Capitulo 4 El Empresario (2da Parte)
Bueno, creo que la historia se torna interesante ¿no creen?
Gianella: Wow...que entusiasmo :D me alegro un monton de que te haya gustado ^^
DarkEffect: Mhhh...habria que ver que pasa e_e
Purrsephone and Meowlody: (solo purrs xD, sin ofender claro esta) no me tardare mas...pero me encanta dejar la intriga en el medio xD soy malvado :D
Natubis: Bueno...50-50 (ya vas a ver por que :D)
Y a todos los demas que leen mi fic que en este momento no me acuerdo (tengo mala memoria perdonen)
-Lo siento…no quise incomodarte con lo que dije…- Haku la miró a los ojos. Tigresa permanecía en la misma posición. No podía creer lo que dijo haku ¿el estaba enamorado de ella?
-No es lo que parece…- Haku se acercó más a ella y tomó sus patas. Tigresa miró sus patas junto a las manos de haku y luego, lentamente, alzó su mirada para encontrarse con los ojos celestes casi blancos de haku.
-No sé por dónde empezar…- Haku suspiró profundamente.
-Esto me sucede desde los 5 años- Tigresa enarcó una ceja saliendo de aquel estado. ¿Desde los 5 años? Si se acababan de conocer hace un par de días, ¿Cómo era eso posible?
-Desde los 5 años que adoro a los tigres. Me acuerdo de una vez, que un amigo de mi papá cuidaba y criaba tigres en un campo gigantesco. Yo no les tenía miedo, al contrario, estaba muy entusiasmado y emocionado por jugar con ellos. Mis amigos me decían que comían carne y que te podían devorar de un solo bocado, pero yo nunca les hice caso. Así que cuando entré, una tigresa se acercó hasta mí, me empezó a olfatear y luego me lamió. Yo estaba muy contento y a los pocos minutos de entrar en confianza comencé a jugar con ella. Nunca me olvidaré de aquella experiencia…y digo todo esto por qué…tú…te pareces mucho a ella- Haku bajó la mirada algo avergonzado.
Tigresa solo se quedó mirando a haku por un rato hasta que haku habló de nuevo.
-No quisieras que te sientas incomoda por esto…- Pero antes de que haku dijera otra palabra tigresa interrumpió.
-No…no me incomoda- Tigresa sonrió.
-¿De verdad?- Haku la miró de nuevo y tigresa solo negó con la cabeza.
-Menos mal…- Haku suspiró aliviado.
-¿Haku?-
-¿Sí?-
-Yo…no como carne…soy vegetariana- Tigresa se encogió de hombros algo apenada.
-¿Eres vegetariana?- Haku se asombró por lo que había dicho tigresa. Tigresa solo asintió.
-Wow…nunca había visto un tigre vegetariano- Haku soltó una pequeña risita divertida.
Tigresa de nuevo se quedó callada pero con una sonrisa. De pronto, sintió algo rozar su espalda. Al darse cuenta, estaba pegada al cuerpo de haku. Haku la estaba abrazando.
-¿Ha…haku?- Tigresa tartamudeó totalmente ruborizada mientras sentía la respiración de haku sobre su hombro. Haku no decía palabra alguna, solo se quedaba quieto abrazándola con mucho cariño. Sintió sus uñas rascando su espalda suavemente. Tigresa no pudo el evitar erguir la espalda y luego ronronear cual gatita. Sintió algo revolverse en su estomago y pecho, algo muy fuerte para ella. No pudo controlarse y se abalanzó sobre haku abrazándolo y cayendo se espaldas al suelo. Tigresa apoyaba sus patas sobre el pecho de haku ronroneando. Haku seguía acariciándole la espalda. De pronto, sus miradas se chocaron.
-Haku…- Suspiró ella. Haku alzó su mano y acarició la mejilla de tigresa. Ella cerró los ojos mientras sentía la suave mano de haku acariciar su mejilla.
-Eres preciosa- Suspiró él. Tigresa no pudo evitarlo e inconscientemente lamió los labios de haku. Tanto haku como tigresa abrieron los ojos sorprendidos. Ninguno de los dos se esperaba aquello; ambos estaban completamente ruborizados hasta más no poder. De pronto, sintieron que estaban golpeando la puerta con fuerza y de un sopetón, ambos se levantaron rápidamente. En eso, la puerta se derribó y afuera estaban los demás.
-¡Chicos! ¿Están bien?- Preguntó víbora preocupada.
