para entender a las mujeres-

Laika soltó una risilla traviesa aferrándose al pecho de Kanon y reacomodando su cabeza para dormiste

-Oye, oye tu pequeño demonio, levántate, tenemos clases ¿recuerdas? -

La castaña se quejó con un gemido lastimero, todos los días era lo mismo, un problema para salir de la cama.

-No quiero…- se volvió a quejar

-Lai, linda, ya sabes cómo funciona esto, quieras o no, tienes que levantarte- canturreo Kanon jugando con sus dedos en los brazos de la chica que dormía con una camiseta sin mangas

Laika se aferró más al cuerpo de Kanon y el gemelo paso saliva, a ese paso, él tampoco iba a querer salir de ahí nunca. Puso su mano en la cadera de la muchacha y escondió su rostro en el cuello aterciopelado de la castaña dejando un camino de besos cortos que la hicieron reír.

-Si ese es tu plan para despertarme, está funcionando, si es tu plan para que salgamos de la cama, deberías desistir-

Kanon gruño un poco y levanto la mirada para encontrarse con los ojos de ella. Pronto sintió un pequeño golpeteo en su pecho que lo hizo retener la respiración. Frunció el entrecejo y se preguntó que era aquello.

La chica con su enorme sonrisa le robo un beso en los labios mientras guiaba las manos de Kanon a sus caderas. Cuando se separaron de nuevo por aire sus miradas volvieron a encontrarse.

-Ya entiendo por que ella lo dice- Laika murmuro

-¿Quién? ¿Qué cosa? - Kanon pregunto curioso

-También he caído bajo esos hipnotizantes ojos tuyos, Saori me lo había dicho- afirmo la chica ignorando las preguntas de Kanon

Él sonrió y volvió a sentir aquello en su pecho, esta vez con más fuerza.

-No sé porque, pero de pronto me dieron ganas de quedarme aquí contigo, así…- confeso el gemelo

Laika frunció el entrecejo extrañada, generalmente él le seguía en todas sus ideas, en todos sus gestos de cariño, pero que el comenzara con aquello sin duda era una buena señal.

-¿De verdad? Así, sin que te obligue-

-Oye, haces sonar eso como si fuera un rehén, un prisionero, y no es así-

Kanon se sentó en la cama y ella le siguió, eso le había dolido un poco, porque ella no le obligaba a nada, por el contrario, siempre estaba ahí para él.

-Espera, ¿te molestaste? - Laika pregunto incrédula

El gemelo suspiro – No, Lai… bueno, tal vez un poco, pero solo porque tú piensas que esto es una tortura para mí, como si solo me conformara contigo porque no tengo opción, y porque no reconoces que eres tú quien me ha ayudado a salir de mi infierno personal-

-Lo siento Kanon, pero digo las cosas sin pensar, además, sé que todavía no me amas y siento que a veces te presiono demasiado con mis gestos exagerados o…-

Kanon estuvo atento a sus palabras, pero decidió que no quería pelear con ella, y ambos eran tan tercos e iguales, que estaba seguro de que terminarían discutiendo, y no quería…No ahora que estaba sintiendo esta extraña emoción en el pecho

Así que hizo lo que sabía, callarla con un beso, primero suave, llevando el control, después, más agresivo, más pasional hasta el punto de recostarla de nuevo sobre la cama sin separar sus cuerpos. Su pecho golpeteo una vez más y Kanon se separó de ella para observarla

Su sonrisa no tenía precio y pronto se encontró a el mismo sonriendo de la misma forma

-Laika… entiende, no estás sola en esto, no tienes que cargar conmigo como si fuera un niño pequeño, yo… poco a poco voy asimilándolo y ahora mismo, me siento en paz, aquí, contigo, junto a ti… no me preguntes como, ni porque, pero no quiero alejarme de ti, quiero que sigamos con esto… eso, si tú estás de acuerdo…yo…-pauso un poco para decir lo siguiente con toda la timidez que podía tener en su cuerpo- sé que suena muy egoísta y que pudieras estar haciendo tu vida con alguien que si valga la pena, pero…no quiero que me dejes solo-

Laika asintió repetidamente para volver a unir sus labios con los del gemelo. - Eres un completo tarado, Tarado…tu vales la pena por mucho- dijo ella, ambos sonriendo en una nueva unión, con un vínculo que ninguno sabia describir

….

