Me han animado mucho estos reviews que he estado recibiendo, por supuesto contestaré todos y las dudas que tengan también. Eso sí he visto que varias personas se suscriben y la ponen en favoritos, pero no comentan nada. A esas personas las invito a que comenten qué les parece la historia, en qué mejorar y en qué no, porque al fin y al cabo esta historia la leen ustedes y la idea es hacerla de una manera que se pueda disfrutar más. Gracias.
Sadness-Doll: Y aún queda mucho más XD Esta historia es muy cambiante, por lo que no podrán descansar mucho muahahah. El ItaSakuSasu se dará de una manera que no les puedo contar aún, pero atenta, ¿eh? XD
marijf22: Créeme que yo también sufrí cuando maté a Kimimaro T.T, pero era necesario para los planes que tengo para Sakura. Ahora el proceso para pulir las habilidades de Sakura es el tema, uy, mejor me callo XD.
Hatsune-san: Jejeje, lo siento, Sasukito demorará un poco en aparecer, pero es por una buena razón y no quería que se conocieran en una circunstancia típica. Ya verás como se dará todo, es interesante hasta para mí. Gracias por el apoyo, no te defraudaré.
Adi-chan Hyuga: Me alegro que te haya gustado. El ItaSakuSasu será bastente conflictivo en esta historia, pero tardará en aparecer propiamente tal debido a que quiero primero presentar unas bases fuertes para justificar ese triángulo. Aquí tienes la continuación para que la disfrutes.
Esmeralda Ermitaña
Capítulo IV
Aún faltaba su buen trayecto para llegar a la guarida de los Akatsuki, por eso podían hacerse la idea de pasar la noche a la intemperie. Hacía pocas horas que la vida de Sakura había dado un giro de 360°; su línea de sangre había quedado al descubierto, su padre había muerto y ahora volvía a ser acogida, esta vez por un joven que apenas conocía, pero era preferible seguirle a estar sola, porque el estar sola en medio del bosque significaba tarde o temprano un desenlace fatal.
El largo camino había agotado los ojos de la pequeña huérfana y no tardó en quedar dormida en la espalda de su nuevo tutor. Itachi no había pronunciado palabra en todo el camino y Kisame tan sólo no podía soportar ver tanta ternura con una niña durmiendo en la espalda de su compañero.
—Cuida de que no deje saliva—se burlaba el hombre tiburón— me recuerda al débil de tu hermano.
A pesar de sus mofas no lograba importunar al Uchiha quien incluso se enfocaba aún más en el objetivo de no desperdiciar la línea de sangre de la niña, pero las burlas lograron despertar a Sakura quien abrió sus ojos muy pesadamente y el joven que la cargaba se dio cuenta de eso. Con cuidado la depositó sobre el suelo y esperó a que se acostumbrara a estar despierta.
—Ya está anocheciendo—observó el mozo— Pasaremos la noche aquí, mañana partiremos al amanecer.
Samehada fue enterrada en la tierra por Kisame y éste se apoyó en su espada para descansar mientras Itachi encendía el fuego. El hombre tiburón se encontraba sumamente a la defensiva mirando con hostilidad a la huérfana que se encontraba sentada cerca de él, se le asemejaba a un insecto.
— ¿Qué estás mirando? —preguntaba despectivo Hoshigaki.
— ¿Puedes ver bien?
— ¡Claro que veo bien! Imposible no ver esa horrible cara.
—Lo decía porque no logro encontrar tus ojos—dijo inocentemente Sakura
Una sonrisa acompañada de risa inaudible por parte de Itachi se vio contrastada por la furia innegable de Kisame. El hombre azul se aferró a Samehada, apoyándose en su estructura y aguantando las ganas de decapitar a tan insolente muchacha.
—Kisame—llamó Itachi para interrumpir su creciente furia.
De esa manera logró apaciguar su hambre de sangre y Sakura estuvo a salvo. Se acercó a la niña y se hincó para quedar a su altura con una cantimplora en su mano.
