- Solución -

Tony caminó hacia el laboratorio con una sonrisa boba en la cara. El genio había pensado en engañar a su hermana. Y ese era precisamente el problema, ella era su hermana. Era como tratar de engañarse a si mismo, tantos años juntos los habían hecho prácticamente iguales.

-Te dio las gracias- Comentó Stark mirando a Bruce. Él se sorprendió, pero luego sonrió. No le extrañaba para nada.

Loki suspiró. Esperaba que aquella cosa funcionara.

-Por cierto, Banner ¿Cómo va la inyección? Desde que mi hermanita estuvo en Asgard tú te has hecho cargo de eso- Preguntó el genio. El doctor lo miro acomodándose los lentes.

-Hasta el momento ha durado lo esperado. Y ella el mismo día que llegó tomo una muestra de sangre para revisarme- Suspiró. A veces el genio no tenia idea de lo que pasaba a su alrededor – Loki ¿Puedes contarme exactamente que paso con Jennifer?- Preguntó el doctor mirando al Dios.

-Por lo poco que alcancé a oír, ese tipo de apariencia extraña la reclutó en el momento que tuvo el accidente. Le prometió quitar la mutación a cambio de que le prestara su fuerza- Respondió.

-Jennifer nunca se sintió a gusto siendo She Hulk, todos lo sabíamos- Agregó el genio bebiendo café.

-Cuando Fury me dijo que debía traerla a la Torre pensé que todo eso cambiaria. Nunca pensé que íbamos a tener que… matarla- La voz del doctor tembló un poco al recordar eso. Era su prima.

-Thor me dijo que en ningún momento mostró arrepentimiento, el idiota de mi hermano piensa que cuando las personas muestran esa debilidad, es porque son dignas de salvarlas. Pero… Banner, el caso de ella… fue distinto, lo siento mucho- Finalizó el Dios. Aunque la tipa había tratado de matarlo, era familiar de su amigo. Y respetaba eso.

-Lo se ¿Nadie quiere a un Hulk como enemigo, no?- Comentó el doctor con una sonrisa amarga en el rostro. Tony le palmeó el hombro un par de veces.

-Hermano, necesito que vayamos a Asgard- Dijo Thor entrando al laboratorio con su clásica sonrisa.

-Estoy ocupado- Bufó el Dios menor sin despegar la vista de su portátil. No le gustaba cuando Thor irrumpía en el laboratorio sin permiso.

-Es importante- Replicó el Dios del trueno acercándose a su hermano. Era demasiado importante para que lo ignorara.

-Llévatelo antes de que destruya el laboratorio- Comentó el genio sonriendo. Thor lo miro extrañado.

Loki asintió y camino junto a su hermano en silencio hasta la azotea de la Torre Stark. Viajaron hacia su hogar mediante el Bifrost. Ambos se subieron a sus caballos y se dirigieron al castillo.

-¿Se puede saber que pasa, Thor?- Preguntó algo enojado Loki.

-Padre y Madre quieren hablar con nosotros- Contestó el rubio. Esperaba que no fuera nada malo, pero suponía lo que iba a suceder.

Llegaron y caminaron hacia la habitación en donde el Padre de Todo y Frigga esperaban.

-Loki- Saludó Frigga a su hijo de un abrazo. Loki sabia que su madre profesaba un cariño especial por el y cada vez que la veía se alegraba.

-Me alegra que hayan venido, hijos míos- Odín hablaba serio.

-¿Qué sucede Padre?- Preguntó Loki extrañado. Solamente esperaba que no fuera nada malo.

-Es sobre ustedes y las que serán sus nuevas familias- Respondió el Padre de Todo- Si esto hubiera sucedido antes habría intervenido para poner a ambas a prueba y que se transformaran en Diosas de Asgard, pero no puedo hacer eso- Hizo una pausa – He aceptado que mis hijos quieran estar al lado de dos mortales –

Los hermanos estaban nerviosos ante Odín.

-El día en que unan sus vidas su descendencia y ellas compartirán una de nuestras características. La longevidad- Agregó Frigga.

Loki levanto la vista sorprendido y Thor apretó los puños.

-Thor, siempre has sabido que esperaba que Sif fuera la princesa y futura reina de Asgard. Pero las cosas han cambiado demasiado y espero que la decisión que he tomado sea la correcta. Tú y la mortal cumplirán su deber con Asgard- Continuó Odín – Y Loki, tú siempre fuiste, eres y serás mi hijo. Espero que aceptes eso también como príncipe de Asgard-

Ambos hicieron una reverencia ante las palabras de su Padre. El duro e incomprensivo Odín había cambiado.

-Esperamos que sus vidas sean felices. Y ya quiero conocer a mis nietos- Confesó Frigga con una sonrisa en la cara.

¿Nietos? Pensó Loki.

-Ambas están en cinta- Dijo Frigga. Loki dirigió su mirada hacia Thor, quien sonreía nerviosamente.

