¡Hola! He venido con el siguiente capítulo de esta historia, con algunos cambios, algunas cosas se revelaran en esta parte, espero que lo disfruten, es un poco cortito pero en los próximos capítulos serán recomenzados.

Quiero agradecer a los que han agregado a review, favoritos y alertas esta reedición su apoyo me sigue alcanzado y por ello actualizo en forma (when, no al mes pero cerca).


[3]

Mi nombre es Satsuki

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A su lado, escuchó pisadas intensificarse, y cuando alzó la vista, se topo con dos pares de ojos que lo miraban con precaución debido a que no lo reconocían.

Suigetsu empuñó un kunai al mismo tiempo que se posicionaba frente a Yuuko, protegiéndola.

Pero si es una Renegada —estimó Suigetsu con su sonrisa angelical—. ¿Vendrás con nosotros por las buenas o por las malas?

Sasuke —porque lo era de mente y corazón— se incorporó con dificultad estando atento a las reacciones de su compañero. Las palabras no le salieron de la garganta debido a que seguía conmocionado. Sus rodillas se doblegaron haciendo que cayera nuevamente al suelo.

Sintió impotencia, una sensación de valentía y libertad le inundó su cuerpo, su mente cerrada empezó a abrirse lentamente como una flor en pleno crecimiento, los bellos de la piel se erizaron ante el sentido del reconocimiento de sí. Una voz femenina resonó en su interior.

«¿Dónde... estoy...?».

De pronto, sintió un intruso en su interior, otra esencia que invadía su espacio. La opresión de su pecho se intenta intensificó y entonces la vio: una mujer de cabellera negra, de pie en medio del lago cristalino y lo miraba finalmente a él.

Entonces, lágrimas brotaron de ambos pares de ojos.

Y después, todo fue oscuro.

Fin del flash back.

Naruto permaneció estático y en completo silencio al terminar el relato. Estaba tan serio que pareciera que el mundo se acabaría en instante.

Sasuke lo miraba fijamente a los ojos, esperando una reacción por parte de su amigo, pero no recibió una respuesta pues Naruto sonrió tan estúpidamente. Y lo irritó sin querer.

—¿A que viene esa sonrisa estúpida? —gruñó.

—Que tu hombría no está presente —se mofo deliberadamente.

El Uchiha lo miró de mala gana y protesto en gruñido.

—En parte, estoy preocupado —dijo al instante atrayendo su atención—. ¿Quieres decir que esté Jutsu es permanente? ¿Nunca podrás librarte de él?

Apretó los labios ante la pregunta de Naruto y negó con la cabeza, contraído y provocando más preocupación al Uzumaki.

—No estoy seguro.

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Sakura caminaba a paso decidido y precisó rumbo al departamento de Sasuke. Ignoraba todo a su alrededor por estar sumergida en sus pensamientos. Los de siempre.

¿Cómo llegó a esa situación? Ah, se acordó perfectamente: gracias a su lengua y su orgullo de primera. No tuvo porque contestarle de esa manera a Kakashi, y mucho menos haber dicho lo que dijo.

Claro que un ANBU acata las órdenes sin rechistar, pero esa no era una opción para su situación actual. Si no, todo lo contrario. Estar lejos de Sasuke no era una opción, si no, una restricción.

—Que orgullo el mío —susurró de frena cansina y se dispuso a subir las escaleras del edificio.

Por lo menos pasaría tiempo de "caridad" con Sasuke; él no sabía de su misión, así que tendría que inventar un buen pretexto para estar a su lado sin que sospechase nada.

Llegó al piso indicado a trompicones, en el último momento sentía nerviosismo. Y no era para menos, a pesar de mostrar una actitud seria y gélida, seguía siendo aquella chica que se ponía nerviosa ante la presencia de Sasuke. Con la diferencia que ahora si podía controlarlo en el exterior. No en su corazón.

Alzó su brazo para tocar la puerta, y al contacto, descubrió que ésta se abrió levemente dando indicación que no estaba cerrada del.

Imagino ideas paranoicas —¿quién no después de lo que había vivido?—, tal vez alguien entró a la fuerza. Miró el umbral de madera observando que no había indicios de que hubiese sido forzada.

Precavida, sacó un kunai del estuche de armas y lo empuño a la altura de su pecho mientras que, con la otra mano, empujó lentamente la puerta.

Sus ojos recorrieron con rapidez la estancia que parecía estar en perfecto orden. Suspirando, bajo el kunai cuando sintió dos chakras conocidos en una de las habitaciones del pasillo.

—Eres una paranoica, Sakura —se dijo a sí misma. Guardo el arma en el estuche y miro directamente a la mesita de noche de la sala.

Su mirada se entrecerró de forma recelosa contra el jarro de flores blancas que reposaba sobre dicha mesita, y daban un toque de vida a la estancia.

Se inclino para agarrar una flor con curiosidad del porque su presencia en la casa del azabache. Que se acordara, Sasuke no era devotada de adornar su vivienda con cosas... Bonitas, más bien, decidía dejarlo de un aspecto soso.

Abrió sus ojos jades al pesar en que, tal vez Sasuke tenía una mujer a la cual recurría. Sólo así se explicaba la razón de la flor allí.

Se dio cuenta de sus pensamientos estúpidos y aplastó la flor entre los dedos, de la misma forma que su vida fue corrompida en unos segundos, sin aviso y definitivo.

Camino sobre la madera dejando un rastro de pétalos en el suelo, con su mirada oscura y la respiración pausada, se dirigió al pasillo directo a las dos presencias en alguna de esas habitaciones.

Su mente no dejaba de imagínese a una mujer a lado de Sasuke, tratándolo con amor, de la misma forma que alguna vez ella lo hizo y tuvo que desistir para no verlo morir. Tal vez esa mujer logre lo que ella no pudo: una relación segura.

—No estoy seguro.

Sakura escucho la delicada voz femenina, provenía de la habitación continua con la puerta abierta y la inquietud le recorrió su ser. Se detuvo al borde de la puerta, con la mirada al frente y los oídos atentos a la conversación. No era común que ella andará de chismosa, pero extrañamente, quiso saber de la situación.

—Perfecto. ¿Cómo se supone que debo contárselo a Sakura-chan si ni siquiera ti lo sabes?

—Ella no tiene porque saberlo.

La nombrada apretó los labios y agitó su rostro, ¿quien era esa mujer como para que haya mencionado su nombre como si la conociera?

—¿Por qué? Tiene todo el derecho, así como yo. ¿Qué no la situación es grave?

Un pequeño rastro de preocupación se instaló en su corazón al escuchar el tinte de seriedad en la voz de Naruto, así que decidió saber de que era lo que hablan entre ellos y descubrir quién era portadora de aquella voz desconocida.

—De cierta manera lo es. De todos modos, Sakura no debe saber que...

—¿No debo saber que cosa?

Naruto y Sasuke (con el cuerpo de Satsuki) se tensaron sobre sus asientos al escuchar claramente la voz de Sakura como una amenaza implícita. Sus miradas se dirigieron a la puerta, donde se encontraron a Sakura de pie con el ceño fruncido y observando respectivamente a la pelinegra.

Sasuke se incorporó lentamente, a diferencia de Naruto, quien prácticamente lanzó la silla por detrás por la brutalidad que utilizo, y sonrió nervioso.

Ninguno de los sintió su presencia dentro de la estancia, y se suponía que eran Shinobis de élite.

—S-Sakura-chan... ¿Qué haces aquí? —preguntó, y trago el nudo que se formo en su garganta cuando la mirada jade se poso en él.

—Asuntos —respondió con simpleza—. ¿Y bien?, ¿qué cosa no debería saber? —cuestionó expectante, ahora mirando a la mujer pelinegra cuál no conocía.

Se cabreo al pensar que posiblemente esa mujer era "conocida" de Sasuke. Por la familiaridad que trató a Naruto era un hecho que se conocían desde hace tiempo.

Naruto era un manojo de nervios, no sabía si decirle o no a su amiga el verdadero motivo de la petición, pero una mirada negra por parte de Sasuke y la advertencia en su semblante, entendió que no debería decir nada.

—Q-que hay ofertas en armas... —respondió el rubio de forma torpe.

Sasuke suspiro y negó internamente con la cabeza y resignado. ¿Cómo se le ocurrió un pretexto tan estúpido? Solo él mismo podría creerse. Sakura era un Ninja de élite, esa simple excusa era como una esculpida a su intelectualidad.

La Haruno siguió mirándolo expectante, y por un momento Naruto pensó que se la había creído.

—¿Me crees estúpida, Naruto? —pregunto azotando ambas palmas en las manos sobre la mesa, ocasionando que el aludido se encogiera de hombros por la mirada nada grata que recibió.

—Para nada —agitó su mano con el afán de convencerla, acto seguido, agarró un baso para servirse del líquido rojo que reposaba dentro de una jarra sobre la mesa y se sirvió con desesperación visible, bebería el líquido para mantener la boca ocupada y así tener tiempo para pensar las respuestas que daría.

Sakura no se sintió satisfecha por la respuesta, pero en cambio, dirigió su mirada seca a la mujer buscando las respuestas a sus preguntas.

Sasuke la miraba con sus ojos negros expectantes y su semblante marcaba la resignación por todos lados. Todavía no asimilaba que Sakura fuese portadora de esos ojos secos y una voz carente de emociones. Quería pensar que en el fondo quedaba la mujer radiante.

Cerró sus ojos y ladeo levemente el rostro captando la atención de Sakura.

—¿Algo que comentar? —preguntó la Haruno incorporándose a su estatura.

—Todavía no entendiendo que sucedió contigo —respondió Sasuke, un poco abatido. Y con la decisión en su mente, abrió los ojos reflejando su Genkkai Kakken para mostrarle su verdadera identidad.

Sakura abrió los ojos ligeramente de sorpresa y parpadeo tres veces seguidas antes de pronunciar su nombre.

—¿Sasuke? —preguntó en susurró. Él no utilizaba un Jutsu de Transformación y lo sabía, entonces... ¿qué le sucedió?—. No le veo el caso que utilices un Jutsu de Transformación aquí.

—No lo es —respondió Sasuke desactivando sus ojos especiales, se sentó en la silla y posteriormente la invito a sentar con la mirada.

La mujer de ojos jades acepto la invitación a regañadientes, pero sobre todo intrigada por saber de la situación. Los ojos de Sasuke revelaron su identidad y no creía que eso hubiese sido un Genjutsu.

Naruto decidió sentarse en otra silla, dejando a un lado el jugo de tomate, agradecía internamente no habérselo tomado.

—Este Justu se llama Tentai Yugo —reveló el nombre mirándola fijamente.

—Nunca lo escuchado —dijo Sakura, pensativa. Y lo miro fijamente a los ojos esperando respuesta.

