Matrimonio por conveniencia.

.

Capitulo 4.

.

PEETA POV

Tranquilízate Peeta y respira… respira. Sólo es una chica que tiene puesta tu camiseta y ropa interior. Pero… ¡Qué digo! ¡Es KATNISS con tu camiseta y ropa interior! Piensa en algo antes de que estropees todas las cosas con ella y aparta esas… oh dios pero qué piernas tiene…

No Peeta. No. Autocontrol.

-¿Tengo algo…? –la dulce voz de Katniss me saca de mi lucha interna.

-Ohh no… no… yo…- empiezo a titubear. Por dios, que alguien la tape… o no. Mejor no. –Me voy a dar una ducha. El dinero para la pizza está en la mesa del recibidor… -y sin pensármelo dos veces salgo corriendo (literalmente) antes de hacer algo indebido.

Después de tanto tiempo sin estar con una chica pasa factura. Pasa demasiada factura.

-Está bien… -logra decir Katniss antes de que cruce la puerta de mi habitación. Se puede notar la incomodidad en su voz. Genial Peeta, la has incomodado.

Me encierro rápidamente en el cuarto de baño, abro el grifo de agua fría y me relajo o al menos hago el intento.

Ya hace tres semanas desde que nos conocimos, bueno desde que nos empezamos a conocer. Salimos varias veces, hablamos un poco más de nosotros… y eso nos llevó a donde estamos ahora, con esta confianza. No voy a negar que no me gusta el acercamiento que tenemos porque de hecho me encanta. Siempre tuve amigos y casi nunca, más bien nunca amigas,por la simple razón de que todas a las que conozco intentan meterse en mi cama. Triste, pero es la verdad.

Ahora la gran pregunta es ¿Katniss es mi amiga? Por supuesto que sí, al menos eso creo. Le he confiado cosas que nunca le habría dicho a un amigo. Después de todo va a ser mi mujer y conviene que nos conozcamos muy bien ya que eso nos puede ayudar a llevar mejor la situación a la que nos vamos a enfrentar. Lo que pasa es que nunca había pasado tanto tiempo con una chica y a veces, al estar con ella, cuando nos reímos, charlamos… siento como un cosquilleo dentro. Nunca lo había sentido antes y eso me preocupa. Me preocupa sentir algo "más" por ella porque todos los días y las horas que estoy con ella siempre me recuerdo a mí mismo de que entre nosotros hay un "contrato" de por medio. Contrato que se puede romper por culpa de las tonterías que se me pasan por la cabeza. Y no puedo tolerar que esto salga mal porque sé que le romperé el corazón a mi padre.

Pero es difícil, ella es tan encantadora, cariñosa y preciosa… y me siento muy pero que muy afortunado de tenerla a mi lado, aunque sea de mentira. Porque eso es lo que tenemos, una mentira.

Termino de ducharme y me seco con mi toalla. Genial, se me ha olvidado el pijama en mi habitación por culpa de la "distracción" de mi querida amiga piernas bonitas. Pero pensándolo mejor, ella te ha enseñado algo, quizás le debas devolver el favor…

Por dios Peeta… ¿qué te está pasando?

Oigo como Katniss abre la puerta. El repartidor debe de estar ya en la puerta y seguramente… ¡seguramente le estará mirando a Katniss con su "pijama especial"! No, no puedo permitir que otro chico disfrute de la vista que proporciona MI "novia", así que me envuelvo la toalla cintura para abajo y así darle la lección a ese repartidor que esa mujer ya está cogida.

Pero definitivamente hoy no es mi día.

-¿Delly? –la chica rubia aparta su mirada asesina de Katniss y las posa en mi, recorriendo cada centímetro de mi cuerpo.

-¿Tú eres Delly Cartwright? –exclama Katniss bastante sorprendida, pero espera… ¿Cómo demonios la conoce?

-Hola Peeta. –la rubia ignora completamente a Katniss dirigiéndose a mí.

Su rostro está completamente rojo y no sé si es por vergüenza (lo cual dudo mucho ya que ella no tiene ninguna) o rabia (al cual prefiero y que se joda).

-Vine a hablar contigo pero veo que… -y mira a Katniss de arriba para abajo con asco. ¿Pero qué se cree ella para mirarla de esa manera? –… estás ocupado.

No logro encontrar las palabras, ni siquiera para insultarla. Demonios, tanto tiempo esperando este momento, tanto tiempo esperando decirle todas las cosas que guardo dentro de mí, desahogarme con ella… y ahora ni siquiera encuentro la fuerza para hacerlo.

