Capítulo final

-Borrar todo rastro de tu existencia en las memorias de ese chico y tu madre es imposible-declaro Valerie con indiferencia tomando a la pelimiel por sorpresa.

- ¿Imposible? ¡Haz salvado la vida de Satoshi, borrar sus recuerdos sobre mi debería ser pan comido! -exclamó ella con cierto desespero.

-Debes saber, que los deseos y los precios tienen sus límites, borrar y bloquear los recuerdos son 2 cosas diferentes, he dicho que no puedo borrar sus recuerdos, lo cual implica que no puedo borrar todo rastro de tu existencia de la memoria de ellos, sin embargo, si puedo bloquearlos.

-Eso… ¿Qué significa? -el ligero temor reflejado en su rostro hizo a Valerie sonreír complacida.

La mujer de ojos purpura camino delicadamente hasta el altar donde aún estaba posado el diamante purpura.

-Los recuerdos son parte de una persona, estos encierran las decisiones tomadas, las experiencias ganadas y las lecciones aprendidas, hacen a las personas ser como son actualmente, la mente y el cuerpo almacenan estas memorias y aun si estas desaparecen de la mente, el cuerpo jamás olvida. Es por eso que no es posible "borrar todo rastro de tu existencia" por si mismas esas experiencias son como una gema muy preciada y vendrían a ser técnicamente un pago muy elevado de un deseo. Esas memorias se convierten en hermosos cristales que equivalen a poderosa magia para seres como yo.

-Esas memorias… ¿Pueden ser un pago? -preguntó la ojiazul tratando de comprender.

-Lo son solo si el deseo pedido lo amerita. No es muy común llegar a pedir tal pago, es por eso que no puedo conceder tu deseo, lo único que puedo hacer es bloquear esas memorias para que tanto él como tu madre no te recuerden. Sin embargo, debido a que este chico tiene una fuerte conexión contigo, aun si bloqueo todos los recuerdos en los que estés involucrada, el convivir contigo nuevamente hará que te recuerde percibiendo vagamente una sensación familiar al estar a tu lado y probablemente lo mismo ocurra con tu madre-explico ella mientras trazaba círculos en la superficie del diamante totalmente desinteresada en su entorno-Dado a que tu objetivo es que te olviden supongo que de todas formas no planeabas convivir con ellos luego de que hubiera concedido tu deseo, pero dependerá de ti el que te recuerden o no. Sin embargo, el precio de tu deseo, si es que estas dispuesta a pagarlo, será que no podrás volver a poner un pie fuera de este bosque jamás.

-Está bien-sintió un escozor en sus ojos mientras se aferraba fuertemente al cuerpo de Satoshi que reposaba entre sus brazos-De todas maneras, no tengo lugar al cual volver ni alguien que espere mi regreso-hipo débilmente-Si mamá olvida todo sobre mi estoy segura que podrá seguir adelante, la escuche decirlo, yo le recuerdo demasiado a papá y es por eso que jamás salió de su depresión ¿Cómo superar el recuerdo de alguien a quien amas si tienes presente un recordatorio constante de esa persona? Ella saldrá adelante lo sé. En cuanto a Satoshi, él siempre dice que no hay que rendirse hasta el final si descubre el precio que pague… si llega a recordar lo que sucedió aquí, tratara de buscar la manera de remediarlo incluso si eso le cuesta sus metas y sueños, no puedo permitir eso luego de que todo esto haya sido mi culpa, por eso si me olvida no perderá nada, seguirá siendo un chico alegre que no se afligirá por la situación de una niña que tan solo tuvo la mala suerte de vivir un par de desgracias-trato de dar su mejor sonrisa pensando que al menos él tenía un cálido futuro.

-Serena…-Satoshi susurro a recobrando la conciencia.

-Entonces concederé tu deseo.

