Primero que todo, quiero disculparme. ¡No hay palabras suficientes para decir cuánto lo siento! Mi computador murió el día siguiente de mi última actualización, llevándose mis traducciones con él. Esperé a que me lo arreglaran, pero sigue en coma, por lo que tuve que hacerme el ánimo de traducir nuevamente los mismos capítulos, dejando la frustración de lado. Les prometo que los compensaré, en serio. Traduciré como loca y actualizaré lo más pronto posible.
Entre el tiempo transcurrido, la autora terminó el la historia, por lo que ahora iré con todo para terminarla lo más pronto posible. Ahora puedo decir lo linda que es sin saltarme ningún punto.
Muchísimas gracias por sus comentarios, son los que me impulsaron a dejar la rabia de lado y ponerme a traducir de nuevo. No dejaré la historia y espero que sigan allí.
Resúmen: En un mundo en donde el nombre de tu alma gemela aparece en tu cuerpo, la marca de Kurt ha sido tachada luego de la muerte de la suya. Años después, ¿qué pasará cuando se encuentre con alguien que posee exactamente el mismo nombre de su fallecido destino?
Disclaimer: Glee y sus personajes son propiedad de RIB y FOX y esta historia, con su respectiva trama, de framby. A mí sólo me pertenece su traducción.
Link de la historia original (borrar paréntesis): http(:)(/)(/)(scarves)(and)(coffee).(n)(et)(/)(vie wstory).(php)?(sid=78)(86&wa)(rning=20)
Imágen: Lurida
Y sin decir más, les dejo el capítulo. Es más largo y pasan muchísimas cosas, así que espero que lo tomen como una recompensa por el tiempo transcurrido.
Chasing your love
Capítulo 3
Ante las palabras del hombre, Kurt lo dejó ir y sus brazos cayeron a su lado, liberando a Blaine de su prisión. Kurt, congelado, miró a Blaine a los ojos y por un momento lo olvidó todo. Olvidó lo solo que estaba, olvidó que nada iba a mejorar para él, olvidó aquel dolor abrasador dentro de él que nunca lo dejó desde que perdió a la única persona que se suponía lo iba a amar y comprender. Kurt lo olvidó todo y en su lugar vio vida y esperanza en los orbes del otro. Vio en lo que podía transformarse él y su vida, una avasalladora sensación recorriendo con fiereza por sus venas y haciéndole sentir más en paz de lo que nunca se había sentido.
Dio un paso hacia atrás, casi tropezando. Necesitaba algo de espacio, necesitaba aire, necesitaba tener un indicio de lo que le estaba ocurriendo. Sus ojos pestañeando sobre todo y nada de la habitación, pero nunca volviendo hacia Blaine. No podía ver más al hombre, no sabía qué le ocurría y no quería saber. Su respiración se hizo irregular, podía sentir sus pulmones oprimidos, podía sentir el hielo escalando por su sistema y el miedo comiéndoselo vivo. Sólo quería que el sentimiento se fuera. Sólo quería que todas esas emociones lo dejaran solo y nunca volvieran. Su mente comenzó a nublarse y sus piernas a flaquear, mientras sentía cómo enfermaba. Su pánico convirtiéndose en una salvaje disonancia dentro de su cabeza e involuntariamente, Kurt miró a Blaine, encontrando sus ojos de inmediato. Kurt encontró su ancla.
El pánico desapareció y su respiración empezó a regularizarse, su pecho sólo moviéndose de arriba abajo con rapidez por la intensidad de la mirada de Blaine sobre él. Kurt lo observó con fijeza, labios levemente entre abiertos, pequeñas exhalaciones saliendo. No registró que se estaba moviendo hasta que sintió la mano de Blaine en su brazo. Kurt se inclinó y capturó los labios del hombre con los propios. Éste inmediatamente correspondió el beso, succionando el labio inferior de Kurt, antes de morderlo y mover sus manos hasta el cuello del joven, atrayéndolo más cerca.
Era intoxicante y Blaine no quería que acabara, podía sentir cada célula de su cuerpo saltando vivazmente, cada latido de su corazón y cada uno de sus nervios reaccionando al beso.