—Pides respuesta cuando tu no las das —espetó Sasuke con voz dolida, pero tenía razón. Le habían cuestionado y no recibió respuesta alguna, pero ella si podía preguntar porque tenía la certeza que recibiría respuestas de otros.

Tales palabras provocaron la incertidumbre en Sakura, quien agacho ligeramente la mirada y apretó los puños a la altura de la mesa. ¿Sentía culpabilidad? Si, y era palpable en su mente y corazón.

Por otro lado, Naruto miró con reproche a Sasuke por la poca delicadeza de sus palabras, aunque estaba seguro que Sakura no reaccionaría mal ante ello, podía decir con seguridad que escondería su sentir tras su fachada de indiferencia provocando que la situación fuera más inestable.

—Hace tres años... —y Sasuke prosiguió en informarle sobre la situación sin importarle si provocaba incredulidad o sorpresa en Sakura.

Lo dedujo todo en simples e impactantes palabras (justo como se lo explicó a Naruto) resumiendo lo indispensable, dejando para sí situaciones innecesarias y sus propios pensamientos.

Sakura escuchó el relato corto con atención para encontrarle la coherencia. Frunció el ceño cuando escucho el poder que poseía el pergamino cual descubrió y que, lamentablemente, se le hacia conocido.

Por poco y salto de la silla al escuchar el nombre de quien robo dicho pergamino y puso el Jutsu sobre Sasuke.

—Asuka Taro —repitió ella con amargura—. ¿No has tratado de localizarlo para que te retire este... —miro a Sasuke con un deje duda buscando la palabra correcta para el caso, sentía incomodidad al ver un cuerpo femenino frente a ella y saber que era el Uchiha—... efecto?

Sasuke ladeo el rostro concertado.

—No lo suficiente —reveló, y suspiró al confesar lo siguiente—, con el paso de tiempo me acostumbre y como no note ni un cambio... —en ese instante capto una mirada femenina llena de ironía y una zafiro de incredulidad ante lo contradictorio de la situación, así que aclaró al instante—... negativo en mi cuerpo original, deje de buscarlo... Por un tiempo. Tengo cosas más importantes que investigar.

Sakura aparto la mirada cuando las intenciones de Sasuke se dirigieron a ella, más que nadie sabía a qué se refería con esa frase de doble sentido. Todo involucrado con ella era de suma importancia.

No sabía si sentirse alagada o preocupada por el gesto.

—Por cierto, Sakura-chan —Naruto interrumpió el silencio al hablarle a su amiga—. ¿A que viniste a la casa de Sasuke?

El nombrado volteo de sopetón a la Haruno, no lo había pensado de esa manera, agradeció a Naruto por ser curioso al igual que él, pero con la diferencia que lo expresaba abiertamente

La aludida se pasó una mano por el cuello en un intento de despejar su incomodidad ante la pregunta, se suponía que Sasuke no podía saber nada de su misión, y no se le ocurrió un pretexto creíble para la situación.

—Asuntos —respondió lo mismo que antes, y sin esperar más tiempo, se levantó de la silla y se dirigió al refrigerador en busca de algo para mantener llena su boca y así evitar hablar.

Naruto y Sasuke le enviaron una sonrisa resignada, y luego se miraron entre sí, abatidos. La poca confianza que demostró Sakura significaba que tendrían mucho trabajo por hacer y un camino largo por recorrer para rescatarla.

`/`/`

Ayame andaba por las calles de Konoha, mirando a su alrededor maravillada. Era la primera vez que estaba sola en la aldea sin compañía de Sakura, y no muy a menudo ésta permitía que saliese de su interior. Y era porque siempre se metía en problemas.

«No meterse en problemas... puedo manejarlo», pensó para sí separándose de un cristal donde se veía su reflejo y siguió caminando por la calle esperando encontrar algo entretenido.

Se detuvo en seco al percibir un rico aroma a comida, guiada por la sensación y olor, se dirigió a la entrada de Ichiraku. Se imagino las delicias que probaría ese día y con la idea se alegro enormemente.

—Veamos... ¿cuánto dinero tengo? —se preguntó mientras buscaba su bolsa de dinero en el interior de su vestimenta. Al no sentirlo, agacho su mirada, y con ambas manos palmeo todo su kimono en busca de dinero.

Su mirada se torno incrédula con una sonrisa tensa y nerviosa a la vez.

—¡Los deje en casa! —farfullo dando saltos sobre sus pies y en círculos—. ¡Solo a mi se me ocurre dejarlo en casa! —se reprochó a sí misma al dar patadas a unas piedras.

—¡Eh, mujer! ¡Apártate!

Ayame alzó la vista sin percatarse realmente de quien le había hablado. Trato de dar un salto hacia atrás, pero todo fue en vano, debido a que pronto sintió que algo la embistió de repente y con brutalidad. Perdió el equilibrio e inevitablemente cayó de espaldas al suelo con un gran animal peludo sobre ella.

—¡Perdona! Mi amigo no pudo frenar a tiempo —se disculpó Kiba llegando a ellos, jadeando, miro a Ayame con disculpa —. ¡Akamaru! Te he dicho muchas veces que te fijes por donde corres —le riño a Akamaru cuando éste se separo del cuerpo de la mujer.

—Descuida. A cualquiera le pasa —le resto importancia Ayame al sentarse sobre sus pies, y observo con cierta diversión al perro con la cabeza gacha recibiendo el regaño de su amo.

—Nuevamente te pido disculpas —continuo insistiendo Kiba. Se percato que Ayame seguía en el suelo y le ofreció inmediatamente su mano—. Soy Inuzuka Kiba —se presentó mostrando una sonrisa.

—Haruno Ayame —soltó su nombre sin pesarlo y aceptó la mano de Kiba.

Éste le sonrió amigable y, luego de presentarle a su amigo canino y observar como la mujer lo mimaba, se percato del "pequeño" detalle en su nombre.

—¡Oh! —Exclamó de repente, y la apunto repentinamente con el dedo—. ¿Eres pariente de Haruno Sakura? —preguntó mirándola con desconfianza al recordar que su amiga Haruno no tenía familiares vivos, y eso todos sus amigos lo sabían.

«Oh rayos», se lamentó Ayame por su lengua larga, y dejó, inconsciente, que Akamaru la batiera de saliva.

No pensó en las consecuencias de soltar el nombre y ahora las pagaría con careces.

Era seguro que nunca más saldría.

—Soy... —pensó en un miembro familiar—... ¿Su prima? —lo dijo como una pregunta al no saber si fue convincente.

—¿Prima? —repitió Kiba, sorprendido y mirándola impresionado—. No sabía que Sakura tuviera una.

«Ni yo», se dijo la peli morada con sarcasmo. Y procedió a explicarle cualquier mentira que se le viniera a la cabeza para hacer su cuartada más convincente.

—Sakura-san no sabe de mi existencia. Ni yo estaba consciente de ello, hasta hace unos días me enteré que lo era por ciertas circunstancias y decidí buscarla... —explicó brevemente y conservando la clama, lo logró al notar que Kiba empezó a mirarla con compresión.

—Por eso Sakura no sabe de ti.

—Así es —Ayame le sonrió—, supe que estaba en Konoha tras investigar un poco, después de todo, la discípula de la Goindame es muy reconocida.

Kiba asintió con la cabeza estando orgulloso de su amiga Sakura.

—Por su puesto —se dio por aludido y le sonrió con confianza.

«Ya me libre de esta», Ayame le devolvió la sonrisa pero en son de victoria por su gran engaño.

—En ese caso, podríamos ver a Hokage-sama para que te ayude con tu situación —propuso con alegría Kiba, y su amigo canino lo apoyo lanzando un ladrido entusiasmado.

La sonrisa de Ayame se quedó pasmada en su rostro, después se transformó en una mueca de nerviosismo.

—No es necesario... El Hokage es una personalidad muy ocupada… como para molestarlo con estas pequeñeces —se excusó la mujer nerviosa y miró a sus lados buscando una oportunidad para salir huyendo de allí.

—¿Molestarlo? ¡Para nada! Te aseguro que él estará más interesando en tu situación de lo que te imaginas.

La ojipúrpura lo miro con cara que claramente decía "vaya, te sientes muy cabrón para adivinar las cosas", y masculló entre dientes antes de aceptar su ayuda.

Pronto supo que se había envuelto en un problema y sería muy cansino salir de ello, y lo peor era que, a consecuencia de ello, estaría meses encerrada y sin hablar.

Lloro falsas lágrimas al instante y de forma dramática.

—Debes de estar emocionada por conocer a Sakura —Kiba la miro con compresión.

Creía firmemente que si presentaba a la supuesta "Haruno" frente a Kakashi, éste haría todo lo posible para que se encontrará con Sakura, tal vez así ella dejara de lado su actitud frívola y cortante.

Ayame lloró con más ganas.

«Adiós semana de libertad», se lamento Ayame caminando a la par con Kiba quién la guiaba a la Torre Hokage a paso apresurado.

—Espero que tu llegada cambie el asunto —comentó Kiba de forma distraída mirando al frente.

Ayame salió de su auto lamentación y miró al joven con curiosidad por sus palabras.

—¿A que te refieres?

—A Sakura —respondió él con un deje de tristeza recordando a la Haruno de ese tiempo.

«Será que...», Ayame no es estaba segura de nada y creyó que ellos sabían algo sobre la vida de Sakura, así que se aventuro a preguntar.

—¿Por qué lo dices?

—Verás... En este momento, Sakura no es la persona más afectuosa.

—¿Afectuosa?

Kiba suspiró ante las preguntas de Ayame y alzó la vista al cielo cuando hablo.

—Ella era alegre... Muy alegre —recordó con nostalgia sus tiempos de Gennin, las misiones cuales compartieron y los momentos alegres entre su generación—. Pero, hace unos años cambió radicalmente de actitud, y ahora es... Indiferente.

Ayame entendió perfectamente sus palabras. Los amigos de Sakura también sufrían por su drástico cambio, su indiferencia les dolía y se sentían impotentes por no poder hacer nada.

Pero ellos no tenían la culpa de lo sucedido.

Si no, ese imbécil era la razón del cambio de Sakura, le destrozo sus sentimientos y sueños en un segundo. Quemándolos entre las llamas del sufrimiento y convirtiéndolos en cenizas del olvido.

—Ha de tener un motivo para comportarse de esa manera —aseguró con su semblante serio.

—Eso pensamos, ya que no sabemos ese motivo —comento desilusionado, y acaricio las orejas de su amigo como consuelo—. Sospechamos que fue por la muerte de sus padres, no me sorprendería si fuera así.

«No saben nada», concluyó Ayame mirando al frente mientras caminaba a la par del Inuzuka.

Sakura no había tenido la confianza y coraje de compartir su pasado con sus compañeros, y conocía el motivo cual no lo hacía.

«¿Y si le cuento...? », se preguntó tentada a hacerlo, así, Sakura no cargaría todo el dolor encima.