-Yo… -tartamudea Katniss incómoda. –Mejor os dejo a solas.

Katniss se aparta de la puerta y se dirige hacia mi habitación pero logro atraparla de la cintura y apegarla a mí, lo que nos causa una especie de corriente eléctrica. Al menos por mi parte, ya que me está rozando sin camisa.

Delly abre más los ojos ante mi reacción, bueno quizás ante lo que está viendo: Katniss vestida con mi ropa y yo recién duchado y semidesnudo… seguramente miles de imágenes se le pasan por la cabeza los que hemos "supuestamente" estado haciendo antes de que ella llegara… lo cual no es cierto pero eso solo sabemos Katniss y yo.

-No amor… -me dirijo a Katniss que me mira totalmente colorada y… ¿temblando? –No tienes por qué irte. -le digo con dulzura mientras le acaricio las mejillas con mis nudillos.

-Tengo que hablar contigo Peeta. -dice Delly con dureza.

-Llegas un poco tarde ¿no crees? –le digo también con dureza. –Mira, no tengo nada de qué hablar contigo y te lo voy a pedir lo más educadamente posible que te largues de mi casa.

-Pero Peeta yo… -la muy… sigue ahí parada.

-TÚ te tienes que ir. Si no lo has notado ahora mismo nos estás molestando a mí y a mi novia. –y la última palabra lo intento vocalizar lentamente.

-Así que… ÉSTA es tu novia. –dice con despecho.

-¿Acaso no se nota? –le sonrío con sarcasmo.

-Lo vi en las revistas… -sigue con aires de superioridad. –Pero quería verlo con mis propios ojos.

-Y ya lo has visto, ¿no es preciosa? –y le sonrío, ahora sinceramente, a Katniss. –Ahora ya te puedes largar.

-Si, ahora veo que te conformas con muy poca cosa. –ahí está destilando su veneno.

-No voy a tolerar que hables así de Katniss, ¿me oíste? –intenté controlarme pero ahora estoy que echo humo. –Porque ni en un millón de años le llegarías en los tobillos, ¿acaso te has visto?

-Peeta Mellark… -vuelvo a interrumpirla.

-Peeta Mellark se está aburriendo de esto. Mira Delly, vete y deja de ponerte a ti sola en ridículo. –le digo cansado. –No te quiero volver a ver en toda mi vida. Vete y no vuelvas más.

-Esto no va a quedar así… eso también va a por ti perra. –le apunta a Katniss antes de darse la vuelta.

-Cierra la puerta por favor… -le digo antes de que se vaya.

Delly me dedica una mirada asesina y un gruñido antes de desaparecer por la puerta, a la que obviamente no ha cerrado. Katniss se suelta de mi agarre y se dirige hacia la puerta para cerrarlo.

Nos quedamos en silencio unos momentos hasta que yo decido hablar.

-Katnis… yo… lo siento mucho… yo. –me disculpo con ella.

-Shhh… -y vuelve a acercarse a mí para acariciar mi rostro con dulzura. –No pasa nada Peeta… no importa.

-Ha vuelto… ¿por qué ahora? –empiezo a pensar en alto.

-No sé que ha pasado entre vosotros dos… y estaré esperando hasta que estés preparado para contármelo. –susurra. –Pero ahora ya pasó… ve a vestirte antes de que te enfermes de nuevo.

-Tenía tantas cosas que decirla y no pude… -deja de pensar en alto Peeta.

-Shhh… -agarra firmemente mi rostro para dirigir su mirada a la mía. –Yo voy a estar aquí Peeta…

Sus palabras, su dulce voz consigue sacarme de mi lucha conmigo mismo. Ella va a estar conmigo, Katniss está conmigo… y eso es lo que importa.

-Gracias. –murmuro.

-Ahora ve a ponerte algo por favor… -sonríe, esa sonrisa que me llena dentro.

-Si. –y me voy a mi habitación.

Cenamos en silencio. Supongo que nadie quería recordar el incidente que ocurrió hace una hora y agradezco que Katniss respete mi decisión de no contarla nada sobre…Delly.

Delly fue una de esas chicas…especiales. Hubo un tiempo que mi vida giraba en torno a ella, simplemente fue mi primer amor. Nunca pensé que podría encontrar a alguien como ella. Compartimos momentos muy especiales para cada uno, y ella en su momento me hizo inmensamente feliz. Pero entonces sucedió… me rompió en mil pedazos. Me destruyó la vida y supongo que desde entonces nunca volví a abrir mi corazón a nadie.