La mano de Kurt encontró la mandíbula de Blaine y gentilmente presionó su pulgar en su mentón para inclinar la cabeza del hombre y detener el beso, antes de juntar sus frentes. No se atrevían a abrir los ojos, disfrutando el momento. Ambos jadeaban y podían sentir el fantasma de sus alientos sobre sus labios hinchados, el quieto silencio y las oleadas de sus pechos relajándolos después de las duras semanas pasadas.
En el momento en que las manos de Blaine alcanzaron los brazos de Kurt, el más alto salió de su fantasía, la realidad volviendo a él, desmoronándolo. Esta vez no se volvió a mirarlo, no dejó que el hombre dijera nada y rápidamente recogió sus cosas, antes de volar fuera del cuarto.
Blaine llevó su mano hacia sus labios para sentir la suavidad en ellos, luego de haber sido besado como nunca antes. No fue un simple beso, podía decirlo. Tanto había sido dicho en ese contacto y aún así no lo suficiente. Miró la puerta por la que el hombre misterioso se había ido, preguntándose qué era lo especial en él y por qué reaccionaba tan enérgicamente ante lo que sea que Blaine hiciera.
Kurt corrió de vuelta a casa, subió las escaleras de dos en dos, entró a su apartamento y luego a su habitación, dio un portazo para cerrar la puerta y se enterró bajo las almohadas y la manta. Esperó que la adrenalina de su carrera y la profunda oscuridad de su escondite le ayudaran a bloquear lo que había ocurrido, le ayudaran a dejar de sentir. Pero no podía y el recuerdo de la suavidad de los labios de Blaine sobre los suyos, la firmeza de su cuerpo contra el propio, se hacían paso de vuelta como olas a su mente y volvían para atormentarlo. ¿Cómo podía sólo un nombre afectarlo? Porque eso era Blaine después de todo: un nombre. Kurt no conocía al hombre, no tenía idea de quién era o de dónde venía. Todo lo que sabía era que el joven tenía la desagradable capacidad de llegar hasta él y aparecer de cualquier lugar a cada hora del día. Así que la única cosa que pasmaba a Kurt, el único pequeño detalle que lo desconcertaba, era su nombre.
Blaine Anderson. El nombre quemaba en su mente cada vez que pensaba en él; le hacía sentir enojado y amargado, posesivo y agotado – especialmente agotado. No importaba con cuántos hombres Kurt había dormido, no importaba que le mintiera a todo el que supiera su secreto. La verdad era que Kurt anhelaba a su alma gemela; aún le afligía su pérdida. El hecho de que ahora conociera a alguien con su nombre exacto había arrojado a Kurt a una confusión que no estaba listo a enfrentar. Él pensaba que era fuerte e independiente, pero un nombre había comprobado lo equivocado que estaba.
Kurt se acomodó aún más en su manta, sin desear nada más que olvidar ese día.
No se vieron el uno al otro por unos pocos días y, como ya era usual actualmente, la siguiente vez que lo hicieron Blaine apareció de la nada. Kurt estaba sentado en una banca, disfrutando el frío viento de comienzos de febrero, alternando entre leer su libro y observar a la gente caminar por el parque. Blaine se presentó de pronto con dos vasos de café en mano y se dejó caer junto a él.
- Hola – Blaine exhaló, extendiéndole uno de los cafés a Kurt, quien lo miró suspicaz, antes de tomarlo. – Tuve que mensajear a Bas para saber cómo te gusta el café y él le tuvo que preguntar a tu otro compañero… ¿Puck? – probó y sonrió al ver a Kurt asentir – pero creo que obtuve tu orden correctamente.
- Gracias. Es muy considerado – Kurt dijo igualmente. Se sentaron con incomodidad junto al otro por unos minutos, sin decir nada y bebiendo sus cafés. - ¿Cómo sabías siquiera donde estaba?
- Bueno, los viernes tienes un receso entre tus dos clases de la mañana y usualmente estás en la biblioteca, en la cafetería o aquí – respondió, inclinando la cabeza hacia atrás y lanzando aire por la boca, creando vaho.
- Eso es aterrador.
- Yo… probablemente… definitivamente sí. Pero mis inclinaciones aterradoras te consiguieron café gratis, por lo que puede que no sea tan malo después de todo.
