Capítulo 4
Ellos no van mucho a su casa como la hermana de Katniss o su madre. Pero por la época en la que Ash nació, el padre de Peeta comenzó a ir a cenar, y se volvió una situación regular; una o dos veces al mes él va y lleva consigo a los hermanos de Peeta. Ambos se han casado, aunque ninguno tiene hijos aún.
Es extraño al inicio, cenar con ellos. Pero Katniss sabe lo mucho que eso significa para Peeta.
Bannock es serio, y siempre se muestra un poco incómodo durante la cena. Pero él le enseña a los niños una docena de juegos diferentes para jugar con las cartas, y su tímida esposa disfruta jugar con ellos. Peeta le menciona a Katniss que él se pregunta por qué no han tenido hijos aún, pero sabe que él jamás le preguntará directo a Bannock.
Rye bromea mucho, le encanta hablar, llamar la atención, y es quién heredará la panadería. A él le encanta hornear, o al menos eso dice, pero Katniss duda que sea tan buen panadero como Peeta. Así parece ser con Rye. No es como Peeta, no es tan divertido, ni agradable ni tan bueno como él.
A ella le agrada más el señor Mellark, pero es difícil olvidar la forma en la que él permitió que su esposa tratara a Peeta.
Es algo de lo que no habla con Peeta, pero Katniss siempre ha sentido que el señor Mellark es un poco responsable de que su esposa abusara de Peeta, y no puede perdonarlo por eso.
La señora Mellark jamás ha ido a cenar. Al menos no lo hizo durante años.
Pero Katniss abre la puerta una noche y la señora Mellark se encuentra a un lado de su esposo. Katniss no sabe que pensar, no entiende por qué la mujer de pronto ha decidido ir a cenar después de haber ignorado a Peeta por años. Pero ella se encuentra ahí, y mantiene sus ojos sobre la pequeña y risueña bebé que Peeta sostiene en sus brazos.
—A ver, deja que su abuela la cargue — dice la señora Mellark agarrando a la niña.
Peeta voltea a ver a Katniss, pero permite que su madre tome a Penny.
—Mírate— dice la señora Mellark, alejándose de ellos —Mira mi hermosa niña.
Esa es la razón por la que ella fue a la cena, y es la cena más incómoda de todas. Pero logran sobrevivir a ella.
—¿Quién iba a imaginar que ella no se iba a poder resistir ante una nieta? — dice Rye antes de irse encogiéndose de hombros.
Una vez que los niños están acostados en la cama. Katniss habla.
—Yo sé que ella es tu madre, pero….
—Lo sé — dice Peeta — Yo también la odio. Más de lo que debería — Él le besa el hombro —Ella es mi madre, pero no es mi familia.
Voltea a verlo, y le sonríe tiernamente cuando él cruza su mirada con la suya. Él está en lo cierto. Lo besa suavemente, oliendo su mejilla y él suspira en su cuello.
Rory le pide matrimonio a Prim, y Katniss solo escucha a su hermana hablar por días sobre la propuesta, sobre Rory, la ceremonia del tueste, la casa en la que van a vivir, los hijos que van a tener, el futuro y Rory, Rory, Rory. Katniss se siente contenta por ella; es imposible no estarlo cuando su hermana está a punto de estallar de alegría.
Una chica del pueblo es cosechada ese año. Ella muere una hora después de iniciados los Juegos.
Katniss tiene pesadillas por un mes acerca de un cuchillo sobre su garganta, y su hermoso cabello dorado, y la mirada en su rostro. Las pesadillas la persiguen durante el día también, forzándola a imaginarse cómo será si la niña en los Juegos con hermoso cabello dorado fuera su sobrina, cómo se vería con los ojos de Rory y el rostro de Prim, muerta, y la culpa sería de su tía Katniss.
Le sonríe a Prim con lágrimas en los ojos después del tueste, y abraza a su hermana.
—Te quiero— le dice Prim, y la felicidad en su voz es irremplazable.
—Yo también te quiero— le dice Katniss, pretendiendo creer en el brillante y feliz futuro que Prim ha planeado para ella cuando la besa en la mejilla.
Todos disfrutan el pastel.