-Si…si muy bien…ya vámonos- Tigresa fue la primera en salir a paso veloz de aquel cuarto.
Todos quedaron algo confundidos por la actitud repentina de su amiga. ¿Por qué se fue corriendo de esa manera?
-Haku… ¿Sucedió algo?- Preguntó víbora.
-No…nada…- Haku emprendió marcha dejando atrás a los demás. Ahora sí que todos estaban confundidos.
-¿Creen que haya pasado algo entre ellos dos?- Preguntó mantis.
-No creo…es imposible- Dijo mono algo inseguro.
-Bueno…tendremos que averiguarlo más tarde…ya vámonos- Dijo víbora y todos emprendieron marcha. Haku rápidamente alcanzó a tigresa que estaba a unos pasos delante de él. Parecía perturbada y triste.
-Tigresa…- Tigresa rápidamente se volteó.
-¿Qué quieres?- Su voz sonó tímida pero molesta a la vez.
-Perdón por lo de antes…no quise…-
-Haku…tu no tuviste la culpa…fui yo…- A tigresa se le resbalaron unas lagrimas y se abalanzó sobre haku dándole otro abrazo.
-No sabía lo que hacía…- Tigresa se descargó sobre el hombro de haku mientras que él le daba un cálido abrazo.
-Está bien…no hay porqué preocuparse- Haku acomodó su cabeza sobre el hombro de tigresa y así estuvieron unos minutos hasta que unas voces conocidas resonaron a espaldas de haku.
-¡Tigresa! ¡Haku! Aquí…- Era víbora. Por algún motivo, todos se quedaron mudos hasta que tigresa supo por qué, aun estaba abrazado a haku. Los dos se separaron instantáneamente.
-¡¿Qué rayos está pasando aquí?!- Víbora se exaltó por la tierna escena entre haku y tigresa.
-Yo lo puedo explicar…- Habló haku.
-Haku…- Tigresa lo miró preocupada y haku supo captar perfectamente aquella mirada, así que le devolvió una sonrisa como diciendo "no te preocupes, no diré nada". Tigresa se relajó pero aun seguía insegura.
-Estaba mal por lo que pasó con po…por eso la abracé…no vayan a pensar que...somos novios… ¿o acaso pensaron eso?-
-Umhhh…por un momento creímos que…- Habló mantis.
-¿Qué si?- Preguntó haku. –Solo fue un abrazo entre amigos- Haku sonrió.
-Está bien…si es así…- Dijo víbora. Pero aun estaban en la duda de que eso haya sido un abrazo entre amigos, tigresa nunca abrazó a nadie ni había llorado en frente de otros, siempre ocultaba su tristeza. Pero decidió no darle más importancia.
-Vengan, hay que descubrir que está pasando aquí- Haku emprendió marcha seguido por tigresa a su lado. En un momento tigresa se acercó hasta su costado y le susurró en el odio.
-Gracias por no comentar lo que pasó- Tigresa sonrió.
-Descuida, no hay por qué agradecer, jamás diría algo que te haga sentir molesta o incomoda- Siguió haku en otro susurro. Pasó un rato largo caminando y subiendo escaleras hasta que llegaron al piso 95.
-Bueno, por lo menos estamos más cerca- Dijo haku.
-Lo único que me extraña es que no hayamos encontrado nada raro en el camino, solo paredes rotas y techos caídos- Dijo grulla.
-Tienes razón- Dijo haku. En eso, el ambiente se empezó a enfriar, tanto, que todos empezaron a convulsionar por el frio excepto haku. Haku respiraba algo agitado y se podía ver su aliento, sabía que algo o alguien los andaba siguiendo. Sus ojos se contrajeron hasta quedar una raya fina y delgada como los ojos de un gato.
-¿Qué…que está…pasando?- Preguntó mono intentando aguantar el insoportable frio. En eso, haku volteó hacia un pasillo oscuro que estaba detrás de él.
-¡¿Quién está ahí?!- Exclamó. De pronto, del pasillo, una figura negra que parecía ser una mujer adulta apareció dando solo un paso al costado para poder revelarse.
-¡¿Qué…que es…eso?!- Preguntó víbora asustada. En eso, la figura empezó a perseguirlos a una gran velocidad que hasta haku sorprendió.
