¡ Hola!, como dije en mis demás comentarios, estoy muy contenta por los reviews, gracias a todas las que me seguís y esta idea os parece interesante, aquí os dejo el tercer capítulo, espero que lo disfrutéis =D
Agradecimientos a: x. LalaCleao. x, Andyhaikufma, Akamaruwolf323 y laura-eli89
Capítulo 3:
- Perdón por venir a esta hora, su excelencia me pidió que entregara estos informes urgentemente - su voz era segura y dulce para dirigirse a aquella mujer, después de todo la señora Bradley, era una mujer bondadosa y alegre, aunque al verla sonreír tan amigablemente, hacía que su corazón se encogiese, sin duda estaba en un punto estratégico para no levantar sospechas frente a los demás y especialmente sobre aquella personas que sospechaban de su esposo.
- Perdona, pero mi esposo no se encuentra en casa - sonrió dulcemente.
Aquello le hizo fruncir levemente el ceño, después de todo, él mismo le había insistido en que aquella noche se presentase allí y le diera aquellos papeles de forma urgente, ¿Para qué la había llevado hasta allí? Sintió como su vello se erizaba, la situación le tenía bastante alerta aunque intentaba no mostrarlo demasiado.
- Me dijo que necesitaba esto para mañana – aseguró la rubia, entregando la carpeta junto a los informes a su esposa, después de todo, aquella había sido la única orden, llevar los documentos referentes a los Elric después de concluir su trabajo.
- ¿Para mañana cierto? de acuerdo yo misma se los daré
- Con su permi… - dio unos estratégicos pasos hacia atrás, no tenía nada más que hacer allí, ni siquiera era buena idea preguntar sobre las acciones de King Bladley ni mucho menos, (principalmente porque no era asunto de un subordinado), pero ese sentimiento la embargó de nuevo instintivamente se llevó la mano hacia su cintura, donde horas antes había sentido aquel profundo dolor, se giró rápidamente pero sólo se limitó a suspirar.
- Selim, ¿Todavía estas despierto? – inquirió su madre con cierta preocupación en sus palabras, había oscurecido hacia bastante tiempo, y como cualquier madre estaría preocupada porque su hijo durmiera las ocho horas necesarias para que no tuviera indicios de sueño al día siguiente.
- Sí, escuche la puerta y pensé que era mi padre.
- Ella es la teniente Hawkeye – explicó su madre. La rubia se limitó a mirarle de forma cariñosa y asentir levemente hacia su dirección.
- Buenas noches señorita Hawkeye
- Es un placer conocerte, siento haber interrumpido tu hora de descanso.
Ese sentimiento aún la estaba asaltando, nunca había querido sospechar de ningún niño (especialmente por todo lo ocurrido en Ishbal y cómo empezó la guerra), a pesar de sus mejillas sonrojadas, su pequeña risa tímida y curiosa, no le hizo sentirse segura, pudo respirar un poco cuando dio las buenas noches y junto a un sirviente se retiró.
- Parece ser un niño inteligente – comentó en voz alta.
- ¿Verdad que si? estoy muy orgullosa de él como si fuéramos sus verdaderos padres, bueno como es el hijo de un pariente lejano de Bradley debe tener la personalidad de su padre.
Sus ojos rojizos se abrieron más de lo normal, su coronel sospechaba que Selim Bradley era el hijo de algún pariente de su esposa, después de todo, era imposible que un homúnculus tuviera un hijo… ¡Imposible! Tragó saliva.
- ¿No es su pariente?
- No – negó ella rápidamente, llevándose una mano a la mejilla y mirando con cierta preocupación a la teniente - ¿Se encuentra bien teniente Hawkeye?
- No se preocupe, sólo estoy algo cansada, si me disculpa – hizo una pequeña reverencia y salió de la casa, aquello que habían estado buscando constantemente, estaba frente a sus ojos en todo momento - según lo que dijo el coronel, King Bradley creció como un conejillo de indias estaba aislado y vivía en un laboratorio, ¡Él no tiene parientes!, además esa sensación de hace un rato...ese niño - Debía informar a su coronel rápidamente, incluso los hermanos Elric estaban en peligro.
La oscuridad de las afueras de la mansión Bradley no ayudaba demasiado, a pesar de que sus pasos fueran firmes y rápidos, sentía como si cada uno de ellos se estuviese ralentizando, cada esfuerzo que hacía por salir de allí, era frustrando por aquellas sombras que estaban tras de sí. Las oía reír y perseguirla, como si se tratasen de unos niños con ganas de jugar, pero sabía que no era así, era algo mucho más difícil.
- ¿Lo percibiste no es así, teniente Hawkeye? , ¿O debería decir la espía de Mustang?
