IV.
-Y... Listo -dijo el doctor una vez que terminó con la mano de la pelinegra.
Nico no dijo nada, simplemente se limitó a asentir con su cabeza cuando el doctor le dijo que ya había acabado. La chica se levantó de su sitio y se dirigió hacia la salida pero fue interceptada por Nozomi, quien le dijo que la acompañaría a su casa.
Las tres chicas de tercero salieron de la consulta del doctor Nishikino dejando solamente allí a padre e hija.
-Muchas gracias por todo papá -dijo Maki una vez estuvieron solos.
-No es nada princesa. Pero, ¿se puede saber qué le ha pasado en la frente y en la mano? Parece como si una aplanadora le hubiera pasado por encima.
-Nosotras tampoco lo sabemos.
-¿Me estás diciendo que simplemente empezó a herirse a sí misma? -preguntó el doctor asombrado.
-Me temo que es así. Estábamos ensayando y de repente empezó a darse contra la pared. Si no llega a ser por Eli se habría herido mucho más.
-Es algo extraño... Pero sí te diré una cosa: se trata de su mirada. He visto esa mirada muchas veces y siempre es de personas que han tenido experiencias traumáticas.
-¿Experiencias traumáticas? -preguntó Maki interesada.
-Así es. Por lo que te lo diré a ti: será mejor que tengas un ojo sobre esa senpai tuya, al verla no me dio buena espina.
-Entiendo... Lo tendré en cuenta, gracias papá -dijo y le dio un beso en la mejilla al hombre.
La pelirroja abandonó la oficina y se unió a las demás.
Todas las chicas veían preocupadas a cierta pelinegra, quien no había dicho ninguna palabra en todo este tiempo.
-Contusiones en la frente y el dedo anular y meñique destrozados -dijo Eli leyendo la hoja que el doctor les había dado.
-¿Qué es lo que ha pasado Nico? -preguntó esta vez Umi.
Nico ni siquiera miró a la arquera. Simplemente se empezó a alejar lentamente de allí. Las demás empezaron a seguirla al verla.
-¡Espera!-exclamó Eli y posó su mano sobre el hombro de la pelinegra-. ¿Qué es lo que pasa Nico?
-No pasa nada... -respondió Nico y se alejó de nuevo dejando allí a todas sus amigas.
Eli quiso seguir insistiéndole a la chica pero Nozomi posó su mano en su hombro en señal de que se detuviera. La rubia le iba a decir algo a su amiga pero cuando vio su rostro las palabras murieron en su garganta.
-Creo que lo mejor será que la dejemos por hoy -dijo Nozomi y todas decidieron hacerle caso, aunque en realidad quisieran otra cosa.
Las demás se quedaron observando la espalda de la pelinegra mientas esta se alejaba. Aquello desde luego no les gustaba en nada, desde hacía un buen tiempo que la pelinegra estaba así de rara.
...
Nico se encontraba frente a las puertas de la preparatoria. En realidad no quería estar allí, había intentando faltar pero sabía que aquello preocuparía a sus amigas y ya lo había hecho mucho cuando empezó a auto flagelarse contra la pared el día anterior.
Cuando había llegado a su casa casi les da algo a su madre ya sus hermanas cuando la vieron así, por dentro se recriminó a sí misma por hacer que todas se preocuparan.
De verdad que eres una inútil...
-Lo soy... -se dijo a sí misma.
Sintió una mano en su hombro, se giró y se encontró con Nozomi y Eli, quienes le estaban sonriendo. A pesar del gesto la pelinegra sabía en el fondo que lo estaban forzando.
-Buenos días Nicocchi -dijo Nozomi tratando de imitar su usual tono de voz.
-H-Hola... -respondió la pelinegra casi susurrando.
-¿Qué tal te fue anoche? -preguntó de nuevo Nozomi.
-Bien...Llegué a casa sana y salva, como puedes ver.
-Nico...-dijo Eli rompiendo su actuación-. Queremos saber qué te pasó, por favor, no nos ocultes nada, haremos todo lo posible por ayudarte.
