Disclaimer: Los personajes no son míos, lamentablemente. Si fuera así, Sirius no moriría, y Voldemort gobernaría el mundo a mi lado xD

Dejaré claro que esto será Slash (relación chico/chico). No en este capítulo, pero si con el paso del tiempo...

Muchas gracias a Alexander Malfoy Black, y a Mere Mitsuky Taiyoukay, que comentaron el capítulo anterior.

N.d.A.:

Bien, antes de que empecéis a leer este capítulo, voy a dejar claras algunas cositas. Aparecerán dos personajes originales. No serán demasiado importantes para el desarrollo de la historia (o quizás si? jjajaja ya lo vereis...). Son dos ''nuevos mortífagos'' que obviamente no salen en los libros de Rowling. Básicamente por que los he creado yo xD La explicación es sencilla, no sé si vosotrs pensáis igual, pero a mi al leer los libros, me dio la sensación de que los mortífagos eran un grupo de idiotas incompetentes que no sabían hacer mucho. Personalmente me cuesta creer que pudieran ser capaces de hacer cualquier cosa medianamente bien. Por supuesto, todos pensareis que Sev es la excepción, pero dado que en los libros resulta ser ''de los buenos'', yo no lo cuento como uno de ellos, estrictamente hablando. En este fic las cosas van a ser muy diferentes. Siempre habrá de todo, por ejemplo, Colagusano siempre me caerá mál, y por tanto lo trataré lo peor posible xD pero la ''élite'' de los mortífagos va a ser diferente. Serán inteligentes, astutos y letales. Es por eso que he incluido a dos nuevos personajes (al menos por ahora). Habrá dos de los de ''verdad'' xD pero esos ya veréis quienes son, aunque no son nada difíciles de adivinar. Uno de ellos debería estar, supuestamente, en Azkaban. No es así en este fic xD evidentemente, es demasiado listo como para dejarse atrapar! Ahora sí, os dejo con el nuevo capítulo (lo sé, he tardado mucho, lo siento! Hasta fin de mes, el tiempo libre no existe en mi calendario...). Ffff no teneis ni idea de lo que me ha costado hacer este capítulo, odio las descripciones, y odio aún más escribir planes... lo he intentado, siento que no haya quedado del todo ''bien'', pero lo he hecho lo mejor que he podido.

¡Espero que os guste!


Mientras se llevaba a cabo una nueva discusión, donde ahora el tema principal era quién sería el nuevo ministro, y lo bueno que sería que ese cargo lo desempeñara el director, Harry abandonaba la cocina, especialmente horrorizado por la nueva posibilidad que se abría ante él. ¿Albus Dumbledore, nuevo Ministro de Magia?

*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*

No había nada que estuviera en sus manos hacer para evitar que algo así llegara a ocurrir. Nunca se había sentido tan impotente. Siempre había alguna cosa que podía hacer. ¡Maldita sea! Lo suyo era la acción, enfrentarse a los problemas, dar la cara... Pero, ¿ahora qué? ¿Se presentaba en el ministerio, montando un escándalo, diciendo que el director era quién había matado a Fudge? Todo era mucho más sencillo cuando vivía en la ignorancia, ¿no? Aunque, por otro lado, no podría elegir de ser así. Ahora simplemente sabía que todos eran unos cabrones. ¡Genial! La vida es maravillosa, ¿es que no hay ni una sola persona en este mundo que no busque beneficio propio a costa de los demás? Todo apesta.

Sinceramente, ahora Harry no estaba muy seguro de cual de los dos bandos era el más adecuado para él. Uno de ellos lo quería muerto, y el otro, bueno, no estaba muy seguro de lo que quería exactamente, pero dudaba de que fuera algo saludable para él. ¿No sería mucho más sencillo huir de todo? No era la primera vez que se planteaba algo así, pero si la primera que era considerado seriamente. A Harry le traía sin cuidado la maldita guerra... Cada vez le atraía más la idea de poner tierra de por medio. Un crucero. ¡Por el Mediterráneo sería lo ideal! Ya estaba desvariando. Otra vez. Soñando con cosas que nunca haría. No saldría corriendo por mucho que lo deseara, dejando a ciudadanos inocentes a merced de gentuza como esos dos bastardos. No iba a dejar a Remus junto a Dumbledore, aunque se le fuera la vida en ello. Ya era hora de ir planeando algo...