Estaba abajo, en la cocina, literalmente sin dormir, se había quedado en la habitación de Saga, pero jamás pudo conciliar el sueño. Y como hacerlo sabiendo que él estaba afuera, que después de tanto tiempo, Saga no estaba a su lado brindándole ese calor suyo que la hacía sentir querida y en casa. Lo único que quería era su presencia.

Pero él no estaba, y lo único que había experimentado, era el vacío a su lado, acompañándola, mientras el dueño de su alma y corazón quien sabe dónde estaría. La otra razón por la que no había podido pegar un ojo era simple, Kanon había dicho que algo peligroso estaba afuera, algo raro sucedía en los bosques y ella no dejaba de pensar que Saga podía estar en peligro

Los chicos le habían repetido que el gemelo sabia cuidarse, y no se dejaría matar tan fácil. Pero ella no lo soportaba, así que intento escapar e ir a buscarlo en Ariccia un par de veces y Kanon la detuvo en ambas ocasiones. De haber una tercera, el gemelo amenazo con contarle a Saga.

Ahora Saori simplemente estaba haciendo el desayuno para todos, pues también tenían que ir a la academia y en semana de trabajos y exámenes no podrían faltar.

También había algo más que ofuscaba a Saori. Ese día se sentía particularmente triste, y así había sido por unos meses, cada vez que se cumplía uno más de su ausencia. Al principio lo había pasado sola, pero luego se había ido alivianando con la compañía de Saga, aunque él no lo supiera.

-Uy estas muy pensativa- Shaina rio mientras bajaba junto a Milo

-Lo siento Shaina, ¿decías algo? -

-Que si tu amorcito ya regreso a casa- la peliverde comento

Milo alzo la cabeza como si olfateara el ambiente y todos sus alrededores- No Shai, Saga no ha vuelto, lo único que huelo son… a ver… hormonas en el cuarto de Kanon, humedad en la de Camus, en la de los niños no huelo nada excepto calcetines sucios, pero oigo ronquidos, también huelo unos deliciosos huevos con tocino adicionados con carne asada y salsa de ajo con un toque de queso-

Saori y Shaina le observaron algo sorprendidas por los detalles y la precisión de Milo. Por su acierto en el desayuno, debían asumir que todo lo demás era verdad

-Oh mira, Milo es un Sabueso, ¿no es tierno? - Shaina dijo y Saori sonrió

-Lo dirás en juego nena, pero yo tengo la mejor nariz de esta familia- comento orgulloso

-Mintiendo tan temprano Milo- Camus apareció en la cocina robando un pedacito de tocino sobrante

-¿Qué les he dicho de tocar? No toques nada y espera el desayuno- reclamo Saori

Camus la observo ladeando la cabeza- Que carácter, ya quiero que regrese Saga…- completo en un murmuro

-¡Te escuche!-

-¿Donde esta Hilda francesito?- Shaina pregunto

-Se está duchando-

Saori y Shaina se observaron de inmediato

-¿Qué?- pregunto el galo algo perdido

-Y yo que les dije bellezas, humedad en la habitación de Camus, es el agua de la ducha- Milo dijo más que orgulloso

-Oye tú, dijimos que nada de intromisión en nuestras habitaciones, hicimos un pacto Milo- se quejó Camus de inmediato

-Ay ya, perdóname, fue solo esta vez, tenía que sorprender a las chicas, además estaba ese tocino que Dioses, me muero por comer-

Los demás rieron y pronto todos bajaron listos para desayunar y continuar con su rutina diaria

Bosque Ariccia

Desde la noche anterior vagaba sin rumbo, primero corrió tan rápido que abandono Ariccia y sus alrededores, termino más allá del bosque de la muerte, cerca de las montañas más grandes en Italia.

Había corrido por horas, hasta que sus cuerpo de lobo le pidió detenerse, se quedó bajo la lluvia recostado sobre sus patas, pensando una y otra vez lo que debería hacer. En el fondo siempre quiso que Kanon fuera el Alfa, él tenía mente de estratega, era astuto, hábil y fuerte.

El simplemente era el gemelo, inteligente, pero terco, también era demasiado orgulloso para su propio bien, y desde hace unos años, dejo de ser el hermano tranquilo y apacible que conocieron.

