CAPITULO 4. Complicado.

—Sasuke-kun— Una somnolienta Sakura abre lentamente sus ojos para encontrarse con su compañero de equipo.

—¿De verdad duermes con esta tormenta y debajo de un árbol? No es muy inteligente. —Le dijo el pelinegro con aire de superioridad.

—Es solo que he estado muy cansada, muchas cosas en que pensar, ya sabes. —explicaba la ojiverde poniéndose de pie para quedar a la altura de su compañero. —decidí caminar por ahí y la tormenta me cogió por sorpresa.

—Hmp. —Sasuke no podía imaginarse alguna razón para que su compañera estuviera dando una vuelta tan larga, y después se haya quedado dormida debajo de un árbol mientras llovía muy fuerte. —bueno, vamos.

—¿A dónde?

—La tormenta no va a pasar pronto; mi casa queda más cerca, puedes esperar allí hasta que pare de llover. Vamos Sakura, estamos empapados, nos enfermaremos.

—S..Sasuke-kun, gracias. —Y realmente Sakura estaba agradecida, la idea de estar debajo de un techo era seductora en ese momento.

La casa de Sasuke no quedaba muy lejos, por supuesto, a las afueras de la aldea. Era grande y muy bonita, además estaba organizada meticulosamente, el pelinegro era un adicto a la limpieza. Sakura se preguntó si era tan disciplinado para todo como lo era cuando entrenaba, después se sintió tonta pues la respuesta era clara, lo era. El siempre hacía todo con tal cuidado que si la perfección existiera, el único capaz de alcanzarla sería Sasuke. La ojijade se estaba deleitando observando cada parte de la casa donde se encontraba, nunca había estado allí.

Aunque Sakura no quisiera, se sentía nerviosa, se sentía muy atraída hacia Sasuke, no era como si él hubiera mostrado interés en ella en algún momento, pero las palabras de Kakashi-sensei sobre el trabajo en equipo y sobre compañerismo, esas cosas de las que tanto le gusta hablar, estaban dando resultado. La pelirosa no pudo evitar sentirse feliz, no era mucho, pero era un gran avance.

—Oye, Sakura, ¿En qué piensas que no me escuchas? —Una vez más, la voz seria de su compañero la saco violentamente de sus pensamientos.

—Es muy bonita tu casa, eres muy organizado. —respondió tímidamente Sakura.

—Me gusta el orden. Ten, chocolate caliente. —le dijo Sasuke mientras le extendía una taza con chocolate caliente.

—Muchas gracias. —decía mientras extendía su mano para alcanzar la taza. —¿Qué hacías fuera?

—Entrenar, por supuesto. —respondió secamente el pelinegro. —pero ya que eso es obvio, ¿qué hacías tu dormida debajo de un árbol?

—Ah bueno, yo estaba… —la pregunta la tomó por sorpresa, ella no quería compartir con sus amigos sus problemas, la decisión de que nadie se enterara de nada era suya, y esperaba que fuera respetada, incluso por el Hokague. —paseaba, estaba muy estresada, tanto trabajo, bueno… trabajo no, entrenamiento; últimamente las misiones me dejan agotada, debo entrenar más fuerte, como tú. —su respuesta no sonó muy convincente, hasta Sakura lo había notado, en su voz habían notas nerviosas y estaba segura que sus gestos la habían delatado. Pero Sasuke solo la miro, no podía ni siquiera pensar que él no había notado que algo iba mal.

Por supuesto que Sasuke no se había comido el cuento, algo sucedía con Sakura, tan suspicaz como siempre, no dejaba ningún detalle al azar. Pero nunca iba a preguntarle abiertamente, él no estaba preocupado, solo se sentía curioso. Lazos con sus compañeros eran imposibles para él, pero Kakashi siempre hablaba del trabajo en equipo, los que no ayudaban a sus compañeros eran menos que escoria. Sasuke suspiró fuertemente, darle tantas vueltas al asunto, estaba preocupado, tratándose de Sakura no podía ser nada grave, pero el estado de su compañera tal vez afecte sus misiones y eso no es aceptable.

Tan de repente como empezó a llover, terminó. Era hora de irse, en algún momento la pelirosa deseo que nunca acabara de llover, pero tenía que ser sincera, aún tenía algo más por hacer y a pesar de que estar en la casa de Sasuke le gustaba mucho, también resultaba un poco insoportable pues mantener una conversación con el pelinegro era básicamente imposible. Si trataba de preguntarle acerca de algo, él la cortaba inmediatamente, no daba paso para hablar de algo más y eso resultaba frustrante.