Nico abrió la boca para contarles todo: el cómo tuvo que haber muerto en aquel accidente de coche; el que pudiera ver cómo cada una de ellas iba a morir; el que una vez terminada la secuencia todas iban a morir de verdad; y lo más importante: que todo era culpa suya. Pero cuando cuando contarles todo sintió un frío atroz por todo su cuerpo, sintió que sus extremidades se entumecían y que la lengua se le agarrotaba.
-''No te recomiendo que lo hagas''-dijo la voz dentro de su cabeza-''Si les cuentas todo el orden dará igual y todas morirán de golpe''.
-Yo...-dijo Nico con tono inseguro-. Yo... estaba muy nerviosa por el Love Live y por eso empecé a golpearme.
-¿Sólo por eso...? -dijo Eli asombrada al saber la razón.
-Así es. Después de todo es un evento muy importante y no quiero que todo salga mal por mi culpa.
Eli la miró no muy segura pero al ver que no iba a sacar nada de la pelinegra decidió no seguir intentando, ya se enteraría de la razón más adelante.
-De acuerdo-dijo Eli después de varios segundos-. Será mejor que vayamos a clases o si no llegaremos tarde -dijo y se empezó a alejar acompañada de Nozomi.
Nico las observó alejarse a ambas mientras que una enorme tristeza la invadía.
Y pensar que en algún momento les tocaría a ellas.
...
El día había pasado de lo más normal. Nada de incidentes ni de canciones sonando de repente y augurando malos acontecimientos.
Ahora estaban todas reunidas en el tejado. La práctica había terminado y ahora todas se disponían a ir a sus casas. Durante toda la práctica a Nico se le había dicho que descansara en una esquina y que no hiciera nada imprudente. Aquello era normal, fue lo que pensó la peliengra, ya que tan sólo el día anterior había hecho preocupar a todas sus amigas.
-''Rin, Hanayo y Umi... Tan sólo tres de ocho, si me pongo a pensarlo tampoco voy tan mal. Aún tengo cinco oportunidades más. Me duele decir esto pero no todo está perdido...'' -pensó y antes de darse cuenta se encontraba en la salida.
Allí se encontró con Rin, Hanayo, Maki, Umi, Nozomi y Eli quiénes habían estado hablando sobre el Love Live y de lo emocionadas que estaban. La pelinegra se acercó a ellas y de repente pasó: de la nada aquella canción empezó a sonar. Nico se acercó a toda velocidad hacia donde ellas estaban.
-Vaya-dijo Eli-, esa canción es muy popular en Rusia -añadió al escuchar la música en un coche que estaba próximo.
La pelinegra se colocó frente a las chicas y empezó a mirarlas una por una. Terminó de contar y tuvo un mal presentimiento ya que faltaban dos integrantes.
-¿Dónde están Kotori y Honoka? -preguntó Nico de repente.
-Dijeron que tenían que irse antes-le respondió Umi-. La madre de Honoka las llamó para pedirles un favor.
Nico no respondió nada, simplemente empezó a correr en la dirección en que se habían ido. Las demás chicas se sorprendieron al ver a Nico correr de repente.
La pelinegra llegó hasta la calle principal pero no era capaz de encontrar a ninguna de las dos.
-''No pueden estar muy lejos'' -pensó mientras trataba de idear un plan.
Las demás chicas llegaron hasta donde Nico estaba ya que querían saber qué estaba pasando con su amiga.
-¿Sabes por dónde se han ido? -le preguntó la pelinegra a Umi.
-Tuvieron que haber tomado el autobús, según Honoka así se ahorra más tiempo.
Nico iba a decirle algo más pero justo cuando abrió su boca escuchó un gran estruendo. Se giró y pudo observar a varias personas que corrían hacia una dirección. La pelinegra sintió que un nudo se formaba en su garganta. Sin decir nada empezó a caminar hacia donde la multitud se dirigía.
-¡Un autobús acaba de tener un accidente! -exclamó una de las personas que estaban allí.
Nico escuchó aquellas palabras aterrada. Apenas se había recuperado de la tragedia de Umi y en seguida otra pasa, y para empeorar las cosas esta vez eran dos de sus amigas. La pequeña Idol llegó hasta donde había un gran grupo y trató de abrirse paso a través de este, como consecuencia se ganó varios insultos provenientes de las demás personas.