Pero aquí está Katniss, mi amiga. Mi mejor amiga. Me escucha, me entiende, me consuela… y me promete que va a estar aquí, a mi lado. Y todos esos sentimientos que decidí olvidar están volviendo a salir.

Puede que empiece a pensar que me estoy enamorando de ella, la conozco hace unas semanas pero es como si nos conociéramos hace años… pero no, no estoy enamorado de ella. La tengo mucho cariño, la quiero, pero no estoy enamorado de ella. Y de eso estoy completamente seguro.

-Me voy a dormir Peeta. –me dice después de tanto silencio.

-Ok. –asiento dedicándola una sonrisa. –Te veré mañana entonces.

-Si, buenas noches.

-Katniss. –me levanto y deposito un beso en sus mejilla. –Gracias.

Mi última imagen de ella es una sonrisa, sonrisa que me proporcionó unos momentos de buen sueño para después convertirse en una pesadilla.

.

KATNISS POV

Han pasado dos días desde que estuve en el apartamento de Peeta. Puedo decir abiertamente que fue uno de los momentos más tensos que he tenido en toda mi vida. Digo, encontrarte a la ex de tu "novio" vestida con la ropa interior de tu "novio" y que tu "novio" esté mojado semidesnudo no es muy agradable (a parte de que he visto el torso de Peeta desnudo y me encanta).

Ver su enfrentamiento y no poder decir nada porque no te estás enterando de nada también ha sido muy incómodo y me llenó de dudas. Pero me contuve y respeté la privacidad de Peeta. Últimamente nos contamos muchas confidencias y supongo que él no ha mencionado nada de ese asunto porque es doloroso… o simplemente le hace mal recordarlo. Solo hay que ver cómo se puso con su ex. Llegará el momento en que me lo quiera contar y yo estaré ahí para apoyarlo.

Al fin y al cabo somos amigos.

Después de todo lo que ha pasado, Peeta y yo volvimos en nuestra rutina de siempre: yo con mis manuscritos y él con su empresa. Actúa como si no hubiera pasado nada y eso me hace admirarlo. Sinceramente, cada día que pasa lo admiro más.

-Niña Katniss… -Sae asoma la cabeza por mi puerta con una sonrisa. –Alguien quiere hablar contigo al teléfono.

-Gracias Sae. –le sonrío de vuelta antes de tomar el teléfono. -¿Si?

-¿Estás tan ocupada con tus preparativos de boda que ya no te acuerdas de mí? –la voz canturrina de mi amiga suena al otro lado del teléfono.

-¡ANNIE! –grito con emoción. -¡Cariño! ¡Te echo tanto de menos!

-Si, si… pero no tienes tiempo de llamarme. Esta vez mi perdón va a ser muy caro Everdeen. –me dice intentando sonar ofendida.

-Lo siento mucho Annie… perdóname. No tengo cabeza para nada. –me disculpo.

-A lo mejor lo tiene tu prometido. –se ríe. -¿El diamante es grande?

-¡Cállate! –grito. –Aún es mi "novio". No me ha pedido matrimonio aún.

-Uyy… parece que vais muy en serio. –bromea.

-Annie, Peeta es un buen chico y si lo conocieras te encantaría. –digo seriamente. -¿Has pensado ya en visitarme?

-Puede. –se ríe. –Me alegro de que sea un buen chico y que no sea un capullo porque cuando me encuentre con él le daré una buena…

-Ok, cálmate. –la tranquilizo. –De verdad que es un cielo.

-¿Te estás enamorando Katniss? –y su tono bromista se ha ido completamente.

-¿Qué? –pregunto confusa.

-Es que tu forma de hablar sobre él…

-Pareces mi madre… no Annie. No me estoy enamorando, le tengo mucho cariño a Peeta y he aprendido a quererlo… como amigo. –aclaro.

-Está bien… te creo. –suspira. –Pasando a otro tema… recibí los manuscritos que me mandaste la semana pasada. Me encantan.

-Gracias. –sonrío. -¿Qué tal va todo por allí?

-Esperaba a que me lo preguntaras… -se ríe. –La editorial está intentando negociar con un nuevo autor… parecer ser que va a ser un éxito y obviamente no lo quieren dejar escapar.

-Bueno, pues que le hagan ofertas… -razono yo.

-Si, lo que pasa es que quiere conocer a todos los editores y eso te incluye a ti…

-¿Qué? –respondo. –Espera, eso significa que yo tengo que estar allí…

-Exacto. –se queda un momento callada. –Tú verás…

-No puedo irme… no puedo dejar a Peeta plantado. –le digo.

