Capítulo 4: Consultas y prejuicios
No se sentía capaz de denunciarlo, esa era una locura, Sasuke no estaba hablando enserio. Lo miró consternada, molesta, verdaderamente molesta porque aunque él se lo había sugerido no le daba el derecho de pedirle lo que ella no quería hacer.
–Le dije que no necesitaba un hospital-. Reclamo al ver el lugar en el que se encontraban.
–Pienso que es necesario, no puedes quedarte así además, si te preocupan los gastos descuida yo los pagaré ya que fui yo quien te atropello aun cuando tú tuviste la culpa por no fijarte-. Le dijo con una total tranquilidad mientras le hacía una seña al guardia de la puerta de Urgencias para que trajera una silla de ruedas. –Sakura, sé que dijiste que no lo denunciarías pero yo creo que es necesario que lo hagas, no puedes quedarte callada-.
–Usted solo cree y piensa ¿Qué no le quedo claro que no lo voy a hacer?-. Él la miró con una expresión extraña moviendo la cabeza.
–Entonces déjame decirte que para ser una mujer con un intelecto como el tuyo, tienes una autoestima demasiada baja para seguir enamorada de un tipo como ese, sobre todo después de lo que te ha hecho-. En ese instante llego el personal con la silla de ruedas. Sasuke se ofreció a llevarla.
–Jamás lo entendería-. Sakura mojo sus labios bajando la mirada.
–Tienes razón, no lo entiendo. No entiendo cómo es posible que las mujeres acepten este tipo de maltrato-. Fueron sus palabras al entrar al hospital.
Ella desvió su mirada hacia nada en particular, no tenía como confrontar esa conjetura y era más que obvio que él no lo entendería aunque se lo explicara con manzanas. Suspiro sintiendo un dolor en el pecho.
Desde que eran niños ella se enamoró de Naruto, fue su primer y único amor, vivieron un amor sincero, él siempre se preocupó por ella sin importar las circunstancias, él siempre fue amable, atento, cariñoso, lindo, simpático hasta que cumplió los dieciocho pero no fue sino hasta después del accidente de sus padres en que todo cambió. Él no volvió a ser el mismo de siempre, al contrario parecía odiarla.
En cambio ella seguía enamorada y sufría con cada nueva conquista que él le presentaba o le pasaba por la cara. Naruto literalmente se había convertido en un mujeriego llevando a casa a toda chica que él quería sin ser reprimido por ello. Pero un día Sakura no aguanto más, no pudo quedarse callada sintiendo todo lo que sentía, amor, dolor, odio, rencor; un día lo enfrento y se lo dijo, le confesó nuevamente su amor asegurándole que no lo había olvidado.
Naruto de igual manera la amaba tanto, él tampoco la había olvidado, para él Sakura también había sido su primer y único amor aunque se hubiera convertido en un hombre codiciado por las mujeres pero… estaba el tema de su padre.
Estaba enojado, cualquiera lo estaría en su caso. Su padre fue asesinado y eso descomponía a cualquiera, sobre todo por tener las sospechas que él creía eran ciertas y eso era lo que Sasuke Uchiha no entendía y no lo entendería. Y por ende ella no le explicaría nada, al menos no por el momento.
Sakura se adelantó a pagar los gastos por el tratamiento que le harían y a llenar el mismo formulario para su recepción pero Sasuke la detuvo en el proceso, él no dejaría que ella lo hiciera.
–Déjalo, lo haré yo y ya te dije que yo cubriré los gastos-.
–Pero como dijo, fue culpa mía así que déjame a mí-. Replicó.
–Si vamos a pagar por culpas entonces Nar…-.
–No meta a Naruto en esto-.
– ¿Por qué te molestas?-.
–No me molesto, es solo que Naruto no tiene la culpa de nada, él está pasando por un mal momento y…-.
–Se desquita contigo-. Interrumpió formando una mueca.
– ¡No es así! Yo lo hice enojar. Yo tuve la culpa-. Termino con un hilo de voz mientras bajaba la mirada sumisa. Sasuke sonrió frustrado y cerró los ojos, tomó un poco de aire y la volvió a mirar.
–No fue tu culpa Sakura-.
