Is it love

Aclaración: los personajes no me perteneces son del creador Masashi Kishimoto y la historia es de un juego del mismo nombre.

Capítulo 4

Una vez llegamos a mi casa, Memma detiene el motor y se vuelve hacia mí.

-Ya estamos, princesa.

-¡Muchas gracias! ¡Ha estado bien!

No se demasiado bien que debo hacer. Decirle adiós, darle un beso. Juego con el asa de mi bolso que he colocado entre mis muslos.

-Me gustaría mucho volver a verte –me mira fijamente.

-No creo que a Naruto le gustara… -le esquivo la mirada.

-Pero ¿a ti te gustaría?

Memma apoya su cabeza en la esquina del reposacabezas. Ahora no tiene ese aire superior, debo admitir que aparece un poco de la dulzura de Naruto en su cara.

Una risita nerviosa se me escapa de mi boca.

-Eres irresistible cuando sonríes.

Levanto mis ojos hacia el divertida.

-¿Un poco exagerado, no?

-No, eres verdaderamente bella. Además…

Veo a Memma coger su móvil y teclear sobre él.

(¿Además que?)

-Un amigo mío, un rapero conocido aquí en Nueva York va a grabar un videoclip. Me gustaría mucho que vinieras al casting –me dice después de ver su teléfono.

¡Me echo a reír! ¿Yo? ¿En un videoclip de rap? ¿Es en serio?

-Ok. ¿Te estas burlando de mí, no es eso?

-Para nada. Me gustaría que lo pensaras, ¿ok? –me dice algo suplicante.

-Euh… OK –digo sin prometer nada.

-¿Te doy mi número de teléfono para que me tengas al corriente de tu decisión?

-Eh… De acuerdo.

Después de todo no es vinculante. Yo aprovecho la oportunidad, él no se aprovecha de mí. Todo está bien.

-Te acompaño.

Memma sale del coche para abrirme la puerta y ayudarme a salir. Estos coches son tan bajos que es difícil salir con elegancia.

-Hasta pronto querida.

Antes de que responda me da un pequeño beso en la mejilla. Este gesto está lejos de dejarme indiferente. Y me quedo plantada como una estaca, con las manos apoyadas en mis caderas. Hace un gesto de despedida como bajando el sombrero con el índice, y después desaparece en su coche.

OoOoOoOoOoOoO

Esta mañana, me despierto con la nariz fría de Akamaru contra mi cuello y lametones y babas…

Miro el espejo, con un rayo de esperanza en mis ojos, pero no, ¡es la hora! Me estiro durante un rato, con todo el pelo alborotado mientras Akamaru se acerca al borde de la cama reclamando sus carisias de la mañana. Obviamente después de la noche anterior, me costó mucho tiempo quedarme dormida.

Entre mi disputa con Naruto, mi reencuentro con Memma y sus propuestas desconcertantes me fue imposible poner me cerebro en modo off.

En la ducha, medito debajo del chorro de agua caliente. ¿Trabajar en un videoclip? ¿Yo? Nunca imagine que alguien me pudiera hacer una proposición parecida. Me siento verdaderamente excitada por todo, y al mismo tiempo tengo el presentimiento de que Memma no es un hombre como los demás. En fin, quiero decir… Es como si de el emanara algo… peligroso. Un poco como su coche.

Tomo mi desayuno viendo el informativo de la mañana. Me pregunto dónde buscan los temas. Hablar apasionadamente sobre "la fiesta de la salchicha", ¡menudo merito!

Como siempre, Akamaru me pone ojitos para que se me caiga al suelo un trozo de pan untado. Le lanzo un trocito de pan con un poco de mermelada. Akamaru es un gran gourmet.

-¿Por qué no es igual para nosotros los humanos? ¿Solo poner ojitos para que las cosas nos caigan del cielo –me pregunto a mí misma.

Voy al baño y mientras me cepillo los dientes, observo mi ropa. Elijo un vaquero pitillo azul cielo y una camisa blanca.