-¡CORRAN!- Gritó. Todos corrieron detrás de haku hasta que llegaron a una oficina bastante amplia. Haku cerró la puerta de inmediato y en eso, la figura humana se estrelló contra la puerta casi atravesándola, solo la mitad de su cuerpo estaba del otro lado. Sus dedos eran alargados y afilados como unas garras y sus ojos brillaban en un rojo oscuro. Su cabello era un gris casi negro y una boca que parecía la de una piraña. Lanzaba gritos y gemidos espeluznantes por intentar traspasar la puerta.
-¡¿Qué rayos es eso?!- Exclamó grulla. Los ojos de haku brillaron y en la palma de su mano, apareció una esfera roja con algunos tonos blancos y la lanzó, no sin antes lanzar un rugido, directo a la criatura que salió volando unos cuantos metros hacia atrás y la bola explotó haciendo que por instinto todos se echaran cuerpo a tierra para no ser alcanzados por el fuego. Una vez que cesó el fuego, todos se incorporaron hasta quedar de pie. Miraron la puerta y luego miraron algo asustados a haku.
-¿Haku?- Haku aun observaba la puerta, respirando de manera agitada y los ojos aun contraídos. En un momento se relajó y sus ojos volvieron a la normalidad. Observó a cada uno pero no dijo palabra alguna.
-Lo siento- Haku bajó la mirada algo preocupado.
-¿Tú…rugiste?- Preguntó asombrada víbora.
Haku tardó un momento en contestar hasta que habló.
-Sí, fui yo- Todos lo miraron asombrados.
-Yo pensé que había sido tigresa- Dijo mantis. Haku solo negó con la cabeza.
-¿Pero…como?- Cuando haku estaba a punto de explicarles por qué había rugido, una pantalla se encendió sola haciendo que todos se sobresaltaran. Todos miraron hacia la pantalla y en eso, un hombre aparentemente adulto, de unos 40 años, de larga cabellera rubia y ojos celestes apareció en la misma.
-Hola jeremy, nos volvemos a ver-
-Giovanni- Dijo haku.
-Hum… veo que aun me recuerdas- Giovanni sonrió.
-¿Por qué no iba a recordarte? Fuiste el amigo de mi padre por muchos años-
-Bueno, eso no importa ya…Están buscando a alguien ¿verdad?-
-¿Cómo lo sabes?-
-Mira con tus propios ojos- En eso, la cámara cambió y en la pantalla se podía ver a Mei Ling encadenada con los brazos en alto, amordazada, arrodillada en el suelo y semidesnuda. Haku abrió los ojos por sorpresa.
-¡¿Qué…que le hiciste?!- Gritó haku.
-Oh nada, solo quería jugar un rato con ella- Giovanni sonrió maliciosamente.
-¡¿Por qué estás haciendo esto?!- Vociferó haku. Giovanni empezó a reír.
-¿Es que no te has dado cuenta niño tonto?- La voz de Giovanni empezó a cambiar y ahora había dos voces, la de él y una voz femenina pero escalofriante.
-Yo, no soy Giovanni- Haku se dio cuenta de quién era esa voz femenina.
-¡Kimaira!- Todos miraron asombrados a haku y luego volvieron a ver a la pantalla. Giovanni empezó a reír alocadamente.
-Bravo, bravo, te ganaste la medalla de oro. Eres muy inteligente-
-¡¿Qué hiciste con Giovanni?!- Gritó.
-Solo hice un pequeño trato con él, ahora su cuerpo me pertenece- Haku apretó los puños del coraje.
-¡Maldita! ¡Deja ir a Mei Ling y a Giovanni!- Giovanni empezó a reír de nuevo.
-Oh, ¿Los quieres?...Ven por ellos- Su voz sonó más grave de lo normal y en eso la pantalla se apagó dejando a todos en la oscuridad. Unos gritos se escucharon desde detrás de la puerta que haku hace minutos había cerrado. Se acercó lentamente hacia el hueco que había hecho la anterior criatura y pudo observar miles de esferas rojas brillantes en la oscuridad. En eso, Yiron apareció a un lado de haku.
-¡Váyanse! ¡Ahora! Yo me encargo- Exclamó.
-¡No voy a dejarte solo!- Exclamó haku.
-¡Tampoco nosotros!- Exclamó tigresa.
-¡Ustedes no!- Tigresa y los demás se sorprendieron al ver a haku gritarles de esa manera. En eso haku bajó la mirada y estiró su mano hacia los demás.
-Haku…- Suspiró tigresa.
-¡Váyanse ya!- Un fuerte golpe de viento lanzó a los demás hacia una puerta que conectaba a otra oficina. La puerta se cerró y un brillo emanó desde las hendijas de la misma.
