Después de tanto tiempo, por fin tengo la oportunidad de continuar con esta historia, no saben lo feliz que soy por ello.
Si creyeron que la había olvido, o si abandonaría alguna de mis historias, se equivocaron porque aun no tengo planeado abandonar el barco, por muy complicado o difícil que sea les daré, a todas y cada una, un final como es debido.
Ahora pues, se me hace difícil porque por muy increíble que parezca, me quede sin pc, sí otra vez. Ahora puedo decir que estoy maldita, todas las que llegan a mis manos, mueren, o como me paso esta ultima vez, me la decomisaron por contenido que no debería tener, y no, no es por el que están pensando, a ese ni le hicieron caso XD.
Hablando ya en serio:
Como algunos sabrán, mi familia política y la comunidad donde vivo es Musulmana.
Cuando la llevaron para revisarla a ver lo que le pasaba, me cacharon que estaba viendo, según ellos, cosas que según van en contra de lo que dice el Corán.
Aunque yo no estoy convencida de eso.
No se cuándo me la vayan a devolver, pero seguro lo harán, tarde o temprano. El contenido era algo que habia investigado para esta historia, para mi no era tan polémica como parece, pero que se le va a hacer, por ahora seguiré avanzando con las historias aunque sea a paso lento…
Declaimer
Naruto y sus personajes no me pertenecen son propiedad de Masashi Kishimoto, solo la historia pues esta basada en uno de mis locos sueños.
(^_^)
…
Capitulo cuatro "El puente del viento"
Habían pasado unos meses desde su llegada al mundo que ahora era su nuevo hogar, un mundo nuevo y maravilloso.
Cada día se levantaba emociona y ansiosa; pues era toda una aventura, cada paso que daba era algo nuevo que descubría. En su travesía por el continente aprendió a amar a aquel aparente paraíso y a su gente. Pero no todo era perfecto, no tardo mucho tiempo en darse cuenta de eso.
Incluso en el "Paraíso", había gente desconforme y poco a poco se formaba una silenciosa revolución. Karin era observadora y estaba acostumbrada a aquellas miradas. Se dio cuenta que algo no andaba bien.
Después de visitar varios lugares para conocer sus costumbres y forma de vida antes de llegar a su destino final: un pequeño poblado en la frontera del país del viento, nómadas que se habían asentado temporalmente. Llegado su tiempo volverían desierto que era su hogar y vagarian en las arenas como lo habían hecho generación tras generación. Eran gente que vivían bajo sus propias leyes, creadas por ellos mismos, sin embargo en esta ocasión se habían reunido varias tribus, todas con una razón, una alegre celebración que hacia mucho tiempo no se llevaba a cabo.
y karin debía participar y encabezar dicha celebración.
Pero antes debía de regresar al Shinden y realizar la ceremonia de purificación ya que el lugar que iba a visitar era sagrado.
Aunque solo había visto parte del territorio del continente no podía seguir viajando libremente como le gustaría, el Gran Maestro había dicho que tenia que visitar ese lugar primero que nada, solo así podría comprender la majestuosidad del continente elemental, ya después podría ir o hacer lo que quisiera, claro, si no era una kalifa.
—Kalifa…—murmuro tomando un poco de agua entre las manos.
Kalifa era como nombraban a aquellas personas que nacían con la capacidad de dominar algún elemento. Y ella –hasta ahora- parecía tener afinidad con el viento.
Suspiro sin poder creerlo del todo, sentía que algo se le escapaba, que algo le ocultaban; pero no estaba segura de que era o si de verdad quería saberlo ¿Podía confiar en aquellas personas?
"No"
Le decía una voz en su interior, la misma voz que recordaba haber empezado a escuchar desde aquel primer encuentro con el Kushinawa, y la misma voz que escuchaba en aquel sueño del que no lograba recordar nada con claridad excepto por una palabra, un nombre.
"Aisha…"
Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien la observaba.
Un par de ojos negros.
Entro al baño para intentar ocultarse de las Jungõ que no lo dejaban ni un momento solo. Cada vez que visitaba el Shinden desde que podía recordar, era lo mismo y ya estaba cansado. Ya no era un niño, hacía un tiempo que había terminado con su entrenamiento, un par de años de hecho, pero seguían tratándole como a uno.
Miró en dirección de la gigantesca pila con aguas termales, vio, entre el espeso vapor, el cabello rojo de una chica sumergida en el agua casi hasta los hombros.
EL vapor le impedía ver el rostro de la chica, una chica joven, tal vez de su edad. Se agachó, no quería ser descubierto, ni por la chica, ni por las jungõ, muy despacio avanzo hacia la salida no sin antes darle una ultima mirada con sus ojos ónix a la dueña de la melena roja y sin hacer ruido salió de la estancia.