Después de salir con Akamaru me dirijo a la oficina. Hace un día hermoso hoy, así que aprovecho para caminar sin demasiada prisa. Siempre hay emoción en las calles de la ciudad. A primera hora, todo el mundo está ocupado. La gente va a trabajar, los comerciantes limpian las aceras y los taxis funcionan a pleno rendimiento.

Miro mecánicamente mi teléfono y veo un mensaje de Ino: ¡Chiquita! ¿Y el concierto? Tendrás que contarme ¿Almorzamos al mediodía? Besos.

Caminando le envió este mensaje: ¡Sí! Muchas cosas que contar… ¿Chez Felipe, a las 12:30?

Chez Felipe es nuestro restaurante favorito para Ino y para mí. Lo descubrimos gracias a Toneri. El conoce siempre los mejores lugares de la ciudad. Y evidentemente Neruto no para de burlarse cada vez que voy.

Cuando llego al trabajo, a pesar que Ino está trabajando en su escritorio, me recibe con una gran sonrisa y dibuja en sus labios un "si" silencioso. A veces me pregunto cómo puede estar todo el día sonriendo con todo lo que tiene que hacer.

Al llegar a mi escritorio Naruto ya está aquí, instalándose. Se acerca para darme un beso en la mejilla.

-Hola princesa –me saluda con su habitual sonría.

-Hola Naruto –le saludo igual.

No sé cómo iniciar la conversación, las cosas quedaron un poco frías ayer por la noche…

Naruto se instala delante de su pantalla. Pero siento que quiere preguntarme algo.

-¿Llegaste anoche bien a casa?

(Aquí vamos)

-Si muy bien –digo seria.

Naruto se apoya en su asiento y me mira fijamente.

-¡Naruto si quieres saber si Memma se comportó bien, solo tienes que preguntar! –digo algo irritada.

-Le conozco, y sé que él no ha intentado nada. Aun. Si no, no te hubiera dejado irte con el –dice igual de irritado que yo.

-¿Cómo que aun? –le cuestiono.

-Pronto él te saldrá con algún juego, pero… la señorita está muy emocionada con el gran coche –dice esto con una sonrisa que está muy lejos de ser sincera.

-¿Oh tal vez tienes un complejo de tamaño Naruto? –le digo de vuelta.

Naruto se ríe pero siento que no es solo una broma…

-¿Todo está bien princesa…? –pregunta para saber si nuestra amistad se encuentra bien.

Me sonrojo de manera significativa, pensando en las alusiones de Ino al respecto.

Nuestras risas llaman la atención de algunos campaneros. A veces me da pena por todos ellos ya que no pueden tener un compañero tan gracioso como Naruto. Y tan sexy.

-Puedo ser una adolesente super emocionada, pero mientras tanto, Memma me ha propuesto participar en un videoclip de rap… -le cuento lo de Memma.

De repente la cara de Naruto cambia. Se levanta rápidamente de su puesto y mira alrededor de nosotros. Me coge del brazo para dirigirnos a la sala de pausa. ¿Qué es lo que le está ocurriendo?

Naruto se detiene y se planta delante de mí.

-Espera, ¿Qué te está ocurriendo? –levanto un poco la voz soltándome de su agarre.

-Hinata ¿no iras a aceptar eso verdad? –dice con el seno fruncido mostrando su disgusto.

-¿Por qué no? ¿Cuál es el problema?

Naruto pasa la mano por su rubia caballera y murmura algo.

-Escucha Hinata, Memma no es recomendable ¿de acuerdo? –trata de disuadirme de aceptar la propuesta.

Pero que ha pasado de repente para que tenga que opinar sobre mis citas. Él no se da cuenta de mis intentos por acercarme a él, me deja plantada, y ahora ¿Por qué me está dando un sermón?

-Pues yo pienso que Memma tiene mucha clase, y ha sido muy amable de su parte proponerme participar en un videoclip. Es el tipo de oferta que no suele suceder demasiado a menudo.

La cara de mi guapo compañero se transforma. Mierda… yo no quería hacerle daño.