-¡No! ¡Haku!- Tigresa empezó a golpear la puerta con todas sus fuerzas seguida por los demás pero no hubo suerte, por alguna razón, la misma estaba trancada. Tigresa cayó de rodillas frente a la puerta clavando sus garras en la misma.
-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?- Tigresa derramó algunas lágrimas. De pronto, sintieron un rugido y cristales rompiéndose del otro lado de la puerta.
-¿Qué sucede?- Preguntó víbora.
Mientras tanto, Shang y shifu trataban de consolar al señor ping.
-Descuide señor ping, salvaremos a po cueste lo que cueste- Decía shifu mientras posaba su mano en el hombro del señor ping.
-Solo quiero saber si está bien ¿tendrá hambre? ¿Frio?- Shang lo miraba. Trataba a po como si fuera un niño pequeño. Sonrió. Esa escena le hacía recordar a su madre cuando era un pequeño cachorro. La nostalgia volvió a invadirlo. Shifu pudo notar aquel semblante de tristeza en el rostro del joven tigre.
-¿Shang? ¿Te encuentras bien?- Preguntó shifu.
-¿Qué? Ah…si solo…recordaba-
-Tranquilo, se que podemos recuperar a tu amiga…y a po. Tu mismo lo dijiste- Shifu tenía razón, usaba las mismas palabras que usó el para alentarlo. Shang sonrió.
-Tiene razón maestro- Ambos sonrieron.
-Señor ping, debe estar hambriento ¿Desea comer algo?- Preguntó shifu.
-No gracias, no tengo mucha hambre- En eso, sintieron un golpe en la habitación de al lado.
-¿Qué fue eso?- Preguntó shang.
-No lo sé…hay que averiguarlo. Discúlpenos señor ping- Dicho esto, shifu y shang salieron de la habitación dirigiéndose hacia la habitación de al lado. Cuando llegaron la puerta estaba cerrada y se escuchaban unos gemidos de dolor.
-¿Listo?- Le preguntó shifu a shang. Shang asintió y ambos derribaron la puerta.
-¡Quietos!- Gritaron pensando que eran ladrones, pero para su sorpresa se encontraron con las hermanas Wu sentadas en una sola cama abrazándose por el susto que se acababan de llevar.
-¡No! ¡Por favor! ¡No nos hagan nada!- Gritó una de las hermanas. Tanto shifu como shang se quedaron confusos ante tal situación. ¿Qué no se suponía que eran las villanas mas infames de toda china? Ahora parecen 3 gatitas asustadas.
-¿Qué sucede? ¿Dónde estamos?- Preguntó Su Wu. Ni shang ni shifu estaban seguros de decirles en donde se encontraban se encontraban exactamente.
-Bueno…- Shang intentó explicarles pero no sabía cómo.
Tigresa estaba desesperada ¿Qué le había sucedido a esos dos? No lo soportó mas, tomó carrera y se lanzó contra la puerta acertándole de lleno con una patada. La puerta se abrió de la nada. Cuando todos entraron, se llevaron una gran sorpresa, un tigre albino vestido con las mismas ropas que haku estaba de pie frente a el precipicio que había quedado después de que los vidrios se rompieran.
-¿Haku?- Preguntó tigresa. Todos miraron con sorpresa a tigresa para luego fijar la vista en aquel tigre albino de nuevo. Aquel tigre dio la vuelta rápidamente para encontrarse con los demás. No lo dudó un segundo y se lanzó al vació.
-¡Haku!- Gritó tigresa. Todos corrieron hasta la ventana pero no vieron nada. Pero al ver más abajo, se encontraron con una pila de cadáveres de humanos.
-¿Eso eran las esferas brillantes?- Preguntó mono con asombro.
-Tigresa, ¿Cómo sabias que ese tigre era haku?- Preguntó víbora.
-Estoy seguro de que era el… ¿Acaso no viste sus ropas? Eran idénticas a las de haku- Explicó.
-La verdad, es que no vi nada, solo su silueta a contraluz- Tigresa seguía pensando y afirmando en su mente de que ese tigre era haku. De pronto sintieron un golpe en la pared del pasillo donde habían aparecido esas criaturas de ojos rojos. Haku apareció pero algo andaba mal en el, de su brazo emanaba mucha sangre.
-¡Haku!- Exclamaron todos al ver a su amigo de nuevo. Corrieron hasta él para ayudarlo.
