Broken Dreams. ¿Puedes oírme?
Lavi estaba cargando a Yuu. Le habían puesto una manta. Pero Allen se estaba asustando. Kanda no decía nada y Lavi tampoco. El sonido de las pisadas bajo la lluvia eran angustiosas. ¿Qué debo hacer?; se preguntaba el albino mirando las pisadas de Lavi. ¿Dónde le vamos a llevar?... ¿Qué le pasó? ¿Estará bien?
Lavi echó una rápida mirada a Allen mientras se aferraba a Yuu. Nunca le había visto así, con la mirada perdida, incluso aún estaba sangrando. Soltó una maldición interna. Por suerte o por desgracia Yuu pesaba poco y podía cargarlo como si nada. Pero, aún no sabían a dónde iban. Si la memoria no le fallaba había por aquí cerca un pueblo. Debía haber algún médico. Observó la mirada vacía de Yuu... Algo muy malo debía haberle pasado, pero, ¿quién? ¿Quién se atrevido a hacerle algo tan malo al samurai para que se traumatizara?... ¿qué tan mala debía ser esa cosa?
-Lavi...-el pelirrojo miró al albino- ¿dónde vamos?
-Tranquilo Allen, ya debemos estar llegando al pueblo. Un poco más y lo encontraremos-le sonrió a pesar que no tenía ninguna ganas de ellos. El albino también le sonrió y comenzaron a andar de nuevo.
Y seguían caminando sin que el paisaje boscoso cambiase. Pero algo sorprendió al joven Bookman, de vez en cuando Yuu abría los ojos y susurra: ¿me odias? Decidió no darle importancia, a pesar de que le gustaría haberle gritado que no, ¿cómo podía odiarlo? Pero algo interrumpió su meditación. Había llegado al pueblo, y eso le hizo sentirse aliviado. Miró al albino que se colocó a su lado mirando a Kanda preocupado.
-Allen, ve a buscar a un médico....yo buscaré un hotel o algo...date prisa...-Allen asintió y salió corriendo hacía el pueblo, mientras Lavi seguía caminando- Yuu chan ahora todo va a estar bien...tranquilo...
Dijo eso, pero como esperaba no obtuvo respuesta, ni siquiera se quejo. Tan solo esa mirada perdida...Ahora lo más importante era salvarle, curar esas heridas. Luego verían que harían, porque las suposiciones que tenían eran tan descabelladas que rezaba para que no fuesen ciertas. Suplicaba silenciosamente que no le hubiese pasado eso...
Cuando llegó al pueblo Allen estaba en la entrada con un médico que les dijo la dirección de un hostal. Tras acomodarse el médico se fijo en Kanda.
-Es él, ¿no?-Lavi asintió- entonces procederé a revisarlo.
-Espere-dijo el pelirrojo y se acercó sonriendo, claro que falsamente a Allen- Ne Allen, ve a llamar a Komui y dale la noticia, seguro que todos se pondrán muy contentos...
El albino asintió y salió corriendo seguido de Tim, a buscar un teléfono. Tras unas cuantas vueltas y preguntar a los ciudadanos dejó de llover. Allen miró al cielo, que se despejaba lentamente. A su vez los rayos del Sol inundaban tímidamente la cuidad. No pudo evitar sonreír.
-Tim, parece que todo va a salir bien, ¿no?
Tras decir esto corrió hasta el ansiado teléfono y llamo a la Orden rápidamente. Después de cruzar unas palabras, de que llamasen a Komui y que este viniese por fin.
-¿Allen kun?....-se oían ruidos al otro lado. Incluso a Lenalee queriendo coger el teléfono y a la gente haciendo preguntas que se perdían en el silencio.
-K....-de repente su voz no quería salir. No se había dado cuenta, pero estaba muy feliz...tanto que unas pequeñas lágrimas.
-¿A-Allen?..... ¿Qué ha pasado?-pero el propio albino le cortó las frases.
-Está vivo....-dijo sonriendo y limpiándose las lágrimas- Está con nosotros.... Kanda está vivo....