–Claro que sí, lo fue-. Bajo su mirada nuevamente. –Si yo no lo hubiera…-. Susurró.
–Los hubiera no existen ya Sakura-. Acarició su rostro suavemente al verla desquebrajar. Suspiro. –Ninguna mujer merece que la golpeen. Ninguna. Por ninguna razón. No debes dejar que lo haga nunca más-.
–No lo hará, estoy segura de eso-.
– ¿Cómo lo sabes?-.
–Porque en cuanto lo hizo se arrepintió. Debió ver sus ojos, él…-.
–Claro-. Cortó molesto. –Sakura, escucha. Quien golpea una vez lo hará siempre. Siempre es así-.
–Pero Naruto no…-.
–Lo volverá a hacer, te lo aseguro. Ahora déjame pagar a mí-. Sakura no tuvo otra opción más que aceptar lo que Sasuke había dicho y hecho.
¿Cuántas veces oyó en su oficina las mismas excusas, las mismas palabras? ¿Cuántas veces su propia amiga las pronunció? Y ahora ella, las volvía a decir.
¿Qué es lo que hasta ahora la ataba a Naruto? Se preguntaba Sasuke mientras hacía todo el papeleo. Nada, no había nada, ningún compromiso según él; intentaba imaginarse el qué pero no se le ocurría nada y al mismo tiempo se le ocurría todo. ¿Sería Naruto el primer hombre en su vida como para que ella se aferrará a él de esa manera?
¿Sería acaso el único?
Ese era uno de los factores comunes entre las mujeres agredidas que entregaban su cuerpo a un hombre que no valía la pena y luego no podían olvidar. Estaba pensativo, tal vez Sakura no era la excepción aunque físicamente no lo parecía, no parecía tener más relación con él que el amor platónico que ella profesaba, esa devoción enfermiza, esa atracción fatal que la estaba orillando a verse sumida en un mundo de fantasía y crueldad.
– ¿Ya no estas enojada verdad?-. Preguntó sentándose a su lado cuando termino los trámites necesarios.
–Todavía-. Bufo sin mirarlo.
– ¿Puedo preguntar qué fue lo qué te molestó tanto?-. La observó pero ella mantenía la vista puesta hacia un lado.
–No me gusta que la gente hable de lo que no sabe. Eso es tan…-.
–Te entiendo pero yo vi cómo él te trató-.
–Ya le dije que él estaba enojado y yo lo hice enojar más. Fue solo una bofetada ¿Qué hay de malo en eso?-. Elevo sus hombros mirándolo. –Yo también me enoje así que para evitar más discusiones me fui y pasó lo que pasó-. Se tocó la pierna mordiendo sus labios, apretándolos en el interior de su boca.
– ¿Y luego de que yo te atropellara? Te diste cuenta que él volvió a enojarse-. Sakura cerró sus ojos suspirando.
–Naruto me llamó para advertirme pero no hice caso. Es lógico que se enojara-.
–Lo defiendes demasiado ¿sabes?-. Ella desvió su mirada. –Está bien. Ya no voy a cuestionarte más. Es hora de que te atiendan-.
Por primera vez Sakura lo miro detalladamente, su apariencia indicaba que era un hombre igual de joven que Naruto de unos veintiséis años de edad aproximadamente, complexión alta, posiblemente de la misma altura que Naruto y al contrario que este, Sasuke tenía la piel blanca de ojos oscuros y cabello negro de un perfil refinado, sin duda otro hombre por el cual las mujeres se pelearían, eso sin mencionar su complexión física la cual demostraba que le gustaba hacer ejercicio aunque a estas alturas de la situación parecía estar algo cansado.
–No es necesario que se quede, si quiere puede irse. Yo puedo arreglármelas sola-.
– ¿Me estás corriendo?-.
–No pero se nota que está demasiado cansado y no quiero que lo esté más por mi culpa-. Sasuke arrugo el entrecejo sonriendo un poco.
–Sakura, no te preocupes, estoy bien. Y deja de pensar que es tu culpa porque no lo es, además pienso quedarme contigo hasta asegurarme de que no tienes nada grave-.
–Pero se ve realmente cansado, es mejor que se vaya a casa, necesita descansar-.