-Me gustaría que evitases a sus… amigos, eso es todo. Su mundo no es el mismo que el tuyo y no hablas en su idioma –dice aun de mal humor.

-¿Oh, y que es lo que tú conoces de mi mundo? –el tono se está intensificando.

-Hinata, juegas a hacerte la dura, la chica fuerte, pero tú y yo sabemos muy bien que es lo que buscas –suaviza su tono de voz.

(Yo lo sé, tú no lo sabes…)

Me gustaría gritarle que todo lo que necesito es que me vea de otra forma que de una amiga y que estoy haciendo todo lo posible para que se dé cuenta. Lo necesito.

¡Este sería el momento ideal, el momento en que por una vez esta serio.

-Naruto, yo…-soy interrumpida.

-Sabes Hinata es fácil para Memma impresionarte con su magnífico coche, con sus ropas caras. Es fácil cuando uno se mueve en ese tipo de ambiente… -cambia su expresión a una triste.

-¿Qué? –digo algo confundida.

-Yo, por supuesto, llevo una vida más modesta. Lo único que disfruto es de mi moto. Pero al menos no hago tantas tonterías. Pensaba que no eras del tipo de chicas que pierden la cabeza por ese tipo de hombres –dice con una mirada de sección.

-¿El tipo de chica…? –me siento ofendida. Esto está llegando un poco lejos.

-Si… bueno. ¿Sabes qué? Dejemos el tema. Haz lo que quieras. De todas formas es lo que vas a hacer, como siempre –da media vuelta y se va dejándome sola.

De repente tengo la impresión de ser la más tonta del mundo. Mi pequeño corazón se rompe en pedazos y las lágrimas brotan en mis ojos cuando veo que Naruto vuelve tristemente a su departamento.

OoOoOoOoOoOoOo

Después de nuestra discusión, Naruto y yo nos hemos evitado toda la mañana es algo doloroso para mí. Nunca hemos peleado.

Espero a Ino afuera, tengo la necesidad de tomar aire. Es la hora en la que todos los empleados de la oficina salen para almorzar, y a lo lejos percibo una cabellera rubia impecable.

-¡Hey! –me saluda mi amiga llegando a donde estoy.

-Hola –le saludo cabizbaja.

-¿Todo bien? No tienes buen aspecto –dice angustiada.

-Ya te contare ¿vamos? –le hago señas para avanzar.

Nos ponemos en marcha. Veo a Ino escribir en su teléfono sonriendo. Me pregunto que está tramando.

Una vez que entramos, Felipe nos acomoda con su habitual entusiasmo y sus musicales "Bellísima".

-¿Bueno, entonces esa noche? –me pregunta sobre los detalle de la noche del concierto.

-Mi conjunto parece haber hecho efecto sobre Naruto. Tenías razón sobre eso.

-Estaba segura. ¿Y sobre… el resto?

-Se fue más rápido de lo que me hubiera gustado… así que me encontré hablando con su hermano, que resulta que es el tipo que me había encontrado en el parque, el tipo de los gatitos…

-¿Nooooooo? ¡No puede ser verdad? –dice Ino sorprendida.

-De golpe imagínate lo que paso por mi cabeza cuando él dijo: ¿Entonces el famoso compañero es mi hermano?

-WOW… ¡Me hubiera gustado ver eso! –dijo Ino con humor.

-EY, se supone que debes ayudarme –le doy un ligero codazo.

-¿Cómo has lidiado con eso? –pregunta ya más seria.

-Bien, el no dijo nada. De hecho, estuvo muy bien y dejo de lado sus bromas pesadas.

-Al mismo tiempo, él es hermano de Naruto…

-Si ¡hermano gemelo!

-¿En serio?... Menudo secreto el de Naruto sabía que tenía un hermano pero no un hermano gemelo… ¿se parece mucho a él?

-No, de verdad… físicamente sí, pero después, a nivel de forma de ser nada que ver…

-¡Bueno pues ahora vas a tener que elegir entre los dos guapos hermanos jajajaja –se burla de mi ino.