Prométemelo Ayame, promete que nunca dirás nada —escuchó la voz de Sakura en suba cabeza y su mente la transporto a esa escena de su vida, donde juro que nada saldría directamente de su boca.

¿Y qué beneficio obtengo? —su misma voz, pero tenebrosa y vacía.

Confianza...

—Ayame, ¿me estas escuchando? —la voz de Kiba la trajo de golpe a la realidad.

—Ah, perdón. ¿Me decías?

—Espero que Sakura no te rechace.

—Por eso no te preocupes —Ayame soltó una pequeña risita y Kiba la miro sin entender su actitud—. La noticia no le será tan mala —aseguró sonriéndole amigable.

Kiba le devolvió la sonrisa y dijo que sería buena idea apresurarse a llegar, y Ayame concordó con él y así, caminaron a paso apresurado.

«Entiendo tus motivos, Sakura», sus pensamientos se dirigieron a la Haruno mientras observaba a Kiba acariciar a Akamaru y decirle algo relacionado con comida, y una felicidad única, «Los quieres tanto que temes perderlos».

`/`/`

Dentro del Despacho del Hokage, Kakashi revisaba unos documentos con intriga, o más bien los utilizaba como tapadera, porque lo que analizaba realmente era su fiel libro verde de "Icha Icha". Nunca se cansaba de leerlo una y otra vez.

Escucho unos golpes en la puerta y cuando concedió la entrada, escondió su libro verde bajo una pila de papeles y aparento leer otros.

La puerta se abrió dejando a la vista a Kiba y Ayame.

Cuando Kakashi alzó la vista para tratar cualquier asunto que le traían, se percato de una presencia desconocida junto al Inuzuka y Akamaru.

—Hokage-sama...

—Kakashi, por favor —murmuró por debajo Kakashi, cansado de repetirlo una y otra vez, y dejo los papeles desparramados sobre el escritorio.

—... Conocí a esta mujer que se hace llamar Haruno Ayame y dice ser prima de Sakura —informó seriamente y apuntando con la mirada a la susodicha.

El peli plata dirigió su mirada oscura sobre la mujer buscando similitud con su antigua alumna y a su vez, procesando rápidamente la información recibida.

Él sabía perfectamente que Sakura no tenía familiares vivos, el mismo leyó el informe donde los padres de ésta murieron y toda la familia procedente de ellos. No quedó nadie con vida, ni siquiera Mekubi tuvo hermanas para que hubiese quedado una "prima" con vida.

—Trae a Sakura —vociferó la orden para Kiba.

—Andando, Akamaru —Kiba se llevó a su canino del despecho dejando a Ayame por detrás con la mirada inquisidora de Kakashi.

`/`/`

Sakura se encontraba con la espalda apoyada en el umbral de la puerta, con los brazos cruzados y una mirada fija al umbral, sumergida completamente en sus pensamientos.

¿Qué habrá sido del pergamino? Basándose a lo que dijo Sasuke, la misión fue un completo fracaso porque el pergamino que dejaron los Renegados era falso. Eso quería decir que el verdadero yacía en manos de Asuka Taro.

—¿Qué planes tendrá? —susurró por debajo.

Observó por el rabillo rojo a Naruto, quien comía tranquilamente una manzana portando una mirada desanima. Anteriormente le había ofrecido uno a ella, cual rechazo de la manera menos grata provocando la tristeza en Naruto.

Desvío su mirada. Por esas situaciones no quería estar cerca de ellos, para no involucrarlos en sus problemas, pero fracaso en eso respecto a Sasuke, él ya conoció a Taro y eso conlleva a que en un momento futuro volverán a encontrarse.

Pero lo que preocupaba era que había sucedió con el pergamino, se sentía responsable por resolver el problema por el simple hecho que tenía relación con quien lo creó. Y sobre el Jutsu que Asuka lanzó sobre Sasuke.

Se sobresaltó al escuchar el timbre del apartamento sonar —ni siquiera se había fijado que había timbre por Dios—, estaba tan sumergida en sí que ni siquiera se dio cuenta que Naruto abrió la puerta.

—¿Sakura está aquí? —preguntó Kiba y Sakura alcanzó a escuchar.

Kiba apareció por el pasillo seguido de Naruto y Akamaru, Sakura se enderezó sobre su estatura y miró directamente a Kiba.

—Hola, Sakura —saludo éste sonriéndole alegre por verla.

—Kiba —asintió ella en modo de saludo, uno seco y fue directo al grano—. ¿Para que me buscas?

—Hokage-sama solicito tu presencia inmediata en la Torre del Hokage —informó mirándola a los ojos con seriedad.

La Haruno suspiro frustrada y prácticamente lo corrió con la mano mientras que, se froto la frente en son de cansancio.

Kiba miró a Naruto desilusionado por la actitud de Sakura, el rubio le palmeo el hombro y le sonrió levemente dándole a entender que todo estaba bien.

—Gracias, Kiba. Iremos de inmediato —dijo Naruto acompañado a Kiba a la salida.

Sakura le dirigió una mirada de mofa a sus espaldas al escuchar la afirmación. No iba a llevar chicles con ella, suficiente tenía con haber pasado tiempo junto a ellos y ya le estaba afectado, podía sentirlo.

—¿Vamos Sakura chan? —sonrió Naruto al llegar a ella.

—Iré sola —espetó de forma seca frunciendo el ceño.

—Sasuke y yo tenemos asuntos pendientes con Kakashi-sensei —objeto Naruto, pero suspiro y siguió caminando directo a la habitación de Sasuke ante la atenta mirada de Sakura—. Pero no te angusties, iremos después —le envío una mirada resignada sobre el hombro e ingreso a la habitación sin despedirse.

Se quedó de pie en medio del pasillo, debatiéndose si esperarlos o irse de allí, debía de cumplir su misión al pie de la letra y por otro lado, cumplir su propósito de vida.

Mascullo una blasfemia antes de irse por el pasillo directo a la salida.

`/`/`

—Sasuke —llamó Naruto al cerrar la puerta.

—Aquí.

La mujer azabache salió del interior del baño con la mitad del cuerpo vendado (del cuello, hombros y brazos, hasta la cintura) De allí hacia abajo era cubierto por un pantalón negro de algodón.

Se le hacía extraño ver el cuerpo de mujer y saber que quien era en realidad era su amigo Sasuke.

—Kakashi-sensei mandó a llamar a Sakura —le dijo Naruto observando a Sasuke ponerse un ahori sin mangas que cubría su estómago—, ella se fue.

—Sakura no vino solo por asuntos —dijo de pronto Sasuke y sostuvo la mirada zafiro sin inmutarse.

—Es parte del plan que ideo Kakashi-sensei, de eso venía a hablarte —indicó el Uzumaki y se dispuso a explicarle—. El que Sakura éste aquí es en parte misión, el Consejo pidió vigilancia hacia ti. Temen que ataques la aldea nuevamente —lo último lo agregó con sarcasmo.

Sasuke esbozo una mueca de ironía.

—Los viejos aún molestan.

—Tranquilo. Kakashi-sensei y yo sabemos que no harás nada en contra.

—Lo sé —aceptó Sasuke reconfortándose, aún después de haber pasado el tiempo, se sentía incómodo al escuchar que alguna vez tuvo planes que iban en contra de Konoha.

—Y Kakashi-sensei utilizo esta oportunidad para poner a Sakura en tu camino. Y aquí entras tú: investigaras mediante a ella cual es su pasado —explicó con seriedad—. Aunque no entiendo lo último, ¿investigar su pasado? Si ya lo sabemos.

—Si estuviéramos al tanto de ello, ahora sabríamos porque es así —renegó sin delicadeza la mujer.

—Estoy de acuerdo, dattebayo —Naruto le dio la razón asintiendo con la cabeza—. Y será mejor irnos ya —opinó caminando a la puerta.

Sasuke agarró la katana de la cama y la cómodo entre el cinto negro que portaba en forma diagonal.

—Investigar su pasado... —susurró suspirando bruscamente.

Considero la idea de compartirle a Naruto sobre aquel "romance" que tuvo con Sakura unos años atrás y que por razones desconocidas, no se acordaba de nada.

Pero lo dejo ir, no tenía porque preocupar a su amigo sin pruebas contundentes, primero debía de reunirlas para luego exponerlas.

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Ayame bostezo por quinta vez, se tallo los ojos con ambas manos con insistencia y volvió a ponerlas a los costados. En seguida intercambio el pie cual sostenía su peso y miró la puerta esperando que se abriera y entrara Sakura.

Una media hora atrás Kiba regresó informando sobre la entrega del aviso y se marchó a cumplir sus respectivas obligaciones.

Ella no era una mujer que se incomodara fácilmente, pero estar bajo la mirada oscura de Kakashi y recibir su inquietud, logró incomodarla de cierta manera.

Escuchó unos golpes sordos provenientes de la puerta, se enderezó de golpe esperando que fuese Sakura quien entrará.

Kakashi concedió el ingreso al despacho y bajo los pergaminos cuales revisaba. Sus ojos observaron la puerta abrirse y tres siluetas ingresaron a la habitación en fila.

—¡Sakura-chan! —exclamó Ayame de forma cantarina corriendo hacia la Haruno con los brazos extendidos dispuesta a abrazarla sin importarle las reacciones de los demás presentes.

Estuvo a punto de lograr su propósito, pero cuando estuvo a unos pasos cerca de la pelirrosa, ésta interpuso su mano entre las dos directo a su rostro provocando que fuera a dar al suelo de espaldas.

—Eres muy cruel —se quejó Ayame de forma berrinchuda mientras se sobaba su rostro rojo.

—¿Cuántas veces te he dicho que no hagas eso? —preguntó irritada la Haruno olvidando por un segundo que provocaría reacciones ante los demás.

—Uno, dos, tres... —Ayame contaba con sus dedos para responder la pregunta retórica.

El Hokage estaba lejos de sentirse divertido ante la situación, al igual que Sasuke, éste miraba fijamente a Ayame teniendo un sentimiento de reconocimiento sobre ella; por otro lado, Naruto pensaba que Ayame era la segunda persona que hacía irritar a Sakura.

—Ya no me acuerdo —se rindió la mujer de cabello morado y miró de forma inocente a Sakura. Ésta la fulmino con la mirada al reaccionar que fue participe de una situación absurda

Kakashi se aclaró la garganta para atraer la atención de todos los presentes y le dirigió una mirada de seriedad a Sakura al preguntarle si conocía a la mujer de ojos púrpuras.

La Haruno guio lentamente su mirada hacia Ayame, pregúntenle con la mirada en que problema se envolvió.

—No hice nada —se excusó Ayame incorporándose del suelo y observó a Sakura, quien de un momento a otro, mostró una mueca de superioridad.

—Has perdido —pronunció de forma queda cruzando los brazos mostrando una sonrisa seca de triunfo.