Siempre se había dicho que, de los dos, Kanon sería el Alfa, el más fuerte entre ambos, pero su hermano lo había rechazado en el momento que se dio la oportunidad, tenía el poder para despertarlo en su cuerpo, pero no lo hizo. En el fondo sabia, que su carácter explosivo acabaría con su vida y con la de quienes lo rodearan, su instinto de pelea lo metería en demasiados problemas, así que sabiamente decidió que jamás encendería esa llama, esa que lo convertiría en un Alfa.

Así que casi obligado y por un ruego de su gemelo, Saga había terminado despertando ese poder dentro de si, pero había traído enormes consecuencias y había cambiado quien era, más de lo que le gustaría admitir.

Aprendió muchas cosas en el camino, pero perdió otras, y sus cambios en la actualidad eran notables. Cierto, tenía el control de si mismo, pero ahora era mucho más fuerte, más volátil, si se puede decir, Kanon y su carácter habían sido un juego de niños comparado con quien era ahora.

-No puedo arriesgarme…- pensó para si mismo. Lastimar a alguien no era una opción y si hubiera seguido su discusión tal vez no habría terminado bien.

Hace varias horas que iba de regreso a casa, esperaba que cuando lo hiciera todos estuvieran lejos, en la academia. No tenía que dar explicaciones, pero tampoco le gustaba ser el centro de atención. Y además estaba Saori, la había dejado sola.

Lo que le había hecho apurar el paso es que de pronto recordó que era un día importante para ella, uno doloroso, uno que no debía pasar sola y que por todos los Dioses ya había dejado que su noche fuera fría y vacía.

Así que con un galope digno de caballo de carreras retornaba a casa. Vio desde una colina mediana su hogar abajo, entraría por donde se fue, por aquel patio enorme que tenía salida al bosque.

-Pero que Idiota, Saga- se volvió a reprender imaginando como se sentiría Saori

Camino más despacio sobre sus patas que se incrustaban en el lodo del bosque, consecuencias de la lluvia nocturna. Cuando termino de poner distancia con la casa, la vio, estaba allí, sentada con un plato de comida en sus piernas, mirando justamente hacia donde estaba él, aun no notaba su presencia.

Finalmente tomo el valor de acercarse, ella se levantó sorprendida cuando lo vio llegar y él estaba igual de contento por verla, quería abrazarla y estrecharla contra su cuerpo. Así que sacudió su pelaje antes de entrar, los residuos de la lluvia aún se hacían presentes en el.

Saori salió corriendo hacia él, fue como la primera vez que se vieron, directamente a los ojos, él, con su porte imponente y pelaje brillante, ella hermosa con sus cabellos sueltos hacia adelante con un resplandor especial en los ojos. Finalmente, al acortar la distancia el uno del otro la chica estiro su mano acariciándolo en la cabeza y luego abrazándolo con mucha fuerza

-Estas empapado, tonto- unas pequeñas lagrimitas se escaparon de sus ojos

-Lo siento- lamio su rostro para quitar aquellas lagrimas que lo hacían sentir como el peor de los hombres

Ella siguió abrazándolo sin soltarle y lo único que pudo hacer fue volver a su forma humana y estrecharla entre sus brazos.

-Perdóname, lo lamento mucho- dijo acariciando sus cabellos

Ella asintió repetidamente – Ven, vamos a dentro, estas helado-

-Espera, preferiría que fueras con ellos, a clases, no puedes faltar, prometo que te alcanzare-

Ella negó con la cabeza- Si vamos a ir, lo haremos juntos, además, apuesto a que estas hambriento, mira, te traje algo de comer-

Saga alzo ambas cejas sorprendido- Eso huele genial, ¿Cómo estabas tan segura de que vendría? -

-Llámalo instinto, corazonada, o que te conozco muy bien- rio ella

El agacho la cabeza-No debí dejarte sola, fue muy cobarde de mi parte huir de esa forma…-

-Las cosas con Kanon, las entiendo Saga, no te preocupes-

Saga le desvió la mirada. Saori frunció el entrecejo, confundida.

-Mi problema no es Kanon, mi problema soy yo, pero eso lo sabes desde el primer día que estuvimos juntos-

-Saga tu…-

-Yo tengo que cuidarte, y no solo a ti, sino a ellos también, tal como lo hizo Kanon alguna vez, mantener distancia para no lastimar a nadie. Todos ustedes estaban ahí, presentes, si mi pelea con mi hermano hubiera avanzado más, entonces una tragedia pudo haber ocurrido-

-Ya no pienses más en eso- le dijo mientras se abrazaba más a su cuerpo- mejor come algo-

Ambos se sentaron, recostados a la pared, juntos, y Saga apenas probo bocado, si bien se moría de hambre cuando llego, pronto se sintió sin apetito al recordar la realidad de su problema.