-¿Estás bien?- Le preguntó víbora. Haku sonrió.
-De maravilla- Haku soltó una pequeña risa adolorida.
-Nos asustaste de verdad- Dijo grulla.
-Ya estoy bien, no se preocupen en serio-
-Tenemos que vendarte ese brazo- Dijo víbora. -¿Puedo ver?- Haku retiró su mano de la herida. Había un gran y profundo corte que recorría casi la mitad del hombro.
-Se ve mal- Dijo mantis.
-No te preocupes, miren- Todos miraron la herida de haku. Por arte de magia, la herida comenzó a cicatrizarse poco a poco hasta que desapareció. Todos miraron sorprendidos a haku el cual los miraba con una sonrisa.
-¿Cómo…hiciste…eso?- Preguntó mantis tartamudeando.
-Es uno de los poderes de Yiron-
-Wow… ¿Es que hay algo que ese guardián no pueda hacer?- Preguntó mono.
-No lo sé- Haku rió. Tigresa miró a haku y luego miró la ventana. Estaba segura de que aquel tigre era haku.
-Vengan, tenemos que liberar a Mei Ling- Todos asintieron y siguieron a haku. Tigresa venia a lo ultimo pensativa y con la cabeza baja. Víbora volteó para ver si su amiga se encontraba bien.
-¿Tigresa? ¿Te encuentras bien?- Tigresa no respondió ante el llamado de su amiga, tenía la vista clavada en el suelo y estaba perdida en sus pensamientos.
-¡Tigresa!- Exclamó víbora. Tigresa salió de su estado de trance al instante.
-Oh…Lo siento víbora, no te había escuchado-
-Lo sé, vi que estabas muy pensativa… ¿Sucede algo?-
-La verdad es que…- Tigresa suspiró. -Sigo pensando de que ese tigre era haku, sus ropas, sus ojos, todo coincide- Víbora se quedó pensando un momento, recordó cuando aquel tigre se dio la vuelta para mirarlos y sus ojos refulgían en un celeste casi blanco parecidos a los de haku.
-¿Crees que haku nos esté ocultando algo?- Preguntó.
-No lo sé…y si lo está ¿para qué lo oculta? Hemos oído y visto tantas cosas de él, cosas que son incomprensibles- Tigresa tenía razón ¿Por qué haku ocultaría algo si ya saben muchísimo sobre él? En eso, todos se detuvieron tras una señal que les hizo haku.
-¿Qué sucede?- Preguntó mono.
-Estamos solo a un piso- Dijo haku con un tono serio.
-Genial, pero ¿Por qué paramos?-
-Hay algo raro aquí- En eso, de las escaleras, un rio de sangre empezó a bajar de las escaleras.
-Eso es… ¿Sangre?- Preguntó víbora algo atemorizada. Se acercó hasta grulla y tomó su ala. Grulla volteó para verla y sonrió, víbora hizo exactamente lo mismo y luego miraron de nuevo al frente preocupados.
-Es sangre, si- Haku se arrodilló, tocó la sangre que estaba espesa, mojó sus dedos y empezó a olerla. Luego acercó sus dedos húmedos de sangre y los lamió. Haku abrió los ojos desmesuradamente ante el contacto con la sangre.
-¿Haku?- Tigresa se acercó lentamente hasta haku que aun se encontraba arrodillado en el suelo. Haku levantó la vista en dirección a la escalera. Tigresa se asustó un poco al ver a haku reaccionar de repente y de pronto y sin avisar haku empezó a correr escaleras arriba.
-¡Haku espera!- Exclamó víbora. Todos lo empezaron a seguir. Haku estaba parado al final de las escaleras.
-Haku…- Tigresa se acercó hasta haku que miraba hacia el suelo y pudo notar que, de sus mejillas resbalaban unas cuantas lágrimas.
-¿Por qué lloras? ¿Qué sucede?- De pronto, las luces empezaron a encenderse revelando así una escena atroz y escalofriante. Miles de cadáveres de animales de todo tipo, leones, tigres, panteras y muchos otros más esparcidos por el suelo. Haku tenía a sus pies la cabeza cercenada de un tigre.
-No puede ser…- Susurró tigresa. Víbora quedó petrificada ante aterradora escena y cuando pudo reaccionar, hundió la cabeza en el pecho de grulla.
-Tranquila- Grulla cubrió su cabeza con un ala mientras desviaba su mirada de la atroz escena también. Tigresa cayó de rodillas al suelo.