Naruto miró a su amiga sin entender sus palabras, Kakashi suspiro derrotado al no haber recibido respuesta ante su pregunta, y Sasuke se mantuvo pasible y pensativo tratando de recordar en donde había visto el rostro de Ayame.

Ésta abrió la boca de sorpresa y negó varias veces con la cabeza. Trató de justificarse con palabras incoherentes y atropelladas entre sí.

—¡En ningún momento me metí en ningún problema! ¡Para empezar yo...!

Sakura escucho su excusa pacientemente, atenta en separar las palabras y encontrarle el significado ya que esa mujer era demasiado frenética como para tomarse la molestia de hablar más lento y así uno pudiera entenderle mejor.

Aunque, no le interesaba la excusa, cual fuese era seguro que estaría encerrada de por vida. Tal vez no se metió en problemas por su cuenta, pero al estar frente a Kakashi y los demás, eso era meterse en un gran embrollo.

—¡Y un hombre llamado Kina...! —siguió diciendo Ayame desesperada.

—Es Kiba —le corrigió Naruto. Él estuvo atento todo el tiempo a la explicación de Ayame.

—Si, ese hombre —concedió la mujer sin tomarle importancia—. Cuestionó mi identidad y aquí es donde acabe por decir tu apellido —más que alivio, la miro con reproche. Si hubiese sabido que utilizar "Haruno" iba provocar esa clase de situación, hubiese inventado otro nombre. Estaba consciente que la situación seria un problema y desagrado para Sakura.

La pelirrosa tuvo la mirada sobre ella en todo momento, pensando en la posibilidad de exponer la situación, pero eso solo crearía cuestiones ante los demás y sería inconveniente para ella.

—¿Ya terminaste? —preguntó Sakura desinteresadamente.

—¡Eres mala! Ni siquiera me escuchaste —se lamentó Ayame ocultando su rostro entre las manos y fingió llorar.

—Me disculpo por los problemas que ocasionó —Sakura se dirigió al Hokage e hizo una reverencia.

—No tienes que disculparte. Está mujer no a ocasionado ni un problema —reveló Kakashi mirándola—. Por otro lado Sakura, Ayame dice ser tu prima y por lo que vi, la conoces. ¿Es cierto?

—No —contestó Ayame alzando la mirada—. Yo soy su...

—Una conocida —intervino inmediatamente la Haruno a sabiendas que a Ayame no le importaba decir que era una criatura que reside de su interior, y eso sí causaría muchos problemas—. Pero somos como primas, nos conocimos desde que éramos niñas y ella se había mudado de aldea anteriormente —explicó brevemente esperando que Ayame afirmará la cuartada.

—Sí, como dice Sakura-chan, me gusta utilizar su apellido —dijo con aburrimiento y pensando que Sakura sabía mentir con tanta naturalidad que ya no le sorprendía.

Naruto y Kakashi se miraron entre sí, creyéndole la mitad de sus palabras, pero en sus pensamientos compartidos tenían otro elemento para su plan; Ayame conocía desde muchos años atrás a Sakura y era una de las personas que permitía su cercanía e intercambiar palabras con simpleza.

En cambio, Sasuke la miraba fijamente, observando sus ojos jades y descubriendo para su muy pesar, que la Haruno mentía.

Tantas horas que paso con ella en el pasado, mientras ella hablaba y el fingía no escucharla, él la observaba y notaba todas su reacciones con forme a los sentimientos. Aprendió a leer sus ojos jades para poder descubrir si ella era sincera o no, y pronto fue un libro abierto para él.

Cómo en ese momento, cuando mentía se notaba el dolor en sus ojos, porque ella odiaba mentirle a la gente.

—Pienso quedarme en la aldea —afirmó Ayame con un tono burlón al mirar a Sakura.

—Me imagino que querrás estar con Sakura.

—Si. Pero no me refiero a visita, ¡planeo vivir en Konoha!

«¡No digas idioteces!», pensó Sakura volteando su mirada de sopetón a la susodicha. ¿Qué pretendía esa mujer al estar físicamente en su casa?

Kakashi observó a Ayame con interés en su mirada, su mente trabajo velozmente como le era de costumbre y pronto una idea magnífica se le vino a la mente.

Sonrió bajo su máscara y preguntó si estaba segura.

—Nunca he estado más segura —respondió Ayame con una sonrisa.

Sasuke tuvo la sensación de que Kakashi tramaba algo y tenía relación a Sakura y Ayame, y miró al Hokage esperando su respuesta ante la contestación de Ayame.

—Y dime —empezó a decir con interés el Hokage, rodeando su escritorio para quedar a espaldas de ellos mirando fijamente al exterior—, ¿has recibido entrenamiento Ninja?

Ayame alzó una ceja intrigante por la pregunta de la identidad más importante, esa cuestión le llegó inesperadamente y no sabía si responder con la verdad o mentir.

A su lado, Sakura apretó los dientes. Eso temió desde el principio: que Kakashi se diese cuenta de ello. Él era un hombre inteligente, y había notado rápidamente que Ayame había recibido un entrenamiento Ninja o por lo menos la instruyeron.

—Recibí un entrenamiento hace tiempo, pero no soy un Ninja oficialmente —mintió a medias, esperando que aquella respuesta fuera la correcta para Sakura.

Decidió mirarla de reojo, y descubrió la mandíbula de la Haruno apretada, y sus ojos eran cómo dos estacas puntiagudas y ardientes apuntando hacia ella.

—Está es mi propuesta, Ayame —Kakashi se giro para verla de frente, con los ojos serios—: aceptaré que vivas en Konoha bajo la condición de que ofrezcas tus servicios como Ninja —sus palabras eran alarmantes para Sakura, quien trató de intervenir para que él olvidara esa locura, pero Ayame fue más rápida que ella.

—Aceptó sus términos, Hokage-sama, y agradezco su hospitalidad y abrirme puertas a este mundo Shinobi —Ayame se inclinó haciendo una reverencia dejando que sus cabellos resbalaran sobre sus hombros y con los ojos cerrados.

No asimilaba del todo lo que ocurrió segundos atrás, la propuesta le llegó como una oportunidad de oro, estar fuera del cuerpo de Sakura le daba cierta libertad para actuar por su propia cuenta. Además, estaba hastiada y cansada de vivir junto a Sakura un infierno personal, haría todo lo posible para revelar los problemas de ambas sin que afecte a nadie más.

Intrigado con la mujer, Kakashi asintió con la cabeza. Ayame no dudó y siquiera lo pensó por un momento cuando aceptó la condición. Eso le daba a entender que era lo venía buscando desde un principio.

La Haruno siguió incrédula y miró a Ayame directamente a los ojos con ira contenida. ¿Cómo se atrevió a aceptar tal cosa?

Primero pasar tiempo junto al azabache, ¿y ahora esto? Tener a Ayame físicamente en su casa ocasionaría un problema y la solución sería que ingresara nuevamente a su interior, sin embargo no podía, puesto que si desaparecía de un día para otro, sería sospechoso.

—Tendrás que pasar una prueba para definir tu rango, y lo haremos ahora —sentenció Kakashi mirando a Ayame y Sakura, la última alzó la vista para mirarlo directamente a los ojos.

—Kakashi, ¿no crees que le estás dando el beneficio de la duda? No sabes quien es, ni siquiera la conoces —objeto Sakura tratado de que Kakashi desistiera de su idea—. Puede ser que no sea quien tú crees.

Era un enorme riesgo que Ayame este fuera de su interior, sabía perfectamente que trataría de arreglar los problemas por su propia mano y no quería perderla, no ahora que la necesitaba más que nunca.

Ante sus palabras, Kakashi no pudo evitar mirarla con sorpresa.

—Sakura, tú la conoces. Eso es suficiente para mí.

—Pero tú no me conoces a mí, ¿que te hace pensar que soy quien en realidad les he hecho ver? —la Haruno se adelanto un paso para enfrentarlo, no le importaba ya las consecuencias de sus palabras solo no quería ver morir a ninguno de esa habitación.

Los ojos de Kakashi se oscurecieron.

—¿Insinúas que no eres alguien de fiar? —exigió saber el Hokage, sombrío y sorprendido hasta donde pudo llegar Sakura.

—Y si yo...

—No, Sakura —intervino Ayame por detrás—. No lo digas.

El aire se torno tenso y escalofriante, entre miradas cruzadas que decían más de lo que aparentaba y revelaban el sentir de cada uno. Los sentimientos que profesaban son armas contra todos y la verdad oculta tras ellos.

Kakashi se inclino hacia la Haruno y le pidió que continuará con lo que quería decirle, pero Sakura apretó los labios y ladeo ligeramente el rostro, mascullo una disculpa y dijo que todo era un mal entendido.

—Tiene razón, conozco a Ayame desde hace mucho —Sakura se resignó a muchas cosas, demasiadas para su mal gusto.

En ese momento, Sasuke decidió intervenir notando la tensión en los hombros de Sakura ante la mirada inquisidora de Kakashi.

Se acercó al escritorio y pidió hablar con él a solas.

—Sakura, lleva a Ayame al Tercer Campo de Entrenamiento —ordenó Kakashi cerrando los ojos de cansancio sentándose en la silla.

Asintiendo con la cabeza, Sakura miró de reojo a la joven azabache, esperando ver al verdadero Sasuke más allá de su apariencia femenina.

Éste se reusó a mirarla fijamente, más la miro de soslayo indicándole que era el momento de irse antes que todo se volteara en su contra.

Naruto observo a Ayame y Sakura partir tras un momento incómodo y tenso, apretó los puños al dirigirse directo a Kakashi para reclamarle.

—¿En qué pensaba Kakashi-sensei? —exclamó Naruto, sintiendo indignación.

—No tengo excusa. Es solo que... —Kakashi soltó el aire retenido al mirar a Sasuke.

—Estas desesperado —advirtió el Uchiha con los ojos entrecerrados y su voz femenina—. Y caíste en ello.

—Estoy cansado, Sasuke. Años intentando hacer algo... Y ahora, apareció esa mujer, Ayame —se enderezó mejor en su lugar para conversar cómodamente—. Y por lo visto se conocen desde hace mucho tiempo.

—Me atrevo a decir que conoce todo de Sakura —indagó Sasuke parpadeando dos veces seguidas por el aire que se coló en la ventana y le llegó a los ojos, y así resecándolos.

—¿Sería prudente hablarle de el plan? —se preguntó Naruto en voz alta.

—Sobre eso, ¿que es exactamente lo que tengo que investigar? —preguntó Sasuke.

Kakashi se dispuso a explicarle todo.

—Antes que nada, tengo que confesar que el consejo ordenó vigilancia inmediata sobre ti —lo dijo con cierta irritación—. Así que aproveche la misión para ejecutar el plan, tenía varias formas que los dos convivieran a menudo pero no sería suficiente.