-Ya me lo figuraba… tómate un tiempo para pensarlo. Pero es tu carrera la que está de por medio.

-Annie yo…

-Llámame cuando te hayas decidido. No hace falta que me respondas ahora. –dice tranquilamente. –Me tengo que ir.

-Ok, ya te llamaré. –me despido.

-Te quiero Kat.

-Y yo a ti. Adiós.

De todo lo que me pueda pasar justo tenía que hacerlo en este momento. Maldito autor y maldito editorial. ¿Qué necesidad tiene de conocer a todos los editores? Podría ir a la reunión por un par de días pero sé que si voy la editorial me enganchará el trabajo y tendré que quedarme aunque no quiera.

No puedo dejar plantado a Peeta, ¿qué le voy a decir? Le prometí que iba a estar siempre ahí y ahora no puedo salir con esto delante de él. Puede que lo entienda, al fin y al cabo una de tus obligaciones te reclama y eso es más importante… no, nada es más importante que mi promesa hacia Peeta.

Digo, lo hago por Plutarch (¿cierto?).

¡Ughh! Me duele la cabeza. Y otra vez suena mi teléfono. No por favor, ahora no.

-Hola Peeta. –respondo el teléfono sin ánimos.

-¿Te pasa algo Kat? –pregunta preocupado.

Mierda, odio que en tan poco tiempo ya me conozca demasiado.

-Nada. –intento desviar la conversación. –Dime.

-¿A qué hora te recojo? –de repente pregunta.

-¿Para qué?

-Para la cena en mi casa, ¿recuerdas?

-¡Mierda! Me olvidé por completo. –quizás no me hubiera olvidado si Annie no me hubiera dado esa noticia. –Se lo prometí a Plutarch.

-Aha. Quiere celebrar su salida del hospital. –suspira. –Te adora, Katniss. Hasta yo me siento celoso.

Mierda, y yo pensando en irme y dejarles plantados.

-Lo sé, es un amor. –suspiro. –No pasa nada, yo me arreglo rápido. ¿Te parece bien a las 7?

-Bueno, tus padres habían quedado estar allí antes…

-¿Has hablado con mis padres?

-Katniss, ¿acaso me escuchaste cuando comimos juntos el otro día? –dice divertido.

-Lo siento Peet, ahora no tengo cabeza para nada… -me disculpo.

-¿Te sientes mal? Cancelamos la cena que no pasa nada…

-¿Qué? No, claro que no. Ven a buscarme a las 7 que estaré lista para entonces. –intento tranquilizarlo.

-¿Segura?

-Que sí pesado. Te veo luego.

-Ok, te veo luego. Un beso.

-Adiós.

¿Y ahora qué se supone que tengo que hacer?

.

PEETA POV

-¿Vas a ir a recogerla ya? –me pregunta mi hermanita desde el otro lado del teléfono.

-Si, en unos minutos bajo. –informo. -¿Está todo listo Madge?

-Si, señor. –se ríe. –Esto es muy emocionante Peet.

-Lo sé. –suspiro. –Bueno, encárgate de tener todo listo lo que te pedí hermanita. Por favor no me falles.

-¿Cuándo te he fallado yo se puede saber? –pregunta divertida con su voz de niña. –Aquí os esperamos… Papá está incluso más nervioso que mamá para que todo esté perfecto. –se vuelve a reír. –Se han cambiado las tornas.

-Eso simplemente tiene una respuesta. –le digo.

-Katniss. –pronunciamos a la vez para después estallar en risas.

-Ya voy a bajar hermanita. –me despido. –Nos vemos en unos minutos.

-Cuídate. –cuelga.

Agarro mi chaqueta y las llaves del coche y me dispongo para partir hacia la casa de Katniss. Haymitch me llamó hace una hora para avisarme de que él y Effie ya iban de camino hacia la casa de mis padres y que Katniss todavía se estaba arreglando.

Hace unos días cuando fui a comer con mi "novia" para hacerle saber lo de la cena, nuestra primera cena "de familia", le dije expresamente a Katniss que la recogería y así podríamos ensayar algo por si las moscas. Cuando la llamé hace dos horas ni siquiera se acordaba de nuestra cena y eso me preocupa un poco. Ella siempre es atenta y muy perfeccionista sobre nuestra "relación" y más cuando mi familia puede estar presente así que me extrañó un poco que se olvidara. ¿Le habrá pasado algo? ¿Se sentirá bien? Bueno, eso se va a solucionar en unos momentos.