-No… ¡No esto no puede ser verdad!- Tigresa pasó sus patas por detrás de su cabeza totalmente desconcertada y aterrada. Haku alzó su mirada totalmente furiosa, sus ojos cambiaron y ahora brillaban con gran intensidad de un color rojo profundo. De pronto, los cuerpos a su alrededor empezaron a arder en llamas.
-¿¡Que sucede!?- Exclamó mono. Sin que nadie se lo esperara, haku empezó a correr hacia una puerta gigantesca entre las llamas. Tigresa alzó su mirada rápidamente.
-¡Haku espera!- Todos empezaron a correr entre las llamas. Haku no se detuvo para nada y atravesó la puerta con una patada hecho una furia. Al entrar, se encontraron con una gran habitación que parecía ser un laboratorio.
-¡GIOVANNI!- Gritó haku. Una risa resonó en los oídos de todos.
-Veo que lograste llegar- Giovanni sonrió maliciosamente apareciendo de entre la oscuridad.
-¡Juro que te mataré! ¡TE VOY A MATAR!- Haku estaba completamente enceguecido por la furia, no tenía otra cosa más en mente que triturar y descuartizar a aquel ser maligno.
-Cuanta energía tienes chico…veamos que puedes hacer- Giovanni chasqueó los dedos. De pronto, de la oscuridad, aparecieron unas garras y brazos metálicos directos hacia haku. Haku pegó un salto esquivando las garras y manos metálicas que se aproximaban hacia él. Pero aquellas cosas no le daban tregua, empezaron a seguirlo por todas partes. Haku saltaba por todas partes intentando no ser capturado.
-¡No podemos dejarlo solo, tenemos que ayudarlo!- Exclamó mono. Tigresa empezó a observar detenidamente las cosas metálicas que perseguían a haku y entonces tuvo una idea.
Haku empezaba a cansarse de tanto saltar. De pronto, tropezó y cayó al suelo. Por un momento pensó que iba a ser capturado. Pero para su sorpresa, tigresa y los demás llegaron justo a tiempo. Haku sonrió y se levantó de nuevo para seguir combatiendo contra esas cosas metálicas. Una vez que acabaron con todas…
-¿Están todos bien?- Preguntó haku.
-Genial- Dijo víbora con una sonrisa. De pronto, haku sintió un ruido metálico. Se dio la vuelta y pudo ver a Giovanni cargando una escopeta recortada y estaba apuntando directo a alguien en especial.
-¡Tigresa!- Tigresa quedó petrificada. El miedo la había paralizado completamente. Giovanni tenía una sonrisa psicópata. Descargó su arma. Tigresa cerró con fuerza los ojos. De pronto sintió que alguien la empujaba hacia un costado. Un grito de dolor y un golpe se escucharon en todo el laboratorio.
Shifu volteó hacia la ventana que daba hacia donde se habían dirigido lo demás. Shang percibió que algo malo estaba pasando al ver la mirada de shifu clavarse en el horizonte.
-¿Sintió eso maestro?- Shang, al igual que shifu, dirigió su mirada al horizonte.
-Algo malo está sucediendo-
-¡Tenemos que ir a ayudarlos!-
-No podemos, por más que quisiéramos no sabemos donde están- Ambos se quedaron mirando el horizonte. Sus instintos no se equivocaban, algo malo estaba sucediendo.
-¿Qué sucede?- Preguntó una de las hermanas Wu.
-No lo sé- Contestó la otra y las tres imitaron a shifu y shang.
Tigresa volteó a ver, pero solo vio a Giovanni sosteniendo el arma como si nada con la misma sonrisa. Pero al ver el suelo temió lo peor. Un enorme surco de sangre. Siguió su recorrido y se llevó la peor de las sorpresas, el surco de sangre pertenecía a…
-¡HAKU!- Tigresa se levantó rápidamente y corrió hasta haku. Los demás la imitaron.
-¡Haku! ¡Aguanta!- Haku tenía la cabeza gacha y no respondía. Tigresa se arrodilló a su lado.
-No se preocupen, eso no lo matará…su parte maligna es un vampiro- Todos miraron sorprendidos a Giovanni y luego miraron a haku de nuevo. Nadie lo podría creer, ¿Haku era un vampiro?
-La sangre…maldita sea- Haku intentaba hablar con dificultad. En eso, empujó a tigresa a un lado.
-Haku…- Haku empezó a gemir del dolor y a respirar con dificultad. Tigresa se acercó hasta el de nuevo.