-Para, no es divertido… Memma no me encaja del todo… el solo me trajo de vuelta a casa en su… LAMBORGHINI –hago énfasis en la última palabra.

Ino deja en el plato el trozo que iba meterse en la boca y me mira, alucinada.

-¿Perdón? –dice con los ojos como dos faros.

-Si señorita, me acompaño a casa en su Lamborghini.

-¡Pero tú!... Y… ¿no ocurrió nada más?

-¡Claro que no! –Grito sonrojada a mas no poder –y esta mañana, he discutido con Naruto… -esto último lo dije muy triste.

-¿A causa del Lambirghini? –me pregunta.

-Un poco de eso… Pero sobre todo porque Memma me ha propuesto hacer un casting para participar en el rodaje de un videoclip de un amigo suyo rapero. –veo la expresión de asombro de Ino cuando se lo digo.

-Demasiado bueno. Y en cuanto al videoclip… ¿vas a hacerlo?

-No lo sé aun.

-¿Y qué relación tiene con Naruto? –pregunta tomando un sorbo de su bebida.

-Me hizo una escena diciendo que su hermano no es recomendable, y se ha enfadado… -recordar lo sucedido me hace sentir mal.

Ino se limpia la boca y se apoya, pensativa, sobre el respaldo de su asiento.

-Qué quieres que te diga, esta celoso, el pequeño Naruto –dice guiñándome un ojo.

-¿Tú crees? –digo no muy convencida.

-Francamente. Se debe sentir en peligro. Su hermano que aparece formando parte de este juego…

-¡Bueno! ¡Esta mañana no había un gran ambiente!

-Pero eso pasara. Con su hermano por el medio, eso podría hacerle tomar una decisión…

-No lo sé, espero no haber arruinado todo…

-¡No! Deja de dramatizar. Esta noche vas a golpearle a él, no tenéis más que arreglar vuestras cuentas en el ring… O en las duchas –dice lo último con malicia.

-Si… ya me gustaría… -digo recordando que esta noche entreno en el local de Naruto.

Nos echamos a reír. Me gusta confiar en Ino puesto que siempre ve el lado positivo de las cosas y generalmente terminamos siempre bromeando.

OoOoOoOoOoOoOo

He seguido los consejos de Ino, nada mejor para aliviar la tensión que golpear a alguna cosa.

Me dirijo al local de Naruto para mi entrenamiento. Al entrar inspecciono la sala con la mirada pero no veo a Naruto. No pasa nada voy a dar golpes a un saco de boxeo. Por un lado mejor. Mientras comienzo a calentar, no puedo sacar de mi cabeza la última frase de Naruto: el tipo de chica que pierde la cabeza por esos tipos.

Primero, no pierdo la cabeza por Memma, segundo yo no pertenezco a ningún tipo de chicas…

Lanzo el primer golpe al saco. Todos mis músculos se tensan por la fuerza del choque y un dolor aparece por todo mi bíceps.

Estoy tan de seccionada de que Naruto me hablara de esa forma. Y tan enfadada contra mí misma por la posibilidad de haber arruinado mis esperanzas con él.

Golpeo otra vez, y me hago daño. En realidad no me importa hacerme daño. Tengo la impresión de que me lo merezco.

(¿Quiere protegerme? ¿De verdad?)

Golpeo una vez más, esta vez con la pierna. El saco se desplaza hacia atrás. Hago una pirueta y lo vuelvo a golpear cuando se acerca a mí.

-¡WOW! –alguien habla detrás de mí.

Me doy la vuelta lista para lanzar otro golpe.

-¡Suavemente princesa! –mi corazón pega un salto. Naruto…

Buenos mis lectores hasta aquí el capítulo de hoy. Espero lo disfruten un monto, si les gusta la historia no olviden dejar sus comentarios y dejen sus opiniones.

Quiero agradecer por las sugerencias. Pondré de mi parte para mejorarlo.

Les mando un besote y hasta el próximo capítulo chaoooooo!