—Toma un poco de agua—dijo el Uchiha acercando el líquido a los labios de la niña, pero ella no se dejaba— la temperatura sube mucho en la madrugada, si no bebes ahora amanecerás deshidratada o muerta.
Eso bastó para que la pequeña dejara de rehusarse a beber y terminó prácticamente tragando el agua que recibía de su vigilante ante el desagradable vistazo que hacía el hombre tiburón.
—Tengo mucha hambre—se quejaba la niña.
—Por ahora no podrás comer—contestó Itachi— No comeremos hasta llegar a nuestro destino.
—A menos claro que quieras internarte en el bosque—añadió Kisame.
Eso no sonaba para nada a seguro y también advirtió que el tono del hombre tiburón no era a su favor, decidió quedarse frente al fuego y rezar para que el día siguiente llegara pronto para poder alimentarse. Un bostezo rompió un poco el silencio que se había producido.
—Es mejor que te decidas a dormir—aconsejó el Uchiha— Así más pronto te olvidarás del hambre.
Miró a su alrededor y notó que Kisame ya había cerrado sus ojos disponiéndose a dormir, mientras que Itachi acababa de apoyarse en un árbol y cruzaba sus brazos para mayor comodidad. Pronto la imagen de su difunto padre se le vino a la mente. En personalidad, Itachi y él eran bastante parecidos, sólo que el joven Uchiha no conocía la faceta de padre; sin embargo, mantenían en común el cuidado distante y hasta frío de lo que consideraban importante.
Con timidez se acercó hacia donde estaba Itachi, quien ni la miró y continuó sin expresión, cosa que no detuvo a la pequeña.
—Itachi san—llamó la muchacha— ¿puedo dormir cerca suyo?
El joven ni se inmutó; no se molestó ni se alegró.
—Haz lo que quieras—respondió el Uchiha— sólo no molestes.
Animándose ante no recibir una respuesta negativa del mozo, delicadamente se sentó en el suelo junto a Itachi sin pegarse a él, sólo quedando de lado. De esta manera no molestaba su proceso para al fin dormir y quedaba demostrado que sus intenciones eran inocuas.
La calidez madrugadora característica del camino que recorrían pasó inadvertida por los tres viajeros que despertaron temprano en la mañana. Sus ropas estaban sucias y sus estómagos vacíos, pero en ningún momento su rendimiento disminuyó.
Se pusieron en marcha por el camino nuevamente sin mayores problemas exceptuando uno: la poca tolerancia de Kisame.
— ¿Y por qué te llamas Kisame? —preguntaba la niña inocentemente.
—Porque mis padres me pusieron así—decía cortante y mal genio.
— No te querían mucho, ¿verdad?
—"Itachi, más te vale que esto funcione o si no yo mismo te castraré" —pensaba furioso
Caminaron unos pasos más hasta llegar a un claro rodeado de árboles y bruma, apenas se podía ver bien, pero el lugar les era conocido. Se detuvieron y Sakura sin entender nada miró a su alrededor, pero seguía sin entender, no veía nada parecido a un lugar en donde comer, hasta que Itachi hizo sellos y tocó el suelo. De inmediato una escalera se presentó ante ellos, llevaba bajo la tierra, en medio de la oscuridad. Sakura hizo un ademán de bajar caminando, pero el brazo de Itachi frente a ella la detuvo.
— Si entras son nuestras reglas —advirtió el joven— Una vez adentro no hay vuelta atrás.
Entendiendo las consecuencias de sus actos, decidió por entrar junto a los dos varones. Bajó por las escaleras sumiéndose en la oscuridad los primeros pasos, pero luego la nula visibilidad fue reemplazada por la luz que se filtraba por los huecos de la madera que sostenía el techo bajo la tierra y unas cuantas antorchas que se vislumbraban en el pasillo.
En un sector del pasillo se detuvieron frente a una puerta, la que los dirigiría a los demás y decidiría el destino de la pequeña.
—Reza porque le caigas bien al líder—le susurró Kisame a la niña— Porque disfrutaré degollándote.