-Siento no haberlo dicho antes, hermano- Suspiró el rubio algo afligido- Jane… esta… negando lo que esta sucediendo ¿Me entiendes?- Hizo un puchero. Thor se veía realmente complicado.

-Oh no. No me digas que quieres que ella hable con la mortal- Loki abrió los ojos como plato. Odín y Frigga estaban algo perdidos en la conversación.

Thor asintió nerviosamente y Loki suspiró.

-Pídeselo tú. No quiero ser responsable de otra carga sobre ella- Bufó Loki. Suficiente tenía la castaña con todo lo que estaba sucediendo.

-Bueno, hijos míos, pueden volver a Midgard. Esperamos verlos pronto para celebrar su unión. Celebraremos ambas el mismo día- Finalizó Odín.

Ambos volvieron a hacer una reverencia y se retiraron del castillo. Volvieron a la tierra rápidamente y se separaron.

-Hermano… por favor- Thor seguía haciendo un puchero.

-No- Finalizó Loki entrando al laboratorio – Habla tu mismo con ella- Cerró la puerta de golpe dejando al rubio con la palabra en la boca. Ya estaba oscureciendo, así que lo haría mañana.

El trabajo en la torre había terminado. Todos caminaban hacia el hotel mientras conversaban.

En la habitación 5A las cosas se estaban poniendo algo tensas.

-¿Qué?- Preguntó la castaña, tenia los ojos abiertos como platos. Loki acababa de contarle lo de la longevidad.

-Sé que es complicado, pero es un deseo de Odín, una orden que se debe cumplir- Contestó el pelinegro sentándose junto a Coni.

-Loki… yo… soy humana. No quiero ver como todos mis cercanos mueren mientras yo sigo igual por la orden que un Dios de otro mundo me obligó a acatar- Replicó la castaña.

-Eso debiste pensarlo antes de…-Loki había contestado por instinto. Y había cometido un terrible error.

-No sigas, por favor ni se te ocurra seguir- Bufó la castaña poniéndose de pie. Apretó los puños y tuvo que volver a sentarse, se había mareado. Cerró los ojos, suspiró y continuó hablando – En el fondo Steve, María, Jane y yo pasaremos por eso ¿No?- Le preguntó.

Loki asintió duramente.

-Esta bien, Loki. Acepto el reto de aguantarte por siglos- Suspiró la castaña con una sonrisa. No había nada mas que hacer, era un sacrificio que aceptaba tomar por su hijo y el hombre al que amaba - ¿Qué sucederá con el pequeño?- Volvió a preguntar.

-Crecerá al mismo ritmo que el de aquí, pero su apariencia se estancará en la juventud. Luego de un tiempo comenzará a envejecer lentamente- Contestó el pelinegro.

-Entiendo ¿Podemos dormir ahora?- Preguntó la castaña metiéndose en la cama.

-Hay otra cosa. Padre quiere hacer una ceremonia para los cuatro el mismo día- Comentó el pelinegro.

-¿Jane y Thor también?-

-Así es- Contestó Loki apagando las luces. Luego se acomodó en la cama y ambos durmieron plácidamente.

-Buenos días señorita Stark. Actualmente son las 6:30 am- La maquina comenzaba su discurso diario. Loki intentó sentarse para dirigir la vista al baño pero se encontró con la castaña profundamente dormida pegada a su pecho.

Sonrió. Acaricio su cabello un momento y luego su nariz para despertarla.

-Buenos días- Murmuró la castaña adormecida.

-¿Te sientes bien?- Preguntó el pelinegro preocupado.

-Si. Creo que me enamoré un poco de Bruce- Bromeó. Loki bufó y ella no pudo evitar soltar una carcajada.

Ambos se prepararon para un nuevo día.

-Nieve…- Dijo Loki mirando por la ventana – Abrígate, esta nevando- Ordenó el Dios.

-Me gustaría hacer un ángel de nieve con mi cuerpo. Literalmente puedo hacerlo- Rió la castaña poniéndose un abrigo largo y una bufanda. El pelinegro la miró y rodó los ojos.

Loki la sacó de la habitación y cuando salieron del hotel le colocó la capucha del abrigo. Ambos caminaron hacia la torre observando la nieve caer.

-¿Podemos hacer una guerra de nieve?- Preguntó la castaña.

-¿Puedes dejar de ser tan infantil?- Bufó el pelinegro para hacerla enojar. Ella sonrió divertida.

Cuando llegaron a la Torre, Tony y Bruce ya se encontraban ahí. Ambos se quitaron el abrigo y se prepararon para trabajar.

-¡Bruce!- La castaña corrió hacia él y lo abrazo por sorpresa. El doctor no entendía que estaba sucediendo.

-¿Funciono?- Preguntó el doctor entre risas mirando a Loki. Este asintió.

-Gracias- Coni le sonreía.

El Doctor Banner llevaba años siendo amigo de los Stark. Y de todos los vengadores. Le había costado al principio acercarse a la gente (derechamente no le gustaba la gente) debido a su condición. Luego de mucho intentarlo, habían encontrado una solución. Y lo que había hecho ayer a petición de Tony, de cierto modo para el, era retribuir.