Ya han pasado dos días desde el "incidente". Habría preferido tener mi enfrentamiento con Delly sin Katniss delante pero de una forma u otra la presencia de mi "novia" me dio esa fuerza para decirle esas cosas a Delly. Creo que si hubiéramos estado solos me habría quedado callado y nada más. Por otra parte me encantó que Katniss abriera la puerta y que Delly la haya encontrado vestida con mi ropa (e interior). A saber lo que se ha imaginado pero entonces aparecí yo con tan solo una toalla envolviendo mi cintura para ponerle la guinda al pastel. Fue un momento incómodo pero triunfante.

La pregunta es ¿por qué habrá vuelto? Sé que la noticia de mi nuevo noviazgo ya está disuelta por todo el país pero yo creía que Delly se encontraba en Australia. Supongo que alguien le habrá dicho y cómo no ha venido para arruinarme la vida. Puede que parezca muy arrogante pensar que Delly sólo ha vuelto por mí pero puedo demostrar que es cierto. La prueba: Delly no para de llamarme en la oficina.

No sé cuantas veces ha llamado pero le dije expresamente a Rue que no me pasara sus llamadas, obviamente mi secretaría que tampoco le agrada mucho Delly lo hace encantada. Tampoco le he dicho nada a Katniss, no lo creí necesario y creo que no debo preocuparle por esas cosas.

Sin darme cuenta ya estoy aparcado delante del edificio de los Everdeen. Despejo cualquier pensamiento (obviamente desagradable) sobre Delly y pongo mi mejor sonrisa para recoger a Katniss. Muy amablemente el portero se encarga de vigilar por unos momentos mi coche que está enfrente del portal para que yo pueda subir en el penthouse de los Everdeen.

En el ascensor comienzan a sudarme las manos y mi corazón late más deprisa que nunca. Le tenía una sorpresa muy grande esta noche a mi "novia" y espero que se lo tome bien. Suena el pitido del ascensor y se abren las puertas que dan enseguida al recibidor de la gran casa.

-Niño Peeta. –me saluda Sae amablemente. -¿Viene a por mi niña Katniss?

-Buenas noches Sae. Si, ¿a quién sino? –y le guiño un ojo.

-Ahora la aviso entonces. –me dice la "nana" de Katniss, como ella misma la llama, y se dirige hacia las escaleras para ir a su habitación.

-No hace falta nana, ya estoy lista. –suena la aterciopelada voz.

Y mi corazón desbocado por los nervios se para.

Mi preciosa Katniss aparece en el principio de las escaleras con una gran sonrisa. Solo para mí. Está espectacular (vestuarioKATNISS 4). Sus piernas largas y suaves bajan uno por uno los escalones haciendo que el volante del vestido se menee de un lado a otro. Sus hombros totalmente al descubierto son perfectos, dignos de un modelo, y su pelo largo ligeramente ondulado recogido por unas horquillas en un lado hace que su cuello perfectamente esculpido estuviera al descubierto.

Lo único que puedo hacer es suspirar. Suspirar por ella.

-¿Qué tal estoy? –me pregunta nerviosa, lo cual no sé por qué.

-Estás… preciosa. –y hago énfasis en la última palabra. –Estás deslumbrante Katniss.

-Gracias. –y se sonroja levemente. Me encanta cuando se sonroja y más cuando el motivo soy yo. –Me tengo que dar todo el mérito porque esta vez he escogido yo solita mi ropa. –dice con tono infantil.

-Entonces puede que sea mejor que tú solita escojas tu ropa de ahora en adelante porque estás bellísima. –y sin ni siquiera pensarlo dos veces me inclino y la beso tiernamente en la mejilla. –Hola, amor.

Katniss se sobresalta al escucharme susurrarla de esa forma pero entonces la miro y desvío su mirada hacia Sae que nos mira con unos ojos totalmente admirada.

-Hola. –y de nuevo se sonroja.

-Hacen tan lindo pareja, niños. –nos dice la amable mujer y yo rodeo con mis brazos la cintura de Katniss.

-Gracias Sae. –le agradezco sinceramente. -¿No te parece que tu niña está hermosa?

-Mi niña siempre está hermosa, Peeta. –aclara.

-En eso tienes razón. Perdón. –y miro a Katniss dulcemente antes de volver a besar su mejilla.

Que alguien me pare, por dios.

-Eso lo dicen porque me quieren. –suelta pero no sé por qué se tapa la boca como si hubiera dicho algo malo.

-Es mejor que se marchen. –nos avisa Sae. –La cena es por ustedes y no querrán llegar tarde.