Sin más rodeos entraron a la habitación con Sakura ocultándose dentro del abrigo de Itachi, cuidando de no ser vista hasta que fuera necesario. Lo que alcanzó a ver fueron varias personas con el mismo atuendo que su guardián, pero la mayoría eran muy extraños. Había alguien que no sabía si era persona siquiera similar a un árbol, dos hombres enmascarados y se detuvo en el más intimidante para ella quien tenía perforaciones a los costados de su nariz.
—Sólo faltaban ustedes—habló el perforado— ¿Trajeron la información del jinchuuriki?
—Aquí está todo lo que logramos sacarle—dijo Kisame entregando un sobre que fue recibido por la única mujer del grupo.
— ¿Qué te traes, Itachi? —preguntó un hombre rubio apoyado en la pared.
En ese momento todos prestaron atención al rostro que estaba mostrando el Uchiha, que si bien no parecía tener cambios jamás, la más mínima distorsión de su cara neutral despertaba alerta en sus compañeros. Un hombre con máscara anaranjada se adelantó y se puso muy cerca de Itachi, examinándolo como un niño a un regalo.
—Oh, ¡es verdad! —gritó el enmascarado exageradamente emocionado y apuntando al joven— ¡miren su cara, mírenla!
—Deja de ser tan ruidoso y apártate—se exasperaba el joven rubio— quiero saber de qué se trata.
Desanimado, el extraño y exaltado personaje se tranquilizó y le dio el espacio suficiente al Uchiha para explicar lo que tenía que anunciar.
—Luego de interrogar al sospechoso nos dirigimos con Kisame a una posada. Allí nos encontramos con un alguien con la línea sucesoria del clan Kaguya.
— ¿No que habían sido exterminados? —preguntó la mujer.
—Es la única persona que queda—explicó el joven.
— ¿En dónde está? —preguntó el líder con interés.
—Le he traído conmigo.
Abriendo su abrigo, se pudo ver a Sakura quien algo temerosa salió de la protección que su guardián le otorgaba para quedar enfrente de la organización Akatsuki. La mayoría no sabía cómo reaccionar, pero el silencio duró poco.
—Tráela hacia acá—ordenó
La pequeña no se movió de nervios, pero ante su ausencia de movimiento, el hombre azul la empujó con su pié casi dando una patada, acto que hizo que Sakura cayera a los pies del líder. Sin perder el tiempo, el joven de pelo anaranjado la tomó por el rostro y comenzó a examinarla. Observó sus muñecas, piernas y tomó su pulso con la propia mano. Se detuvo un momento en sus ojos.
—Eres la viva imagen de una esmeralda—pronunció en unos minutos de observarla
—¿Qué dices, Nagato? —preguntó la mujer con una rosa de origami en su cabeza.
—Es muy blanda todavía.
Nuevamente fue arrojada al piso, esta vez por el mismísimo líder, pero con otras intenciones que tal vez no le gustarían.
—Kisame, encárgate—ordenó el perforado.
Con una sonrisa deleitosa, el hombre tiburón sintió vibrar a Samehada, sedienta de muerte y se dispuso a desgarrar a la pequeña quien comenzaba temer y a cerrar sus ojos, pero recordó aquello importante que le había enseñado Kimimaro antes de morir.
—"Mantén siempre la vista al frente" —pensó la niña mirando de reojo a su rival.
Comprendió entonces que esa podía ser su única oportunidad de quedar con vida y hacer que el esfuerzo de su padre no haya sido en vano. Concentrándose en lo que tenía que hacer, sobrevivir a su oponente, atacar para defenderse y procurar no quedar lastimada.
—Tsubaki no Mai—pronunció la niña empuñando su húmero.
Rió Kisame sádicamente ante la disposición de la niña para salvar su vida y comenzó a abanicar a Samehada buscando descuartizar a la niña, pero el peso de la espada le daba tiempo a Sakura para esquivar sus ataques, pero por muy poco y le era cansador. No duraría mucho tiempo.
—¡Quédate quieta, maldición!