—Y por eso le ordenaste que me vigilará —entendió al instante Sasuke.

—Lo que debemos saber es lo que sucedió después de tu partida hace cinco años —sintetizo Kakashi poniendo sus dedos sobre el escritorio—. Esa fecha es el inicio de todo.

Sasuke asintió con entendimiento, decidió sobre lo que tenía que hacer. No era una investigación común, no, sabía a qué se refería Kakashi: ganar su confianza. Porqué de saber lo que sucedió solo tendrían que someterla a la fuerza y así podría utilizar su Sharingan sobre ella, pero eso le haría perder la poca confianza que les tiene a ellos.

Esperaba tener éxito.

`/`/`

—¡Eres una idiota! ¿Cómo se te ocurrió aceptar tal propuesta? —casi grito Sakura moviendo sus manos de forma exagerada. Fuera de sí.

—Aceptó que estuvo mal lo que hice, pero es necesario —se excusó pésimamente Ayame.

—¿Necesario? —murmuró Sakura irónica—. ¿Para fastidiarme o hundirme más?

—Para ayudarte.

Lo Haruno abrió los ojos jades por un momento y apretó los dientes mientras que su respiración se pauso y sus iris se volvieron cristalinas.

—¿Ayudarme? Tengo todo bajo control —mintió aún sabiendo que no engañaba a Ayame, le dio la espalda e intento irse. Pero la peli morada la siguió de cerca—. Déjame sola.

—Mientes. Tu vida está llena de mentiras: te mientes que ti al mentirme a mi diciendo que todo está bajo control —la agarro del hombro para frenar sus pasos y lo consiguió al instante. Era necesario que Sakura escuchara—, le mientes a la gente que se preocupa por ti asegurando que todo está bien. ¿Y sabes que es lamentable de todo esto? Que sabemos que mientes.

—Entonces, si no quieren seguir escuchando mis mentiras, no tienen porqué estar cerca de mi, así también evito mentirme a mi misma —dijo la pelirrosa, abatida, sabiendo que Ayame tenía razón en todo, pero debía aceptar que no era fácil la verdad sin que haya consecuencias.

—Quienes siguen insistiendo es porque les preocupas —le dijo Ayame rodeado su cuerpo para quedar frente a ella—. Y saben que les mientes, por eso se aferran más, porque quieren y necesitan saber la verdad.

Sakura le miró fijamente a los ojos, abrió los labios para contestar pero advirtió de la presencia de los demás que faltaban.

Se separo de ella para presenciar a Kakashi, Naruto y la mujer pelinegra acercarse a ellos para dar comienzo a la prueba.

—Ayame, no nos hemos presentado formalmente —hablo Kakashi mostrando una pequeña sonrisa amigable—. Soy Hatake Kakashi, Hokage de Konoha. Él —señaló respetuosamente a Naruto con la mano— es...

—Uzumaki Naruto, futuro Hokage dattebayo —se presentó Naruto sonriéndole alegre.

—Y ella es Fujiota Satsuki —Kakashi se refirió a Sasuke. Ese hombre lo utilizaba para esconder su verdadera identidad, no querían que nadie más estuviese enterado de la verdad.

Sasuke asintió en forma de saludo a Ayame y capto la mirada interrogante de Sakura, pero decidió restarle importancia al asunto.

—La prueba será una batalla contra Satsuki. Yo decidiré cuando será suficiente —sentenció e invito a amabas mujeres a prepararse—. La única regla: no matarse entre sí.

Sasuke y Ayame caminaron varios metros lejos de ellos y en el camino, fueron tomando distancia entre ellos para comenzar la prueba.

Kakashi estiro su brazo al frente y lo agitó a su franco derecho dando inicio a la prueba.

Sin perder tiempo, Ayame emprendió carrera a donde se encontraba Sasuke, éste se preparo cuando la mujer desapareció de su campo de visión y apareció detrás de él lanzando un golpe en la costilla. Sasuke detuvo el golpe interponiendo su brazo, giro medio cuerpo hacia atrás y lanzó una patada alta junto con golpe en forma de puño de su mano.

Ayame retuvo los dos golpes con agilidad, salto hacia atrás preparando chakra en su mano y avanzo unos metros para después impactar su puño en el suelo cerca de Sasuke.

El Uchiha abrió los ojos sorprendido cuando el suelo se agrieto rápidamente y crujió desde lo más recóndito, acto seguido se alzó en enormes piedras, así que salto hacia atrás evitando que el daño le llegara directamente.

Tras dar varios traspiés, logró estabilizarse en la superficie plana antes que la sacudida terminará. Ayame no le dio tiempo de tomar aire cuando la encontró a su lado alzando su puño al aire directo a un golpe certero.

—¿Aprendió eso de ti, Sakura-chan? —pregunto Naruto con curiosidad mirando a su amiga, quien presenciaba el espectáculo con una actitud pasible.

Sakura asintió con la cabeza.

—Así es, pero Ayame no tiene un perfecto control de chakra —dijo mientras observaba a Sasuke y Ayame intercambiar varios golpes, algunos acertados y otros interceptados por sus extremidades.

Ayame alzó su brazo y golpeó dos veces a Sasuke en el estómago logrando romperle una costilla. El afectado apretó los dientes y acertó una patada en el pecho de Ayame logrando mandarla lejos de él y así permitirle tomar aire.

Sasuke se agarro el estómago con una mano, el golpe que recibió le sacó el aire, y su estado actual tenía un ligero problema: su cuerpo no respondía a tiempo a sus órdenes no formuladas. Le costaba luchar al principio, solo debía respirar hondo para recuperar su fuerza y así seguir, tenía como ventaja su velocidad adquirida.

Alzó la vista y observo a la mujer peli morada hacer sellos rápidos, ella dio un gran y en el aire, dijo el nombre de la técnica.

—Suiton: Bakuhatsu awa (Elemento agua: burbujas explosivas) —de la boca de Ayame emergieron burbujas cuales se dirigieron a él con velocidad y precisión.

Sasuke sacó rápidamente la katana de su vaina y trazo un arco cortando un centenar de burbuja, que al instante, explotaron como pequeñas bombas.

Se alzó una polvorienta cubierto medio campo, limitando la visión de los espectadores y de Ayame.

—¡Genial! —exclamó Naruto emocionado—. Que Jutsu singular, me recuerda a las burbujas que hacía Utakata.

—Interesante —aceptó Kakashi observando detalladamente los movimientos de Ayame contra Sasuke.

La joven azabache salió de espaldas hacia arriba, apartándose de la polvorienta y aterrizó ágilmente lejos de la destrucción. Segundos después volvió a escuchar el nombre del Jutsu y vio aparecer entre la polvorienta a Ayame con su mano sobre la boca y las burbujas emerger de ésta.

Rápidamente, Sasuke hizo sellos para contrarrestar la técnica de agua, y sus mejillas se inflaron cuando libero la gran bola de fuego que se dirigió a la mujer de ojos púrpuras con brutalidad y llevándose todo a su paso provocando diminutas explosiones consecutivas.

Ayame abrió los ojos de sorpresa cuando se percato del fuego abrasador dirigiéndose a ella, así que salto a su franco derecho esquivando el ataque. Cuando sus pies tocaron suelo, no dudo en rodear el fuego que rozo todo su cuerpo para dirigirse a donde yacía Sasuke dirigiendo sus ojos a ella de forma inmediata al querer predecir sus movimientos.

Metió la mano en el interior de su kimono cuando Sasuke se acercó a ella alzando el arma al aire para tratar de infligirle una herida, pero retuvo el ataque al sacar su mano agarrando la cadena que dejó al descubierto con la otra mano.

Sasuke dirigió la una mano al borde de la cadena para agarrarlo y guiarlo hacia sí, alzó su rodilla y le propinó una patada en el estómago a Ayame, al mismo tiempo, ésta enrollo la cadena alrededor de la hoja filosa de la katana y tiro de ella para dejar indefenso a Sasuke.

Éste dejo que la katana se fuera entre la cadena no sin antes transmitirle su elemento rayo provocando un dolor en Ayame por la electricidad recibida, y cuya intención de contrarrestar el ataque se vino abajo cuando sin previo aviso, la azabache le propinó un codazo en la costilla.

Ayame tuvo que soltar la katana y mandarla lejos de su vista, pero antes la golpeo con la cadena a la altura de su barbilla e intento atrapar a Sasuke ente su cadena al moverla como un látigo.

Pero Sasuke fue más rápido y en cuestión de segundos, se dirigió a su arma incrustada a un par de metros lejos.

Corrió a su encuentro al igual que su contrincante, ambas armas chocaron produciendo un sonido de metal contra metal al mismo tiempo que sus cuerpos formaban círculos a su alrededor, se detenían por un segundo y nuevamente se entraban intercambiando una serie de golpes con armas y puños.

Sasuke empuño el arma hacia el pecho de Ayame e interpuso su mano disponible en su antebrazo y al mismo tiempo alzó su rodilla para propinarle otro golpe.

Pero Ayame se defendió de forma rápida y sin alterarse.

Interpuso su pantorrilla en el rodillazo que iba a recibir, movió ambos brazos sobre sí trazando un círculo invisible y así atrapar los antebrazos de Sasuke. Y él aprovecho su posición para mover ágilmente su arma y la punta de la katana quedará rozando la mandíbula de su oponente.

Soltó un brusco suspiro y la katana le pico la piel, miró fijamente al par de iris negros y frunció el ceño.

—Tus ojos... —susurró Ayame perpleja.

Desde que la vio en el despacho del Hokage, se le hizo familiar el rostro y sobre todo el nombre. Sus ojos eran tan negros como gemas oscuras y con residuos de un sentimiento oscuro.

—Se que nos hemos conocido antes —aseguró de pronto Ayame, muy convencida.

—Nunca te había visto en mi vida.

Sasuke le propinó una patada en el estómago y sin importarle el dolor, jaló sus muñecas y le arranco la cadena de las manos a Ayame, acto seguido, se alejo de ella agitando la katana junto la cadena, agarró ésta entre sus manos y la miró fijamente a los ojos.

Él sintió el mismo sentimiento de reconocimiento sobre Ayame, supo que la había visto en algún lugar y en algún momento de su vida, pero la pregunta era: ¿dónde?

—Eso fue todo.

Ayame y Sasuke dieron un respingo al escuchar la voz de Kakashi cerca de ellos, estaban tan sumergidos en su batalla de miradas que no se percataron del acercamiento de los tres.

Resignada, Sakura observo a Sasuke, quien le entregó la cadena a Ayame y asintió con la cabeza aceptando el duelo como una práctica, sin rencores.

—Ayame-chan, si que le diste pelea a Sasu...

El Uchiha le golpeó con la funda de su katana la cabeza del rubio despistado, ese tonto iba a decir su nombre verdadero.