-Haku…- Haku intentó moverse hacia adelante pero perdió el equilibrio y tigresa logró atraparlo justo a tiempo.
-¡Haku!- Haku intentaba aguantar todo lo que podía pero no era suficiente.
-Es la famosa sed de sangre- Dijo Giovanni. –Un pequeño regalo de Kimaira-.
-Ti…tigresa- Dijo haku aguantando la respiración para luego soltarla y respirar agitadamente de nuevo.
-Mátame… ¡Deprisa!- Dijo haku en un intento de mirarla pero luego volvió a mirar hacia el suelo.
-¡¿Qué dices?!- Exclamó tigresa.
-¡No aguanto más! Mientras aun sea yo mismo…- Pero haku no pudo completar la frase, era inmenso el dolor que sentía que lanzó otro gemido adolorido.
-¡Haku!- Giovanni observaba aquella escena con una sonrisa.
-Es una bala que actúa sobra los bacilos que los vampiros llevan en la sangre…activando su famosa "sed", para recuperar la sangre perdida, se convierten en bestias poseídas por el impulso de beber- Tigresa abrió los ojos de sorpresa. Haku no podía aguantarlo y estrelló su cabeza contra el suelo un par de veces para luego quedar con la misma en el frio suelo. Sus ojos empezaron a contraerse y volvieron a ponerse rojos. Sus colmillos empezaron a crecer. En eso, dirigió su mirada asesina a tigresa la cual lo miraba con una expresión de terror.
-Haku…- Las lágrimas de tigresa empezaron a recorrer sus mejillas.
-¡Haku…!- Tigresa abrazó a haku. Sus lágrimas humedecían su rostro y las ropas de haku.
-Tranquila tigresa- Dijo Giovanni. Tigresa lo miró con todo el odio y algo de sorpresa ¿Cómo sabia su nombre?
-Les daré una oportunidad para sobrevivir- Giovanni sacó de entre sus ropas una daga y la lanzó al suelo justo en frente de ella.
-Es una espada con la hoja hecha de plata, mortal para los vampiros. Si, uno de ustedes dos matara al otro-
-¿¡Cómo puedes ser tan repugnante!?- Tigresa aguantaba aun mas lagrimas en sus ojos.
-Adelante- Dijo Giovanni girando la cabeza hacia un costado. -Me encantaría quedarme para verlo, pero por desgracia tengo asuntos que atender. Debo marcharme. Hasta luego, tigresa- Dicho esto, Giovanni se esfumó entre la oscuridad.
-¡Espera!- Tigresa corrió para encontrarlo pero no tuvo suerte. -¡Giovanni!-
-Tigresa…- Susurró haku. Tigresa se volteó rápidamente.
-¡Haku!- Tigresa corrió hasta él y cuando estaba a punto de poner su pata en su hombro…
-¡Ha…!-
-¡MÁTAME!- Gritó él. Tigresa retrocedió totalmente asustada al igual que los demás. Haku gimió de nuevo del dolor. Tigresa retrocedió unos cuantos pasos hacia atrás para dar contra un tablero de control.
-No… ¡No lo haré!- Sus ojos se humedecieron de nuevo.
-Te lo ruego… ¡Te lo ruego, tigresa!- Tigres se quedó callada.
-¡Hazlo por mi propio bien!- Exclamó.
-Por favor…- La voz de haku sonó rota, como si quisiera llorar. -¡Por favor!- De nuevo empezó a respirar agitadamente.
-Haku…- Tigresa empezó a llorar de nuevo. Las lágrimas caían de su rostro y bajó la mirada.
-Haku…- Tigresa empezó a derramar mas lagrimas. -¡No lo haré!-
-Por favor… ¡Mátame de una vez!- Exclamó haku. -¡Deprisa! ¡Mátame ya, tigresa, que alguien me mate!- Nadie se atrevía a moverse de donde estaban. Todos al igual que tigresa estaban aterrados.
-Estoy sediento…- Suspiró haku en un gemido de dolor. -Acabaré bebiéndome cada gota de sangre de sus cuerpos…- Haku ya empezaba a temblar de dolor. –Pero antes de que lo haga…antes de que…mate a alguien- Haku seguía gimiendo de dolor. Ya le resultaba insoportable tener que aguantar todo eso.
-¡No!- Exclamó tigresa con un sollozo contenido -¡No lo haré!-
-Hazlo, tigresa- Haku pasó su brazo por su abdomen lleno de sangre.