-¿está vivo?- en ese momento Komui estaba sonriendo y todos a su alrededor soltaron suspiros de Alivio, incluso algunos lloraron felizmente- Está bien... está herido, ¿verdad? Pues teneís dos días, entonces pasará el tren. Vendréis en ese. No te preocupes Allen kun, a Kanda le dará tiempo a curarse....
-Gracias Komui san.....
En el hostal mientras el médico quedaba sorprendido de las heridas y las curaba como podía mientras el joven Bookman, que estaba apoyado en la pared observaba atentamente. Las heridas del torso, el labio....pero le médico se quedó frío cuando le dio la vuelta a Kanda. Lavi lo supuso... Lo que tanto había pedido, se lo habían hecho. El médico le miró y Lavi se acercó a él.
-Él...ha sido....-el médico no sabía como decirlo.
-No hace falta que lo diga-rozó la mejilla del ido Yuu-tan solo le pida que no le diga nada a mi compañero y que lo cure para irse.
-Está bien...pero...al parecer-el médico pasó su mano por delante de Kanda que ni se inmutó-emocionalmente....psíquicamente...
-Ya nos ocuparemos de ello-dijo Lavi sentándose en la cama mientras el médico seguía curándolo.
Cuando Allen llegó a la habitación, el médico estaba saliendo y se despidieron con la mano. Kanda estaba en la cama y con las sábanas tapándole hasta el cuello. El pelirrojo estaba a su lado y le miró a los ojos sonriendo. Allen le sonrió y se acercó, viendo esa mirada rara que tenía Kanda. Debía dolerle mucho, ¿no?
-Ne Allen, yo voy a comprar ropa para Yuu, ¿Tú le darás de comer?-Allen asintió y Lavi se escurrió rápidamente de la habitación. Allen se acercó a el samurai- ne Bakanda siéntate-como vio que él solo no lo haría le ayudó y buscó el plato de comida con la mirada. Tras encontrarlo comenzó a darle de comer-abre la boca...- Kanda hacía lo que le decía...como una marioneta.
Mientras tanto Lavi buscaba el teléfono... Y tardó poco en hacerlo. Comenzaba a anochecer, debía darse prisa. Esperó a que le comunicaran con Komui.
-Komui.... ¿estás solo?...-preguntó el pelirrojo mientras el nombrado se extrañaba de la llamada- vengo a decirte algo importante....-se apoyó en la pared.
-¿Qué es lo que no me ha dicho Allen kun?-Komui comenzó a asustarse al escuchar el silencio del Bookman- ¿Lavi kun?...
-A Yuu-cogió aire tenía que decirlo- le violaron-se produzco un tenso silencio que el mismo pelirrojo rompió- y dudo que fuese un akuma, quien lo hizo ha de estar buscándolo...
-Coged el tren de mañana en la mañana-dijo inmediatamente Komui.
-Por favor, no lo comentes con nadie....Él...no es él ahora.
-¿Qué?- se quedó asombrado- Está bien, tened cuidado-el mismo Komui colgó.
El pelirrojo tardó más en soltar el teléfono. Debía darse prisa en ir a comprar la ropa, y sobre todo debía seguir actuando ante el albino para que no se percatase del estado de Yuu. Le diría que estaba cansado, que las heridas le tenían agotado y que Komui le había llamado para decirle que mañana pasaba un tren.
Suspiró y fue a la primera tienda que vio. Compró una ropa mullida para Kanda y una larga capa, pero sabía que aunque comprase eso, no cambiaría los hechos. No había podido proteger a su Yuu chan. Debía darse prisa y dejar de pensar. Sin más esperas se dirigío al hostal donde observó a Allen dormido y a Yuu con esa misma mirada.
Depositó la ropa en una mesa y se acercó al samurai rozando sus cabellos. Se sentó en la cama y se acercó al oído de Kanda...
-¿Puedes oírme Yuu?....-susurró delicadamente, sin obtener respuesta.