Kanon lo había sentido llegar y también los otros lobos en la casa, cuando Milo quiso ir primero, el gemelo menor le detuvo.

-Pero…-

-No…no ahora, Milo-

El problema con los Betas en una manada era que tenían demasiado desarrollado el sentido de seguidor y protector del Alfa, eso, sumado a la hermandad que había entre ellos, era un peligro.

-Vámonos ya Milo, llegaremos tarde- Camus anuncio

A regañadientes, siguió a su amigo y a los demás que ya estaban afuera. Kanon también le dio una mirada a Ikki para que siguiera a Milo, el chico comenzaba a sentir los cambios de su nueva especie.

Y aunque Ikki se fue, Kanon decidió devolverse, camino con dirección al patio donde sabia estaba su gemelo, necesitaba tantear el terreno, no necesitaba hablar con él, solo mirarlo, verificar que se encontrara bien y dispuesto a tener una conversación más adelante.

Se acerco a la puerta y solo escucho que Saori le susurraba algo mientras el, con la mirada fija en el plato le daba vueltas a la comida. Mala señal, por cierto…

-Entonces ya regresaste…y al menos estas vivo- Kanon dijo cruzado de brazos en la puerta

Saga chasqueo la lengua mientras fruncía el entrecejo y le desviaba la mirada

-Y también sigues molesto…- luego miro a Saori- Nosotros nos vamos, imagino que no vienes-

-Lo siento Kanon no puedo, tal vez les alcancemos más tarde- la peli lila dijo

-De acuerdo- dijo mientras asentía

Les dio la espalda a ambos, pero antes de irse por completo, Saori sintió una voz que hacía eco en su mente: Vigílalo… Había dicho Kanon. Para cuando pudo voltear, él ya no estaba.

Se quedo ahí, mirando el lugar vacío donde había estado el gemelo, ciertamente, Kanon se preocupaba por su gemelo, así como Saga lo hacía con él, sin embargo, ese era el par de hermanos más terco que conocía. Chasqueo la lengua inconscientemente.

-¿Algo que te moleste?- pregunto Saga alzando las cejas

-Nada, solo me estresa ver lo tercos que son ustedes dos-dijo ella mientras se cruzaba de brazos aun sentada a su lado

Saga quito el plato de sus piernas y arrastro a Saori en un abrazo. Ella se aferró a su pecho y después de varios minutos así, el gemelo hablo de nuevo

-Mejor dime preciosa, ¿Cómo te sientes? - su tono era suave y compasivo, a pesar de su voz ronca y temible

-Estoy bien- comento ella encogiéndose de hombros como si nada más ocurriera

-No, no lo estas, te olvidas de que mis sentidos son mucho más agudos que los de ustedes los humanos normales-

-En serio, te digo que no pasa nada, solo estoy… aliviada de que hayas regresado-

Saga beso su coronilla y apretó sus brazos aún más- Solo me fui por unas horas, no estas así por eso-

-¿Por qué simplemente no lo dejas estar? –

-Porque no es justo- se separó de ella para mirarla a los ojos, tomo su barbilla con cuidado y ella desvió la mirada

-Si así estamos bien, no entiendo cuál es tu afán de…-

-No es justo, que estés ahí para mí cuando yo lo necesito, que me ayudes, que gracias a ti sea un mejor hombre, que cargues con mis culpas, mis angustias y dolores, mientras que yo…-

-No lo digas-

-Yo lo recuerdo Saori, no soy tonto ni desmemoriado, sé que hoy es ese día difícil para ti, y sé que no estás bien, incluso antes de volver lo sabía, sabía que estabas sufriendo- la tomo de ambas mejillas para forzarla a mirarlo y luego dejo un beso corto en sus labios

Un par de lágrimas salieron de sus ojos azules acompañados de un pequeño sollozo. Sin duda la chica había cambiado desde que conoció al gemelo, era más fuerte, precisa y decisiva, lo había comprobado antes en la batalla. Pero también se guardaba muchas cosas.