Nico llegó hasta el otro extremo y allí vio un autobús volcado el cual tenía una fuga de combustible.
-S-Seguro que no es ese el autobús en el que iban... -se dijo a sí misma pero un grito la hizo darse cuenta de su error.
-¡Honoka! ¡Kotori! -gritó Umi mientras se dirigía hacia donde el autobús siniestrado estaba.
De no ser por Eli y Rin la arquera se habría lanzado de frente con la intención de rescatar a sus amigas, y menos mal que la detuvieron, porque justo cuando lo hicieron el autobús se prendió en llamas y una gran bola de fuego surgió en medio de la calle.
-No... -murmuró Nico y empezó a caminar hacia la bola de fuego.
La chica cayó sobre sus rodillas y pegó su frente al suelo mientras que las lágrimas brotaban descontroladamente de sus ojos. Otra vez la había fastidiado, no había sido capaz de proteger a sus amigas.
Cerró los ojos con fuerzas mientras que se aislaba a sí misma de todo el revuelo que se había formado a su alrededor.
Cuando los volvió a abrir se encontró de nuevo en el tejado de la escuela rodeada de sus amigas, quienes la veían preocupada. Nico no dijo nada, empezó a caminar hacia la salida y abrió la puerta. Cuando lo hizo notó que un vendaje cubría su mano.
-''¿Mi mano está herida...?'' -se preguntó al ver el estado de su mano.
La chica fue hasta el salón del club y se sentó en su sitio de siempre. Se quedó allí mirando hacia el techo varios minutos hasta que escuchó que la puerta del club se abría, desvió la mirada y descubrió a las otras chicas, quienes la habían seguido hasta allí .
-Hey -dijo Nico con una medio sonrisa.
-¿Te sucede algo Nico?-preguntó Eli preocupada-. Primero fue lo de ayer con tu mano y ahora te vas así sin decir nada.
-No pasa nada -dijo la pelinegra sin apartar la mirada del techo.
-Mientes-dijo de repente Nozomi-. Mientes, lo sé, Ericchi lo sabe, todas lo sabemos. ¿Por qué no nos dices simplemente qué es lo que pasa?
Nico miró a su amiga durante varios segundos, quien por su parte trataba todo lo posible que su faceta de chica dura no se viniera abajo, no sabía le porqué pero el ser el objetivo de aquellos ojos no le agradaba en lo más mínimo.
-''Sabía que te darías cuenta tarde o temprano, siempre haces lo mismo, a veces incluso te odio por eso...''-pensó la pelinegra y soltó un largo suspiro al ver que no podía seguir escondiéndolo más-. ''¿Qué más da? La Nico malvada dijo que todas morirían de golpe pero sólo quedan tres vivas''. De acuerdo-dijo Nico atrayendo la atención de todas-, os diré porqué estoy así, os lo contaré todo -dijo y todas las chicas se sentaron en sus respectivos sitios.
Nico miró a cada una de ellas y soltó un suspiro acompañado de una sonrisa.
-La razón por la cual he estado así es porque... Estáis en peligro -dijo y los ojos de todas se abrieron todo lo posible.
-¿Que todas estamos en peligro?-dijo después de varios segundos Umi-. Explíquese por favor.
-No sé cómo puedo explicarlo en realidad, porque ni yo misma logro comprenderlo del todo. Pero lo único que sé es que estáis en peligro, y todo es por mi culpa.
-¿T-Tu culpa? -exclamó Maki sorprendida.
-Así es-dijo y se levantó de su sitio-. Pero no hay de qué preocuparse, no dejaré que os pase nada -dijo y se dirigió hacia la salida pero una mano le impidió el paso.
-¿Adónde crees que vas?-le dijo Nozomi a Nico con una mirada amenazante-. Primero nos cuentas esa historia barata y luego te marchas, ¿crees que te voy a dejar ir así de fácil?
-Esto no tiene nada que ver con que me dejes ir Nozomi, es algo que yo tengo que... -dijo y fue interrumpida de nuevo por la chica del tarot.
-¡Cállate! Me da igual si estamos en peligro o no. Lo que me importa es que has estado en una situación difícil y ni siquiera te has dignado en contárnoslo. Dime, ¿quén te crees que eres para hacerlo?
-Y-Yo... -en realidad la pelinegra no podía responder a nada a la lógica tan aplastante de su amiga.
-¿Lo ves? No sabes qué decir. Y por querer hacerlo todo tú mira cómo has acabado, ¡si apenas te puedes mantener en pie! -dijo y Nico sintió un enorme cansancio en su cuerpo.
Estaba harta, harta de no poder hacer nada por sus amigas y verlas morir una detrás de otra sin poder evitarlo. Nico abandonó ese vanal acto que había estado interpretando durante los últimos días. Ninguna de las chicas, ni siquiera Nozomi se esperaba que Nico empezase a llorar en medio del club. Nozomi caminó hasta ella y la estrechó en sus brazos, la pelinegra por su parte le devolvió el gesto.
-L-Lo siento por eso... -murmuró Nico después de varios segundos mientras intentaba enjugarse las lágrimas.
-No te preocupes. Estaré aquí siempre que quieras -le respondió su amiga mientras le acariciaba su cabeza.
-Ahora me siento mejor, gracias Nozomi -dijo y se separó de su amiga.
-¿Tienes alguna idea sobre cómo afrontar tu problema?
Nico desvió la mirada y la posó sobre su mano, que aún seguía vendada. Luego miró a todas las chicas, una por una, quienes estaban ansiosas por saber qué era lo que la pelinegra tenía pensado.
-No sé muy bien qué hacer... Hasta ahora siempre iba planeando todo sobre la marcha pero no me ha servido de nada.
-Dices que estamos todas en peligro, ¿no es así?-preguntó Maki y su senpai le hizo un gesto afirmativo con su cabeza-. De acuerdo, ¿y qué te parece si nos alejamos del peligro?
-¿A qué te refieres? -preguntó la pelinegra interesada en el plan de su kouhai.
-Podemos ir a una de las casas de mis padres, allí estaremos a salvo.
-No lo sé... ¿No nos meteremos en problemas por eso? -preguntó Hanayo no muy segura de la idea que su amiga había dicho.
-No hay de qué preocuparse-dijo Kotori con su típica sonrisa-, hablaré con mi madre y le inventaré alguna excusa. Seguro que nos dejará.
-¡De acuerdo!-exclamó de repente Eli-. ¡Comienza la operación para salvar nuestras vidas! -dijo y todas las chicas soltaron exclamaciones de emoción.
-¿Cuándo nos iremos? -preguntó Rin a Maki.
-Si todo sale bien nos podremos ir el mismo viernes.
-¡De acuerdo!-exclamó esta vez Honoka-. ¡Debemos prepararnos! ¡μ's tendrá un viaje de entrenamiento!
-Honoka, recuerda la verdadera razón por la que vamos a hacer esto -dijo Umi reprendiendo a su amiga.
-Tranquilas chicas, no hace falta pelear -dijo Kotori haciendo de mediadora.
Ahora todas las chicas se habían sumergido en su propia conversación, unas hablaban sobre lo que harían una vez estuvieran allí, ya que era bien sabido que la familia Nishikino poseía propiedades preciosas. Otras de las chicas expresaban por el contrario su preocupación. Pero ninguna tenía miedo en sí, ya que todas se estaban apoyando entre ellas.
-''Muchísimas gracias a todas'' -pensó Nico con una sonrisa al ver la escena frente a ella.
-¿Ves que era más fácil pedirnos ayuda directamente? En vez de cargar con todo tú sola -dijo Nozomi una vez se colocó junto a la pelinegra.
-Tienes razón-admitió la pelinegra-, como siempre.
-Será mejor que nos demos prisa, la escuela ya va a cerrar -dijo y le ofreció su mano a la pelinegra.
Nico miró la mano de su amiga durante unos segundos antes de tomarla. No pudo evitarlo, pero en sus labios se formó una sonrisa al saber que ellas estaban ahí para apoyarla.
-''Esta vez sí que te ganaré'' -pensó Nico y apretó el agarre en la mano de Nozomi.