Aún estaba algo debilitado, pero había logrado escuchar la conversación, no tenía las fuerzas necesarias para moverse o hacer algo y evitar que se cumpliera ese deseo. Su cuerpo se sentía más pesado que el plomo y sus ojos alcanzaron a adaptarse a la poca luz de la cueva logrando ver el rostro aliviado de Serena. Ella esbozo una leve sonrisa aun con lágrimas en los ojos diciendo algo que no logro escuchar pues en un segundo las cosas parecían haber comenzado a desvanecerse. A pesar de no haber alcanzado a oír lo que dijo en su mente en esos momentos el ultimo recuerdo fue el de sus labios moviéndose… ella había dicho "Te quiero".

Para cuando el pelinegro se despertó sintió una opresión en su pecho y unas terribles ganas de llorar, la escena en la que se encontraba había perdido importancia cuando sintió a su madre abrazarlo aliviada. Se había quedado dormido en medio del bosque y cercano a un lago sin saber si quiera como llegó ahí. Su madre llamo a unos oficiales y lo habían estado buscando desde la noche. A pesar de que lo interrogaron no supo decir cómo llegó ahí, solo pudo responder que estaba buscando a alguien, su madre sorprendida le pregunto si era a Serena a quien había estado buscando y sintió una opresión en el pecho que lo dejo pasmado, de alguna manera escuchar ese nombre hacia que se sintiera fuera de lugar… la sensación de que hacía falta algo le inundaba de tal modo que todo en esos momentos todo parecía irreal.

Al día siguiente volvió al bosque buscando a esa tal Serena que por algún motivo no podía recordar…

Había disimulado muy bien ante su madre el haber olvidado a esa niña y por ello mismo no pudo preguntar a nadie por ella además de que nadie sabía en donde estaba ella y él mismo se cuestionaba porque tenía esa sensación de que necesitaba encontrarla.

Su madre había dejado de nombrarla y poco a poco se hacía cada vez menos consiente de esa persona. Sin poder recordar, sin saber nada de ella, poco a poco esas memorias terminaron completamente bloqueadas de sus recuerdos y fue como si no la hubiera conocido jamás.

.

.

.

-No paraste de recorrer el bosque buscándome a pesar de que no sabías exactamente a quien debías encontrar. Valerie me dijo que estabas tan aferrado a mis recuerdos que estos tardarían en ser bloqueados por completo y por eso aún tenías una leve noción de mi existencia así que tuve que mantenerme alejada de ti mientras seguías buscándome-explico Serena.

-Jajajaja-rió como si hubiera enloquecido sosteniéndose la cabeza que acabada de asimilar todo lo que había pasado-Ahora todo tiene sentido. Puedo recordar perfectamente todo lo que sucedió y tenías razón en algo Serena iba… no, más bien, voy a remediar lo que sucedió sin importar el costo-dijo alzando la vista con determinación.

-¡Satoshi…!

Y antes de que pudiera actual el susodicho había salido corriendo para sorpresa de Serena y de sus amigos quienes al igual que la chica se dispusieron a seguirlo.

-¡Pikachu electro bola al árbol! ¡hay que bloquearles el paso.

-¡Pika!

Su fiel compañero pokémon asintió llevando a cabo el ataque nombrado para derribar un árbol cercano y bloquearles el paso a sus amigos.

Sabía que eso no los detendría, pero le daría al menos unos minutos de ventaja y eso era todo lo que necesitaba para que Misty y Brock no pudieran seguirlo. Sin embargo, Serena… ella sin lugar a dudas ya había intuido hacia donde se dirigía y si había sido capaz de sacrificar tanto para asegurar que él no se lamentara luego de lo sucedido en la cueva, entonces también haría lo necesario para que él pagara el precio de su felicidad.

Pero esta vez no podía dejar que ella actuara.

Por mucho tiempo tuvo la sensación de que algo le hacía falta, se cuestionaba sobre sus metas, siempre dijo querer ser un maestro pokémon pero no sabía la razón. Siempre se entusiasmaba de viajar a nuevas regiones con compañía, pero no sabía porque tenía la sensación de que había alguien más con quien le hubiera gustado compartir sus viajes y sus logros.