Hawkeye se detuvo, se limitó a seguir dándole la espalda a aquel individuo que se encontrara detrás de ella. Suspiró levemente, ni por su parte ni por la de él iban a huir, ni siquiera se dignaría a tomar su arma y dispararle, no era el momento adecuado, si hacia alguna tontería miles de soldados a las órdenes del Fuhrer la estarían apresando en menos de dos segundos.
- Sentí a alguien con sed de sangre, eso ya lo había sentido antes, pero ahora me acorde completamente, fue la misma sensación de cuando un homunculus llamando Glutony me ataco, Selim Bradley, ¿ Qué demonios eres tú?
- Eres muy valiente al pedir mi identidad en este tipo de situación – sonrió el niño aún escondido entre sus propias sombras, miles de ojos estaban clavados en su espalda, mirando cada pequeño efecto reflejo e incluso para ver algún síndrome de nerviosismo en ella – Tal y como me dijo Bradley.
- No puedo sentirme enorgullecida de que dos homunculus hablen de mí, después de todo soy una simple rehén – sus ojos rojizos miraron de reojo a aquella esquina, otra vez esa presión se hacía presente en ella, esa presión era mayor a ninguna que había sentido. Cuando se enfrentó a Gluttony sintió algo parecido pero no era tan fuerte, e incluso cuando había hablado con "Envy" aquella mañana había percibido una presión leve a la que no tomó demasiada importancia, ninguna de las situaciones era a la que se encontraba ahora.
- No me esperaba menos de una subordinada tan leal para Mustang, has encontrado lo que tanto ansiaba encontrar – su sonrisa fue más abierta que la anterior, por sus carcajadas era incluso más sádica y fuerte que la anterior. – Mi nombre es Pride, soy el homunculus original.
- ¿ Homunculus original? ¿Qué significa eso? – presionó levemente.
- Exactamente lo que dije, estas tratando de obtener información sobre mí, como imaginaba- Con un suave movimiento, las sombras a su mando lentas y sigilosas fueron encaminadas hacia ella con lentitud, entrelazándose por las piernas de la teniente primera – Realmente eres muy valiente, dime, ¿No desearías ser nuestra compañera?
- ¿Compañera? , sólo queréis peones a los que manipular – dijo con cierta calma, sus movimientos eran rígidos, pero no se dejó intimidar. Su proposición la había desubicado considerablemente, después de todo, el Fuhrer la quería a su lado para detener los movimientos de su coronel, no era nada para ellos, solo una rehén.
- Todos tenemos ideales y personas a los que proteger, teniente Hawkeye, y tú no eres una excepción – las sombras siguieron enroscándose alrededor de su cuerpo, su cintura dolida anteriormente, sus costillas (que eran comprimidas por aquella presión), su pecho e incluso su cuello.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Sólo me pregunto hasta dónde eres capaz de llegar por él, después de todo el coronel Mustang sólo es un inconveniente – sus palabras se detuvieron en un incómodo silencio – o quizás podría ser uno de los nuestros mediante la piedra filosofal.
El agarre hizo que su mandíbula se tensara, la presión en su cuello la hacía respirar con dificultad y el corte que acababa producir en sus mejillas, le hacía divertirse aún más. Después de todo para él todas las mujeres estaban cortadas por el mismo patrón, todas eran débiles y tenían un punto flaco, fácil de conseguir.
- ¿Podrías detener estas amenazas inútiles?
- Ya veo… es una lástima que no aceptes mi oferta – la soltó con cierta decepción – Sin embargo Hawkeye te estaré observando desde las sombras, especialmente si accedes a seguir siendo un topo.
Al final sus propios deseos de escapar de la rutina le habían convencido para ir al bar de Madame Christmas y tomar una copa (eso se intentaba decir, con su segunda copa en la mano). Su conversación con Hawkeye al mediodía, no había sido muy útil, incluso le parecía que la había vuelto a molestar, sabía de sobra que odiaba que la protegiera (después de todo, ella se encargaba de protegerlo a él), pero… por ello mismo alguien debía preocuparse por ella.
- No te veo muy animado, pequeño Roy – dijo la dueña del local, mirando a su hijo adoptivo con cierta preocupación, para ella, cada una de sus facciones eran como un libro abierto para él.
- Demasiados problemas en el cuartel, Madame. – de un solo trago se tomó el vaso de whisky, y lo dejó con más fuerza de la normal, ocasionando un pequeño estruendo en la barra.
- ¿Están relacionados con Elizabeth, no es así?
- ¿Tanto se me nota? – sonrió angustiosamente, alzando nuevamente su copa hacia la dueña, ordenando una tercera copa, estaba demasiado sobrio para olvidar todas las frustraciones que llevaba a la espalda.