-Nos vemos Sae. –me despido de ella.

-Adiós, nana. –y Katniss le da un beso en las mejillas.

Nos despedimos una vez más de Sae cuando se cierran las puertas del ascensor. Y nos quedamos solos.

-¿Qué pasa? –me dice Katniss. -¿Por qué sonríes tanto?

-Nada. –respondo. –Es por ti, estás preciosa.

-Seguro que tú has visto mejores. –replica.

-No, nada parecido créeme. –contesto de vuelta.

-Delly es guapa. –y creo que eso lo ha dicho sin pensar. –Lo siento Peeta, yo…

-No te preocupes. –la disculpo aunque eso me haya distraído un poco. –No te compares con ella Kat. Eres mucho más hermosa, y no solo por fuera sino también por dentro.

Se vuelve a sonrojar y creo que voy a echar una cierta dependencia por sus sonrojos cuando le hago un halago o un comentario romántico.

-Asi que cena ¿ehh? –creo que intenta cambiar de conversación.

-Nuestra primera cena con toda la familia. –aclaro.

-Seguro que será muy especial. –murmura antes de entrar en el coche cuando le abro la puerta.

-Eso espero. –susurro para mis adentros.

.

KATNISS POV

Cuando llegamos en la casa de los padres de Peeta, todos incluido mis padres, ya nos esperaban en su gran salón. A diferencia de la casa de mis padres que es un penthouse, el de los Mellark en un chalet (mejor dicho mansión) afueras de la ciudad. Tuvimos que entrar por una entrada grande de rendijas y atravesar unos metros de camino para llegar delante de la suntuosa casa. Es un hecho, mi futuro marido es muy rico.

Portia y Plutarch me saludan con mucho entusiasmo y no paran de elogiarme diciéndole a Peeta lo hermosa que me veo esta noche. Mi madre también está bastante sorprendida por mi atuendo y mi padre solo se limita a demostrarme lo feliz que está por estar haciéndole tan feliz a su mejor amigo. Finnick, al cual empecé a conocer más cuando visitábamos frecuentemente el hospital, se mostró como siempre un perfecto caballero y cómo no está muy apuesto con su traje pero no más que mi "novio" (vestuarioPEETA 3).

Me sorprendió no ver a Madge salir corriendo para saludarme porque al parecer no se encontraba en el salón. Pero unos momentos más tarde la veo, hermosa como siempre (vestuarioMADGE 1) con su pelo rubio, idéntico al de Peeta, ondulado pero recogido en una coleta por un lado. Me extrañó que no fuera a saludarme a mí primero sino que se dirigió hacia su hermano y le susurró algo en el oído. Peeta le responde con una sonrisa y después me mira a mí para hacer saber a Madge dónde estaba ya que él está dentro de una conversación con mi padre y Plutarch mientras que yo estoy con Finnick teniendo una charla bastante agradable.

-¡Katniss! –grita emocionada y hace que Finnick se atragante con su copa.

-Hola. –la saludo y nos damos dos besos en la mejilla. –Estás hermosa Madge, como siempre. –sé que le encanta que le halaguen.

-Tú tampoco te quedas atrás. –me mira. –WOW. Estás impresionante. Me acuerdo de ese vestido. –y me guiña un ojo.

-Yo también existo hermanita, ¿sabes? –Finnick hace un puchero adorable y cómico hacia su hermana.

-Pero a ti te veo todos los días. –le responde divertida. –Ya me tienes cansada, puede que seas guapo pero verte todos los días ya es agotador.

Y ni corta ni perezosa estallo en carcajadas. Me encanta la relación que tienen los hermanos Mellark que a veces tengo envidia de no tener hermanos. Pero bueno, tengo a Johanna al cual adoro.

-Eso me ha dolido hermana. –Finnick lleva sus manos hacia su pecho para exagerar su tono de ofendido.

-Anda… -sigue Madge divertida. –Pero si saben que tú y Peeta son los chicos más apuestos de todo NYC. Y no lo digo porque sea vuestra hermana, nooo…

-En eso tienes razón. –responde Finnick. –Pero yo más que Peeta.

-¿Qué tú más que? –de repente aparece Peeta y me abraza por la espalda, y oh dios cómo me gusta que haga eso.

-Que obviamente yo soy mucho más apuesto que tú. –le dice Finnick claramente.

-En ese caso yo no estoy de acuerdo. –ahora Peeta se integra en la conversación. –Un hombre se ve más apuesto cuando la mujer que la acompaña es totalmente preciosa. –y eso vuelve a sonrojarme. Por favor, tengo que aprender a controlarme.