Ellos saben que no deben permitir que Penny duerma con ellos en la cama.
Pero cuando ella se enferma con fiebre, ellos la llevan a su cama para poder vigilarla durante la noche hasta que se recupera. No dura más de una semana, pero después de eso ella se niega a dormir sola en su cuna sin pelear. Ella quiere dormir en la cama con ellos, llora cuando la llevan a su cuna, y Katniss jura que sus niños no eran tan escandalosos cuando tenían su edad.
—¡Papi! — Penny grita desde su cuna entre grandes sollozos, y continúa llorando a gritos cuando ellos deciden ignorarla.
Excepto que Peeta dobla las manos muy fácil, y trata de llevar a Penny a su cama.
Katniss despierta con una pequeña y redonda rodilla clavada en su espalda, o con un aliento caliente y húmedo sobre su cuello mientras una pequeña manita la tiene agarrada de la trenza, tiene mucho cuidado de no despertar a Penny cuando se gira bajo las colchas y voltea a ver a Peeta, y lo patea en la rodilla repetidamente hasta que él regresa a la bebé a su cuna.
—Solo era para que se durmiera — le dice él mientras se sube de nuevo a la cama.
—Mentiroso— le dice Katniss, pero él la jala contra su pecho y la besa, mientras Penny permanece en silencio en su cuna.
Ella está acurrucada en el sofá al lado de Peeta en el Penthouse cuando sucede, no puede creer que sea real.
Parece imposible, pero sucedió.
La chica del Distrito Siete gana los Juegos cuando entierra una piqueta en el enorme chico del Distrito Uno. Katniss suspira en el pecho de Peeta, agradecida de que haya terminado. Solo que no ha sido así. La chica se voltea hacia el otro cadáver que yace cerca, saca el hacha que tiene el chico en el pecho y se corta la garganta.
Instantáneamente se desangra. Ella está muerta, y los Octogésimos Cuartos Juegos se convierten en el año sin Vencedor.
Ellos son forzados a permanecer en el Capitolio para una extraña y retorcida fiesta en la cual festejan a la chica loca.
Esa es la historia que Snow quiere que los distritos crean. Que la chica estaba loca.
Effie arrastra a Peeta para que hable con un patrocinador, y es cuando Snow toca a Katniss por la espalda.
Le pide que baile un vals con él. Es la primera vez. Su corazón late deprisa que lo escucha con cada paso, con la forma en que su mano descansa sobre su cintura, con su aliento. Ella sabe que él quiere hablar con ella, pero él jamás la había forzado a bailar, y se siente paralizada por su cercanía, es capaz de ver las manchas de sangre sobre sus labios, de sentir su aliento sobre su mejilla.
Finnick está junto a ella tan pronto como termina el vals.
Snow le besa la mano, y Finnick la jala contra su pecho. Ella aprieta sus dedos en su brazo y se obliga a respirar. Hubiera preferido a Peeta, pero esta agradecida de tener a Finnick a su lado, quién la mueve ágilmente mientras bailan, y es capaz de tragarse un sollozo mientras él la sostiene.
—¿Qué quería? — le pregunta Finnick.
Ella inhala, exhala —Él me dijo que sabe que yo debo estar ansiosa por recordarles a los distritos la importancia de apoyar al Capitolio. Pero había algo en su mirada, Finnick. No fue como las veces anteriores que me pidió hacer algo… cuando me pidió que tuviera otro bebé.
—Está preocupado— le susurra Finnick —La muerte de esa chica no es algo para ignorar.
Ella asiente —Pero eso es lo que quiere que yo haga — ella murmura —Él quiere que yo los distraiga.
El baile está a punto de terminar, y ahí está Peeta. Finnick le da una vuelta antes de depositarla en sus brazos, y ella casi no escucha las palabras que siente que él dice cuando presiona un beso en su mejilla — ¡No lo hagas!
Johanna viene al Distrito Doce para el Tour de la Victoria, y se sienta en el porche con Katniss en la mañana mientras el distrito se prepara para la fiesta. Ash se pega a Johanna de inmediato, y es divertido verla interactuar con él. Ash está enamorado, y Johanna está encantada ante la necesidad del niño de hablar con ella, o de enseñarle sus dibujos, o de preguntarle sobre que piensa acerca de los sapos.
Es hasta que Peeta va al pueblo junto con los niños que Johanna saca un papel de su bolsillo.
Ella tiene un bolígrafo también y empieza a escribir.
Katniss abre la boca para preguntarle a Johana que está haciendo, pero Johanna levanta un dedo hacia su boca para detenerla.
Finalmente, ella le permite a Katniss leer lo que escribió: es acerca del Distrito Trece, cómo es que no fue destruido, cómo hay un grupo en el Capitolio en comunicación con ese distrito, y hay pláticas acerca de una rebelión contra Snow. Los distritos se están preparando para eso. Después de lo que Katniss hizo, de lo que la tributo del Distrito Siete hizo. Es tiempo de poner un fin a Snow, al Capitolio y a los Juegos.
Es tiempo para que las cosas cambien en Panem.
Katniss abre la boca ante Johanna, quién le quita el papel para escribir una oración más: "Solo creí que te gustaría saberlo".
Desde el interior de la casa, Penny comienza a llorar, y Johanna saca un encendedor de su bolsillo, prende fuego al papel, y empuja las cenizas a la tierra con su bota.
Él se escribe palabras en la palma de su mano. Es una forma de conversar que desarrollaron hace años, sabiendo que las cámaras en el Capitolio no pueden ver las letras que ellos trazan. No hay cámaras en su casa, pero hay micrófonos, y de esta forma ellos no pueden escuchar lo que Peeta quiere decir, lo que él sugiere.
Voltea a verlo. Es un riesgo, pero él tiene razón. Es tiempo de tomar riesgos. Ella asiente.
Él le da una pequeña sonrisa en respuesta y le aprieta la mano.
Antes de que ellos se vayan al Capitolio, va a llevar a Prim al bosque, le va a mostrar el sitio dónde se encuentra la cabaña, también va a hablar con Madge, Gale y Bannock. Ellos necesitan estar preparados.
Peeta palmea su pierna antes de levantarse, ella sabe que él quiere empezar a hornear temprano el pastel para el cumpleaños de Posy. Pero lo agarra del brazo para detenerlo y él voltea a verla.
Ella lo besa por impulso. — Te amo— le dice.
Los ojos de él se abren con asombro, y se le queda mirando hasta que ella se siente sonrojar. Pero él le sonríe, y ella siente un vuelco en el estómago ante su mirada. Él se le acerca.
—¿Te das cuenta que es la primera vez que me lo dices? — le pregunta— En los diez años que llevamos de casados, jamás lo habías dicho.
—Es la verdad — ella le dice. Sabe que no debería hacerlo.
Ella sabe lo que el amor puede hacerte, lo que le hizo a su madre. Pero lo ama.
Los niños están con Madge, quién está tratando de enseñarles a tocar el piano, y Prim cuida a la bebé, lo que deja la casa vacía. Peeta hornea el pan, y ellos se sientan con las piernas cruzadas en el piso frente a la chimenea; su mano tiembla un poco cuando él sostiene el pan cerca de sus labios. Ellos terminan en minutos, pero Katniss no quiere dejar el piso, ni ese cuarto, ni ese momento. En su lugar, se lleva las rodillas al pecho, y él coloca su mano sobre su espalda.
—¿Puedo preguntarte cuando se volvió real?
Ella se muerde el labio. Los ojos de él son suaves, pacientes, y ella levanta su mano para quitarle el cabello de la frente.
—Yo creo— hace una pausa. Él le toma la mano y le besa los dedos, y ella lo sabe.
—Fue real todo el tiempo — le dice Katniss.
Él la besa, tiene los ojos vidriosos por las lágrimas que quieren escaparse. Ella profundiza el beso y él siente las lágrimas que ella está derramando.
—Te amo, te amo, te amo Katniss Mellark.
—Te amo Peeta, y de ahora en adelante te lo voy a repetir cuanto sea necesario para que nunca lo olvides.
La ropa sale sobrando. Él la recuesta sobre la alfombra. Ella le sonríe mientras le acaricia el rostro.
Cierra los ojos mientras él le besa el cuello y muerde ligeramente ese punto tras su oreja que sabe que a ella la enciende. Él le besa los senos y ella gime cuando él se introduce un pezón en la boca. Ella lo agarra del cabello para retenerlo ahí y él sonríe sobre sus pechos.
Se abre para él y Peeta la acaricia para asegurarse de que está lista para recibirlo. Él la embiste lentamente mientras ella no deja de repetir su nombre.
Hacen el amor dos veces.
La noche anterior a la Cosecha, no es capaz de dormir, y no son las pesadillas las que la mantienen despierta.
Quiere asegurarse de que todo va a funcionar.
Finnick dice que Heavensbee arregló la Arena, permitiendo que la rebelión comience frente a las cámaras para que el mundo lo vea. Los aerodeslizadores van a rescatar a los Vencedores del Capitolio, y los van a llevar al Trece. Prim sabe qué hacer en el Doce y en qué momento. Ella va a mantener a los niños a salvo, y Gale va a guiar a la gente de la Veta al bosque mientras que Bannock va a guiar a los del pueblo.
Va a funcionar.
Ella logra dormir una hora antes del amanecer.
Pero ella no estaba mal al preocuparse de que los planes tan cuidadosamente calculados iban a complicarse. Ellos lo hacen, y comienza con la Cosecha: de quince años de edad, Posy Hawthorne es cosechada para los Octogésimo Quintos Juegos.
Gale la alcanza antes de que se suba al tren tras de Peeta.
—Tienes que salvarla— le dice él.
—Lo sé— ella le dice —Lo haré — lo ve a los ojos — Yo también la quiero.
Él asiente, y ella se voltea, pero él la agarra del brazo volteándola hacia él, y el enojo de su rostro parece irse; ella se mueve hacia sus brazos sin pensarlo, y él la levanta en un abrazo hasta que ella está parada sobre sus puntas. Es un momento de una vida olvidada, perdida: su aroma, su calor, su complexión, cómo se siente al tenerlo cerca.
—Lo sé Catnip — él le dice, murmurando las palabras en su cabello —Lo sé.
Posy es su hermana también, y ella va a salvarla.
No hay una forma de explicarle a Posy que hay planes en movimiento para hacer que estos juegos sean los últimos. Las cámaras los están grabando en todo momento y Katniss sabe que es imposible justificar el riesgo. Pero trata de preparar a Posy: la entrena para que corra apenas los Juegos comiencen. Correr y encontrar un lugar para esconderse. No preocuparse por cómo va a ganar. Tomarse un día a la vez.
Correr y esconderse.
Abraza a Posy cuando ve que se va a subir al aerodeslizador.
Es fácil para Katniss esconder su rostro de las cámaras en el abrazo, y le susurra las palabras.
—Vamos a irrumpir en la Arena y a rescatar a los tributos. Hay un plan desde hace meses, lo que quiere decir que vamos a rescatarte. Lo juro. Voy a sacarte. Solo corre y escóndete e iré por tí — ella se aleja. Posy la ve con ojos llorosos — Cómo lo platicamos — le dice Katniss hablándole a las cámaras — Corre y escóndete.
—Correr y esconderme — Posy repite asintiendo. Ella se aclara la garganta — Lo tengo.
Trata de sonreír antes de darse vuelta para ir al aerodeslizador, y Katniss se balancea sobre sus pies, recordándose que a ella no le está permitido perseguirla, detenerla ni entrar a la Arena en su lugar.
¿Qué les pareció el capítulo?
Posy fue cosechada! pero ya empiezan los planes de la rebelión.
¿Les gustó el tueste de Katniss y Peeta? se tardo mucho Katniss pero por fin le dijo a Peeta ese TE AMO tan esperado.
¿Qué creen que vaya a pasar? ¿A quiénes les gustaría ver en el distrito 13?
Muchas gracias por los nuevos follows y agregar esta historia a sus favoritos, y gracias por comentar.
En verdad les pido me manden sus comentarios, siempre da ánimos ver sus comentarios, saber que la historia gusta para echarle ganas y actualizarla más pronto.
saludos
Marizpe