—Paró de llover. —dijo Sakura y Sasuke la miró interrogándola, de verdad pensaba que era tan tonto para no darse cuenta. La pelirrosa sacudió la cabeza y sonrío para ella, que difícil era estar cerca de él. —E..eh, muchas gracias por todo Sasuke, ya me voy.

—Hmp. —balbuceó Sasuke a manera de despedida.

Sakura salió rápidamente de allí, aún tenía un largo camino hasta su casa así que iba pensando en la mejor manera para contarle a Sakuma, de golpe, si, era lo mejor, sin rodeos. Llegaría a la casa, miraría firmemente a su hermanita y le contaría todo sin omitir nada, ella lo entendería, después de todo, es una Haruno, tan inteligente y analítica.

De repente, Sakura pensó en las palabras del hokague y una desesperante angustia le recorrió el cuerpo. ¿Cómo pudo estar tan tranquila si Sakuma estaba sola en la casa?. Ya no quedaba mucho hasta su casa, empezó a correr lo más rápido que pudo hasta llegar a su puerta y la abrió de golpe. No sabía que esperar.

—¿Qué te pasa Sakura?¿Quieres dañar la puerta? —la reprendió su hermanita como solía hacerlo.

—Estaba preocupada.

—¿Qué pasó? —La voz de Sakuma sonaba ligeramente atemorizada.

—Hoy me reuní con el hokague. —Sakura sentía como su voz empezaba a quebrarse, de golpe, se repetía mentalmente. —Y me dijo que…

Contó absolutamente todo a su hermana menor quien la miraba con sus ojos muy abiertos, aparte de eso, Sakuma estaba muy calmada. Cuando Sakura terminó de hablar Sakuma sonrió inesperadamente.

—Eso quiere decir que nuestros padres están vivos. —dijo la menor de las Haruno.

—Si, pero…

—Nos lo arreglaremos con lo demás, siempre estamos rodeadas de ninjas de alto nivel, no te preocupes, no dejaran que nos suceda nada. —La cortó con tranquilidad Sakuma. —debes tener hambre, en seguida te sirvo. —decía mientras se levantaba y se dirigía a la cocina a atender a su hermana mayor.

Sakura la miró sorprendida, a veces se preguntaba quién era la mayor, ella tuvo que salir a dar una larga vuelta, la cogió una tormenta y terminó dormida debajo de un árbol. Y su hermanita lo tomó con tranquilidad, se alegró de que sus padres estuvieran vivos y no prestó la menor atención a la parte que decía que estaban en peligro, dudas aclaradas, Sakura era la mayor porque era la que debía cuidar de Sakuma, su hermanita no tenía que preocuparse por eso porque ella debía protegerla a como de lugar. Pero para eso debía volverse más fuerte, la determinación ardía violentamente en ella cuándo…

—Achuuu. —Sakura estornudó tan fuerte que su garganta dolió. Estaba mojada, aún no se había cambiado de ropa y había dormido debajo de un árbol en plena tempestad. Oh no, debía trabajar, hacer misiones y volverse más fuerte, sino, ¿quién cuidaría de Sakuma?

—Sakura, ¿estas enferma?, ponte esto. —le decía Sakuma mientras introducía un termómetro en su boca.

—Mo, perfectla. —le dijo Sakura peleando con el termómetro.

—No, ardes en fiebre. Ve a acostarte, enseguida te llevo la comida, pañitos húmedos para bajarte esa fiebre y mucho líquido. —A lo lejos, Sakura escuchaba la preocupada voz de su hermanita, era cierto, se sentía muy enferma. Se levantó temblando y fue a quitarse su ropa ¿Cómo fue tan descuidada?, encontró reconfortante su cama, cerró sus ojos y enseguida sintió mojada su frente, no tuvo que verificar que era su hermana cuidando de ella, lo cual agradeció infinitamente pues no iba a poder mantenerse despierta mucho más. Se desmayó ahí mismo.

Hola! Esta es la continuación, ya sé que los capítulos me están quedando bastante cortos, prometo que a partir del próximo serán mas largos. O al menos lo intentaré :)

Ojalá les guste!

Espero sus comentarios!