—¿Dijiste algo? —preguntó Sasuke sin aparente interés alguno en su mirada.

Naruto trago grueso y negó varias veces con la cabeza.

Mientras tanto, Kakashi conversaba con Ayame y Sakura.

—Aprobase la prueba —informó Kakashi con seriedad—. Son contadas las personas que pueden hacerle frente a Satsuki en un enfrentamiento.

—Es un gusto saber eso —comentó Ayame, alegre esperando que rango seria el suyo.

—Antes que nada, tendrás que pasar un examen de lógica —dijo Kakashi mirando a Sakura—, en una semana lo presentará, asegúrate de instruirla bien y vivirá contigo por un tiempo.

Sakura asintió a regañadientes, lo que le faltaba, que Ayame estuviese con ella bajo el mismo techo, y ayudarla para que aprobara el examen y así convertirse en Shinobi.

—Satsuki, Naruto —llamó a los Ninjas que yacían alejados de ellos, platicando seriamente, cosa extraña en el rubio.

Los dos viraron su rostro hacia el Hokage escuchando la orden de acompañar a Sakura a darle un recorrido a Ayame por toda la aldea.

—Claro que si Kakashi-sensei —aseguró Naruto con una sonrisa, después, regreso su vista a Sasuke—. ¿Eso te dijo?

—Si. Es frustrante —escupió con desagrado al sentirse así.

—Andado —apresuró Kakashi a sus ex-alumnos moviendo sus manos.

`/`/`

—¡Vamos allá, Naruto-chan!

Ayame jalaba del brazo de Naruto dirigiéndose a un puesto de dangos para comprar algunos.

Sasuke y Sakura observaron desde lejos, al par plantarse frente al puesto de dangos.

Después de llegar a la aldea, recorrieron la mitad de ésta en un tiempo impecable.

Sakura tenía una mirada cerca del aburrimiento y Sasuke no estaba lejos de estarlo.

Se tallo sus ojos negros con una mano y suspiro al contener un bostezo que salió inesperadamente de su boca.

—¿Tienes sueño? —inquirió Sakura cruzándose de brazos observando al par echarle una especie de líquido dulce a los dangos.

Sasuke ladeo ligeramente el rostro mirando a Sakura con sus intensos ojos negros, creyendo que la pelirrosa estaba hastiada como para querer entablar una conversación con quien menos lo deseaba.

—Cuando estoy así me agotó considerablemente —murmuró por debajo. Pronto sintió la falta de aire así que tuvo que respirar por la boca.

Sakura se giro ligeramente hacia él, con intriga en su mirada.

—¿Cuanto tiempo permaneces así?

—Un día —respondió con simpleza.

—Ya veo... —comentó de forma distraída apartando su vista al par que se dirigía a ellos con los dangos.

—¿No gustan? —les pregunto Naruto refiriéndose a la comida.

La ANBU negó con la cabeza, le encantaban los dulces, pero en ese momento no le apetecía comerlos.

Y a Sasuke simplemente no le gustaban.

—Entonces, sigamos.

`/`/`

Sakura le dio la espalda con vergüenza al puesto de frutas donde Ayame daba saltitos de alegría y se comportaba de manera sumamente infantil. Naruto de igual manera estaba en el puesto y compraba cuanta cosa de color naranja que viera.

A su lado, Sasuke miró a la ojijade hacer tal acción y le dio una especie de risa al darse cuenta que Ayame avergonzaba a Sakura con su actitud infantil.

Carraspeo para contener su risa y le preguntó a Sakura que era lo que avergonzaba de Ayame.

—Nada. Simplemente que cada vez que se comporta así, grita nombre como loca —susurró de forma sombría recordando aquellas veces.

—¡Sakura-chan! ¡Mi encontró su alma gemela! —grito Ayame alzando una fruta de color morado y la otra mano lo puso sobre su boca simulando una bocina.

Sasuke tosió con su voz femenina al contener la mueca de burla, pero se contuvo al intuir que sería contraproducente burlarse de Sakura.

Ésta se cruzo de brazos ignorando a la mujer loca y refunfuño que ya era un adulto como para comportarse como un niño de cinco años.

—No la veo demasiado mayor —opinó Sasuke mirándola fijamente.

—Tiene como 24 o 25 años —acertó a decir la Haruno no diciendo que en verdad tenía alrededor de 150 años de edad por lo que ella sabía.

—¿Sakura-chan?

La aludida se giro de golpe a donde había escuchado la vocecita delicada a su lado, se encontró con la Heredera Hyuuga cargando una bolsa de compras.

—¡¿Satsuki-san?! —exclamó Hinata levemente, impresionada por encontrarse la mujer en Konoha.

Sasuke se acordó inmediatamente que Hinata era una de las pocas —y contadas— personas que había visto a Satsuki fuera de su cuerpo, y por ciertas razones creía que era su novia. No sabía que compartían el mismo cuerpo.

Se cubrió su rostro con su mano vendada y la saludo pronunciando su nombre.

Hinata se puso nerviosa y se debió a la presencia de Sakura, sabía que Sasuke sentía algo por ella pero era novio de Satsuki para poder olvidarse de Sakura. Pero sabía que ésta seguía amando a Sasuke.

Que confusión.

—No esperaba verte aquí —dijo Hinata mirando a Sasuke.

El Uchiha se debatió internamente si en decirle toda la verdad a Hinata.

—Hinata, yo... —intento hablar Sasuke, pero en ese momento el idiota del rubio se dio cuenta de la presencia de su novia y corrió a ella junto con Ayame.

Sakura pudo escuchar la blasfemia que soltó Sasuke en murmullo y se preguntó internamente que era lo que le sucedió con anterioridad.

—Hinata-chan, te presentó a Ayame, una amiga de Sakura-chan —Naruto hizo las respectivas presentaciones entre ellas—. Ayame, ella es Hyuuga Hinata-chan mi novia —la abrazo apenando un poco a la ojiperla.

—Un gusto Hinata-chan —dijo Ayame sacando una manzana de su bolsa de frutas y ofreciéndola a la mujer.

—Gracias Ayame —Hinata aceptó la fruta con una pequeña sonrisa.

—¡Vayamos a comer! —pidió Naruto a gritos al percatarse que el cielo se tornaba azul a lo lejos y el naranja cubría la mayor parte.

Ayame asintió varias veces con la cabeza y se acercó a Hinata para entablar una conversación con ella, mientras que Naruto se reunió con sus dos amigos.

—¿Vienen?

Sasuke asintió con la cabeza aceptando la invitación. Y ante tal acción, Sakura suspiro resignada, aún seguía en su misión de vigilar al azabache y si él iba, tendría que ir también.

—Si esa loca va, tengo que, soy responsable de ella —se excusó de mala gana y soltando un bufido de irritación.

`/`/`

—¡Adiós, Hinata-chan, Naruto-chan! —se despidió la peli morada agitando sus manos al aire.

El resto de la noche se entretuvieron al cenar barbacoa entre los cinco y hablando amenamente entre ellos.

Claro que, Sakura se mantuvo al margen en todo momento, respondiendo ante las cuestiones con un asentimiento de cabeza y unas escuetas palabras.

Y Sasuke soltaba respuestas cortas cordiales y un tanto gélidas, a pesar de ya no ser ese ser lleno de venganza, eso no quería decir que de pronto sería la persona más sociable del mundo.

Cuando quedaron solos, Sakura se giro al Uchiha.

—¿Qué harás?

Sasuke la miro de soslayo, sabía a lo que refería. Sakura pensaba que él no estaba enterado de su misión de vigilarlo. Así que suponía que él debía estar extrañado por su reacción.

—Me voy —respondió con simpleza dando media vuelta para irse—. Buenas noches.

Él también se reclamo internamente por hacerle las cosas más difíciles a Sakura, pero tenía que hacerlo para que no se viera tan sospechoso, además, si en verdad quería ganar su confianza debía aparentar un poco en no tomar interés sobre la situación.

Concertada, Sakura abrió la boca para decirle que iba a acompañarlo, pero pronto sintió un pesor muerto sobre su espalda obligándola a esquivar el golpe y por lo consecuente, pegó su espalda contra la de Sasuke. Trago grueso al sentir la mirada negra sobre su nuca y se disculpo inmediatamente apartándose de él.

La joven azabache giro su cuerpo hacia ella y alzó las cejas al notar que, por detrás, Ayame yacía en el suelo boca abajo.

—Está dormida —respondió Sakura resignada—. Debió de recorrer un largo camino para llegar aquí.

Normalmente el primer día que salía de su cuerpo resultaba sumamente agotador para ella y en los siguientes días estaba mejor.

Se acercó a Ayame con la intención de levantarla del suelo y llevarla a su casa, pero Sasuke se puso de cuclillas a su lado y objetó que la ayudaría cargarla.

Pasó sus brazos por los hombros y rodillas de la mujer dormida y levantó del suelo con agilidad.

—Vamos —dijo Sasuke esperando que Sakura avanzará para que le guiará hasta su casa.

`/`/`

—Recuéstala en el sillón—Sakura apunto a dicho lugar con el dedo mientras que prendió la luz de la sala.

Unos minutos antes, fuera del edificio, Sakura trato de tomar a Ayame pero inesperadamente ésta se aferró al cuerpo de Sasuke y no quiso soltarlo para nada. Así que no le quedó de otra más que guiar al Uchiha hasta el interior de su morada.

Sasuke se acercó al sillón e inclinó su cuerpo para dejar a Ayame entre las almohadas, pero la mujer se negó a soltarlo. Por lo que Sasuke se vio obligado a ejercer su fuerza para separar los brazos y dejar que el cuerpo cayese con peso muerto sobre la superficie suave.

—Tks, empezó a reimplantarme sobre la decisión de Kakashi —dijo sin pensarlo al mirar a Ayame y recordó las palabras que intercambiaron durante el duelo.

—¿Sobre qué? —cuestionó curiosa la joven pelirrosa a su lado.

—De convertirla en Ninja —respondió entrecerrando sus ojos.

—Yo también. Ayame es infantil y muy pocas veces se toma en serio las situaciones —reveló Sakura mirándola con resignación junto a Sasuke, a Ayame roncar entre sueños.

Sasuke soltó un monosílabo creyendo que era tiempo de irse, ya no tenía nada más que hacer en ese lugar, así que nuevamente se dispuso a irse.

—Me voy —avisó Sasuke dando media vuelta para caminar al recibidor.

Sakura se alarmó, su misión de vigilancia consistía en verificar que llegará a su casa y quedarse allí por lo menos unas horas verificando que lo hiciera nada sospechoso. Pero, ¿que excusa usaría?.

Lo acompaño al recibidor mirando detalladamente la cabellera larga de la apariencia femenina que tenía, aún no asimilaba que podía portar esa apariencia nada comparado con el Sasuke masculino.

Lo observo ponerse las botas y pensó en una excusa rápida para acompañarlo a su casa.