- Sigue siendo aterrador y sigo sin estar seguro de por qué haces esto – Kurt contestó honestamente, mientras miraba directo hacia Blaine, quien sonreía con timidez.
- Yo… yo sé que lo que ocurrió en la sala de los casilleros la última vez fue un impulso del momento, pero lo que dije, lo dije en serio. Quiero la oportunidad de conocerte y de mostrarte quién soy. Si no te gusta lo que encuentras, entonces creo que no estaré satisfecho aún, pero al menos sabré que di lo mejor de mí – Blaine no sabía por qué estaba siendo tan honesto con el extraño, ya que después de todo seguían siendo desconocidos para el otro, sin importar cuántos encuentros al azar hayan tenido. Pero sabía que existía algo entre ellos, algo inefable e inexorable que lo empujaba hacia el hombre una y otra vez. Por lo que tenía que intentarlo hasta que se le fuera concedida una oportunidad.
Kurt no quería dejar que este hombre lo hechizara, no quería encontrarlo hermoso y adorable con su nariz roja, porque estaba frío afuera; definitivamente no quería que le gustara y la única forma en la que podía hacerlo era o mantenerlo a la distancia de su brazo o perderse a su lado, durmiendo con él y luego estar listo con este tipo de encaprichamiento que sabía que estaría allí si dejaba que Blaine hiciera las cosas a su modo.
Kurt se acercó a Blaine, sus ojos viajando intencionalmente entre sus ojos y sus labios, inclinándose a un ritmo viciosamente lento. Se dio a sí mismo tiempo para invadir el espacio de Blaine, lamiendo sus labios cuando el hombre de cabello rizado los miró. Kurt dejó su mano reposar en la rodilla del chico y luego, juguetonamente, recorrió con uno de sus dedos su pierna, sin dejar de mirarlo a los ojos. Esperó hasta que sus labios estuvieran casi tocándose, esperó hasta que casi pudieron probarse el uno al otro, pero no completamente, y sonrió con picardía.
- Convénceme.
Y con eso Kurt rápidamente se puso de pie y una vez más caminó lejos de Blaine, dejando al hombre sin aliento y un poco excitado.
Blaine se rio con entusiasmo ante la situación. Una vez más Kurt se alejó de él, otra vez estuvo provocándolo y siendo ofensivo, pero al menos en esta ocasión había aceptado, de alguna forma, darle una oportunidad y eso era todo lo que importaba, porque Blaine no quería nada más que una oportunidad.
Eso es por lo que, unos días después, se presentó en su apartamento con café y pasteles. Puck abrió la puerta y le dejó entrar.
- Hey, amigo, ¿me das algunos? ¡Estoy hambriento y huelen asombroso! – Puck preguntó, apuntando la caja llena de comida.
- Por supuesto. Los compré para que los comiéramos, después de todo. – Puck abrió la caja y comenzó a llevar mediaslunas* dentro de su boca, lo que hacía difícil entender qué estaba diciendo.
- Entonces, ¿qué estás haciendo aquí? No que sea malo o algo, pero El Capullo no está – Blaine frunció un poco el ceño y una vez que entendió todo, preguntó.
- ¿El Capullo es el apodo de Sebastian?
- ¡Sí! ¡No! No, absolutamente no. No sé de qué estás hablando. Por favor, por favor no le digas que lo llamo así. Hicimos una tregua ayer en la tarde después de una larga pelea por los Coco Pops**. Por favor – el alto suplicó hasta que Blaine aceptó.
- Sí, claro. No diré nada, tienes mi palabra – prometió, tratando de no reírse ante esos dos hombres adultos discutiendo por cereales. – En realidad estoy aquí para ver a Porcelana.
- ¿Estás aquí para ver a K? Pensé que odiaba tu trasero – Puck dijo para sí, antes de hacer una mueca y mirar a Blaine – Quiero decir…
- ¿K?
- Sí, él prefiere Porcelana, pero soy el único por aquí que tiene el derecho de llamarlo K.
- Oh, está bien. Entonces, sí, estoy aquí para ver a Porcelana y no te preocupes, creo que aún me odia. Sólo que un poco menos que antes, es todo.