-Eso es cierto. –delibera Madge.

-Exacto, gracias hermanita. –Peeta la sonríe. –Y por lo que veo tú no tienes una chica que te acompaña.

-Katniss, ayúdame aquí… -Finnick vuelve a hacer pucheros cuando se ve acorralado por mi "novio" –Definitivamente mis dos hermanos se han puesto en contra mía.

-Venga chicos, no os metáis con él. Que ya bastante tiene con ser el segundo más apuesto de los Mellark. –digo yo y los dos hermanos rubios estallan en risas.

Finnick me mira con los ojos como platos, pero divertido.

-Creí que me ibas a apoyar. –se queja.

-Lo siento Finn, pero la otra parte es mi novio. –me encojo de hombros.

Por fin, nos avisan que la cena ya está lista y todos nos dirigimos al gran comedor. Yo me siento entre Peeta y su padre porque él lo ha requerido así. Entonces me doy cuenta y un deja vu me viene en la cabeza. Recuerdo aquel verano que estuvimos así hace como diez años y ahora es bastante gracioso ver la diferencia que hay entre ese entonces y ahora. Ahora no estoy aquí por ser una amiga de la familia, no, ahora estoy aquí por ser la "novia de Peeta.

Durante la cena se habla se cosas triviales, de cómo le va a Madge en su último año de universidad, de la compañía de papá, de la compañía de los Mellark… y un tema que había decidido no pensar hoy: mi trabajo en Florencia.

Había decidido no decirle nada a Peeta sobre al respecto. Quizás pueda hablar con mi jefa y disculparme para quedarme aquí. El trabajo en realidad no me importa pero es más por los autores que voy a perder. Si quería fundar una editorial por mí misma debía tener contactos y eso lo conseguía trabajando allí. Ahora me doy cuenta que no lo puedas tener todo en la vida.

-Katniss me dijo que le gustaría fundar un editorial en Florencia. –comenta Plutarch a mi padre.

-Ya estoy al tanto de eso Plutarch. –contesta mi padre. –Por eso ella está trabajando muy duro en su trabajo para coger experiencia y contactos para tener la base de su futura editorial.

-Me parece muy bien. –Plutarch me sonríe. –Pero hay una cosa que no me cuadra…

Junto a Peeta miramos expectante a su padre.

-¿Qué es papá? –pregunta ansioso.

-Que Katniss quiere fundar un editorial en Florencia, pero tú trabajas en Nueva York…

Mierda.

-¿Acaso piensan seguir con su relación a larga distancia? –nos pregunta directamente a ambos.

-Pues papá… -balbucea Peeta ante la atenta mirada de todos.

Me gustaría ayudarlo pero estoy completamente bloqueada. Mierda, no debí contarle eso a Plutarch.

-Papá, no puedo obligar a Katniss a abandonar sus sueños solo para estar conmigo. –finalmente responde. –Si nuestra relación funcionó durante dos años, ¿quién dice que no puede funcionar otros y más años?

-¿Acaso no piensan casarse? –y de nuevo Finnick se atraganta, esta vez con agua.

-Plutarch… -murmura Portia. –Deja a los niños, ellos ya son lo bastante maduros para tomar sus decisiones.

-Exacto, ya están maduros para sentar la cabeza. –replica Plutarch.

-Bueno Plutarch. –intento ayudar un poco a Peeta. –Puedo fundar fácilmente aquí mi editorial. No necesariamente tiene por qué ser en Florencia.

Y eso le saca una gran sonrisa a Plutarch, pero una mirada de disculpa de Peeta.

-¿Harías eso por mi hijo? –pregunta entusiasmado.

-Haría cualquier cosa por él. –y me recorre un escalofrío por la naturalidad que lo he dicho.

Peeta me coge la mano y besa mis nudillos ante las miradas de nuestra familia. Me sonrojo, si, otra vez. Me giro para verles la cara y lo único que me llama la atención son la expresiones de Finnick, mi padre y mi madre en sus rostros, obviamente porque están completamente asombrados por la escenita que acabamos de montar Peeta y yo.

Después de esa pequeña discusión, la cena volvió a la normalidad, pero ahora algo más incómodo para mí por las miraditas de mi madre. Gracias a dios, terminamos y Peeta nos disculpa para dar un paseo por el jardín.

La noche está perfecta, hay una ligera brisa que hace que las hojas de los arbustos del jardín toquen una melodía bastante tranquilizadora. Camino junto a Peeta con mi brazo enroscado al suyo mientras que sus manos estás escondidas en los bolsillos de su pantalón. Me encanta estar así con él, pero obviamente no se lo puedo decir abiertamente.