Cuando por fin había comprendido lo que gustar de alguien significaba no podría explicar porque no se sentía atraído por ninguna chica, ¿porque inevitablemente buscaba ojos azules que le transmitieran un sentimiento de calidez? ¿Por qué siempre parecía buscar a una chica de cabellos color miel? ¿Por qué las comparaba a todas buscando inconscientemente que tuvieran las características ideales que rondaban por su mente?

Nunca pudo entenderlo. Y en las noches solía mirar las estrellas tan solo haciéndose esas mismas preguntas una y otra vez.

Pero cuando la vio en el bosque, cuando después de salvar a esa pikachu había levantado la vista topándose con esa hermosa chica sintió como si todo su mundo se estremeciera y algo en el fondo de su corazón se removiera.

Por alguna razón sintió una increíble alegría al verla. Alegría que trato de disimular, no sabía porque, pero esa sensación le gustaba. No importaba porque motivo se sentía así o quien era ella, todo lo que importaba era que se sentía bien, que estar con ella aun cuando hacía pocos segundos que la conocía lo hacían feliz y no lo podía explicar.

Incluso cuando escucho su nombre y una sensación terriblemente familiar lo invadió perturbándolo un poco lo único que quería hacer era mirarla y sonreír. Algo en su interior le decía que debía ser cuidadoso al acercarse a ella. Pero no podía evitar el sentimiento que en él afloraba ¿Habría sido amor a primera vista?

Aun si lo era mantuvo la calma en todo momento tratando de no mostrar abiertamente su sentir.

Cuando ella anuncio que se tenía que ir la sensación de que si la dejaba irse así por así jamás volvería a verla lo hizo alarmarse y casi desesperadamente se vio obligado a actuar llevando a la susodicha a una situación donde tendría que decidir si podrían volverse a encontrar. Y rogo a los cielos porque ella accediera porque estaba seguro que no dormiría esa noche sabiendo que jamás volvería a verla.

Convivir con ella esos días le hacía sentirse a gusto. No comprendía como era que podía hablar e interactuar con ella como si hacia años que se conocieran. La sensación de familiaridad había sido fácilmente opacada con el latir de su corazón al estar cerca de ella. Así que de esa manera se sentía gustar de alguien…

Todos los días eran divertidos. Solo verla le sacaba una sonrisa y verla reír cuando le contaba sus aventuras era lo que más le gustaba. Podía afirmar con toda seguridad que estaba enamorado de esa misteriosa chica del bosque. A pesar de todo no comprendía como es que se había enamorado tan rápido hasta ahora.

Sin saberlo se había enamorado de ella cuando era niño. Quería estar a su lado, quiera verla sonreír, quería que ambos viajaran juntos y ayudarle a encontrar una meta. Quería tantas cosas… y habría hecho lo que fuera por verla feliz.

¿Por qué alguien como ella había sufrido tantas desgracias y aun así se mantenía amable y cálida?

Ella fue capaz de pagar tan alto precio por su vida… y él sin lugar a dudas pagaría un precio mayor para saldar la deuda de Serena. Precisamente porque ella lo sabía había deseado ser olvidada, para que él no tuviera que terminar pagando un precio más alto que el que ella había pagado por salvar su vida.

¿Cuánto habría tenido que sufrir ella hasta ahora?

Sola en el bosque durante años sin ser vista por nadie, sin poder salir del bosque ni hablar con otra persona siendo su única compañía los pokémon y manteniéndose de pie con la motivación de ver a Satoshi a lo lejos cada vez que regresara de una nueva región.

Porque si, eso era lo único que mantenía a Serena, la esperanza de volver a verlo cada año, aunque fuera a lo lejos, aunque fuera por unos minutos y aunque no pudiera acercársele. Tan solo verlo, saber que estaba bien y era feliz era suficiente para que ella sintiera que su deseo había valido la pena.

Serena merecía ser feliz, él quería que fuera feliz y por eso revertiría el pago…

Ella ya no sufriría más él iba a asegurarlo.