-Ven- Saga le ofreció su pecho con una señal de la mano y ella oculto su rostro en el cuándo comenzó a llorar en silencio, apenas sus sollozos se oían y sus manos se aferraban al pecho desnudo del peli azul

-Los extraño mucho…- sollozo ella

Saga acaricio sus cabellos sin decir nada, simplemente quedándose quieto y acompañándola. En parte se sentía culpable, porque desde que ella estaba viviendo su vida con él, en la cruda forma que podía vivir un licántropo, ella había tenido que hacerse fuerte y olvidarse de sus dolores personales. Saori no había reaccionado así desde hace mucho tiempo, siempre se escondía tras sus responsabilidades y nunca se había permitido sentir nuevamente sobre la muerte de su familia

-Llora preciosa, desahógate conmigo- le susurró al oído y ella se sintió con libertad para hacerlo, recordó algunas cosas de su pasado que la obligaron a seguir sollozando

-¿Crees… que deba ir?- sorbio un poco

-Si tú quieres, podemos ir un rato- le dijo besando su frente

Ella asintió un par de veces y su llanto se calmó. Con el dorso de sus manos limpio su rostro y trato de recomponerse de nuevo

-Gracias, Saga-

Él sonrió y acaricio con sus pulgares los pómulos de la chica- ¿Te sientes mejor? -

Saori asintió repetidamente y el volvió a sonreír

-Vamos adentro, sigues helado, te vas a resfriar por mi culpa-

Saga soltó una carcajada enorme mientras la ayudaba a levantarse- No me voy a enfermar Saori, soy un condenado lobo, podría estar en Alaska recostado con una cerveza y nada podría pasarme-

Ella también rio y le dio un golpecito en el brazo- La otra vez me dijiste que, si podías enfermar, tonto-

-Si, pero, se me quitaría muy rápido, nada de que preocuparse- dijo aun riendo- Ustedes los humanos son demasiado precavidos-

-Entonces, no te gusta esta humana precavida ¿verdad? - Saori le dijo con un puchero

-No, no me gusta esta humana precavida- detuvo su caminata para quitarle un mechón de cabello- Me encanta, y la amo como a nadie en la vida ¿te sirve?-

Ella ladeo la cabeza en un gesto divertido- Funciona para mí, lobo-

Paso un brazo por su espalda y sin dejar de sonreír ambos subieron a acomodar todo para salir, pero esta vez no iban a la academia, visitarían el lugar donde descansaba la familia de Saori.

Academia Nazionale

Los chicos salían de la primera hora de clases, separados cada uno por su lado, solo algunos pocos habían quedado juntos, obviando a Kanon por supuesto que estaba en otro nivel de estudios.

Aioria salió de la mano de Marín, ambos sonriendo, pues el castaño desde aquella batalla, tan cerca de la muerte, no perdió oportunidad de decirle todo lo que sentía, y que si ella lo aprobaba quería ser algo más, tenerla siempre a su lado.

Así que ahora, los dos estaban muy juntos y pocas veces se separaban. Caminaron el pasillo dirigiéndose a la salida para luego ir a las áreas verdes de la academia donde les gustaba estar, sencillamente era tan placido el ambiente, que se había convertido en un lugar romántico.

-¿Crees que podamos salir hoy temprano? Ya sabes, después de clases-

-Lo siento amor, tengo trabajo, ya sabes, pero si quieres puedes buscarme y de ahí, no sé, cenar juntos- Marín le respondió con una sonrisa

Aioria también sonrió, no era lo que quería, pero algo era algo. Marín estaba reuniendo dinero para visitar a sus abuelos y esperaba reunirlo pronto.

-De acuerdo hermosa, lo haremos como tú digas- Aioria le dijo mientras le robaba un beso suave

Cuando ambos se separaron Marín sonrió de nuevo, pero esta vez su sonrisa se borró rápido al ver aquello que escondían las sombras bajo las escaleras de acceso al tercer piso. Aioria se percató del cambio y quiso mirar también a lo que había captado la atención de su chica.

Sin aliento, los dejo la escena, ahí estaba el, Camus con una rubia absolutamente salvaje besándose, ambos, la mujer recorría su abdomen con las manos cual fiera mientras el, sin ningún tipo de pudor acariciaba sus muslos hasta llegar a las caderas de la chica.