—Sasuke, yo... —lo llamo y no continuó la oración debido a la idea se esfumó de su mente al pensar que sería algo absurdo. No tuvo que esperar demasiado porque Sasuke llenó el silencio.

—No necesitas una excusa —de forma brusca abrió la puerta sorprendiendo a Sakura—. ¿Crees que soy estúpido? Sakura, que quieras pasar tiempo conmigo me intriga. Demasiado —reveló con voz gruesa y se giro para ver su rostro sereno, pero tras esos ojos jades se escondía la vergüenza.

Sakura mascullo unas cuantas palabras por debajo al ser descubierta, Sasuke era un Ninja altamente capacitado para analizar situaciones con mínimos detalles, y ella le dio los suficientes, ahora él sacaría conclusiones que se acercaban a la verdad y su misión se irá a la borda.

Aunque eso le beneficiaba para su plan de no estar cerca de él y ahora que Ayame estaba fuera, menos quería estar cerca de él y de sus amigos.

La azabache suspiro antes de hablar nuevamente.

—No sé que tramas, pero no me importa —se a sincero con ella sorprendiéndola internamente y le dirigió sus ojos jades a los suyos negros.

—No se de que hablas —Sakura repuso su postura y le hablo con monotonía mirándolo de forma fría—. No tramo absolutamente nada.

—Hace unos días no querías ni verme en pintura —aseguró Sasuke y los dos sabían que era verdad a pesar que Sakura nunca lo confesó abiertamente—. Y ahora, ¿quieres regalar tu tiempo de caridad con un hombre cual te hizo daño?

—No regalo mi tiempo, es valioso a comparado con los demás —protesto Sakura enojada por sus palabras.

—Valioso —repitió Sasuke esbozando una mueca sarcástica—. Todo tiempo es valioso —aseguró, y de pronto recordó que debía estar a tiempo en su departamento.

No quería discutir con Sakura, no le apetecía saber que no podía ayudarla por el momento y atormentarse con sus palabras, él sufría cada vez que pensaba en aquello.

Sakura se dio cuenta de la resignación en los ojos azabaches y el ligero sentimiento del sufrimiento en su semblante y supo que la discusión iría a mayores si seguían hablando. Así que decidió cortar con la conversación.

—En mi casa, a primera hora para desayunar —pero Sasuke se adelanto hablando de repente y sorprendiéndola nuevamente por la invitación que le hizo.

Y sin esperar respuesta, salió del apartamento con su cordura dependiendo de un hilo y cerrando la puerta tras de sí dejando a Sakura sola en sus pensamientos tortuosos.

La Haruno no soportó la tensión y se dejó caer de rodillas al suelo, jadeando por la desesperación que sintió al ver el sufrimiento en los ojos azabaches y recordando que prometió hacerlo feliz, no a provocarle dolor.

¿Qué clase de persona era para romper promesas?

«Promesa. Y yo jamás, ¡jamás! rompo una promesa».

Su propia voz resonó en su interior. Gimió y apretó los dientes de desesperación.

¿Qué debía hacer?

`/`/`

Sasuke se quedó de pie en medio de la calle vacía tenuemente alumbrado por el farol que parpadeaba constantemente.

La calle no se había sentido tan vacía y sombría que antes, su corazón pareció detenerse segundos y sus ojos a ver todo en blanco y negro.

Lo que hizo unos minutos atrás fue una enorme contradicción de mismo. Estaba dispuesto a dificultarle las cosas a Sakura para que se acercara a él, pero, al parecer su corazón quería otra cosa. Y actuó por si sólo sin tomar en cuenta su mente.

Que lío.

Debía de tomar una decisión y la tenía que tomar en ese momento.

Suspiro después de pensar y pensar, segundos, minutos, mentiría si supiera cuando tiempo estuvo de pie, mirando la nieve caer como llovizna y el frío abrasador sobre la tierra.

No era fácil.

—Sakura... —susurró alzando su rostro y de su boca salió el vapor—. No se si cada vez estás más cerca de mi o te alejas... —expresó sus pensamientos en palabras melancólicas. Sonrió con un deje de tristeza y emprendió su camino en dirección a su hogar.

`/`/`

Al día siguiente por la mañana, Sakura se despertó con un suspiro cansino al abrir sus ojos. Sintiendo ansiedad y desesperación por la decisión que tomó en ese mismo momento.

Sin esperar más, se levantó de la cama con movimientos perezosos, miró a sus lados tratando de localizar a Ayame y recordó que debería estar durmiendo en el sillón de la sala.

Se permitió pensar en los hechos ocurridos el día anterior. Sasuke con apariencia de mujer. Era algo sacado de un sueño y en ese momento considero la posibilidad de que lo fuera.

—¡Sakura-chan!

Ayame entro revoloteando a la habitación dando saltos energéticos y con una sonrisa alegre en su rostro. Se apresuró a la cama y se posicionó frente a Sakura para cuestionarla.

—¿Sigues aquí? —no pudo evitar preguntar la ANBU con resignación al incorporarse.

—Siempre —respondió automáticamente—. Estoy ansiosa, ¡hoy conoceré al famoso Uchiha Sasuke! —exclamó emocionada logrando que Sakura lo fulminara con la mirada al cruzarse de brazos.

—Tengo una pregunta —dijo de pronto Sakura alzando el dedo índice de su mano derecha y miró con interés a una curiosa Ayame—. Sólo por curiosidad... ¿Ayer conocimos a una mujer de nombre Satsuki? —no pudo contener su mirada integrante.

—¡La azabache! —Asintió Ayame con una sonrisa—. Al parecer es habilidosa ya que no cualquiera puede hacerle frente.

—Ya veo —suspiro resignada bajando sus brazos a los costados de su cuerpo y sin tomar importancia a Ayame, se dirigió al baño con un semblante sombrío.

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Sasuke —ya estando en su cuerpo masculino— estaba en la cocina observando fijamente la tetera calentarse sobre la estufa, estaba hirviendo pero al parecer no le tomaba importancia.

Se preparaba mentalmente para recibir a Sakura en su hogar, las palabras que utilizaría en la "conversación" y sus acciones corporales.

Agacho la cabeza contraída. Su corazón ansiaba abrazarla y decirle nuevamente que era su vida entera, pero la cordura lo detenía de golpe y le hacia ver la realidad, tal como era.

Agarró el collar que colgaba alrededor de su cuello y lo apretó entre sus dedos al mirar nuevamente por la ventana.

Escuchó un ruido sordo en su habitación, extrañado, apagó la hornilla y se dirigió a grandes zancadas a la puerta para averiguar qué estaba tramando Satsuki, quien había salido desde la mañana de su cuerpo porque se sentía encerrada dentro de él.

Cuando abrió la puerta, se llevó una sorpresa al verla tendida en el suelo boca abajo jadeando con los ojos llorosos.

Sin perder tiempo se arrodillo a su lado y la ayudó a ponerse sobre sus rodillas. Esa situación no era constante pero las veces que las pasó junto a Satsuki le daban nervios y le preocupaba un poco.

La agarró de los hombros mientras ella empezaba a gemir por la falta de aire y movió las manos a su pecho tratando de regularizar su respiración.

—Tranquilízate y respira por la boca —le ordenó Sasuke tomando su mano, la incorporó y la sentó en la cama. Se dio media vuelta y se dirigió a su armario.

Abrió las puertas y revisó entre las cajas del suelo, con la respiración de Satsuki escuchándose detrás con la finalidad de apuntarlo. Hayo un bote de alcohol y una bolsa de algodón, se incorporó se un salto y se dirigió a ella mientras giraba la tapa y posteriormente mojaba el algodón con el líquido.

Se apresuró a arrodillarse frente a Satsuki.

—Esto te ayudará —aseguró poniendo el algodón a la altura de la nariz femenina.

Satsuki dejó de jadear y poco a poco recuperó el aire que perdió pero no se restauró por completo, dejo de sentir que se ahogaba para sentir el aire pasar entre sus fosas nasales junto el olor a alcohol.

Prenso su mano en la muñeca de Sasuke indicándole que podía sostener el algodón, así que el joven le cedió dicho objetó y se incorporó lentamente del suelo.

—¿Te sientes mejor? —preguntó un poco preocupado por la mujer.

Satsuki asintió con la cabeza al limpiarse las lágrimas.

—Lamento... —trato de hablar en un susurró quedo pero Sasuke se lo impidió al hablar.

—Cállate. No debes hablar estando así —la miro con ojos serios—. Debiste avisarme que no tenías bien y no hubieras salido.

Satsuki lo miro de vuelta. Ese joven se preocupaba por ella aunque no lo admitiera y lo agradecía mucho. A pesar de tener unos años juntos, crearon una relación de fraternidad por así decirlo. Él le confesó una vez que le recordó en cierto momento a su hermano, Itachi, por la forma que le hablaba y lo regañaba en ciertas ocasiones.

Negó con la cabeza e hizo ademanes de levantarse.

—Tks. Y yo que me iba a vengar de ti haciendo que limpiaras toda la casa —se quejó Sasuke ayudándola a recostarse en la cama, a la altura de la cabecera—. ¿Necesitas algo?

—Té —mustio ella mirándolo con agradecimiento—, estoy nerviosa.

El Uchiha asintió con la cabeza y se dirigió al armario para buscar una camisa, andaba solo con un pantalón y el torso descubierto.

Una vez vestido, salió al pasillo cerrando la puerta tras de sí. Camino a la cocina y se dispuso a utilizar el agua que hirvió para el café en el té.

Escuchó el timbre del apartamento y se extraño por ello, lanzó una mirada sobre el hombro y recordó que, precisamente esa mañana Sakura iba a plantarse frente a esa puerta con intenciones de comer algo.

Se froto el rostro exasperante por los sucesos. Sakura vería a Satsuki y se imaginaria un centenar de cosas, cosas que no eran ciertas.

Dejó la taza en la mesa y se dispuso a abrir.

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Sakura esperaba impaciente frente a la puerta, con brazos cruzados y una irritación latente.

¿La razón? Simple: Ayame.

Esa mujer se empeño de todas las formas posibles en acompañarla hasta la casa del azabache para "conocerlo", según ella.

La iba a torturar si se le ocurría mencionar algo que no debía y eso le quedó muy en claro a Ayame.

Alzó la vista al escuchar la puerta abrirse y dejando al descubierto al portador de unos intensos ojos negros y cargados de incertidumbre.

—Estoy aquí —dijo Sakura mirándolo directamente a los ojos. Sin perderlos de vista.

—Eso veo —susurró él entrecerrando sus ojos y moviendo sus labios en una sonrisa cansada. Se aparto de la puerta e invito a amabas mujeres pasar a su hogar.