*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*

Cuartel General de la Oscuridad. Salón de Reuniones:

La sala donde se estaban reuniendo todos los mortífagos era bastante amplia. En contra de lo que muchos podrían pensar, no se encontraba ubicada en ninguna mazmorra o lugar sombrío en los confines del mundo. Ni siquiera estaba oscuro, ni tampoco en penumbras. En contraste con la imagen que alguien tendría de la habitación donde se reunían tantos ''magos oscuros'', aquel salón estaba muy bien iluminado, y era notable el buen gusto y la calidad del mobiliario, indudablemente caro y único. Había unos grandes ventanales enmarcados por unos cortinajes de color verde jade. Las alfombras, a juego con las cortinas, estaban bordadas con hilo de plata, formando pequeñas serpientes que se enredaban unas con otras. Las paredes, de color crema, se encontraban vestidas con diversos tapices y con cuadros de la época renacentista, increíblemente bellos. En el techo de la estancia había una gran lámpara de araña decorada con cadenas de cristales, y a su alrededor, las molduras que decoraban el techo se encontraban recubiertas por de pan de oro.

En el centro del salón, destacaba una mesa de aspecto barroco, rectangular, de madera muy oscura, casi se podría decir que era negra, contrastando intensamente con el resto de la estancia. Estaba hecha para ser ocupada por cincuenta personas, cada plaza ocupada por una silla hecha de la misma madera y estilo, con los asientos y respaldos tapizados en terciopelo azul oscuro y bordados en oro. Veinticuatro a cada lado, se diferenciaban de ellas las dos principales, de mayor tamaño y más ornamentadas que el resto, presidiendo la mesa cada una por un extremo, se encontraban frente a frente, aunque sólo una de ellas se encontraba ocupada.

hacía olvidarte del mundo y centrarte en ese hombre, porque si le mirabas te dabas cuenta de que podía hacértelo pasar realmente mal si no hacías exactamente lo que él quería de ti.

En este momento, parecía completamente imperturbable. Absolutamente inmóvil, ignorando al hombre que estaba postrado, de rodillas a su lado. Segundos antes había sujetado el brazo izquierdo de aquél hombre, presionando con su dedo índice el tatuaje que tenía en el antebrazo, mientras susurraba unos cuantos nombres, ignorando la mueca de dolor que éste intentaba ocultar, fracasando estrepitosamente.

-Retírate ahora, Colagusano.

-Como usted ordene, Milord.

Mientras éste se retiraba, caminando de manera dificultosa, producto probablemente de unos cuantos cruciatus, aparecieron varios hombres en la habitación. Nada más llegar, se arrodillaron ante su señor, en muestra del respeto y la admiración que sentían hacia él. Entonces, Lord Voldemort (pues él era el ¿misterioso? hombre de ojos rojos) movió la mano, dando a entender a sus mortífagos que podían levantarse y tomar asiento. Ellos no le hicieron esperar y tomaron sus asientos habituales.

Los cuatro recién llegados eran: Severus Snape, Lucius Malfoy, Damon Stevenson y Christian Nash. Snape se sentó a su derecha, y Nash junto a él, mientras que Malfoy se sentó en frente de Snape, a la izquierda del Lord, y Stevenson junto a Malfoy. Todos en silencio y muy sigilosamente (por algo ellos eran los mejores), se sentaron a esperar a que su Señor decidiera hablar.

-Me acaban de informar hace unos minutos de un hecho bastante curioso. Resulta, que Cornelius Fudge ha sido asesinado. De hecho esto será confirmado públicamente en unos pocos minutos, mi informante asegura que se está redactando un comunicado de prensa en estos instantes, y cuando esté preparado, se enviará a todas las publicaciones de prensa, tanto nacionales como internacionales. Esto, evidentemente, no me preocupa en lo más mínimo. Sabéis perfectamente que lo que pueda decirse en la prensa es irrelevante y bastante cuestionable. Fudge es un pelele, un estúpido que nos ha puesto las cosas muy fáciles, demasiado a decir verdad, y me importa tanto su muerte como la de cualquier estúpido muggle. Lo que me ha llamado fuertemente la atención, y me resulta indignante, a partes iguales, son los detalles de su muerte. Decidme, ¿se atreven esos magos de pacotilla a culparme por algo que sin duda no ha realizado nadie de los nuestros? Sinceramente, no es algo que me sorprenda, al final siempre nos echan la culpa de cualquier nimiedad, pero esto es una falta de respeto hacia mi persona. Ese idiota no tan importante como para que yo me digne a matarlo personalmente. Quiero saber, de inmediato, quién ha sido el suicida que se ha atrevido a emitir tales injurias.

A este pequeño discurso le siguió un silencio muy tenso. El Lord parecía tan imperturbable como siempre, pero ellos lo conocían desde hace muchos años, y eran completamente conscientes de que estaba cabreado, se podía notar su magia agitarse, enfurecida, mientras el Lord luchaba por contenerse y no hacer que la habitación explotase, o algo peor. Muy pocas veces lo habían visto así. Mientras Voldemort hablaba, los mortífagos presentes iban palideciendo cada vez más, y es que la perspectiva de un Voldemort cabreado era para asustarse. Si bien había que tener cuidado cuando estaba en un día cualquiera, si se enfadaba, ni siquiera ellos, sus mortífagos más cercanos, tenían la inmunidad garantizada. Ahora mismo, cualquier comentario inapropiado podía costarles la vida. Con esto muy presente en sus mentes, se quedaron quietos esperando a que Voldemort se calmara. Sabían perfectamente que debían esperar unos segundos para que el Lord se calmara y escuchara lo que tuvieran que decirle sin maldecirles nada más empezar.