-¿Qué es esto?- Aioria se preguntó de inmediato, más que atónito. De acuerdo, el no conocía de toda la vida al francés, aparte de que siempre represento un misterio para él, pero esto… era demasiado, había una pasión sexual demasiado explicita en esa escena y definitivamente nunca ni en la peor de sus pesadillas, pensó verlo de esa forma

Marín por otra parte estaba, molesta, indignada, furiosa y su sentido femenino le gritaba que fuera allá y le volteara la cara de una bofetada a ese imbécil. Solo había una cosa que pasaba por su mente, y esa era Hilda. Si ella se enteraba se moriría de tristeza.

Y es que tal vez Shaina o Laika le haría una escena, les partirían la cara, harían un bonito rosario de insultos y groserías al hombre y luego se largarían con su dignidad intacta solo para terminar muriendo de tristeza en privado. Pero Hilda era otra cosa, ella no tenía ese carácter fuerte, ni esa habilidad para hacer ver su personalidad o decisiones, ella era muy distinta, tranquila, apacible, dócil, se enojaba, pero no hacía mucho drama, precisamente eso la hacía perfecta para Camus.

-Ese maldito imbécil…- gruño Marín y Aioria abrió los ojos como platos, jamás había escuchado a su chica hablar así. Ella hizo un ademan para avanzar, pero el castaño la detuvo

-¡Suéltame Aioria!- pidió con rabia

-No amor, espera, esto tiene que ser un malentendido, Camus… el…-

-¿Lo estas defendiendo? Tú lo estás viendo con tus ojos Aioria- reclamó la chica

-Es que se me hace extraño, hermosa no te enojes conmigo por favor- pidió suplicante- Lo que quiero decir es que este no es nuestro problema y…-

-¿Pretendes que me quede callada?- Ahora incrédula y Aioria sintió que el conflicto era hacia el

-No, no Marín, lo que digo es…. Dioses como te explico sin salir salpicado, escucha, creo que lo mejor es esperarlo y enfrentarlo, pero sin esa chica de por medio y, sobre todo, lejos de Hilda-

Aioria casi cerro un ojo del susto, podía meterse en problemas con su chica, pero es que le parecía muy raro de Camus.

Marín suspiro y Aioria pareció aliviado- De acuerdo, tienes razón, lo que menos quiero es dañar a Hilda-

-Anda, vamos afuera, y esperemos- la chica asintió y ambos salieron del edificio

Milo y Shaina estaban juntos en el comedor, los dos, por primera vez en mucho tiempo, solos, siempre había alguien más que los acompañara o algo, pero esta vez se tenían el uno al otro. Milo observaba con deleite a su chica, remover la comida y picarla en trocitos, lo que le pareció sumamente cómico.

-¿Harás eso con toda la comida?- Milo pregunto travieso

Ella hizo una mueca- ¿Tienes algún problema con mi estilo para comer? -

Milo sonrió- Es gracioso Shai…-

-Es carne, Milo, ¿esperas que me coma eso entero? -

El peli azul tomo un trozo grande de carne y lo engullo con mucha facilidad- ¿ves? No es tan difícil-

-Tienes dientes de perro, Milo, eso no cuenta-

Milo se encogió de hombros y paso su brazo por la espalda de la chica para atraerla hacia el- No tienes idea de lo que puedo hacer con estos dientes nena-

Ante la sonrisa seductora de su chico Shaina rio y se acercó mucho más a el- ¿Aparte de quitar la carne de mi vista en un segundo? -

-Puedo quitar otras cosas también, me dices cuando quieras te enseño- acaricio su nariz con la de ella, alargando el momento romántico

-¡No van a creer lo que paso!- dijo Marín en casi un grito interrumpiendo aquello

Ambos suspiraron a la vez- Lo siento chicos, perdonen a Marín, viene un tanto errr... indignada- dijo Aioria con cuidado

-No hay problema, es casi un milagro que estés tan enojada Marín, dime que te hizo el gato- Shaina le dijo

Los dos tomaron asiento frente a ellos dispuestos a contarles lo que habían visto con lujo de detalles, necesitaban compartir la información para manejarla muy bien antes de hablar.

