Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad, sólo de Masashi Kishimoto y la utilidad que realizo con este es para abastecer mi inmenso ocio. La historia es total y completamente mía, el plagio y robo de esta está totalmente prohibido (Todos los derechos reservados de Masashi Kishimoto y Camila Castillo. )

Añoro

Capítulo 4

Olvidando

Comenzó a tomar lentamente conciencia y un terrible martillazo lo hizo gruñir. Abrió de a poco los ojos y se encontró con unas gruesas cortinas naranjas que no permitían el paso del sol dentro de la habitación. Le dolió un tanto más la cabeza al mover los ojos e inspeccionar el lugar. Suspiró. Se puso nervioso al reconocer con tal rapidez la habitación en la que se encontraba. Giró la cabeza hacia el lado derecho y la encontró a ella, su cabello desparramado por el hombro, cuello y almohadón; el hombro desnudo le llamó la atención. Se sentó suavemente, sin despertarla y se tocó los pectorales entendiendo que el resto de cuerpo permanecía tan desnudo como ella bajó las sábanas calientes que los cubrían.

La miró reteniendo los muchos sentimientos encontrados que afloraban, y unos increíbles deseos por recordar qué había sucedido y cómo habían terminado así. Y nada, no podía hurgar en su propio cerebro por que no hallaba imagen alguna de lo ocurrido la noche anterior. Recordaba el abrazo, cálido en la ceremonia; recordaba cómo se había ido con Shino, y recodaba también cómo él comenzó a tomar sin medida, sin percatarse de ello ni controlarlo. Una imagen borrosa de él en el baño de Tenten mojándose la cara y unas orquídeas desparramadas en el suelo dentro de un charquito de agua era lo más nítido en su mente. Recordaba levemente la cara de Tenten escuchándolo hablar con una expresión de confusión muy cerca de su rostro. Eso era todo. No había más dentro de su cabeza y ella estaba junto a él.

Desnuda. Bella y desnuda.

No pudo soportar la idea de haberle hecho el amor o sólo haber tenido sexo casual y no recordarlo, se odiaba a sí mismo si el caso era haber perdido su castidad.

Volvió a recostarse, la cabeza le zumbaba y haberse sentado lo había mareado. Giró dándole la espalda a Tenten ¿Qué se suponía que estaba haciendo en la cama de ella? Sentía unas ganas intensas de vomitar. Cerró los ojos e intento convencerse que no sucedería, que no vomitaría y eran sólo estragos de la borrachera que había tenido la noche anterior, que un buen shinobi como él podría controlarlo.

Estaba quieto, con sus ojos cerrados, detenido en sus pensamientos y en el malestar de su cuerpo. Habían pasado ya alrededor de treinta minutos. Quería que el malestar desapareciera lo antes posible para poder retirarse, sin embargo se quedó totalmente inmóvil cuando sintió como las sábanas se movían a su lado, ella había despertado y sentía su mirada sobre su cuerpo. Tenten lo estaba analizando con detención.

Ella se sentó en la cama lentamente aturdida y quejumbrosa, no estaba acostumbrada a tener resaca cuando tomaba, y aunque no lo hizo en grandes cantidades, al parecer el alcohol le había dejado estragos al igual que a él pero con menor fuerza. Sin embargo la situación era diferente de lo que estaba viviendo su compañero de cama.

A diferencia de él ella sí recordaba, lo recordaba todo, no fue sorpresa encontrarlo a su lado, tampoco había dormido bien por las insensatas ganas de pensar todo el tiempo y no logró descansar. Lo miró con disgusto.