–No estoy cansado por estar aquí y deja de llamarme de usted que haces que me sienta muy viejo, dime tú-. Explayo una sonrisa.
–Sakura Haruno-. En ese momento la llamó una enfermera, era su turno de ser atendida.
–Vamos-. Sasuke se puso de pie empujando la silla de ruedas hasta llegar a la habitación en la que Sakura sería atendida.
– ¿Entrará usted con ella?-. Preguntó la enfermera.
–No-. Respondieron los dos al unísono a lo que la enfermera dejo escapar una leve sonrisa.
–Está bien, entonces espere usted aquí afuera-. La enfermera tomo el lugar de Sasuke.
– ¿Necesitas que llame a alguien mientras te atienden?-. Preguntó Sasuke pero ella negó con la cabeza sin mirarlo, luego las puertas se cerraron.
Mientras la esperaba, Sasuke pensaba e intentaba imaginar qué era lo que a ella la hacía tan vulnerable frente a Naruto. Todo el mundo sabía cómo era él y era más que obvio que Naruto no era de esas personas que se tocaban el corazón para hacer su trabajo, él era un hombre duro y con mucha diplomacia, tanta que hasta parecía exagerada pero que sin duda eso lo convertía en uno de los mejores abogados de toda la zona.
En cuanto su vida personal, Naruto sabía cómo divertirse, no tenía problema alguno en separar su trabajo de su vida cosa que ameritaba salir con distintas mujeres cada día disfrutando de fiestas y todos los excesos que pudiera haber en cada acontecimiento al que pudiera asistir.
Simplemente Sasuke no podía entender cómo era posible que Naruto tuviera dos personalidades completamente diferentes, como abogado era la octava maravilla pero como humano era un asco y eso era lo que no podía entender, no entendía cómo Sakura seguía enamorada de un chico como ese después de tantos años aun sabiendo la vida que este llevaba.
Tal parecía que dentro de sus años de experiencia defendiendo casos de violencia intrafamiliar, de género, acoso laboral, femicidios, entre otros aprendió que un problema en común con estas mujeres era la baja autoestima que tenían de ellas mismas aunque lo que aún no lograba entender era eso qué hacía a Sakura tener tan baja autoestima, sin duda ella era una mujer hermosa, estupenda, inteligente hasta única se atrevió a pensar.
También se preguntaba la clase de daño mental que pudo haberle provocado Naruto como para que ella se valorará tan poco pensando en que solo era una carga para los demás, incluso que ni siquiera merecía ser protegida o amada por alguien más.
¿Por qué simplemente ella no podía olvidar su pasado y construirse un nuevo futuro alejada de tantos problemas, de tanto daño y de tanto sufrimiento?
–Familiares de Sakura Haruno-. Nuevamente la voz de la enfermera interrumpió.
Sasuke se levantó y camino hacia la habitación en donde ella se encontraba siendo atendida por un doctor al cual saludo de mano como si ya lo conociera desde hace un tiempo.
– ¿Y cómo se encuentra?-.
–Se luxo un tobillo, con el esfuerzo que hizo después de ser lastimada se lesiono más aunque no hay fractura-. Explicó el doctor mostrándole a Sasuke una radiografía. –No es grave pero deberá permanecer con yeso por lo menos un par de días, no deberá apoyar el pie demasiado tiempo ya que eso ocasionaría que su lesión se acentué con riesgo de fracturarse. No puede caminar por el momento así que sugiero que use muletas o en su defecto una silla de ruedas al menos hasta que haya mejoría. Bueno, creo que eso es todo, mucho reposo y nada de caminatas. Sakura, nos vemos en un par de días para hacerte una nueva radiografía-. Musito siempre sonriente ayudando a Sasuke a sentar a Sakura nuevamente en la silla.
–Muchas gracias doctor Yakushi-.
–Por nada muchacho-. Extendió la orden. –Ah y un último consejo, es para ti Sasuke-. Este lo observo. –Cuida mucho de la señorita Haruno. No es que desconfíe de ella pero parece que es un poco testaruda-. Termino en un susurró a lo que Sasuke simplemente asintió entre una sonrisa.
–Lo haré-.
...