-¿Qué Camus QUE?- Milo casi dijo en un grito

-Como lo oyes, ambos lo vimos, ahí bajo las escaleras-

Milo trago entero- Lo siento, pero me es muy difícil creerles, ambos están ciegos- gruño el peli azul indignado

-¿De verdad?-Shaina dijo incrédula- Es decir, el no parece ese tipo de hombre-

-Porque no lo es Shaina, Camus no hace estas cosas que ustedes están describiendo- Milo volvió a gruñir

-Escucha Milo, nosotros no tenemos motivos para mentir, no ganaríamos nada con eso, simplemente lo vimos- Aioria explico

- Tiene que haber una buena explicación para esto- Shaina dijo

-Pues a mí me parece que todo está muy claro- Marín se cruzó de brazos enojada

-Vinimos a ustedes porque queríamos enfrentarlo a él, pero necesitábamos más opiniones y por supuesto es indispensable que Hilda no se entere-

Por un momento todo fue silencio rotundo, ninguno sabía que más decir.

Todo cambio cuando escucharon unos gritos y luego lo que vieron los dejo sin aliento alguno, ese iba a ser un largo día.

Un poco antes, Hilda había salido de clases unos minutos fuera de la hora, su maestro de matemática termino temprano y sus alumnos de inmediato corrieron disparados a almorzar. La Noruega recogió sus cosas con parsimonia y se dirigió a su amiga, la única con quien compartía esa clase, Laika.

-Quieres apurarte Hilda, ya quiero irme- la castaña se quejo

-Tranquilízate Laika, Kanon no se ira sin ti, de seguro está en la puerta esperando por ti- Hilda comento con una sonrisa

-Ja, Ja que chistosa, para tu información, tengo mucha hambre y tendremos poco tiempo para comer antes de nuestra próxima tortura. Por cierto, hablas de Kanon, pero supongo que tu principito francés estará también esperándote-

-Te equivocas, Camus tiene por lo menos media hora más de clases, está en electrónica y sabes que no le gusta, así que cuando baje a comer vendrá hecho un desastre-

-Igual es un sabelotodo, no sé de que se queja-

Hilda sonrió mientras negaba con la cabeza, se echó su mochila al hombro y Laika le siguió con cara de, aleluya.

Afuera, tal y como predijo Hilda, estaba Kanon, observando por el barandal tres pisos más abajo, había algo de brisa y un sol tibio mas no muy fuerte. Abajo las personas caminaban con tranquilidad y el, estaba ahí, de espaldas a Laika, fumando un cigarrillo. Ladeo la cabeza hacia la derecha como si escuchara con atención y finalmente se volteó.

-Te tomaste tu tiempo ¿eh? - Kanon le dijo a la chica que fue directo a abrazarlo

Ella encadeno sus brazos al cuello del gemelo y ambos se besaron, él era varios centímetros más alto que ella por lo que tenía que agacharse un poco.

Al separarse ella hizo una mueca- La señorita Hilda, se tardó dos décadas en recoger sus cosas y yo me muero de hambre-

Kanon saludo a la muchacha con un asentimiento y volvió su mirada a la castaña- Yo también me desarmo del hambre y sé de muy buena fuente que hoy servirán carne-

Laika sonrió contenta y la otra chica negó con la cabeza. Juntos continuaron por el pasillo, Kanon y Laika jugando algo con sus manos, mientras que Hilda iba enfocada en su almuerzo y obviamente en ver a Camus

Su paz termino cuando, efectivamente, vio a Camus, pero lo que vio hizo que su pecho ardiera con fuerza y un nudo en la garganta se le formo de inmediato. Kanon y Laika, distraídos, se detuvieron cuando vieron a Hilda hacerlo y al contemplar la escena se pusieron pálidos.

Nadie lo podía creer, y es que era completamente insólito. Hilda avanzo varios pasos hasta quedar frente a él y el chico respingo al observarla

-Hilda…- murmuro el incrédulo

-Si, yo- dijo Hilda despacio

Pero lo único que pudo hacer fue darle una bofetada para luego llorar y salir corriendo absolutamente destruida…

Continuara...


Espero que les haya gustado este capitulo, lo se, me pase de la raya, pero bueno, hay cosas que no se pueden evitar y Camus le puso el ojo a la rubia desde un inicio no? En fin, dejen sus comentarios, sugerencias opiniones, gritos etc en la cajita de reviews.

Espero estar actualizando pronto, tengo otros capítulos ya escritos solo que a veces no me colabora el internet para publicar, les mando un saludote y un millón de gracias :3

Guest Reviews:

guerra213: Hola que bueno que te este gustando la historia y pues aquí te dejo un nuevo capitulo que espero te haya gustado, nos estamos leyendo, espero que puedas continuar un abrazo!