Sí, ella había soñado alguna vez en ese periodo hormonal de su adolescencia tirarse a uno de los chicos más guapos de la Villa, tirarse a Neji y jactarse de ello siempre fue una opción; siempre causó curiosidad cómo sería sentirlo dentro, cómo besaría, su pasión, su encanto, cómo se vería embistiéndola, ¿sería rudo y violento, o sería delicado y sentimental? Se preguntaba cómo sería verlo con el cabello pegado al rostro por el sudor y con un rubor intenso, jadeante, cómo se desenvolvería, cómo comenzaría a tocarla y si lograría hacer que el sexo fuera realmente placentero, una experiencia inolvidable. Ya luego de unos años se había resignado a aquel tipo de sueño eróticos con Neji, a su gusto, el frío pero angustiosamente guapo Hyuuga no era más que un compañero con un déficit importante para socializar, el cual tenía características asexuadas en su comportamiento, y que no podía - por obviedad- prender ni una insignificante chispa de excitación en nadie con su poca libido y nula sensualidad ante la vida. Por otra parte, junto con la resignación crecía un importante cariño fraterno hacia el chico con un ego ahora mucho más moderado, había cambiado y estaba siendo levemente más abierto y sincero, sobre todo con ella, además era impresionante como llamaba intelectualmente su atención, y a medida que iba conociéndolo aprendía mejor quién era, cuáles eran sus sueños y fascinaciones, estaba naciendo un cariño recíproco, se estaba gestando respeto y camaradería entre ellos; abundaban así grandes gestos de confianza que adoptaron con la cantidad de tiempo transcurriendo entre ambos, como dormir juntos en todas las misiones. Se habían vuelto unos muy buenos amigos, pero eso, era sólo una bella amistad, que no cabía opción de malinterpretación; para ella Neji era asexuado, y cualquier muestra de cariño era en pro de la hermandad entre ambos. Por ello, y por la forma en que siempre han realizado las cosas, es que jamás pensó que lo entendido como una antigua fantasía de adolescente que salían como un juego en su mente podían haber llegado a concretarse a tal punto en donde él, en todo su esplendor, y con serios problemas para poder llevar la situación y expresar sus sentimientos, estaba desnudo a su lado, luego de haber hecho el amor, y de paso con un alboroto en el corazón sin ataduras que tenía Tenten entremedio de aquellos senos que habían sido besados con angustia.

– Por la mierda – susurró para ella. No quería herirlo. No quería herirlo pero sí o sí iba a suceder. No quería hacerle falsas ilusiones. Sí, le había encantado, la había vuelto loca, y recordarlo la atemorizó. Tomó entre sus manos su cara y sintió un gran peso en sus hombros ¿Por qué le costaba tanto seguir sus propios principios? Soltó un lastimero suspiro, se estaba sintiendo pésimo al verlo a su lado, él se estaba enganchando – Sólo sé cagarla – se levantó con prisa, tomando algunas prendas que estaban en el suelo de manera grácil. Dio una última mirada a Neji, le molestaba verlo ahí. Salió por la puerta del cuarto sin hacer mayor ruido al cerrar.

Ella no se percató, pero él no dormía.

Y él lo había visto, lo había escuchado, lo había sentido todo. Ella no quería esa situación. Algo se hundió en su pecho y dolió.

Le dolía increíblemente como ella le había mirado, sentía esa rabia en los ojos de Tenten. Sentía el rechazo, para ella había sido un grave error. Ella la había cagado al haberse acostado con él. Antes que pudiera algo comenzar, antes que pudiera analizar y sentir a solas los sentimientos que afloraban, ella le había dado entender no, no podía significar nada. Que no. Que esto no iba a resultar.

Todos sus músculos se tensaron. Reaccionó con rapidez y se levantó de un salto al verla salir. Tomó su bóxer y se lo puso rápidamente, nervioso. Estaba histérico, pues no le encaja del todo lo anterior. Su cuerpo estaba incómodo, palpitaba fuerte su pecho, quería arrancar. No quería molestarla, ni hablarle, ni mirarla, no podía asumirlo todo sin algún recuerdo.