-Siento el comportamiento de mi padre, a veces… puede ser muy persuasivo. –se disculpa.

-No importa. –respondo restándole importancia. –Nos pilló desprevenidos.

-Si. –susurra. –Katniss, si tienes algún problema con tu trabajo o en tu vida por culpa de nuestro trato por favor no dudes en decírmelo.

-Si. –trago en seco. Ahora mismo tengo un problema Peeta.

-Te quiero mostrar algo, ven. –y me agarra la mano para guiarme.

Caminamos un poco más al fondo del jardín, dios mío es enorme y lo que me enseña a continuación me deja sin palabras.

-Peeta… -susurro. –Es hermoso.

-Lo sé. Es mi sitio preferido. –le miro desde abajo y tiene en su rostro esa sonrisa que me encanta, esa sonrisa de un hombre feliz.

La vista es espectacular. En el fondo de todo el jardín hay una especie de balcón porque la casa está construida al lado del mar pero un poco encima de un pequeño acantilado. Y al fondo de todo el oscuro mar se puede ver perfectamente Manhattan con todas sus luces. Es como si fuera una fotografía, esas que compras en los sitios de recuerdo. Pero esta vez es completamente real.

-¿Te gusta? –me pregunta.

-Me encanta. –murmuro al mirarle.

-Ven, sentémonos en mi banco. –me ofrece y de nuevo agarra mi mano.

-¿Tu banco? –pregunto confusa.

-Si. –sonríe. –Mi madre la hizo poner porque me encanta pintar aquí. Encuentro mucha paz cuando estoy estresado por el trabajo.

-¿Pintas? Nunca me lo habías dicho.

-Es un hobby. –dice sin importancia. –Pero hace mucho que no lo hago.

Y una parte de mi piensa que es por mi querida "amiga" Delly, pero prefiero no mencionarla. No quiero arruinar este momento.

-No sabes lo mucho que te agradezco por hacer esto Katniss. –de repente suelta. –No sé, de un modo u otro pensé que iba a ser un trato nada más pero… siento que algo se ha formado entre nosotros…

-Una conexión. –murmuro.

-Si, yo… te aprecio mucho Katniss. Y no es por agradecimiento por lo que estás haciendo sino por como me tratas…

-Yo también te aprecio mucho Peeta… te tengo mucho cariño ¿sabes?

-No sabes lo mucho que significa eso para mí. –sonríe y acaricia mis mejilla.

Nos quedamos un momento en silencio. Pero esta vez en silencio completamente cómodo, disfrutando juntos del paisaje que tenemos enfrente. Peeta tiene agarrada una de mi mano y no me molesta para nada aunque estamos completamente solos sin tener que actuar. Esto éramos nosotros, dos personas que se tienen cariño.

Me da miedo poder empezar a sentir algo por él. Quizás tenga que tener más cuidado pero no sé… en parte… me gusta. Me gusta Peeta y no sé si sentirá lo mismo. Después de todo esto es un juego que tiene fecha límite. Quizás pueda intentar ganarme su cariño… su corazón…

¿Pero qué estás diciendo Katniss? No, no puedes.

-Katniss… -susurra sacándome de mi conversación privada.

-¿Sí?

-Puede que te hayas imaginado esto de otra manera pero…

-Dime.

-¿Quieres casarte conmigo?

.

Llevo un tiempo sin actualizar y sé que muchos ya me queréis matar así que… estaré esperando por las jaulas de noche vale? Ok, es broma :P

Quería actualizar EUS primero porque me siento muy mal por los que leen ese fic y llevo creo dos semanas sin actualizar… así que tranquilos porque para mañana por la noche (hora de España) lo tendré listo :)

Obviamente y de nuevo he actualizado este antes por la simple razón de que ya lo tenía preparado hace varios días y no me podía resistir porque… TENGO 47 REVIEWS EN TAN SOLO 3 CAPITULOS! WTF?!

MUCHAS MUCHAS GRACIAS! SOIS LOS MEJORES Y ESPERO SEGUIR RECIBIENDO MUCHAS MÁS :P

Espero que os haya gustado el capitulo y ya de paso os aviso que el próximo capitulo va a ser muy interesante… obviamente porque lo he dejado allí

¿Qué responderá Katniss? .Tun. Continuará en el próximo capitulo wuahaha!

De nuevo muchas gracias por el apoyo y espero muchos más reviews, follows y/o favorites. Un beso a todos!

XOXO Liz.