La niña de ojos como esmeralda se agotaba cada vez más ante las rápidas y fuertes estocadas que buscaba dar su oponente. Vio cómo en un movimiento la espada la iba alcanzar si es que seguía corriendo tratando de eludir los golpes y se decidió por deslizarse en el piso entre las piernas del hombre tiburón para darle una estocada en su espalda.
Así lo hizo, pero cuando se deslizó entre medio de sus piernas, Kisame se dio vuelta para contraatacarla dando como resultado que no le hiriese en la espalda, sino que con su húmero le cortara ligeramente una mejilla cuya sangre cayó al suelo al igual que la niña.
En la posición que había caído, de estómago al suelo, Sakura supo que sería inevitable recibir un golpe por parte de Samehada y estuvo a punto de ocurrir cuando Kisame se disponía con fiereza a atacarla.
—Suficiente—detuvo Pein justo antes de que terminara por matar a la niña.
Le habían dicho a Kisame que debía encargarse de la mocosa y lo único que había conseguido había sido una herida en la mejilla, nada de sangre inocente como se lo pedía su sadismo. Tuvo que abstenerse y dejar el asunto en otras manos.
Itachi se quedó mirando a la niña que respiraba agitada en el piso intentando recuperar su normal pulso con sus ojos color esmeralda que brillaban por la adrenalina y luego miró a Pein quien no había despegado un solo músculo de sus facciones.
—¿Quién te enseñó a luchar? —interrogó Pein.
—Mi padre—contestó la niña.
—Aceptable—opinó el perforado.
—Sólo falta tu decisión—dijo el Uchiha con respeto.
Ante esto, el joven de cabellos anaranjados sin apenas parpadear tocaba su mentón en busca de la respuesta. Resultaba ser atractivo ver a una ninja con una línea de sangre entrenada y desarrollada como era la del clan Kaguya, pero detrás de eso tenía que haber un trabajo que no estaba seguro que convenía invertir. El trabajo también es tiempo.
—Es única en su habilidad, eso es innegable—comenzó Pein— pero es muy joven, le falta mucho por aprender y para aprender necesita de entrenamiento. Sabes que ese entrenamiento requiere de mucho tiempo, cosa que no tenemos. La respuesta es no. Como sabes, ahora que conoce esta guarida no puede salir viva de aquí.
Ante la mirada neutral de algunos y la mirada sádica de otros como Kisame y un joven pelirrojo que sonreía, el hombre similar a un árbol se acercó a Sakura dispuesto a devorarla. La línea de sangre del clan Kaguya llegaría a su fin.
—Alto—detuvo Itachi antes de que ocurriera el fatal desenlace.
Entonces todos se volvieron al Uchiha y vieron que en su reflejo mandaba la determinación, la convicción total de alguien que había tomado un camino.
—Yo la entrenaré—se comprometió el mozo con mirada depredadora— no tendrán que preocuparse de nada, yo me ocuparé de todo lo que abarca su entrenamiento.
Todos, especialmente Sakura se llenaron de asombro ¿Itachi como sensei? Eso no era algo que se veía todos los días y lo había decidido de pronto sin pensarlo realmente.
—No sé si dispongas del tiempo suficiente—pensó Pein.
—Me haré el tiempo, no será problema.
—O pueden dejármela a mí para entrenarla—dijo un hombre pelirrojo con rostro adormilado— Yo tengo todo el tiempo necesario.
Ya todos en Akatsuki sabían qué clase de hombre era Sasori: inteligente, ambicioso y astuto, pero también muy cruel y sumamente demente. Podían leer en sus ojos sus intenciones que maquinaban como hilos de marioneta. La decisión el líder tuvo que ser rápida antes de que hubiera alguna clase de enfrentamiento.
—Entrenarás a la niña, Itachi—decretó el líder— En ti recae toda responsabilidad. En cuanto a ti, Sasori, no nací ayer. No experimentarás con ella.
Y así la joven esmeralda había dado el primer paso para pulirse, una gema preciosa saldría de todo eso y tenía a Itachi Uchiha como su maestro para asegurarse de ello.
….
CONTINUARÁ…