- Normalmente sueles venir cuando las cosas están relacionadas con ella – suspiró.
- ¿¡Eh? Roy-san, ¿Tanto se ha adentrado una mujer en tu corazón? – gritó una dolida Vanessa, abrazándole por el brazo.
- No sé si en mi corazón Vanessa, pero sí suele estar bastante tiempo en mi mente – removió su cabello moreno, despeinándolo más de lo debido.
- Acabas de contestar a su pregunta, pequeño Roy, siempre Elizabeth ha estado tanto en tu mente como en tu corazón, ¿No lo crees?
- Es posible, pero ahora…, quizá esté en peligro por mi culpa.
- Yo creo que esa joven sabe cuidarse, después de todo su vida siempre ha sido dura y siempre ha estado avanzando a pesar de eso – aseguró Madame, lavando unas copas y colocándolas encima de la barra llenándolos de Brady y completándolo con una pequeña aceituna en su interior.
- Necesito hacer una llamada – el moreno se levantó suspirando y salió del local. Las palabras de su madrastra eran más que ciertas, su teniente no necesitaba su protección después de todo sin su ayuda había conseguido avanzar, (especialmente cuando él la abandonó y ella le siguió) Se aproximó hacia una cabina cercana y descolgó el teléfono, lo miró por unos instantes, debía decirlo, si le pasase algo a Hawkeye , incineraría a ciertas personas…
Jamás había deseado llegar a casa como aquella noche, habían sido demasiadas emociones, la "presentación" de Envy y la más impactante, la "presentación" de Pride, se dejó caer detrás de la puerta, retomando el aire que no había necesitado en aquella situación. Su compañero que había esperado su llegada a casa durante todo el día se acercó a ella, acariciando sus piernas, sus pequeños sollozos llamaron su atención y le acarició suavemente.
- Estoy bien… - eso le había dicho tras su pesadilla, pero ahora se daba cuenta de ello, no intentaba convencer a Hayate de ello, si no así misma. Su apartamento estaba en la más completa oscuridad, con rapidez optó por darle al interruptor y se sintió un poco más aliviada.
Tras unos minutos abrazando a su Shiba Inu , el teléfono sonó, se le hacía demasiado familiar aquella situación pero no por ello dejaría de contestar. Con cierto dolor en sus movimientos, caminó hacia el teléfono y lo tomó.
- Hawkeye al habla
El silencio se hizo presente en aquella conversación, suspiró ante ello, su coronel no dejaría de tener las mismas manía cuando la llamaba, dirigió una mirada detrás de ella sin entender porque y volvió a hablar.
- ¿Ocurre algo coronel?
- ¿Te encuentras bien? – inquirió con cierta preocupación en sus palabras.
- Señor, esta conversación la tuvimos hace unos días y no terminó demasiado bien – Era demasiado inoportuno, cuando ocurría algo que les incluía a ambos, solía aparecer, sin previo aviso. Las palabras de Pride rondaban su mente, estaba al tanto de la información que había conseguido en la oficina del Fuhrer y también de lo importante que era Roy Mustang para ella (Era demasiado predecible y se maldijo por ello)
- Tenía la sensación de que algo no andaba bien, ¿Quieres que vaya a tu apartamento?
- No es necesario, como puede oír estoy perfectamente – respondió nuevamente, dando un rápido vistazo hacia el pasillo de su apartamento. El silencio se hizo presente, especialmente por la parte de la teniente primera, que no había contestado más las insistencias de su coronel.
- Ha pasado algo… - No era una pregunta, lo estaba confirmando.
- No es cierto, coronel…
- Voy para allá – sin decir nada más, ni siquiera para oírla regañarle por su conducta había colgado, suspiró, sólo complicaría las cosas si iba para su apartamento, aun así no le preocupaba por su persona, sino por él mismo. Miró detenidamente el teléfono por unos instantes y colgó, en breve estaría haciéndola un interrogatorio, era lo que menos deseaba ahora, se dirigió a su habitación, quitándose la chaqueta militar por el camino, su superior no llegaría hasta aproximadamente unos veinte minutos, dejó la chaqueta en la silla de su escritorio y se miró por unos instantes en el espejo que tenía en la habitación. Riza no era una persona que soliese fijarse demasiado en su figura, tenía el tiempo justo todas las mañanas para ponerse el uniforme y alzarse el cabello, (ese era el uso que tenía de aquel espejo) Sin embargo, frunció el ceño al verse, alzó su mano deslizando el cuello de su jersey sin mangas, marrón chocolate dejando ver su cuello, y como suponía allí estaban las marcas que le había hecho Pride tras sus amenazas. Deslizó dicha prenda y la dejó caer al suelo, la seriedad marcó su rostro, se dio la vuelta y se miró la cintura, las marcas eran más notorias en aquel lugar e incluso al descender un poco el pantalón pudo ver coágulos de sangre que habían caído de aquellas marcas (posiblemente horas antes), ahora entendía el dolor alrededor de su cintura. Alzó la vista hacia su espalda, parecía que su tatuaje había sido tachado por miles de líneas ocasionadas por aquel homúnculus, no le dolían pero ver su espalda magullada de aquella manera le hacía recordar demasiadas cosas que quería omitir de su mente. Sintió unos pasos por el pasillo, por un instante le pareció obra de su imaginación, desde que había llegado a casa había estado demasiado pendiente de cualquier sombra que había por el lugar, volvió la vista hacia el espejo, recordando como su padre se había encargado de tatuar ese gran tatuaje en su espalda.