-Mi Señor, con el debido respeto, respecto al asunto que nos ocupa, debo informarle de ciertas cosas de las que me he enterado en el Cuartel General de la Orden del Fénix.

-Adelante, Severus.- Pero bastó con una sola mirada para que quedara claro de manera implícita que debía estar muy seguro de lo que iba a decir a continuación. Más le valía que fuera algo relevante.

-Verá, mi Señor, el ministerio llamó a Dumbledore para pedirle ayuda con la investigación. Antes de que se marchara, quiso hablar conmigo. Me preguntó si sabía algo acerca de la muerte de Fudge, entonces, yo le respondí que no se había planeado nada en contra del ministro, pues no se consideraba lo suficientemente importante. Después de decirle esto, me contestó que probablemente yo no gozara de su completa confianza, mi señor. Es evidente que él no sabe cuan cercano estoy a usted, pero si sabe que lo estoy lo suficiente como para enterarme si se hubiera planeado algo de tal envergadura. Esto es lo que me hace sospechar que hay algo que oculta. Nunca se había cerrado tanto a razones, pues aunque intenté que comprendiera que no había evidencia alguna que lo señalara como culpable, desestimó todos mis argumentos sin miramientos. Lo que normalmente hubiera hecho sería analizar punto por punto para llegar a alguna conclusión, pero esta vez no fue así.

-Ya veo... Sabe algo de todo esto que nosotros todavía no... Y tiene mucho interés, al parecer, por cargarnos la culpa del asesinato. -Lord Voldemort empezó a sacar sus propias conclusiones. -Sus razones tendrá para ello, pero ¿cuáles serán? Es evidente que hay algo que no quiere que se sepa, si ha ido hasta allí en persona para ''colaborar''. También es evidente que él es el único ahora mismo que sabe que la muerte del ministro no ha sido efectuada por nosotros. La marca oscura, como sabéis, no puede ser conjurada por cualquiera. Es absolutamente necesario haber matado a alguien(*), lo cual significa que quien la conjuró fue el asesino del propio Fudge. El segundo requisito es tener la marca grabada en tu propia piel. Eso no lo sabíais, ¿verdad? El conjuro puede ser conocido por cualquiera que se interese lo suficiente en buscar, pero no es suficiente con su pronunciación. A no ser que seas un mago poderoso, uno muy poderoso, y puedas suplir la falta de la marca con una pequeña firma mágica temporal. No es algo fácil, pero muy posible si tienes el poder suficiente. Como es evidente, yo no tengo tatuada la marca, sería algo absurdo, pero sin embargo, puedo conjurarla siempre que quiera. Ya sabéis que la marca me permite conocer todo lo que hacéis y, de esta manera, evitar... llamemoslo ''malentendidos''. Se podría decir, que se con seguridad que ninguno de mis mortífagos ha asesinado al ministro, por lo tanto, deduzco que ha sido alguien lo suficientemente poderoso como para poder invocar la marca después. Esto limita bastante los posibles asesinos. Y Dumbledore lo sabe. Podría averiguar a quién pertenece la firma, pues sin duda sabe como. Pero no le hace falta averiguarlo, porque esa información la conoce sólo él. Siempre investigando y metiendo las narices donde no debiera. Si los del ministerio lo supieran, hace ya tiempo que habrían averiguado las verdaderas lealtades de algunos de los más importantes miembros de la sociedad. Pero aún así, le hubiera dicho a la Orden quien estaba detrás de todo esto. Siempre lo hace. Lo cual me lleva a afirmar sin ninguna duda, que es él quien ha asesinado a Fudge. Vaya, vaya... Quién lo hubiera pensado, ¿eh? San Dumbledore... bueno, no es la primera vez que hace algo tan mezquino, eso está claro, pero me intrigan sus motivos. ¿A Fudge? No tengo ni idea de que podría haber hecho para que Dumbledore acabara tomando unas medidas tan... extremas, diría yo...

Decir que los cuatro mortífagos estaban asombrados era insuficiente. Jamás se les hubiera pasado por la mente una idea como esa. Pocas eran las ocasiones en las que su señor les confiaba información tan fácilmente. Tenía sentido, si se miraba de esa manera. Parece ser que nunca terminarían de saber todas las utilidades que tenían sus marcas. El Señor Tenebroso había pensado en todo.

-Parece que os habéis quedado sin palabras. ¿Os sorprende que Dumbledore haya llegado tan lejos? Creía que sabíais que no es tan respetable como aparenta. ¿O acaso no os convencen mis conclusiones?

-Mi señor, tiene mucho sentido lo que habéis dicho- respondió Stevenson -pero me resulta difícil de imaginar que Dumbledore fuera capaz de matar a alguien a sangre fría.

-Todos sabemos que Dumbledore es tan capaz de matar como cualquiera de nosotros, Stevenson, Grindewald es un ejemplo de ello, incluso Crouch Junior lo prueba, aunque no esté técnicamente muerto. La diferencia es que él se asegura de que, o sea un asesinato ''bien visto'' por la sociedad, o bien, que nadie se entere de ello.

-Un momento, Snape, espera un momento. ¿Has dicho que Barty Crouch Junior es un ejemplo de ello? ¡A Crouch le dieron el beso del dementor por la incompetencia de Fudge!

-Mi estimado Christian, que equivocado estás, -contestó Voldemort -eso no fue ningún accidente. Por supuesto, es lo que pensamos todos al principio, pero nuestro valiente Barty, no hubiera tenido ese horrible destino de no haber intervenido Dumbledore de por medio. Verás, unos meses después del incidente, Severus logró adentrarse en la mente del viejo. Aquél día debía de estar demasiado estresado, porque si no, no consigo entender como dejó que eso pasara. Aquél día, Severus, pudo conocer algunos de los secretos mejor guardados de Albus Dumbledore, y así, darse cuenta de a donde debía su verdadera lealtad, no sin su correspondiente castigo, por supuesto -dijo mientras sonreía con aquella sonrisa que producía escalofríos a los presentes, en especial a Snape, pues le estaba mirando directamente -Resulta que Dumbledore siempre supo que era Barty, y no Moody. Y fue él mismo quien llamó a los dementores. Valiosa información, sin duda. ¿No pensáis igual? No tanto como la que se descubrió más tarde, y sin duda algo mucho más insignificante que esto que está planeando ahora. Después de tantos años, parece que nunca acabaré de comprender a Albus Dumbledore... ¡Severus!

-¿Si, mi señor?

-Vigila de cerca a Dumbledore, vigílalo de muy cerca. Se está descuidando demasiado. Si estuviera en condiciones normales jamás hubiéramos podido averiguar nada relevante. Algo debe de estar perturbándole. Esta situación nos favorece, y mucho. Tenemos que aprovecharla al máximo. Quiero que vuelvas al cuartel enseguida y esperes a que regrese. Hablarás con él, y le preguntarás de que se ha hablado en la reunión. Tenemos que presionarle al límite. Le dirás que yo asumo toda responsabilidad en relación al ataque. Eso le descolocará momentáneamente. Aprovecha ese instante. No te dejes engañar e intenta entrar en su mente. Fuerzalo lo máximo posible, créale dudas, contradicciones, hazle ver que su versión no engaña a nadie. No creo que funcione y caiga en su propia trampa, pero debemos explotar cualquier posibilidad, debemos intentarlo todo. Esperará a que me rebele en su contra, en contra del ministerio, admitiendo de esta manera, mi culpabilidad ante los ojos de la sociedad, si lo niego, supondrán que miento, que es todo obra mía. Pero, en cambio, si la acepto, eso creará una sensación aún mayor de pánico de la que debe haber actualmente. Y eso jugará a nuestro favor. Una cosa es que se supongan que he sido yo quien se ha molestado en acabar con ese imbécil, o que lo diga el ministerio, y otra muy diferente, es que lo confirme personalmente. A partir de ahora tenemos un nuevo plan. Como no pueden poner a un nuevo ministro así sin más, el Winzegamont deberá deliberar durante varios días, hasta que saquen algo en claro. Después de la vergüenza que ha supuesto Fudge, tanto a nivel nacional, como internacional, no se arriesgarán a tomar una decisión así a la ligera. La parte positiva de todo esto, es que no creo que haya muchos candidatos que estén dispuestos a tomar posesión del cargo en estos momentos, supongo que pensarán que es la manera más fácil de aumentar significativamente sus probabilidades de acabar muertos. Aquí entras tú, Damon. La mayoría de las grandes personalidades dentro del ministerio te tienen un gran respeto, y mucho aprecio, es lo que tiene ser el jefe de Relaciones Internacionales, ¿verdad? Te irás ahora mismo al ministerio. Quiero que presentes tu candidatura a Ministro de Magia. Cuanto antes la hagas pública, más sencillo será todo. Sinceramente, creo que tienes bastantes posibilidades, tantas, o incluso más de las que podría tener cualquier otro. Incluso es posible que ganes si todo esto es bien planeado, ¿quién sabe? Todo es posible.