- Okay, al final del pasillo, puerta izquierda. Es su cuarto. – Puck se encogió de hombros y desapareció con toda la caja de pasteles. Blaine se encaminó hacia la puerta indicada y golpeó con suavidad.
- ¿Qué demonios quieres, Noah? ¡Estoy trabajando! – Se escuchó una voz amortiguada desde detrás de la puerta.
- Uhm, no es… es Blaine.
- ¡Auch! – un fuerte sonido manó del cuarto y Kurt apareció frente al cantante - ¿Qué haces aquí?
- ¡Estoy convenciéndote! – Blaine respondió honestamente, inflando el pecho con orgullo al tiempo que una amplia sonrisa aparecía en su rostro.
- Si tú lo dices – Kurt dijo, su mano en la puerta y una poco impresionada mirada plasmada en su cara.
- Yo… yo en realidad tenía pasteles para ti, pero no lograron pasar a Puck. Así que sólo es café. – Blaine continuó, mostrando los vasos – Y estaba pensando que tal vez podríamos pasar el rato fuera.
- No te preocupes, haré que Puck te pague por los pasteles – dijo casi con amabilidad. – Sobre lo de pasar el rato, no será posible. Tengo una tarea que necesito acabar. Gracias por el café – Kurt comenzó a cerrar la puerta, cuando vio la mirada rota de Blaine.
Sintió culpabilidad recorriendo su cuerpo ante la vista y se detuvo abruptamente. Reabrió la puerta por completo y observó al hombre frente a él.
- ¿Puedes darte la vuelta por un segundo? – Kurt casi ordenó, antes de añadir – Por favor. – Blaine lo hizo y se dio vuelta, sin saber por qué - ¿Tienes algún plan para las próximas cinco horas? – El joven se volteó hacia el ojiazul y lo miró con incredulidad – Lo tomaré como un no. Bien, podemos pasar el rato, pero no nos iremos, comeremos o dormiremos hasta que haya acabado contigo – el más alto advirtió. Cuando las mejillas de Blaine se sonrojaron por sus palabras, rodó los ojos y explicó – No voy a tener sexo contigo, vas a ser mi modelo.
Por la primera hora, ninguno de los dos dijo una palabra. Kurt estaba concentrado en su trabajo y trataba de no pinchar demasiado a Blaine. La cercanía no los molestaba mucho y, afortunadamente, Blaine se quedó quieto sin siquiera encogerse ante los posibles dolores. Eso era así hasta que recordó por qué estaba allí en primer lugar.
- Así que… Puck te llama K – intentó, esperando que pudiera llevar al otro hombre a hablar con él.
- Bien visto, Sherlock – Blaine esperó un poco más y cuando el otro no dijo nada, volvió a presionar el tema.
- ¿Por qué te llama así?
- No es de tu incumbencia. Quédate quieto. – Kurt se incorporó y enfrentó la espalda de Blaine, mientras comenzaba a trabajar en las telas que reposaban en el cuerpo de Blaine.
- Está bien – dijo, pero sin rendirse - ¡Tal vez pudieras contarme sobre tu grado! ¿Qué estás estudiando?
- Bueno, considerando que estoy trabajando en una asignación ahora mismo, yo diría que Bioquímica.
- Vale, entonces es moda, ¿no?
- Sí, Blaine, moda. ¿Estamos jugando a las veinte preguntas o puedo trabajar?
Blaine se sumió en silencio por un minuto. Era bastante obvio que el hombre no iba a decirle nada sobre sí mismo. El diseñador estaba siendo tan receloso con él que tenía que ocurrir un milagro para que cruzara sus muros. Pero tal vez si Blaine se abría de verdad frente al hombre, éste se sentiría más aliviado. Fue por eso que comenzó a hablar, sobre él, sobre su título en música, sobre sus estúpidos padres y su dulce abuela.
Kurt nunca lo admitiría, pero escuchó cada cosa que Blaine dijo. Cada pequeño detalle que le estaba dando lo guardo en su mente, sonrió silenciosamente cuando Blaine le dijo algo que hizo con sus amigos cuando estaba en preparatoria, asintió cuando Blaine le contó que era de Westerville y casi hizo preguntas sobre la abuela del cantante. Escuchar a Blaine mientras trabajaba no fue tan desagradable como pensó que sería.