-No… ¡No…aguanto más!- Haku encogió un poco su cuerpo.
-¡Te lo ruego!- Tigresa miraba a haku totalmente atemorizada. No quería matarlo, simplemente no quería y no podía, el había hecho tantas cosas por ellos y ahora, quería que ella lo matara. No podía.
-No quiero… ¡No quiero hacerles daño!- La voz de haku sonó rota, quería llorar pero no podía.
-¡Por favor!- Haku sollozaba en el suelo. Tigresa ya no aguantaba más esta situación.
-Haku- Tigresa empezó a acercarse poco a poco hacia haku. -No te preocupes- Tigresa llegó hasta él y se arrodilló a su lado.
-Puedes tomar mi sangre…- Haku alzó su vista hacia tigresa. Los demás se aterraron hasta un punto de el cual ya no podían permanecer en silencio. No querían que haku muriera o se transformara en una bestia, pero tampoco dejarían que a tigresa le suceda algo.
-¡Tigresa no!- Exclamó víbora. Tigresa solo sonrió a su amiga y luego volvió a dirigirse hacia haku. Haku la observaba con una mirada perdida.
-Así que no llores más- Tigresa pasó su pata por debajo de sus ojos secándole las lagrimas. -No es culpa tuya- Tigresa se había serenado por completo. Estaba dispuesta a hacer todo por rescatar a po y a haku aunque eso significara dar su vida para ello.
-Nada de esto es culpa tuya- Ambos quedaron mirándose a los ojos por un momento. Una lágrima resbaló de la mejilla de haku.
-Ti...Tigresa- Suspiró haku. En eso, tigresa puso al descubierto su cuello ofreciéndoselo a haku.
-Hazlo- Haku abrió desmesuradamente los ojos. ¿En serio estaba dispuesta a hacerlo? Empezó a acercarse lentamente hacia el cuello de la felina.
-Tigresa- La voz de haku resonó en todas partes pero haku estaba a punto de morderla.
-Yo…yo…- Haku estaba a unos centímetros de clavar sus colmillos pero se detuvo en seco antes de lograr su cometido.
-N-No… ¡No puedo!- La voz de haku resonó de nuevo. -¡No puedo!- Rápidamente, haku recogió la daga y se la clavó de lleno en su pierna derecha. Tanto tigresa como los demás se sorprendieron ante el cambio repentino de haku. Haku empezó a arrastrase por el suelo dejando tras sí un surco de sangre. A duras penas se incorporó con ayuda de la pared hasta quedar apoyado en la misma. Tigresa abrió los ojos sorprendida y asustada ¿Qué pretendía hacer ahora?
-Gracias, tigresa- Suspiró haku. -Nunca olvidaré…tu amabilidad…-
-¡Haku!- Tigresa y los demás empezaron a acercarse lentamente hacia él.
-¡No se acerquen!- Exclamó. En eso, todos se frenaron en seco. Tigresa estaba a punto de llorar de nuevo. Haku observó a tigresa con una sonrisa cálida.
-Soy muy feliz…por haberlos conocido- Dijo haku. Las lágrimas otra vez resbalaron de la mejilla de tigresa.
-¡Hasta siempre!- Haku sacó la daga clavada en su pierna y la llevó hasta en frente de su pecho. Tigresa quedó petrificada, no podía permitir que haku muriera.
-¡DETENTE!- Gritó ella. Haku estiró sus brazos y…un disparo resonó en todos lados. La hoja de la daga cayó al suelo. Haku miró hacia donde la hoja había caído, luego miró a tigresa sin entender que había sucedido hasta que escucharon a alguien hablar.
-Uf… ¡Justo a tiempo!- Era una voz femenina que haku reconoció al instante. Cuando todos se dieron la vuelta, una chica rubia vestida con una camisa a cuadros rojos y negros, unos pantalones negros, zapatilla rojas con algunos detalles en negro y unos guantes de cuero parecidos a los de haku, apareció de la nada.
-¿Quién es ella?- Preguntó víbora. Al ver sus ojos, estaban pintados de negro y sus iris celestes resaltaban del todo. También llevaba consigo un arma más pequeña que la que llevaba Giovanni.
-Kiara- Suspiró haku con una sonrisa.
-Haku… ¿Quién es?- Preguntó tigresa.
-Mi hermana-
Continuará…
Mientras la intriga queda, yo mato wachiturros por ahi :D
Espero que les haya gustado y hasta el siguiente capi ;)
Skalipso