No encontró la musculosa que utilizó la noche anterior y tampoco intentó buscarla por mucho tiempo, no quería hacer mucho ruido, desconocía si Tenten se encontraba aún en la casa, sólo deseaba retirarse sigilosamente y pensar en solitario. Recolectó toda su ropa y se metió al baño. Se puso todo lo más rápido posible y se volvió a mirar en aquel espejo. Sintió que la imagen de su rostro reflejada en aquel espejo liso y limpio no era la misma de siempre, algo se encontraba diferente. Algo había cambiado, se miraba y se sentía fuera de contexto, no podía verse y encontrarse, la cabeza martillaba, escuálido, pálido, con ojeras marcadas de un fuerte violeta, como nunca. Las ganas de desaparecer de la casa se presentaron con mayor fuerza, quería escapar de lo de anoche, algo que no sabía con exactitud qué fue, pero fácilmente podía intuirlo.

Al salir del baño le hubiera gustado encontrarla recostada; tenía un extraño miedo por lo que sentía.

Ella lo estaba cambiando, pero algo le decía que la relación le dañaba, le dolía mirarla, le dolía pensarla. Se confundía, pues pensaba que tener una relación con Tenten no podría ser tan fuera de lo común o complicado, pensó que cuando sintiera por primera vez algo parecido al amor sería agradable, tierno y correspondido; no confuso, no poco convencional como lo estaba pasando. Ella no se comprometía, ella no era virgen y nunca le dio importancia a ese tipo de cosas. Él sí le daba importancia a ese tipo de cosas, y odiaba que Tenten de típica no tuviera nada. A ella no le encantaban las flores, menos las cursilerías, le desagradaba el rol sumiso e histérico de la mujer en las relaciones que la rodeaban - como Sakura y Sasuke - ella vivía a su modo, con sus ideales y sus típicas distracciones, con su carácter cálido, amigable y fuerte cuando correspondía. Eso, precisamente eso le chocaba tanto con su estilo de vida, con las tradiciones del clan Hyuga, los protocolos que podía mandar a la mierda. Ella era todo lo contrario a todo modelo de mujer que su familia esperaba y que la aldea tenía, y por ello era muy criticada.

Decidió alejarse, quiso mirarla pero no estaba, aunque su ausencia le hacía sufrir de igual forma, sufría de una manera indeterminada. Lo confundía. Quería despedirse ¿Por qué ella se había ido? No entendía ninguna de las reacciones que había tenido hasta el momento, pero le hubiera gustado que todas fueran distintas.

Al encontrarse completamente vestido salió del baño, tenía ganas de verla por última vez, pero al mismo tiempo quería que las cosas no se hubieran dado de tal manera, quería algo más normal. Observó la cama deshecha, algo había recordado de manera muy vaga que lo dejó con la mirada clavada en las sábanas.

Con decisión descorrió las gruesas cortinas, abrió las ventanas y saltó por el tejado, llegando a un árbol. Desde las alturas podía ver como Tenten estaba sentada en la puerta de entrada de la casa, vestida de manera holgada mientras fumaba un cigarrillo ¿Desde cuándo fumaba? Él sabía que solo sucedía cuando algo la mantenía nerviosa. Cerró los ojos y con un ágil movimiento comenzó su marcha.

No quiso mirarlo, sabía que había salido por la ventana y esa era la idea. Ella no iba a mirarlo, simplemente quería que saliera de su casa. Tenía unas importantes ganas de estar sola, no podía mirar los ojos perlados, le daba vergüenza.

El vaho del cigarro se escapaba por sus labios y se mezclaba con el aire. Estaba estática, con la mirada perdida en el muro de enfrente de su casa. Mentalmente estaba teniendo una importante lucha que no tenía intenciones de parar. ¡Se sentía tan extraña! Se tocaba suavemente uno de los muslos para tener una infinidad de recuerdos. Miraba la parte interior de los muslos, recordaba algunos besos cálidos que habían sido depositados en ese lugar y un intenso escalofrío recorrió su cuerpo.