En momento en el que Kurt se paró en frente de él, con sus manos trabajando rápidamente en las telas de su torso, su mente viajó hasta el beso que compartieron. Había tratado lo más fuerte que podía olvidarse de eso, pero la presencia del joven en su habitación y su esencia le hacían muy difícil mantener la cabeza apagada. No quería abordar el tema, no deseaba hablar sobre eso y definitivamente no planeaba hacerlo de nuevo.
Kurt nerviosamente arregló una y otra vez una tela del cuello de Blaine, nunca lográndolo por completo. Estar alrededor del hombre no había sido difícil durante la primera hora, así que, ¿por qué lo estaba poniendo tan inquieto ahora?
Blaine no sabía por qué la cercanía con el diseñador de pronto era incómoda. Había estado bien al principio, incluso si el hombre estaba arrodillado frente a él, cerca de su entrepierna o cuando tuvo su mano en su espalda. Pero ahora su rostro se encontraba a penas de centímetros de distancia y era perturbador. Blaine había tenido un poco de tiempo a lo largo de la sesión de modelaje para pensar sobre las veces en las que se había encontrado más o menos al azar con el otro. Había quedado fascinado con el hombre la primera vez que lo vio, fue completamente deslumbrado por él. Y luego estaba el concierto donde de pronto no tenía ojos para nadie más que para Kurt. Era desesperante lo que el hombre le estaba provocando. Kurt y el cómo hacía sentir a Blaine eran sorprendentes; familiar, pero extraño; confortablemente extraño y aún así incómodamente familiar. Y tal vez esa era la razón por la que podía sentir los nervios del hombre crecer con cada segundo que pasaba. Ahora era claro que el cuello le estaba dando dificultades. Su cuerpo temblaba, inquietud saliendo de éste en oleadas. Blaine podía captar la tensión del diseñador aumentando. Escuchó al joven pincharse su propia piel dos o tres veces consecutivas y con cada rasguño la ansiedad crecía. Era probablemente la cercanía de sus cuerpos y el hecho de que Blaine podía sentir el aliento del diseñador en el cuello lo que le hacían estar tan conectado con él. En ese momento, todo lo que Blaine podía percibir eran las emociones del otro hombre recorriéndolo en olas y era tal su angustia, que Blaine no podía soportar dejarlo así por un segundo más.
Llevó su mano hasta su cuello, donde los ojos de Kurt estaban enfocados en tratar de conseguir algo bien. El cantante lo detuvo y tomó la mano del diseñador, alejándola del cuello, agarró las agujas que el hombre sostenía y las dejó lejos. Después de eso, Blaine gentilmente sostuvo su mentón e inclinó su cabeza de modo que estaban viéndose el uno al otro, antes de acercarse y capturar los labios del otro hombre.
Kurt no reaccionó al principio, impactado por las acciones del joven. Blaine besó sus labios ligeramente y los mordisqueó con suavidad, antes de detenerse y mirar al chico preocupado. Se observaron mutuamente por unos segundos, sin saber qué hacer o qué era lo que querían. Aún así se lanzaron hacia a delante y presionaron sus labios, sus lenguas luchando por el control. Se besaron apasionadamente por minutos, atrayendo al otro cada vez más cerca, sin ser capaz de dejarlo ir.
Blaine los detuvo, alejando con gentileza las caderas de Kurt de las suyas. Sonrió levemente al otro hombre e inclinó su cabeza hacia el lado.
- ¿Estás bien? – cuestionó.
- Esto bien. Estoy bien. Yo… eh. Estaba teniendo problemas con el cuello. – Blaine asintió, pero no se alejó del espacio de Kurt.
- Se está haciendo tarde, debería irme. Además, le prometí a los chicos que podían venir esta noche y si no tengo pizza cuando lleguen a mi casa, ¡van a matarme! – rió, antes de quitarse con mucho cuidado las ropas y dárselas al diseñador, quien las dobló meticulosamente, mientras Blaine se vestía. Cuando terminó, se paró allí incómodamente, sin saber qué hacer o decir. Se habían besado dos veces y ambas habían estado llenas de pasión, lo que había sido perturbador. Blaine quería hablar sobre el tema o saber en dónde los dejaba eso. – Yo… bueno. ¿Te gustaría ir a una cita conmigo?