-Cueste lo que cueste-murmuro una vez que finalmente se encontraba en la cámara donde reposaba el diamante purpura.

-Anda, pero si eres tú, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos y al parecer recuperaste los recuerdos que bloquee-suspiro derrotada-Por eso le dije a esa chica que se mantuviera alejada de ti… especialmente de ti…

-¡Satoshi!-como era de esperarse Serena corría por los pasillos de la cueva hacia la cámara acercándose a toda velocidad a lado de Nia.

-¡Pikachu cola de hierro a la entrada!

-¡Pika Pika!

-¡No!

El ataque de Pikachu bloqueo la entrada a la cámara con grandes rocas que cayeron de una parte del techo.

-Satoshi escucha. Por favor no pidas ningún deseo… -desesperada comenzó removiendo las pequeñas rocas que le cubran el paso mientras Nia hacia lo mismo tratando de ayudarla.

-Serena-su voz calmada del otro lado del muro de rocas capto la atención de la chica- ¿Por qué deseaste que yo te olvidara? -pregunto a pesar de saber de ante mano su respuesta.

Serena abrió los ojos con sorpresa y sintió su corazón estrujarse de tan solo recordar.

- ¿Sabes? Tu siempre has sido una persona importante para mí. Nada de lo que diga va a detenerte ¿verdad? Entonces por favor escúchame. Desde el principio me hizo muy feliz conocerte, al fin alguien que no se acercaba a mí por lastima y que no se burlaba de mi situación… prontamente entendí que eso era porque no sabías de mi situación y me esforcé por mantenerte sin saber mucho de mí porque no quería que me miraras como los otros niños. Tu parecías alguien alegre, alguien distinto a mí, tan cálido como un día soleado quería que siguieras siendo así, que no te preocuparas o entristecieras por mí y yo hasta cierto punto llegue a sentir envidia de ti.

Ella bajo la mirada mientras Nia dejaba de remover rocas para acercarse a Serena quien le dedico una débil sonrisa acariciándole la cabeza.

-Poco a poco y sin darme cuenta nuestra amistad creció a tal grado que te fue imposible no preocuparte por mí y por más que quería alejarte para que dejaras de hacerlo descubrí que te necesitaba a mi lado, era lo único bueno en mi vida. No me arrepiento de haber deseado por tu vida ni del precio que pague, pero de seguir juntos después de eso te culparías eternamente de que yo fuera como un fantasma para todo el mundo y comenzarías a buscar la forma de revertir eso… te conozco tan bien como para afirmar que volverías a esta cueva para remediar mi situación… como lo estás haciendo ahora y es porque no quiero que sufras a causa del pago que te pido que lo dejes. ¡Olvídalo! ¡Haz como si yo jamás hubiera existido y deja de preocuparte por lo que me pase!

Ella comenzó a llorar desesperada mientras ponía una mano sobre el muro de rocas como si tratase de transmitir sus deseos a través de ella. Escucho los pasos del joven hacer eco a través de la cámara y supo que él se encontraba justo al frente siendo ambos únicamente divididos por las rocas que había entre ellos.

-Por favor… haz lo que te pido… si terminas sufriendo a mi causa no podre perdonármelo jamás.

Satoshi posó su mano sobre el frio muro de rocas que lo separaba de Serena, justo a la misma altura de la mano de ella como si pudiera detectar la calidez de la chica del otro lado.

-Me hace feliz ser querido por ti a tal punto de que desearas por mi bien-él sonrió débilmente-No cambiaría nada de lo que vivimos porque fui capaz de conocerte y enamorarme de ti…

Tal declaración hizo que Serena abriera los ojos sin evitar un sonrojo.

-Puede que suene egoísta, pero a pesar de lo mucho que quisiera desear que tu padre no haya muerto en ese accidente… no lo hare.

-Satoshi…-la ligera esperanza de que él se hubiera arrepentido de pedir un deseo se fue tal cual como vino.

-Has sufrido tanto a mi causa ¿No es así? -el chico sintió su voz quebrarse-Me pregunto si de no haberme conocido habrías sido feliz….