– ¡Tenten! – escuchó como la llamaban frente a ella. Levantó rápidamente la mirada.

– Temari, hola ¿Qué haces tan temprano acá? – dijo mientras apagaba la colilla de cigarro en el pasto y se le levantaba con pereza. No la había escuchado llegar, tampoco había sentido su presencia, estada demasiado metida en sus pensamientos. Estada demasiado desanimada en ese momento para prestar atención. Giró sobre sus talones entrando a la casa lentamente, de manera tácita Temari la siguió cerrando la puerta tras sí.

– ¿Desde cuándo fumas? No me digas que estas agarrando los mismos malos hábitos que Shikamaru – se sentaron ambas en las sillas del comedor. Temari la miraba con reprobación. Desde temprano y recibiendo regaños, pensaba Tenten – Tú siendo una de las kunoichi más fuerte y rápida, sabes que no puedes fumar porque daña enormemente tu capacidad cardiovascular, el flojo de Shikamaru se puede dar ese lujo, nunca mueve el culo, pero tú no Tenten.

– Déjame, ni que lo hiciera seguido – rodó los ojos con pereza, se levantó sin avisar dirigiéndose a la cocina para sacar un par de vasos y jugo que tenía en la nevera – ¿quieres jugo? – preguntó con ambos vasos en sus manos

– Bueno… – en ese momento un charquito que estaba sobre las tablas de madera, con pedazos de lo que era un jarrón y las orquídeas desparramadas llamó su atención – Tenten – llamó con curiosidad, Tenten jamás dejaría un charco en la madera toda la noche, sabía que ella cuidaba mucho el lugar en el cual habitaba.

– Dime – dijo sentándose nuevamente en la misma silla y sirviendo en silencio los vasos con el líquido naranja, mientras miraba alrededor buscando donde había dejado los bollitos dulces para compartir con Temari.

– ¿Por qué no has limpiado aún el jarrón que se te cayó? ¿Acaso quieres estropear el piso flotante? – Tenten dirigió la mirada donde se encontraban las orquídeas. Claro que no quería estropear su hermoso piso flotante, pero ayer no le había dado tiempo para limpiarlo, tampoco quería hacerlo en ese momento.

– Dios… tengo mucho que contarte – miró hacia otra parte, el problemita con el Hyuga empezaba a colmarle la paciencia, con cada cosa aparecía un recuerdo, todo le recordaba lo confusa e indecisa que estaba siendo con él. Temari la miró con una ceja enarcada, algo podía intuir de qué venía esa mirada avergonzada, cansada.

– Deja adivinar – ironizó –… tiene que ver con Hyuga "ataque de celos" Neji.

– Terrible – dijo dando a entender de lo que había sucedido luego de que ambos se retiraran del recinto donde se había concretado la celebración – nunca me había sentido así de mal por meterme con alguien – dijo tomándose la cabeza con ambas manos mientras apoyaba los codos en la mesa. Temari tomaba un sorbo del jugo – Me cuesta controlar lo que hago con él, siendo que estoy consciente del problema que me va a traer todo – miraba directamente su vaso.

– Entonces detente, es bastante sencillo si lo piensas, estas justamente en el momento para detener lo que empezó con uno de tus tontos jueguitos coquetos – tomó una pausa mirándola – no es que quiera juzgarte… igual no te entiendo, no entiendo qué te complica, ahh… – suspiró – es verdad que es lindo, y yo siempre pensé que te lo querías tirar, pero porque era tu amigo no lo habías hecho, y ahora que lo hiciste te quieres detener. No entiendo – comentó con serenidad al tiempo en que cruzaba sus brazos y negaba lentamente con la cabeza.