Ayame siguió de cerca a Sakura, observando con disimulo a Sasuke. Por fin podía conocerlo en persona, a pesar de que, prácticamente estuvo toda la vida dentro de Sakura, nunca conoció a su amor. Sólo tenía una vaga imagen debido a una foto que conservaba Sakura de sus tiempos de Gennin.

Se fijo el intercambio de palabras simples entre Sasuke y Sakura, y cuando esta la sala dijo su nombre.

—Es una amiga —dijo Sakura. Se suponía que Ayame no sabía que la mujer del día anterior era la misma que Sasuke. Y no tenía intenciones de decirlo a petición de Sasuke.

—Uchiha Sasuke —inclinó levemente la cabeza y Ayame reaccionó en hacer una reverencia.

—Es un placer.

—Sakura —Sasuke se dirigió a Sakura con la mirada, y la Haruno lo miró ladeando el rostro—. ¿Conoces qué tipo de té es indicado para calmar los nervios?

La aludida alzó ambas cejas intrigante por la pregunta. ¿Sasuke estaba nervioso? Eso era algo nuevo, y el que lo expresará abiertamente era sorprendente.

—Soy doctora —le recordó como si fuese obvio—. ¿Tienes algún malestar que sea grave?

Sasuke desvío los ojos a la puerta de su habitación. ¿Y si la llevaba con Satsuki? Ella nunca quiso ver algún doctor profesional. No sabían con exactitud qué enfermedad tenía, pero el método que utilizo unos minutos atrás fue obra de una anciana que ambos conocían y que tenía algunos conocimientos de medicina.

—Yo no. Pero... —confesó, pero guardo silencio unos segundos al escuchar sonidos provenientes del pasillo.

Los tres viraron su rostro a dicho lugar.

—¿Estás con alguien más? —interrogó Ayame haciendo una pregunta descortés logrando recibir una mirada de reproche por parte de Sakura.

Aunque la joven Haruno estaba inquieta porque su mente le mostró la imagen de la flor en el jarrón y las ideas de quien pudo poner la flor en dicho lugar.

Sasuke regresó su vista a Sakura para explicarle la situación, pero fue brutalmente interrumpido cuando surgió su nombre en un potente grito proveniente de Satsuki.

No estuvo consiente de en que momento corrió a la habitación ni mucho menos que Sakura y Ayame la siguieron. Solo que en cuestión de segundos, se encontró con la misma escena de cada vez que a Satsuki le daba un ataque de pánico: ella lloraba y gemía al mismo tiempo, de rodillas en el suelo y murmurando cuanta cosa ininteligible.

Sasuke agarro el alcohol y algodón y se arrodillo frente ella agarrándola por los hombros.

—Calmante.

—Es horrible... ¡Horrible! —grito Satsuki llorando desconsoladamente. No permitía que Sasuke le brindaran un gesto consolado y no era que él lo hiciera.

Sakura estaba conmocionada, con los ojos abiertos como platos al mirar a la mujer llorar frente a Sasuke, y sin querer su mente encontró la respuesta a la situación de las flores.

La novia de Sasuke.

Sus ojos se pusieron llorosos pero contuvo las lágrimas y ladear el rostro.

Ayame se percato de ello y sintió un poco de pena por ella, pero no dejó que el sentimiento durará dado que no era lo correcto.

—Sangre... Mis manos... —la azabache alzó sus manos para mirarlas fijamente. A pesar de que sus palmas estaban limpias ante la vista de los demás, ella los visualizaba con sangre—. ¡Sangre!

Sasuke no supo que hacer para frenar el grito que surgió de la garganta de Satsuki. Era tortuoso verla sufrir y no poder hacer nada para aliviarla.

« ¡Golpéame!».

Se sobresalto al escuchar la voz de Satsuki en sus pensamientos, los dos estaban ligados de cierta manera y podían compartir duras y apenas los pensamientos de esa forma.

« ¡Hazlo ya!».

Y Sasuke no dudo en hacerlo debido a que era lo correcto para la situación.

—¡Cálmate, Satsuki! —grito propinándole una cachetada que resonó en medio de la habitación.

La azabache se calló al instante y sus cabellos se ondearon al mirarlo a sus ojos.

Ante tal acción Sakura se sobresalto y empujó a Sasuke lejos de Satsuki, lo miro con odio y le preguntó que diablos estaba sucedió.

—¿Cómo pudiste golpearla? —pregunto ella sin poder contener su voz gruesa.

En cambio, el pelinegro no le respondió.

Sus miradas chocaron en un instante antes que Satsuki estirara su brazo hacia Sasuke y pronunciara su nombre.

En ese instante, Satsuki tuvo otro ataque respiratorio, empezó a jadear y a gemir por la falta de aire.

Sakura se dio la vuelta de sopetón y se arrodillo a su lado para ayudarla. Se veía que no podía respirar por la frecuencia del movimiento de su pecho y su pulso iba disminuyendo.

Sasuke se mojo la mano con alcohol y la prenso en la nariz y boca de Satsuki esperando que la situación se controlará en ese momento.

—Vamos. No te rindas —susurró al notar que empezaba a cerrar sus párpados.

—Está perdiendo el conocimiento —Sakura empezó a decir todo el análisis que procedió a averiguar y, acto seguido ordenó llevarla al Hospital.

—No... —Satsuki agarró a Sakura de las muñecas aún inhalando el alcohol, Sasuke despegó un poco su mano y observo Satsuki cuando lo miro—... Hazlo...

Sasuke comprendió a que de refería con ello, mostró una mueca de seriedad y se negó a hacer "aquello".

—No lo haré.

Sakura no comprendió a que se refería Sasuke y la mujer, trato de entenderlos pero fue inútil.

—Tienes... Que... —Satsuki empezó a jadear con frecuencia.

—Si no la llevamos ahora al hospital, morirá —sentenció Sakura dando el veredicto.

Sasuke apretó los dientes de la presión, sabia el riesgo que corría la azabache al estar así, y la próxima vez que estuviese bien, la llevaría con Sakura para que tratara aquella enfermedad que desconocían.

Poso una mano sobre el hombro femenino y asintió con la cabeza.

—Resiste. Saldremos de esta —apoyo Sasuke con su mirada.

—Eso debería... decirte yo —objeto ella perdiendo el conocimiento.

Sakura se alarmó y trato de levantarla, pero Sasuke se lo impidió al detenerla por el hombro y negar con la cabeza.

—¿Acaso quieres que muera? —exclamó Sakura apretando los dientes.

El Uchiha respiro hondo tomando el valor para llevar a cabo su labor, se giro a Sakura y la agarro por ambos hombros sorprendiéndola por sus acciones.

Ambos de incorporaron.

Sasuke le pidió a Sakura que se apartara un poco y procedió a hacer unos sellos con las manos. Estiro su mano derecha y se agarro la muñeca con la izquierda, en su palma apareció el Kanji "天" en marca de fuego.

—¡Tentai yugo! —exclamó frunciendo el ceño.

Las dos mujeres observaron con asombro, el cuerpo de Satsuki brillar en un intenso color blanco antes de convertirse en una esfera inestable de luz.

—¿Qué es eso? —preguntó Sakura, desconcertada.

—El alma de Satsuki —respondió escueto Sasuke.

Suspiro hondo antes de hablarle a Sakura con un tono de voz que la preocupó.

—Sakura, cuida de mí mientras esté inconsciente —le pidió mirando fijamente el alma de Satsuki frente a él. Sólo en ella podía confiar en esa clase de situación. Era crítica—. No permitas que nadie más me toque.

La Haruno quiso confesar que la estaba preocupando por sus palabras y aquella seriedad nata, pero guardo la compostura al descifrar el sentimiento que transmitieron sus palabras. Confianza hacia ella.

Asintió con la cabeza decidida. En esa situación que olía a gravedad no podía abandonarlo, una cosa era apartarse de él para que nada malo le pasase y otra muy diferente a no ayudarlo en un problema.

—Cuenta con ello.

Se sintió satisfecho y aliviado a la vez, en el trance que se sometería iba a liberar un inmenso chakra y posteriormente, se reduciría a nada, prácticamente perdería todo y tardaría días en recuperarlo.

Siguió con sus ojos negros la esfera irregular dirigirse a él hasta fundirse completamente en el pecho.

A los segundos después, Sakura pudo sentir el incremento del chakra de Sasuke, abrió los ojos de la impresión al sentir nuevamente en carne propia el tacto; a continuación sintió la opresión de chakra y su disminución completa hasta quedar casi nula.

El cuerpo de Sasuke tambaleó un momento antes que se viniera de espaldas. Sakura tuvo que sostenerlo antes que cayera al suelo y busco su vena en el cuello para comprobar el pulso.

—Sigue vivo. Esta inconsciente —aseguró Sakura respirando con tranquilidad.

—No entiendo lo que acaba de suceder —dijo Ayame conmocionada, y poco a poco su rostro mostró una sonrisa socarrona—. ¡Pero es fantástico!

— ¿Te parece fantástico que esté moribundo? —bramó la Haruno sin creer que Ayame tomará esa situación a la ligera.

—No. Lo que me fascina es la situación. No que tu novio esté moribundo —replicó ella sin quitar su sonrisa, cual ensanchó al decir lo siguiente—: por cierto, es guapo.

—Deja de estas diciendo tantas idioteces juntas —ordenó fríamente mientras cargaba el cuerpo masculino, lo tendió sobre la cama y se debatió internamente en llevarlo al hospital o dejarlo allí.

Recordó que Satsuki no quiso ir al hospital cuando lo mencionó y mucho menos Sasuke lo propuso cuando ella se desmayó.

—Ayame. Busca a Kakashi, explícale la situación y pídele que lleve a Hinata al hospital.

—Claro, claro. Mientras tú te quedas con él —se entristeció Ayame por no pasar más tiempo con Sasuke—. ¿Por qué tengo que hacer el trabajo más fatigoso? —se preguntó de forma retórica mientras caminaba a la puerta a ir a cumplir su misión.

La Haruno miró al hombre que tenía en brazos y se preguntó sobre los secretos que guardaba esa situación. Su curiosidad y preocupación eran un problema, y dudaba que Sasuke respondiera sus preguntas hasta que despertará.

— ¿En qué embrollo te metiste? —se preguntó a sí misma mirándolo a la cara con seriedad.


Continuara…

Se los que van hacer y si, acepto que me lancen tomates *se va a esconder a quien sabe donde*

Cabum! Espero que este capítulo haya traído cosas inesperadas para los nuevos y viejos lectores, ya sabes cómo es esto hay que mantener el drama si no, ¿Cómo va el hilo de la historia? * a alela le encanta el drama :v*

Esta marca "天" es arte del kanji de Tentai yugo.

Sé que hay mucho que explicar con respecto a Satsuki, pero eso será para más adelante y poco a poco, muchas cosas se vendrán al apartir del siguiente capítulo, ya empezará la investigación.

Si más que decir mes despido pequeños saltamontes.

¡Alela fuera :v!