Ella tembló levemente tras escuchar esas palabras y los ojos se le llenaron nuevamente de lágrimas.

- ¿Por qué haces esto? -escucho los pasos del pelinegro alejarse de muro de rocas que los separaba- ¡Satoshi no lo hagas! ¡Por favor detente! ¡No me hagas olvidarte! ¡No hagas que lo que siento por ti desaparezca! ¡No quiero…!

-Yo solo deseo que seas feliz…

-¡Satoshi!

-Entiendo, en ese caso, concederé tu deseo-Serena logro escuchar la voz de Valerie-Y el precio será…

.

.

.

Cuando ella despertó se encontraba en casa… Cierto en casa… ¿Dónde más podría estar si no? La noche anterior había estado trabajando en recetas para la tienda de pokelitos en la que había estado trabajando y se había dormido algo tarde, pero a pesar de estar consciente de eso no podía evitar sentir que todo estaba fuera de lugar.

- ¡Serena!

Algo… algo estaba mal

- ¡Baja a desayunar!

Sintió como una lagrima resbalaba de su mejilla, pero no entendía por qué.

- Debió ser solo un mal sueño-murmuro limpiándose las lágrimas que escurrían de sus mejillas.

-¡Pika!

-Ah ¡Nia!

La pikachu hembra salto a sus brazos aparentemente muy alegre.

- ¡Serena baja ya! ¡Tu padre ya se va a trabajar!

-Eh ¡Si, ya voy mamá!

Todo transcurrió con normalidad ese día. Una mañana normal en pueblo paleta. Como era de esperarse se despertó temprano para desayunar, despidió a su padre, fue a su práctica de rhyhorn con su madre y después a ayudar medio día en la tienda de pokelitos.

Una vez que termino su turno paseo por la ciudad sin rumbo fijo.

-Me pregunto… ¿Por qué… siento como si algo faltara?

Si pikachu la miro extrañada.

-No… nada Nia ¿Hoy es un buen día no lo crees? -sonrió muy contenta- Tengo la sensación de que hoy sucederá algo bueno.

A lo lejos una mujer de ojos purpura la miraba caminar por la calle. Y no pudo evitar esbozar una sonrisa.

-Los cristales que conseguiste de las memorias de esos 2 chicos tienen un brillo especial-comentó alguien a su lado.

-¡Olympia!-exclamo sorprendida-¿Qué estás haciendo aquí?

-Escuche que obtuviste cristales de una magia singular de un deseo muy peculiar.

-Su felicidad… que deseo más ambiguo ¿No lo crees? La felicidad de una persona es algo que no tiene precio… por mucho tiempo odie a los humanos, los deseos que pedían siempre eran egoístas, años de conceder ese tipo de deseos me hicieron perder la fe en que existían personas capaces de darlo todo por alguien más… me olvide de que existía ese tipo de los lazos entre personas. Obtuve estas memorias como prueba de que existen y que esos sentimientos pueden prevalecer a pesar de las adversidades y solo quise darles un nuevo comienzo-por primera vez en mucho tiempo Valerie había sonreído con calidez.

-Aunque ¿Sabes? No era necesario hacer que esa chica se mudara aquí… después de todo, las personas destinadas a encontrarse…

Por la calle principal Serena caminó con una sonrisa mientras acariciaba a la pikachu sobre su hombro. Satoshi pasó a lado de ella leyendo una lista de compras que su madre le había encargado.

-Se volverán a encontrar.

El Pikachu que iba en el hombro derecho del pelinegro volteó y su mirada se topó con la de Nia, ambos pokémon saltaron de los hombros de sus respectivos dueños.

.

.

.

Fin

Gracias a los pocos que sigueron esta historia, en verdad me ha gustado escribirla y siento que me gusto como quedo. espero que hayan disfrutado la lectura y ahora si este ha sido el final de esta historia. Y por si se lo preguntan. El precio del deseo de Satoshi fueron las memorias de ambos.