- No voy a citas – fue la respuesta inmediata que obtuvo. Se mordió el labio con preocupación y asintió silenciosamente, sin atreverse a levantar la vista y ver al otro hombre.
La respuesta de Kurt había sido un reflejo. Era cierto, no iba a citas. Quedaba con un chico y allí lo dejaba. Pero por una extraña razón se sentía mal rechazar a Blaine. El diseñador se detuvo cerca del joven y tomó su mano para obtener su atención.
- Eso fue rudo y fuera de lugar. Lo siento. Usualmente no voy a citas y no planeo ir a ninguna contigo – Kurt comenzó, haciendo una mueca por cómo sonó. – Aunque podríamos pasar el rato un poco más y hablar algo la próxima vez. Pero no hay nada entre nosotros, ¿está bien? Esto… Nos besamos, dos veces, y eres un buen besador, pero no hay nada más, ¿entendido?
Blaine asintió y le dio una sonrisa descorazonada. Recogió sus cosas y volvió a su apartamento, no sin antes comprar algo de pizza. Tenía amigos que alimentar después de todo.
- Entonces, ¿lo que me estás diciendo es que Blaine aquí presente ha comprado café para dos personas por lo menos dos veces en estas semanas? ¡Tienes mucho que explicar, Anderson! – dijo Wes, apuntando a su amigo.
Estaban reposando perezosamente en el suelo o desparramados en el sofá o en las sillas, comiendo pizza y bebiendo cerveza. Esa era una de las ventajas de vivir solo: ser capaz de tener pequeñas fiestas como esta con todos. Wes vivía en una residencia, al igual que Trent y ambos tenían compañeros; Nick y Jeff vivían juntos, porque nadie podía ser lo suficientemente estúpido de compartir departamento con alguno de los dos, ya que siempre se los encontrarían teniendo sexo. Finalmente estaban David y Thad, que eran compañeros. Era casi un ritual mensual el reunirse donde Blaine y molestarlo hasta por la cosa más pequeña, pero nunca era por un rumor real.
- Sí, Blaine, ¿podrías explicar por qué te vi con dos cafés en las manos en el parque? – Jeff presionó, sonriendo altaneramente.
- ¿Un parque? No habías dicho nada sobre un parque antes – Blaine lanzó de vuelta, asustado de lo que su amigo pudiera saber.
- Yo… eh… ¡Está bien! ¡Te estaba siguiente y te vi con tus dos cafés y un chico guapo! – terminó por admitir Jeff. No era una sorpresa que el hombre supiera sobre eso. Era peor que la chica en ese show de televisión que sabía todo de todos y lo subía a internet. La única excepción era que Jeff era sólo un acosador.
Nick rodó los ojos con cariño a su novio y le dio un beso en la mejilla.
- Mi pequeño Sherlock – el moreno susurró hacia un Jeff rebosante de alegría.
- Él es… justo como dijo Jeff. Es guapo y nos hemos tropezado algunas veces ya – todos silbaron. Inclinó la cabeza para esconder el sonrojo oscuro que apareció en su rostro.
- ¡Blaine tiene un mega enamoramiento por ese hombre! ¡Miren su cara! – el rubio se carcajeó, tirándole algunos M&M's a su amigo.
Los dulces arrojados golpearon la cabeza de Blaine y éste de inmediato respondió con algunas palomitas***, comenzando una batalla a muerte con armas comestibles.
- ¡Caballeros! – Wes advirtió con su voz de líder. Todos se detuvieron, antes de estallar en carcajadas.
- Ugh… No me siento bien. Creo que comí demasiada pizza – se quejó Blaine, recostándose sobre Trent, quien estaba en el sofá.
- ¡Hombre, eso no está bien! ¡Yo estaba sentado allí! – acusó Trent, moviéndose hasta el suelo.
- Lo siento, sólo tengo un poco de nauseas. ¡Estoy seguro que es por Jeff y sus extrañas elecciones de ingredientes para la pizza! – Bromeó en respuesta.
