Sailor moon no me pertenece ¿Vale? Pues eso.


Capitulo 4: Un solitario despertar

Cuando Cris abrió los ojos se sentía débil y mareado. También notaba el cuerpo extraño. Tenia algo pegado a la cara y se sentía como flotando. Al ajustarse sus sentidos se dio cuenta que estaba sumergido en una especie de bañera y sintió muchas cosas pegadas a la piel. De cuando en cuando notaba una pequeña descarga en alguna zona del cuerpo. Llevaba una mascara de oxigeno en la nariz y boca.

Se levantó confundido y los parches se le cayeron del cuerpo.

"¿Hola¿Hay alguien?" Su voz sonaba rasposa y diferente, mas profunda. Nadie contestó. Estaba en una habitación iluminada por las maquinas que había en ella. Debía haber sido antes un cuarto de baño, pues aun estaban la ducha, el retrete y un espejo.

Al mirarse en el espejo creyó que alucinaba. Su reflejo no mostraba al delgaducho niño de 10 años que recordaba sino un muchacho alto y muy bien parecido de unos 15 años. El pelo le había crecido una barbaridad y su cara era algo mas alargada. Si no fuese porque los grandes ojos y la luna dorada eran los mismos juraría que no era él.

"¿Que frío!" Ahí se dio cuenta de que estaba desnudo y mojado con algo que no era agua. Así que se aseó y se secó. No encontró su ropa, pero el reloj que le habían regalado estaba allí y se lo puso. Al andar notaba cambiado el equilibrio. Con una toalla alrededor salió por la puerta hasta una sala llena hasta los topes de ordenadores, maquetas, planos y cosas que no reconocía.

"Esto es… el laboratorio de Zaffy. ¡Zaffy!" Tampoco respondió nadie. La confusión empezó a dar paso al miedo cuando vio que la mayoría de las maquinas eran armas y los planos eran de ciudades.

Muchas pantallas estaban encendidas y allí vio fotos de la tierra. Pero no las que recordaba haber visto antes sino imágenes de destrucción. En una de las pantallas vio la fecha actual y se quedó atónito.

"5 años. Han pasado 5… no puede ser, recuerdo…" Entonces recordó la fiesta y lo que paso en ella.

"¿Cómo estarán todos¿Donde están?"

Comprendió que había pasado 5 años durmiendo y mientras su planeta había invadido la tierra. No quiso ni imaginar las bajas en ambos bandos. Viendo los informes se enteró de bastantes cosas aunque otras no las entendió como ciertas alusiones a un tal Hombre Sabio. El último informe hablaba de un viaje al pasado. No lo entendía. ¿Cómo era posible? Su padre, El Príncipe, era un hombre pacifico. Entonces recordó lo último que dijo su hermano Diamante.

Pero el nunca lo haría…y aun así solo podría hacerlo si… "¡Dios, No!"

Corriendo salió del laboratorio tropezándose por el cambio de equilibrio debido a la nueva longitud de sus piernas y se dirigió al sótano donde estaba la cripta real. Allí se vieron confirmados sus temores, pues allí yacían sus padres, al parecer, desde hacía tiempo.

Cuando dejó de llorar recorrió tristemente el castillo sin encontrar a nadie. No sabía que hacer con los brazos.

¿Qué hace la gente de esta edad con brazos tan largos?

Cogió algo de ropa de su hermano Zafiro y salio a la calle. Unas horas después volvió descorazonado. La gran Capital, la más concurrida del planeta, estaba abandonada.

Encontró algo de comida en las cocinas y luego volvió al laboratorio decidido a saber donde estaban sus familiares. Aparte de lo del viaje al pasado no encontró nada. Supuso que de alguna forma, Zafiro había conseguido construir una especie de maquina del tiempo y se puso a buscarla.

Finalmente dio con una cosa que podría serlo. Era un enorme espejo de superficie como de agua negra. Al lado había una pantalla en la que ponía el año y el lugar: Tokio. Contento, fue a su habitación y cogió una foto que tenía enmarcada en la mesita de noche. La sacó del marco y la miro con nostalgia.

Era una foto de su 7º cumpleaños. Aparecían sus padres, hermanos y amigos. Kermesite lloraba porque Rubeus le había pegado un chicle en el pelo y Onix le tenia cogido de una oreja al pelirrojo. Diamante intentaba que Esmeralda le soltara el brazo y Zafiro y Calaverite se sacaban la lengua. Petzite y Berthierite le ayudaban a soplar las velas y su madre Cuartz le tenía preparado un plato para el primer pedazo de tarta. Suspiró, era una foto tan familiar… todos eran ellos mismos, como una familia de verdad.

Se guardó la foto en el bolsillo de atrás y pasó por las diversas habitaciones. En la de Esmeralda encontró una banda verde que se puso sobre la frente para no llamar la atención en la Tierra con su luna dorada. En la de Diamante encontró un fajo de papeles que reconoció como dinero de la Tierra. Se lo guardó por si lo necesitaba. Pensando estar preparado fue de nuevo al laboratorio y se acerco al espejo negro, listo para encontrar a su familia.