—Sasuke—dijo una voz masculina— Al parecer, algo ha pasado en el país del fuego, debemos volver.
—¿Podemos partir ahora mismo?—recibió un asentimiento como respuesta—… Vamos…
Y sin mayor demora salió rumbo a su tierra de origen: el País de Fuego...
Hikari ayudo a Karin a vestirse, se había vuelto una costumbre que ella la acompañase a donde quiera que fuese. Lo que Karin no sabia es que Hikari era responsable de ella a ojos del Gran Maestro y de las Jungõ. Cada cosa que Karin hacia, era reportada por Hikari.
Pero además de compañera, era guía por el continente, le explicaba con detenimiento cualquier cosa que preguntaba, con paciencia y alegría contagiosa se iba convirtiendo en una gran amiga, la primera que Karin había tenido.
Esta vez también iría con ella, pero seria diferente.
Para sorpresa de la pelirroja, Hikari tomo una pequeña botellita y bebió el contenido, solo había puesto el envase vació sobre la mesa cuando el cuerpo de está comenzó a cambiar .
Cuando termino tenía la forma de un niño pequeño de unos siete años de cabello marrón y ojos verdes. El niño sonrió.
—¿Verdad que me compraras caramelos… Nee-chan?
Con los ojos bien abiertos Karin vio como se le acercaba para agarrar su mano y sonreírle aun más.
Antes de salir del Shinden Hikari se giro y le dijo:
—Recuerda, ahora eres mi hermana mayor… ¿Por qué no me pones un nombre? Así podrás llamarme de alguna forma, se escuchara mal si me llamas por mi nombre.
Reflexiono antes de un nombre le viniera a la mente.
—¡Yu-chan!
Hikari rio.
—Yu-chan será… Nee-chan, no lo olvides.
—Si, Yu-chan… hoy nos divertiremos muchísimo…
Caminando entre la gente karin miraba todo cuanto podía.
Los músicos tocaban, las bellas bailarinas danzaban en trajes coloridos y algunos muy provocativos; tiendas y carpas que asemejaba un gran mercado pero sabia que no lo era, su refugio contra las contante tormentas e arena.
En el aire, el olor a comida especiada pero que de alguna manera la seducía, ya había comprado varias baras de pollo asado prezado como si fuera barbacoa. Cuanto mas se adentraba en la zona donde se realizaría la ceremonia, mas nerviosa se ponía.
Habia aprendido el protocolo de lo que debía hacer, el Gran Maestro en persona la había entrenado, y cuando terminara, si todo salia como esperaban, tenia que volver y continuar con el entrenamiento.
Ser Kalifa no era nada fácil. Vio que las lamparas de papel, las mismas que en el Shinden, iba aumentando.
Pronto lo vería con sus propios ojos.
Las personas comenzaron a aparecer, corriendo en dirección contraria de donde ella venia.
"Fuego"
dijo en su mente sin saber por que.
Y para sorpresa no se equivoco. Apresurando el paso llego hasta su destino... el llamado "El puente del viento".
Ahora sabia que aquellas criaturas que aprecian mucho serpientes: se llamaban dragones. El puente tenia dos pilares de piedra uno a cada lado y en ellos estaban forjadas las figuras de os dragones con las fauces abiertas, no pudo ver mas allá de la entrada la neblina se lo impedía.
Al ver como las tiendas de las personas que había conocido eran devoradas rápidamente por el fuego olvido todo lo que había aprendido, y con una sola idea en mente se adentro a la espesa neblina...
Epilogo
Cuatro años después...
Era la primera vez que se acercaba tanto a las tierras del país del fuego. El ultimo año había viajado haciendo honor a su deber y titulo.
Estaba asombrada por lo que ojos habían visto, aquella mujer pelirrosa poseía una fuerza monstruosa, para nada parecía humana,
Descargando su ira había dado una bestial paliza aun chico rubio que ahora estaba tirado en el suelo.
Estaban demasiado lejos para que el pequeño grupo notara su presencia, o eso creía, pero dentro del grupo había alguien que si lo había hecho y estaba alerta aunque se mantenía ligeramente separado.
Estaba dispuesta a seguir viendo, aquello o era asunto suyo hasta que vio como su siempre compañera Hikari paso a su lado.
"Mierda"
Ahora no podría dejarla sola, ahora también tenia que ir con ellas... tras ella...
(Continuara...)
…
Por fin capitulo cuatro.
Iniciando el mes sasukarin.
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¡Nos leemos!
(^_^)
DianaParu
06