- ¡Oye! ¡No culpes a la pizza! ¡Culpa a ese estómago que no puede soportar tanta asombrosidad que es mi elección de pizza! – Jeff reclamó, haciendo un puchero para conseguir un beso de Nick.
- Muy bien, chicos, la lista de canciones para el siguiente concierto. ¡Comencémos! – Nick llamó y Wes tomó su computadora y comenzó a planear el evento, mientras el grupo decidía entre las opciones de canciones y Blaine sufría por su dolor de estómago en el sofá.
Kurt estaba casi dormido cuando escuchó su teléfono sonar, señalándole que tenía un mensaje nuevo. El hombre alcanzó a ciegas su mesa de noche y buscó su teléfono antes de llevarlo consigo y deslumbrarse por él.
[De Desconocido]
¡Hola, soy Blaine! ¡Estoy invitándote oficialmente a nuestro próximo concierto!
[Para Blaine]
1) ¿Cómo conseguiste mi número? 2) ¿Sabes qué hora es? 3) ¿Van a haber otros embarazosos covers de antiguas bandas de chicas?
[De Blaine]
Molesté a Bas para que me diera tu número. Es alrededor de medianoche, pero creí que tú tenías un reloj en tu celular. Y sí, habrá más de mí avergonzándome mientras canto algunas canciones de chicas.
[Para Blaine]
Está bordeando lo escalofriante, pero viniendo de ti no me sorprende.
Bien, estaré allí.
[De Blaine]
:D
[Para Blaine]
Vete a la cama, Blaine.
[De Blaine]
Lo haré. Buenas noches, hermoso.
Kurt se quedó viendo el último mensaje por unos buenos cinco minutos, esperando por otro que viniera con una disculpa o cancelando el anterior, pero nada llegó. Reposó en su cama, congelado, con la mano apretada alrededor del celular. Lo apagó y lo dejó en su cama, una sonrisa apareciendo lentamente en su rostro. Cuando Kurt comenzó a sonreír debido a la pequeña palabra, gruñó hacia sí mismo y tomó la almohada de su lado para apagarse.
*Mediaslunas: En inglés croissant, también conocidos como cachitos, medialunas, cangrejos o cuernitos en Latino América. es una pieza de bollería hojaldrada de origen austriaco, hecha con masa de hojaldre, levadura y mantequilla. (Fuente: Wikipedia)
**Coco Pops: Nombre de cereal de chocolate.
***Palomitas: En inglés pop corns. También se les dice cabritas aquí en mi país. Son conocidas por comerse en las películas. Hechas de maíz.
Y eso fue, espero les haya gustado. Trataré de traer el siguiente capítulo lo más pronto posible.
Muchas gracias por sus comentarios, son realmente lo que me motiva a seguir compartiendo esta maravillosa historia con ustedes.
Cannelle Vert: Siento la demora, como ya expliqué, tenía la intención de actualizar muy pronto y eso horrible le ocurrió a mi computador ): Espero que con este cap compense los infartos y la espera. Muchas gracias por tu comentario. Nos leemos! Besos.
Klainefiction: De nada! Muchas gracias a ti por tu comentario! Me alegra muchísimo que la historia te haya gustado, era necesario compartirla, no? Besos y nos leemos muy pronto! ;D
cimari: Insistente? Sí. Molesto? Puede ser. Desafinado? Nunca. Para eso estamos. Yo recuerdo cuando no leía en inglés y las traducciones siempre salvaban un montón, en especial si las historias valían tanto ser leídas como esta. Y ups! Me pillaste, estuve en la ComicCon aquí en Chile. Fui los tres días gratis, gracias a pertenecer a una comunidad de Harry Potter, así que... hay que aprovechar, hahaha. No tengo problemas con el chileno, aunque aquí hable neutralmente. Vo' dale (? Besos y nos leemos!
Gabriela C: Suficiente Klaine? Poco a poco va avanzando la situación, espero te haya gustado. Nos leemos!
Y eso sería. Muchas gracias nuevamente, espero sigan ahí.
Un beso y nos leemos más pronto de lo que piensan, no me ausentaré nunca más tanto como esta vez. Nunca abandonaré la historia.
Nera.