– Es que como que me gusta, o quizá no, pero me asusta estar con él – Temari rió levemente con lo que Tenten estaba diciendo, esta al escucharla reír levantó inmediato la cabeza – ¡Temari! Es en serio… es que además Neji, conociéndolo, debe ser muy intenso… y me da miedo lo que me provoca – Temari la miró incrédula, primera vez que sentía que su amiga se estaba sincerando de esa manera, y que por primera vez podía evidenciar un atisbo de enamoramiento en sus palabras. Tenten con el tiempo se había especializado en arrancar de los compromisos, en pasarla bien sin ataduras y no darle una explicación a nadie, sin culpas ni remordimientos, mas ahora se veía todo lo contrario.

– Quizá te estas enamorando… – no sabía si decirlo como una pregunta o una afirmación, de manera que no dejó claro en qué sentido iba su comentario, pero Tenten abrió amplio los ojos.

Al parecer había sido mala idea decirle eso, su expresión cambió a una mucho más angustiosa que a la anterior. Ni siquiera quería hacerse la idea de lo que era estar enamorada, le aterraba la responsabilidad que ello conllevaba, y la desilusión que Neji sentiría al estar con una persona inconstante. Temari no supo que hacer, ella era muy seria con sus relaciones, y aunque envidiaba un poco con la rapidez y liviandad con que Tenten tomaba las relaciones amorosas, esta vez no sabía cómo ayudarla ni qué decirle, ella sabía que en su posición hubiera obra de manera completamente distinta, pues sabía detectar mejor sus emociones que Tenten.

– Deja ese tema un momento atrás, necesito que me digas si tienes disponibilidad esta semana – dijo intentando cambiar el tema de manera que esta saliera de sus pensamientos – lamentablemente tiene que ver con la familia Hyuga, pero no necesariamente con Neji – Tenten la miró extrañada, odiaba que Temari hiciera eso cuando se daba cuenta que estaba cayendo en un hoyo emocional, pues no le daba tiempo para pensar lo que conversaban, pero por otra parte le agradaba, evitaba que se sintiera mal durante el resto del día. – No sé si te diste cuenta que Hinata y Naruto, luego de esa misión extraña que tuvieron, llegaron muy melosos y ahh… – suspiró, como odiaba pensar que Naruto era más rápido que Shikamaru para algunas cosas – Quieren hacer público su noviazgo con una fiesta entre nosotros, los de siempre, y van a dar la fecha de su matrimonio, Naruto está muy emocionado. Quieren hacer algo íntimo entre los cercanos y Hinata quiere que le ayudemos con los preparativos.

– Te ganaron, jajaja – reía Tenten mientras Temari hacía una mueca con sus labios, bufando – ¿Cuál es la necesidad de casarse tan pronto? – tomó un sorbo de su vaso.

– No lo sé, están súper entusiasmado, cuando no es taaaan necesario irse tan rápido – Tenten la mira de manera burlesca – es mejor ir lento… como Shikamaru – había comentado con un volumen bajó Temari, ocultando la leve decepción de que aún no formalizaran.

– ¡Jajajaja! – rio Tenten con ganas – ayyy, ella también quiere que le pidan matrimonio delante de la familia – Temari se había sonrojado mientras giraba su rostro indignada hacia una lado. Tenten la miró entretenida, pero dijo de manera más conciliadora – No es necesario ese tipo de tonteras para saber que Shikamaru te ama y va en serio contigo.

– Lo sé, solo que es tan lento – miró las flores tiradas en el suelo– en todo es taaan lento…

– Y ¿te gusta que te lo hagan lento? Jajajaja – dijo Tenten entre risitas

– Ridícula, jajaja – rio también con ganas. Tomó el último sorbo de su vaso y se levantó dirigiéndose hacia la puerta, deteniéndose en esta justo antes de cruzarla – Bueno, me retiro. Tengo que manejar unos papeles que Gaara me encomendó y luego ver a mister lentitud. Intenta estar atenta al celular, te llamará Hinata para acordar bien el lugar en donde se realizará el evento y todos los detalles de lo que haremos en la semana.

– Okay, no hay problema, estamos viéndonos – se dieron un breve abrazo – gracias por la charla – dijo dedicándole una tierna sonrisa.

– Claro, no hay problema, nos vemos – dijo caminando hacia la calle. Antes de que Tenten terminara de cerrar la puerta le llamó la atención – ¡Hey, Ten! Revisa tu cuello jajajaja – dijo despidiéndose con la mano en la medida que volvía a caminar derecha por la calle. Tenten se tocó el cuello y quedó extrañada.

Subió las escaleras de manera patosa. Entró a su cuarto siendo un desastre con la cama en completo desorden, había frazadas tiradas junto a la cama, al igual que algunas almohadas. A pesar que las ventanas estaban abiertas de par en par aún podía sentir aquel exquisito olor a sexo.

Se sentó en la cama y giró al lugar donde se había quedado dormido Neji. Se puso boca abajo agudizando el olfato, sintiendo el olor de él, sintió como el color subía por las mejillas empezando a dejar fluir tranquilamente los recuerdos que no se había permitido desde que había despertado. Agarró la almohada que él había ocupado y la inhaló. Le estremecía, le encantaba su aroma.

… Tenten pudo ver a Neji quebrarse sobre ella en un beso cálido que no se asemejaba en absoluto a los anteriores. Él no pudo aguantar más la presión y dejó caer un par de lágrimas por sus mejillas al tiempo que mordía los anhelantes labios con deseo de pertenencia, movió sus labios tersamente sobre los de ella, que no pudieron negarse otra vez. Comenzó a acariciar su pelo, las mejillas hirviendo, la clavícula femenina y marcada; bajó sus besos por el cuello mientras ella aferraba sus manos en la espalda ancha. Con deseo tomó inesperadamente el rostro de Neji entre sus manos y lo besó, lo besó profundamente, con ansias, con angustia; sus manos tiritaban frágiles sobre las mejillas del Hyuga.

Neji recorría embriagado su torso. Ya no dolía. Ella no quería que se detuviera, él no iba a permitir que eso sucediera.

Profundo. Estaba siendo más profundo e intenso de lo había esperado.

Ardiendo. El cuerpo de Neji de súbito estaba ardiendo sobre el suyo. Lamió con delicadeza el cuello, quitó con apuro las prendas que estorbaban y bajó por entre los senos. Lamió su pezón derecho excitado, con dedicación chupaba, lamía, lo besaba, con urgencia se dirigía al seno izquierdo que aguardaba erecto e irrigado. La vista se le nublaba a medida que las calientes caricias se propagaban por su piel crispada. Tiró levemente la cabeza hacia atrás mientras agarraba con fuerza el pelo de Neji para profundizar la chupada en su seno firme. Separó su boca de ellos y bajó lento por el vientre plano, besando y mordiendo las costillas, la barriga. Mordía. Mientras sus manos recorrían el cuerpo femenino con intenciones de encenderla. Mordía suavemente después de cada beso depositado en la piel morena. Jugueteo con las bragas entre sus labios un tiempo, para luego bajarlas con sus manos y besar los muslos a medida que estas se deslizaban suavemente a lo largo de sus piernas. Gemía, ella gemía despacio con cada caricia. Veía el contorno de Neji en la oscuridad, tocaba su cabello enredado en sus manos, los labios, la lengua que desplegaba con cierta maestría. Gritó, estaba sofocada y excitada, sentía la penetrante y lasciva lengua de Neji, como el deseo la dominó, y eso le encantaba.

Lamía suavemente los labios mayores e inferiores de su húmeda y ardiente entrepierna, paseando la lengua de arriba a abajo, introduciéndola lentamente al orificio, rozando el propenso botón de placer, que al tocarlo ella enloquecía. Exasperada. Enloquecida y exasperada estaba ante las arrogantes y perversas miradas del chico, ante su cuerpo que gritaba placer, ante la lengua que agitaba con un frenético ritmo en su clítoris, ante aquellos dedos que estaban dentro y fuera de su cavidad con aquella parsimonia demoniaca. Se había detenido. De súbito se había detenido subiendo su rostro a la altura del de Tenten, la miraba caliente y apasionado. Sacó la musculosa con rapidez y la dejó sobre las sábanas.

Tocó los pectorales masculinos, perlados por sudor, los tocaba con deseo, quería memorizarlos, recordarlos. Tomó entre sus dedos aquel duro pene y lo recorrió con malicia. En un beso vehemente él quedó bajo ella, un beso furioso y hambriento. Anhelante. Apoyó su marcada espalda en el respaldo de la cama, sentándose, respirando agitado. Penetró. No dio tiempo para que ella se acomodara y él, ansioso, agarró con fuerzas sus amplias caderas sentándola a ahorcadas sobre su palpitante erección, haciendo que llegará al tope de la húmeda vagina. Gritó entre sus labios al sentirlo dentro. Apretaba sus senos, lamía sus labios, y gemía en ellos, la embestía lenta y tortuosamente. Sudaban. Dejó una mano guiando las embestidas mientras que con la otra tocaba suavemente su clítoris, estremeciéndola más, cada vez sentía como se contraía su vulva, cómo la presión aumentaba en su cuerpo, lo estaban disfrutando.

Él le hablaba ronco al oído, decía con voz grave y excitante lo que había sentido todo ese tiempo, lo que había guardado.

– Ah…Tenten… – articulaba como podía entre los gemidos y las embestidas incesantes, embestidas desesperadas que le estaba entregado con un perfecto ritmo. La miró directamente a los ojos, esta no evitó mirarlo y sentirlo, rodeó sus brazos en el cuello de Neji acortando la distancia, sintiéndolo más íntimo – me encantas… cuántas veces te imaginé así… – agarró una de las mejillas de ella con fuerza, pegando su frente a la de ella – no quería enamorarme… aahh… no así.

Deshizo el abrazo que había depositado en el cuello de él, tomando entre sus manos las mejillas de Neji y en un beso enternecedor fue una de las más deliciosas embestidas, antes de que ella llegará al clímax.

– Ohhh – gruñó él al sentir cómo Tenten se contraía con su miembro aún dentro de ella, de manera tal que generó un último gran estímulo en él. Sintió una descarga en su cuerpo, agarrándola firmemente por la cintura al momento de eyacular.

Lo abrazó con ternura, a pesar que las palabras se agolpaban en su garganta, no podía pronunciar palabra alguna, estaba agitada y emocionalmente conmocionada ¿Era real lo que acababa de decir? Le limpió una gota de sudor que caía por su frente desnuda, justo en frente del sello familiar. Depositó un escueto beso en el sello para mirarlo y sonreírle.

Tenten se acomodó a su lado, haciendo de esta forma que él la abrazara, depositó otro vehemente beso en los labios de la chica para luego acomodar su cabeza en la almohada cercana, así intentar calmar su respiración. Le acariciaba el cabello a la chica mientras la miraba introspectivo, hasta que finalmente le ganó el sueño.

Quería dejar esos recuerdos de lado. Alejarlos, mas no pudo. Apretó fuertemente la almohada pero sentía cómo nuevamente esa sensación agridulce la inundaba al recordarlo todo, al recordar lo que le había dicho mientras lo hacían; volver a sentir el aroma de Neji a centímetros de su rostro; imaginarlo excitado y con su mirada perdida en sus ojos, él la penetraba con los ojos, porque nunca dejó de mirarla directamente y no leía lo que estaba acostumbrada, Neji le gritaba con sus ojos aquel sentimiento que la envolvía y atemorizaba al mismo tiempo, la miraba deseándola, la miraba queriéndola. Sentía como si se estuviera hundiendo en un sueño, en un mundo imaginario, lo sentía tan presente, no podía dejar de revivir cada caricia en su cuerpo. Ella lo quería vivir.

Se levantó con un nudo en la garganta, se metió a la ducha y se dio una ducha caliente, quería sentirse abrigada de algo, del calor que no estaba, de la ausencia de él. Al salir pudo percatarse de lo que hablaba Temari, Neji había dejado una pequeña y sutil marca en la base del cuello, junto a la clavícula. Temari sabía que había pasado algo más que un beso, la prueba estaba presente. Suspiró. Tocó la marquita en el cuello. A pesar de todo no le disgustaba recordar cómo le comían el cuerpo… A pesar que le asustaba, le había encantado sentir que hacía el amor por primera vez.

Sonreía para ella en el reflejo.

Llegó rápidamente a su casa, saltando por los tejados con prisa, con la habilidad que le caracterizaba, con un delirio irreconocible. Agitado, avergonzado, confundido. Entró por el ventanal de su cuarto y lo cerró tras sí de un sólo golpe.

Se estiró en su cama clavando la mirada directamente en las curtidas maderas que decoraban el techo alto y oscuro de su cuarto. Lo analizaba con la mirada, buscando una respuesta a todo lo ocurrido. Quería entender qué era exactamente lo que estaba pasando, como había perdido capacidad de control sobre sus emociones, sobre sus actos. Quería recordar cómo le había hecho el amor. Quería recordarlo completamente todo. Y no recordaba prácticamente nada, hurgaba y hurgaba, encontrando vagos besos, vagas sensaciones. Se estaba abandonando a una ola de las sensaciones que menos le agradaban, se estaba sintiendo vulnerable y estaba haciendo que la vida pasara por sobre él, sin poder controlarlo, sin poder entenderlo, sin siquiera quererlo o pedirlo, Estaba perdido en el mar de emociones que sentía, se perdía en el deseo que había guardado con cautela de hace mucho tiempo; se perdía en los celos que profería Shino; se perdía en los sentimiento con que ella lo azotaba, a veces era sincera y se abría, luego se retraía. Al tiempo que empezaba a sentir una calidez genuina de parte de ella, se la arrebataba de los brazos, se lo quitaba, y terminaba con esa sensación de abandono que le llenaba el pecho en ese instante. Lo confundía. Le confundía también no saber qué había hecho para terminar haciéndolo.

A fin de cuentas ella también estaba temerosa, ella tampoco entregaba. Aún no sabía si ella estaba siendo clara con sus sentimientos. Ella se arrancó. Al despertar Tenten no estaba a su lado, simplemente se había retirado a algún lugar. Algo de eso le había dolido ¿Cuál era el mensaje que quería entregar dejándolo sólo en su habitación?

Se sentía demacrado, primera vez que su cuerpo recibía los estragos de una terrible resaca. Su cabeza palpitaba fuerte y estrepitosamente, su estómago estaba más que sensible, era como si le hubieran dado vuelta, sentía sed y frío constante. No sabía cómo hacer para dejar de sentir el dolor de cabeza y el mareo. Levantándose de manera patosa se dirige a su baño, moja su cara demacrada y decide simplemente tomar una ducha fría, comer algo y dormir, quizá eso lo recompondría un poco después de todo.

…..

Y sí, luego de prácticamente tres años he vuelto en gloria y majestad. Sé que puede que algunas me odien, demoré demasiado en actualizar. Pero luego de tantas malaventuras he vuelto, con computador, internet y vacaciones llenas de inspiración.

Espero realmente que me perdonen por la nula constancia, pero como amo escribir, amo esta historia, y amo el nejiten, no podía bajo ninguna circunstancia dejarlo así. Espero lo disfruten mucho y me perdonen también. Espero leer sus comentarios de la actualización y saber si les agrado.

Pronto también actualizaré Extacy

Muchísimo cariño, nos vemos en 7-10 días más. Saludos