-¿Cómo ha estado Betty?- Preguntó Tony guiñándole el ojo.

-Bien, gracias por preguntar. SHIELD… esta tratando de incluirla como espía- Contestó el doctor. Los tres acompañantes se sorprendieron.

-¿Espía? No me digas que es un tipo de viuda…- El genio se veía confundido.

-Tiene entrenamiento por parte del ejército- Agregó el doctor.

-¿Y que piensa ella?- Preguntó la castaña.

-Comenzará a trabajar aquí dentro de un mes- Suspiró. Le agradaba la idea de estar con Betty, pero ¿Espía?

-He escuchado que quieren traer a Selvig, Foster y su amiguita para que trabajen aquí también- Comentó Tony. El genio sabía las cosas que Fury tramaba. De hecho, lo había obligado a confesar.

La mañana paso rápida para ellos. Habían conversado y trabajado amenamente, como en los viejos tiempos.

-¡Papá!- Saludó la pequeña Lily, venia corriendo. Tras ella venia Pepper. Era casi hora de comer y ella mágicamente se daba el tiempo para estar con todos. Por Lily.

-¿Qué tal la escuela?- Preguntó Tony cargándola. Le gustaba ver a su hija feliz. Y la escuela a la que la habían inscrito la mantenía feliz.

-Bien- Sonrió.

-¿Cómo te sientes, querida?- Preguntó Pepper a Coni. Le preocupaba la salud de la que era su hermana pequeña.

-Bastante bien, Pepper- Le contesto la castaña con una sonrisa en la cara. Definitivamente lo que inventó Bruce había dado buenos resultados.

La señal para ir a comer sonó de repente. Todos dejaron sus cosas y se dirigieron al comedor.

La torre estaba siendo reconstruida, por lo que algunos agentes se encontraban vigilando las nuevas instalaciones.

-Según la persona encargada, el viernes estará listo- Comento Pepper tomando asiento. En sus piernas se sentó Lily sonriendo.

-Han tardado demasiado, son solo quince pisos- Dijo Tony algo fastidiado. Estaba acostumbrado a que las cosas se hicieran rápido.

Todos lo miraron y suspiraron. Stark era como un niño pequeño.

Cuando todos terminaron de comer, Thor se acercó a Coni.

-¿Tienes un minuto?- Preguntó el Dios del Trueno.

-Claro, vamos a mi oficina- Contestó la castaña. Ambos caminaron hacia la pequeña oficina que la bioquímica tenia en la Torre. Thor se sentó y movía sus manos nervioso.

-Vamos… cuéntame, me estas poniendo nerviosa- Comentó la castaña mirando al Dios.

-Es sobre Jane- Murmuró Thor. El no entendía mucho sobre lo que podría estar pensando Jane y necesitaba ayuda para convencerla de que todo lo que estaba sucediendo, era bueno.

-Loki me dijo algo ayer ¿Es sobre lo de la longevidad?- Preguntó la castaña. Pensó que eso sería la causa del problema.

-Aun no le he dicho nada. Y hay algo mas… ella… también esta esperando un hijo- Soltó de golpe el Dios. Coni abrió un poco la boca sorprendida. Bien escondido que se lo tenía.

-Debe ser una nube de hormonas, igual que yo- Dijo la castaña para relajar un poco el ambiente, pero Thor no cambió su expresión - ¿Quieres que hable con ella?- Preguntó con una sonrisa.

-Me gustaría que me acompañaras. Había pensado en Loki también, pero…- Thor bajó la mirada.

-Loki no se lleva muy bien con Jane. Por todo lo que paso… hace tiempo. Le trae malos recuerdos, lo siento, Thor- Comentó la castaña poniendo la mano en el hombro del Dios. El la miró y sonrió, Coni tenia esa habilidad de reconfortar a los demás.

-Vamos ahora- Dijo el Dios tomando de la muñeca a la castaña. Esta, sorprendida, solo caminó junto a él. La cosa se puso extraña cuando la llevó hacia el hogar de Jane con ayuda del Mjolnir y se mareó un poco.

-¿Se puede saber para que aprendiste a manejar si haces este tipo de cosas?- Bufó la castaña con los ojos cerrados, sujetándose de el fuerte brazo de Thor. El solo rió nerviosamente.

Estaban en un lugar alejado de la ciudad. De hecho, parecía sacado de una película de vaqueros. Habían llegado a Nuevo México en menos de diez minutos.

Caminando pasaron por fuera de una tienda de mascotas, un hospital y luego llegaron a un local en donde por el vidrio, se veía el doctor Selvig.

-¡Thor!- Saludó el hombre con la mano.

Tras el, se veía Jane y Darcy, ambas escribiendo anotaciones en una pizarra. Cuando Jane vio a Thor, esbozó una sonrisa con aires de tristeza.


Thor se lo tenía bien escondido ¿Eh?

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