- ¿Qué demonios?... – parpadeó un par de veces al escuchar la voz detrás de ella, tomó la arma que había encima de su escritorio y apuntó hacia la puerta. Abrió los ojos desmesuradamente.
- ¿Coronel? – Bajó el arma, mirándole de forma reprobatoria al ver como su mirada se dirigía a su cuerpo - ¿Cómo ha entrado?
- Podría haber entrado cualquiera si se deja la puerta sin cerrar, teniente, al igual que yo podría haber sido un violador. – su mirada seguía posicionada en su cuerpo, pero no sonreía arrogantemente como solía hacerlo normalmente, su mirada estaba endurecida.
- No sea melodramático, señor, sólo ha sido un despiste por mi parte – se agachó cogiendo el jersey que se encontraba en el suelo.
- ¿Qué ha ocurrido?
- Nada, coronel
- Si fuera así su cuerpo no luciría como si hubiese sido torturada – gruñó acercándose a ella, sus ojos caminaban lentamente por cada herida que veía, tanto en su mejilla, como por su cuello, brazos y cintura.
- Apreciaría que dejara de mirarme de esa manera.
- Teniente, le ordeno que me diga que ha pasado – estaba demasiado cerca de ella, se estaba dejando llevar por su propio enfado y las ganas contenidas de matar a Bradley.
- No trabajo para usted, señor, y creo que sería buena idea que se marchase – sus palabras no le habían beneficiado en absoluto, sólo había conseguido que el malhumor que había conseguido Roy Mustang al entrar en su habitación, se incrementara, por ello la tomó por una de sus muñecas, llevando uno de sus brazos a su espalda, al igual que el pecho de él estaba pesado a su espalda, mirando cada marca con detenimiento. – Coronel…
- ¿Qué ha ocurrido?, si Bradley se ha pasado juro que…
- Basta, sólo investigué más de lo debido, no debería preocuparse – intentó mover su muñeca sujeta, pero el agarre que tenía sobre ella, era protector, demasiado.
- Es por mi culpa que estés así, deja que cure esas heridas.
- Puedo hacerlo yo sola, coronel – amonestó, incómoda por la situación, podía verlo en el espejo, sus ojos caoba estaban endurecidos, conocía esa expresión y ella, apoyando su espalda en él en contra de su voluntad, podía mirarse, con sólo el sujetador y el pantalón del uniforme, así estaba frente ante su superior. – Suélteme
Vio como Roy se mordía el labio inferior y la soltó, se sentó en la cama con los codos apoyados en sus piernas y sus manos removían su cabello.
- ¿Se encuentra bien? – le preguntó colocándose el jersey nuevamente, cruzándose de brazos.
- No – admitió – no tienes ni idea de lo preocupado que estoy por ti.
- No es necesario, coronel, después de todo estoy perfectamente como le dije apenas unos minutos, esto no es nada.
- Posibles cicatrices que marcaran tu cuerpo por mi culpa – dijo con angustia en sus palabras, dirigiendo su mirada hacia la de ella, intentando transmitir toda su frustración con sola mirarla a los ojos.
- Yo elegí este camino, no estoy arrepentida de seguirlo, así que por favor, debe tranquilizarse. – Sin ni siquiera pensarlo, fue ella quien se acercó a él, se agachó levemente y colocó una de sus manos en su hombro - ¿Sigamos con el plan, de acuerdo?, prometí que no le dejaría.
- Deberías huir ahora que puedes – tiró levemente de su brazo, haciendo que cayera sobre él, su pasador cayó al suelo y la mano de él estaba en su nuca, en un abrazo que ni él ni ella esperaban…
Después de todo, seguir siendo el topo para que sus planes avanzara la estaba condenando, se sentía cada vez más en las garras de Bradley, quizá varias de sus promesas debería romperlas…
Continuará:
